Arqueólogos israelíes hallaron una talla de un cordero (animal que en el cristianismo primitivo solía representar la fe e incluso a Jesús), en las proximidades de una antigua iglesia en la ciudad de Cesárea, informó la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI).
La talla, hecha de mármol, fue hallada en una iglesia de los siglos VI y VII, período bizantino, en una curiosa coincidencia con el día de Navidad, comunicó la AAI.
«En el arte cristiano el cordero a menudo es representado en los hombros del 'Buen Pastor', que es Jesús», se indicó en el comunicado, en el que se agregó que también «es colocado unas veces a su izquierda y otras a su derecha».
El cordero debió servir como ornamento de la iglesia en sus primeros días, aunque puede que fuera esculpido muchos antes, en el período romano, y que después lo trasladasen al centro de culto.

Según los investigadores Peter Gendelman y Mohamed Hater, directores de la excavación en Cesárea, entre los priemeros cristianos «Jesús no era representado como una persona», sino que se recurrían a símbolos y uno de ellos era este animal.
Las fotos satelitales demuestran excavaciones y saqueos alrededor del edificio del siglo III que tiene un valor inestimable para la arqueología cristiana.
Después de 4 años de guerra y de abusos corremos el peligro de acostumbrarnos a las noticias sobre la destrucción del patrimonio histórico-arqueológico de Siria. Pero, en el último censo difundido al respecto hace algunos días por el Unitar (Instituto de las Naciones Unidas para la Formación y la Investigación) también hay una noticia muy grave para la arqueología cristiana: se confirma que entre los lugares gravemente dañados por la guerra y sus consecuencias está la “domus ecclesiae” de Dura Europos, es decir uno de los lugares de culto cristianos más antiguos que han sobrevivido hasta nuestros días. Se trata de un edificio que, en sí mismo, no es una verdadera Iglesia, sino una vivienda en la que durante la época helénica (antes del edicto de Constantino) los cristianos se reunían para llevar a cabo sus celebraciones, usando para el culto una habitación un poco más grande que las demás.
Dura Europos era una ciudad floreciente de la Siria Oriental y fue fundada por los Seléucidas, pero después fue abandonada a los embates de la arena del desierto en el año 256 d.C., después de la conquista de los persas. Una importante expedición arqueológica la desenterró de su sueño desértico en el primer tercio del siglo XX; fue bautizada como la “pompeya del desierto”. Entre los edificios descubiertos (además de una espléndida sinagoga con frescos) destaca el que se habría convertido en punto de referencia en las descripciones de las “domus ecclesiae” cristianas. La de Dura Europos contaba con un primer piso habitable, pero en la planta baja, alrededor del año 230 d.C., había una habitación en la que cabían alrededor de 60 personas y en la que se comenzó a llevar a cabo el culto cristiano. Lo indican los frescos que se encuentran en los muros: el Buen Pastor, la curación del paralítico y Jesús con Pedro caminando sobre las aguas. Vale la pena recordar que la idea misma de una Iglesia fuera de las viviendas se comenzó a afirmar después de que en 313 d. C. el emperador Cosntantino reconociera la libertad de culto para el cristianismo.
Este precioso testimonio de la historia de las primeras comunidades cristianas (conservado intacto por siglos entre las arenas del desierto) está sufriendo daños muy graves actualmente, debido a la guerra en Siria. Desde 2011 ningún arqueólogo ha logrado volver a Dura Europos, que se encuentra en la zona bajo el control de los rebeldes, quienes cada vez están más vinculados con el rostro intransigente del Califato. Se teme el destino del sitio arqueológico desde hace tiempo, pero ahora las fotos satelitales parecen dar cuerpo a estas preocupaciones. Las imágenes muestran la aparición de algunos huecos en el terreno que parecerían excavaciones para llevar a cabo saqueos en Dura Europos. Algunos, indican los investigadores del Unitar, se encuentran muy cerca del antiquísimo sitio de culto cristiano.
«Las paredes del edificio todavía resultan visibles, por lo que no ha sido destruido por completo», anotan. Pero según las fotos del satélite no se puede afirmar cuál es la situación dentro del complejo arqueológico.
Pero la última anotación del informe publicado es la que desata mayores preocupaciones: «Mientras al principio el saqueo de Dura Europos se atribuía, por lo menos parcialmente, a gente del lugar –explica la agencia de la ONU–, recientemente habría irrumpido una banda armada de alrededor de 300 personas (algunos incluso dicen que serían alrededor de 1000) que probablemente no son sirias». Una descripción que, de confimarse, indicaría una cosa muy clara: el Estado Islámico habría llegado al lugar y estaría explotando sistemáticamente este tesoro.
El Pontífice celebró en el Vaticano la misa para el Jubileo de la Familia: en su interior «se educa al perdón».
«¡No perdamos la confianza en la familia! Es hermoso abrir siempre el corazón unos a otros, sin ocultar nada. Donde hay amor, allí hay también comprensión y perdón». Son las palabras que pronunció Papa Francisco en la homilía de la Misa para el Jubileo de las Familias en la Basílica vaticana. Frente a muchas familias romanas y numerosos peregrinos, Bergoglio afirmó: «Encomiendo a todas ustedes, queridas familias, esta misión tan importante, de la que el mundo y la Iglesia tienen más necesidad que nunca».
Refiriéndose al episodio del peregrinaje de José, María y Jesús al templo de Jerusalén, el Pontífice observó: «Qué importante es para nuestras familias a caminar juntos para alcanzar una misma meta. Sabemos que tenemos un itinerario común que recorrer; un camino donde nos encontramos con dificultades, pero también con momentos de alegría y de consuelo. En esta peregrinación de la vida compartimos también el tiempo de oración».
«¿Qué puede ser más bello para un padre y una madre —prosiguió— que bendecir a sus hijos al comienzo de la jornada y cuando concluye? Hacer en su frente la señal de la cruz como el día del Bautismo. ¿No es esta la oración más sencilla de los padres para con sus hijos? Bendecirlos, es decir, encomendarles al Señor, como hicieron Elcaná y Ana, José y María, para que sea él su protección y su apoyo en los distintos momentos del día».
Francisco recordó la importancia de muchos gestos: «Qué importante es para la familia encontrarse también enun breve momento de oración antes de comer juntos, para dar las gracias al Señor por estos dones, y para aprender a compartir lo que hemos recibido con quien más lo necesita. Son pequeños gestos que, sin embargo, expresan el gran papel formativo que la familia desempeña el el peregrinaje de todos los días».
Bergoglio después reflexionó sobre la vuelta de Jesús a Nazaret, después del peregrinaje: «Al final de aquella peregrinación, Jesús volvió a Nazaret y vivía sujeto a sus padres. Esta imagen tiene también una buena enseñanza para nuestras familias. En efecto, la peregrinación no termina cuando se ha llegado a la meta del santuario, sino cuando se regresa a casa y se reanuda la vida de cada día, poniendo en práctica los frutos espirituales de la experiencia vivida».
«Sabemos —dijo el Papa— lo que hizo Jesús aquella vez. En lugar de volver a casa con los suyos, se había quedado en el Templo de Jerusalén, causando una gran pena a María y José, que no lo encontraban. Por su «aventura», probablemente también Jesús tuvo que pedir disculpas a sus padres. El Evangelio no lo dice, pero creo que lo podemos suponer. La pregunta de María, además, manifiesta un cierto reproche, mostrando claramente la preocupación y angustia, suya y de José. Al regresar a casa, Jesús se unió estrechamente a ellos, para demostrar todo su afecto y obediencia».
«Que en este Año de la Misericordia —concluyó el Papa—, toda familia cristiana sea un lugar privilegiado en el que se experimenta la alegría del perdón. El perdón es la esencia del amor, que sabe comprender el error y poner remedio. En el seno de la familia es donde se nos educa al perdón, porque se tiene la certeza de ser comprendidos y apoyados no obstante los errores que se puedan cometer».
En su mensaje navideño el Papa Francisco clamó por la paz en las “zonas calientes” del mundo: del Medio Oriente a África, pasando por Colombia. Además pidió por los presos, los refugiados, los migrantes, los desocupados, los niños soldado, las víctimas de la trata de persona y del narcotráfico.
“Donde nace Dios, nace la esperanza. Donde nace Dios, nace la paz. Y donde nace la paz, no hay lugar para el odio ni para la guerra”. En su mensaje de Navidad el Papa clamó contra la violencia que prevalece en el mundo. Hizo un repaso de las principales zonas de conflicto, del Medio Oriente a África, de América Latina a Europa Oriental. A todos les recordó que la Navidad es un “día de paz en el que es posible encontrarse, dialogar y reconciliarse”.
Asomado al balcón central de la Basílica de San Pedro, Francisco pronunció su bendición “urbi et orbi” (a la ciudad y al mundo). Primero saludó a una multitud congregada en la plaza vaticana. Como marca la tradición, escuchó los himnos de Italia y del Vaticano. Y después pronunció su mensaje navideño. Lamentó que en la misma tierra “donde el Hijo de Dios vino al mundo” continúen las tensiones y la paz sea todavía un don que se debe pedir y construir.
“Que los israelíes y palestinos puedan retomar el diálogo directo y alcanzar un entendimiento que permita a los dos pueblos convivir en armonía, superando un conflicto que les enfrenta desde hace tanto tiempo, con graves consecuencias para toda la región. Pidamos al Señor que el acuerdo alcanzado en el seno de las Naciones Unidas logre cuanto antes acallar el fragor de las armas en Siria y remediar la gravísima situación humanitaria de la población extenuada”, dijo.
Entonces siguió con su lista. Urgió al establecimiento de un acuerdo, “con el apoyo de todos”, para superar “las graves divisiones y violencias” que afligen a Libia. Instó a la comunidad internacional a poner “su atención de manera unánime” para que “cesen las atrocidades” en Irak, Yemen y en el África subsahariana. Esos actos, agregó, causan todavía numerosas víctimas, provocan enormes sufrimientos y no respetan ni siquiera el patrimonio histórico y cultural de pueblos enteros.
Recordó a cuantos han sido golpeados por “atroces actos terroristas” en París, Beirut, Bamako, Egipto y Túnez. Especialmente mencionó a las víctimas de las “recientes masacres en los cielos”.
Imploró que el niño Jesús dé consuelo y fuerza a quienes son perseguidos por causa de su fe en distintas partes del mundo. “Ellos son nuestros mártires de hoy”, exclamó. Pidió paz y concordia para las poblaciones de la República Democrática del Congo, de Burundi y del Sudán del Sur para que, medianteel diálogo, se refuerce el compromiso común en vista de la edificación de sociedades civiles animadas por un sincero espíritu de reconciliación y de comprensión recíproca.
“Que la Navidad lleve la verdadera paz también a Ucrania, ofrezca alivio a quienes padecen las consecuencias del conflicto e inspire la voluntad de llevar a término los acuerdos tomados, para restablecer la concordia en todo el país. Que la alegría de este día ilumine los esfuerzos del pueblo colombiano para que, animado por la esperanza, continúe buscando con tesón la anhelada paz”, añadió, hablando en italiano.
Al inicio de su mensaje llamó a todos a abrir sus corazones a la gracia de la Navidad, porque –continuó- Jesús “es el día luminoso” que surgió en el horizonte de la humanidad; el “día de la misericordia”, en el cual Dios reveló a la humanidad su inmensa ternura; el “día de luz que disipa las tinieblas del miedo y de la angustia”; el “día de la gran alegría para los pequeños y los humildes, para todo el pueblo”.
Aseguró que Cristo puede salvar el mundo, sólo la misericordia de Dios puede liberar a la humanidad de tantas formas de mal, “a veces monstruosas”, que el egoísmo genera en ella; sólo la gracia de Dios puede convertir los corazones y abrir nuevas perspectivas para realidades humanamente insuperables.
Lamentó que pese a la esperanza de la Navidad, todavía hoy muchos hombres y mujeres son privados de su dignidad humana y, como el niño Jesús, sufren el frío, la pobreza y el rechazo de los hombres. Por eso deseó que este día llegue la cercanía de todos los cristianos a los más indefensos, especialmente a los niños soldado, a las mujeres que padecen violencia, a las víctimas de la trata de personas y del narcotráfico.
Pidió que no falte nuestro consuelo a cuantos huyen de la miseria y de la guerra, viajando en condiciones muchas veces inhumanas y con serio peligro de su vida. Imploró que sean recompensados “con abundantes bendiciones” todos aquellos, personas privadas o Estados, que trabajan con generosidad para socorrer y acoger a los numerosos emigrantes y refugiados, ayudándoles a construir un futuro digno para ellos y para sus seres queridos, y a integrarse dentro de las sociedades que los reciben.
Solicitó que, en este día de fiesta, vuelva la esperanza para cuantos no tienen trabajo, los cuales “son tantos” y que Dios sostenga el compromiso de quienes tienen responsabilidad públicas en el campo político y económico, para que se empeñen en buscar el bien común y tutelar la dignidad toda vida humana.
“Donde nace Dios, florece la misericordia. Este es el don más precioso que Dios nos da, particularmente en este año jubilar, en el que estamos llamados a descubrir la ternura que nuestro Padre celestial tiene con cada uno de nosotros. Que el señor conceda, especialmente a los presos, la experiencia de su amor misericordioso que sana las heridas y vence el mal”, completó.
Y apuntó: “De este modo, hoy todos juntos exultemos en el día de nuestra salvación. Contemplando el portal de Belén, fijemos la mirada en los brazos de Jesús que nos muestran el abrazo misericordioso de Dios, mientras escuchamos el gemido del niño que nos susurra: Por mis hermanos y compañeros voy a decir: La paz contigo”.
«A ustedes, queridos hermanos y hermanas que vinieron de cada parte del mundo a esta Plaza, y a cuantos de diferentes países están conectados a través de la radio, la televisión y los nuevos medios, dirijo mi felicitación más cordial -concluyó. Es la Navidad del Año santo de la Misericordia, por ello deseo a todos poder acoger en la propia vida la misericordia de Dios que Jesús nos ha donado para ser misericordiosos con nuestros hermanos. Así haremos que crezca la paz. ¡Feliz Navidad!».
Una decena de milicianos abordaron el autobús y ordenaron a los musulmanes que se apartaran de los cristianos para dirigir su ataque contra ellos. «Pero nosotros seguimos juntos»
Los pasajeros musulmanes protegieron a los cristianos durante el atentado perpetrado este lunes por milicianos de la secta somalí Al Shabaab contra un autobús en la ciudad keniana de Mandera, según han contado los testigos.
Una decena de milicianos abordaron el autobús y ordenaron a los musulmanes que se apartaran de los cristianos para dirigir su ataque contra ellos. «Pero nosotros seguimos juntos», ha dicho Abdi Mohamud, uno de los pasajeros, a Reuters.
Ante la negativa de los musulmanes a identificar a sus compañeros cristianos, los yihadistas amenazaron con dispararles. «Pero aún así nos negamos a separarnos y protegimos a nuestros hermanos», ha relatado Mohamud.
«Finalmente (los milicianos) se rindieron y se fueron, pero advirtieron de que volverían», ha dicho el testigo. De hecho, abrieron fuego contra el autobús y dos personas murieron y cuatro resultaron heridas.
«Algunos enemigos cristianos murieron y otros resultaron heridos», ha confirmado el portavoz militar de la organización terrorista, Seij Abdiasis Abu Musab, en declaraciones a la agencia de noticias británica.
Al Shabaab ha llevado ataques indiscriminados contra la población civil keniana, pero en ocasiones ha querido diferenciarentre los musulmanes y los cristianos para «castigar» solamente a este últimos.
Los yihadistas somalíes atentan en Kenia para exigir la retirada de las tropas kenianas de la misión regional que busca expulsarles definitivamente de la nación del Cuerno de África.
Llegaron a la mitad del camino, y María le dijo:
—José, bájame del asno porque lo que hay en mi, me da prisas para nacer.
Allí mismo la bajó y le dijo:
—¿Dónde te podré llevar para proteger tu pudor? Porque este lugar es un desierto.
Encontró allí una cueva; la llevó dentro, la dejó en compañía de sus hijos [según este relato cuando José tomó a María era viudo, y había tenido otros hijos en su primer matrimonio] y se fue a buscar una comadrona hebrea en la región de Belén.
Yo, José, caminaba y no caminaba. Miré a la bóveda del cielo y vi que estaba inmóvil. Miré al aire y lo vi atónito, y a los pájaros del cielo, quietos. Miré a la tierra y vi una vasija. Y los que estaban masticando no masticaban, y los que tomaban algo no lo alzaban y los que llevaban algo a sus bocas no lo llevaban. Sin embargo, los rostros de todos estaban mirando hacia arriba.
Y vi que unas ovejas eran conducidas, y las ovejas estaban inmóviles. Y el pastor levantaba la mano para golpearlas, y su mano estaba alzada pero inmóvil. Y miré a la corriente del río y vi los hocicos de unos cabritillos que estaban sobre el agua y no bebían. Todo, en un instante, volvió a recuperar su curso.
Y vi que una mujer bajaba de la montaña y me dijo:
—Hombre, ¿a dónde vas?
Y le dije:
—Busco una comadrona hebrea.
Ella me respondió:
—¿Eres de Israel?
Le dije:
—Sí.
Ella dijo:
—¿Y quién es la que está dando a luz en la cueva?
Yo dije:
—Mi desposada.
Me dijo:
—¿No es tu mujer?
Le dije:
—Es María, la que se crió en el templo del Señor. Me tocó en suerte como mujer pero no es mi mujer, sino que su concepción es obra del Espíritu Santo.
La comadrona le dijo:
—¿De verdad?
José le dijo:
—Ven y mira.
Partió con él y se detuvieron en el lugar de la cueva. Y una nube muy oscura cubría la cueva. Dijo la comadrona:
—Hoy mi alma ha sido engrandecida, porque mis ojos han visto hoy prodigios, pues ha nacido la salvación para Israel.
De repente la nube se retiró de la cueva, y apareció una gran luz en la cueva de tal modo que los ojos no la soportaban. Al poco, aquella luz se retiró hasta que apareció un niño. Vino y tomó del pecho de María su madre. La comadrona gritó y dijo:
—¡Qué grande es el día de hoy para mí, porque he visto este asombroso prodigio!
La comadrona salió de la cueva, y Salomé se encontró con ella. Le dijo:
—Salomé, Salomé, tengo que explicarte un prodigio asombroso. Una virgen ha dado a luz, cosa que no le permite su naturaleza.
Dijo Salomé:
—Vive el Señor, mi Dios, que si no meto mi dedo y examino su naturaleza, no creeré en modo alguno que la virgen ha dado a luz.
La comadrona entró y dijo:
—María, dispónte, porque ha surgido una disputa no pequeña en torno a ti.
María la escuchó y se dispuso. Salomé metió el dedo en su naturaleza. Salomé gritó y dijo:
—¡Ay de mi iniquidad e incredulidad, porque tenté al Dios vivo, y he aquí que mi mano se desprende de mí por el fuego!
Salomé se puso de rodillas ante el Señor diciendo:
—Dios de mis padres, acuérdate de mí, porque soy descendencia de Abrahán, Isaac y Jacob. No me conviertas en escarmiento para los hijos de Israel, sino restitúyeme a los pobres, pues tu sabes, Señor, que yo realizaba mis acciones en tu nombre y recibía mi recompensa de ti.
Y he aquí que un ángel del Señor se presentó diciendo:
—Salomé, Salomé, el Señor del universo escuchó tu súplica. Acerca tu mano al niño, sosténlo y tendrás salvación y alegría.
Con alegría Salomé se acercó y lo sostuvo diciendo:
—Lo adoraré porque ha nacido como gran rey para Israel.
Y he aquí que Salomé quedó inmediatamente curada, y salió justificada de la cueva. Y he aquí que una voz decía:
—Salomé, Salomé, no anuncies las maravillas que has visto hasta que el niño vaya a Jerusalén.
Hasta aquí el ingenuo y encantador relato, que habla por sí solo. A través de la imaginación vigorosa del autor de la narración se percibe una fe cierta en la virginidad de María, no sólo antes del parto sino también en el parto. Las explicaciones de José cuando busca a la comadrona, y el modo, que al lector contemporáneo suena como irreverente, de dirimir la disputa surgida entre ésta y Salomé cuando le cuenta algo nunca visto y que parece increíble, no viene sino a dejar en el lector el convencimiento de que el parto de María fue ciertamente virginal, y comprobado.
El texto que reproducimos está tomado de El Protoevangelio de Santiago. Introducción general por Jacinto González Núñez; introducción, traducción y notas del texto griego por Consolación Isart Hernández; introducción, traducción y notas del texto siríaco por Pilar González Casado (Ciudad Nueva, Madrid 1997) 121-128
Jesús no ha aparecido simplemente en la tierra, no nos ha dedicado solo un poco de tiempo, sino que ha venido para compartir nuestra vida y acoger nuestros deseos.
Así lo ha explicado el papa Francisco al recibir esta mañana a las delegaciones procedentes de Trentino y de los ayuntamientos bávaros de Hirschau, Schnaittenbach y Freudenberg por el regalo del pesebre y el árbol de Navidad, que han realizado para la plaza de San Pedro.
Durante su discurso, ha indicado a las delegaciones que da alegría pensar que no solo han hecho un regalo al Papa y a los peregrinos que los podrán admirar, sino sobre todo al Señor Jesús, “porque Él es el festejado”. Por ello, ha dado las gracias a los presentes.
El Santo Padre ha indicado que las decoraciones que han colocado, “representan vuestros sueños”. Estos deseos que lleváis en el corazón --ha indicado-- están ahora en el lugar más apto, porque están cerca del Niño de Belén: son encomendados a Él, que ha venido para “habitar en medio de nosotros”. Por otro lado ha recordado que “el pesebre nos dice además que Él no se impone nunca con la fuerza. Para salvarnos, no ha cambiado la historia cumpliendo un milagro grandioso”. Ha venido en total “sencillez, humildad, mansedumbre”, ha precisado.
Asimismo, el Pontífice ha asegurado que “Dios no ama a los revolucionarios imponentes de los poderosos de la historia, y no utiliza la varita mágica para cambiar las situaciones”. Sin embargo, “se hace pequeño, se hace niño, para atraernos con amor, para tocar nuestros corazones con su bondad humilde; para remover, con su pobreza, a cuantos se afanan por acumular los falsos tesoros de este mundo”.
El Santo Padre ha invitado a los presentes a detenerse frente al pesebre, “porque allí la ternura de Dios nos habla. Allí se contempla la misericordia divina, que se ha hecho carne humana y puede enternecer nuestras miradas”. Sobre todo --ha añadido-- desea mover nuestros corazones.
Además, el Papa ha asegurado que es bonito que esté en el pesebre una figura, que capta inmediatamente el misterio de la Navidad. “Es ese personaje que cumple una obra buena, inclinándose para ayudar a un anciano. Él no solo mira a Dios, sino que también lo imita, porque, como Dios, se arrodilla con misericordia hacia quien lo necesita”, ha explicado.
Para finalizar, ha deseado a los presentes que sus regalos, que serán iluminados esta tarde, “puedan atraer a muchas miradas y sobre todo reavivar en la vida la luz verdadera de la Navidad”.
El sacerdote sirio secuestrado por los yihadistas cuenta su testimonio en un encuentro de Ayuda a la Iglesia Necesitada en Italia
AIN.- “Unos hombres encapuchados entraron en el monasterio de Mar Elian (San Elías) y nos secuestraron a mí y a nuestro voluntario, Boutros. Nos obligaron a montarnos en un coche para dejarnos luego durante cuatro días, con los ojos vendados y encadenados, en medio del desierto. Después nos llevaron a Raqa, el bastión del Estado Islámico”.
Así comienza el relato del P. Jacques Mourad, un religioso sirio secuestrado por elDaesh el 21 de mayo y puesto en libertad el 10 de octubre pasado. En una conferencia de prensa organizada por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, este monje perteneciente a la comunidad monástica fundada por el P. Paolo Dall’Oglio, Deir Mar Musa, ha relatado por primera vez las circunstancias de su largo secuestro.
“En Raqa nos tuvieron encerrados en un minúsculo baño”, ha proseguido el P. Mourad. “Escogieron a propósito ese espacio para humillarnos, pero nuestra misión consistía en ser humildes, incluso frente a la violencia”. En aquel minúsculo baño, el religioso permaneció 84 días. “Los yihadistas nos insultaban a menudo, pero los momentos más difíciles eran aquellos en los que nos metían miedo: “O bien os convertís al Islam o bien os cortamos la cabeza”. Durante los largos meses de encierro, el P. Jaques encontró consuelo en el rezo del Rosario y en la Oración de abandono de Carlos de Foucauld, “una víctima de la violencia que consagró su vida al diálogo cristiano-musulmán”. También el P. Mourad ha convertido el diálogo interreligioso en el alma de su misión, además de apoyar durante más de 15 años a todas las familias de Al-Qaryatayn sin hacer distinciones por razón de fe.
El religioso cree que su compromiso con el diálogo interreligioso es lo que ha motivado su secuestro a manos del Estado Islámico. “Sin duda, el bien que he podido hacer a esta población –también, gracias a Ayuda a la Iglesia Necesitada– ha contribuido decisivamente a mi liberación. Estoy seguro que eso ha sido una de las razones por las que el Estado Islámico no me ha matado”.
El 11 de agosto, los hombres de Al Baghdadi recogieron al religioso y volvieron a meterlo en un vehículo. “Pensé que había llegado mi hora”, recuerda. “Tras cuatro horas de viaje, el vehículo se paró”. Cuando el P. Jacques descendió de él, reconoció a un joven de su parroquia y, detrás de él, a los 250 cristianos secuestrados por el Estado Islámico unos días antes en Al Qaryatayn. Estaban cerca de Palmira, pero el P. Mourad y sus feligreses no lograron regresar a Al Qaryatayn hasta principios de septiembre.
“Retomamos una vida normal, aunque nos estaba totalmente prohibido abandonar la ciudad”. En los 40 días que permaneció en Al Qaryatayn, el religioso celebró la Misa en locales subterráneos, “ya fuera para que no nos vieran rezar, ya fuera para protegernos de los bombardeos”. Entonces, el 10 de octubre, el P. Mourad logró huir con la ayuda de un musulmán y un sacerdote siro-ortodoxo. “En Al Qaryatayn, la vida se ha vuelto imposible, pues allí no hay comida ni agua ni electricidad. Poco a poco, todos los cristianos han ido abandonando la ciudad. En estos momentos, once todavía están en poder del Estado Islámico, mientras que otros ocho cristianos han perdido la vida a manos de los yihadistas”.
Al concluir la conferencia de prensa, el P. Mourad ha dado las gracias a Ayuda a la Iglesia Necesitada “que, desde hace muchos años, viene apoyando a la comunidad de Deir Mar Musa”, y ha dedicado un recuerdo al P. Paolo Dall’Oglio: “Recemos por que suceda un milagro para que sea puesto en libertad”.
Desde el inicio de la crisis, Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) ha destinado más de 8 millones de euros a proyectos de ayuda humanitaria y pastoral en Siria. Además, en estos días, la sección italiana de AIN ha lanzado su campaña de Navidad, con la que se propone ayudar a los niños sirios.
La fecha será comunicada por el Papa el próximo mes de febrero, pero previsiblemente será santificada el próximo día 4 de septiembre de 2016, dentro del Año Santo Extraordinario de la Misericordia
El Papa Francisco ha firmado el decreto para la canonización de la Madre Teresa de Calcuta, que previsiblemente se producirá el 4 de septiembre de 2016, informó hoy la oficina de prensa del Vaticano.
Francisco firmó ayer por la tarde el decreto por el que se reconoce el milagro que se produjo en 2008 en un hombre brasileño, que se encontraba en fase terminal por graves problemas cerebrales y salvó su vida por la intercesión de la beata fundadora de la Congregación de las Misioneras de las Caridad. Según recoge el diario «Avvenire», Al regresar al quirófano, el doctor se encontró al paciente sentado, asintomático, despierto, perfectamente consciente y preguntándose qué hacía ahí. El médico explicó durante la fase de estudio de este supuesto milagro que no ha visto "nunca un caso como este" y que todos los pacientes similares que había tratado en sus diecisiete años de profesión habían fallecido
La fecha de la canonización de la beata Teresa de Calcuta será comunicada por el Papa el próximo mes de febrero, durante el próximo Consistorio ordinario (asamblea con la presencia de cardenales), pero todo indica que la fecha en la que la monja de origen albanés subirá a los altares será el 4 de septiembre de 2016, el domingo más cercano al 5 de septiembre, fecha en la que murió en 1997, además se espera quesea uno de los grandes eventos que se producirán en el marco del Año Santo Extraordinario de la Misericordia.
El Papa Juan Pablo II, gran admirador de la labor de la Madre Teresa de Calcuta, fue quien en 2002 aceleró el proceso de Beatificación de la monja al autorizar promulgando en una misma sesión los decretos por los que se reconocían las virtudes heroicas y un milagro por la intercesión de la religiosa, dos de los pasos para ser beatificada.
El milagro aprobado en aquella ocasión fue la supuesta «curación inexplicable» de una mujer india de religión animista, Mónica Bersa, de 34 años, que padecía un tumor en el abdomen del que sanó en 1998.
La Madre Teresa, que será el primer premio Nobel que subirá a los altares, fue proclamada beata el 19 de octubre de 2003 en una ceremonia multitudinaria en la Plaza de San Pedro del Vaticano. La monja cuyo verdadero nombre era Inés Gonxha Bojaxhiu, nació el 20 de agosto de 1910 en Skopje, capital de la actual república de Macedonia, que entonces pertenecía a Albania.
Durante su vida fundó la Orden de las Misioneras de la Caridad y se la conoció por su afán por los más pobres y desfavorecidos, por lo que llegó a ser galardonada con Nobel de la Paz en 1979.
Su entierro en Calcuta el 5 de septiembre de 1997 fue un acontecimiento nacional en India, millones de pobres acompañaron su cadáver por las calles de la ciudad y al funeral acudieron también jefes de Estado y gobernantes de todo el mundo.
El Papa Francisco explicó en la audiencia general algunos de los signos del Jubileo. Destacó dos: pasar por la Puerta Santa y la confesión.