Participaron en la ceremonia cerca de 2.000 personas; muchos no cristianos asistieron desde la calle
La ordenación episcopal de Mons. Pedro Ding Lingbin como obispo de Changzhi, se desarrolló esta mañana. Mons. Ding, tiene 54 años de edad, y de joven se graduó de medicina ytrabajó como médico en el hospital de la ciudad.
Al menos 2.000 personas participaron en la ceremonia, entre ellas, un centenar de sacerdotes y decenas de hermanas llegadas de las diócesis cercanas. Además varios cientos de fieles estuvieron presentes en la iglesia, en tanto la mayoría participó desde el exterior. Muchos fueron los curiosos no cristianos que se instalaron en la calle frente a la catedral del Sagrado Corazón, iglesia donde se llevó a cabo el rito.
Según publica Asia News, “la seguridad era muy blanda”. En los días que precedieron a la ordenación, las autoridades habían puesto condiciones muy estrictas para participar: exhibir un pase, mostrar el documento de identidad, la prohibición de llevar smartphones o tomar fotos, etc. … en cambio, esta mañana la gente pudo entrar a la iglesia y reunirse sin demasiados problemas.
Mons. Pedro Ding Lingbin, recién ordenado obispo
Por otra pate todos los obispos ordenantes que estaban allí presentes están en comunión con el Papa: Mons. José Li Shan, arzobispo de Beijing, quien presidió la celebración; Mons. Meng Ningyou de Taiyuan (Shanxi); Mons. Wu Junwei de Yuncheng (Jiangzhou, Shanxi), Mons. Li Shuguang de Nanchang (Jiangxi); Mons. Zhang Yinlin de Anyang (Henan). Participó también el obispo emérito de la diócesis de Changzhi, Mons. Jin Daoyuan.
En las semanas que pasaron, al ser anunciada esta ordenación, hubo rumores de que la misma sería el primer fruto de un “inminente” acuerdo entre China y el Vaticano, comprometidos desde hace años en un diálogo para hallar un itinerario común en lo referido al nombramiento y la ordenación de obispos. En en el caso de Mons Ding ya había sido aprobado por la Santa Sede hace más de dos años, incluso antes de cualquier acuerdo. El beneplácito de Beijing arribó recién en las últimas semanas. Hace dos años, la diócesis recibió la visita de Wang Zuoan, el director de la Administración estatal para los asuntos religiosos.
Como ocurre desde hace años, la carta del mandato papal dirigida a Mons. Ding fue leída en privado, a los sacerdotes; en público fue leída la carta del Consejo de obispos chinos.
Al final de la ceremonia, Mons. Ding agradeció a obispos, sacerdotes, religiosas y a los fieles, además de a los funcionarios del Frente unido y de la Oficina de asuntos religiosos allí presentes. “Naturalmente que agradeció al Papa en su corazón”
El Papa hizo un repaso a los problemas del mundo en el Ángelus del domingo. Dijo que ante las guerras o las catástrofes naturales se puede ceder al desánimo pero recordó que Dios es un padre que no abandona a sus hijos.
FRANCISCO
"La historia de la Iglesia es rica en ejemplos de personas que han pasado por tribulaciones y sufrimientos terribles con serenidad porque sabían que estaban en las manos de Dios. Él es un padre fiel, un padre cuidadoso que no abandona a sus hijos. Dios no nos abandona nunca. Esta certeza la debemos tener en el corazón. Dios no nos abandona nunca”.
El Papa dijo que no hay que caer en el desánimo por muy grandes que parezcan los problemas: con la ayuda de Dios se pueden resolver.
FRANCISCO
"Jesús sabe que siempre hay alguien que especula con la necesidad humana de seguridad. Por eso dice: "No os dejéis engañar”, y pone en guardia de tantos falsos mesías que se habrían presentado. También hoy los hay”.
Concluyó el Ángelus recordando que en Italia se celebraba la Jornada de Agradecimiento por los frutos de la tierra y del trabajo humano. Dijo que es necesario reconocer el mundo como un tesoro y que se recordase cuánta gente no tiene acceso al agua o a una alimentación básica.
La novedad en los primeros dos siglos es que “la propagación de la fe se confiaba a la iniciativa personal”.

Raniero Cantalamessa hizo una reflexión sobre la evangelización cristiana en los tres primeros siglos. El periodo –dijo Cantalamessa- en el que el cristianismo hace camino por su propia fuerza”.
La novedad en los primeros dos siglos es que “la propagación de la fe se confiaba a la iniciativa personal”. Eran “profetas itinerantes, de los que habla la Didaché, que se trasladaban de sitio a sitio; muchas conversiones se debían al contacto personal, favorecido por el trabajo común ejercitado, de los viajes y de las relaciones comerciales, del servicio militar y de otras circunstancias de la vida”.
En la segunda mitad del siglo III, “estas iniciativas personales se coordinan cada vez más y en parte se sustituyen por las comunidades locales”.
“Hacia el final del siglo III, la fe cristiana penetró prácticamente en cada estrato de la sociedad” y “Constantino no hace más que constatar la nueva relación de fuerzas. No fue él quien impuso el cristianismo al pueblo, sino el pueblo quien le impuso a él el cristianismo”. añadió.
¿Cuáles fueron las razones del triunfo del cristianismo?, se preguntó el padre Cantalamessa y respondió que, además de la caridad cristiana, destaca “la naturaleza 'sincretista' de la fe cristiana, es decir la capacidad de conciliar en sí misma tendencias opuestas y distintos valores presentes en las religiones y en la cultura de la época”. “El éxito del cristianismo se debió a un conjunto de factores”.
“Se olvida –dijo- una cosa sencillísima: que Jesús había dado él mismo, como anticipo, una explicación de la difusión de su Evangelio y de ella hay que volver a partir cada vez que se asume un nuevo compromiso misionero” con dos breves parábolas evangélicas, la de la semilla que crece incluso de noche y la de la semilla de mostaza.
También en esta ocasión quien captó “el misterio escondido” fue Pablo. “Me llama la atención –afirmó el padre Cantalamessa--, siempre, un hecho. El Apóstol predicó en el Aerópago de Atenas y vió el rechazo del mensaje, educadamente expresado con la promesa de escucharlo en otra ocasión. Desde Corinto adonde fue justo después, escribió la Carta a los Romanos en la que afirmaba haber recibido el deber de llevar a 'la obediencia de la fe a todas las gentes'. El fracaso no desanimó su confianza en el mensaje”.
“Lo que los historiadores de los orígenes cristianos no cuentan o dan poca importancia es la certeza indestructible que los cristianos de entonces, al menos los mejores de ellos, tenían sobre la bondad y la victoria final de su causa”, dijo.
“Esto es lo que más necesitamos hoy: despertar en los cristianos, al menos en los que pretenden dedicarse a la obra de la reevangelización, la certeza íntima de la verdad de lo que anuncian”, aseveró.
“Sembrar y ¡después.... irse a dormir! --afirmó el predicador pontificio--. Es decir sembrar y no quedarse allí todo el tiempo a mirar, a ver dónde surge, cuántos centímetros crece al día. El arraigo y el crecimiento no es asunto nuestro, sino de Dios y del que escucha”.
“Las reflexiones desarrolladas en esta meditación nos empujan --concluyó- a poner en la base del compromiso por una nueva evangelización un gran acto de fe y de esperanza que se sacuda todo sentido de impotencia y de resignación. Tenemos ante nosotros, es verdad, un mundo cerrado en su secularismo, embriagado por los éxitos de la técnica y por las posibilidades ofrecidas por la ciencia, que rechaza el anuncio evangélico. Pero ¿era quizás menos seguro de sí mismo y menos refractario al Evangelio el mundo en el que vivían los primeros cristianos, los griegos con su sabiduría y el imperio romano con su potencia? Si hay una cosa que podemos hacer, después de haber 'sembrado ' es la de 'regar' con la oración la semilla sembrada”.
Raniero Cantalamessa
CIUDAD DEL VATICANO, domingo 4 diciembre 2011
El Papa se ha reunido en el Vaticano con unas cuatro mil personas sin hogar. Es el primero de los tres días del Jubileo de las personas sin techo y los marginados.
Fue quizá el primer encuentro multitudinario de un Papa con personas en situación marginada, y ellos no llegaron con las manos vacías. Por eso mismo, le dieron cientos de cartas y tiernos regalos.
Se detuvo a escuchar sus testimonios.
Luego, improvisó una catequesis en la que pidió perdón en nombre de toda la Iglesia.
FRANCISCO
"Les pido perdón en nombre de los cristianos que no leen el Evangelio encontrando la pobreza en el centro; les pido perdón por todas las veces que los cristianos delante de una persona pobre o de una persona pobre miramos hacia otro lado. Perdón”.
Francisco pidió a estas personas sin hogar llegadas de toda Europa que no se rindan, que sueñen con construir un mundo mejor. Y sobre todo, que no dejen que nadie pisotee su dignidad.
FRANCISCO
"La vida se nos hace hermosa, somos capaces de encontrarla bella en las peores situaciones en las que ustedes viven. Eso se llama dignidad: esa es la palabra que me vino. La capacidad de encontrarbelleza en las cosas más tristes y sufridas sólo puede hacerlas un hombre o una mujer que tiene dignidad: pobre sí, arrastrado, no. Eso es dignidad”.
Francisco pidió a los pobres que rezaran por él, para que sea fiel a su ministerio. Y lo hicieron con este gesto: casi imponiéndoles las manos.
El Papa dedicó más de la mitad del encuentro a saludar y a abrazar personalmente a muchos de los participantes, que estaban tan emocionados que provocaron algún susto a los guardaespaldas del Vaticano.
En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa Francisco explicó que la única manera de conocer el mensaje de Dios es a través de Jesucristo.
El próximo 9 de diciembre será la inauguración. La decoración permanecerá hasta el próximo 8 de enero de 2017
Comienza a sentirse la atmósfera navideña en el Vaticano, con el anuncio del origen del abeto de Navidad para la Plaza San Pedro, que llegará del Trentino. El pesebre, en cambio, será un regalo de Malta. «El próximo 9 de diciembre a las 16.30 hrs. —anunció el Gobernatorado— se llevarán a cabo la inauguración del Pesebre y la iluminación del árbol».
Este año el pesebre y el árbol permanecerán iluminados desde el día de la inauguración hasta el domingo 8 de enero de 2017 por la noche, día en el que se conmemora el Bautismo del Señor.
El árbol, un abeto rojo de 25 metros de altura y con una circunferencia máxima de 75 centímetros (reducidos a 65 para permitir su transporte), será regalado por la municipalidad de Scurelle - Foreste del Lagorai - Provincia Autónoma de Trento, Italia. Cuando sea cortado, el domingo 23 de noviembre, los niños e la escuela primaria de Scurelle plantarán 40 nuevas plantas de abeto rojo en una zona cercana, en la que el año pasado fueron cortados algunos árboles afectados por un parásito. Después de ser cortado, el gran árbol será transportado con un helicóptero del Ejército italiano, con la colaboración de la Protección Civil de Trento, y después será cargado en el vehículo que lo llevará a la capital. Llegará a Roma por la noche, entre el 23 y el 24 de noviembre. Con la ayuda del personal de los Servicios Técnicos y de los Jardines Vaticanos, será colocado en la Plaza San Pedro.
En cambio, este año el pesebre será un regalo de la arquidiócesis y del gobierno de Malta, que el año pasado convocó a un concurso entre los artistas locales. El boceto elegido por la comisión maltesa fue el del artista de Gozo Manwel Grech. La obra medirá 17 metros de largo por 12 de profundidad, y tendrá una altura de 8 metros. Los personajes llevarán vestidos típicos de Malta e instrumentos musicales. Tendrá 17 figuras, sin contar los animales.
Este año también se decorará el árbol con esferas de arcilla en las que habrá reproducciones de dibujos realizados por diferentes niños que se encuentran hospitalizados en las secciones de oncología italianas. Estos niños, con sus padres, participaron en un programa de ceramico-terapia recreativa en los laboratorios hospitalarios permanentes que creó, coordina y administra la Fundación Condesa Lene Thun.
También la iluminación será una novedad, sobre todo para la tutela del ambiente: 18.000 foquitos con tecnología led (que en conjunto pesarán 140 kilos) y con un consumo de solo 1,7 kilo-watts. El 9 de diciembre por la mañana, las delegaciones de Trento y de Malta, con algunos de los niños que hicieron las esferas para el árbol, serán recibidos por el Papa en una Audiencia para la presentación oficial de los dones.
En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa Francisco explicó que la única manera de conocer el mensaje de Dios es a través de Jesucristo.
Al extraordinario de la misericordia, convocado por el Papa Francisco, se añade el del XVII centenario del nacimiento de san Martín. Fue, en efecto, en el territorio de la actual Hungría donde en el 316 nace Martín, uno de los santos quizá más conocidos del mundo, gracias al famoso episodio cuando le da al pobre mendicante su propia capa.
A Martín se le considera el santo por excelencia de la caridad y de las obras de misericordia, algunas de las cuales lo vinculan de manera eminente a su tierra natal, la Pannonia. Es decir, lo hace un santo actualísimo para este jubileo querido por el Papa Francisco.
Uno de los símbolos más elocuentes de esta feliz coincidencia de los dos jubileos y representado en la nueva puerta de bronce de la catedral de Szombathely, realizado para el aniversario e inmediatamente inaugurado como puerta santa diocesana del jubileo. Las seis escenas que lo constituyen, obra del artista Gábor Veres, nos presentan los episodios más significativos de la vida de Martín.
Andrés Veres
Obispo de Szombathely y presidente de la Conferencia episcopal húngara
NEWS.VA
Durante la audiencia general el Papa recordó cómo Jesús pasó por el mundo consolando y curando a enfermos de sus dolencias. Dijo que trajo la "verdadera libertad” al mundo; una libertad que "nace del encuentro personal con Él”.
RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL
"Queridos hermanos y hermanas:
Muchos relatos de los evangelios nos muestran que la vida de Jesús se caracterizó por ser un continuo encuentro con las personas, fue especialmente cercano a los enfermos, a los que consoló y curó de sus enfermedades y dolencias. También los encarcelados fueron objeto de su cercanía; a los privados de libertad, Jesús les brindó la nueva y verdadera libertad que nace del encuentro personal con él y que da un sentido nuevo a la vida.
Por lo tanto, siguiendo el ejemplo Jesús, no podía faltar entre las obras de misericordia el visitar a los enfermos y a los encarcelados. Como cristianos estamos llamados a convertirnos en instrumentos de la misericordia de Dios, siendo cercanos y sin juzgar a nadie, para que nadie se sienta abandonado a su suerte ni tampoco acusado, sino que todos, sin exclusión, se sientan amados por Dios mediante gestos que expresen solidaridad y respeto. Estos gestos, cuando son hechos en nombre de Dios, se convierten en auténticos signos elocuentes y eficaces de su misericordia.
Saludo cordialmentea los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Los animo a que sean valientes y abran el corazón a Dios y a los hermanos, de modo que sean instrumentos de la misericordia y ternura de Dios, que restituye la alegría y la dignidad a quienes la han perdido. Muchas gracias”.

"AQUÍ NACE UN PUEBLO DE NOBLE ESTIRPE DESTINADO AL CIELO,
QUE EL ESPÍRITU GENERA EN LAS AGUAS FECUNDADAS.
LA MADRE IGLESIA DA A LUZ EN EL AGUA, CON UN PARTO VIRGINAL,
A LOS QUE HA CONCEBIDO POR OBRA DEL ESPÍRITU DIVINO."
Inscripción del alquitrabe del Baptisterio, atribuida al Papa San Sixto III
Durante los primeros siglos, a causa de las persecuciones, la celebración de la Eucaristía y la catequesis tenían lugar en casas privadas de algunas familias cristianas –habitualmente las que contaban con mayores medios económicas y por tanto con moradas más amplias- ponían a disposición de la Iglesia. Eran las primitivas iglesias domésticas, que en Roma también son llamadas títulos.
El títulus era una tablilla de madera que se colgaba en la entrada de las villas romanas, en la que estaba escrito el apellido del propietario; la vivienda también era denominada con el nombre de lagens, o linaje familiar.
Con el paso del tiempo, muchas domus eclclesiae acabaron siendo donadas a la Iglesia y, cuando hubo libertad, se edificaron templos cristianos sobre esos lugares venerables, cuya historia se remontaba a la época apostólica en algunos casos y a famosos mártires romanos en otros. A partir del siglo IV, cada una de estas primitivas iglesias domésticas fue dedicada a un santo, y en bastantes la elección recayó sobre el antiguo propietario del inmueble, que había entregado no sólo su casa sino la misma vida por la fe.
Los títulos que aparecen mencionados en algunos documentos antiguos trazan una especiede mapa en el que puede observarse cómo estaban distribuidos los cristianos por la Urbe hacia el siglo III. Los más antiguos son eltitulus Clementis (hoy iglesia de San Clemente), Anastasiae(Santa Anastasia), Vizantis(Santos Juan y Pablo, en el Celio), Equitii (Santos Silvestre y Martín ai Monti, en el Esquilino), Chrysogoni (San Crisógono, en el Trastevere),Sabinae (Santa Sabina, en el Aventino), Gaii (Santa Susana),Crescentianae (San Sixto) yPudentis (Santa Pudenciana).

Estos nueve títulos se remontan a los orígenes del cristianismo en Roma, y hay otros tres que datan de finales del siglo III: eltitulus Callista (hoy Santa María in Trastevere), Ceciliae (Santa Cecilia) y Marcelli (San Marceloal Corso).
Se calcula que antes del Edicto de Milán (año 313) existían más de veinte títulos en la Ciudad Eterna. Por entonces ya se había convertido al cristianismo aproximadamente un tercio de la población, pero esto no se reflejaba en la fisonomía urbana, debido a que la Iglesia carecía de de personalidad jurídica. El emperador Constantino, además de autorizar públicamente el culto cristiano, promovió la construcción de las primeras basílicas cristianas, en Roma y en Jerusalén.
En la Ciudad Eterna, el primer templo cristiano que se edificó fue la basílica Lateranense, en los terrenos hasta entonces ocupados por un cuartel de la guardia privada del emperador. Durante bastantes siglos –hasta el periodo deAviñón- allí estuvo la cátedra papal, por lo que estaba basílica merecía el título de omnium urbis et orbis ecclesiarum mater et caput, que aún puede leerse en una inscripción junto a la entrada.

Al principio, recibió el nombre de Basílica del Salvador, pero en época medieval se dedicó también a San Juan Bautista y San Juan Evangelista. El Papa Silvestre la consagró en el año 318, aunque pasaron todavía algunos decenios hasta que se terminó por completo. Desde entonces, ha sido reconstruida varias veces a causa de saqueos, terremotos e incendios. La fábrica actual data de mediados del siglo XVII y se debe aBorromini, aunque la fachada y el ábside se transformaron posteriormente.
Un poco separado de la Basílica, en la esquina derecha de la gran plaza de San Giovanni, destaca un edificio de planta octogonal y aspecto antiguo, escuetamente adornado pero armonioso de líneas. Es el baptisterio. Data del siglo V, y se levantó durante el pontificado deSixto III, sobre el primitivo que había mandado construir Constantino.
En el interior de este antiquísimo baptisterio –donde han recibido las aguas de la regeneración tantos millares de cristianos, predecesores nuestros en la fe-, todo resulta sereno y sobrio.

En las paredes, cinco frescos reproducen episodios de la vida de Constantino, entre los que podemos destacar el de la aparición de la Santa Cruz con la promesa: in hoc signo vinces, sucedida –según la tradición- mientras el emperador acampaba con su ejército en la zona de Saxa Rubra, la víspera de la memorable batalla de Ponte Milvio en la que derrotó a Majencio.
La piscina circular donde antiguamente los cristianos eran bautizados por inmersión se encuentra en el centro, rodeada de ocho hermosas columnas de pórfido con capiteles jónicos y corintios.
Sabemos que las exigencias de nuestra fe –las exigencias radicales del Bautismo- pueden resumirse en buscar decididamente la santidad y hacer apostolado, dos aspectos inseparables de la vida cristiana. En los primeros siglos, los neófitos eran bautizados con una triple inmersión –en honor de la Santísima Trinidad- en la piscina del baptisterio, y llevaban durante toda la semana siguiente una túnica blanca, como manifestación de que, una vez purificada su alma con las aguas de la regeneración, no querían volverla a manchar con el pecado.
Si tenían la desgracia de caer, acudían llenos de dolor al Sacramento de la Penitencia. ¡Pero qué grandes eran sus deseos de santidad, qué lejos estaba la suya de ser una lucha negativa…! Estaban tan felices de haber encontrado la Verdad y el Bien –el Amor de Dios-, que, como buenos hijos, ya sólo pensaban en reunirse cuanto antes con su Padre del Cielo.
Deseaban también, como es natural, ir hacia Dios acompañados de muchos otros: parientes, amigos, vecinos, compañeros de oficio… Anunciaron el Evangelio con gozo y el Señor les concedió mucho fruto, pero sabemos que en ocasiones difundir el mensaje de salvación significó para ellos jugarse la vida o sufrir grandes contradicciones.
Sin embargo, los primeros cristianos no se detuvieron antes los obstáculos: en su conducta volvieron a resonar muchas veces las palabras que pronunciaron Pedro y Juan cuando pretendían acallarles: Nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído(Hch 4, 20). Hoy, como ayer, atañe a todos los cristianos la tarea de trabajar para que la salvación llegue a todas partes y a todos los hombres.