“Comparto la cruz de quién sufre”
“Doy gracias a Dios que me ha protegido y mantenido con vida. Doy gracias a Dios porque en este estado y en esta experiencia puedo compartir la cruz de tantas personas que sufren ahora en Siria, especialmente en Alepo. Todos los días sufrimos agresiones y atentados, cada día la gente es herida o muere. Estoy feliz de saborear la amargura de la cruz, en comunión con Cristo y con tantas personas inocentes que sufren. Tenemos la certeza de que la muerte no tiene la última palabra, sino que al final está la resurrección”.
El prelado se encuentra en el hospital católico de San Luis de Alepo y está fuera de peligro. El 6 de noviembre, el vicario viajaba por la carretera que une Homs a Alepo, cuando algunas balas, disparadas por francotiradores, alcanzaron el coche hiriéndolo en el hombro. La carretera se encuentra en una zona controlada por las tropas del gobierno sirio, pero a causa de los grupos terroristas que ponen minas por la noche la cierran. El conductor llevó sin tardar al Vicario al hospital católico donde ha sido sometido a una cirugía para extraer las balas.
Uno de los mayores genocidios modernos se cometió en Camboya hace apenas 40 años. Los Jemeres rojos asesinaron a uno de cada tres hombres, la cuarta parte de la población. En cuatro años la locura de Pol Pot acabó con la vida de un millón setecientas mil personas. El dictador devolvió al país al medievo y arrasó con el cristianismo.
MONS. ENRIQUE FIGAREDO, Obispo de Battambang (Camboya)
"La guerra, la revolución de Pol Pot se llevó por delante a todo el mundo. Se llevó por delante a los obispos, a los sacerdotes, a las religiosas, a los catequistas. Quedó la comunidad reducida a la nada. Muchos de los católicos que sobrevivieron no tenían esperanza de que en Camboya hubiera paz y hoy están en Estados Unidos, en Francia, en Occidente, en Japón. Se quedaron muy pocos”.
Enrique Figaredo llegó unos años después a una Camboya aún desgarrada por aquella brutalidad.
Había unos 170.000 cristianos en los años 70, antes de la guerra. Después del conflicto y de la dictadura apenas restaban unos miles.
MONS. ENRIQUE FIGAREDO, Obispo de Battambang (Camboya)
"Cuando llegamos la comunidad estaba totalmente dispersada. En los campos de refugiados ya hubo labor, una labor muy bonita en los campos, pero con la repatriación creamos comunidades nuevas con los refugiados que retornaban. Cuando fui nombrado prefecto apostólico teníamos 14 comunidades, ahora tenemos 28 y mucho más numerosas y con una labor mucho más grande”.
Poco a poco la Iglesia va recuperándose a la vez que muchos de los camboyanos que sufrieron el régimen y las heridas, en el cuerpo y en el alma, que les provocó la guerra. La comunidad cristiana crece a ritmo lento pero seguro demostrando que, después de la persecución y el martirio, la Iglesia puede renacer de sus propias cenizas.
Hace dos años, pidieron al padre Ibrahim Alsabagh que se trasladara a un destino de guerra, la martirizada ciudad siria de Alepo donde la vida bajo las bombas es cada vez más insoportable.
P. IBRAHIM ALSABAGH, Párroco San Francisco de Asís (Alepo)
"Vemos edificios destruidos, casas destruidas o dañadas pero eso no es nada en comparación con lo que vemos a diario de personas destruidas por dentro a causa de esta guerra”.
Pese a los sufrimientos del día a día sin electricidad, agua o en el umbral de la pobreza y rodeados de violencia, el padre Alsabagh asegura que la guerra no ha podido con la fe de los cristianos de Alepo.
El trabajo constante de este sacerdote y sus iniciativas han mejorado la vida de los alepinos. Afirma que cosas tan sencillas como esta, un encuentro para niños o el reparto de comida para familias son potentes signos de esperanza.
P. IBRAHIM ALSABAGH, Párroco San Francisco de Asís (Alepo)
"No estamos a la altura de la crisis pero como Iglesia intentamos dar una mano, dar lo mejor de nosotros mismos para ofrecer un alivio para aligerar la cruz de las personas”.
Donde había una comunidad de unos 300.000 cristianos se estima que solo quedan unos 30.000. Sufren la ferocidad de la guerra como el resto de los sirios, sin embargo, en muchas ocasiones han sido el objetivo de los ataques por el simple hecho de ser cristianos.
P. IBRAHIM ALSABAGH, Párroco San Francisco de Asís (Alepo)
"Cuando atacan una iglesia durante la misa dominical más concurrida, en el momento de la comunión, y bombardean la cúpula para hacer caer todo el techo y matar a centenares de personas, no es por casualidad. Hay ataques en los que sentimos que los cristianos somos el objetivo”.
En unos días el padre Alsabagh dejará Europa y volverá a Alepo, probablemente la ciudad más peligrosa del mundo. Sin embargo ni él ni otros muchos religiosos tienen intención de marcharse.
P. IBRAHIM ALSABAGH, Párroco San Francisco de Asís (Alepo)
"Es hermoso saber que el 99 por ciento de los sacerdotes católicos y de los ritos orientales se han quedado con su gente, con su grey, no la han abandonado. Y podrían haberse ido fuera”.
El padre Alsabagh pide oraciones por Siria y un compromiso de paz y diálogo a la Comunidad Internacional. Desea que nadie tenga que pasar por lo que están pasando los habitantes de Alepo, la que fuera en otro tiempo una joya de Siria.
El régimen comunista chino considera a Roma y al Papa Francisco influencias externas a su país que podrían provocar desavenencias con el gobierno
Por este motivo Pekín creó la Asociación Católica Patriótica China (CCPA) en 1957, un cuerpo oficial que coordina y gestiona a todos los obispos de China.
Esta asociación es consdeirada como "la Iglesia Patriótica”. Muchos obispos han rechazado pertenecer a esta asociación ya que no sigue las enseñanzas cristianas e interfiere en su relaciones con Roma.
Pero Bernardo Cervellera, misionero durante muchos años en territorio chino, asegura que en China solo existe una Iglesia.
"Nadie puede decir que en China hay dos Iglesias. Hay una oficial en la que, a excepción de ocho obispos, todos están en comunión con el Papa. En la Iglesia 'no oficial' hay cerca de unos 40 obispos que juran lealtad al Papa Francisco”.
El desafío de los diplomáticos del Vaticano ahora es convencer al gobierno chino para suavizar esa agenda "anti-vaticanista” impuesta por la Asociación Católica Patriótica, para que la Iglesia que es leal a Roma tenga libertad.
Pero si el gobierno chino acepta esto, lo más probable es que pidan algo a cambio. Pedirán seguramente que el Vaticano reconozca a los ocho obispos que han sido excomulgados, y son miembros activos de la Iglesia Patriótica.
Bernando Cervellera cree que este es el principal obstáculo en el camino hacia una nueva relación entre China y el Vaticano.
"No creo que la Iglesia acepte reconocer a todos los obispos excomulgados de una sola vez, porque entre ellos hay obispos que tienen mujer e hijos. Hay otros que se niegan a pedir la reconciliación. Tendrá que haber un proceso, uno por uno, para ver si es posible conseguir recuperar la buena relación. Creo que será muy difícil...”.
Bernando Cervellera considera que acercarse a la Iglesia Patriótica es una linea roja para el cardenal Parolin y el Vaticano. Cree que un posible acuerdo puede mejorar la libertad religiosa de la Iglesia clandestina acabando con la persecución que todavía se sigue sufriendo en el país.
"El Papa quiere que se llegue a un acuerdo en el que no se vea amenazada la doctrina católica y que al mismo tiempo proteja a los obispos. Además quiere que se libere a los que están prisioneros. Esto me hace pensar que el Cardenal Parolin no quiere "regalar” la fe católica a la Asociación Patriótica china, sino cooperar con el gobierno para que China dé la libertad religiosa a la Iglesia”.
Recientemente hubo un pequeño, pero significativo, gesto que podría significar un gran paso en el camino de las negociaciones entre Vaticano y China. El Papa Francisco habló sobre ello en el viaje de vuelta de Azerbaiyán.
"Por ejemplo, hubo una conferencia de dos días, en la Academia de Ciencia sobre el Laudato Si' donde había una delegación China y el presidente del país me envió un regalo... La relación es buena”.
El regalo del que habla el Papa es una réplica de la Estela Nestoriana, un símbolo del cristianismo en China. En la cultura china un regalo es un mensaje, y este parece muy claro.
A lo largo de este último año, prácticamente en cada uno de sus encuentros, desde audiencias semanales hasta grandes ceremonias, el Papa ha hablado de todos los aspectos de la misericordia de Dios.
Francisco ha repetido con gestos y palabras que Dios es bueno y perdona sobre todo a los grandes pecadores y a quienes están lejos de Dios.
"Es muy importante recordar que para el Papa, el Jubileo de la Misericordia debía ser algo único y diferente, por el hecho de que se iba a celebrar a la vez en muchas diócesis de todo el mundo, pero también aquí en Roma”.
El Papa pidió a todos los obispos del mundo que abrieran una "Puerta Santa” en cada diócesis para que los católicos pudieran ganar la misma indulgencia que recibirían en Roma. Además, cada obispo ha nombrado a una persona de contacto con los organizadores del Jubileo para compartir historias de cómo se han vivido estos meses.
De hecho, estas conversiones que se han producido tras meditar la misericordia de Dios, son lo más importante del Jubileo.
"Muchos se han confesado después de 25 años sin ir a una iglesia. También por lo que ha dicho el Papa en cada encuentro: que Dios no se cansa de perdonar, que mira a todos con misericordia. La gente ha aceptado esta invitación y ha regresado a los sacramentos”.
El sacerdote Geno Sylva recuerda que el objetivo del Jubileo no era atraer turistas a la basílica de San Pedro o al Coliseo, sino ayudar a redescubrir la misericordia de Dios para llevarla con pequeños gestos de servicio a otras personas.
"Ese es el deseo. El Jubileo ha dado frutos que quedarán para siempre, y además de él surgirán nuevas iniciativas. Cuando se cierre la "Puerta Santa” el 20 de noviembre, tendremos la cabeza y el corazón más centrados en el rostro misericordioso de Dios. Sabremos que nuestro deber como cristianos, como católicos, es dar a conocer ese rostro misericordioso. Eso continuará durante mucho tiempo”.
El Jubileo finalizará el 20 de noviembre, pero como desde el principio de su Pontificado el Papa ha centrado su mensaje en la misericordia de Dios, es probable que siga haciéndolo.
Por ejemplo, ahora está dedicando las catequesis de los miércoles a las obras de misericordia.
D. José Ignacio Munilla (San Sebastián, 1961) es el obispotitular de la diócesis de San Sebastián desde 2010. Antes de su nombramiento como tal, fue obispo de Palencia de 2006 a 2009. Licenciado en Teología Espiritual, también ha desempeñado varios cargos en la Conferencia Episcopal Española, en general relacionados con la pastoral juvenil y los medios de comunicación. Tiene gran presencia en las redes sociales, así como en la prensa local y nacional.
A la hora de responder esa pregunta, lo primero que nos viene a la mente es la importancia de hacer oír nuestra voz para denunciar la falta de libertad religiosa, o la de comprometernos en nuestra ayuda solidaria. Pero permitidme que señale otro aspecto al que pocas veces hacemos referencia: Ante la persecución de los cristianos, lo primero que me viene a la mente es la frase del Señor a aquellas mujeres que lloraban por él: “Hijas de Jerusalén; no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. (…) Porque si en el leño verde hace esto, ¿en el seco qué se hará?” (Lc 23, 28-31). Bajo la perspectiva que nos dan estas palabras del Evangelio, creo que sería un error el mirar a los hermanos perseguidos con un mero sentimiento de compasión, como quien contempla algo que a él no le incumbe; cuando en realidad, nuestra situación de secularización en Occidente, es todavía mucho más preocupante.
Baste recordar la conocida expresión de San Agustín: “De dos maneras ataca el mundo a los seguidores de Cristo: los halaga para seducirlos o los atemoriza para doblegarlos”. Nuestro peligro está en ser seducidos por el espíritu mundano, lo cual nos aleja del martirio de nuestros hermanos de Oriente o de África. Por lo tanto, pienso que nuestra actitud ante la persecución de nuestros hermanos debe de ser, ante todo y sobre todo, la de sentirnos llamados a la conversión. Sería imperdonable que su martirio no diese en nosotros frutos de conversión.
La insistencia del Papa Benedicto XVI a la hora de denunciar el relativismo, la tiene el Papa Francisco a la hora de denunciar la indiferencia. Y, en efecto, la indiferencia es hija del relativismo (y madre de él, al mismo tiempo). Como dice el refrán, “siembra vientos y recogerás tempestades”: si no existe una verdad objetiva a la que servir, la tentación es la de encerrarse en una burbuja narcisista. Y a esto hay que añadir un matiz: al igual que Benedicto XVI habló de la “dictadura del relativismo”, en nuestros días asistimos al “absolutismo de la indiferencia”, que se revuelve, como si de la “niña del exorcista” se tratase, ante el testimonio de los santos y contra la palabra profética de la Iglesia. Existe una “pinza” entre los fundamentalismos y la indiferencia-relativismo, en medio de la cual está teniendo lugar el martirio de los cristianos.

En los primeros siglos de la Iglesia, la mayoría de los Primeros Cristianos pertenecían a las clases sociales más pobres. Ellos eran los que estaban más libres del espíritu mundano. Los ricos y los intelectuales, en un primer momento, estuvieron demasiado apoyados en sus falsas seguridades para poder acoger la llamada a la conversión.
Bajo esta misma lógica, observamos que en el momento presente, la Iglesias con más pujanza en el orbe católico son las de África y las de Asia (quizás también las de algunos lugares de Hispanoamérica). Creo que debemos de estar muy abiertos a acoger el testimonio de la frescura de su fe, sin permitir que sean los sectores más secularizados e incapaces de transmitir la fe a las nuevas generaciones, los que pretendan definir o reflejar el rostro de la Iglesia del futuro. La Iglesia no es ni debe de ser eurocéntrica.
Buen comunicador es el que hace que la Verdad resulte apasionante… Por ello, lo primero es que creamos firmemente en la gran potencialidad del Evangelio para ser “comunicado”. Lo principal a la hora de comunicar es tener una verdad que transmitir. Frente a quienes piensan que la “comunicación” es la habilidad de vender humo, es necesario que nosotros nos centremos más en el contenido del mensaje que en el formato. Lo cual no quiere decir que no tengamos que hacer un esfuerzo en las formas; pero eso sí, nunca al precio de supeditar el fondo a la forma.
Santo Tomás de Aquino dice en la Suma Teológica que “el bien es difusivo, por sí mismo”. Pienso que lo mismo ocurre con la verdad: la verdad es difusiva por sí misma. Tal vez la Iglesia no sea la mejor comunicadora, pero, sin duda, es la que tiene el mejor mensaje. Iremos aprendiendo poco a poco a ser buenos comunicadores, es decir, a transmitir la Verdad de forma apasionante.

El acceso a la cámara funeraria llenó de emoción a todos los presentes. Por el momento hay pocas imágenes, a la espera del reportaje que difundirá National Geographic.
Miércoles 26 de octubre, en el aire se percibe una espera febril. Desde el 14 de octubre ya se tenía noticia de que esa jornada y la siguiente, el edículo de la Basílica del Santo Sepulcro estaría cerrado por obras. Acababa de saberse que las autoridades de la iglesia, custodios del Santo Lugar, están invitados a asistir a la apertura de la cámara funeraria.
El edículo está compuesto de dos partes. La Capilla del Ángel, en cuyo centro se encuentra un pequeño altar relicario con la piedra que cerraba la tumba, y la propia tumba con el lecho fúnebre, es decir, una losa de mármol que cubre el lugar bajo el cual se encuentran los restos de la cámara funeraria de Jesús.
Los invitados han visitado el lugar. En primer lugar, el patriarca ortodoxo Teófilo III, acompañado por una pequeña delegación de religiosos y científicos. En representación del padre custodio, que se encuentra fuera del país, estaban presentes fray Dobromir Jasztal, vicario custodial, fray David Grenier, secretario de Tierra Santa, y otros tres frailes, entre ellos el padre Eugenio Alliata, arqueólogo del Studium Biblicum Franciscanum. También asistió por parte de la Custodia el arquitecto Osama Hamdam, miembro de la comisión científica del proyecto. Asímismo, una pequeña delegación de armenios, encabezada por el obispo Sévan, además de los coptos del Santo Sepulcro.

El acontecimiento es importante para todos: es la primera vez desde 1810 en que la losa es retirada. La vez anterior tuvo lugar en 1555 bajo la dirección del custodio Bonifacio de Ragusa, cuando también él fue autorizado a efectuar reformas en el edículo porque en aquel momento –como ahora– mostraba los signos del deterioro provocado por el paso del tiempo.
El acceso al edículo estaba cerrado desde las dos de la tarde, pero la apertura para las autoridades estaba prevista a las seis, horario del Santo Sepulcro (las siete legales, ya que en la basílica no se tiene en cuenta el cambio de horario entre invierno y verano, pues el tiempo se mantiene como en el siglo XIX).
El evento se ha celebrado a puerta cerrada, bajo los objetivos de muchas cámaras fotográficas y las videocámaras del famosísimo National Geographic, que ha cubierto el acto en exclusiva. Esto explica la falta de fotos (por el momento…) En los rostros de todos los presentes se puede leer una expresión de curiosa y emocionante espera. En la tumba, los obreros se ponen en marcha. Durante la tarde, han trabajado para separar la losa de mármol. Ahora es necesario desplazarla, horizontalmente, unos veinte centímetros.

La profesora Antonia Moropoulo, directora del proyecto de restauración, da la bienvenida a la Capilla del Ángel al patriarca griego Teófilo, a fray Dobromir Jazstal y a monseñor Sévan. Cubiertos con cascos de construcción, les explica lo que van a ver: … ¡arena! De hecho, se trata de tierra colocada para evitar que la losa de mármol se rompa en caso de que se la someta a contracciones demasiado fuertes.
Uno detrás de otro, los dignatarios entran en la tumba y salen conmocionados, a pesar de no haber visto nada en la cámara funeraria de Jesús. Sin embargo, son conscientes de que han participado en un momento histórico y es evidente que el Lugar Santo, en este día más que nunca, ejerce su enorme poder de atracción y de emoción.
De hecho, al día siguiente, todos (o casi todos) han vuelto por su cuenta. Por la noche, los obreros han retirado la arena y los científicos han seguido con sus cálculos. El jueves 27, por la mañana, el National Geographic ha publicado el vídeo de las imágenes obtenidas el día anterior.
En los patios del convento de San Salvador, los pocos frailes que han podido acercarse a la tumba, comparten sus impresiones. Otros han decidido probar fortuna el jueves y, de hecho, algunos han entrado y han podido ver. ¡Y esta vez no había solo arena! La lápida de mármol estaba recolocada casi completamente. La arena se había retirado y ha aparecido otra losa de mármol gris, partida. Es tan larga como la que la recubre, pero solo la mitad de ancha, el resto parece estar roto. Se supone que se podría tratar (en condicional) de la losa que habrían colocado allí los cruzados. No hay ninguna certeza, es tarea de los científicos sacar sus conclusiones después de haber analizado los hallazgos.
En los sitios donde falta el mármol gris, aparece la roca. Es la roca original, el lecho funerario de Jesús, tallado en la misma piedra de Jerusalén. En la piedra se pueden ver canales excavadospara el desagüe de los fluidos, dicen algunos, para realizar un ritual bizantino que consiste en santificar el óleo, afirman otros. La forma en que está tallada la piedra podría dar una idea a los especialistas sobre la orientación del cuerpo. ¿La cabeza hacia el Este o hacia el Oeste?
Pero lo que todos constatan es que la piedra sobre la que reposó el cuerpo de Cristo es totalmente normal, mientras que el momento de observarla, para todos aquellos que la ven, es absolutamente extraordinario.

Todos están consternados. Delante del edículo se intercambian impresiones. Verifican con la persona que tienen al lado si han visto lo mismo o si había que haber visto otra cosa. En los rostros de estos hombres, independientemente de su edad, se refleja una intensa emoción. No es traicionarles decir que se pueden ver sus ojos húmedos. Hacen pensar en la secuencia pascual Victimæ paschali laudes: "Dic nobis Maria, quid vidisti in via? Sepulcrum Christi viventis, et gloriam vidi resurgentis: [Dinos María, ¿qué has visto en el camino? He visto la tumba de Cristo viviente y la gloria de su resurrección]".
Las órdenes son estrictas: prohibido publicar o enviar a cualquier publicación las fotos obtenidas con cualquier tipo de aparato. Unas órdenes que respetan los franciscanos, pero no está prohibido contar las emociones de los que lo han visto. Algunos mensajes publicados en las redes sociales no engañan. Algunas horas después, quien ha podido entrar y ver, como si respondiera a la invitación de los ángeles en el día de Pascua (Mt 28, 6), todavía está profundamente conmovido, marcado, y bendice al Señor por haber vivido un día extraordinario.
Han visto con sus propios ojos el punto exacto donde reposó el cuerpo del Señor. Les habían dicho que era allí, pero se ha ofrecido ante sus ojos como el costado de Jesús abierto ante los dedos de Tomás. Y, lo hayan tocado o no, han salido de allí con un único grito de alegría: "Scimus Christum surrexisse a mortuis vere. Tu nobis, victor Rex, miserere [Sí, estamos seguros: Cristo ha resucitado verdaderamente. Tú, Rey victorioso, ten piedad de nosotros]".
Bajo un intenso cielo nublado, el Papa se desplazó hasta el cementerio de "Prima Porta”, uno de los más grandes de Roma. Antes de comenzar la Misa, colocó un ramo de rosas amarillas y blancas junto a las lápidas para recordar a todos los difuntos.
En la homilía de la Misa recordó el Libro de Job, quien a pesar de experimentar la angustia y el dolor del sufrimiento, proclamaba la esperanza.
FRANCISCO
"La esperanza de la resurrección. ¿Y quién ha recorrido ya este camino? Jesús. Caminamos por el camino que Él ha abierto. Quien nos ha abierto la puerta es Él mismo, Jesús. Con la cruz nos ha abierto la puerta de la esperanza. Nos ha abierto la puerta para entrar donde podremos contemplar a Dios”.
Según el Papa, es un día que habla a los cristianos del futuro, porque todos pasaremos por la muerte. Pero la certeza de la resurrección convierte esta certeza en esperanza.
Para Francisco, el día de Todos los Difuntos ayuda a despertar un doble recuerdo.
FRANCISCO
"Regresemos a casa hoy con este doble recuerdo: el recuerdo del pasado, de los seres queridos que ya no están. Y el recuerdo del futuro, del camino que recorreremos. Con esa certeza, con esa seguridad que salió de los labios de Jesús, quien dijo: 'Yo os resucitaré en el último día'”.
Al final de la misa, los peregrinos le dieron las gracias con este aplauso. Curiosamente, un grupo de personas de China asistió a la ceremonia y lo saludó agitando las banderas de su país.
Un antiquísimo documento contable, dado a conocer ahora por los arqueólogos israelíes, cita a Yerushalma. Así se llamaba Jerusalén durante el siglo XII a.C., en la época del primer Templo judío.
Yerushalma, así era conocida Jerusalén durante el siglo VII a.C., en la época del primer Templo judío. La confirmación llega del recibo de un envío que se remonta a hace 2.500-2.800 años, escrito en hebreo antiguo sobre un fragmento de papiro. Según los arqueólogos, el texto sería el siguiente: «Por parte de la criada del rey, de Na’arat, jarras de vino, dirigidas a Jerusalén»; una nota que indica el pago de las tasas y el envío de los bienes al depósito real de Jerusalén, que entonces era la capital del reino de Judá.
El pasado miércoles, 26 de octubre, la Autoridad israelí para las Antigüedades (AIA) presentó al público el fragmento de papiro durante una conferencia dedicada a las novedades en el campo arqueológico en la zona de Jerusalén. Las autoridades explicaron que recuperaron el papiro hace algunos años, durante una «compleja operación», después de que una banda de ladrones, dedicados al contrabando de antigüedades, sustrajo el fragmento de una gruta en el desierto de Judá. El estudioso de textos sagrados, Samuel Ahitu, define el papiro como «una pequeño nota adjunta a las jarras de vino»; pero subraya la importancia científica del documento, porque «este papiro es la fuente más antigua no bíblica en la que se menciona a Jerusalén en hebro». Según Yoli Schawarts, portavoz de la Autoridad israelí para las Antigüedades, la fecha de la presentación no tiene nada que ver con la polémica entre Israel y la UNESCO respecto a la resolución aprobada hace pocos días. En el texto se critican las acciones directas de Israel en el complejo islámico de Haram ash Sharif, que para los judíos se corresponde con el monte del Templo, y según Israel el uso de términos exclusivamente árabes para describir el complejo elimina deliberadamente la conexión entre los judíos y el lugar en el que se encontraba el segundo Templo, destruido en el año 70 a.C. La ministra de Cultura, Miri Regev, ha definido el papiro como la última «prueba tangible del hecho que Jerusalén era y seguirá siendo la capital eterna del pueblo judío»; pero Yoli Schwartz ha declarado a la prensa que el hallazgo del papiro se incluía desde hace tiempo en el programa de la conferencia del miércoles, sin tener que ver con la polémica actual.
Lo cierto es que, según el análisis del Carbono 14, el papiro encontrado en el desierto se remonta a finales del período del primer Templo, y según Eitán Klein, vicedirector de la Unidad contra el Robo de Antigüedades de la AIA, «el documento supone una prueba extremadamente rara de la existencia de una administración organizada en el reino de Judá». Klein afirma también que estas escasas líneas en hebreo antiguo subrayan «la centralidad de Jerusalén como capital económica del Reino durante la segunda mitad del siglo VII a.C.».
Llama también la atención de los estudiosos la autora del recibo. Pnina Shora, directora y conservadora del proyecto Rollos del Mar Muerto en la AIA, afirma con gran alegría: «Es la primera vez que encontramos el nombre de Jerusalén en un papiro, y probablemente ¡fue escrito por una mujer! Una mujer que desempeña el cargo de funcionaria pública».
El arzobispo sirio-católico visitó la ciudad cristiana más importante de Irak, que hace poco le fue arrancada a los yihadistas
Mons. Petros Mouché, arzobispo sirio-católico de Mosul, de Kirkuk y de todo el Kurdistán, volvió a Qaraqosh el pasado 30 de octubre, para la primera misa después de la liberación de la ciudad cristiana más importante de Irak. “Esta iglesia es para nosotros un símbolo”, subrayó. “Se los digo de un modo claro –agrega- si no la hubiésemos encontrado como está ahora, si hubiera sido realmente destruida, la gente de Qaraqosh no habría querido volver a entrar”.
Hay baldosas hechas añicos por efecto del calor, los bancos han sido derribados y parte del techo se ha venido abajo, pero la catedral de la Inmaculada Concepción se planta siempre ferozmente en el centro de Qaraqosh. Tras más de dos años de ocupación de los yihadistas del Estado islámico, por primera vez, resuenan allí himnos sacros en lengua aramea.
En la prédica Mons. Petros Mouché, hizo una referencia directa a quienes quemaron la ciudad donde él nació hace 73 años.
Ciudad iraquí destruida
“Hoy nos hemos reunidos aquí para limpiar esta ciudad de todas las huellas del EI, del odio del cual todos nosotros hemos sido víctimas” agregó el prelado. “No existen grandes hombres y pequeños hombres, no hay reyes y esclavos. Esta mentalidad debe desaparecer”
Atestada de soldados, pero vacía de sus habitantes, la ciudad liberada desde hace casi una semana lleva las cicatrices de varios días de combate feroz. Asia News informa que hay automóviles carbonizados con sólo una lámina de metal sobre las pilas de escombros, frente a fachadas de casas acribilladas por proyectiles y ennegrecidas por las llamas. Cada tanto, todavía suenan algunos disparos, y el estruendo de los aviones de la coalición nunca se aleja del todo.
Para el Pbro. Majeed Hazem parece ser cierto que esta misa marca “un nuevo inicio y muestra al mundo la resistencia de los cristianos, a pesar de las injusticias sufridas”.