"En la solicitud de María se refleja la ternura de Dios. Y esa misma ternura se hace presente también en la vida de muchas personas que se encuentran junto a los enfermos y saben comprender sus necesidades"
"A todos los que están al servicio de los enfermos y de los que sufren, les deseo que estén animados por el ejemplo de María, Madre de la Misericordia."
"En la solicitud de María se refleja la ternura de Dios. Y esa misma ternura se hace presente también en la vida de muchas personas que se encuentran junto a los enfermos y saben comprender sus necesidades"
Confiar en Jesús misericordioso como María: "Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5)
Queridos hermanos y hermanas:
La XXIV Jornada Mundial del Enfermo me ofrece la oportunidad de estar especialmente cerca de vosotros, queridos enfermos, y de todos los que os cuidan.
Debido a que este año dicha Jornada será celebrada solemnemente en Tierra Santa, propongo meditar la narración evangélica de las bodas de Caná (Jn 2,1-11), donde Jesús realizó su primer milagro gracias a la mediación de su Madre. El tema elegido, «Confiar en Jesúsmisericordioso como María: "Haced lo que Él os diga”» (Jn 2,5), se inscribe muy bien en el marco del Jubileo extraordinario de la Misericordia. La Celebración eucarística central de la Jornada, el 11 de febrero de 2016, memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes, tendrá lugar precisamente en Nazaret, donde «la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14). Jesús inició allí su misión salvífica, aplicando a sí mismo las palabras del profeta Isaías, como dice el evangelista Lucas: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4,18-19).
La enfermedad, sobre todo cuando es grave, pone siempre en crisis la existencia humana y nos plantea grandes interrogantes. La primera reacción puede ser de rebeldía: ¿Por qué me ha sucedido precisamente a mí? Podemos sentirnos desesperados, pensar que todo está perdido y que ya nada tiene sentido…
En esta situación, por una parte la fe en Dios se pone a prueba, pero al mismo tiempo revela toda su fuerza positiva. No porque la fe haga desaparecer la enfermedad, el dolor o los interrogantes que plantea, sino porque nos ofrece una clave con la que podemos descubrir el sentido más profundo de lo que estamos viviendo; una clave que nos ayuda a ver cómo la enfermedad puede ser la vía que nos lleva a una cercanía más estrecha con Jesús, que camina a nuestro lado cargado con la cruz. Y esta clave nos la proporciona María, su Madre, experta en esta vía.
En las bodas de Caná, María aparece como la mujer atenta que se da cuenta de un problema muy importante para los esposos: se ha acabado el vino, símbolo del gozo de la fiesta. María descubre la dificultad, en cierto sentido la hace suya y, con discreción, actúa rápidamente. No se limita a mirar, y menos aún se detiene a hacer juicios, sino que se dirige a Jesús y le presenta el problema tal como es: «No tienen vino» (Jn 2,3). Y cuando Jesús le hace presente que aún no ha llegado el momento para que Él se revele (cf. v. 4), dice a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga» (v. 5). Entonces Jesús realiza el milagro, transformando una gran cantidad de agua en vino, en un vino que aparece de inmediato como el mejor de toda la fiesta. ¿Qué enseñanza podemos obtener del misterio de las bodas de Caná para la Jornada Mundial del Enfermo?
El banquete de bodas de Caná es una imagen de la Iglesia: en el centro está Jesús misericordioso que realiza la señal; a su alrededor están los discípulos, las primicias de la nueva comunidad; y cerca de Jesús y de sus discípulos está María, Madre previsora y orante. María participa en el gozo de la gente común y contribuye a aumentarlo; intercede ante su Hijo por el bien de los esposos y de todos los invitados. Y Jesús no rechazó la petición de su Madre. Cuánta esperanza nos da este acontecimiento. Tenemos una Madre con ojos vigilantes y compasivos, como los de su Hijo; con un corazón maternal lleno de misericordia, como Él; con unas manos que quieren ayudar, como las manos de Jesús, que partían el pan para los hambrientos, que tocaban a los enfermos y los sanaba. Esto nos llena de confianza y nos abre a la gracia y a la misericordia de Cristo. La intercesión de María nos permite experimentar la consolación por la que el apóstol Pablo bendice a Dios: «¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en cualquier tribulación nuestra hasta el punto de poder consolar nosotros a los demás en cualquier lucha, mediante el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios! Porque lo mismo que abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, abunda también nuestro consuelo gracias aCristo» (2 Co 1,3-5). María es la Madre «consolada» que consuela a sus hijos.
En Caná se perfilan los rasgos característicos de Jesús y de su misión: Él es Aquel que socorre al que está en dificultad y pasa necesidad. En efecto, en su ministerio mesiánico curará a muchos de sus enfermedades, dolencias y malos espíritus, dará la vista a los ciegos, hará caminar a los cojos, devolverá la salud y la dignidad a los leprosos, resucitará a los muertos y a los pobres anunciará la buena nueva (cf. Lc 7,21-22). La petición de María, durante el banquete nupcial, puesta por el Espíritu Santo en su corazón de madre, manifestó no sólo el poder mesiánico de Jesús sino también su misericordia.
En la solicitud de María se refleja la ternura de Dios. Y esa misma ternura se hace presente también en la vida de muchas personas que se encuentran junto a los enfermos y saben comprender sus necesidades, aún las más ocultas, porque miran con ojos llenos de amor. Cuántas veces una madre a la cabecera de su hijo enfermo, o un hijo que se ocupa de su padre anciano, o un nieto que está cerca del abuelo o de la abuela, confían su súplica en las manos de la Virgen. Para nuestros seres queridos que sufren por la enfermedad pedimos en primer lugar la salud; Jesús mismo manifestó la presencia del Reino de Dios precisamente a través de las curaciones: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan» (Mt 11,4-5). Pero el amor animado por la fe hace que pidamos para ellos algo más grande que la salud física: pedimos la paz, la serenidad de la vida que parte del corazón y que es don de Dios, fruto del Espíritu Santo que el Padre no niega nunca a los que se lo piden con confianza.
En la escena de Caná, además de Jesús y su Madre, están también los que son llamados «sirvientes», que reciben de Ella esta indicación: «Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5). Naturalmente el milagro tiene lugar por obra de Cristo; sin embargo, Él quiere servirse de la ayuda humana para realizar el prodigio. Habría podido hacer aparecer directamente el vino en las tinajas. Sin embargo, quiere contar con la colaboración humana, y pide a los sirvientes que las llenen de agua. Cuánto valora y aprecia Dios que seamos servidores de los demás. Esta es de las cosas que más nos asemeja a Jesús, el cual «no ha venido a ser servido sino a servir» (Mc 10,45). Estos personajes anónimos del Evangelio nos enseñan mucho. No sólo obedecen, sino que lo hacen generosamente: llenaron las tinajas hasta el borde (cf. Jn 2,7). Se fían de la Madre, y con prontitud hacen bien lo que se les pide, sin lamentarse, sin hacer cálculos.
En esta Jornada Mundial del Enfermo podemos pedir a Jesús misericordioso por la intercesión de María, Madre suya y nuestra, que nos conceda esta disponibilidad para servir a los necesitados, y concretamente a nuestros hermanos enfermos. A veces este servicio puede resultar duro, pesado, pero estamos seguros de que el Señor no dejará de transformar nuestro esfuerzo humano en algo divino. También nosotros podemos ser manos, brazos, corazones que ayudan a Dios a realizar sus prodigios, con frecuencia escondidos. También nosotros, sanos o enfermos, podemos ofrecer nuestros cansancios y sufrimientos como el agua que llenó las tinajas en las bodas de Caná y fue transformada en el mejor vino. Cada vez que se ayuda discretamente a quien sufre, o cuando se está enfermo, se tiene la ocasión de cargar sobre los propios hombros la cruz de cada día y de seguir al Maestro (cf. Lc 9,23); y aún cuando el encuentro con el sufrimiento sea siempre un misterio, Jesús nos ayuda a encontrarle sentido.
Si sabemos escuchar la voz de María, que nos dice también a nosotros: «Haced lo que Él os diga», Jesús transformará siempre el agua de nuestra vida en vino bueno. Así, esta Jornada Mundial del Enfermo, celebrada solemnemente en Tierra Santa, ayudará a realizar el deseo que he manifestado en la Bula de convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia: «Este Año Jubilar vivido en la misericordia pueda favorecer el encuentro con [el Hebraísmo, el Islam] y con las otras nobles tradiciones religiosas; nos haga más abiertos al diálogo para conocernos y comprendernos mejor; elimine toda forma de cerrazón y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminación» (Misericordiae Vultus, 23). Cada hospital o clínica puede ser un signo visible y un lugar que promueva la cultura del encuentro y de la paz, y en el que la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento, así como también la ayuda profesional y fraterna, contribuyan a superar todo límite y división.
Son un ejemplo para nosotros las dos monjas canonizadas en el pasado mes de mayo: santa María Alfonsina Danil Ghattas y santa María de Jesús Crucificado Baouardy, ambas hijas de la Tierra Santa. La primera fue testigo de mansedumbre y de unidad, ofreciendo un claro testimonio de la importancia que tiene el que seamos unos responsables de los otros importante es que seamos responsables unos de otros, de que vivíamos al servicio de los demás. La segunda, mujer humilde e iletrada, fue dócil al Espíritu Santo y se convirtió en instrumento de encuentro con el mundo musulmán.
A todos los que están al servicio de los enfermos y de los que sufren, les deseo que estén animados por el ejemplo de María, Madre de la Misericordia. «La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, a fin de que todos podamos descubrir la alegría de la ternura de Dios» (ibíd., 24) y llevarla grabada en nuestros corazones y en nuestros gestos. Encomendemos a la intercesión de la Virgen nuestras ansias y tribulaciones, junto con nuestros gozos y consolaciones, y dirijamos a ella nuestra oración, para que vuelva a nosotros sus ojosmisericordiosos, especialmente en los momentos de dolor, y nos haga dignos de contemplar hoy y por toda la eternidad el Rostro de la misericordia, su Hijo Jesús.
Acompaño esta súplica por todos vosotros con mi Bendición Apostólica.
Francisco dijo que el Jubileo es una buena ocasión para realizar obras de misericordia y para que las familias se reconcilien.
"También a nosotros Dios nos ofrece las maravillas de su misericordia"
Francisco dijo que el Jubileo es una buena ocasión para realizar obras de misericordia y para que las familias se reconcilien.
El Papa Francisco continúa su catequesis sobre la misericordia en la Biblia. Esta vez explicó que cada persona es particularmente querida por Dios y que al igual que ayudó al pueblo judío a salir de Egipto desea con todas sus fuerzas ayudar a cada uno.
Dios, señaló, "propone una relación de amor particular, exclusivo” y señaló que el Jubileo es una buena ocasión para realizar obras de misericordia y para que las familias se reconcilien.
RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL
Queridos hermanos y hermanas:
El relato del libro del Éxodo que hemos escuchado nos muestra como la misericordia de Dios ha estado siempre presente en toda la historia del Pueblo de Israel. Por esto, cuando su vida se vuelve dura por la esclavitud en Egipto, Dios no permanece indiferente ante a su sufrimiento. Lo salva del Faraón por medio de Moisés, a quien escoge como mediador de liberación. Lo saca de Egipto, lo conduce a través del Mar Rojo y del desierto, hacia la tierra prometida, hacia la libertad.
La misericordia de Dios no es indiferente al dolor del oprimido, al grito de quien sufre violencia, esclavitud, o es condenado a muerte. El sufrimiento es una triste realidad que aflige a toda época, también a la nuestra. Nos hace sentir impotentes y tentados a endurecer el corazón. Dios, en cambio, «no es indiferente», no abandona, sino que actúa y salva.
El ejemplo de Israel nos consuela y aviva nuestra esperanza en la salvación de Dios. Él elige a Israel, lo educa como un padre a su hijo, y le propone una relación de amor particular que lo convierte en "pueblo de su propiedad”. También a nosotros nos ofrece las maravillas de su misericordia, que llega a su pleno cumplimiento en Jesucristo, que con su Sacrificio Pascual inaugura la "Alianza nueva y eterna”, nos obtiene el perdón de nuestros pecados y nos convierte definitivamente en hijos de Dios.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús nos conceda experimentar siempre en nuestra vida el amor y la misericordia de Dios, nuestro Padre. Muchas gracias
Esta tradición comenzó en 1908 cuando el pastor anglicano Paul Wattson promovió estos días de oración conjunta que van del 18 al 25 de enero.
Un año más el Papa presidió el rezo de vísperas que cierra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
Esta tradición comenzó en 1908 cuando el pastor anglicano Paul Wattson promovió estos días de oración conjunta que van del 18 al 25 de enero.
El Papa, un representante ortodoxo y otro anglicano atravesaron juntos la puerta Santa de la basílica de San Pablo Extramuros.
Después, se detuvieron a rezar delante de la tumba de San Pablo.
Un año más el Papa presidió el rezo de vísperas que cierra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
Desde hace más de un siglo, los católicos se reúnen con miembros de otras confesiones cristianas en esta semana para rezar por la unidad. Esta tradición comenzó en 1908 cuando el pastor anglicano Paul Wattson promovió estos días de oración conjunta que van del 18 al 25 de enero.
A la ceremonia también asistieron representantes de otras Iglesias y comunidades de Roma.
El Papa explicó que hay gestos sencillos que conducen a la unidad.
FRANCISCO
"Cuando los cristianos de diferentes Iglesias escuchan juntos la Palabra de Dios e intentan ponerla en práctica, dan importantes pasos hacia la unidad. No es solo la llamada la que nos une, nos congrega también la misma misión: Anunciar a todos las obras maravillosas de Dios”.
También repitió la petición de perdón a cristianos de otras confesiones que ha hecho en otras ocasiones.
FRANCISCO
"Como obispo de Roma y pastor de la Iglesia Católica, quiero invocar la misericordia y el perdón por los comportamientos no evangélicos de parte de los católicos hacia los cristianos de otras Iglesias”.
Pero, al mismo tiempo invitó a no quedarse estancados en los malos tiempos pasados y avanzar hasta la plena unidad.
FRANCISCO
"No podemos eliminar lo que ha sucedido pero no queremos permitir que el peso de nuestras culpas pasadas continúe envenenando nuestras relaciones. La misericordia de Dios renovará nuestras relaciones”.
El Papa pidió que se siga el ejemplo de fidelidad de los mártires cristianos de todas las confesiones y que se invoque su intercesión para llegar a la plena unidad.
Y al terminar Francisco pidió al representante ortodoxo y al anglicano que impartieran la bendición con él desde el altar.
Durante su alocución previa al rezo del Ángelus de este domingo, el Papa Francisco ha vuelto a trasladarse a las «periferias». Ha recordado que las personas pobres, desfavorecidas y marginadas están en el centro del Evangelio y, en consecuencia, tienen que ocupar un lugar privilegiado en las comunidades cristianas.
El Papa en el Ángelus: «Los pobres no necesitan solo asistencia, necesitan el Evangelio»
Ha recordado que las personas desfavorecidas tienen que estar en el centro de las comunidades cristianas
Durante su alocución previa al rezo del Ángelus de este domingo, el Papa Francisco ha vuelto a trasladarse a las «periferias». Ha recordado que las personas pobres, desfavorecidas y marginadas están en el centro del Evangelio y, en consecuencia, tienen que ocupar un lugar privilegiado en las comunidades cristianas.
Si se cumple esta máxima o no es precisamente lo que ha preguntado durante el Ángelus: «¿Hoy en nuestras comunidades parroquiales, en las asociaciones, en los movimientos, somos fieles al programa de Jesús?, ¿la evangelización de los pobres, llevarles el feliz anuncio, es la prioridad?»
Al mismo tiempo, el Papa ha advertido de que a las personas pobres no sólo hay que brindarles asistencia, -en muchas ocasiones ha señalado que la Iglesia no es una ONG-, ni hay que centrarse en la reivindicación meramente política de sus derechos; a las personas pobres hay que ofrecerles «la fuerza del Evangelio de Dios que convierte los corazones, cura las heridas, transforma las relaciones humanas y sociales según la lógica del amor. En definitiva, los pobres están en el centro del Evangelio».
La petición de este domingo del Santo Padre a los fieles se cifra en «anunciar el Evangelio con la palabra pero primero, sobre todo, con la vida. Esa es la finalidad de la comunidad cristiana y de cada uno de sus miembros». Con la vida y con gestos concretos, -ha explicado además el Papa- «para testimoniar concretamente la misericordia que Cristo nos ha dado».
Por eso, ha vuelto a insistir en una idea: Ser cristiano es ser misionero. No pueden desligarse ambos conceptos. Especialmente, en el caso de las personas pobres porque «el reino de Dios entre nosotros se dirige, de modo preferencial, a los emigrantes, encarcelados y oprimidos», ha concluido el Papa Francisco.
Viaje a Colombia
Emigrantes, encarcelados y oprimidos seguramente vuelvan a ser el centro durante el próximo viaje del Papa a Colombia. Este sábado una delegación de obispos colombianos encabezados por el cardenal Rubén Salazar visitó al Pontífice para pedirle que visite su país. La respuesta que obtuvieron fue sí. El presidente de los obispos colombianos, monseñor Augusto Castro Quiroga, confirmó que la visita se producirá en 2017, probablemente en la primera mitad de año. Le han propuesto visitar el país durante cuatro o cinco días. No hay fecha fijada ni se conocen los puntos que pueda visitar el Santo Padre salvo uno: la región de Chocó, en el noroeste, una zona habitada por indígenas y minorías étnicas. Dos Pontífices han visitado Colombia: Pablo VI en 1968 y Juan Pablo II en 1986. La de Francisco será, por tanto, la primera visita de un Papa a Colombia en más de 30 años.
"Hay que pasar del oír al escuchar. El buen comunicador sabe usar las palabras del encuentro, las palabras de la cercanía, las palabras de la proximidad."
"Las palabras y gestos duros y moralistas corren el riesgo de hundir más a quienes querríamos conducir a la conversión y a la libertad”
"Hay que pasar del oír al escuchar. El buen comunicador sabe usar las palabras del encuentro, las palabras de la cercanía, las palabras de la proximidad."
En este Jubileo de la Misericordia el Papa Francisco propone comunicar con misericordia para "construir puentes entre las personas, las familias, los grupos sociales y los pueblos”.
Es el núcleo del mensaje para la 50 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se ha presentado en el Vaticano.
MONS. DARIO VIGANÒ
Prefecto, Secretaría para la Comunicación
"La Jornada de las Comunicaciones Sociales es la única instituida directamente del Concilio Vaticano II a través de Inter Mirifica, el documento del año 63. Es para apoyar a las Iglesia locales, en definitiva, para encender un faro en esta cuestión de la comunicación que es un tema central”.
Francisco invita a reflexionar sobre la relación entre misericordia y comunicación. Explica que "lo que decimos y cómo lo decimos, cada palabra y cada gesto debería expresar la compasión, la ternura y el perdón de Dios para con todos”.
MONS. DARIO VIGANÒ
Prefecto, Secretaría para la Comunicación
"Hay que pasar del oír al escuchar. Este es el camino del comunicador, el camino que la comunicación debe hacer . Porque la comunicación así es una comunicación que entonces ha aprendido a usar el vocabulario de la misericordia. Sabe usar las palabras del encuentro, las palabras de la cercanía, las palabras de la proximidad. En definitiva, las palabras de Jesús que son palabras de acogida”.
El Papa llama a la responsabilidad individual y también colectiva a la hora de comunicar. Por eso, pide hacerlo con misericordia. Por ejemplo a la hora de acoger a las personas. Dice que las "palabras y gestos duros y moralistas corren el riesgo de hundir más a quienes querríamos conducir a la conversión y a la libertad”.
A instituciones, políticos y responsables de formar la opinión pública pide que no cedan a la tentación de alimentar "las llamas de la desconfianza, del miedo, del odio”.
Francisco también dice que las redes sociales pueden ser "un lugar de encuentro” desde donde crear "una sociedad sana y abierta”. Por último recuerda que la comunicación es un don y una gran responsabilidad y que en un mundo dividido comunicar con misericordia supone fomentar la proximidad entre las personas.
Una nueva película trata la vida de Jesús desde que tenía 7 años
"El joven Mesías” es una nueva película que se centra en la vida de Jesús a partir de los siete años de edad. Está basada en la novela "El Mesías: el niño judío”.
CYRUS NOWRASTEH
Director "El joven Mesías”
"Sentí realmente una enorme responsabilidad a la hora de hacer un retrato sólido de la vida de Jesús y fiel a la Biblia”.
Está dirigida por Cyrus Nowrasteh y muestra a un pequeño Jesucristo que intenta descubrir la verdad de su vida cuando llegó a Nazaret procedente de Egipto.
CHRIS COLUMBUS
Productor "El joven Mesías”
"Leí el guion y me di cuenta del increíble peso que soportaron esos padres, María y José, sin decírselo a su hijo”.
Para recrear los lugares donde vivió Jesús, se escogió una localización que no es la primera vez que se transforma en Tierra Santa: la ciudad de Matera, en Italia.
BETSY GIFFEN NOWRASTEH
Co-guionista "El joven Mesías”
"Es una mezcla que contiene fe, una buena historia que contar y algo de drama. Todo en uno”.
La película se estrenará en las salas de Estados Unidos el 11 de marzo. Después llegará a las pantallas de todo el mundo.
Días después se pusieron en camino hacia Roma. Parece ser que iba con él Lucas y Aristarco, quien al parecer le había acompañado en alguna parte de su tercer viaje apostólico. “Cuando se decidió que debíamos embarcarnos para Italia, confiaron a Pablo y a otros prisioneros a un centurión de la cohorte imperial, llamado Julio.
Siguiendo los pasos de san Pablo
Según dicen los historiadores San Pablo fue la figura más fascinante del Cristianismo, y el día en que entro en Roma fue uno de los más decisivos del género humano. Es más, como señaló Benedicto XVI, “el apóstol san Pablo, figura excelsa y casi inimitable, pero en cualquier caso estimulante, se nos presenta como un ejemplo de entrega total al Señor y a su Iglesia, así como de gran apertura a la humanidad y a sus culturas.
Así pues, es justo no sólo que le dediquemos un lugar particular en nuestra veneración, sino también que nos esforcemos por comprender lo que nos puede decir también a nosotros, cristianos de hoy.” (Benedicto XVI, Audiencia General, Miércoles 2 de julio de 2008)
Días después se pusieron en camino hacia Roma. Parece ser que iba con él Lucas y Aristarco, quien al parecer le había acompañado en alguna parte de su tercer viaje apostólico. “Cuando se decidió que debíamos embarcarnos para Italia, confiaron a Pablo y a otros prisioneros a un centurión de la cohorte imperial, llamado Julio.” (Hch 27, 1)
El viaje de Cesárea a Roma fue difícil, tormentoso y muy peligroso. Tras días de navegación, el barco naufragó y los 276 náufragos fueron bien acogidos en Malta. Pablo recibe del Señor otro mensaje de aliento: “No temas Pablo, tienes que comparecer ante el César, y Dios, en atención a ti, conservará con vida a todos los que viajan contigo.” (Hch 27,24)
Desde Malta se dirigieron hacia el norte, a Sicilia, y luego al puerto italiano de Pozzuoli (Nápoles), rodeado de magnificas villas, “donde encontramos a unoshermanos que nos invitaron a permanecer una semana con ellos.” (Hch 28, 14)
“Qué bien pusieron en práctica los primeros cristianos esta caridad ardiente, que sobresalía con exceso más allá de las cimas de la simple solidaridad humana o de la benignidad de carácter. Se amaban entre sí, dulce y fuertemente, desde el Corazón de Cristo. Un escritor del siglo II, Tertuliano, nos ha transmitido el comentario de los paganos, conmovidos al contemplar el porte de los fieles de entonces, tan lleno de atractivo sobrenatural y humano: mirad cómo se aman, repetían.” (San Josemaría Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, n. 225)
Desde Pozzuoli se desplazaron a pie hasta Capua donde tomaron la Vía Appia hacia Roma, unas seis o siete jornadas (208 Km).
En la 43ª PIEDRA MILIARIA, San Pablo Lucas y Aristarco reciben el primer saludo de la comunidad cristiana romana, que han sido alertados por la pequeña iglesia en Pozzuoli. “Era el primer saludo de la Roma cristiana su Apóstol ¡Cuánto bien hizo esta atención a su corazón! A los ojos del encanecido Pablo acudieron lágrimas de gozo al corresponder al saludo y al beso de los hermanos.” (Josef Holzner, San Pablo, heraldo de Cristo. Edit. Herder)
Entre ellos se encuentran sus grandes amigos Aquila y Priscila. También, los hijos de Simón Cirineo, Rufo y Alejandro, y su madre.
A diez kilómetros más adelante, en la POSTA TRES TABERNAE (TRES ALBERGUES), situada también en la Via Appia, le esperaban un segundo grupo formado por los superiores de la comunidad cristiana y algunos familiares.
Tres Tabernas se traducen como Tres Tabernae, que significa tres tiendas., es una estación de posta a unos 50 km de Roma, donde hoy se encuentra la aldea moderna de Cisterna, por donde la Via Appia entra en las marismas Pontinas, en un punto donde el camino moderno de Ninfa y Norba diverge hacia el norte-este, y donde aún existen unas ruinas (Grotte di Nottola). Cuentan que tomó su nombre de las tres tiendas que se encontraban en este descanso del camino: el almacén general, la herrería y el refresco de la casa.
“Los hermanos de Roma, que habían sido informados de nuestra llegada, nos salieron al encuentro en el Foro Apio y Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Dios y recobró el ánimo.” (Hch 28,15)
Continuando en la Via Appia, Pablo cruzó la llanura baja que rodea la ciudad. La llanura estaba salpicada de villas, casas y jardines. “En las cercanías (junto a la piedra miliaria 42), se encontraba la casa de Séneca.” (Josef Holzner, San Pablo, heraldo de Cristo. Edit. Herder)
Siguen camino a Roma, pasando por el MONTE ALBANO (MONTE CAVO), llamado también Vulcano Laziale, la cumbre más alta de las colinas de Alban que los latinos consideraban sagrada. Su nombre proviene de Cabum,un asentamiento ítalo existente en esta montaña.
Allí estaba desde la antigüedad el santuario de Júpiter Latialis: un santuario federal de gran importancia, donde se reunieron y conocieron las diferentes comunidades que reconocieron un templo común, que no pertenece a una ciudad en particular. El templo del Monte Albano, que fue reconstruida en piedra por Tarquino el Soberbio hacia el final del
siglo VI a.C, fue un centro religioso muy importante. Por desgracia, casi nada queda hoy del templo de Júpiter: la toba surgió durante las excavaciones de 1929, sin embargo, sacó a la luz de la Vía Sacra, perfectamente conservada durante un largo tramo.
Por el camino, todavía hoy, se pueden observar las PIEDRAS PENTAGONALES DE BASALTO sobre las que pasó San Pablo.
Benedicto XVI ilustra en san Pablo la “auténtica libertad cristiana”
La actualidad de san Pablo en un mundo multirreligioso
Para ser libre es necesario conformarse a Cristo, afirma el Papa
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 1 de Octubre, 2008
"La verdadera libertad consiste en conformarse a Cristo, y no en hacer lo que uno quiere", afirmó este miércoles el Papa Benedicto XVI ante los cerca de 20.000 peregrinos de todo el mundo congregados en la Plaza de San Pedro para la audiencia general del miércoles.
"Es una lección que debemos aprender también nosotros: con los diversos carismas confiados a Pedro y a Pablo, dejémonos todos guiar por el Espíritu, intentando vivir en la libertad que encuentra su orientación en la fe en Cristo y se concreta en el servicio a los hermanos".
Según el Papa, "es esencial ser cada vez más conformes a Cristo. Es así que se es realmente libre, así se expresa en nosotros el núcleo más profundo de la Ley: el amor a Dios y al prójimo".
El pontífice dedicó la catequesis al ciclo sobre el Apóstol san Pablo, y en esta ocasión, explicó dos episodios de la vida del santo en la naciente Iglesia, el Concilio de Jerusalén y el incidente con Pedro en Antioquía, ambos relatados en sus cartas.
Ambos episodios son una muestra de la "libertad interior" y de la "franqueza" de Pablo, "que no disminuyen la veneración y el respeto que siempre cultivó hacia ellos", explica el Santo Padre.
En el caso del Concilio de Jerusalén, el obispo de Roma recuerda que fue "un momento de no poca tensión" para la Iglesia, dividida en cuanto a la observancia o no de las leyes mosaicas.
"Pablo expuso a los Doce, definidos como las personas más relevantes, su evangelio de libertad de la Ley. A la luz del encuentro con Cristo resucitado, él había comprendido que en el momento del paso al Evangelio de Jesucristo, a los paganos ya no les eran necesarios la circuncisión, las leyes sobre el alimento, y sobre el sábado, como muestra de justicia: Cristo es nuestra justicia, y "justo" es todo lo que está conforme a Él", explica.
En este sentido, añade el Papa, "como aparece con gran claridad en las Cartas de san Pablo, la libertad cristiana no se identifica nunca con el libertinaje o con el arbitrio de hacer lo que se quiere; esta se realiza en conformidad con Cristo y por eso, en el auténtico servicio a los hermanos, sobre todo a los más necesitados".
Pablo, asevera BenedictoXVI, fue fiel a la petición de los Apóstoles de "acordarse de sus pobres", y con la colecta a favor de los cristianos de Jerusalén, se pone de manifiesto "un gesto litúrgico o "servicio", ofrecido por cada comunidad a Dios, y una acción de amor cumplida a favor del pueblo. Amor por los pobres y liturgia divina van juntas, el amor por los pobres es liturgia".
"En la preocupación por los pobres, Pablo demuestra su fidelidad a las decisiones maduradas durante la Asamblea", afirma.
Al respecto, el sucesor de Pedro señaló la importancia de los Concilios en la vida de la Iglesia: "Todo Concilio y Sínodo de la Iglesia es "acontecimiento del Espíritu" y reúne en su realización las solicitudes de todo el Pueblo de Dios: lo han experimentado en primera persona quienes tuvieron el don de participar en el Concilio Vaticano II".
Sobre el episodio del enfrentamiento de Pablo con Pedro en Antioquía de Siria, el Papa explicó que "da a entender la libertad interior de que gozaba el Apóstol".
En aquella circunstancia, Pablo recriminó a Pedro por evitar a los paganos en las comidas fraternas, por causa del precepto mosaico de evitar ciertos alimentos.
"Muy probablemente las perspectivas de Pedro y de Pablo eran distintas: para el primero, no perder a los judíos que se habían adherido al Evangelio, para el segundo no disminuir el valor salvífico de la muerte de Cristo para todos los creyentes".
Y sin embargo, recuerda, el propio Pablo diez años después pedía a los hermanos de Roma que evitaran los alimentos si ello podía "escandalizar a los más débiles".
"El incidente de Antioquía se reveló así como una lección tanto para Pedro como para Pablo. Solo el diálogo sincero, abierto a la verdad del Evangelio, pudo orientar el camino de la Iglesia", añade Benedicto XVI.
"Yo me invito a mí mismo y a todos a buscar si en mi corazón hay algo que se pueda atribuir a los celos o a la envidia, que siempre lleva a la muerte y me impide ser feliz”
"Esta enfermedad nos lleva a ver lo bueno que hay en el otro como si estuviera en tu contra."
"Yo me invito a mí mismo y a todos a buscar si en mi corazón hay algo que se pueda atribuir a los celos o a la envidia, que siempre lleva a la muerte y me impide ser feliz”
Durante su homilía del jueves en Casa Santa Marta el Papa Francisco comparó la envidia con las malas hierbas que crecen lentamente y sin dejar que nada se desarrolle a su lado.
PAPA FRANCISCO
"Pensando y reflexionando sobre este pasaje de la Escritura... Yo me invito a mí mismo y a todos a buscar si en mi corazón hay algo que se pueda atribuir a los celos o a la envidia, que siempre lleva a la muerte y me impide ser feliz”.
El Papa también recordó que a Jesús lo llevaron ante Poncio Pilato por envidia y recomendó pedir a Dios la gracia de superarla.
EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)
"¡Qué cosa fea es la envidia! Es una actitud y un pecado feo. En el corazón, los celos o la envidia crecen como mala hierba: crece y no deja crecer la hierba buena. Todo lo que le parece que le hace sombra, le hace mal. ¡Nunca está en paz! ¡Es un corazón atormentado, un corazón feo! Además, el corazón envidioso – como escuchamos aquí – lleva a matar, a la muerte. Y la Escritura lo dice claro: por la envidia del diablo, entró la muerte en el mundo”.
"Y yo, pensando y reflexionando sobre este pasaje de la Escritura, me invito a mí mismo y a todos a buscar si en mi corazón hay algo de celos, algo de envidia, que siempre lleva a la muerte y no me hace feliz. Porque esta enfermedad nos lleva a ver lo bueno que hay en el otro como si estuviera en tu contra. ¡Y éste es un pecado feo! Es el comienzo de tantas, tantas criminalidades. Pidamos al Señor que nos dé la gracia de no abrir el corazón a los celos, de no abrir el corazón a las envidias, porque estas cosas llevan siempre a la muerte”.
"La envidia – según la interpretación de Pilatos, que era muy inteligente, ¡pero cobarde! - es la que llevó a la muerte a Jesús. El instrumento, el último instrumento. Se lo habían entregado por envidia. Pidamos también al Señor la gracia de no entregar nunca, por envidia, a un hermano a la muerte, a una hermana de la parroquia, de la comunidad, tampoco a un vecino del barrio: cada uno tiene sus pecados, cada uno tiene sus virtudes. Son propias de cada uno. Ver el bien y no matar con los chismes, por envidia o por celos”.