Después de la resurrección los discípulos se fueron a Galilea pues el Señor así se lo indicó. Alrededor del lago de Tiberiades tuvieron lugar algunos encuentros de Jesús resucitado con los apóstoles.
Se ha descubierto el lugar donde se encontraba la ciudad de Magdala, de la que era originaría María Magdalena. Allí se han hecho recientemente importantes halladgos arqueológicos. Hoy en día se sigue exavando y encontrando muchos restos arqueológicos importantes en la que ya se afirma que era la ciudad más importante de Galilea en la época del Señor.
El arqueólogo que dirige dichas excavaciones desde el año 1996 es Fr. Stefano de Luca, franciscano de la Custodia de Tierra Santa. Los hallazgos más importantes son de época asmonea y herodiana. Se han encontrado gran cantidad de monedas y abundantísima cerámica de una excelente calidad. También otros objetos menos comunes como utensilios de madera (platos, elementos decorativos). La datación en casi todos los casos es bastante segura. El trazado de la ciudad es de la época asmonea. La parte excavada parece pertenecer un área pública vinculada al puerto.
Se ha descubierto el cardo de la ciudad, la que era calle principal. Se encuentra al oeste de la parte excavada. Tiene seis metros de ancho y aceras a ambos lados. Las monedas y la cerámica encontradas indican que es de la época asmonea y que seguía en uso en la época herodiana. De Luca piensa que podría ser un ramal urbano de la Via Maris, pero aún falta una confirmación que podría venir de una piedra miliaria encontrada un poco más adelante, ahora en una colección privada.
En el lado oeste de la calle, el más alejado del puerto, se pueden apreciar umbrales de edificios aún sin excavar. Sería interesante saber si alguno de ellos puede ser identificado con un edificio doméstico, aunque lo más probable es que sean “tabernae” en las que se ofrecían diversos tipos de bienes, entre ellos seguramente comida. Es razonable pensar que se trata del cardo de la ciudad porque en la parte norte se ha encontrado una calle menor, es decir un decumano. A la altura de esta calle menor se encuentra un edificio que parece pertenecer a los baños. Ha invadido en parte la calle principal. Esto seguramente hizo más difícil el tránsito por ella. Quien hizo tal cosa-parece que el edificio era de época herodiana- debía tener mucha influencia en la ciudad.
También está la plaza de la ciudad. Entre el cardo y el puerto se encuentra una especie de plaza, que recuerda mucho los caravanserai de época mameluca. Esta vinculación entre puerto y plaza es común por ejemplo en Acre, donde cada grupo de comerciantes tenía su propio puerto vinculado a un amplio complejo, donde podían descansar y almacenar sus mercancías con seguridad. En parte este de la ciudad se encuentra el puerto, en la oeste el cardo y en la parte norte los baños. Da la impresión de que todos estos elementos están relacionados entre sí.
Con respecto a los baños, lo que en un principio se pensó que era una pequeña sinagoga ha resultado ser parte de un amplio sistema de baños que contiene nada menos que seis piscinas y un complejo sistema hidráulico. En la parte norte del complejo de las piscinas hay un enorme edificio que parece haber tenido también dos fases de construcción. Este edificio es el que invade la calle principal. Al principio fue identificado como una villa urbana, pero la cerámica y demás restos no corroboran esta suposición. Parece, más bien, un edificio anejo a los baños, pues en él se han encontrado utensilios para arreglarse las mujeres.
En relación con los baños, es importante tener en cuenta que en su entrada se encontraba el famoso mosaico de Magdala, cuyos símbolos e inscripción pueden ser estudiados ahora en un nuevo contexto. El mosaico incluía también la expresión apotropáica “KAICY” cuyo objeto es evitar el mal de ojo provocado por la envidia. Puede pensarse que quienes entraban en estos baños estaban relacionados con la pesca y con del transporte de mercancías por barco, y puede suponerse también que se trataba de una empresa próspera que despertaba la envidia (el mal de ojo estaba provocado por la envidia).
Al ser esta una ciudad tan importante de Galilea, seguro que Jesús la visitaría en varias ocasiones. En cualquier caso para conocer datos de la época del Señor tienen enorme interés los descubrimientos arqueológicos que se están realizando actualmente.
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"Tanto el servicio como el encuentro requieren salir de sí mismos: salir para servir y salir para encontrar, para abrazar a otra persona"
Mons. Bagobiri ha lanzado un llamamiento a la comunidad internacional para que presione a las autoridades de Nigeria para que garanticen la libertad de culto a los cristianos y otras minorías en el norte de Nigeria.
En el norte de Nigeria, entre 2006 y 2014, unos 11.500 cristianos fueron asesinados, otros 1,3 millones se vieron obligados a desplazarse y 13.000 iglesias fueron destruidas o abandonadas. Así lo afirma Mons. Joseph Bagobiri, Obispo de Kafanchan, en su informe titulado “El impacto de la violencia persistente contra la Iglesia en el norte de Nigeria”, ilustrado en una conferencia en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
Las comunidades más afectadas por la violencia de la secta islamista Boko Haram son las de los estados del norte de Adamawa, Borno, Kano y Yobe. Las comunidades cristianas obligadas a huir se han reubicado en los estados con mayoría cristiana del llamado "cinturón medio" (Middle Belt): Plateau, Nassarawa, Benue, Taraba y la parte sur de Kaduna.
Pero en los últimos meses, estas áreas se han visto afectadas por la violencia de los pastores Fulani. “La comunidad cristiana en los estados de mayoría cristiana del Middle Belt son las más afectadas por los ataques y las invasiones de los pastores Fulani musulmanes. Se trata de una flagrante invasión extranjera de las tierras ancestrales de los cristianos y de otras comunidades minoritarias” ha afirmado Mons. Bagobiri en su informe recibido en la Agencia Fides. “En esas zonas, los pastores Fulani aterrorizan sin cesar a las comunidades, borrando algunas de ellas del mapa, y en lugares como Agatu en el Estado de Benue y Gwantu y Manchok y en el de Kaduna, estos ataques han adquirido un carácter de genocidio, con 150-300 personas asesinadas en una noche” ha subrayado.
Mons. Bagobiri ha lanzado un llamamiento a la comunidad internacional para que presione a las autoridades de Nigeria para que garanticen la libertad de culto a los cristianos y otras minorías en el norte de Nigeria, y hagan frente a la emergencia humanitaria de la población desplazada.
"El próximo miércoles, 1 de junio, las comunidades cristianas de Siria, tanto católicas como ortodoxas, vivirán juntas una oración especial por la paz"
El papa Francisco pidió a las parroquias e iglesias del mundo que no establezcan horarios de apertura al público, sino que mantengan abiertas sus puertas en todo momento.
Durante una misa celebrada en el Vaticano con motivo del Jubileo de los Diáconos, Francisco aseguró que "el siervo (de Dios) sabe abrir las puertas de su tiempo y de sus espacios a los que están cerca y también a los que llaman fuera de horario".
"Me sienta mal cuando veo horarios en las parroquias, 'de esta hora a esta hora', y después no se abre la puerta, no hay sacerdote, no hay diácono, no hay laico que reciba a la gente. Omitid los horarios", dijo ante los fieles que asistieron al evento en la Plaza de San Pedro del Vaticano.
Dijo que con Dios hay que ser insistentes y perseverar en la oración porque Él "escucha siempre”
Durante la audiencia general el Papa explicó la parábola de la viuda que consigue que un juez injusto la ayude gracias a su insistencia.
Dijo que con Dios hay que hacer lo mismo; ser insistentes y perseverar en la oración porque Él "escucha siempre”. Al mismo tiempo recordó que la oración no es una "varita mágica” para resolver problemas sino un modo de acercarnos a Dios. Él cumplirá los deseos de sus hijos de la forma que mejor les convenga.
Estuvieron presentes en la plaza de San Pedro 82 militares ucranianos que iban de peregrinación a Lourdes.
82 militares de Ucrania participan en la peregrinación militar a Lourdes #AudienciaGeneral https://t.co/bIlb6qmniO pic.twitter.com/HFomAcPP0l
— ACI Prensa (@aciprensa) 25 de mayo de 2016
En relación con la exhortación “Amoris laetitia” (la alegría del amor), del Papa Francisco, están surgiendo presentaciones, análisis y comentarios. En este marco vale la pena conocer los escritos del filósofo católico Henri Hude, que ha publicado en su blog cuatro artículos breves al respecto, bajo el título común de “Algunos pensamientos sobre la alegría del amor”.
“Evangelizar es hacer que alguien desee estar lleno de la alegría de Cristo”
En ellos trata los temas siguientes: la alegría cristiana que garantiza y “sana” el amor en el matrimonio y la familia; la necesidad de que los cristianos nos esforcemos en vivir la justicia social, como modo de mostrar que nuestra vida está en coherencia con el mensaje del Evangelio que procuramos dar a conocer; la necesidad actual de un tono y un lenguaje “nuevos” en la evangelización, para acompañar a las personas hacia una vida más plena. Todo eso, dice este filósofo, está en Amoris laetitia (en el contexto del pontificado de Francisco).
1. La alegría cristiana garantiza y sana el amor en el matrimonio y la familia. El Papa, observa el autor, nos pide otorgarle su confianza y seguirlo. Y señala el autor que ser católico es un poco como estar en un avión: “Hay que confiar en el piloto”. Aunque no estamos obligados a creer que el Papa es infalible en todo instante, hemos de recordar que Cristo dirige su Iglesia y el Espíritu Santo la asiste precisamente por medio del Papa. Por tanto, a priori debemos mostrar confianza, respeto y gratitud, aunque encontrásemos algún aspecto de su enseñanza que nos pareciera más difícil. Sería entonces señal de que quizá estemos ante una crisis que nos pide crecer por nuestra parte: motivo de más, sigue Hude, para agradecer este gran texto del Papa que merece amplia atención y altura de miras.
Hude subraya en su primer artículo dos puntos. Primero, se trata de un texto tomista. “La referencia a Tomás (de Aquino) –apunta Hude– no es irónica ni táctica, sino auténtica y substancial, ya que proporciona también la definición de la alegría, que es dilatación del corazón (n. 126)”. La conciencia se explica a partir de la prudencia. Y la ley natural no se presenta como una consecuencia de una razón pura que imponga obligaciones a priori, sino como ”fuente de inspiración objetiva” para el hombre llamado a tomar decisiones.
Segundo subrayado, Francisco expone “una moral de la felicidad y una espiritualidad de la alegría”, a la vez naturales y sobrenaturales. La alegría de amar para la inmensa mayoría de los humanos toma sencillamente forma de familia. Y las dificultades para amar tienen unas raíces más profundas que lo físico o lo psíquico. Se sitúan en el “pecado original”. Pero Cristo es médico y la Iglesia es su hospital de campaña. “El remedio se llama cruz. La curación se llama resurrección”. Y por todo ello la religión que trae Cristo es “buena nueva” (Evangelio). Por eso “evangelizar es hacer que alguien desee estar lleno de la alegría de Cristo”. Y por eso es también misericordia (cf. el luminoso n. 317 de Amoris laetitia).
2. Necesidad de que los cristianos vivamos la justicia social, como modo de mostrar que nuestra vida está en coherencia con el mensaje del Evangelio que procuramos dar a conocer. Entiende Hude que en el pontificado de Juan Pablo II, que había conocido el “socialismo real”, muchos católicos comprendieron la diferencia entre la Doctrina social de la Iglesia, siempre necesaria, y las propuestas marxistas. Paralelamente, Francisco está explicando los inconvenientes del “liberalismo real” (individualismo, relativismo, sometimiento al dinero y al poder, etc.). No se trata, claro está, de criticar la libertad en el terreno empresarial, ni la propiedad privada ni la libertad de pensamiento; sino la ideología que separa al individuo del bien común y la libertad respecto del bien, que debe ser su norma.
En todo ello, sostiene Hude, el Papa se muestra profético; pues muchos buenos católicos de estilo tradicional luchan contra el liberalismo ideológico, oponiéndose valerosamente al “matrimonio” homosexual, o, en otro orden de cosas, al aborto; pero quizá no se dan cuenta de sus incoherencias en materia de justicia social, incoherencias que con frecuencia están en las raíces de las amenazas contra la vida y contra la familia. Pues bien, ahora tienen la ocasión de aprender que su testimonio puede ganar mucho en credibilidad, si cambian.
Por otra parte, continúa este filósofo, el Papa Francisco ha ganado muchos corazones que buscan a Cristo, también porque ciertas circunstancias están creando un ambiente favorable a una nueva evangelización en pueblos que se han descristianizado, y en los que se puede augurar una expansión del cristianismo sin precedentes, por ejemplo en espacios musulmanes. Pero para esto es necesario que los católicos más influyentes y formados sigan al Papa en su afán evangelizador, que implica la renovación de las democracias y de las economías; cosa que, según Hude, es hoy “primera condición para la credibilidad moral de la evangelización”. Y a esto se oponen ciertos mass media que intentan desacreditar a la Iglesia.
Por eso es necesario oponerse al paro laboral, mejorar los salarios y otras medidas para proteger a la familia. Y es necesario ayudar a las familias, escribe Hude, “en un ambiente de misericordia, de fraternidad y de humildad gozosa, comprendiendo las dificultades de la vida aplastada por estos condicionamientos, con una mirada positiva y admirada hacia lo que, a pesar de todo, queda de belleza, en tantas existencias mutiladas por la barbarie libertaria”. En este sentido, observa, ninguno debemos sentirnos salvados por nuestros propios méritos. En cambio, debemos prestar mucha más atención a las víctimas, para no caer en el grupo de los fariseos.
Además, plantea Hude, cuando todas las víctimas heridas y destrozadas por nuestra cultura ambiente, quieran volver a la razón y al cristianismo –ya se ve venir–, ¿qué vamos a decirles, cómo formarles para una vida plena de sentido?
3. La necesidad de “un tono nuevo” en la atención a las familias, es una consecuencia de todo lo anterior. Como ejemplos de esto en la Amoris laetitia, Hude cita los nn. 62, 123 y 171, que son un canto al amor conyugal, fiel y para siempre, y a la vida naciente; el n. 300, como reflexión sincera para reforzar la confianza en la misericordia de Dios, que no rechaza a nadie; el n. 246, que llama al acompañamiento de los divorciados y vueltos a casar, especialmente en su responsabilidad educativa, y a la cordial acogida en las comunidades cristianas; y los nn. 185-186 acerca de la coherencia entre la Eucaristía y el compromiso social, como principio para la formación de las familias cristianas, que deben estar abiertas especialmente a los más necesitados. Subraya que no se trata en absoluto de promover la lucha de clases, sino, como quiere Francisco, de impulsar un “espíritu familiar”, desde la familia, en la vida social.
4. De ello se sigue igualmente la necesidad de un nuevo lenguaje, de renovar el “arte de hablar a los otros”. En el capítulo octavo de Amoris laetitia se refiere Francisco a los matrimonios que no viven plenamente la vida cristiana, aunque no por ello carezcan de la gracia de Dios. En lugar de acentuar que su vida va contra la voluntad de Dios, se dice que viven incompletamente la voluntad de Dios. Es una cuestión de lenguaje –observa el filósofo francés–, pero es mejor una formulación que ofrezca amistad, confianza y misericordia, reconociendo la parte de belleza y de nobleza que puede haber incluso en un amor en sí mismo criticable, y sin lesionar las exigencias del Evangelio, la necesidad del examen de conciencia y del arrepentimiento. Hude compara esta perspectiva de confianza y misericordia al relacionarnos con esas parejas que no viven plenamente la vida cristiana, a la manera en que la Iglesia, a partir del concilio Vaticano II, considera algunos valores de las religiones, como una cierta “preparación al Evangelio”, sin caer por ello en el relativismo y en el sincretismo.
Con independencia de algunas opiniones políticas del autor (aquí no recogidas), sus reflexiones pueden ayudar a comprender la perspectiva de la exhortación Amoris laetitia, publicada en pleno Año de la Misericordia.
En efecto. El horizonte positivo y esperanzador de este documento, en continuidad tanto con la ética más sólida como con la buena teología moral cristiana, su apelación a una vida cristiana coherente para todos, y la necesidad de emplear un tono y un lenguaje adecuados a las circunstancias actuales de nueva evangelización, hacen de Amoris laetitia una piedra miliar en el magisterio contemporáneo de la Iglesia.
"Que Jesús nos enseñe a tener con el corazón, una gran adhesión a la verdad, y también con el corazón una gran comprensión y acompañamiento a todos nuestros hermanos que están en dificultad."
Durante su homilía de este pasado viernes en Casa Santa Marta, el Papa dijo que hay que comprender las debilidades humanas y a los que pecan, pero sin permitir negociar ni vender la verdad de Dios.
"Está la dureza del corazón, está el pecado, algo se puede hacer: el perdón, la comprensión, el acompañamiento, la integración, el discernimiento de estos casos… Pero siempre… ¡pero la verdad no se vende nunca! Y Jesús es capaz de decir esta verdad tan grande y al mismo tiempo ser tan comprensivo con los pecadores, con los débiles”.
Francisco explicó el pasaje del Evangelio en el que los fariseos intentan minar la autoridad de Jesús preguntándole si es lícito que un hombre se divorcie de una mujer. Y dijo que Cristo supera esa visión tan simple de los humanos.
En la misa estaban presentes ocho parejas que celebraban 50 años de matrimonio.
“Pero Jesús es tan misericordioso, es tan grande, que nunca, nunca, nunca les cierra la puertaa los pecadores”, dijo una vez más el Papa, añadiendo que por ello, no se limita a enunciar la verdad de Dios, sino que les recuerda a los fariseos lo que Moisés estableció en la ley. Y cuando ellos le repiten que Moisés permitió redactar una declaración de divorcio, Cristo les responde que esa norma había sido escrita “debido a la dureza del corazón de ustedes”. Ello quiere decir que Jesús distingue siempre entre la verdad y la “debilidad humana”, “sin giros de palabras”:
“En este mundo en el que vivimos, con esta cultura de lo provisorio, esta realidad de pecado es tan fuerte. Pero Jesús, recordando a Moisés, nos dice: ‘está la dureza del corazón, está el pecado, algo se puede hacer: el perdón, la comprensión, el acompañamiento, la integración, el discernimiento de estos casos… Pero siempre… ¡pero la verdad no se vende nunca!’ Y Jesús es capaz de decir esta verdad tan grande y al mismo tiempo ser tan comprensivo con los pecadores, con los débiles”.
“Éstas son las dos cosas que Jesús nos enseña: la verdad y la comprensión”, volvió a señalar el Papa Francisco, haciendo hincapié en que es lo que los “teólogos iluminados” no logran hacer, porque están encerrados en la trampa de la “ecuación matemática”, del “¿se puede?” o “¿no se puede?”. Y por lo tanto son “incapaces, tanto de horizontes grandes, como de amor” hacia la debilidad humana. Baste ver – concluyó el Papa - “la delicadeza” con la que Jesús trata a la adúltera, que iba a ser lapidada: “Yo tampoco te condeno, anda y de ahora en adelante no vuelvas a pecar”.
“Que Jesús nos enseñe a tener con el corazón, una gran adhesión a la verdad, y también con el corazón una gran comprensión y acompañamiento a todos nuestros hermanos que están en dificultad. Y éste es un don, esto lo enseña el Espíritu Santo, no esos doctores iluminados, que para enseñarnos necesitan reducir la plenitud de Dios a una ecuación casuística ¡Que el Señor nos dé esta gracia!”.