Tito de Luca es un aventurero italiano decidido a descubrir de una vez por todas si esta montaña custodia bajo sus milenarios glaciares uno de los objetos más fascinantes de la Historia, el Arca de Noé.
“Estoy convencido de que allí están los restos del Arca, que hay restos muy importantes del arca, y que he conseguido fotografiarlos”.
El alpinista cuenta la apasionante búsqueda en este libro que por ahora sólo está en inglés e italiano. Una tarea a la que ha dedicado 20 años. En el libro incluye fotos de vigas de madera elaboradas, que ha encontrado a 4 mil metros de altura y que podrían pertenecer al arca.

“Se ha conservado una parte del Arca de Noé porque es un ambiente muy frío, bajo el hielo; y porque una parte de las maderas que hemos podido examinar fue tratada con betún, con una especie de alquitrán natural, como explica la Biblia que hicieron Noé y su familia”.
Varios estudios aseguran que estos trozos de madera tienen unos 5.000 años de edad. En el libro explica que los pastores kurdos de la zona conocen el lugar en el que están los restos del Arca y que en el pasado, en veranos calurosos era posible divisar trozos grandes. Con sus relatos, algunos han reconstruido la posible apariencia del Arca de Noé.

“Era sencillamente una caja enorme con una única ventana y una abertura en el tejado. Estaba dividida en tres plantas de cinco metros de altura cada una. Son las medidas que la Biblia da en cubos: unos 150 metros de largo, 26 de ancho, 15 de alto. O sea, tres plantas de 5 metroscada una”.
Narra el Génesis que muchos se mofaban de Noé y de su familia porque no servía para nada construir el arca. A ellos no les importó y siguieron adelante.
También hoy muchos creen que es imposible encontrar restos de este objeto, si es que realmente existió. Sin embargo, decenas de aventureros continúan buscándolo. Y no parecen dispuestos a rendirse. Por si acaso.
Para seguir de cerca la búsqueda de Tito de Luca, basta visitar su web www.noahsark.it
El día a día de los cristianos en Oriente Medio es crítico, peligroso y arriesgado. Muy pocos han decidido quedarse. Y es que hace falta algo más que valor y coraje para permanecer en un país en guerra donde además los cristianos se han convertido en uno de los principales blancos de tiro.
El obispo en Irak Shlemon Warduni lo ha vivido en primera persona.
"Muchos hemos vivido la experiencia de tener la muerte muy cerca. Pero el Señor nos ha salvado. Yo he estado cinco veces al borde de la muerte y el Señor me ha dado la vida”.
Lleva 15 años como obispo en Irak y ha visto cómo la guerra ha acabado con la vida de miles de personas. Pero él ha tenido la suerte de poder contarlo.
"Una vez me asaltaron a golpe de pistola mientras iba en el coche. Perdí el control pero al final conseguí frenarlo. La gente se acercaba a mí y me decía: "¿Qué tiene?¿Qué tiene?” Y yo dije: "Nada, nada”. Decía: "¿Pero cómo puede ser? Deje que lo miremos”. Y en efecto, no me pasó nada. Otra vez, estábamos dentro del coche esperando en un punto de control, y de repente, un coche bomba explotó detrás de nosotros. Explotó y nos levantó al conductor y a mí. Otra vez, estábamos comiendo y otro coche bomba reventó justo en la otra parte de la calle. Y así era nuestra vida. Pero nosotros, con la fuerza de la fe y de nuestros fieles íbamos adelante contra toda esperanza”.
Curiosamente en este lugar, que fue uno de los primeros que acogió la fe cristiana, cada vez quedan menos cristianos. Irak es hoy el segundo país más peligroso del mundo para profesar la fe cristiana, tras Corea del Norte.
Los pocos que deciden quedarse, milagrosamente, encuentran la esperanza aunque todo lo que les rodea sea pobreza, terror y persecucción.
La violencia no es el peor problema, saben que si son secuestrados solo se les dará dos opciones: convertirse a la religión musulmana o la muerte.
"(Ante esta disyuntiva) 120 mil personas dejaron su casa en solo una noche. Esto es un orgullo: la fe en el corazón de nuestros fieles es muy profunda y muy fuerte y le damos las gracias a Dios por ello”.
Solamente en Irak, han muerto más de 250 mil personas por la violencia. Organizaciones como Cáritas están presentes allí para ayudar a todas las víctimas independientemente de su religión.
Los cinco lugares más especiales para un cristiano en Jerusalén.






Las misiones y los misioneros siempre han sido importantes en el cristianismo. Más aún, son la vanguardia y el referente primero de la evangelización. Al mismo tiempo, todos los cristianos tenemos una misión. Esto significa nuestro nombre, “cristiano”, que deriva de Cristo, el “ungido” por Dios para la salvación del mundo.
En nuestro tiempo se siguen manifestando los límites del hombre, a pesar de los enormes avances de la ciencia y de la tecnología en el mundo de la globalización. No es solo la muerte (el límite más claro y común), sino la persistencia del hambre y las enfermedades, de la ignorancia, de las injusticias, la imposibilidad de hacer todo lo que querríamos, por muy bueno que nos parezca. Nuestra mente, nuestro corazón, nuestra capacidad de trabajo y nuestro tiempo tienen sus límites. No somos Dios. Pero además no funcionamos como sería quizá de esperar.
Decía Sófocles que el hombre está 'panta poros aporon', abierto a todas las cosas, pero a la vez cerrado. En perspectiva cristiana observaba San Pablo: “No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero” (Rm 7, 19). Estamos “heridos” en nuestra inteligencia, en nuestra voluntad y en nuestros deseos y actitudes. Y a esto habría que añadir la confusión y manipulación de que somos objeto continuamente. Todo ello nos hace lentos para percibir la verdad, el bien y la belleza. Y esto se muestra con frecuencia en la extraña ceguera para percibir las necesidades de los otros, incluso de los más cercanos. Y también para perdonar, como se puede ver en la película “El Cuarteto” (Quartet, D. Hoffman, 2012) (ver trailer).
En el momento actual cabe subrayar tres aspectos: la misión nos corresponde efectivamente a todos los cristianos, según nuestras condiciones y circunstancias en la Iglesia y en el mundo; la misión cristiana es un aspecto esencial de la educación en la fe; esta misión requiere hoy antes que nada del testimonio y de la misericordia.
Los cristianos hemos recibido la buena noticia (el Evangelio) de que Dios nos ama y el encargo o la misión de anunciarla al mundo. Cristiano significa ungido, como Cristo y en Cristo, para esa misión. Como ha señalado el Papa Francisco, se trata de “un don que no se puede conservar para uno mismo, sino que debe ser compartido. Si queremos guardarlo sólo para nosotros mismos, nos convertiremos en cristianos aislados, estériles y enfermos” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, 20-X-2013).
Con esa buena noticia y la misión de anunciarla a todos, también tenemos los cristianos el impulso y la energía para hacerlo, saliendo de nosotros mismos e incluso, como nos insiste el Papa, yendo a las “periferias”, especialmente a aquellas que no han tenido la oportunidad de conocer a Cristo. “La fuerza de nuestra fe, a nivel personal y comunitario, también se mide por la capacidad de comunicarla a los demás, de difundirla, de vivirla en la caridad, de dar testimonio a las personas que encontramos y que comparten con nosotros el camino de la vida” (ibid.).
Esta necesidad y su permanente actualidad la han percibido los santos de todos los tiempos. Por eso existen las “misiones”, que el Concilio Vaticano II quiso integrar en la gran y única misión cristiana, en este compromiso evangelizador que nos compromete a todos, porque “los ‘confines’ de la fe no solo atraviesan lugares y tradiciones humanas, sino el corazón de cada hombre y cada mujer” (ibid.).
Con otras palabras, “todos somos enviados por los senderos del mundo para caminar con nuestros hermanos, profesando y dando testimonio de nuestra fe en Cristo y convirtiéndonos en anunciadores de su Evangelio” (ibid). Esta misión, la misión de los cristianos, no es simplemente un programa que habría que lograr a un plazo más o menos largo, sino también un horizonte que hemos de tener en todas nuestras actividades cotidianas, aquí y ahora. Con ello llegamos a un segundo punto. En la educación de la fe es esencial formar a los cristianos para su misión; para una misión que pueden y deben llevar a cabo ya desde niños, entre los parientes y los amigos, los vecinos, los compañeros de trabajo y los simples conocidos.
Ahora bien, la evangelización encuentra obstáculos fuera y dentro de la comunidad eclesial. “A veces –reconoce el Papa– el fervor, la alegría, el coraje, la esperanza en anunciar a todos el mensaje de Cristo y ayudar a la gente de nuestro tiempo a encontrarlo son débiles”. En otras ocasiones se piensa que evangelizar es violentar la libertad; más bien sucede que si se lleva a cabo con claridad y respeto, la evangelización es un servicio y un homenaje a la libertad humana (cf. Pablo VI, Evangelii nuntiandi, 80). En un ambiente como el nuestro, que destaca la violencia, la mentira y el error, es urgente que resuene esta buena noticia.
Tercero y último, la evangelización requiere ante todo el testimonio de vida. La evangelización no es una apelación a seguir o adherirse a una doctrina o unos intereses meramente humanos. Es una proposición a la razón y a la libertad de las personas. Se trata de ayudarlas a abrirse ante las necesidades materiales y espirituales de los otros, de modo que se muevan a la compasión y al amor efectivo, con hechos. Y esto solo puede proponerse con el testimonio (es decir, el ejemplo y la coherencia manifestados en la vida y en las palabras) y la misericordia.
En efecto, el Evangelio de Cristo es “anuncio de la cercanía de Dios, de su misericordia, de su salvación”. Hemos de ser capaces de anunciar “que el poder del amor de Dios es capaz de vencer las tinieblas del mal y conducir hacia el camino del bien”. En esto consiste la naturaleza misionera de la Iglesia, y, por tanto, la misión de los cristianos: es “testimonio de vida que ilumina el camino, que trae esperanza y amor” (Papa Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, 20-X-2013; cf. también su Discurso al Consejo pontificio para la promoción de la nueva evangelización, 14-X-2013).
5 de septiembre de 2012. (Romereports.com)
Tito de Luca es un aventurero italiano decidido a descubrir de una vez por todas si esta montaña custodia bajo sus milenarios glaciares uno de los objetos más fascinantes de la Historia, el Arca de Noé.
Estamos en Armenia, cerca del monte Ararat, la zona en la que según el libro del Génesis se posó el Arca de Noé cuando se calmó el diluvio.
“Estoy convencido de que allí están los restos del Arca, que hay restos muy importantes del arca, y que he conseguido fotografiarlos”.
El alpinista cuenta la apasionante búsqueda en este libro que por ahora sólo está en inglés e italiano. Una tarea a la que ha dedicado 20 años. En el libro incluye fotos de vigas de madera elaboradas, que ha encontrado a 4 mil metros de altura y que podrían pertenecer al arca.
“Se ha conservado una parte del Arca de Noé porque es un ambiente muy frío, bajo el hielo; y porque una parte de las maderas que hemos podido examinar fue tratada con betún, con una especie de alquitrán natural, como explica la Biblia que hicieron Noé y su familia”.
Varios estudios aseguran que estos trozos de madera tienen unos 5.000 años de edad. En el libro explica que los pastores kurdos de la zona conocen el lugar en el que están los restos del Arca y que en el pasado, en veranos calurosos era posible divisar trozos grandes. Con sus relatos, algunos han reconstruido la posible apariencia del Arca de Noé.
“Era sencillamente una caja enorme con una única ventana y una abertura en el tejado. Estaba dividida en tres plantas de cinco metros de altura cada una. Son las medidas que la Biblia da en cubos: unos 150 metros de largo, 26 de ancho, 15 de alto. O sea, tres plantas de 5 metros cada una”.
Narra el Génesis que muchos se mofaban de Noé y de su familia porque no servía para nada construir el arca. A ellos no les importó y siguieron adelante.
También hoy muchos creen que es imposible encontrar restos de este objeto, si es que realmente existió. Sin embargo, decenas de aventureros continúan buscándolo. Y no parecen dispuestos a rendirse. Por si acaso.
Para seguir de cerca la búsqueda de Tito de Luca, basta visitar su web www.noahsark.it
El portavoz de la Santa Sede, Greg Burke, desaconsejó interpretar el título del próximo Sínodo como un debate sobre si los hombres casados pueden ser admitidos a la celebración de los sacramentos, como se había sugerido desde medios anglosajones.
Después de la dinámica y doble asamblea sinodal (extraordinaria en octubre de 2014 y ordinaria en octubre de 2015) sobre la familia, que concluyó con la exhortación apostólica Amoris laetitia, Papa Francisco convoca a una nueva Asamblea General Ordinaria del Sínodo. Será enoctubre de 2018 y tendrá por tema: "Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional".
El Santo Padre Francisco, se lee en un comunicado vaticano, después de haber consultado, como acostumbra, a las Conferencias Episcopales, a las Iglesias Orientales Católicas 'sui iuris' y a la Unión de los Superiores Generales, además de haber escuchado los pareceres de los Padres de la última Asamblea Sinodal y del XIV Consejo Ordinario, estableció que en octubre de 2018 se llevará a cabo la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los obispos para reflexionar sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. El tema, expresión de la preocupación pastoral de la Iglesia por los jóvenes, subraya, según indica la nota, estará en continuidad con todo lo que surgió en las recientes Asambleas sinodales sobre la familia y con los contenidos de la exhortación apostólica post-sinodal Amoris laetitia. Pretende acompañar a los jóvenes en su camino existencial hacia la madurez, para que, mediante un proceso de discernimiento, puedan descubrir su proyecto de vida y realizarlo con alegría, abriéndose al encuentro con Dios y con los hombres, y participando activamente en la edificación de la Iglesia y de la sociedad.
Al responder a una de las preguntas de los periodistas, el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, desaconsejó interpretar el título del próximo Sínodo como si se tratara del argumento sobre los hombres casados que pudieran ser admitidos a la celebración de los sacramentos, como se hipnotizaba hace algunos meses en la prensa anglosajona.
Francisco advirtió contra dos peligros en la Misa de Casa Santa Marta. Dijo que por un lado hay cristianos que piensan que Dios es solo un conjunto de normas y lo reducen a la ley. Otros, en cambio, se conforman con llevar una vida cristiana mediocre.
FRANCISCO
"Nosotros nos podemos preguntar hoy, en algún momento del día: ¿Ignoro al Espíritu Santo y razono diciendo que si voy a Misa el domingo, si hago esto o lo otro, con eso es suficiente? Segundo: ¿Mi vida es una vida a medias, tibia, que entristece al Espíritu Santo y no deja en mí la fuerza de avanzar, de abrirme o finalmente mi vida es una oración continua por abrirse al Espíritu Santo?”.
El Papa recordó que el cristiano no sigue ni a una ideología ni simplemente se sujeta a una serie de normas: ser cristiano es conocer y seguir a una persona: Jesús.
EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)
"Y este apego a la Ley hace que se ignore al Espíritu Santo. No deja que la fuerza de la redención de Cristo salga adelante con el Espíritu Santo. Ignora; sólo la Ley. Es verdad que están los Mandamientos y nosotros debemos seguirlos; pero siempre desde la gracia de este don grande que nos ha dado el Padre, su Hijo, es el don del Espíritu Santo. Y así se comprende la Ley. Pero no reducir al Espíritu y al Hijo a la Ley. Éste era el problema de aquella gente: ignoraba al Espíritu Santo y no sabían ir adelante. Estaban cerrados, encerrados en las prescripciones: se debe hacer esto, se debe hacer aquello otro. A veces, a nosotros, nos puede suceder que caigamos en esta tentación”.
"¿Por qué las ideologías encantan; y así Pablo comienza, aquí: ‘Necios Gálatas, quién los ha encantado?’. Aquellos que predican con ideologías: ¡es todo justo! Encantan: ¡todo claro! Pero mira la revelación de Dios, ¿acaso no es clara? A la revelación de Dios se la encuentra cada día más, más, más; siempre en camino. ¿Es clara? ¡Sí! ¡Clarísima! Es Él, pero nosotros debemos encontrarla en camino. Y aquellos que creen que tienen toda la verdad en la mano no son ignorantes, Pablo dice más: ‘¡Necios!’. Que se han dejado encantar”.
"Nosotros podemos preguntarnos hoy, en un momento de la jornada, ¿yo ignoro al Espíritu Santo? ¿Y sé que si voy a Misa el domingo, si hago esto, si hago esto es suficiente? Segundo: ¿mi vida es una vida a medias, tibia, que entristece al Espíritu Santo y no deja en mí la fuerza de ir adelante, de abrirme? ¿O, finalmente, mi vida es una oración continua para abrirse al Espíritu Santo, para que Él me lleve adelante con la alegría del Evangelio y me haga entender la doctrina de Jesús, la verdadera doctrina, aquella que no encanta, aquella que no nos hace necios, sino la verdadera? Y que nos haga entender dónde está nuestra debilidad, aquella que lo entristece a Él; y que nos lleve adelante, llevando adelante también el nombre de Jesús a los demás y enseñando el camino de la salvación. Que el Señor nos dé esta gracia: abrirnos al Espíritu Santo para no volvernos necios, encantados, ni hombres y mujeres que entristecen al Espíritu”.
Jordania actualmente acoge a dos millones y siete mil refugiados: una multitud que sitúa al Reino Hachemita en primer lugar en el ranking de países que albergan el mayor número de refugiados y desplazados
Según datos proporcionados por Amnistía Internacional, la mitad de la masa total de refugiados en todo el mundo se encuentra acogida por sólo 10 de los 193 países que integran la lista completa de las naciones.
“Estos datos” comenta a la Agencia Fides Wael Suleiman, Director general de Cáritas Jordania, “están por debajo de los datos reales e impresionan porque documentan que las naciones más ricas y más avanzadas acogen a un pequeño número de refugiados, a pesar de que ahora en aquellos países, muchos gobiernos están guiados o condicionados por fuerzas que ganan poder precisamente explotando y fomentando el temor y elrechazo de los inmigrantes.
Jordania está abierta a todos, somos conscientes de que desempeñamos una importante misión humanitaria, y queremos continuar.
En los últimos tiempos se han regularizado como trabajadores legales 200 mil refugiados sirios. Pero ahora los refugiados y los inmigrantes representan el 40 por ciento de la población. La deuda nacional ha crecido exponencialmente en los últimos años. Muchos jordanos ahora son más pobres que muchos inmigrantes.
Si la comunidad internacional no toma nota de esta situación explosiva y no interviene para apoyar este esfuerzo realizado por todo el país, llegará un momento en que incluso aquí tendremos que cerrar las puertas de ingreso y se pensará a la repatriación de los que huyen del hambre y la guerra”.
El martes 4 de octubre el huracán Matthew ha arrasado Haití, sembrando desolación y muerte.
Según un primer informe publicado un día después, 5 de octubre, se han producido cinco muertes en Haití. Matthew ha sido calificado como la peor tormenta en décadas y su violencia ha dejado, además de las muertes, unas 14.500 personas desplazadas, forzadas a abandonar sus hogares. Se estima que 1.855 casas han quedado inundadas. La interrupción de las líneas eléctricas y las comunicaciones hacen que sea muy difícil cuantificar el alcance exacto de los daños.
Martine Haentjens, responsable de Cáritas Internacional en Haití, que se encontraba en el país durante el paso del huracán, ha declarado en una nota recibida en la Agencia Fides: “He contactado con nuestros responsables en varias regiones del país. Nuestros proyectos se han visto afectados, sobre todo en Les Cayes, donde casi todo ha quedado destruido.
Todas las casas han perdido los tejados. No tenemos noticias del municipio de Jérémie, pero es probable que, visto como se mueve el ciclón, esta región también se haya visto afectada de forma grave. En lo que respecta a Port-au-Prince, la situación está bajo control, los daños son contenidos. Pero las carreteras del país han quedado intransitables, los puentes se han hundido”.
Cáritas Internacional trabaja en el país con proyectos de seguridad alimenticia desde el terremoto del 2010, y ya ha destinado un budget de 50.000 euros para ayudar a Cáritas Haití.
(CE) (Agencia Fides, 06/10/2016)
Interesante artículo sobre la institución familiar y el matrimonio tal y cómo los veía Chesterton.
Tras la I Guerra Mundial existía un descenso demográfico en toda Europa. Algunos partidos habían propuesto una ampliación del divorcio. Entonces Chesterton publicó el libro La superstición del divorcio (1918), que venía a desarrollar el esquema inicial de Herejes (1905). El objeto de este artículo es exponer su filosofía sobre la institución de la familia.
En momentos de dificultad, imaginamos cómo sería nuestra vida de haber nacido en otra familia, o de habernos casado con otra persona. Pero no lo podremos saber nunca, a menos que sigamos su consejo: “bajar por la chimenea a cualquier casa, al azar”, y relacionarnos lo mejor que pudiéramos con la gente que hubiera en ella. Y esa es exactamente la definición de nacer.
Intentamos seguir con nuestro plan de huida. Entonces lo llevamos a cabo volcando nuestro amor en personas que se hallan en el extremo opuesto delplaneta, por ejemplo proporcionando alimentos a madres pobres de África. Esto nos dará algunas ventajas: aquellas personas no se enfadarán si llevamos una mancha en la corbata. Tampoco nos arruinarán el domingo con un plan inoportuno. De esta manera con ese plan de huida, uno sigue el principio de alejarse de su casa y tiene pronta la justificación: dice que huye de su familia porque es aburrida. Falso; huye de su familia porque es de largo muy excitante. Y es excitante porque es exigente. Y es exigente porque está viva.
Finalmente si del marido hablamos, tendrá dos posibles evasiones. El suicidio y el divorcio. Son los dos viejos consejeros que acompañan a todo desesperado. El divorcio libera del matrimonio y el suicidio… también. Pero se distinguen estadísticamente, pues el fin de la vida sólo es uno, mientras que en los países con legislación divorcista, el fin del amor es cada día.
Sin embargo, el fin del romance no tiene por qué hundir el barco, porque el matrimonio no se sustenta en ese sentimiento, sino en una promesa formal que hicieron marido y mujer. Por eso al hombre que se divorcia, no le acusa de romántico, sino de traidor, diciéndolo no porque el barco se haya hundido, sino porque lo ha abandonado uno de sus capitanes. Lo que se deshace el divorcio no sólo es esa promesa, sino también el corazón del que ha permanecido fiel a lo que prometió.
Conscientes de lo que deshacen, quienes promueven el divorcio a la vez proponen una contramedida que compense las pérdidas y los alimentos. Eso supone un doble acto de fe: en el talonario y en un buen abogado. Y respecto a los que piensan que la traición y la tragedia se curan con dinero y un abogado, no pondríamos la mano en el fuego por la honorabilidad de su pasado.
Pero el escritor inglés considera desacertado el cliché romántico del amor como “sentimiento”. En realidad es algo más esforzado: A nuestra mujer la hemos de amar simplemente porque “está allí”, por el hecho “ser-nuestra-esposa”. A nuestro padre lo hemos de querer meramente por la razón “ser-nuestro-padre”. Y amando a la Humanidad que nos ha sido dada, lo hacemos a toda. Es decir, en familia vivimos el Evangelio. Por ello los ataques a la familia en realidad tratan de prevenir todo Cristianismo.
Para buscar soluciones, cada una de sus palabras se dirige a elevar el ánimo, igual que cada árbol, aunque sus ramas vayan en diferentes direcciones, apunta al cielo.
Ignacio Pérez Tormo en http://www.solidaridadymedios.org