El pueblo de Siria sigue sufriendo la perturbación total de sus vidas por un conflicto que ha reportado más de 250.000 muertes. Casi cuatro millones de personas son refugiadas en otros países, y otros 7,6 millones son desplazados internos.

Siria se desangra, Europa pone tiritas

Líbano el mejor ejemplo de solidaridad con los refugiados

JAIME CÁRDENAS. DIRECTOR DE INVESTIGACIÓN DE LA SCHENGEN PEACE FOUNDATION (LUXEMBURGO)

El pueblo de Siria sigue sufriendo la perturbación total de sus vidas por un conflicto que ha reportado más de 250.000 muertes. Casi cuatro millones de personas son refugiadas en otros países, y otros 7,6 millones son desplazados internos. En conjunto, estas cifras representan alrededor de la mitad de la población siria. Asimismo, dos tercios de la misma vive actualmente en la pobreza extrema, y la mitad está desempleada, mientras que el impacto en los países vecinos también ha sido muy significativo.
El mundo no puede seguir mirando para otro lado. El conflicto ha alcanzado una escala aterradora. El autor de este reportaje, Jaime Cárdenas, nacidoen San Sebastián y afincado en Compostela desde hace una veintena de años, se ha desplazado desde la capital de Galicia a Zahle, localidad libanesa cercana a la frontera con Siria, para narrar desde allí, en dramática secuencia, la tragedia que viven más de un millón doscientos mil refugiados.
"No pienso en el futuro", dice Adila sonriendo, "pienso en el presente, en hoy. Mientras nada es estable es mejor no pensar en el futuro" -¿Vas al colegio?: - "No". -¿Y tus hermanos?: - "Sólo uno"
Asentamiento de refugiados sirios a las afueras de Zahle, en el valle de la Bekaa.  En el valle hay 1.000 asentamientos. No faltan algunas parabólicas, donde en estos días habrán visto a su compatriota niño varado en una playa griega. FOTO:
Asentamiento de refugiados sirios a las afueras de Zahle, en el valle de la Bekaa. En el valle hay 1.000 asentamientos. No faltan algunas parabólicas, donde en estos días habrán visto a su compatriota niño varado en una playa griega. FOTO:

Adila tiene 15 años y nació en Alepo, es la segunda de ocho hermanos, el mayor de 16 y la pequeña de dos. Llegaron como refugiados al Líbano, a la Bekaa, en 2013, con toda la familia: padres, hermanos y abuelos. Sus padres trabajaban en Siria como artesanos de la madera; uno de los hermanos resultó herido en la guerra y decidieron huir del país. Viste unos vaqueros azules desteñidos y ajustados y se cubre la cabeza con un chador amarillo limón. Mantiene en su boca una sonrisa permanente.

Hace más de un año, en abril de 2014, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) contabilizaba el refugiado número un millón que entraba en el Líbano, de los que el 50 %, como en el caso de Adila, tiene menos de 18 años. Los niños refugiados en edad escolar son más de 400.000 y superan por mucho la cifra de niños escolarizados en las escuelas públicas libanesas. Aun así y con un gran esfuerzo, las autoridades educativas han logrado escolarizar a más de 100.000 niños refugiados. Ningún otro gobierno ha hecho un prodigio similar.

A fecha de hoy los sirios en el País de los Cedros son ya un millón doscientos cincuenta mil. El Líbano es un pequeño país; tiene aproximadamente el tamaño de la provincia de Lugo y cuatro millones y medio de habitantes. Sobre esa población hay que añadir los 350.000 refugiados palestinos que llevan años en el país y ahora los refugiados sirios. El Líbano se ha convertido, en proporción, en el país del mundo que acoge más refugiados, hay 250 por cada 1.000 habitantes y no comprenden la polémica europea por las cuotas anuales. La crisis que soporta Líbano es como si en España hubieran entrado en cuatro años unos diez millones de refugiados.

Me di cuenta de la magnitud del esfuerzo el 19 de agosto. A las seis de la mañana salía desde Byblos camino de Beirut por la autovía que recorre el Líbano de norte a sur. Había quedado con José Antonio Naya, gallego de A Coruña afincado en el país desde hace más 20 años. Es el representante en el Líbano del Instituto per la Cooperazione Universitaria (ICU), veterana institución italiana en el mundo de la cooperación y el desarrollo. Ahora promueve también varios proyectos a favor de los refugiados sirios. En Beirut recogimos a Wadid, libanés sunita dedicado también a la cooperación y que hoy ejercerá de intérprete, pues la mayoría de los refugiados sirios que han llegado a esta regiónse expresan sólo en árabe.

El grupo de refugiados sirios que participa de un proyecto de ayuda humanitaria. El Ayuntamiento les contrata para trabajos en el municipio y la ONG les entrega un sueldo con los donativos que recauda por todo el mundo. Mantienen a sus familias

Desde Beirut nos dirigimos por la autovía del este hacia Zahle, nuestro destino, en el valle de la Bekaa, conocido como el granero de Oriente Medio por su producción de trigo y hortalizas. La ruta que une la capital con las montañas, la Bekaa y Siria sube en unas decenas de kilómetros desde el nivel del mar hasta los 2.500 metros. Desde el alto se contempla el valle y al otro lado la cadena de montañas del Antilíbano, frontera natural con Siria. La llanura se estira de nordeste a sureste en una altiplanicie de 50 km de largo por unos 20 de ancho, como un edredón de cultivos.

La Bekaa se ha hecho famoso porque, desde el inicio de la guerra hasta hoy, han surgido unos 1.000 asentamientos de refugiados sirios. No son campos de refugiados como los imaginamos por las fotos aéreas de muchos campos africanos: un perímetro vallado y custodiado por la ONU. Aquí, los sirios llegan y se instalan en asentamientos, siguiendo las indicaciones y ayuda de las autoridades y de Acnur. No son concentraciones de cientos de miles de personas, al estilo de los campos de Jordania, y eso simplifica algo la gestión, si es que es posible decir que algo sea fácil ante el desafío logístico, económico y social de esta hecatombe humanitaria.

Este tipo de asentamientos se conocen como informal settlements: la razón de peso para que el Gobierno libanés haya optado por esta solución es la de no volver a perder soberanía sobre su propio territorio. Detrás planea la experiencia de los campos de refugiados palestinos creados hace decenios, al amparo de Naciones Unidas según el principio de extraterritorialidad, con la idea de que los refugiados regresarían algún día a Palestina. La extraterritorialidad implica que el Gobierno libanés no tiene el control total de esos campos, aunque estén en su territorio. Actualmente viven en el Líbano unos 350.000 palestinos, repartidos en 11 de esos campos.

El ingenioso sistema de ayuda del ICU a los refugiados sirios es el de cash for work, en lugar del de cash for nothing y contemplan que los refugiados trabajen, con un sueldo, en beneficio de la comunidad local en la que se han asentado, facilitando que sean más apreciados y aceptados por la población. Persiguen también dar a los refugiados una formación que les ayude en el regreso a su país con nuevos conocimientos, por ejemplo en técnicas de agricultura.

De camino a Zahle llegamos a la bifurcación de Chtaura, a 10 kilómetros de la frontera con Siria. Por el brazo derecho llegas a Bar-Elia, donde hay unos 45 asentamientos. Por el otro, a Zahle, con 50.000 habitantes y rodeada hoy por un cinturón de 40 asentamientos. Por la misma carretera está Baalbek, conocida por sus imponentes ruinas romanas y sede de un famoso festival musical donde, en sus buenos tiempos, actuaron artistas como Plácido Domingo, Sting o Deep Purple.

Al entrar a Zahle entiendes lo que te querían decir con los informal settlements: tiendas blancas tipo Acnur en grupos alrededor de la ciudad. No vas a un campo de refugiados concreto porque todo es un cinturón viviente de refugiados. Junto a Acnur, muchas instituciones humanitarias, como Cáritas Internacional, prestan ayuda a los refugiados. Están bastante organizados, con un jefe de asentamiento que hace de enlace con la municipalidad si surge algún problema.

El primer proyecto de cooperación es una planta de reciclaje de basura. Está bien gestionada, recoge 300 toneladas diarias de residuos, que son clasificados y tratados. La planta tiene un kilómetro cuadrado, recibe basura de 30 localidades. Con tres plantas así el valle de la Bekáa trataría todos sus residuos. Hablamos primero con Simon, el libanés que dirige la planta. Le pregunto por la paz, sonríe, - "¿La paz?, aquí nos hemos olvidado de esa palabra, nos conformaríamos con un poco de calma".

Llega luego Abdal, refugiado. Viste mono azul y lleva colgada al cuello la máscara para evitar inhalaciones. Tiene 25 años. Se casó con 15 y tiene siete hijos, el mayor de 10 años. Huyeron desde el este de Siria, cerca de Irak, en un viaje de 10 días de pesadilla. Sus dos últimos hijos han nacido en el asentamiento de Zahle. Cuando habla irradia dignidad y serenidad. -"El único objetivo de mi vida es sacar adelante a mi familia. Dejo atrás una casa arrasada por las bombas: he perdido todo. Tengo unos parientes en Turquía donde se han podido instalar los abuelos". Sus hijos no están escolarizados.

Entramos de nuevo en Zahle y buscamos a los integrantes de otro proyecto para refugiados. Trabajan para el municipio en labores de limpieza de calles, alcantarillas, etc. Se habían marchado ya para ir a comer pero en cuanto les han llamado regresan, porque quieren hablar y dar a conocer sus historias.

En todo momento nos acompaña un representante del Ayuntamiento. Nos dice que el alcalde de Zahle es cristiano, como la mayoría en esta ciudad. Hay una convivencia razonable entre los miembros de las distintas comunidades religiosas y étnicas. La Bekaa es una zona mixta, donde conviven suníes, chiíes y cristianos, con predominio de unos u otros según las localidades.

Se acerca primero Anwar. Tiene 21 años. En Siria tenía esposa y dos hijos. Perdió los tres en la guerra y escapó solo hasta aquí. Se ha casado otra vez en el asentamiento y ha tenido un hijo. Inesperadamente, Anwar levanta la pernera del pantalón y muestra unas marcas tremendas en la pierna izquierda, detrás de la pantorrilla. Tiene varios agujeros cicatrizados que recuerdan cráteres grises, como si le hubieran sacado los trozos de metralla del bombardeo con unas tenazas. Se toca el muslo diciendo que le pusieron también una prótesis metálica.

Marwan tiene 45 años, aunque aparenta 20 más. Es de una localidad donde la mitad de la población fue liquidada con armas químicas. Con los ahorros de su vida había comprado una furgoneta para transporte de pasajeros. El minibús era su medio de vida. Lo perdió todo y ahora limpia alcantarillas en Zalhe con una cuadrilla de compatriotas. Levanta también la pernera del pantalón y asoma por encima de la rodilla un costurón zigzagueante causado por la metralla de un misil.

A Anwar y Marwan les siguen doliendo las heridas de guerra, pero pueden trabajar. Los jóvenes dicen que el "viejo Marwan ya no quiere volver a Siria", prefiere quedarse en Líbano o intentar ir a Europa. Él dice que "no se ve con fuerzas para volver". Los jóvenes sí quieren regresar cuando termine la guerra, aunque nadie sepa cuándo será, ni albergan esperanzas de que sea pronto.

Saleh, 23 años, nació en Homs. Huyó de Siria con su hermana. El resto de la familia fue devorada por la guerra. Abdhalla y los demás integrantes del grupo cuentan relatos similares; todos han perdido a familiares, algunos a todos. Muchos ya no tienen casa o ni siquiera saben qué es lo que han perdido pues no han tenido tiempo de comprobarlo.

Curiosamente, no mostraban odio ni resentimiento, más bien entereza y dignidad; sólo quieren volver a casa, a su país, sacar adelante a su familia y tener una vida normal.

Nos vamos. Antes de dejar Zahle, pasamos a saludar a la familia cristiana que acoge a Adila, la chica musulmana. De vuelta a Beirut subimos hasta la cima del puerto y caemos hacia Hammana. Pasamos un control militar permanente donde hace algo más de un mes hubo un atentado suicida con coche bomba. Luego enfilamos hacia Beirut.

Entrada la tarde me paro en casa de unos amigos. Cuando cede el calor salgo a dar un paseo. Sudo tanto que termino en el centro comercial ABC buscando aire acondicionado.

Ropa cara, joyas, relojes de lujo, nada que envidiar a Londres o a Washington... Abarrotado de gente. Pido una cerveza Almaza en un bar de diseño, conecto la wifi y miro varios periódicos europeos: hablan del mayor éxodo de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial y de la exasperante lentitud de los políticos para tomar decisiones, como viejos asustados que no quieren que nadie pise su césped impoluto.

Levanto la vista hacia los reflejos de los escaparates y siento ese poderío difuso que produce ver juntos a Bulgari, Rolex, Ralph Lauren... la cabeza torna a la Bekáa, a los miles de Anwar y Abdal. A las varias vidas que ya han vivido, a la sonrisa de Adila y a su incierto futuro, a la metralla, al olor de los asentamientos..., se me atraganta la cerveza.

Me encamino a Byblos, al norte, ya de noche. A esa hora, muchos de los 300.000 sirios refugiados en Beirut, salen de la ciudad como sombras. Son hombres, mujeres y niños que caminan por los arcenes de la autovía, después de haberse buscado la vida.

El Líbano, con su debilidad institucional y discreta fuerza económica, lleva cuatro años afrontando la llegada de refugiados. António Guterres, Alto Comisario de Acnur, manifiesta su admiración: "Aunque está luchando por salir adelante, el pueblo libanés ha mostrado una sorprendente generosidad".

 

El pueblo de Siria sigue sufriendo la perturbación total de sus vidas por un conflicto que ha reportado más de 250.000 muertes. Casicuatro millones de personas son refugiadas en otros países, y otros 7,6 millones son desplazados internos.

Siria se desangra, Europa pone tiritas

Líbano el mejor ejemplo de solidaridad con los refugiados

JAIME CÁRDENAS. DIRECTOR DE INVESTIGACIÓN DE LA SCHENGEN PEACE FOUNDATION (LUXEMBURGO)

El pueblo de Siria sigue sufriendo la perturbación total de sus vidas por un conflicto que ha reportado más de 250.000 muertes. Casi cuatro millones de personas son refugiadas en otros países, y otros 7,6 millones son desplazados internos. En conjunto, estas cifras representan alrededor de la mitad de la población siria. Asimismo, dos tercios de la misma vive actualmente en la pobreza extrema, y la mitad está desempleada, mientras que el impacto en los países vecinos también ha sido muy significativo.
El mundo no puede seguir mirando para otro lado. El conflicto ha alcanzado una escala aterradora. El autor de este reportaje, Jaime Cárdenas, nacido en San Sebastián y afincado en Compostela desde hace una veintena de años, se ha desplazado desde la capital de Galicia a Zahle, localidad libanesa cercana a la frontera con Siria, para narrar desde allí, en dramática secuencia, la tragedia que viven más de un millón doscientos mil refugiados.
"No pienso en el futuro", dice Adila sonriendo, "pienso en el presente, en hoy. Mientras nada es estable es mejor no pensar en el futuro" -¿Vas al colegio?: - "No". -¿Y tus hermanos?: - "Sólo uno"

Adila tiene 15 años y nació en Alepo, es la segunda de ocho hermanos, el mayor de 16 y la pequeña de dos. Llegaron como refugiados al Líbano, a la Bekaa, en 2013, con toda la familia: padres, hermanos y abuelos. Sus padres trabajaban en Siria como artesanos de la madera; uno de los hermanos resultó herido en la guerra y decidieron huir del país. Viste unos vaqueros azules desteñidos y ajustados y se cubre la cabeza con un chador amarillo limón. Mantiene en su boca una sonrisa permanente.

Asentamiento de refugiados sirios a las afueras de Zahle, en el valle de la Bekaa.  En el valle hay 1.000 asentamientos. No faltan algunas parabólicas, donde en estos días habrán visto a su compatriota niño varado en una playa griega. FOTO:
Asentamiento de refugiados sirios a las afueras de Zahle, en el valle de la Bekaa. En el valle hay 1.000 asentamientos. No faltan algunas parabólicas, donde en estos días habrán visto a su compatriota niño varado en una playa griega. FOTO:

Hace más de un año, en abril de 2014, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) contabilizaba el refugiado número un millón que entraba en el Líbano, de los que el 50 %, como en el caso de Adila, tiene menos de 18 años. Los niños refugiados en edad escolar son más de 400.000 y superan por mucho la cifra de niños escolarizados en las escuelas públicas libanesas. Aun así y con un gran esfuerzo, las autoridades educativas han logrado escolarizar a más de 100.000 niños refugiados. Ningún otro gobierno ha hecho un prodigio similar.

A fecha de hoy los sirios en el País de los Cedros son ya un millón doscientos cincuenta mil. El Líbano es un pequeño país; tiene aproximadamente el tamaño de la provincia de Lugo y cuatro millones y medio de habitantes. Sobre esa población hay que añadir los 350.000 refugiados palestinos que llevan años en el país y ahora los refugiados sirios. El Líbano se ha convertido, en proporción, en el país del mundo que acoge más refugiados, hay 250 por cada 1.000 habitantes y no comprenden la polémica europea por las cuotas anuales. La crisis que soporta Líbano es como si en España hubieran entrado en cuatro años unos diez millones de refugiados.

Me di cuenta de la magnitud del esfuerzo el 19 de agosto. A las seis de la mañana salía desde Byblos camino de Beirut por la autovía que recorre el Líbano de norte a sur. Había quedado con José Antonio Naya, gallego de A Coruña afincado en el país desde hace más 20 años. Es el representante en el Líbano del Instituto per la Cooperazione Universitaria (ICU), veterana institución italiana en el mundo de la cooperación y el desarrollo. Ahora promueve también varios proyectos a favor de los refugiados sirios. En Beirut recogimos a Wadid, libanés sunita dedicado también a la cooperación y que hoy ejercerá de intérprete, pues la mayoría de los refugiados sirios que han llegado a esta región se expresan sólo en árabe.

El grupo de refugiados sirios que participa de un proyecto de ayuda humanitaria. El Ayuntamiento les contrata para trabajos en el municipio y la ONG les entrega un sueldo con los donativos que recauda por todo el mundo. Mantienen a sus familias

Desde Beirut nos dirigimos por la autovía del este hacia Zahle, nuestro destino, en el valle de la Bekaa, conocido como el granero de Oriente Medio por su producción de trigo y hortalizas. La ruta que une la capital con las montañas, la Bekaa y Siria sube en unas decenas de kilómetros desde el nivel del mar hasta los 2.500 metros. Desde el alto se contempla el valle y al otro lado la cadena de montañas del Antilíbano, frontera natural con Siria. La llanura se estira de nordeste a sureste en una altiplanicie de 50 km de largo por unos 20 de ancho, como un edredón de cultivos.

La Bekaa se ha hecho famoso porque, desde el inicio de la guerra hasta hoy, han surgido unos 1.000 asentamientos de refugiados sirios. No son campos de refugiados como los imaginamos por las fotos aéreas de muchos campos africanos: un perímetro vallado y custodiado por la ONU. Aquí, los sirios llegan y se instalan en asentamientos, siguiendo las indicaciones y ayuda de las autoridades y de Acnur. No son concentraciones de cientos de miles de personas, al estilo de los campos de Jordania, y eso simplifica algo la gestión, si es que es posible decir que algo sea fácil ante el desafío logístico, económico y social de esta hecatombe humanitaria.

Este tipo de asentamientos se conocen como informal settlements: la razón de peso para que el Gobierno libanés haya optado por esta solución es la de no volver a perder soberanía sobre su propio territorio. Detrás planea la experiencia de los campos de refugiados palestinos creados hace decenios, al amparo de Naciones Unidas según el principio de extraterritorialidad, con la idea de que los refugiados regresarían algún día a Palestina. La extraterritorialidad implica que el Gobierno libanés no tiene el control total de esos campos, aunque estén en su territorio. Actualmente viven en el Líbano unos 350.000 palestinos, repartidos en 11 de esos campos.

El ingenioso sistema de ayuda del ICU a los refugiados sirios es el de cash for work, en lugar del de cash for nothing y contemplan que los refugiados trabajen, con un sueldo, en beneficio de la comunidad local en la que se han asentado, facilitando que sean más apreciados y aceptados por la población. Persiguen también dar a los refugiados una formación que les ayude en el regreso a su país con nuevos conocimientos, por ejemplo en técnicas de agricultura.

De camino a Zahle llegamos a la bifurcación de Chtaura, a 10 kilómetros de la frontera con Siria. Por el brazo derecho llegas a Bar-Elia, donde hay unos 45 asentamientos. Por el otro, a Zahle, con 50.000 habitantes y rodeada hoy por un cinturón de 40 asentamientos. Por la misma carretera está Baalbek, conocida por sus imponentes ruinas romanas y sede de un famoso festival musical donde, en sus buenos tiempos, actuaron artistas como Plácido Domingo, Sting o Deep Purple.

Al entrar a Zahle entiendes lo que te querían decir con los informal settlements: tiendas blancas tipo Acnur en grupos alrededor de la ciudad. No vas a un campo de refugiados concreto porque todo es un cinturón viviente de refugiados. Junto a Acnur, muchas instituciones humanitarias, como Cáritas Internacional, prestan ayuda a los refugiados. Están bastante organizados, con un jefe de asentamiento que hace de enlace con la municipalidad si surge algún problema.

El primer proyecto de cooperación es una planta de reciclaje de basura. Está bien gestionada, recoge 300 toneladas diarias de residuos, que son clasificados y tratados. La planta tiene un kilómetro cuadrado, recibe basura de 30 localidades. Con tres plantas así el valle de la Bekáa trataría todos sus residuos. Hablamos primero con Simon, el libanés que dirige la planta. Le pregunto por la paz, sonríe, - "¿La paz?, aquí nos hemos olvidado de esa palabra, nos conformaríamos con un poco de calma".

Llega luego Abdal, refugiado. Viste mono azul y lleva colgada al cuello la máscara para evitar inhalaciones. Tiene 25 años. Se casó con 15 y tiene siete hijos, el mayor de 10 años. Huyeron desde el este de Siria, cerca de Irak, en un viaje de 10 días de pesadilla. Sus dos últimos hijos han nacido en el asentamiento de Zahle. Cuando habla irradia dignidad y serenidad. -"El único objetivo de mi vida es sacar adelante a mi familia. Dejo atrás una casa arrasada por las bombas: he perdido todo. Tengo unos parientes en Turquía donde se han podido instalar los abuelos". Sus hijos no están escolarizados.

Entramos de nuevo en Zahle y buscamos a los integrantes de otro proyecto para refugiados. Trabajan para el municipio en labores de limpieza de calles, alcantarillas, etc. Se habían marchado ya para ir a comer pero en cuanto les han llamado regresan, porque quieren hablar y dar a conocer sus historias.

En todo momento nos acompaña un representante del Ayuntamiento. Nos dice que el alcalde de Zahle es cristiano, como la mayoría en esta ciudad. Hay una convivencia razonable entre los miembros de las distintas comunidades religiosas y étnicas. La Bekaa es una zona mixta, donde conviven suníes, chiíes y cristianos, con predominio de unos u otros según las localidades.

Se acerca primero Anwar. Tiene 21 años. En Siria tenía esposa y dos hijos. Perdió los tres en la guerra y escapó solo hasta aquí. Se ha casado otra vez en el asentamiento y ha tenido un hijo. Inesperadamente, Anwar levanta la pernera del pantalón y muestra unas marcas tremendas en la pierna izquierda, detrás de la pantorrilla. Tiene varios agujeros cicatrizados que recuerdan cráteres grises, como si le hubieran sacado los trozos de metralla del bombardeo con unas tenazas. Se toca el muslo diciendo que le pusieron también una prótesis metálica.

Marwan tiene 45 años, aunque aparenta 20 más. Es de una localidad donde la mitad de la población fue liquidada con armas químicas. Con los ahorros de su vida había comprado una furgoneta para transporte de pasajeros. El minibús era su medio de vida. Lo perdió todo y ahora limpia alcantarillas en Zalhe con una cuadrilla de compatriotas. Levanta también la pernera del pantalón y asoma por encima de la rodilla un costurón zigzagueante causado por la metralla de un misil.

A Anwar y Marwan les siguen doliendo las heridas de guerra, pero pueden trabajar. Los jóvenes dicen que el "viejo Marwan ya no quiere volver a Siria", prefiere quedarse en Líbano o intentar ir a Europa. Él dice que "no se ve con fuerzas para volver". Los jóvenes sí quieren regresar cuando termine la guerra, aunque nadie sepa cuándo será, ni albergan esperanzas de que sea pronto.

Saleh, 23 años, nació en Homs. Huyó de Siria con su hermana. El resto de la familia fue devorada por la guerra. Abdhalla y los demás integrantes del grupo cuentan relatos similares; todos han perdido a familiares, algunos a todos. Muchos ya no tienen casa o ni siquiera saben qué es lo que han perdido pues no han tenido tiempo de comprobarlo.

Curiosamente, no mostraban odio ni resentimiento, más bien entereza y dignidad; sólo quieren volver a casa, a su país, sacar adelante a su familia y tener una vida normal.

Nos vamos. Antes de dejar Zahle, pasamos a saludar a la familia cristiana que acoge a Adila, la chica musulmana. De vuelta a Beirut subimos hasta la cima del puerto y caemos hacia Hammana. Pasamos un control militar permanente donde hace algo más de un mes hubo un atentado suicida con coche bomba. Luego enfilamos hacia Beirut.

Entrada la tarde me paro en casa de unos amigos. Cuando cede el calor salgo a dar un paseo. Sudo tanto que termino en el centro comercial ABC buscando aire acondicionado.

Ropa cara, joyas, relojes de lujo, nada que envidiar a Londres o a Washington... Abarrotado de gente. Pido una cerveza Almaza en un bar de diseño, conecto la wifi y miro varios periódicos europeos: hablan del mayor éxodo de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial y de la exasperante lentitud de los políticos para tomar decisiones, como viejos asustados que no quieren que nadie pise su césped impoluto.

Levanto la vista hacia los reflejos de los escaparates y siento ese poderío difuso que produce ver juntos a Bulgari, Rolex, Ralph Lauren... la cabeza torna a la Bekáa, a los miles de Anwar y Abdal. A las varias vidas que ya han vivido, a la sonrisa de Adila y a su incierto futuro, a la metralla, al olor de los asentamientos..., se me atraganta la cerveza.

Me encamino a Byblos, al norte, ya de noche. A esa hora, muchos de los 300.000 sirios refugiados en Beirut, salen de la ciudad como sombras. Son hombres, mujeres y niños que caminan por los arcenes de la autovía, después de haberse buscado la vida.

El Líbano, con su debilidad institucional y discreta fuerza económica, lleva cuatro años afrontando la llegada de refugiados. António Guterres, Alto Comisario de Acnur, manifiesta su admiración: "Aunque está luchando por salir adelante, el pueblo libanés ha mostrado una sorprendente generosidad".

 http://www.elcorreogallego.es

El mensaje ha sido enviado pocas horas antes de emprender su primer viaje a Cuba y Estados Unidos.

En el videomensaje, explica que les visita como un misionero de la misericordia de Dios.

El mensaje ha sido enviado pocas horas antes de emprender su primer viaje a Cuba y Estados Unidos.
 
Pocas horas antes de emprender su primer viaje a Cuba y Estados Unidos, el Papa Francisco envió un emotivo videomensaje dirigido a los cubanos.
 

 
En el videomensaje, explica que les visita como un misionero de la misericordia de Dios y les hace una invitación.
 

PAPA FRANCISCO

"Quiero estar entre ustedes como misionero de la misericordia, de la ternura de Dios, pero permítanme a que les anime también a que ustedes sean misioneros de ese amor infinito de Dios”.
 
También les transmite un mensaje, que Francisco califica de "muy sencillo, pero importante y necesario”.
 

PAPA FRANCISCO

"Jesús los quiere muchísimo, Jesús los quiere, en serio. Él los lleva siempre en el corazón”.
 
El Papa agradece las oraciones con las que los cubanos están preparando su viaje y les insiste en que los cristianos necesitan rezar. Les pide que den testimonio de su fe para que "todo el mundo sepa que Dios siempre perdona” y además se confía a la Virgen de la Caridad del Cobre.
 

 

PAPA FRANCISCO

"Voy a ir también al Santuario de la Virgen del Cobre como un peregrino más, como un hijo que está deseando llegar a la casa de la Madre”.
 
Por último el Papa les pide que recen por él e imparte su bendición al pueblo cubano.
 
Rome Reports

El Papa tuvo algunos problemas con la mozzetta

 

En su catequesis el Papa se centró en la importancia del matrimonio y la familia.

El Papa tuvo algunos problemas con la mozzetta

 

El Papa Francisco comenzó como todos los miércoles la audiencia general saludando cálidamente a los peregrinos desde el papamóvil. Fue una mañana con mucho viento, por lo que el Papa tuvo algunos problemas con la mozzetta, la característica prenda blanca que le cubre los hombros... y por culpa del viento también la cara.
 
En su catequesis el Papa se centró en la importancia del matrimonio y la familia. Dijo que una sociedad se hace fuerte cuando sus familias son sólidas.
 

 

PAPA FRANCISCO

"Nos salva de muchos, de muchos ataques, de muchas destrucciones, de muchas colonizaciones, como esa del dinero, o la ideológica, que amenazan tanto al mundo. La familia es la base para defenderse”.
 
El Papa recordó que parte de la fuerza que tienen las familias viene de las mujeres, por su instinto maternal, por el papel que juegan dentro de la familia. Francisco defendió esa visión protectora de la mujer y criticó a los que la presentan como la tentación que incita al mal.
 

PAPA FRANCISCO

"En cambio, hay lugar para una teología de la mujer que esté a la altura de esta bendición de Dios para ella y las generaciones”.
 
A pesar de que el matrimonio y la familia se enfrentan a desafíos hasta ahora nunca vistos y que en ocasiones hasta son ridiculizados por la sociedad moderna, Francisco dijo que es una institución sobre la que hay que invertir. También pidió a los cristianos que fueran solidarios con los no creyentes.
 

PAPA FRANCISCO

"Sin hacer proselitismo, no. Caminemos juntos, bajo esta bendición y bajo este objetivo de Dios, de hacernos a todos hermanos en esta vida y en un mundo que continúa hacia adelante”.
 
Francisco concluyó su audiencia pidiendo oraciones por su próximo viaje a Cuba y Estados Unidos, donde clausurará el Encuentro Mundial de las Familias de Filadelfia.

Están reunidos en Roma de la mano del Pontificio Consejo Cor Unum para coordinar los esfuerzos en ambas crisis

 

El Papa se reunió con los representantes de las organizaciones humanitarias cristianas que trabajan en Siria e Irak.

Están reunidos en Roma de la mano del Pontificio Consejo Cor Unum para coordinar los esfuerzos en ambas crisis
 

PAPA FRANCISCO

"Os agradezco vuestra participación en este encuentro para compartir experiencias entre organismos caritativos e iglesias locales. Tenéis nuestro reconocimiento, tanto por la asistencia que ofrecéis a las víctimas de la crisis en Siria e Irak y en los países vecinos, como también por la ayuda que vuestra presencia y vuestra obra inspiran en los que sufren”.
 
Francisco definió la situación que vive Oriente Medio como un "océano de dolor”. Explicó que estos dos conflictos están siendo televisados al minuto y que el mundo entero conoce bien lo que está pasando en ambos países. Por eso, dijo que es imposible fingir que no se sabe nada de estas guerras.
 
Lamentó de nuevo que la comunidad internacional no seacapaz de parar estos conflictos y que los traficantes de armas sigan beneficiándose de la muerte de miles de inocentes.
 
Por último, el Papa les pidió que no se olviden de estas personas, aunque el resto del mundo lo haga, y aseguró que reza por todas las víctimas de estas guerras.

El Papa Francisco lleva consigo un símbolo de dolor, pero también de fe llena de esperanza en Dios: la cruz de un sacerdote degollado en Irak. La lleva consigo desde hace algunos días, según refirió esta mañana, durante el encuentro en el Aula Pablo VI con las personas que participaron en el Congreso internacional para los jóvenes Consagrados, que se está llevando a cabo en Roma (del 15 al 19 de septiembre). Durante la audiencia, respondiendo a las preguntas de tres chicos, también declaró que se avergonzaba de sus pecados; después subrayó que los que son rígidos en la propia vida no sueñan. Evangelizar, indicó, no es «hacer proselitismo».

 

Evangelizar no es «proselitismo, nosotros no somos una asociación de fútbol»

El Papa Francisco lleva consigo un símbolo de dolor, pero también de fe llena de esperanza en Dios: la cruz de un sacerdotedegollado en Irak. La lleva consigo desde hace algunos días, según refirió esta mañana, durante el encuentro en el Aula Pablo VI con las personas que participaron en el Congreso internacional para los jóvenes Consagrados, que se está llevando a cabo en Roma (del 15 al 19 de septiembre). Durante la audiencia, respondiendo a las preguntas de tres chicos, también declaró que se avergonzaba de sus pecados; después subrayó que los que son rígidos en la propia vida no sueñan. Evangelizar, indicó, no es «hacer proselitismo».

Al saludar a los religiosos de Irak y Siria, y recordando particularmente a los «mártires» de estos países, «nuestros mártires de hoy», Papa Francisco dijo: «tal vez ustedes conocen a alguno. Hace algunos días, en la Plaza, un sacerdote iraquí se acercó y me dio una cruz pequeña: era la cruz que tenía en la mano el sacerdote que fue degollado por no renegar a Jesucristo. Esta cruz la llevo aquí».

Y después una advertencia para los religiosos: «Señor, Te agradezco porque mi congregación no es como esa o como la de allá»; Francisco usó las palabras que en el Evangelio narran la oración falsa del fariseo para describir los sentimientos de estos consagrados que se sienten mejores que los demás y caen, justamente, en el «fariseísmo». «Jesús -recordó Francisco- es severo con los fariseos que eran los observantes de su tiempo». «Todos -explicó- somos pecadores, pero no en teoría, en práctica: yo recuerdo mis pecados y me avergüenzo, pero el Señor nunca me ha dejado solo, ni siquiera en los momentos oscuros de la tentación y del pecado».

Francisco también habló de las «comodidades de la vida consagrada»: «‘Tenemos que hacer esto… Estamos tranquilos… Yo observo todos los mandamientos que debo hacer aquí, las reglas… Soy observante…’. Pero lo que Santa Teresa decía sobre la observancia rígida y estructurada, la que quita la libertad, y esa era una mujer libre, tan libre que tuvo que ir a la Inquisición»; «hay -precisó- una libertad que viene del Espíritu y una libertad que viene de la mundanalidad. El Señor los llama y nos llama a todos a lo que Pierre (uno de los jóvenes que planteó una pregunta, ndr.) llamó ‘la forma profética de la libertad’, es decir la libertad que va unida al testimonio y a la fidelidad: una mamá que educa a sus hijos en la rigidez (‘Hay que, hay que, hay que..’) y que no deja que los hijos sueñen, que tengan sueños, no deja que crezcan sus hijos, anula el futuro creativo de sus hijos; los hijos serán estériles. También la vida consagrada puede ser estéril, cuando no es, precisamente, profética, cuando no se permite soñar».

El Papa también recordó: «Santa Teresa del Niño Jesús, encerrada en un convento y con una priora no tan fácil, ¿eh? -añadió entre las risas de los presentes-; algunos pensaban que la priora hacía las cosas para molestarla, pero esa monjita de 16, 17, 18, 21 años, soñaba, nunca perdió la capacidad de soñar, nunca perdió los horizontes, y hoy es la patrona de las misiones, de los horizontes de la Iglesia». Sobre la evangelización, Papa Francisco insistió: «No es lo mismo que hacer proselitismo, nosotros no somos una asociación de fútbol que buscamos socios; evangelizar no es solo convencer, es ofrecer testimonio de que Jesucristo está vivo, y este testimonio se hace con la carne y con la vida».

Y añadió, para explicar mejor sus ideas, «digo una palabra un poco difícil y les hablo sinceramente: uno de los pecados que a menudo encontramos en la vida comunitaria es la incapacidad de perdón: ‘Este me la va a pagar’. Esto es ensuciar al otro, los chismes en una comunidad, y la incapacidad de perdón». «Los que chismean -insistió- arrojan una bomba sobre la fama del otro y destruyen al otro, que no puede defenderse. Y así, sucede que el religioso que consagró su vida a Dios se convierte en un terrorista, porque arroja en su comunidad una bomba que destruye».

El Papa también pidió perdón, bromeando: «Perdónenme si soy un poco feminista, pero tendría que agradecer el testimonio de las mujeres consagradas». «Pero no de todas, ¿eh? -respondió al aplauso que estalló en la Sala Pablo VI. Hay algunas un poco histéricas -añadió entre más aplausos-, pero quiero agradecer el testimonio, porque ustedes tienen estas ganas de estar en primera línea, porque son madres, tienen esta maternidad que hace a la Iglesia cercana».

«Profecía, cercanía, memoria», «no al narcisismo» y a «la cultura de lo provisorio». Estos fueron los puntos que Francisco subrayó ante los religiosos y religiosas al final de su conversación, que duró aproximadamente unos 40 minutos. Con respecto a la memoria, al recordar el propio encuentro con el Señor, comentó: «Cuando tú te acuerdas de las maravillas, te viene una sonrisa de oreja a oreja, una de esas sonrisas bellas, porque el Señor es fiel».

«Profecía, memoria, cercanía, corazón que quema de celo apostólico -resumió-, cultura de lo definitivo, no ‘usa y tira’, no la cultura de lo provisional». Y también no al narcisismo: «Dos palabras, una que es el símbolo, no sé si la peor, pero sí es una de las peores actitudes de un religioso, reflejarse a sí mismo, el narcisismo, cuídense mucho de esto -exhortó-, y no vivamos en una cultura narcisista que siempre nos lleve a tener esta tensión para reflejarnos: no al narcisismo, verse a sí mismo; sí a lo contrario, a eso que te despoja de todo narcisismo, sí a la adoración, y yo creo que este es uno de los puntos en el que debemos salir adelante la oración de adoración».

Según el Pontífice, entre las primeras víctimas de la crisis en el Medio Oriente está «la consciencia del hombre»; además, la comunidad internacional no ha ofrecido respuestas adecuadas.

«En Siria y en Irak, el mal destruye los edificios y las infraestructuras, pero sobre todo la consciencia del hombre»

Según el Pontífice, entre las primeras víctimas de la crisis en el Medio Oriente está «la consciencia del hombre»; además, la comunidad internacional no ha ofrecido respuestas adecuadas.

El que se está llevando a cabo en Irak y Siria es uno «de los dramas humanitarios más oprimentes de las últimas décadas», que produce «un océano de dolor», en el que los más afectados son principalmente los pobres, las mujeres, los niños y los ancianos. «En Siria y en Irak, el mal destruye los edificios y las infraestructuras, pero sobre todo la consciencia del hombre». Es lo que dijo Papa Francisco esta mañana al recibir en una audiencia a los que participaron en el encuentro promovido por el Pontificio Consejo “Cor Unum” sobre la crisis humanitaria siria e iraquí. La reunión cuenta, por primera vez, con la participación de representantes de las agencias de las Naciones Unidas, con el objetivo de coordinar la ayuda a las poblaciones que viven en los territorios en conflicto. Por ello, estuvo presente, entre otros, el Subsecretario de las Naciones Unidas para los Asuntos Humanitarios, Stephen O’Brien, que inauguró el encuentro de hoy en compañía del Secretario de “Cor unum”, mons. Giampietro Dal Toso, y del cardenal Leonardo Sandri, Prefecto para las Iglesias Orientales. En la reunión se dedicó una atención particular a la situación que viven las comunidades cristianas en la región.

El Papa habló de las «terribles consecuencias que los conflictos en Siria y en Irak tienen en las poblaciones civiles, además del patrimonio cultural». «Millones de personas –añadió– están en un preocupante estado de urgente necesidad, obligadas a abandonar las propias tierras de origen. El Líbano, Jordania y Turquía soportan hoy el peso de millones de refugiados, a los que han acogido generosamente». Sin embargo, reveló Bergoglio, «frente a un escenario tal y a los conflictos que van extendiéndose y turbando inquietantemente los equilibrios internos y regionales, la comunidad internacional no parece capaz de encontrar respuestas adecuadas», mientras los traficantes de armas siguen haciendo negocio.

El Papa después recordó que esta situación es todavía más grave si se toma en consideración que los medios de comunicación pueden informar en tiempo real sobre «las atrocidades y las inauditas violaciones de derechos humanos» que se están verificando en este área del planeta. «Todos están conscientes –añadió Bergoglio– de que esta guerra pesa, cada vez más insoportablemente, sobre los hombros de la pobre gente. Es necesario encontrar una solución, que nunca es la de la violencia, porque la violencia solo crea nuevas heridas».

Por ello el Papa dirigió una nueva invitación a las organizaciones caritativas católicas, para que «en este océano de dolor» se dé «especial atención a las necesidades materiales y espirituales de los más débiles e indefensos: pienso particularmente en las familias, en los ancianos, en los enfermos, en los niños». «Millones de niños –observó Papa Francisco– han sido privados del derecho a la educación y, como consecuencia, ven ofuscarse el horizonte de su futuro. Hagan que no falte su compromiso en este ámbito tan vital».

Después, el Pontífice recordó a las comunidades cristianas en Siria y en Irak, en donde «muchos hermanos y hermanas son vejados debido a la propia fe, son expulsados de sus tierras, son hechos prisioneros o hasta asesinados». «Durante siglos –subrayó–, las comunidades cristianas y las musulmanas han convivido en estas tierras, con base en el respeto recíproco. Hoy es la legitimidad misma de la presencia de los cristianos y otras minorías religiosas la que se niega “en nombre de un fundamentalismo volento que reivindica un origen religioso”», afirmó, citando la exhotación apostólica de Benedicto XVI sobre el Medio Oriente.

El mismo dicasterio “Cor unum” difundió algunos datos sobre la dramática situación humanitaria en Siria y en Irak. «Desde 2011, según los datos a disposición –se afirma–, la crisis habría provocado hasta ahora más de 250 mil víctimas y 1 millón de heridos. En la actualidad son más de 12 millones las personas que necesitan ayuda en Siria y más de 8 millones en Irak; los refugiados internos son 7,6 millones en Siria y más de 3 millones en Irak; mientras que son 4 millones los sirios que refugiados en toda la zona del Medio Oriente: en particular, 1,9 están en Turquía; 1,1 millón, en el Líbano; más de 600 mil en Jordania».

 

Vatican Insider

Preparación en Manhattan del grandioso mural que recibirá a Papa Francisco dentro de unos días, visto en el New York Times

Pintando el mural que recibirá a Papa Francisco en Manhattan

Preparación en Manhattan del grandioso mural que recibirá a Papa Francisco dentro de unos días, visto en el New York Times

(Before the Pope’s Visit, a 180-Foot-Tall Francis Arrives in Midtown):

 

 

http://www.scriptor.org

En la audiencia general el Santo Padre concluye el ciclo de catequesis sobre la familia. Pide oraciones por su próximo viaje a Cuba y Estados Unidos.

"Se hace cada vez más necesaria una nueva alianza entre el hombre y la mujer, que libre a los pueblos de la colonización del dinero"

 

El Santo Padre ha compartido, una semana más, la mañana del miércoles con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro. Allí se han convocado miles de personas venidas de todas las partes del mundo para escuchar y saludar al Pontífice. Por ello, el Francisco ha recorrido los pasillos de la plaza con el papamóvil para acercarse y bendecir a los peregrinos.

Esta semana, el Papa ha concluido con las catequesis sobre la familia,y en esta ocasión ha reflexionado sobre los pueblos y el papel de la familia en la sociedad. En el resumen hecho en español ha indicado que “en medio de una civilización marcada fuertemente por una sociedad administrada por la tecnología económica, donde la subordinación de la ética a la lógica del beneficio goza de un gran apoyo mediático, se hace cada vez más necesaria una nueva alianza entre el hombre y la mujer, que libre a los pueblos de la colonización del dinero y que oriente la política, la economía y la convivencia civil, para que la tierra sea verdaderamente un lugar habitable, donde se transmita la vida, y se perpetúe el nexo entre la memoria y la esperanza”.

"La fe ha asegurado nos dice que esta alianza entre el hombre y la mujer ha sido querida por Dios desde la creación, no sólo para velar por los intereses íntimos de la familia: a ellos les ha confiado el mundo y el proyecto de domesticarlo; por lo tanto, lo que ocurre entre el hombre y la mujer repercute en todo lo creado, como vemos en el relato del pecado original".

Asimismo, ha precisado que “Dios no nos abandona, su misericordiosa protección no mengua, como muestra la especial bendición que Dios da a la mujer para defender a su criatura del maligno”. Esta ternura de Dios ha finalizadola vemos sobre todo encarnada en Jesucristo, nacido de una mujer, que murió por nosotros, aun siendo nosotros pecadores.

A continuación ha saludado a los peregrinos de lengua española. “Pidamos a Dios que avive nuestra fe en la promesa que hizo al hombre y a la mujer, y tomando conciencia de la importancia de esta alianza, que todas las familias de la tierra se sientan bendecidas por Dios y protegidas por su ternura y amor”, ha señalado Francisco. 

Al finalizar los saludos en las distintas lenguas, el Papa ha dedicado unas palabras especiales para los jóvenes, los enfermos y los recién casados. Así, ha recordado que este martes se celebró la liturgia de la beata Virgen Dolorosa. De este modo, ha pedido a los jóvenes que invoquen a la Madre de Dios, “para sentir la dulzura de su amor materno”. Alos enfermos les ha invitado a que recen a María “en los momentos de la cruz y del sufrimiento”. Y finalmente, a los recién casados les ha exhortado a que miren a la Virgen como “al modelo de vuestro camino conyugal de dedicación y fidelidad”.

Al concluir la audiencia general, el Santo Padre ha recordado su viaje apostólico a Cuba y Estados Unidos que comienza este sábado, una misión a la que va “con gran esperanza”. Tal y como ha explicado Francisco, el motivo principal del viaje es el VIII Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Filadelfia.

También acudirá, ha señalado, a la sede central de la ONU en el 70ª aniversario de tal institución. Por eso, el Pontífice ha indicado que desde ahora “saludo con afecto al pueblo cubano y al estadounidense, que, guiados por sus Pastores, se han preparado espiritualmente”.

Del mismo modo, ha pedido a todos que le acompañen con la oración, “invocando la luz y la fuerza del Espíritu Santo y la intercesión de María Santísima, Patrona de Cuba como la Virgen de la Caridad del Cobre y Patrona de Estados Unidos de América como la Inmaculada Concepción”.

Al finalizar, ha recordado también que este sábado, en San Miniato, será proclamado beato Pío Alberto del Corona, obispo de esa diócesis y fundador de las Hermanas Dominicas del Espíritu Santo. “Él fue celante guía y sabio maestro del pueblo que se le encomendó. Su ejemplo y su intercesión ayuden a la Iglesia a caminar en el espíritu del Evangelio, llevando frutos de buenas obras”, ha indicado el Papa.

Clicar aquí para leer el texto completo de la catequesis

(16 de septiembre de 2015)© Innovative Media Inc.

 

(ZENIT.org)

"La Madre María y la madre Iglesia saben acariciar a sus hijos, dan ternura."

En su homilía, el Papa Francisco invitó a que la maternidad de la Virgen María se extienda a la Iglesia

"La Madre María y la madre Iglesia saben acariciar a sus hijos, dan ternura."

En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa Francisco invitó a que la maternidad de la Virgen María se extienda a la Iglesia. Por eso, dijo que tiene que ser una madre, no una asociación rígida sin calor humano.
 

PAPA FRANCISCO

"La Madre María y la madre Iglesia saben acariciar a sus hijos, dan ternura. Pensar en la Iglesia sin esta maternidad es pensar en una asociación rígida, una asociación sin calor humano, huérfana”.
 
Añadió que esta maternidad de la Iglesia se manifiesta en actitudes de humildad, bondad, perdón y ternura. 
 

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA (Fuente, Radio Vaticana)

 
"'Hijo, he aquí a tu Madre'. No se puede pensar en María sin pensar en ella como madre. En este tiempo en el que, no sé si es el sentido principal, pero en el que hay un gran sentido en el mundo de orfandad, (es) un mundo huérfano, esta Palabra tiene gran importancia, la importancia de que Jesús nos dice: ‘No los dejo huérfanos, les doy una madre’. Y esto también es nuestro orgullo: tenemos una madre, una madre que está con nosotros, nos protege, que nos acompaña, que nos ayuda, también en los tiempos difíciles, en los momentos feos. La Iglesia es madre. Es nuestra ‘santa madre Iglesia, la que nos genera en el Bautismo, nos hace crecer en su comunidad y tiene esas actitudes de maternidad, mansedumbre, bondad: la Madre María y la madre Iglesia saben acariciar a sus hijos, dan ternura. Pensar en la Iglesia sin esta maternidad es pensar en una asociación rígida, una asociación sin calor humano, huérfana. Y donde hay maternidad y vida, hay vida, hay alegría, hay paz, se crece en paz. 
 
Cuando falta esta maternidad sólo queda la rigidez, aquella disciplina, y no se sabe sonreír. Una de las cosas más bellas y humanas es sonreír a un niño y hacerlo sonreír. Que el Señor nos haga sentir también  hoy cuando Él otra vez se ofrece al Padre por nosotros: ‘Hijo, ¡he aquí a tu madre!’”.
 
Rome Reports
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