Francisco se reúne en la Plaza San Pedro con los Grupos de Padre Pío, con los trabajadores de la Casa Alivio del Sufrimiento y con los fieles de la arquidiócesis de Manfredonia-Vieste-San Giovani Rotondo para la exposición de las reliquias del Santo de Pietrelcina.

«Rezar no es como tomarse una aspirina»; «me gustaría mucho ir a Gargano», la tierra del fraile santo con los estigmas

Francisco se reúne en la Plaza San Pedro con los Grupos de Padre Pío, con los trabajadores de la Casa Alivio del Sufrimiento y con los fieles de la arquidiócesis de Manfredonia-Vieste-San Giovani Rotondo para la exposición de las reliquias del Santo de Pietrelcina.

Es «la fuerza más grande de la Iglesia», que nunca debe ser abandonada. De lo contrario «se corre el peligro de apoyarse en otros sitios: en los medios, en el dinero, en el poder; después la evangelización se desvanece y la alegría se apaga». La oración, «como le gustaba repetir al padre Pío, es ‘la mejor arma que tenemos, una llave que abre el corazón de Dios’». Pero no debe ser egoísta, «no es como tomarse una aspirina», no se reza solo «para estar bien» o para obtener algo concreto. Lo afirmó Papa Francisco en la Plaza San Pedro durante la audiencia con los Grupos de oración de Padre Pío (más de 1500 personas), con los trabajadores de la Casa Alivio del Sufrimiento y con los fieles de la arquidiócesis de Manfredonia-Vieste-San Giovanni Rotondo, en ocasión de la exposición de las reliquias del Santo de Pietrelcina por el Jubileo extraordinario de la Misericordia.

Esta es la primera vez que el Papa argentino habla en público sobre el fraile con estigmas. Bergoglio se alegró porque «¡veo que son muchos!», y después subrayó que los presentes están «unidos por un gran afecto y agradecimiento hacia san Pío de Pietrelcina. Le están muy agradecidos porque les ayudó a descubrir el tesoro de la vida, que es el amor de Dios, y a experimentar la belleza del perone y de la misericordia del Señor. Esta —añadió— es una ciencia que debemos aprender todos los días, porque es bella».

De hecho, se puede «decir que padre Pío fue un siervo de la misericordia. Lo fue a tiempo completo, practicando, a veces hasta la extenuación, ‘el apostolado de la escucha’. Se convirtió, a través del ministerio de la Confesión, una caricia viva del Padre, que que cura las heridas del pecado y anima el corazón con la paz».

El Santo fraile con los estigmas nunca «se cansó de acoger a las personas y de escucharlas, de gastar tiempo y fuerzas para difundir el perfume del perdón del Señor. Podría hacerlo porque siempre se apegaba a la fuente: se quitaba la sed continuamente en Jesús Crucificado, y así se convertía en un canal de misericordia. Llevó en el corral a muchas personas y muchos sufrimientos, uniendo todo al amor de Cristo».

Padre Pío «vivió el gran misterio del dolor ofrecido por amor. De esta manera, su pequeña gota se convirtió en un gran río de misericordia, que irrigó muchos corazones desiertos y creó un oasis de vida en muchas partes del mundo», recordó Francisco.

El Papa reflexionó sobre los «grupos de oración, que san Pío definió ‘viveros de fe, hogares de amor’; no solo centros de encuentro para estar bien con los amigos y consolarse un poco, sino hogares de amor divino».

El Pontífice argentino también resaltó que «la oración es una verdadera misión, que lleva el fuego del amor a la humanidad entera. Padre Pío dijo que la oración es una ‘fuerza que mueve al mundo’. Pero, ¿nosotros creemos en esto? —se preguntó—; ¡hagan la prueba!». La oración, continuó citando al Santo de Pietrelcina, «expande la sonrisa y la bendición de Dios sobre cualquier languidez y debilidad». La oración, pues, no es una buena práctica para tener el corazón en paz, precisó, y tampoco es un medio devoto para obtener de Dios lo que necesitamos. Si fuera así, estará motivada por un egoísmo sutil. No es «yo rezo para estar bien, como si me tomara una aspirina». No es así: «Yo rezo para obtener esto», esto es un negocio, no es así, la oración es otra cosa. La oración es «una obra de misericordia espiritual, que quiere llevar todo al corazón de Dios: ‘Tómalo Tú, que eres Padre’, es simple, es esta relación con el Padre. Es un don de fe y de amor, una intercesión que necesitamos como el pan».

Según Francisco, «en una palabra, significa encomendar: encomendar la Iglesia, a las personas, las situaciones, al Padre, para que las cuide. Para esto tenemos la oración, como le gustaba repetir al padre Pío, es ‘la mejor arma que tenemos, una llave que abre el corazón de Dios’». La oración «es una llave que abre el corazón de Dios, es una llave fácil, el corazón de Dios no está blindado, no está blindado como muchos medios de seguridad, tú puedes abrirlo con la oración, puedes abrir su corazón de Padre». Rezar «es la fuerza más grande de la Iglesia, que nunca debemos abandonar, porque la Iglesia da fruto si hace como la Virgen y los Apóstoles», que perseveraban en la oración. «De lo contrario, se corre el peligro de apoyarse en otro sitio: en los medios, en el dinero, en el poder; después, la evangelización se desvanece y la alegría se apaga, y el corazón de vuelve aburrido; ¿ustedes tienen un corazón aburrido? No. ¿Quieren tener un corazón alegre? Sí. Entonces recen, esta es la receta».

La oración hace milagros, afirma el Papa. Además de agradecer «por su compromiso, les animo, para que los grupos de oración sean ‘centrales de misericordia’: centrales siempre abiertas y activas, que con la potencia humilde de la oración den la luz de Dios al mundo y la energía del amor a la Iglesia. Padre Pío, que se definía solo ‘un pobre fraile que reza’, escribió que la oración es ‘el apostolado más alto que un alma pueda ejercer en la Iglesia de Dios’. ¡Sean siempre apóstoles alegres de la oración!».

La oración primero y luego la caridad: «Al lado de la obra de misericordia espiritual de los grupos de oración, San Pío quiso una extraordinaria obra de misericordia corporal: la ‘Casa Alivio del Sufrimiento’, inaugurada hace 60 años. Él deseaba que no fuera solo un hospital excelente, sino un ‘templo de ciencia y de oración’». Papa Francisco citó la encíclica «Deus caritas est» de su predecesor Benedicto XVI: «De hecho, ‘los seres humanos necesitan siempre algo más que una cura solo técnicamente correcta. Necesitan humanidad. necesitan atención del corazón’».

Vatican Insider

“La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio”. 

Personalizar la misericordia

Como continuamente en estos días, el mensaje de Francisco para la Cuaresma de 2016 desea personalizar la misericordia. No se trata simplemente de algo que complementa la piedad y la vida cristiana, sino de un punto nuclear y decisivo para todos y cada uno de los cristianos. “La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio”, que ahora pide ser vivido con mayor intensidad.
 

Centralidad de la misericordia en el mensaje cristiano

Partiendo de María, “icono de una iglesia que evangeliza porque es evangelizada”, se nos invita en este tiempo de gracia a escuchar personalmente la Palabra de Dios. Dios, que es Padre con entrañas maternas, que es generoso, fiel y compasivo, que siempre nos espera, que no se cansa de perdonar.

Esto acontece “especialmente en los momentos más dramáticos”. En la historia del pueblo elegido, cuando Dios es traicionado en su Alianza. Y a pesar de todo, Él restablece la justicia y la verdad. De modo que las relaciones entre Dios y su pueblo son presentadas en la Biblia como un “drama de amor”.
Bueno es detenerse para ver si nuestras relaciones con Dios son así de personales. Y si, especialmente en épocas más o menos largas de dificultades en la fe o en la vida cristiana, acudimos a Él por medio de la oración y de la lectura meditativa de la Sagrada Escritura, sobre todo del Evangelio.

Pues bien, este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo de Dios hecho hombre: “En Él Dios derrama su ilimitada misericordiahasta tal punto que hace de él la ‘Misericordia encarnada’ (Misericordiae vultus, 8)”. Jesús encarna la escucha perfecta de Dios, con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas, que es el núcleo de la Alianza (cf. Dt 6,4-5). El Hijo de Dios se presenta también como “el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella”.

En este drama de amor, que se sitúa en el corazón del anuncio de la fe, observa el Papa que “la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental”. ¿En qué sentido? En cuanto que es la belleza del amor de Dios manifestado en Jesucristo:“La Misericordia entonces ‘expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer’ (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él”.

Acoger la misericordia de Dios

En efecto, la misericordia que Dios es y tiene, no se manifiesta “en general”, sino hacia cada uno de nosotros, que somos pecadores, y que necesitamos examinarnos, convertirnos, creer, volver a Dios una y otra vez mediante la confesión de los pecados en el sacramento de la Penitencia, sacramento de la Misericordia de Dios.

Añade Francisco que “en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa”. De esa esposa que somos para Él cada uno de los cristianos en la Iglesia.

Por tanto, cuanto más lejos de Dios nos encontremos, más deberemos de tomar en consideración la misericordia de Dios. Es para nosotros y para todos, sin excluir a nadie. Y en el Año de la misericordia quien debe plantearse esto soy yo, es cada uno.

Solamente así podremos ser luego testigos de esa misericordia ante otros, contándoles nuestra experiencia, invitándoles a comprobarlo personalmente (¡la paz y la alegría de la conversión!), y manifestando que nuestro corazón se ha trasformado en un corazón misericordioso con los demás.

Ser misericordiosos: las obras de misericordia

Así es porque “nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo”.

Por eso Francisco desea que reflexionemos sobre las obras de misericordia corporales y espirituales: para “despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina” (Misericordiae vultus, 15).

Somos cada uno quienes han de llevar a cabo esa reflexión. Porque yo, ¿veo en el pobre, en efecto, la carne de Cristo que “se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado” (ibid.)? ¿Y qué hago en consecuencia?

¿Me doy cuenta de que en cada uno de los necesitados continúa “la historia del sufrimiento del Cordero Inocente”? ¿Soy capaz de descubrir ahí aquella “zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5)”, más aún en el caso de los cristianos perseguidos precisamente a causa de su fe?

Es bueno notar que “el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres”. Es esclavo del pecado, concretamente, el que utiliza los bienes materiales para servirse a sí mismo, no a Dios y a los demás (cf. Lc 16,20-21).

No nos engañemos pues, con una consideración superficial o genérica de la misericordia, pensando que esto debe de ser “para otros”.

En los pobres está Cristo y mendiga nuestra conversión. Los pobres y necesitados son la “posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos”. Ninguno de nosotros está vacunado contra ese ofuscamiento que conlleva el querer ser como Dios. No sólo “a lo grande”, en las formas sociales y políticas de los totalitarismos, o en “las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar”. No sólo en referencia a “un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos”.

No sólo eso. Se trata de “nosotros mismos”, cada uno; o a escala doméstica, en la familia, o con el grupo de amigos. Por eso ahora, leemos, es “un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia”.

Concreta Francisco: “Mediante las [obras de misericordia] corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo”.

Y esto es así porque “sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer”. Ídolos, que pueden conducir –lo dice el Papa sin remilgos– al eterno abismo de soledad que es el infierno. Tener en cuenta esto también forma parte de la personalización de la misericordia.

 
 

"Este mes te hago una petición especial: que cuidemos de la Creación recibida como un don que hay que cultivar y proteger para las generaciones futuras"

 

"Necesitamos una conversión que nos una a todos: liberarnos de la esclavitud del consumismo"

"Este mes te hago una petición especial: que cuidemos de la Creación recibida como un don que hay que cultivar y proteger para las generaciones futuras"

 

Este es el segundo vídeo que la Red Mundial de Oración lanza para difundir una intención de oración del Papa Francisco. 
 
En este vídeo el Papa denuncia los efectos que un estilo de vida consumista tiene sobre el medio ambiente. También pide oraciones y acciones por el cuidado de la Naturaleza.
 
Rome Reports

Los restos se han hallado en la parte occidental de Cisjordania

Se han hallado un mosaico y una cruz

Los bizantinos persiguieron el lugar del enterramiento de Judas Macabeo y el resto de sus hermanos, los hijos de Matatías martirizados junto con su madre tras la rebelión que logró la independencia judía.

En las últimas semanas, la Autoridad de Antigüedades de Israel, junto con residentes locales y algunos jóvenes, ha llevado a cabo una inusual excavación arqueológica en busca de la ubicación real de la Tumba de los Macabeos.

Los Macabeos fueron una familia sacerdotal que bajo la dirección de Matatías el Asmoneo inició la rebelión contra la tiranía de Antíoco IV Epífanes, rey de Siria, y después de conseguir la independencia judía gobernó la nación hasta ser derrocada por Herodes el Grande. El nombre Macabeo fue originariamente el apelativo de Judas (Judas Macabeo), el tercer hijo de Matatías, pero más tarde se extendió a todos los descendientes de Matatías, e incluso a todos los que tomaron parte en la rebelión.

La Iglesia celebraba su fiesta el 1 de agosto, venerándolos como mártires porque así murieron junto con su madre, según describe la Biblia en el capítulo 7 del Libro Segundo de los Macabeos. Sus reliquias, veneradas en Antioquía en tiempos de San Jerónimo, se trasladaron en el siglo VI a la iglesia romana de San Pedro Ad Vincula.

Precisamente el interés cristiano por encontrar su tumba ha sido históricamente el impulso de las investigaciones sobre su ubicación, como reconoce Amit Re´em, de la Autoridad de Antigüedades de Israel: “Hay un lugar de honor, de dignidad para los Macabeos en el cristianismo. Y podemos concluir que el cristianismo antiguo, tal como ahora nosotros los arqueólogos, buscaba la antigua tumba de los Macabeos”.

Y¿cuál podría ser esa ubicación, según las excavaciones en curso? A menos de dos kilometros de la actual ciudad de Modi´in, al oeste de Cisjordania. Allí se ha encontrado una cruz de mosaico en el piso de un nicho, sugiriendo la presencia bizantina precisamente por su devoción a los macabeos, cuya historia se encuentra en la Biblia católica y en la versión griega ortodoxa, pero no sin embargo en los judíos. Sin embargo, como explica el arqueólogo Dan Shachar, "los Macabeos establecieron un Estado judío independiente, un dato que es significativo tanto para el judaísmo como para el cristianismo".

Amit Re’em sugiere que cristianos bizantinos encontraron la tumba original y la redecoraron con el mosaico. "No me preocupa, como arqueólogo, encontrar una cruz, una cruz única como ésta aquí. Es un símbolo, una pista de que figuras especiales fueron sepultadas aquí”, afirma.

Y parece que los hallazgos coinciden con las distintas descripciones que aparecen en las fuentes históricas, como la Biblia o la obra del historiador Flavio Josefo. Éste escribió sobre las tumbas de los Macabeos en dos textos antiguos y los definía como estructuras impresionantes, de piedra fina y rodeadas por columnas con techos de forma piramidal. Según Shachar, sobre los actuales restos sobre roca puede basarse esa identificación del lugar como el esperado.

Ya a finales del siglo XIX el arqueólogo francés Charles Clermont-Ganneau (1846-1923), que fue quien descubrió los mosaicos y la cruz, afirmó que "podía tratarse una edificación de los cristianos para conmemorar la tumba de los Macabeos". Pero luego el lugar se abandonó, quedó desierto y fue saqueado, desapareciendo numerosas pruebas de ese origen.

Ahora la Autoridad de Antigüedades de Israel, en una iniciativa que ella misma describe como "un paso inusual", se ha puesto en movimiento para "resolver de una vez por todas el enigma", y puede que lo haya conseguido.

Los "enormes pilares" hallados confieren al lugar "una apariencia impresionante que estimula la imaginación": "Si lo que hemos sacado no es ya la Tumba de los Macabeos, sí que hay una alta probabilidad de que sea un lugar que los primeros cristianos identificados como su lugar funerario, y sobre el cual en consecuencia erigieron la estructura".

 

"Cuando se hace testamento la gente dice: ‘A éste le dejo esto, a éste le dejo aquello, a éste le dejo esto…’. Sí, está bien, pero la herencia más bella, la mayor herencia que un hombre, una mujer, puede dejar a sus hijos es la fe."

"Quenosotros podamos dejar con nuestra vida, como la mejor herencia, la fe en este Dios que es Padre y jamás decepciona”

"Cuando se hace testamento la gente dice: ‘A éste le dejo esto, a éste le dejo aquello, a éste le dejo esto…’. Sí, está bien, pero la herencia más bella, la mayor herencia que un hombre, una mujer, puede dejar a sus hijos es la fe."
 

Durante su homilía de este jueves en Casa Santa Marta, el Papa invitó a reflexionar sobre la herencia que los cristianos dejan a sus hijos. Explicó que la más valiosa de todas es la fe.
 
FRANCISCO
"Que todos nosotros podamos dejar con nuestra vida, como la mejor herencia, la fe, la fe en este Dios fiel, este Dios que está junto a nosotros siempre, este Dios que es Padre y jamás decepciona”. 
 
Francisco también invitó a no dar la espalda a la muerte. Y puso como ejemplo a una monja de 83 años que le dijo que no tenía miedo a morir porque así iba a comenzar otra parte de la vida.
 
EXTRACTOS DE LA HOMILIA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)
 
"En cada vida hay un fin” – subrayó el Papa aludiendo a la lectura del día que se refiere a la muerte del Rey David – y afirmó que se trata de "un pensamiento que no gusta tanto”, que "siempre se encubre” pero que "es la realidad de todos los días”. Pensar "en el último paso” – dijo – es "una luz que ilumina la vida”, "es una realidad que debemos tener siempre ante nosotros” 
 
"En una de las audiencias del miércoles había entre los enfermos una monjita anciana, pero con un rostro de paz, con una mirada luminosa: ‘¿Cuántos años tiene usted, hermana?’. Y con una sonrisa: ‘Ochenta y tres, pero estoy terminando mi recorrido en esta vida, para comenzar el otro itinerario con el Señor, porque tengo un cáncer en el páncreas’. Y así, en paz, aquella mujer había vivido su vida consagrada con intensidad. No tenía miedo de la muerte: ‘Estoy terminando mi recorrido de vida, para comenzar el otro’. Es un pasaje. Estas cosas nos hacen bien”. 
 
"Cuando se hace testamento la gente dice: ‘A éste le dejo esto, a éste le dejo aquello, a éste le dejo esto…’. Sí, está bien, pero la herencia más bella, la mayor herencia que un hombre, una mujer, puede dejar a sus hijos es la fe. Y David hace memoria de las promesas de Dios, hace memoria de su propia fe en estas promesas y se las recuerda a su hijo.  Dejar la fe en herencia. Cuando en la ceremonia del Bautismo damos a los padres la vela encendida, la luz de la fe, les estamos diciendo: ‘Consérvala, hazla crecer en tu hijo y en tu hija y déjala como herencia’. Dejar la fe como herencia, esto nos enseña David, y muere así, sencillamente como cada hombre. Pero sabe bien qué aconsejar a su hijo y cuál es la mejor herencia que le deja: ¡no el reino, sino la fe!”. 
 
"¿Dejo la herencia de un hombre, de una mujer de fe? ¿Les dejo esta herencia a los míos? Pidamos al Señordos cosas: no tener miedo de este último paso, como la hermana de la audiencia del miércoles – ‘Estoy terminando mi recorrido y comienzo el otro’ – no tener miedo; y la segunda, que todos nosotros podamos dejar con nuestra vida, como la mejor herencia, la fe, la fe en este Dios fiel, este Dios que está junto a nosotros siempre, este Dios que es Padre y jamás decepciona”.

Rome Reports

"Que la fe salga a la calle significa que yo en mi lugar de trabajo, en mi familia, en las cosas que hago en la universidad, en el colegio, me muestro como cristiano”

 

"El México de la violencia, el México de la corrupción, el México del tráfico de drogas, el México de los carteles, no es el México que quiere nuestra Madre”

"Que la fe salga a la calle significa que yo en mi lugar de trabajo, en mi familia, en las cosas que hago en la universidad, en el colegio, me muestro como cristiano”

 

El Papa Francisco va a México para ayudar a construir la paz, para ayudar a que la fe no se quede encerrada en las iglesias, y para rezar ante la Virgen de Guadalupe. Son algunas ideas de una entrevista concedida a la agencia Notimex. 
 
FRANCISCO
"Si yo voyahí, es para recibir lo mejor de ustedes y para rezar con ustedes, para que los problemas de violencia, de corrupción y todo lo que ustedes saben que está sucediendo, se solucione, porque el México de la violencia, el México de la corrupción, el México del tráfico de drogas, el México de los carteles, no es el México que quiere nuestra Madre”. 
 
Se trata de una tierna entrevista de algo más de 30 minutos con preguntas de ciudadanos de a pie, que probablemente no sospechaban que el Papa los habría visto por televisión. 
 
JORGE ARMANDO   
Ciudad de México
"Su Santidad, ¿A qué viene a México?, ¿Qué nos viene a traer a México?”
 
GABRIELA
San Luis Potosí
"Yo creo que él está buscando un acercamiento hacia las personas, está teniendo un contacto más humano”. 
 
ÓSCAR
Ciudad de México
"Papa Francisco ¿Cómo nos ayudaría a afrontar esta violencia que está pasando aquí?”
 
FRANCISCO
"No tenerle miedo a escuchar al otro, a ver qué razones tiene. Y, por favor, no entrar en ninguna, en ninguna trenza que por ganar dinero, me esclavice toda la vida en una guerra interior y me quite la libertad, porque la paz da libertad”. 
 
Además, el Papa habla sobre cómo vivir la fe en el siglo XXI, y dice que no consiste sólo en ir a la iglesia y luego pasar desapercibido. 
 
FRANCISCO
"Si la fe no sale a la calle, no sirve, y que la fe salga a la calle no significa solamente hacer una procesión. Que la fe salga a la calle significa que yo en mi lugar de trabajo, en mi familia, en las cosas que hago en la universidad, en el colegio, me muestro como cristiano”. 
 
El Papa llegará a Ciudad de México el viernes 12 de febrero. Además de Ciudad de México, tiene previsto visitar Chiapas, Michoacán y Chihuahua. Y para su visita pide un favor a los mexicanos: que le permitan rezar a solas ante la Virgen de Guadalupe.
 

Rome Reports

La verdadera justicia, señaló, es la que imparte Dios misericordioso, porque prevé que la víctima pida la conversión al culpable.

El Papa Francisco explicó por qué Dios es la justicia perfecta.

La verdadera justicia, señaló, es la que imparte Dios misericordioso, porque prevé que la víctima pida la conversión al culpable.

El Papa Francisco continuócon la catequesis sobre la misericordia según la Biblia en la audiencia general. En la de este miércoles explicó por qué Dios es la justicia perfecta.

Dijo que los tribunales ordinarios no llevan a la verdadera justicia porque es una justicia "retributiva”. La verdadera justicia, señaló, es la que imparte Dios misericordioso, porque prevé que la víctima pida la conversión al culpable.
 
RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA
 
Queridos hermanos y hermanas:
 
La Sagrada Escritura nos presenta a Dios como misericordia infinita, pero también como justicia perfecta. Parecerían dos realidades que se contraponen. Pero no es así, porque la misericordia de Dios es lo que hace que se cumpla la verdadera justicia. La justicia humana solamente limita el mal, no lo vence, no lo hace desaparecer. La justicia divina, en cambio, supera el mal contraponiéndolo al bien.
 
El camino privilegiado que la Biblia nos señala para alcanzar una auténtica justicia es aquel en el que la víctima, sin recurrir al tribunal, se dirige directamente al culpable, apelando a su conciencia, para que comprenda que está realizando el mal y pueda convertirse. Sólo así, el culpable, reconociendo su culpa, puede abrirse al perdón que la parte ofendida le ofrece. Esta es la manera de resolver los problemas y contrastes en la familia, entre esposos o entre padres e hijos. El ofendido ama al culpable, no quiere perderlo, sino recuperar la relación desgarrada. Dios actúa con nosotros, pecadores, de la misma manera. Nos ofrece continuamente su perdón, nos ayuda a acogerlo y tomar conciencia de nuestro mal, para poder liberarnos de él y salvarnos, porque no quiere nuestra condenación sino nuestra felicidad eterna.
 
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús, rostro misericordioso del Padre, nos conceda, con su fuerza salvadora, acoger el perdón divino y aprender a perdonar a nuestros hermanos. Muchas gracias.
 
Rome Reports

"Ninguna condición humana puede constituir motivo de exclusión del corazón del Padre. El único privilegio a los ojos de Dios es aquel de no tener privilegios, de abandonarse en sus manos."

"Que la Virgen nos ayude a convertirnos de un dios de los milagros al milagro de Dios, que es Jesucristo."

"Ninguna condición humana puede constituir motivo de exclusión del corazón del Padre. El único privilegio a los ojos de Dios es aquel de no tener privilegios, de abandonarse en sus manos."

«Ninguna condición humana puede constituir motivo de exclusión del corazón del Padre, y que el único privilegio a los ojos de Dios es aquel de no tener privilegios, de abandonarse en sus manos». Cuidado con la «tentación de considerar la religión como inversión humana y, como consecuencia, ponerse a ‘negociar’ con Dios buscando el propio interés». Papa Francisco subrayó estas ideas durante el Ángelus de hoy en la Plaza San Pedro.

La narración evangélica de la liturgia de hoy «nos conduce todavía, como el domingo pasado, a la sinagoga de Nazaret, la aldea de Galilea en la que Jesús creció en familia y era conocido por todos», comenzó el Pontífice; «Él, que desde hace poco tiempo se había ido para comenzar su vida pública, vuelve ahora por primera vez y se presenta a la comunidad, reunida el sábado en la sinagoga. Lee el pasaje del profeta Isaías que habla de futuro Mesías y declara: ‘Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír’».

Los compatriotas de Jesús, continuó Bergoglio, «primero sorprendidos y admirados, después comienzan a murmurar entre ellos y a decir: ‘¿Por qué este, que pretende ser el Consagrado del Señor, no repite aquí, en su pueblo, los prodigios que se dice que hizo en Cafarnaum y en los pueblos cercanos?’ Entonces Jesús afirma: ‘Nadie es profeta en su patria’, y cita a los grandes profetas del pasado Elías y Eliseo, que llevan a cabo milagros a favor de los paganos para denunciar la incredulidad de su pueblo». Entonces, continuó Francisco, «los presentes se sienten ofendidos, se levantan indignados, expulsan a Jesús y les gustaría arrojarlo al precipicio. Pero Él, con la fuerza de su paz, ‘pasando entre ellos, se puso en camino’. Su hora todavía no ha llegado».

 
El Papa explicó que este pasaje del Evangelista Lucas no es «simplemente la narración de una discusión entre paisanos, como a veces sucede, incluso en nuestros barrios, suscitada por envidias y por celos, sino que saca a la luz una tentación a la cual el hombre religioso está siempre expuesto, y de la cual es necesario tomar decididamente las distancias: la tentación de considerar la religión como una investidura humana y, en consecuencia, ponerse a ‘negociar’ con Dios buscando el propio interés». En la «verdadera» religión, subrayó el Papa, «se trata, por el contrario, de acoger la revelación de un Dios que es Padre y  que se preocupa de cada una de sus criaturas, también de aquella más pequeña e insignificante a los  ojos de los hombres». Es por ello que en esto consiste el «ministerio profético de Jesús, en el anuncio de que ninguna condición humana puede constituir motivo de exclusión del corazón del Padre, y que el único privilegio a los ojos de Dios es aquel de no tener privilegios, de abandonarse en sus manos».

«‘Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír’. El ‘hoy’ proclamado por Cristo ese día —indicó el Pontífice— vale para cualquier tiempo; resuena también para nosotros en esta plaza, recordándonos la actualidad y la necesidad de la salvación traída por Jesús a la humanidad». «Dios —continuó— viene al encuentro de los hombres y las mujeres de todos los tiempos y lugares en las situaciones concretas en cuales estos estén.  También viene  a nuestro encuentro»; y siempre es Él «quien da el primer paso: viene a visitarnos con su misericordia, a levantarnos del polvo de nuestros pecados; viene a extendernos la mano para hacernos alzar del abismo en el que nos ha hecho caer nuestro orgullo, y nos invita a acoger la consolante verdad del Evangelio y a caminar por los caminos del bien».

Después un último pensamiento y una invocación a la Virgen: «Ciertamente ese día, en la sinagoga de Nazaret, estaba también María, laMadre. Podemos imaginar las palpitaciones de su corazón, una anticipación de lo que sufrirá en la Cruz, viendo a Jesús admirado primero y después desafiado, insultado y amenazado de muerte. En su corazón, lleno de fe, ella custodiaba cada cosa. Que ella nos ayude a convertirnos de un dios de los milagros al milagro de Dios, que es Jesucristo».

Después de la oración mariana del Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos y en especial a los chicos y chicas de Acción Católica (AC) de la diócesis de Roma, que estaban en la Plaza San Pedro por la «Caravana de la Paz». Dos de ellos se asomaron con él desde la ventana del estudio para leer su mensaje, dedicado a finales de enero al tema de la Paz: «¡Ahora entiendo por qué había tanto lío en la plaza!», bromeó el Pontífice con ellos. «Queridos chicos —les dijo Francisco—, también este año, acompañados por el cardenal vicario y sus asistentes, vinieron al final de su caravana de la paz. Este año su testimonio de paz, animado por la fe en Jesús, será aún más alegre y consiente porque se ha enriquecido con el gesto que acaban de hacer de pasar por la puerta santa. ¡Les animo a que sean instrumento de paz y misericordia entre sus coetáneos!»

Vatican Insider

Los pecadores normales sienten la necesidad de ser perdonados. Los corruptos piensan que no lo necesitan.

"Pecadores sí, ¡pero corruptos jamás!"

Los pecadores normales sienten la necesidad de ser perdonados. Los corruptos piensan que no lo necesitan.

 

Durante la homilía de este viernes en Casa Santa Marta, el Papa Francisco diferenció entre pecadores normales y verdaderos corruptos. Los pecadores normales sienten la necesidad de ser perdonados. Los corruptos piensan que no lo necesitan.
 
PAPA FRANCISCO
"El Señor siempre perdona. Pero una de las cosas más feas de la corrupción es que quien se hace corrupto no necesita pedir perdón. No tiene ganas.”
 
El Papa dijo que era necesario rezar por que todos se liberen de las cadenas de la corrupción: desde el mismo Papa hasta los laicos.
 
EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)
 
La corrupción – de la que después por gracia de Dios David se rescatará – tiene el corazón mellado por aquel "muchacho valeroso” que había afrontado al filisteo con la honda y cinco piedras. El Santo Padre concluyó afirmando que deseaba subrayar sólo esto: "Hay un momento en que el hábito del pecado o un momento en que nuestra situación es tan segura y somos bien vistos y tenemos tanto poder” que el pecado deja "de ser pecado” y se convierte en "corrupción”. Y dijo que una de las peores cosas de la corrupción es que el corrupto no tiene necesidad de pedir perdón”. 
 

"Hagamos hoy una oración por la Iglesia, comenzando por nosotros, por el Papa, por los obispos, por los sacerdotes, por los consagrados, por los fieles laicos: ‘Pero, Señor, sálvanos, sálvanos de la corrupción. Pecadores sí, Señor, lo somos todos, ¡pero corruptos jamás!’. Pidamos esta gracia”.


Rome Reports

“El testimonio: un cristiano es un testigo. De Jesucristo, Luz de Dios. Y debe poner esa luz en el candelabro de su vida”

 

El Papa dio las gracias a varios sacerdotes que cumplían 50 años de ministerio.

“El testimonio: un cristiano es un testigo. De Jesucristo, Luz de Dios. Y debe poner esa luz en el candelabro de su vida”

 

El corazón del cristiano es magnánimo porque es hijo de un Padre de alma grande y abre los brazos para acoger a todos con generosidad. Así lo ha indicado el papa Francisco esta mañana en la homilía de la misa celebrada en Santa Marta, en el día en el que la Iglesia celebra la memoria litúrgica de santo Tomás de Aquino. Han participado en la eucaristía algunos sacerdotes que han celebrado con el Papa el 50º aniversario de su ordenación.

“El misterio de Dios es luz”, ha asegurado el Santo Padre comentado el Evangelio del día en el que Jesús nos dice que la luz no llega “para ponerse bajo el celemín o bajo la cama, sino para ponerse en el candelabro, para iluminar”.

El Pontífice ha explicado que esta es una de las características del cristiano, que ha recibido la luz en el Bautismo y debe darla. “Un cristianismo que lleva esta luz, debe hacerla ver porque él es un testigo”. Cuando un cristiano –ha asegurado– prefiere no mostrar la luz de Dios sino que prefiere las propias tinieblas, estas le entran en su corazón porque tiene miedo de la luz. Y de los ídolos, que son tinieblas, le gustan más, entonces le falta algo y no es un verdadero cristiano. El Santo Padre ha subrayado “el testimonio: un cristiano es un testigo. De Jesucristo, Luz de Dios. Y debe poner esa luz en el candelabro de su vida”.

Otra característica del cristiano –ha añadido– es la magnanimidad, porque es hijo de un padre magnánimo, de alma grande. “El corazón cristiano es magnánimo. Es abierto, siempre. No es un corazón que se cierre en el propio egoísmo. O al menos cuenta: hasta aquí, hasta acá. Cuando tú entras en esta luz de Jesús, cuando tú entras en la amistad de Jesús, cuando te dejas guiar por el Espíritu Santo, el corazón se hace abierto, magnánimo…”

Y ha proseguido: “El cristiano, a ese punto, no gana: pierde. Pero pierde para ganar otra cosa, y con esta ‘derrota’ de intereses, gana a Jesús, gana haciéndose testigo de Jesús”.

Por otro lado, el papa Francisco se ha dirigido a los que, entre los presentes, celebran el 50 aniversario de sacerdocio. “Para mí es una alegría celebrar hoy entre vosotros, que cumplís el 50º aniversario de vuestro sacerdocio: 50 años enel camino de la luz y del testimonio, 50 años buscando ser mejores, buscando llevar la luz en el candelabro: a veces se cae, pero vamos una vez más, siempre con esa voluntad de dar luz, generosamente, es decir con el corazón magnánimo”. Solamente Dios y vuestra memoria –ha indicado– saben cuánta gente habéis recibido con magnanimidad, con bondad de padres, de hermanos… A cuánta gente que tenía el corazón un poco oscuro habéis dado luz, la luz de Jesús. De este modo, el Santo Padre les ha dado las gracias, “gracias por lo que habéis hecho en la Iglesia, por la Iglesia y por Jesús”.

Para finalizar su homilía, Francisco ha pedido que “el Señor os dé la alegría, esta alegría grande de haber sembrado bien, de haber iluminado bien y de haber abierto los brazos para recibir a todos con magnanimidad”.

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