Guiso de habas, salsa de pez y dulce de dátiles, menú de la Última Cena, según dos gastroarqueólogos

Publican un libro donde formulan varias hipótesis sobre cómo y qué comieron Jesús y los Apóstoles el Jueves Santo y lo comparan con las propuestas tradicionales de la iconografía cristiana.

La investigación casa bien con los datos bíblicos

¿Qué pudieron comer Jesucristo y los Apóstoles en la Última Cena?

Dos expertos italianos sugieren un menú muy variado: guiso de judías, cordero, aceitunas, hierbas amargas, salsa de pescado, pan ácimo, dátiles y vino aromatizado, entre otros alimentos. Y no habrían estado sentados a la mesa, como se sugiere en la iconografía clásica, sino recostados en el suelo sobre almohadones, al estilo romano.

Generoso Urciuoli y Marta Berogno son dos arqueólogos especializados respectivamente en arte cristiano y en egiptología, y ambos con formación en gastronomía antigua. Hace un año realizaron un viaje a Tierra Santa para completar una investigación sobre la Última Cena, y ahora su trabajo ve la luz en forma de libro: Gerusalemme: L´Ultima Cena [Jerusalén: La Última Cena], que se unea la amplia bibliografía de ambos, tanto de monografías como de obras de divulgación.

"Nuestro punto de partida es que Jesús era judío y Él y sus discípulos observaron las tradiciones sobre la comida", explica Urciuoli. Ese punto de partida se ha completado, en primer lugar, con las precisiones que pueden obtenerse de los relatos evangélicos, no sólo de aquel encuentro del Jueves Santo, sino también de eventos como las bodas de Caná o el banquete de Herodes.

También han estudiado las pinturas de las catacumbas del siglo III y lo que se conoce sobre las costumbres en la región a raíz de hallazgos arqueológicos, en particular elementos de vajilla. Y todo, con lo que denominan "filtro de lo filológicamente aceptable".

"En aquella época, en Palestina, la comida se situaba sobre mesas bajas y los invitados comían reclinados sobre cojines y alfombras en el suelo", añade Urciuoli en Archeoricette [Arqueorecetas], su propio blog sobre gastronomía arqueológica

Y con loza de piedra, según sugieren las numerosas piezas (vasos, platos, jarras) de ese material datadas en el siglo I y encontraddas en torno a Jerusalén y Galilea: "Los judíos que observaban las reglas de la pureza utilizaban vasos de piedra porque no eran susceptibles de transmitir la impureza". También podían usarse piezas de arcilla, de uso muy extendido en todo el mundo en aquella época.

Urciuoli y Berogno corroboran un detalle del Evangelio de San Juan, cuando Jesús ofrece algo de comer a Judas (Jn 13, 26): "Era una costumbre compartir comida de una cazuela común".

Sus estudios basados en las bodas de Caná permitieron a los investigadores "comprender las leyes dietéticas judías conocidas como kashrut, que establecían qué puede comerse y qué no y cómo deben prepararse", y los centrados en el banquete de Herodes "analizar las influencias culinarias de Roma en Jerusalén". Así, han concluido que en ambas celebraciones, y también en la Última Cena, debió consumirse tzir, una variante de la salsa de pescado romana garum.

 


Cholent, un rico guiso a base de judías.

 

También sugieren otros platos característicos de la gastronomía palestina de la época, como el cholent, un guiso de judías que se cocinaba muy lentamente, olivas con hisopo, una hierba con sabor a menta, hierbas amargas con pistachos y charoset, un pastel de dátiles y frutos secos. Estos dos últimos manjares eran típicos de Pascua, mientras que el hisopo se consumía diariamente.

 


Charoset, a base de dátiles y frutos secos.

"Nuestro trabajo no es ni quiere ser un argumento de fe", subrayan los autores, aunque los datos que aportan están en buena sintonía con las referencias bíblicas: "Lo que hemos hecho es un intento de confrontar las fuentes existentes hasta el momento de la cena refiriéndolas al contexto arqueológico, político, literario y lingüístico de la Palestina y del mundo greco-romano del siglo I".

A fin de cuentas, lo verdaderamente importante que sucedió aquella noche no fue la cena en sí, sino la institución de la Eucaristía con la consagración del pan ácimo y el vino aromatizado que, como señalan los Evangelios y confirman Urciuoli y Berogno, estaban presentes en cualquier mesa de Pascua en la Jerusalén del año 33.

 

 

"No sé cómo podemos seguir en la situación actual. Recen por el P. Tom. No sabemos si está muerto o no"

 

El Padre Tom Uzhunnalil fue secuestrado en el asalto a un convento de Yemen en el que murieron cuatro religiosas de la caridad

"No sé cómo podemos seguir en la situación actual. Recen por el P. Tom. No sabemos si está muerto o no"

Mons. Paul Hinder, Vicario Apostólico de Arabia del Sur, ha pedido oraciones por los sacerdotes, por las Misioneras de la Caridad y por el sacerdote secuestrado Tom Uzhunnalil, cuya situación actual es incierta. “No sé cómo podemos seguir en la situación actual”, dijo muy conmovido. “Y recen por el P. Tom. Si está muerto o no, no lo sabemos”.

En Yemen la situación de violencia empeora. Según Naciones Unidas 6.000 personas han muerto debido a los enfrentamientos entre los grupos terroristas musulmanes Al Qaeda y el Estado Islámico que han realizado ataques contra diversos poblados.

El 4 de marzo, un grupo de terroristas islámicos asaltó el albergue para ancianos y personas con discapacidad que administran las Misioneras de la Caridad en Aden (Yemen), asesinaron a cuatro de las religiosas y otras doce personas y secuestraron al P. Tom Uzhunnalil.

Este dos de septiembre el Vicario Apostólico de Arabia del Sur habló brevemente al finalizar un simposio sobre la Madre Teresa, fundadora de las Misioneras de la Caridad, y expresó: “Sufro debido a la situación que ha surgido en Yemen, donde 7 millones de personas mueren de hambre; no hay seguridad para nadie, no es un asunto de ser cristianos o musulmanes”, dijo. “La inseguridad es general en todo el país, causada por la guerra civil”.

Algunos reportes de inicios de 2016 señalaban que la liberación del P. Tom podría realizarse pronto. Sin embargo, Mons. Hinder precisó que se desconoce la situación actual del sacerdote.

Aciprensa cita las palabras del Vicario Apostólico de Arabia del Sur cuando destaca la valentía de la Misionera de la Caridad. También recordó que “algunos días después de que las hermanas fueron asesinadas, el 4 de marzo, me reuní con la única sobreviviente. Lo primero que me dijo es: ‘quiero regresar, tan pronto como sea posible y tan pronto como tenga permiso”.

Mons. Hinder pidió oraciones para que sacerdotes y otros puedan unirse a las religiosas en su trabajo en la zona, a pesar de las dificultades de visas y otros trámites debido a la guerra civil. “La misión en el estado de guerra, a pesar de la dificultad, debe continuar”, dijo.

Refiriéndose al P. Tom, Mons. Hinder explicó que “él había regresado a Yemen pidiendo permiso al provincial y a mí. Yo le dije: ‘si quieres, te ayudaré a entrar a mi país’. Ciertamente hoy es algo doloroso de pensar”, dijo. Sin embargo, señaló, “aún estoy convencido de que fue lo correcto. En la guerra nunca puedes predecir qué sucede”.

Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN)

 Actualmente en el mundo hay 50 millones de niños desplazados y que han tenido que dejar a sus familias.

 Actualmente en el mundo hay 50 millones de niños desplazados y que han tenido que dejar a sus familias.

Entre ellos 28 millones han huido por temor a la violencia y a la guerra. Entre 2005 y 2015 el número de estas jóvenes víctimas se ha duplicado y el de los niños migrantes se ha incrementado en un 21%. En el último informe de UNICEF recibida por la Agencia Fides, se indica que el 70% de todos los niños refugiados han solicitado asilo en Europa para escapar de la guerra, sobre todo desde Siria, Iraq, Afganistán y Yemen.
Turquía ocupa el primer lugar entre los diez países que albergan el mayor número de refugiados en el mundo, aunque en el Líbano hay un refugiado por cada 5 habitantes. 
En 2015 se han triplicado los niños solos que han solicitado asilo con respecto al 2014. Al viajar solos se exponen a la explotación, el abuso, el tráfico. Un emigrante de cada tres proveniente de África tiene menos de 18 años. 

Agenzia Fides

Después de las vacaciones de verano, el Papa Francisco retomó sus misas en la Casa Santa Marta. En su homilía, habló de la paz como un regalo de Dios y puso el ejemplo de San José, cuando el ángel le dijo que no temiera recibir a María como su esposa.

Después de las vacaciones de verano, el Papa Francisco retomó sus misas en la Casa Santa Marta. En su homilía, habló de la paz como un regalo de Dios y puso el ejemplo de San José, cuando el ángel le dijo que no temiera recibir a María como su esposa.

FRANCISCO

"La paz es un don, es un don artesanal que todos debemos trabajar, todos los días, pero trabajarlo en las cosas pequeñas: en lo pequeño del día a día. No bastan los grandes manifiestos por la paz, los grandes encuentros internacionales, si luego esta paz no se hace en lo pequeño. Aún más, puedes hablar de la paz con palabras estupendas, dar una gran conferencia… Pero si en lo pequeño de tu vida, en tu corazón no hay paz, en tu familia no hay paz, en tu barrio no hay paz, en tu puesto de trabajo no hay paz, tampoco habrá paz en el mundo”. 

Dijo que acoger el don de la paz en las pequeñas cosas de cada día es más importante de lo que puede parecer, porque "si no hay paz en el corazón, no puede haber paz en el mundo”.

"Mientras «estamos viviendo en guerra y todos piden la paz», el Santo Padre reiteró que la paz no se construye tanto en los grandes encuentros internacionales. La paz es un don de Dios que nace en lo pequeño de cada día. Como en el corazón, o en un sueño, como le pasó a San José, cuando un ángel le dijo que no temiera en recibir a María, su esposa, porque ella donará al mundo al Emanuel, «el ‘Dios con nosotros’: ¡Él es la paz!».

«Que todos podamos crecer en la unidad y en la paz». Con la oración colecta, hizo hincapié en que la paz es un don, en el que debemos crecer y que debemos hacer crecer. Un don que «tiene su camino de vida» y que cada uno tiene que trabajar para hacer que crezca:

«Y este camino de santos y pecadores nos dice que nosotros también debemos acoger el don de la paz y hacerle camino en nuestra vida, hacer que entre en nosotros, hacer que entre en el mundo. La paz no se hace de un día para el otro; la paz es un don, pero un don que debe ser trabajado cada día. Por ello, podemos decir que la paz es un don que se vuelve artesanal en las manos de los hombres. Somos nosotros, los hombres, los que tenemos que dar un paso hacia la paz, cada día: es nuestro trabajo. Es nuestro trabajo con el don recibido: hacer la paz». 

La importancia de lo que puede parecer más pequeño. 

Con la liturgia del día en que se celebra la Natividad de María, el Papa destacó que si no hay paz en el corazón, en lo pequeño de nuestro día a día, no puede haber paz en el mundo

«La paz es un don, es un don artesanal que todos debemos trabajar, todos los días, pero trabajarlo en las cosas pequeñas: en lo pequeño del día a día. No bastan los grandes manifiestos por la paz, los grandes encuentros internacionales, si luego esta paz no se hace en lo pequeño. Aún más, puedes hablar de la paz con palabras estupendas, dar una gran conferencia… Pero si en lo pequeño de tu vida, en tu corazón no hay paz, en tu familia no hay paz, en tu barrio no hay paz, en tu puesto de trabajo no hay paz, tampoco habrá paz en el mundo». 

Para que pueda haber paz en el mundo, pacificar primero nuestro corazón, antes de hablar de la paz. 

El Papa invitó a plantearnos algunas preguntas: 

«¿Cómo está tu corazón hoy? ¿Está en paz? Si no está en paz, antes de hablar de paz, primero haz que haya paz en tu corazón. ¿Cómo está tu familia hoy? ¿Está en paz? Si no eres capaz de llevar adelante en paz a tu familia, a tu presbiterio, a tu congregación, no bastan palabras de paz para el mundo. Ésta es la pregunta que quisiera presentar hoy: ¿cómo está el corazón de cada uno de nosotros? ¿Está en paz? ¿Cómo está la familia de cada uno de nosotros? ¿Está en paz? Es así ¿no? Para llegar al mundo en paz». 


Rome Reports

Un año más tarde, el monje describe las liturgias celebradas en las tierras bajo el dominio de los yihadistas. Y añade que hoy «Rusia podría acoger a los desplazados y a los prófugos que huyen de Siria, para demostrar su amor por el pueblo sirio»

Un año más tarde, el monje describe las liturgias celebradas en las tierras bajo el dominio de los yihadistas. Y añade que hoy «Rusia podría acoger a los desplazados y a los prófugos que huyen de Siria, para demostrar su amor por el pueblo sirio»

Ahora el padre Jacques Mourad se encuentra en Sulymaniya, en el Kurdistán iraquí. Como sacerdote presta sus servicios también a miles de desplazados cristianos que llegan desde Qaraqosh, en la Llanura de Nínive, y que huyeron frente al avance de los yihadistas del llamado Estado Islámico. Los mismos que en mayo de este año lo secuestraron en el monasterio de mar Elián y lo segregaron durante meses para después volver a llevarlo a su ciudad de Quaryatayn, tras su conquista, en compañía de otros centenares de cristianos que, como él, habían suscrito con el Estado Islámico el «contrato de protección».

El caso personal del padre Jacques, miembro de la comunidad monastica por el padre Paolo Dall’Oglio, volvió a llamar la atención en octubre del año pasado, cuando el monje siro-católico logró alejarse de los territorios que estaban bajo el control de los yihadistas. Después de algunos meses en Roma, en donde recibió atenciones médicas, Mourad quiso volver al Medio Oriente. Normalmente en su nuevo lugar de oración y de trabajo todavía puede apreciar una convivencia armoniosa de pueblos diferentes, «bajo prueba solo debido a motivos que tienen que ver con la religión y la política». Enseña el catecismo a los niños, los prepara para la Primera Comunión, con toda la sencillez del mundo. Y recordó, en esta conversación con Vatican Insider, que hace un año en estos mismos días celebró su primera misa en estado de semi-prisión, en las tierras ocupadas por el Califato.

¿Cómo celebraban la misa bajo el régimen yihadista?

En Quaryatayn logramos celebrar la primera misa el 5 de septiembre. Los yihadistas del Estado Islámico nos habían vuelto a llevar a nuestra ciudad (éramos más de 250 cristianos), después de habernos mantenido como rehenes en diferentes lugares. Encontramos un lugar bajo tierra, en un edificio, en el que hace tiempo era el barrio en el que vivían los cristianos. Y mientras celebrábamos misa juntos (siro-católicos y siro-ortodoxos) nos sorprendía el milagro que estábamos viviendo.

¿Todos?

Sí. Pero sobre todo yo. Después de 4 meses y 15 domingos de cautiverio, era la primera misa que celebraba. Al principio había miedo: “¿Y si llegan los yihadistas? ¿Cómo habrían reaccionado?”. Después sentí que prevalecía en mí la gratitud, y daba gracias a Aquel que me había sostenido en todas esas pruebas. También mientras me decían que me habrían degollado si no me convertía. He vuelto a pensar mucho en esa misa, después de que me llegó la noticia del martirio del padre Jacques Hamel, asesinado frente al altar en su parroquia de Francia.

En la cárcel, cuando no podía celebrar, ¿qué hacía?

Cada vez, al alba, cantaba toda la misa acordándome del coro de mi parroquia, y después de las misas celebradas en el monasterio de Mar Musa… Durante cierto periodo de tiempo también estuve preso en Raqqa, la ciudad en la que desapareció el padre Paolo Dall’Oglio. Cuando estuve allí, me lo imaginaba en una situación semejante a la mía, en la misma ciudad, tal vez a poca distancia, y lo sentía cerca. Cerca como al inicio de nuestro común camino monástico, en Mar Musa, el monasterio del desierto. Ese baño en donde me tenían encerrado, tenía una robusta puerta de hierro que me recordaba a la de mi celda, en el monasterio. Tuve una paradójica relación de amistad con esa prisión. No era una situación cómoda, sobre todo por mi frágil salud. Pero no sentí angustia. Advertí la gracia vivida por san Pablo, cuando escuchó que el Señor le decía: “Te basta mi gracia”. Incluso en lo profundo de mi debilidad, era Él quien revelaba su fuerza.

¿Cuál es la condición espiritual que prevalece entre los cristianos que se han visto involucrados en el conflicto sirio?

Se preguntan cómo ha sido posible todo esto. Pero después dan gracias a Dios, y se encomiendan a sus manos. No he visto a personas que se rebelen contra Dios.

En los últimos meses se han intensificado las intervenciones militares en contra del Estado Islámico. ¿Qué le parece, según su experiencia?

Recuerdo cuando llegaron desde Mosul a Quariyatayn los emisarios del califo al Baghdadi, para anunciarnos lo que habría sido de nosotros, según el decreto del Estado Islámico. Era el 31 de agosto. Recuerdo que decían: “Nosotros queremos extender el miedo en el mundo, porque los «cruzados» están bombardeando la tierra del islam. Son ellos los que atacan, matan niños y mujeres, destruyen las casas. Nosotros solo defendemos nuestros territorios y el islam de los agresores…”. En la actualidad, tengo que repetirlo: los bombardeos sirven para aumentar y reforzar este sentimiento entre muchos, y no todos son yihadistas.

¿Cómo puede ver lo que sucede allí un cristiano?

Puede ver lo que sucede teniendo siempre en la mirada la imagen de Cristo cumpliendo nuestra salvación, participando de nuestro sufrimiento. Solo de esta manera se puede ver, como cristianos, la tragedia de un país que muere, en donde todos son atormentados. Como los millones de prófugos que han perdido todo y viven en la desesperación. Y las palabras de los cristianos que sufren por la guerra pueden convertirse en las mismas de Cristo: “Padres, perdónales, porque no saben lo que hacen”.

En Europa se presiona a las comunidades musulmanas para que expresen una postura neta de condena de la violencia justificada con la religión…

El miedo es un factor que los paraliza también a ellos. Y su silencio es calificado como un síntoma de complicidad con los que difunden el terror y las masacres. Se necesita valentía para afrontar momentos tan duros y acabar también con este equívoco.

Papa Francisco dijo que no se trata de una guerra de religión…

Cada vez resulta más evidente que las razones que mantienen abiertas las guerras son de tipo económico. Una manía feroz e insaciable de acumular que es, en sí misma, signo de muerte y de destrucción. ¿Qué queremos, además de la riqueza, además del poder, además del desarrollo moderno, qué más queremos? El llamado profético de Papa Francisco, que justamente en este momento proclamó el Año santo de la Misericordia, se mueve en este nivel vertiginoso. Necesitamos la paz que viene de Dios.

En Europa aumenta el desprecio y el rechazo hacia los migrantes…

Todos se ponen a acusar a los migrantes, a darles la culpa de todo, como hizo Adán con Eva en el Paraíso. Reconocemos y estamos conmovidos por lo que han hecho los voluntarios de las organizaciones europeas e internacionales a favor de los pueblos afectados por las guerras. Y vemos que muchos acogen con espíritu fraterno a los migrantes. Las reacciones desconsideradas de algunos no representan, claramente, a los demás. Al mismo tiempo, la búsqueda de las responsabilidades por todo lo que sucede, y también por los sufrimientos provocados a pueblos enteros, obligados a huir de sus casas, lleva a las decisiones políticas europeas y estadounidenses.

¿Pero se puede salvar algo en las intervenciones que ha puesto en marcha la comunidad internacional?

Ahora ningún pueblo puede librarse solo de estas guerras. Lo vemos en Siria, en Irak, en Yemen. Lo vemos por todas partes. Hay otras potencias y otras fuerzas que alimentan guerras lejos de las propias fronteras. Hoy, a los verdaderos analistas, no se les escapa nada. Muchos ven lo que sucede por debajo de las mesas de los gobiernos y de las instituciones internacionales. Y desde que las potencias económicas y militares se han involucrado en las guerras en nombre de la defensa de los pueblos y de la democracia, los motivos y las ocasiones para nuevos conflictos se han multiplicado. Se evita cuidadosamente tomar iniciativas que parecerían descontadas, si las decisiones políticas y estratégicas fueran verdaderamente coherentes con las declaraciones de principio. Por ejemplo, Rusia, para demostrar su amor por el pueblo sirio, podría abrir sus puertas a los desplazados y a los prófugos que han huido de Siria. Y esto permitirá también la disminución de las tensiones en Europa en relación con la emergencia de la migración.

Vatican Insider

¿Cómo funciona esto de la fe? Dios sale a nuestro encuentro de muchas maneras. En cada experiencia conmovedora de la naturaleza, en cada encuentro verdaderamente humano, en cada aparente casualidad, en cada sufrimiento, en cada reto que se nos plantea, hay un mensaje escondido de Dios para cada uno. También lo escuchamos en la voz de nuestra conciencia si está abierta a la verdad.

Fe y razón no son realidades incompatibles, sino complementarias

¿Cómo funciona esto de la fe? Dios sale a nuestro encuentro de muchas maneras. En cada experiencia conmovedora de la naturaleza, en cada encuentro verdaderamente humano, en cada aparente casualidad, en cada sufrimiento, en cada reto que se nos plantea, hay un mensaje escondido de Dios para cada uno. También lo escuchamos en la voz de nuestra conciencia si está abierta a la verdad.

Cuando seguimos las pistas que nos señalan la existencia de Dios y adquirimos confianza para dirigirnos a él, estamos dando los primeros pasos para afianzar una amistad inolvidable que nos proporcionará una gran estabilidad y serenidad, ya que podremos descansar confiadamente apoyados en quien nunca falla.

Dios nos busca y nos habla como amigos, y espera que le respondamos con nuestra amistad, creyendo en él, intentando comprender lo que nos dice, y aceptando sin reservas lo que nos propone.

La fe es la respuesta a la invitación que Dios nos hace a comunicarnos con él y a gozar de su compañía. Mediante la fe el hombre somete por completo su inteligencia y su voluntad a Dios, prestando asentimiento a lo que Dios ha revelación y decidiendo vivir de modo coherente con esas verdades.

Pero ¿esto una postura razonable? ¿creer es humano? ¿está en sus cabales una persona que somete su inteligencia a lo que otro le dice, o pone sus decisiones en manos de otro?

La fe es ante todo una adhesión personal a Dios, y al mismo tiempo e inseparablemente asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado.

Es verdad que sería vano y equivocado poner una fe semejante en una criatura. ¿Pero sucede lo mismo con Dios? La realidad de las cosas depende fundamentalmente de la respuesta que tenga una cuestión, que es la fundamental: ¿Dios existe o no existe? Si no existiera y fuera sólo una construcción ideológica, no tendría sentido. Pero ¿y si existe?

Digamos que la opción de prestar ese asentimiento supone asumir un riesgo, porque no es posible controlar intelectualmente toda la realidad. Requiere un ejercicio de confianza, algo así como la que requeriría lanzarse a una piscina a una persona que nunca lo hubiera hecho. Ve a otras personas que están allí y disfrutan del baño, pero la primera impresión es que si se tira se va a ir al fondo y se ahogará.

Para prestar el asentimiento de fe no se puede esperar a encontrar una demostración matemática de la existencia de Dios ni de cada una de las verdades que ha revelado. Supone un riesgo, y por eso requiere una ayuda que tenemos que recibir desde fuera. La fe es un don de Dios, una virtud sobrenatural infundida por él, ya que para dar una respuesta positiva a lo que Dios ha revelado es necesaria la gracia de Dios, que se adelanta y nos ayuda, junto con el auxilio interior del Espíritu Santo, que mueve el corazón, lo dirige a Dios, abre los ojos del espíritu y concede a todos gusto en aceptar y creer la verdad. Así lo enseña el Concilio Vaticano II (Dei Verbum, n.5) y el Catecismo de la Iglesia Católica (n.153).

Ahora bien no es contrario ni a la libertad ni a la inteligencia del hombre depositar la confianza en Dios y aceptar las verdades por él reveladas. Ya en las relaciones humanas no es contrario a nuestra propia dignidad creer lo que otras personas nos dicen sobre ellas mismas y sobre sus intenciones, y prestar confianza a sus promesas (como, por ejemplo, cuando un hombre y una mujer se casan). Nos fiamos de nuestros padres cuando somos pequeños, nos fiamos de nuestros maestros y de lo que dicen los manuales. Nos fiamos de lo que leemos en la prensa, escuchamos en la radio o vemos en la televisión. No tenemos tiempo ni posibilidad de contrastar experimentalmente todo la información de vamos recibiendo. En la vida normal casi todo lo que sabemos es porque nos hemos fiado de alguien. Así que no es contrario a nuestra dignidad fiarnos de Dios.

El motivo de creer no radica en el hecho de que las verdades reveladasaparezcan como verdaderas e inteligibles a la luz de nuestra razón natural. Creemos a causa de la autoridad de Dios mismo que revela, y que no puede engañarse ni engañarnos.

Ahora bien, también en la vida real, necesitamos contrastar por lo menos algunos datos de lo que nos dicen y verificar si son verosímiles, aunque muchas veces no podamos demostrarlos. La ciencia avanza más por inducción que por deducción matemáticamente probada.

Por eso, también es razonable que deseemos conocer con más precisión y profundizar en lo que nos dice la fe. Como señalaba San Anselmo, “la fe trata de comprender”. Es propio de la fe católica que el creyente desee conocer mejor a aquel en quien ha puesto su fe, y comprender mejor lo que le ha sido revelado, y por eso que ponga todo su empeño en acercarse cuanto pueda a entender los misterios de la revelación.

Fe y razón no son realidades incompatibles, sino complementarias. La investigación científica correctamente realizada, nunca estará realmente en oposición con la fe, porque las realidades profanas y las realidades de fe tienen su origen en el mismo Dios.

En la mañana del miércoles, el Papa Francisco ha celebrado su Audiencia General en la Plaza de San Pedro. En su catequesis, ha recordado un episodio del Evangelio según San Mateo, en el que Juan el Bautista se pregunta si Jesús es el verdadero Mesías, porque no se adecua a la idea que tenía de él. 

En la mañana del miércoles, el Papa Francisco ha celebrado su Audiencia General en la Plaza de San Pedro. En su catequesis, ha recordado un episodio del Evangelio según San Mateo, en el que Juan el Bautista se pregunta si Jesús es el verdadero Mesías, porque no se adecua a la idea que tenía de él. 

El Papa Francisco ha dicho que no se puede tener fe "a la carta”, y que "la forma de actuar de Jesús puede escandalizar a muchos, porque no se adecua a la idea que se han formado de Él, pero nos alienta a aceptarlo como el Mesías que se revela en las obras que cumple, siguiendo la voluntad del Padre”.

RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA

Queridos hermanos y hermanas:

En el evangelio de Mateo escuchamos la pregunta de Juan el Bautista: «¿Eres tú el que ha de venir?» Jesús responde mostrando las obras de misericordia que realiza con los enfermos y desheredados, y de las que son testigos los discípulos del profeta. 

Jesús, el Mesías esperado, es el instrumento concreto de la misericordia del Padre, que sale al encuentro de todos llevando consuelo y salud, y, a través de los signos de la bondad divina, llama a todos a la conversión, para que encuentren el camino de regreso al Padre. La forma de actuar de Jesús puede escandalizar a muchos, porque no se adecua a la idea que se han formado de él, pero nos alienta a aceptarlo como el Mesías que se revela en las obras que cumple, siguiendo la voluntad del Padre. El cristiano cree en el Dios de Jesucristo, y tiene el deseo de crecer en la experiencia viva de su misterio de amor, que lo empuja a la misión de trasformar el mundo y la historia.


Rome Reports

Millones de católicos siguen celebrando a la nueva santa, pero no solo católicos vinieron a Roma para asistir a la canonización de Madre Teresa.

Millones de católicos siguen celebrando a la nueva santa, pero no solo católicos vinieron a Roma para asistir a la canonización de Madre Teresa.

 

Muchas personas de otras religiones asistieron porque respetan sus valores y el trabajo que realizó. Un ejemplo: este grupo de indios sijes.

CHANDRA BIKUMANDLA

"Vinimos a disfrutar de esta día dedicado a Madre Teresa porque estamos muy unidos a ella. No solo yo, todas las personas y los billones de personas que viven en India. Todo el mundo la conoce. Hizo mucho por Calcuta, además su trabajo lo están continuando en cientos de países. La conocen en todas partes”.

Este grupo afirma que venerarla como santa no está ligado a una religión, sino a la lucha de Teresa por conseguir la paz en el mundo atendiendo a la gente más pobre.

TEJPAL DULAY

"Mi religión es el Sijismo y queremos colaborar con todas las religiones porque lo que queremos es la paz. Esa es mi esperanza”.

Actualmente viven en Londres, pero dicen que sus raíces siguen en India donde nacieron.

Están muy satisfechos por el trabajo del gobierno indio para ayudar a los pobres y a las Hermanas de la Caridad. Ellos mismos se han comprometido a continuar el trabajo que Santa Teresa de Calcuta comenzó en su tierra.

TERSAME MAAN

"Obviamente seguimos pensando en la India y en las personas que viven allí. Tenemos fe en que se van a mejorar las condiciones de vida de los pobres y estamos esforzándonos para que así sea”.

Son seguidores del ministro jefe de Delhi, que trabajó con las Hermanas de la Caridad en Calcuta y que también asistió a la canonización de Madre Teresa.

 Rome Reports


En el corazón de la bulliciosa Calcuta, en la India, se levanta este edificio gris, "la Casa Madre”. Aquí la Madre Teresa plantó la semilla de su congregación, las Misioneras de la Caridad, en 1953.

En el corazón de la bulliciosa Calcuta, en la India, se levanta este edificio gris, "la Casa Madre”. Aquí la Madre Teresa plantó la semilla de su congregación, las Misioneras de la Caridad, en 1953.

En esta casa vivió la religiosa albanesa, rezó y falleció en 1997. Aquí es donde está su cuerpo enterrado, en un discreto lugar al que acuden cientos de miles de personas de todo el mundo para presentar sus respetos.

La pequeña habitación de Madre Teresa esta a unos pocos pasos. En ella, las misioneras conservan algunas de sus humildes pertenencias. En esta sencilla cama falleció a las nueve y media de la noche del 5 de septiembre de hace 19 años.

Las hermanas que la acompañaron en este momento cuentan que miraba intensamente el crucifijo y la corona de espinas que hay debajo de un cuadro con el rostro de Jesús.

SOR NATHALIE (Nirmala Shishu Bhavan, Calcuta)

"Para mí fue una inspiración la santidad de Madre Teresa. Cada mañana muy temprano era la primera que llegaba a lacapilla para rezar. Es algo que he visto con mis propios ojos. Ella siempre estaba presente para comenzar la oración”

"Nimal Hriday” significa "Hogar del corazón puro”. Es una residencia para personas enfermas y desahuciadas. Fue la primera casa que Madre Teresa fundó en 1952. Hoy en día hay las misioneras tienen unos 100 hogares para enfermos terminales.

SUNITA KUMARI (Portavoz de las Hermanas de la Caridad) 

"Me preguntó: "Sunita, ¿por qué no visitas la casa de los que se están muriendo?”. Y yo le dije: "Madre, no creo que tenga valor suficiente para hacerlo”. Entonces ella me dijo: "No te preocupes, yo te llevaré en persona”. Me acompañó y en el camino me preparó mentalmente. Me dijo: "Si entras con una sonrisa, verás que te sonreirán a ti también”. Y justo eso es lo que sucedió”.

Pese a que era mundialmente famosa y admirada,  llevar adelante su misión no siempre fue una tarea fácil.

CARD. OSWALD GRACIAS Arzobispo de Bombay (India)

"Se puso de pie de esa forma tan inimitable y tan suya y dijo: "Señor, yo no he estudiado económicas ni he estudiado finanzas. Todo lo que sé es sobre la Biblia. Y en la Biblia Jesús decía "¿No se preocupa tu Padre por las aves del cielo? Es más, hasta los cabellos de vuestra cabezaestán todos contados”. Estoy segura de que el Padre que está en los cielos se ocupa de mis pobres. Sobre esto hay que apoyarse para seguir adelante. Así todo acaba funcionando. Yo nunca he tenido ninguna dificultad”.

En 1955 instituyó, muy cerca de su propia casa, el "Nirmala Sishu Bhavan”, una casa para niños abandonados en las calles. Allí fue voluntaria sor Joan of Arc que después ingresó en la Orden. Ahora ella se ocupa de esta casa para pequeños con enfermedades terminales.

SOR JOAN OF ARC (Nirmala Shishu Bhavan, Calcuta)

"Madre Teresa era ya mayor y no estábamos seguras de cuánto tiempo seguiría con nosotras pero nunca escatimó esfuerzos. Era generosa con todas las personas".

Para muchos en India, su "Maa", es decir, su Madre en hindú, siempre fue una santa. El 4 de septiembre lo será oficialmente. Cobran ahora más sentido que nunca sus famosas palabras: "Quiero dar santos a la Iglesia". 

Rome Reports

La canonización  es "una gran alegría para toda la India" ha expresado el Obispo de Baruipur.

La canonización es "una gran alegría para toda la India" ha expresado el Obispo de Baruipur

Mons. Salvadore Lobo, Obispo de Baruipur,ha calificado a la Madre Teresa de Calcuta, como «la mejor misionera del milenio». Mons. Lobo, que dirigió la comisión de la beatificación, refiere cómo Cristo, en una visión, dijo a la Madre Teresa: «Ve a las casas; yo no puedo ir solo; sé tú mi rostro».Efectivamente, se convirtió «en el rostro de Cristo para el mundo actual». 
 
También los hindúes están convencidos de que era una santa. El Obispo comentó al respecto: «muchos hindúes se extrañan de que la Iglesia tenga que seguir un proceso de canonización, pues dicen: “La Madre Teresa era una santa; ahora bien, si la Iglesia necesita ese proceso formal, pues será necesario”». También los hindúes comprenden —sigue diciendo el Obispo—«el servicio a los pobres como servicio a Dios». En el proceso de beatificación —continúa— declararon también numerosos testigos hindúes, musulmanes o parsis. La canonización es «una gran alegría»para toda la India. 
 
Mons. Lobo, quien conoció a la Madre Teresa cuando era un joven seminarista y, como consecuencia de ello, se decidió a colaborar como voluntario en su hogar para moribundos «Kalighat» en Calcuta lavando a los moribundos, describió la primera impresión que tuvo de ella como la de una «santa andante» que «irradiaba la persona de Cristo». «Enseñó una lección al mundo: Jesús vive en el corazón de los pobres. En ellos encontramos su rostro». 
 
La Madre Teresa nació el 26 de agosto de 1910 en Skopie (entonces Imperio Otomano, actualmente Macedonia) con el nombre civil de Anjezë (Agnes) Gonxha Bojaxhiu, procedente de una familia albana. A los 18 años de edad ingresó en la Orden de las Hermanas de Loreto. Pronto fue destinada a la India, donde trabajó como profesora hasta que, en 1946, sintió la vocación de dedicarse al servicio de los pobres. Se dirigió primeramente a los barrios marginados de Calcuta hasta que se unieron a ella algunas discípulas.Fundó entonces la congregación de las «Misioneras de la Caridad», que hoy en día se ocupan en todo el mundo de los más pobres entre los pobres. 
 
Ya en vida, la Madre Teresa estaba considerada como santa y se hizo famosa mundialmente como «ángel de los pobres». En 1979 recibió el premio Nobel de la Paz. Falleció el 5 de septiembre de 1997 enCalcuta (India). El Papa Juan Pablo II la beatificó el 19 de octubre de 2003, tan solo seis años después de su muerte. El 4 de septiembre de 2016 será canonizada en Roma; sumemoria litúrgica es el 5 de septiembre.
 
AIN

 

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