El Papa dijo que “estamos desorientados, no estamos ya atentos al mundo en que vivimos, no nos preocupamos, no protegemos lo que Dios ha creado para todos y no somos capaces siquiera de cuidarnos los unos a los otros”

El Papa y los medios: 1000 días con Francisco

El papel de los medios “se ha hecho imprescindible para relatar al mundo los acontecimientos de la historia contemporánea”

El Papa dijo que “estamos desorientados, no estamos ya atentos al mundo en que vivimos, no nos preocupamos, no protegemos lo que Dios ha creado para todos y no somos capaces siquiera de cuidarnos los unos a los otros”

En el cónclave que eligió al Papa Francisco, hace mil días, había más de 5.000 periodistas acreditados, procedentes de 65 países. A los 600 periodistas que cubren la Sta. Sede, se habían unido a 5 de marzo de 2013 4.432 enviados especiales. El 13 de marzo los cardenales eligieron al Papa Francisco en un clima de máxima expectación mediática global, que continuó en los días siguientes mientras audiencias y medios conocían a un pontífice inesperado y sorprendente. Con 150.000 personas presentes en la Plaza de san Pedro, 11 millones de espectadores de televisión vieron la “fumata” blanca, una cifra sólo al alcance de unos pocos grandes acontecimientos (sobre todo deportivos). Twitter dijo oficialmente que ese día hubo más de 7 millones de tuits sobre el Papa. Cuando se anunció su nombre al mundo, el ritmo era de 130.000 tuits por minuto. Son datos que sitúan la elección del Papa entre los eventos únicos por su difusión.

En este contexto no es sorprendente que Francisco iniciara sus audiencias con una reunión con los periodistas el 16 de marzo. Allí les dijo que el papel de los medios “se ha hecho imprescindible para relatar al mundo los acontecimientos de la historia contemporánea” y que “tenéis la capacidad de recoger y expresar las expectativas y exigencias de nuestro tiempo, de ofrecer los elementos para una lectura de la realidad”.

Además de la reunión inicial con los periodistas, se pueden destacar varios hitos en la relación con los medios. El viaje a la isla de Lampedusa (8 de julio de 2013) ha sido uno de ellos. Tras conocer la muerte de otro grupo de inmigrantes que querían llegar desde África, el Papa quiso trasladarse a la isla, en un viaje que él mismo ha considerado como uno de los momentos más relevantes de su pontificado hasta ahora. En el campo de deportes de Lampedusa, Francisco alzó su voz: desde que supo de la noticia, “sentí que tenía que venir hoy aquí a rezar, a realizar un gesto de cercanía, pero también para que lo que ha sucedido no se repita”. Allí, quiso llamar la atención del mundo ante lo que llamó “globalización de la indiferencia”. El Papa dijo que “estamos desorientados, no estamos ya atentos al mundo en que vivimos, no nos preocupamos, no protegemos lo que Dios ha creado para todos y no somos capaces siquiera de cuidarnos los unos a los otros”. El discurso tuvo gran eco en la opinión pública.

Otro hito fue el viaje a Brasil con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud: la entrevista en el programa “Fantástico” de la cadena de televisión Globo (28 de julio) y el encuentro sorpresa con los periodistas en el avión de regreso (29 de julio). La inusual rueda de prensa, en la que se le hicieron hasta 23 preguntas al Papa, fue publicada al completo por medios como El Mundo. El estilo franco y abierto es característico de esas intervenciones porque, como señaló a los periodistas en esa rueda de prensa “hacer un espacio blindado entre el obispo y el pueblo es una locura”.

Editoriales y librerías enseguida advirtieron que cualquier libro sobre el Papa Francisco podía ser un best-seller, como lo fueron varios de los libros de Benedicto XVI. En el mercado editorial se multiplican los títulos, y frecuentemente encabezan las listas de libros más vendidos. En los libros y entrevistas que se van publicando, Francisco aporta ideas para conocer su pensamiento y entender los desafíos del mundo actual proponiendo expresiones tan sugerentes como “transitar por la paciencia” o “cultura del encuentro”.

La voz del Papa resonó de manera inusitada en los días precedentes a lo que se consideraba como una intervención militar inminente en Siria. Las llamadas de Francisco a la paz y la carta que escribió al Presidente ruso Vladimir Putin contribuyeron a que disminuyera la tensión. Citando a Pablo VI, Francisco se dirigió a los poderosos del mundo con palabras que resonaron en la opiniónpública mundial: "Queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, desgarrada por divisiones y conflictos, estalle la paz; ¡nunca más la guerra!"

Francisco es todo un fenómeno de opinión pública. Toharia ha escrito en uno de los blogs de El País (un diario que no parece sospechoso de estar favoreciendo al Papa), que el Papa Francisco presenta niveles de popularidad superiores a los que pudo alcanzar, según los datos existentes, Juan Pablo II en su momento de mayor apogeo mediático. En Francia, el 82% de la población considera acertada su elección, y el 79% de los católicos esperan de él grandes reformas; en Estados Unidos merece la aprobación del 79% de los católicos; en Italia, inspira confianza a un 83% de la población (y al 95% de quienes se definen como católicos). Incluso en Rusia, sus primeros seis meses le granjean un 71% de apoyo ciudadano. Según Twiplomacy (fuente que mide el impacto a escala mundial en twitter de 505 cuentas de líderes y figuras públicas de los 193 países de la ONU), a finales del pasado mes de julio el Papa Francisco se convirtió, por encima del propio presidente Obama, en el líder mundial más influyente en la galaxia procelosa de los tuits.

Todos estos factores explican la fascinación de medios y públicos en parte, pero no del todo. El Papa Francisco está demostrando especial sensibilidad para los gestos y los símbolos. No sólo dice cosas sino que las hace. Quizá el interés de su figura tenga que ver con el carácter de referencia del Papa en un mundo de vínculos débiles e inestables, donde todo cambia.

La eficacia de la comunicación de Francisco se basa en qué dice, no en cómo lo dice. De alguna manera, su estrategia consiste en la espontaneidad, en la “falta de estrategia”. Difícil de encasillar en las categorías mediáticas habituales, Francisco es tradicional, pero no conservador. Destaca también "esa sonrisa que a estas alturas ha dado la vuelta al mundo y que ensancha los corazones” como ha dicho un entrevistador reciente. 

Francisco J. Pérez-Latre

 

Francisco en Santa Marta: tampoco «el poder»; el pueblo de Dios, para ser fiel al Señor, debe ser humilde y tener confianza en Cristo. «Si eres el dueño de una banca pero tu corazón no está apegado al dinero, esto es, al servicio».

Francisco se preguntó: ¿Cómo debe ser una Iglesia fiel al Señor? La respuesta: debe «tener estas tres características»: humilde, pobre y con confianza en el Señor.

Francisco en Santa Marta: tampoco «el poder»; el pueblo de Dios, para ser fiel al Señor, debe ser humilde y tener confianza en Cristo. «Si eres el dueño de una banca pero tu corazón no está apegado al dinero, esto es, al servicio»

Debe ser pobre, además de humilde y de tener confianza en Dios. Así debe ser la Iglesia. Sin peros que valgan. Lo recordó Papa Francisco hoy en la mañana durante la homilía de la Misa celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana. Francisco subrayó que la pobreza es la primera de las Bienaventuranzas, y añadió que la verdadera riqueza de la Iglesia son los pobres, y no el dinero o el poder mundano.

Cristo regaña a los jefes de los sacerdotes y les advierte que incluso las prostitutas les precederán en el Reino de los Cielos. El Pontífice basó su reflexión de hoy en este aspecto para poner en guardia frente a las tentaciones que pueden corromper el testimonio de la Iglesia. Además, en la Primera lectura de hoy, del Libro de Sofonías, se leen las consecuencias de un pueblo que se vuelve impuro y rebelde por no haber escuchado a Dios.

Francisco se preguntó: ¿Cómo debe ser una Iglesia fiel al Señor? La respuesta: debe «tener estas tres características»: humilde, pobre y con confianza en el Señor.

«Una Iglesia humilde —explicó—, que no se pavonee de los poderes, de las grandezas». Pero humildad «no significa una persona lánguida, floja, que tiene los ojos en blanco… No, ¡esta no es humildad, es teatro! Esto es hacer finta de humildad. La humildad tiene un primer paso: ‘Yo soy pecador’. Si tú no eres capaz de decirte a ti mismo que eres un pecador y que los demás son mejores que tú, no eres humilde. El primer paso en la Iglesia humilde es sentirse pecadora, el primer paso de todos nosotros es el mismo. Si alguno de nosotros tiene la costumbre de ver los defectos de los demás y chismear sobre ellos, no es humilde, se cree juez de los demás».

Segundo punto: la pobreza, que «es la primera de las Bienaventuranzas». Aquí el Pontífice precisó: pobre en el espíritu significa estar solamente «apegado a las riquezas de Dios». Francisco pronunció un fuerte «no» a «una Iglesia que vive apegada al dinero, que piensa en el dinero, que piensa en cómo ganar dinero». Dijo: «Como se sabe en un templo de la disecáis, para pasar la Puerta Santa, decíamos ingenuamente a la gente que había que hacer una limosna: esta no es la Iglesia de Jesús —exclamó—, esta es la Iglesia de estos jefes de los sacerdotes, apegada al dinero».

Después indicó: «Nuestro diácono, el diácono de esta diócesis, Lorenzo, cuando el emperador (él era el ecónomo de la diócesis) le dijo que llevara las riquezas de la diócesis, asó, pagar algo para que no lo mataran, regresa con los pobres. Los pobres son la riqueza de la Iglesia». Francisco se refiere a san Lorenzo, definido por las antiguas fuentes como archidiácono de Papa Sixto II. En el año 253 llegó al trono imperial Valeriano, que en 257 desencadena una persecución anti-cristiana; un año más tarde, ordena la muerte de obispos y sacerdotes. La misma suerte corre Sixto II, a principios de agosto de 258. Se narra que Lorenzo se reunió con él y le habló, camino al suplicio. Después, el prefecto imperial lo detuvo y le dijo que le entregara «los tesoros de la Iglesia». Lorenzo pidió un poco de tiempo. Se apresuró para dar a los pobres las limosnas que administraba. Y después se presentó ante el prefecto llevando consigo a los enfermos, a los marginados, a los pobres: «He aquí, los tesoros de la Iglesia son estos». Después lo mataron.

«Si tú tienes un banco propio —dijo Papa Bergoglio—, eres el dueño de una banca pero tu corazón es pobre, no está apegado al dinero, esto es al servicio, siempre. La pobreza es este desapego, para servir a los necesitados, para servir a los demás».

Al final, recordó que la Iglesia está llamada a confiar completamente en el Señor: «¿Dónde está mi confianza? ¿En el poder, en los amigos, en el dinero? ¡En el Señor! Esta es la herencia que nos promete el Señor: ‘Dejaré a tu alrededor un pueblo humilde y pobre, que confiará en el nombre del Señor’. Humilde porque se siente pecador; pobre porque su corazón está apegado a las riquezas de Dios y si tiene riquezas es para administrarlas; confía en el Señor porque sabe que solamente el Señor puede garantizar una cosa que le haga bien». El Papa recordó: «de verdad, estos jefes de los sacerdotes a los que se dirige Jesús no entendían estas cosas, y Jesús tuvo que decirles que una prostituta entrará antes que ellos al Reino de los Cielos».

Esperando la llegada de la Navidad, concluyó Papa Francisco, «pidamos que nos dé un corazón humilde, que nos dé un corazón pobre y, sobre todo, un corazón que confíe en el Señor, porque el Señor no desilusiona jamás».

 

Vatican Insider

Es «terrible» la persecución de los cristianos en el Medio Oriente, y en particular en las regiones conquistadas por el llamado Estado Islámico

Terrible persecución contra cristianos; preocupación por Libia y buscando solución pacífica en Siria

Mons. Gallagher inauguró el encuentro «Bajo la espada de César» en la Urbaniana. En vista de la conferencia en Roma: preocupados por Libia

Es «terrible» la persecución de los cristianos en el Medio Oriente, y en particular en las regiones conquistadas por el llamado Estado Islámico. También en la política mundial se necesita la misericordia a la que llamó el Papa para el Jubileo. Y en relación con Siria, hay que «intentar todo» lo posible para una solución politica y diplomatica. 

Lo dijo mons. Paul Richard Gallagher, «Ministro del Exterior» de la Santa Sede, al margen del congreso «Bajo la espada de César», que inauguró en la Pontificia Universidad Urbaniana. El prelado expresó preocupación por Libia en vista de la conferencia internacional del próximo domingo en Roma.

Excelencia, ¿cuál es la situación de los cristianos en el Medio Oriente?

La situación de los cristianos es terrible, terrible como la situación de muchas poblaciones en el Medio Oriente, y los cristianos participan de manera particular de los sufrimientos de estas poblaciones en un mundo sujeto a conflictos, bombardeos y persecución. Es una situación que exige nuestra solidaridad, nuestra oración como cristianos, pero también exige una acción por parte de la comunidad internacional y politica para tratar de remediar los problemas. Vemos que muchos conflictos son complejos, pero están conectados entre sí y hay que trabajar para soluciones políticas en Siria, en el Medio Oriente, y ayudar a países como el Líbano y Jordania que tienen un enorme número de refugiados.

El presidente ruso Vladimir Putin evocó el uso de armas atómicas en Siria. ¿Cuál es la postura de la Santa Sede frente a una intervención militar en el país?

La Santa Sede promueve el diálogo y una solución diplomática y política. Creemos que hay que intentar todo lo posible en este sentido. Luego veremos.

El padre Jacques, sacerdote secuestrado y después liberado en Siria, y que se encuentra en estos días en Roma, dijo que no hay ninguna posibilidad para los cristianos bajo el régimen del EI. La situación en Siria es un tremendo nudo entre el EI y Assad. ¿Cómo se podría salir de esta situación?

¡Si supiera cómo, me darían el Nobel! Evidentemente, el padre Murad habla sobre la propia experiencia, ¿quién soy yo para comentar? Él ha participado de forma particular en esta historia. Pero, como cristianos, siempre estamos llamados a la esperanza y a la misericordia, como nos indicó el Santo Padre para el Jubileo. Debemos tratar de usar todos los medios conforme a nuestra fe para resolver la situación y dar un poco más de esperanza a esta población.

El próximo domingo habrá en Roma una conferencia internacional sobre Libia, en la participarán Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido. ¿Está involucrada la Santa Sede? ¿Cuál es su postura?

Hasta ahora, la parte italiana nos informa sobre la situación den Libia, pero no fuimos invitados a participar en la conferencia. La situación en Libia nos preocupa, incluso porque, como siempre, la Santa Sede se preocupa particularmente por la población y por los sufrimientos y la situación de los cristianos, que es desastrosa después de Gaddafi: sabemos que la Iglesia local vivía alrededor de la comunidad de religiosas, y, con su partida, nuestra comunidad perdió los principales puntos de referencia.

El encuentro de Roma, que comenzó ayer y concluirá el sábado, ha sido la ocasión para presentar los resultados de una investigación internacional sobre la respuesta que han dado alrededor de 100 comunidades cristianas perseguidas en más de 30 países (como China, Indonesia, Nigeria, Siria, Egipto, Irak, Paquistán e India). El estudio, conducido por 14 investigadores de diferentes países, subraya las diferentes estrategias de supervivencia que han sido puestas en marcha en los diferentes países. Además, el encuentro se propone celebrar el 50 aniversario de la «Dignitatis Humanae», concentrar la atención de la opinión pública sobre el tema de la persecución de los cristianos en el mundo e impulsar la solidaridad global hacia ellos.

iacopo scaramuzzi
ciudad del vaticano

Después de Bangui y San Pedro, Francisco abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Letrán, su catedral.

«Se nos pide que seamos instrumentos de misericordia, conscientes de que seremos juzgados sobre esto»

Después de Bangui y San Pedro, Francisco abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Letrán, su catedral.

A las 9.29 hrs. Francisco abrió los batientes de la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Letrán, su catedral. Es la tercera puerta jubilar abierta por el Pontífice, después de la de Bangui, en la República Centroafricana, el pasado 29 de noviembre, y la de San Pedro, el pasado 8 de diciembre. Es el tercer domingo de Adviento, llamado «Gaudete», de alegría, y los paramentos de la celebración fueron de color rosa, en lugar de los violeta.

En la homilía, Francisco recordó que la invitación que hace el profeta a la antigua ciudad de Jerusalén se dirige también hoy a toda la Iglesia y a cada uno: «¡Alégrate… exulta!». El motivo de estas alegrías «se expresa con palabras que infunden esperanza, y permiten mirar el futuro con serenidad. El Señor ha abolido toda condena y ha decidido vivir en medio a nosotros».

El Papa explicó que teniendo presente la Navidad, que se acerca, «no podemos dejarnos llevar por el cansancio; no está permitida ninguna forma de tristeza, a pesar de tener motivos por tantas preocupaciones y por las múltiples formas de violencia que hieren nuestra humanidad. La venida del Señor, debe llenar nuestro corazón de alegría». El profeta Sofonías recuerda que Dios «protege a su pueblo». «En un contexto histórico de grandes injusticias y violencias, por obra sobre todo de hombres de poder, Dios hace saber que Él mismo reinará sobre su pueblo, que no lo dejará más a merced de la arrogancia de sus gobernantes, y que lo liberará de toda angustia. Hoy nos piden que “no desfallezcan tus manos” a causa de la duda, de la impaciencia o del sufrimiento».

«Hemos abierto la Puerta Santa —añadió Bergoglio—, aquí y en todas las catedrales del mundo. También este simple signo es una invitación a la alegría. Inicia el tiempo del gran perdón. Es el Jubileo de la Misericordia. Es el momento de descubrir la presencia de Dios y su ternura de Padre. Seamos también nosotros como la gente que interrogaba a Juan: ‘¿Qué debemos hacer?’». El Bautista «invita a actuar con justicia y a mirar a las necesidades de cuantos se encuentran en dificultad. Lo que Juan exige de sus interlocutores, es cuanto se puede confrontar con la ley. A nosotros, en cambio, nos piden un compromiso más radical. Delante a la Puerta Santa que estamos llamados a atravesar, nos piden ser instrumentos de misericordia, conscientes que seremos juzgados sobre esto. Quien ha sido bautizado sabe que tiene un compromiso más grande. La fe en Cristo lleva a un camino que dura toda la vida: aquel de ser misericordiosos como el Padre».

«La alegría de atravesar la Puerta de la Misericordia se une al compromiso de acoger y testimoniar un amor que va más allá de la justicia, un amor que no conoce confines. Es de este infinito amor que somos responsables, no obstante nuestras contradicciones».

Vatican Insider

 

El Papa: testigos de un amor más grande en el mundo herido

Después de Bangui y San Pedro, Francisco abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Letrán, su catedral. «Se nos pide que seamos instrumentos de misericordia, conscientes de que seremos juzgados sobre esto»

 

 

 

A las 9.29 hrs. Francisco apre los batientes de la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Letrán, su catedral. Es la tercera puerta jubilar abierta por el Pontífice, después de la de Bangui, en la República Centroafricana, el pasado 29 de noviembre, y la de San Pedro, el pasado 8 de diciembre. Es el tercer domingo de Adviento, llamado «Gaudete», de alegría, y los paramentos de la celebración fueron de color rosa, en lugar de los violeta.

En la homilía, Francisco recordó que la invitación que hace el profeta a la antigua ciudad de Jerusalén se dirige también hoy a toda la Iglesia y a cada uno: «¡Alégrate… exulta!». El motivo de estas alegrías «se expresa con palabras que infunden esperanza, y permiten mirar el futuro con serenidad. El Señor ha abolido toda condena y ha decidido vivir en medio a nosotros».

El Papa explicó que teniendo presente la Navidad, que se acerca, «no podemos dejarnos llevar por el cansancio; no está permitida ninguna forma de tristeza, a pesar de tener motivos por tantas preocupaciones y por las múltiplesformas de violencia que hieren nuestra humanidad. La venida del Señor, debe llenar nuestro corazón de alegría». El profeta Sofonías recuerda que Dios «protege a su pueblo». «En un contexto histórico de grandes injusticias y violencias, por obra sobre todo de hombres de poder, Dios hace saber que Él mismo reinará sobre su pueblo, que no lo dejará más a merced de la arrogancia de sus gobernantes, y que lo liberará de toda angustia. Hoy nos piden que “no desfallezcan tus manos” a causa de la duda, de la impaciencia o del sufrimiento».

«Hemos abierto la Puerta Santa —añadió Papa Bergoglio—, aquí y en todas las catedrales del mundo. También este simple signo es una invitación a la alegría. Inicia el tiempo del gran perdón. Es el Jubileo de la Misericordia. Es el momento de descubrir la presencia de Dios y su ternura de Padre. Seamos también nosotros como la gente que interrogaba a Juan: ‘¿Qué cosa debemos hacer?’». El Bautista «invita a actuar con justicia y a mirar a las necesidades de cuantos se encuentran en dificultad. Lo que Juan exige de sus interlocutores, es cuanto se puede confrontar con la ley. A nosotros, en cambio, nos piden un compromiso más radical. Delante a la Puerta Santa que estamos llamados a atravesar, nos piden ser instrumentos de misericordia, conscientes que seremos juzgados sobre esto. Quien ha sido bautizado sabe que tiene un compromiso más grande. La fe en Cristo lleva a un camino que dura toda la vida: aquel de ser misericordiosos como el Padre».
«La alegría de atravesar la Puerta de la Misericordia se une al compromiso de acoger y testimoniar un amor que va más allá de la justicia, un amor que no conoce confines. Es de este infinito amor que somos responsables, no obstante nuestras contradicciones».

andrea tornielli (nexta)
roma

En su homilía de Casa Santa Marta el Papa Francisco explicó que la misericordia de Dios no tiene fin. Dijo que es tan grande como para amar incluso la pequeñez de cada persona.

Papa en Santa Marta: La misericordia de Dios es tan grande que ama la pequeñez humana

En su homilía de Casa Santa Marta el Papa Francisco explicó que la misericordia de Dios no tiene fin. Dijo que es tan grande como para amar incluso la pequeñez de cada persona.

 
FRANCISCO
ORIG. ITALIANO
"Nosotros que estamos tan nerviosos, cuando una cosa no va bien, nos agitamos, somos impacientes… En cambio Él: "Quédate tranquilo, hiciste algo grave, sí, pero quédate tranquilo. No temas. Yo te perdono. Dámelo”. Esto es lo que significa lo que hemos repetido en el Salmo: "El Señor es misericordioso y grande en el amor”. Nosotros somos pequeños. Él nos ha dado todo. Nos pide sólo nuestras miserias, nuestras pequeñeces, nuestros pecados, para abrazarnos, para acariciarnos”.
 
Por último el Papa invitó a todos los cristianos a aprender de esta misericordia de Dios para ser más misericordiosos con los demás.
 
EXTRACTO DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)
"El Señor es misericordioso y grande en el amor”. El Papa Francisco desarrolló su homilía matutina partiendo de la  primera Lectura – tomada del libro de Isaías – donde en un monólogo del Señor se comprende que Dios ha elegido a su pueblo "no porque fuera grande o poderoso”, sino "porque era el más pequeño de todos, el más miserable de todos”.
 
"Todos nosotros conocemos las caricias de los papá y de las mamás, cuando los niños están inquietos por el susto: ‘No temas, yo estoy aquí; Yo estoy enamorado de tu pequeñez; me he enamorado de tu pequeñez, de tu nada’. E incluso: ‘No tengas miedo de tus pecados, Yo te quiero tanto; Yo estoy aquí para perdonarte’. Esta es la misericordia de Dios”.
 
"El Señor quiere tomar sobre sí nuestras debilidades, nuestros pecados, nuestros cansancios. Jesús cuántas veces hacía sentir esto y después: ‘Vengan a mí, todos ustedes que están fatigados, agobiados, y yo les daré descanso. Yo soy el Señor tu Dios, que te tengo por la derecha, no temas pequeño, no temas. Yo te daré fuerza. Dame todo y yo te perdonaré, te daré paz”.
 
"Nosotros que estamos tan nerviosos, cuando una cosa no va bien, nos agitamos, estamos impacientes… En cambio Él: ‘Quédate tranquilo, hiciste algo gordo, sí, pero quédate tranquilo; no temas, Yo te perdono. Dámela’. Esto es lo que significa lo que hemos repetido en el Salmo: ‘El Señor es misericordioso y grande en el amor’. Nosotros somos pequeños. Él nos ha dado todo. Nos pide sólo nuestras miserias, nuestras pequeñeces, nuestros pecados, para abrazarnos, para acariciarnos”.
 

"Pidamos al Señor que despierte en cada uno de nosotros, y en todo el pueblo, la fe en esta paternidad, en esta misericordia, en su corazón. Y que esta fe en su paternidad y su misericordia nos haga un poco más misericordiosos con los demás”

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"La alegría de Dios es perdonar, Dios es misericordia y por eso, este año, debemos abrir el corazón para que este amor, esta alegría de Dios nos llene”

"La misericordia es lo que a Dios más le gusta"

"La alegría de Dios es perdonar, Dios es misericordia y por eso, este año, debemos abrir el corazón para que este amor, esta alegría de Dios nos llene”

 

Un día después de la apertura de la Puerta Santa el Papa explicó en la audiencia general por qué decidió convocar este Jubileo.
 
Dijo que no se trataba simplemente de hacer algo que pudiera hacer bien a la Iglesia sino que era algo necesario por dos motivos: En primer lugar para hacer ver al mundo la necesidad que tiene de perdón y en segundo lugar para mostrar las ganas que Dios tiene de perdonarlo.
 

PAPA FRANCISCO

"La alegría de Dios es perdonar, Dios es misericordia y por eso, este año, debemos abrir el corazón para que este amor, esta alegría de Dios nos llene”.
 
Francisco dijo que la Iglesia tiene la responsabilidad de mostrar al mundo esa cercanía de Dios, que su característica principal es la misericordia y que el Año Jubilar es una ocasión única de experimentarlo.
 

PAPA FRANCISCO

"Significa aprender que el perdón y la misericordia es lo que más desea Dios, y lo que más necesita el mundo, sobre todo en un momento como el actual en el que se perdona tan poco, en la sociedad, en las instituciones, en el trabajo y también en la familia”.
 
También señaló que los trabajos para mejorar las estructuras de la Iglesia deben conducirla a ser una ciudad resplandeciente que muestre la misericordia de Dios.
 

PAPA FRANCISCO 

"Si nos olvidáramos, aunque fuera sólo un instante, de que la misericordia es lo que a Dios más le gusta, todo esfuerzo sería en vano porque nos convertiríamos en esclavos de nuestras instituciones y de nuestras estructuras, por muy renovadas que sean”.
 
Francisco concluyó deseando que cada uno pueda experimentar en este Año Santo esa cercanía de Dios. Para conseguirlo recordó un requisito indispensable: el sentirse pecadores. Se trata del primer paso pero es indispensable para abrir las puertas a la misericordia divina.
 
Rome Reports

Al final de la misa llegó el momento culminante de la ceremonia: la apertura de la Puerta Santa,el inicio del Jubileo de la Misericordia. El Papa emérito también estuvo presente.

El Papa Francisco abre la Puerta Santa

Al final dela misa llegó el momento culminante de la ceremonia: la apertura de la Puerta Santa, el inicio del Jubileo de la Misericordia. El Papa emérito también estuvo presente.

 
Francisco abrió la Puerta Santa de la basílica de San Pedro y se quedó unos instantes recogido. Después se adentró en la basílica y junto con los cardenales, obispos y demás concelebrantes concluyó la ceremonia.
 
" Entrar por la puerta – había dicho pocos minutos antes, durante la homilía de la misa – significa descubrir la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a todos y sale personalmente al encuentro de cada uno”.
 
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Homilía del Papa Francisco en la misa de inicio del Jubileo de la Misericordia


Hermanos y hermanas,
 
En breve tendré la alegría de abrir la Puerta Santa de la Misericordia. Cumplimos este gesto tan sencillo como fuertemente simbólico, a la luz de la Palabra de Dios que hemos escuchado, y que pone en primer plano el primado de la gracia. En efecto, lo que se repite más veces en estas lecturas evoca aquella expresión que el ángel Gabriel dirigió a una joven muchacha, sorprendida y turbada, indicando el misterio que la envolvería: «Alégrate, llena de gracia» (Lc 1,28).
 
La Virgen María es llamada en primer lugar a regocijarse por todo lo que el Señor ha hecho en ella. La gracia de Dios la ha envuelto, haciéndola digna de convertirse en la madre de Cristo. Cuando Gabriel entra en su casa, hasta el misterio más profundo, que va más más allá de la capacidad de la razón, se convierte para ella un motivo de alegría, de fe y de abandono a la palabra que se revela. La plenitud de la gracia puede transformar el corazón, y lo hace capaz de realizar un acto tan grande que puede cambiar la historia de la humanidad.
 
La fiesta de la Inmaculada Concepción expresa la grandeza del amor Dios. Él no es sólo quien perdona el pecado, sino que en María llega a prevenir la culpa original que todo hombre lleva en sí cuando viene a este mundo. Es el amor de Dios el que previene, anticipa y salva. El inicio de la historia del pecado en el Jardín del Edén se resuelve en el proyecto de un amor que salva. Las palabras del Génesis llevan a la experiencia cotidiana que descubrimos en nuestra existencia personal. Siempre existe la tentación de la desobediencia, que se expresa en el deseo de organizar nuestra vida independientemente de la voluntad de Dios. Es esta la enemistad que insidia continuamente la vida de los hombres para oponerlos al diseño de Dios. Y, sin embargo, la historia del pecado solamente se puede comprender a la luz del amor que perdona. Si todo quedase relegado al pecado, seríamos los más desesperados entre las criaturas, mientras que la promesa de la victoria del amor de Cristo integra todo en la misericordia del Padre. La palabra de Dios que hemos escuchado no deja lugar a dudas a este propósito. La Virgen Inmaculada es ante nosotros testigo privilegiada de esta promesa y de su cumplimiento.
 
Este Año Santo Extraordinario es también un don de gracia. Entrar por la puerta significa descubrir la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a todos y sale personalmente al encuentro de cada uno. Será un año para crecer en la convicción de la misericordia. Cuánta ofensa se le hace a Dios y a su gracia cuando se afirma sobre todo que los pecados son castigados por su juicio, en vez de anteponer que son perdonados por su misericordia (cf. san Agustín, De praedestinatione sanctorum 12, 24) Sí, es precisamente así. Debemos anteponer la misericordia al juicio y, en todo caso, el juicio de Dios será siempre a la luz de su misericordia. Atravesar la Puerta Santa, por lo tanto, nos hace sentir partícipes de este misterio de amor. Abandonemos toda forma de miedo y temor, porque no es propio de quien es amado; vivamos, más bien, la alegría del encuentro con la gracia que lo transforma todo.
 
Hoy cruzando la Puerta Santa queremos también recordar otra puerta que, hace cincuenta años, los Padres del Concilio Vaticano II abrieron hacia el mundo. Esta fecha no puede ser recordada sólo por la riqueza de los documentos producidos, que hasta el día de hoy permiten verificar el gran progreso realizado en la fe. En primer lugar, sin embargo, el Concilio fue un encuentro. Un verdadero encuentro entre la Iglesia y los hombres de nuestro tiempo. Un encuentro marcado por el poder del Espíritu que empujaba a la Iglesia a salir de los escollos que durante muchos años la habían recluido en sí misma, para retomar con entusiasmo el camino misionero. Era un volver a tomar el camino para ir al encuentro de cada hombre allí donde vive: en su ciudad, en su casa, en el trabajo...; dondequiera que haya una persona, allí está llamada la Iglesia a ir para llevar la alegría del Evangelio. Un impulso misionero, por lo tanto, que después de estas décadas seguimos retomando con la misma fuerza y el mismo entusiasmo. El jubileo nos provoca esta apertura y nos obliga a no descuidar el espíritu surgido en el Vaticano II, el del samaritano, como recordó el beato Pablo VI en la Conclusión del concilio. Cruzar hoy la Puerta Santa nos compromete a hacer nuestra la misericordia del Buen Samaritano.
 
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El principal organizador del inminente Jubileo ha presentado  los últimos planes del evento, y ha mostrado el pergamino que recibirán quienes atraviesen la Puerta Santa de la basílica de San Pedro. Para hacerlo, deberán inscribirse en la web oficial.

Jubileo de la #Misericordia: Vaticano presenta las claves del próximo Año Santo

 

El principal organizador del inminente Jubileo ha presentado  los últimos planes del evento, y ha mostrado el pergamino que recibirán quienes atraviesen la Puerta Santa de la basílica de San Pedro. Para hacerlo, deberán inscribirse en la web oficial.

 
Comenzará el 8 de diciembre y durará hasta el 20 de noviembre de 2016. Durante esos meses, el Papa celebrará encuentros especiales con peregrinos prácticamente todos los fines de semana y realizará en privado obras de caridad un viernes al mes. Con ellas, propondrá este mensaje: 
 
MONS. RINO FISICHELLA
Organizador del Jubileo
"Un espíritu de conversión para ser capaces de poner en el centro de nuestra vida lo esencial del Evangelio, la misericordia; y para convertirse en instrumentos de misericordia”. 
 
El Vaticano asegura que ya están en marcha todas las medidas de seguridad para que los peregrinos que lleguen a Roma peregrinen en total serenidad. 
 
MONS. RINO FISICHELLA
Organizador del Jubileo
"Tenemos todos los motivos para pensar que existen las garantías para los peregrinos que vengan a Roma. Pero obviamente estaremos atentos, como en otras partes del mundo”: 
 
El Jubileo se abrirá este martes con la apertura de la Puerta Santa de San Pedro. Para celebrarlo, ese mismo día se proyectarán por la noche fotografías de todo el mundo sobre la fachada de la basílica.
 
 

Puede que haya sido la audiencia general menos concurrida del año pero el mensaje del Papa mantuvo el ímpetu.

Francisco desafía a los jóvenes: Pensad qué queréis hacer con vuestra vida


Puede que haya sido la audiencia general menos concurrida del año pero el mensaje del Papa mantuvo el ímpetu. 
 
Recordó su reciente viaje a África y confesó que visitar República Centroafricana era su principal objetivo.

 
Francisco alabó el ejemplo de tantos misioneros que han entregado su vida al servicio de los más necesitados en regiones como ésta y recordó el ejemplo de una religiosa de 81 años que conoció allí. Lo dejó todo para ir de misionera a África con apenas 24 años. 
 
FRANCISCO
"¿Y a qué se dedica, hermana? 'Yo soy enfermera. Y también... he estudiado un poco, y me convertí en matrona. Y gracias a mí nacieron 3 mil 200 y pico niños'. Así me dijo. Pero... toda una vida para la vida, para la vida de los demás. Y como esta hermana hay muchas, muchas hermanas, muchos sacerdotes, muchos religiosos que queman la vida para anunciar a Jesucristo”.
 
El Papa explicó que hasta las mujeres musulmanas acudían a los cuidados de las misioneras. Subrayó el hecho de que ellas respetasen sus creencias porque no les ofrecieron catequesis a cambio de sus cuidados.
 
FRANCISCO
"Las misiones. No es hacer proselitismo porque, me decía esta hermana, que las mujeres musulmanas acuden a ellas porque saben que las religiosas son buenas enfermeras y que las cuidan bien y que no dan la catequesis para convertirlas. Testimonio. Después, para el que quiera le dan la catequesis pero el testimonio. En esto consisten las misiones heroicas de la Iglesia, anunciar a Jesucristo con la propia vida”.
 
Ante el ejemplo de personas como esta religiosa el Papa lanzó un desafío a los jóvenes. El ambicioso desafío de decidir hacia dónde dirigir el resto de sus vidas.
 
FRANCISCO
"Me dirijo a los jóvenes: Pensad qué queréis hacer con vuestra vida. Pensad en esta religiosa y en tantas como ella que han dado la vida. Y muchos han muerto”.
 
A las puertas del Jubileo de la Misericordia Francisco concluyó pidiendo que durante este tiempo dediquen tiempo a los necesitados y también a la oración personal y con otros.
 
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