El Papa pide a los periodistas que no conviertan su trabajo en un "arma de destrucción de personas y de pueblos”.
Durante un encuentro con reporteros italianos les ha pedido que sus noticias no destruyan la fama y la vida de las personas; y que "aceleren procesos de reconciliación” en lugar de alimentar el miedo a cuestiones como la emigración.
FRANCISCO
"La cuestión aquí no es ser o no ser creyente. La cuestión es ser o no ser honesto con sí mismo o con los otros”.
"Este es el trabajo -y podríamos decir también la misión- a la vez difícil y necesario del periodista: llegar los más cerca posible a la verdad de los hechos y no decir o escribir jamás algo que sabe en conciencia que no es verdadero”.
Ha participado en el encuentro Dario Viganò, el encargado de reformar los medios de comunicación del Vaticano, que ha propuesto una humanización del Periodismo.
MONS. DARIO VIGANÒ. Prefecto, Secretaría para la Comunicación
"Sería estupendo si el periodismo supiera reflejar la vida de tantas mujeres y de tantos hombres que día tras día, con dignidad y coraje, afrontan la enfermedad, la falta de trabajo o la imposibilidad de construir un futuro”.
ENZO IACOPINO. Presidente, Ordine dei Giornalisti
"Gracias por esta audiencia que hemos deseado todos, independientemente de nuestra religión”.
Como recuerdo del encuentro, los periodistas italianos han recaudado una suma de dinero para ayudar a las víctimas del Terremoto que asoló hace algunas semanas Amatrice, en el centro de Italia.
La globalización de la humanidad ha suscitado un interrogante importante, al que aún no se ha dado una respuesta aceptada por la cultura corriente: ¿Cómo es que el “mundo moderno” ha nacido en Occidente y se está difundiendo en todo el mundo? ¿Y por qué es aceptado por todos los pueblos y preferido a sus modos tradicionales de vida?
O, en otras palabras: ¿Por qué desde la caída del Imperio Romano Occidente ha conocido una evolución que le ha llevado el primero a aquellas características del “mundo moderno”, en las que todos los pueblos querrían vivir?
El sociólogo estadounidense de las religiones Rodney Stark (La victoria de la razón. Cómo el cristianismo ha producido libertad, progreso y riqueza, Editorial Lindau, Turín 2008) ha examinado las muchas respuestas que se dan al interrogante: la posición geográfica y el clima de Europa, el descubrimiento de otras tierras y continentes, la colonización, la evolución histórica y cultural favorable al progreso, el pensamiento grecorromano y muchas otras.
Y juzga que todavía estas respuestas no explican por qué Occidente ha progresado y las otras partes del mundo han permanecido durante milenios bloqueadas en su desarrollo. Baste pensar en las grandes civilizaciones de China, India, Japón, Vietnam, Corea, países árabes e islámicos, América precolombina, donde no hubo ni siquiera el inicio de aquellos procesos históricos que llevaron a Occidente a la supremacía.
Rodney afirma con claridad: “Ha sido el cristianismo el que ha creado la civilización occidental. El mundo moderno ha llegado sólo a las sociedades cristianas. No al mundo islámico, no a Asia. No a una sociedad ‘laica’, porque han existido. Todos los procesos de modernización hasta ahora introducidos fuera del cristianismo han sido importados de Occidente, a menudo a través de colonizadores y misioneros”.
Este hecho histórico, que no se puede desmentir, es documentado en un modo no religioso sino laico. Han sido el Evangelio, el pensamiento de
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los Padres de la Iglesia y la Teología cristiana el verdadero origen del progreso de Occidente y del mundo entero.
Mientras que las grandes religiones pusieron el acento en el misterio, en la meditación, en la astrología y la fuga de la realidad, el cristianismo nació de la Revelación de Dios y a través de la Biblia y Cristo ha afirmado el valor absoluto de cada persona humana “creada a imagen de Dios”, adoptando la lógica y el pensamiento deductivo y abriendo el camino a las ciencias y al progreso moderno.
Un segundo volumen reciente parece casi la continuación del anterior: Thomas E. Woods, Come la Chiesa cattolica ha costruito la civiltà occidentale (Cómo la Iglesia Católica ha construido la civilización occidental, Editorial Cantagalli, Siena 2007).
Thomas E. Woods, también profesor universitario estadounidense, responde al mismo interrogante que se hace el autor anterior: ¿Cómo es que el “mundo moderno” ha nacido en Occidente y se está difundiendo en todo el mundo? ¿Por qué es aceptado por todos los pueblos y preferido a sus modos tradicionales de vida?
Demuestra, de modo muy concreto, digamos histórico, cómo las diversas “novedades” que han hecho grande a Occidente, se deben no sólo a la Palabra de Dios a Jesucristo, sino a la Iglesia Católica que en el curso de los siglos ha sostenido aquellos principios y modelos evangélicos, a veces aún con la infidelidad de papas, obispos, sacerdotes y creyentes en Cristo. La Iglesia es una institución inspirada por Dios pero hecha por hombres. El volumen recorre en varios capítulos la historia de Occidente, desde la caída del Imperio Romano a las invasiones de los pueblos “bárbaros” hasta nuestros días.
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| Roma | ||
E. Woods explica, con el triunfo de esta idea en el mundo secularizado y prácticamente ateo de hoy, la degeneración y la inhumanidad del arte, de la arquitectura y de muchas otras expresiones del hombre, hasta el nihilismo de Jean-Paul Sartre (el universo es absolutamente absurdo y la vida misma completamente privada de significado), que expresa bien la cultura triunfante del Occidente moderno, cada vez más árido, viejo y pesimista. Es decir, así como es, Occidente no tiene futuro.
Antes de pensar o decir que todo esto es “triunfalismo”, hay que leer primero el libro y rebatir las pruebas históricas que aporta. No con razonamientos, lugares comunes o charlatanería, sino con otra pruebas históricas que respondan al interrogante presentado por los dos volúmenes.
El anuncio del viaje del Papa a Azerbaiyán pilló a muchos por sorpresa. Poco se sabe sobre este país situado en el Cáucaso, a orillas del Mar Caspio, con un 95% de población musulmana.
Stefan Kormancik es uno de los pocos sacerdotes católicos que ha vivido en Azerbaiyán. Ayudó a comenzar la misión salesiana en el país, que atiende a la pequeñísima comunidad católica, de menos de 300 fieles. Él nos da las claves del viaje del Papa a este exótico destino.
"Antes de la visita de Juan Pablo II a Azerbaiyán el Estado no nos reconocía, porque somos una comunidad muy pequeña. Después de su viaje, nos dieron una parcela de terreno, construimos una iglesia, y construimos una comunidad pequeña pero muy influyente. Esperamos que la visita del Papa Francisco nos ayude a seguir en esta línea, y que ayude a que el Estado acepte cada vez las actividades de la Iglesia Católica”.
El conflicto de Nagorno-Karabakh es una disputa territorial entre Azerbaiyán y Armenia por esta región fronteriza, no musulmana y de etnia armenia. El conflicto comenzó en los noventa, y se ha cobrado cientos de vidas, incluidas las de 75 soldados el pasado mes de abril. Stefan Kormancik espera que la visita del Papa ayude a acercar posiciones entre ambas partes.
"Creo que nadie quiere que este conflicto siga: Tenemos que perdonar, ser misericordiosos y querer al prójimo. Esperamos que la visita del Papa transmita esa idea”.
En su viaje, el Papa se reunirá con el Gran Muftí del Cáucaso. Según Stefan Kormancik, Azerbaiyán es un ejemplo del espíritu de cooperación interreligiosa que defiende el Papa.
"En Azerbaiyán hay una situación muy especial en la que dos religiones conviven en paz y libertad. Nos visitamos los unos a los otros. Yo he participado en muchas celebraciones musulmanas, así como muchos musulmanes participan en fiestas cristianas. Eso no se ve muy a menudo”.
Tras su visita a Georgia, Francisco pasará el 2 de octubre en Azerbaiyán. Será una estancia corta pero intensa. Estas dos visitas, junto a su viaje a Armenia, sonprueba del esfuerzo que está haciendo el Papa por tender puentes con la regíón del Cáucaso.

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Luces que vienen de lo lejos.
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Sinopsis
La selección de textos que se presenta en este libro buscadar a conocer la vida de los primeros cristianos a las mujeres y a los hombresdel siglo XXI: hacernos presente el espíritu que ellos vivieron, tal como ellosmismos lo han contado.
Sepretende con este libro que los primeros escritores cristianos hablen directamente al lector, y que este diálogo directo sea enriquecedor para quien lo mantenga con ánimo abierto y oído atento.
Se trata de poner al alcance de los lectores algunos de los tesoros que seencuentran en sus escritos y que no son fácilmente conocidos por quienes no sonespecialistas.
De San Clemente Romano a San Agustín
En las páginas de este libro se incluyen textos de los Padres Apostólicos y los escritores de finales del siglo I y de la primera mitad del siglo II (San Clemente de Roma, San Ignacio de Antioquía, San Policarpo de Esmirna…), que son verdaderos testigos de los comienzos, ya que conectan directamente con los tiempos de los Apóstoles.
Los Padres y apologistas de los siglos II y III, que fueron auténticos defensores de la fe, ante las duras persecuciones (San Justino, Atenágoras, Teófilo de Antioquía,…) y ante la aparición de las primeras herejías (San Ireneo de Lyon, Orígenes, Clemente de Alejandría, Tertuliano, San Cipriano de Cartago…).
Y termina con los grandes Padres de Oriente y de Occidente del siglo IV y de la primera mitad del V. Concretamente hasta San Agustín de Hipona (354-430).
Un excelente libro de consulta
Gabriel Larrauri AguirreEn cuanto a los autores que se citan, se puede encontrar en el comienzo del libro una “relación cronológica” de los mismos, para que el lector pueda situarlos en el tiempo con más facilidad.
En las páginas finales se recoge una breve “información biográfica”sobre cada uno de ellos, de modo que se pueda conocerlos mejor y hacerse cargo de las circunstancias que rodearon su vida.
Se ofrece también un “índice por autores” y otro “índice temático” que pueden ser útil es para localizar los textos con más facilidad, también pensando en la preparación de conferencias, charlas, pláticas, homilías, etc.
En los textos seleccionados se ha resaltado en “negrita” algunas palabras para facilitar al lector centrar la atención en esas ideas. Habitualmente son sencillos y se entienden fácilmente, pero hay algunos que merece la pena dedicarles un poco más de tiempo y esfuerzo para pensar en ellos más despacio. Dentro de cada capítulo los textos respetan el orden de antigüedad para facilitar la comprensión se sus contenidos.
Editorial: Planeta Testimonio
Visite desde su casa uno de los lugares más sagrados de la cristiandad, donde reposó el cuerpo de Cristo
JERUSALÉN,
Ya está disponible en Internet una página web que permite pasearse por el Santo Sepulcro, lugar donde depositaron el cuerpo de Jesucristo tras su crucifixión. La calidad de la imagen es impresionante, y uno se siente como un verdadero peregrino.
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| Santo Sepulcro | |||
Además, la página nos ofrece múltiples posibilidades; quizás la más interesante de todas sea la de ver la imagen en pantalla completa (para ello hay que pulsar un botón situado en la esquina inferior izquierda), lo cual nos permite movernos a nuestro antojo por el lugar: acercarnos, alejarnos, subir, bajar, ir a la izquierda, a la derecha o, si preferimos dejarnos llevar, pulsar el botón de "Play" y permitir que nos guíen.
Por su parte, aquéllos que no quieran ver las imágenes en pantalla completa, pueden también utilizar las flechas de la parte inferior derecha para moverse, y pulsar en cualquiera de las miniaturas que aparecen en la esquina inferior izquierda (para verlas todas hay que desplazar la barra) para pasar de una zona a otra.
En definitiva, la viveza de las imágenes y la cantidad de opciones que tenemos convierten nuestra visita en una aventura de realismo insuperable.
Después de rezar cada uno por su cuenta, los líderes religiosos se reunieron de nuevo fuera de la Basílica de Asís.
Los 500 participantes escucharon el testimonio de esta mujer que escapó de la guerra en Siria. Es de Alepo, y recordó cómo antes de la guerra musulmanes y cristianos vivían en paz.
"Alepo, cuando pronuncio este nombre, se me encoge el corazón. Recuerdo dónde nací, dónde crecí y donde me casé...”.
El patriarca ecuménico de Constantinopla dijo que este encuentro no fue una simple conmemoración del que se realizó hace 30 años sino la renovación del compromiso por la paz.
"No puede haber paz sin respeto y reconocimiento recíproco. No puede haber paz sin justicia”.
También tomó la palabra el rabino David Brodman, que sobrevivió al Holocausto; y un musulmán, el ulema Din Syamsuddin, de Indonesia, el país con más musulmanes del mundo. También intervino el budista Morikawa Tendaizasu.
El Papa fue el último líder religioso que intervino. Primero, explicó el sentido de este encuentro.
"Nuestras tradiciones religiosas son diversas. Pero la diferencia no es para nosotros motivo de conflicto, de polémica o de frío desapego. Hoy no hemos orado los unos contra los otros, como por desgracia ha sucedido algunas veces en la historia. Por el contrario, sin sincretismos y sin relativismos, hemos rezado los unos con los otros, los unos por los otros”.
Luego alertó ante miles de personas de fe del peligro de un paganismo que se infiltra también entre las religiones: el de la indiferencia ante el sufrimiento de los demás.
"Es un virus que paraliza, que vuelve inertes e insensibles, una enfermedad que ataca el centro mismo de la religiosidad, provocando un nuevo y triste paganismo: el paganismo de la indiferencia”.
El Papa se comprometió a que ninguna tragedia caiga en el olvido. Dijo que los líderes religiosos darán voz a quienes sufren, a quienes no tienen voz o no son escuchados. Y pidió que no se use la religión para justificar la guerra.
"No nos cansamos de repetir que nunca se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia. Sólo la paz es santa y no la guerra”.
"Nuestro futuro es el de vivir juntos. Por eso, estamos llamados a liberarnos de las pesadas cargas de la desconfianza, de los fundamentalismos y del odio”.
Los participantes compartieron un minuto de silencio por todas las víctimas de las guerras, y luego apoyaron un ambicioso manifiesto por la paz en el mundo.
Un compromiso que entregaron a un grupo de niños, porque el futuro que se construye hoy, será su presente.
Francisco subió al papamovil como cada miércoles para saludar a todos los peregrinos de la plaza de San Pedro. Lo hizo con música indonesia de fondo, paró en varias ocasiones para saludar y bendecir a los más pequeños.
Luego, en su catequesis, explicó lo importante que es perdonar para poder lograr un corazón misericordioso.
Dijo que todas las personas han necesitado ser perdonadas en algún momento y que al condenar al pecador se desprecia la misericordia de Dios.
"Si Dios nos ha perdonado a nosotros, ¿por qué no podemos perdonar? ¿Acaso somos más grandes que Dios?”.
El Papa habló de dos cosas esenciales que deben hacer todas las personas: perdonar y dar. Invitó a los peregrinos a vivir la vida con cariño y sin criticar ni juzgar a los demás.
"Misericordia es dar, perdonar es dar. Así el corazon crece y crece. Pero con el egoísmo y la rabia el corazón se hace pequeño y se endurece como una piedra. ¿Qué preferís vosotros, un corazón de piedra? Si preferís un corazón lleno de amor, ¡sed misericordiosos!"
El Papa recordó que se celebra la Jornada Mundial del Alzheimer y pidió que sean recordados quienes padecen esta enfermedad, sus familiares y las personas que los atienden.
En Aralma, un centro de Buenos Aires, atienden desde hace 20 años a niños, niñas, adolescentes y adultos que han sufrido maltrato infantil. Recibieron una inesperada carta hace poco... El autor: el Papa Francisco.
En Aralma, un centro de Buenos Aires, atienden desde hace 20 años a niños, niñas, adolescentes y adultos que han sufrido maltrato infantil. Recibieron una inesperada carta hace poco... El autor: el Papa Francisco.
SONIA ALMADA, directora centro Aralma
"La abrí y la leíprimero yo y después se la leí a todo el equipo de trabajo. Estaban todos muy emocionados de saber que el trabajo y el sacrificio y la voluntad tienen reconocimiento de un líder mundial como el Papa Francisco”.
En la carta, el Papa les alentó a continuar en esta labor con lo más pequeños.
Según un estudio reciente, en Argentina 9.122 niños sufrieron malos tratos en el 2015.
Pero las cifras mundiales son peores. Según UNICEF, 6 de cada 10 niños sufre maltrato físico a diario. Cada cinco minutos, uno de ellos muere.
SONIA ALMADA: "En el equipo se emocionaron muchísimo, como todos los niños de Aralma. Publicamos la carta, dentro de la institución también, todo el mundo sabe que el Papa Francisco escribió apoyando esta causa y claro que les gustaría conocerlo personalmente”.
El centro ha creado una campaña llamada #Lavozdeloschicxs con la que denuncian el maltrato y abuso infantil que sufren tanto niños como adolescentes en ArgentINA.
El encuentro está vinculado con el servicio y la cercanía.
En una de sus homilías en Santa Marta, el martes 13 de septiembre, Francisco ha reflexionado de nuevo sobre la cultura del encuentro. El encuentro implica mirar, tocar, hablar.
“A menudo, las personas se cruzan, pero no se encuentran”. Ante el cortejo fúnebre de una viuda que va a enterrar a su hijo único, Jesús no pasa de largo, sino que se mueve a la compasión. Es la primera vez que el Evangelio habla de la compasión de Jesús. Más adelante los evangelistas recogen la compasión de Jesús ante la muchedumbre que le sigue, como también antelas hermanas de Lázaro, su amigo que ha muerto. Ahora, ante la viuda de Naín, Jesús se acerca a la mujer, la encuentra de verdad y luego hace el milagro
Aquí percibe el Papa no sólo la ternura sino también la fecundidad de un encuentro. “Todo encuentro –observa– es fecundo. Todo encuentro restituye las personas y las cosas a su sitio”.
Señala Francisco que estamos acostumbrados a una cultura de la indiferencia, y debemos trabajar y pedir la gracia de hacer una cultura del encuentro, de ese encuentro fecundo, de ese encuentro que restituya a cada persona su dignidad de hijo de Dios. Añade que nos hemos habituado a esa indiferencia cuando vemos las calamidades del mundo u otras cosas más pequeñas. Quizá pensamos: “Ay, qué pena, pobre gente, cuánto sufren”, pero seguimos adelante.
El Papa nos propone auténticos encuentros:
“Si no miro —no basta ver, no: hay que mirar—, si no me paro, si no miro, si no toco, si no hablo, no puedo tener un encuentro ni puedo ayudar a hacer una cultura del encuentro”.
Como fruto de ese acontecimiento, dice el evangelio que la gente quedó sobrecogida y daba gloria a Dios. Y Francisco nos ofrece otra clave, profunda y teológica, para interpretar ese encuentro:
“A mí me gusta ver también aquí el encuentro de todos los días entre Jesús y su esposa, la Iglesia, que espera su regreso”.
Este es –señala el Papa– el mensaje de hoy: el encuentro de Jesús con su pueblo; el encuentro de Jesús que sirve, que ayuda, que es el servidor, que se abaja, para ayudar a todos los necesitados.
Jesús se encuentra con su pueblo, pues todos –no solamente los sintecho– somos necesitados; necesitados de la Palabra de Jesús, del encuentro con Él, como también lo son las personas que amamos. El encuentro -especialmente el encuentro con Jesús y el encuentro con los demás- está vinculado con el servicio y la cercanía.
Como ejemplo, Francisco describe una escena ordinaria de nuestra vida actual: mientras se está a la mesa, en familia, muchas veces se come, se ve la televisión o se escriben mensajes de móvil. Cada uno es indiferente en ese encuentro. Es decir, que incluso en el núcleo de la sociedad que es la familia, no hay propiamente encuentro.
Y nos propone que trabajemos por la cultura del encuentro, de modo tan sencillo como Jesús.
No solo ver: mirar. No solo oír: escuchar. No solo cruzarse: detenerse. No solo decir qué pena, pobre gente, sino dejándose implicar por la compasión. “Y luego acercarse, tocar y decir”, en la lengua que a cada uno le salga en ese momento, la lengua del corazón: “No llores, y dar al menos una gota de vida”.
Todo un símbolo de actitudes fáciles y difíciles, que en este Año de la Misericordia (que concluirá dentro de dos meses) podemos mejorar. Pero ante todo, efectivamente, hemos de pedir la gracia de contribuir a la cultura del encuentro. El encuentro, misterio de la encrucijada entre las personas y también con Dios.
Especialmente desde el encuentro con Jesús en la oración, los cristianos estamos llamados a transformar la sociedad, comenzando cada uno por su propio corazón. Y como consecuencia, detenernos, implicarnos en auténticos encuentros con los demás, que se traduzcan en ayuda, servicio, cercanía para sus necesidades materiales y espirituales.
"Nuestras comunidades cristianas -escribe san Juan Pablo II- tienen que llegar a ser auténticas'escuelas de oración', donde el encuentro con Cristo no se exprese solamente en petición de ayuda, sino también en acción de gracias, alabanza, adoración, contemplación, escucha y viveza de afecto hasta el 'arrebato' del corazón. Una oración intensa, pues, que sin embargo no aparta del compromiso en la historia: abriendo el corazón al amor de Dios, lo abre también al amor de los hermanos, y nos hace capaces de construir la historia según el designio de Dios" (Carta ap. Novo millennio ineunte, 6-I-2001).
Iglesia y Nueva Evangelización
Para el tradicional «Viernes de la Misericordia», Francisco visitó la sección de Neonatología del hospital San Giovanni de Roma; después se dirigió a una estructura que se encarga de enfermos terminales
Lo vieron llegar con un tapabocas, siguiendo todos los protocolos de precaución para los ambientes esterilizados. Hoy por la tarde, 16 de septiembre de 2016, Papa Francisco hizo la visita del ya tradicional «Viernes de la Misericordia». A pocos días de la canonización de la Madre Teresa, que desempeñó un gran servicio a favor de la vida, Bergoglio quiso visitar estructuras significativas en este sentido.
En la primera de ellas Francisco fue a Urgencias y a la sección de Neonatología del Hospital San Giovanni de Roma, en donde se encuentran por el momento hospitalizados 12 niños con diferentes patologías. Cinco niños (dos son gemelos) están muy graves y se encuentran en terapia intensiva. En el piso de arriba se encuentra otra sección en la que se encuentran otros niños.
Fue recibido con sorpresa por el personal, pues no se esperaban que el Papa entrara en la sección sometiéndose a todas las precauciones higiénicas para respetar los ambientes esterilizados (como ponerse el tapabocas). Francisco se detuvo frente a cada una de las incubadoras y saludó personalmente a los padres de los niños que estaban presentes, «dándoles consuelo e infundiré-les valor», explicó un comunicado de la Sala de Prensa vaticana.
La segunda visita del Pontífice en este noveno «Viernes de la Misericordia», fue el Hospicio Villa Speranza. Al salir del hospital San Giovanni di Roma, Papa Francisco se dirigió a esta estructura en donde se encuentran 30 pacientes en fase terminal. Villa Speranza pertenece a la Fundación del hospital Gemelli de la Universidad Católica del Sagrado Corazón.
Como tampoco nadie se esperaba la visita del Papa, a su llegada los responsables le dieron la bienvenida muy sorprendidos. Bergoglio quiso ir a saludar a cada uno de los pacientes en sus habitaciones. Tanto los pacientes como sus familiares vivieron momentos de intensa conmoción, entre lágrimas y sonrisas de alegría. El Papa quiso ofrecer un signo fuerte sobre la importancia de la vida, desde su primer instante hasta su fin natural. Acoger la vida y garantizar su dignidad en cualquier momento de su desarrollo es una enseñanza en la que ha insistido en más de una ocasión Papa Francisco, quien con esta doble visita dejó un sello concreto y tangible de la importancia de la misericordia para vivir.