"El apelo del Papa es realmento revolucionario." según el Cardenal Antonio Maria Vegliò
Siguiendo la oleada de los constantes llamados de Papa Francisco, las estructuras eclesiásticas y los fieles se preparan para recibirlos.
Siguiendo la oleada de los constantes llamados de Papa Francisco, las estructuras eclesiásticas y los fieles se preparan para recibirlos. Además los obispos y las Cáritas se han comprometido con decisión en el debate público sobre el derecho de asilo, sobre Europa y sobre los principios cristianos y de humanidad que deben orientar los comportamientos y las decisiones de los gobiernos.
Una respuesta global por parte de la Unión Europea, la acogida, el derecho de asilo: se está organizando alrededor de estas palabras clave la movilización de la Iglesia europea frente a la oleada de refugiados y migrantes que han llegado desde el Medio Oriente y África a las fronteras del viejo continente en las últimas semanas. Por ahora, los obispos, diferentes asociaciones, las Cáritas y las Conferencias Episcopales han seguido dos vías: por una parte, la participación activa en el debate público, a menudo espinoso, sobre los temas de la acogida y del respeto de los derechos humanos, de la ayuda a los más pobres; por otra, la disponibilidad práctica, operativa, para alojar a cientos, miles de refugiados y ofrecerles también asistencia en las fronteras, siempre que sea posible.
Ha suscitado esta movilización, naturalmente, el Papa, quien desde finales de agosto, frente a las noticias de la muerte de los 71 prófugos encontrados en un camión que viajaba por la autopista entre Viena y Budapest, habló (durante el Ángelus del pasado 30 de agosto) de «crímenes que ofenden a la humanidad». Desde hace algunas semanas, el cambio de enfoque alemán sobre la materia (sobre todo la disponibilidad que manifestó el gobierno de Angela Merkel de recibir a 800 mil sirios en fuga de un conflicto que dura desde hace 5 años) inauguró un nuevo periodo en el debate sobre la crisis en curso y también, por primera vez, deja ver una mayor conscientización en toda la Unión Europea.
Hace algunos días, el cardenal Rainer Woelki, arzobispo de Colonia y Presidente de la Comisión Cáritas de la Conferencia Episcopal de Alemania, al final de un viaje a Kosovo y Albania, afirmó que «todos tenemos responsabilidades, en particular por las personas que están en necesidades y que huyen. El derecho de asilo es un derecho fundamental y un derecho individual, prescindiendo de la raza, la religión o el color de la piel. Los que piden asilo que provienen de los Balcanes occidentales tienen el derecho de permanecer, con base en un análisis justo, imparcial e individual».
También los obispos españoles y la Cáritas portuguesa, piden un cambio a todo el viejo continente, y todos los episcopados europeos se están moviendo en sintonía.
En Italia, después del gran esfuerzo que han tenido que hacer en Sicilia y el sur del país frente a la llegada incesante de pateras y de gente (en esta obra han sobresalido las diócesis del sur, empezando por la de Agrigento, de la que depende la isla de Lampedusa, y otras más), ahora también se están comprometiendo las grandes diócesis del norte de Italia.
El arzobispo de Turín, mons. Cesare Nosiglia, ha agitado las aguas con esta petición neta: «Pido, en particular, que los moderadores y referentes territoriales de la Cáritas, San Vincenzo y otras realidades comprometidas en ámbito social, promuevan en cada unidad pastoral uno o más lugares de acogida temporal, capaces de hospedar a5 personas cada uno, buscando la disponibilidad de las parroquias, de los institutos religiosos, de las casas de reposo y de otras estructuras eclesiales en el territorio. Que las comunidades estén involucradas en esta iniciativa, que se sientan responsables y que ofrezcan su apoyo». Nosiglia recibió las críticas de algunos exponentes del partido de la Liga del Norte, quienes insisten en dar prioridad a los pobres italianos. «La gran mayoría de todo nuestro empeño –respondió el arzobispo– se dirige hacia nuestra población. No se trata de elegir entre italianos o extranjeros. Los pobres son pobres».
También es importante el compromiso que ha desplegado la diócesis de Milán, mediante la Cáritas ambrosiana y en sintonía con las instituciones locales. Recientemente se han puesto a disposición 130 sitios para prófugos y migrantes en seis diferentes inmuebles; un número que se suma a los 781 ya disponibles, por un total que supera los 900 sitios para prófugos. «Los proyectos de acogida –excplicó en un comunicado la diócesis– durarán 24 meses, salvo la posibilidad de una prórroga en caso de voluntad acordada de todas las partes o de interrumpir antes del plazo la experiencia por haber satisfecho las necesidades. Según esta propuesta, las parroquias pondrán a disposición los espacios e involucrarán a los fieles y a los habitantes del barrio en algunas actividades de voluntariado a favor de los huéspedes, para crear un clima de amistad y de diálogo». Es decir: acogida e integración, con una mirada que abarca mucho más que la dramática emergencia de estas semanas.
El cardenal Cristoph Schönborn, arzobispo de Viena, una de las capitales más involucradas en la crisis de los últimos días (la capital austriaca se encuentra en la ruta balcánica que siguen los flujos de los prófugos), declaró que en las próximas semanas la Iglesia se organizará para hospitar en las propias estructuras a alrededor de mil refugiados. «Es un escándalo –dijo el cardenal ante los micrófonos de Tv2000– que en la Comunidad Europea haya países que hacen lo que es humanamente obligatorio y otros que no lo hacen. Por ello espero que haya un despertar europeo». Con referencia a la muerte de los 71 migrantes que fallecieron dentro de un camión y a la oración y al recogimiento posteriores en la catedral de Viena, el arzobispo observó: «Este trágico evento fue un shock, un susto terrible para mucha gente. Se vio que la catedral estaba llena de personas, a pesar de que fuera un día de trabajo, y estaba presente casi todo el gobierno».
Los obispos suizos, por su parte, afirmaron que «la Iglesia católica sigue intensificando su acción a favor de los migrantes y refugiados». Los religiosos subrayaron el papel que ha desempeñado la Cáritas y precisaron: «La solidaridad debe ir más allá de las fronteras nacionales y europeas, porque Europa no es la que lleva el fardo más pesado de la tragedia de los refugiados», refiriéndose a los países que colindan con las zonas de conflicto en los que hay millones de prófugos, empezando por Turquía y Líbano.
En Bélgica, la Cáritas ya recibió la disponibilidad de 250 dueños de viviendas para recibir refugiados, y de esta manera se puso en marcha una cadena de solidaridad que permitirá que la Cáritas actúe con mayor respiro en todo el país y en diferentes ciudades.
La Conferencia de los obispos franceses, mediante una intervención de monseñor Renauld de Dinechin, obispo auxiliar de París y responsable de la pastoral para los migrantes de la Iglesia gala, después de haber recordado el discurso que en noviembre de 2014 Francisco dirigió a los parlamentarios europeos de Estrasburgo (en el que afirmó que la Unión Europea debía ofrecer «ayuda y acogida» a los migrantes que llegan a las fronteras del continente), indicó que «esta movilización debe darse en todos los niveles de nuestra sociedad, a nivel nacional,a nivel local y a nivel individual». Los obispos franceses se dirigieron después a «todos los católicos y a los hombres de buena voluntad» para animarlos a abris sus corazones a estos hermanos, par aque su viaje sea «hacia una vida mejor» y que ya no «los conduzca a la muerte».
La imagen del niño de tres años muerto como si fuera un ballenato varado en playa está dando la vuelta al mundo mostrando el drama que están viviendo miles y miles de refugiados.
La imagen del niño de tres años muerto como si fuera un ballenato varado en playa está dando la vuelta al mundo mostrando el drama que están viviendo miles y miles de refugiados que abandonan sus países por la guerra, por sus creencias, por la pobreza,el odio, el maltrato,….
Sirios, iraquíes, afganos,…. buscan refugio en los países de la Unión Europea. La desesperación les lleva a emprender su camino a pie, por mar, en trenes abarrotados, en camiones frigoríficos,… La mayoría de ellos muere en el intento, mientras, la parsimonia y/o inacción de nuestros gobiernos, los discursos rimbombantes de nuestros líderes, los poderosos, los “grandes", buscan - sin prisa- una solución ambigua a esta “cadena de muerte”.
Es cierto que todos nos conmocionamos al ver estas imágenes. El sufrimiento, la desesperación, la muerte, se ha metido en nuestra casa, en nuestro cómodo salón, en nuestra vida apacible, y ya no podemos, ni debemos, dejarnos llevar por la indiferencia moral de estos acontecimientos que nos parecían tan lejanos. ¡¡No podemos cerrar los ojos ante este drama!! ¡¡ Ya no hay lugar para lamentarnos “de boquilla”!!
Tenemos que empezar a cuidarnos los unos a los otros como si nos fuera la vida en ello…¡¡¡¡Que nos va!!!!
Y es el momento de recordar las palabras del Papa Francisco en Lampedusa hace unos años:
“¿Dónde está tu hermano?, la voz de su sangre grita hasta mí, dice Dios. Ésta no es una pregunta dirigida a otros, es una pregunta dirigida a mí, a ti, a cada uno de nosotros. Esos hermanos y hermanas nuestras intentaban salir de situaciones difíciles para encontrar un poco de serenidad y de paz; buscaban un puesto mejor para ellos y para sus familias, pero han encontrado la muerte. ¡Cuántas veces quienes buscan estas cosas no encuentran comprensión, no encuentran acogida, no encuentran solidaridad! ¡Y sus voces llegan hasta Dios!
(…) ¿Quién es el responsable de la sangre de estos hermanos y hermanas? ¡Ninguno! Todos respondemos igual: no he sido yo, yo no tengo nada que ver, serán otros, ciertamente yo no. Pero Dios nos pregunta a cada uno de nosotros: “¿Dónde está la sangre de tu hermano cuyo grito llega hasta mí?”. Hoy nadie en el mundo se siente responsable de esto; hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna; hemos caído en la actitud hipócrita del sacerdote y del servidor del altar, de los que hablaba Jesús en la parábola del Buen Samaritano: vemos al hermano medio muerto al borde del camino, quizás pensamos “pobrecito”, y seguimos nuestro camino, no nos compete; y con eso nos quedamos tranquilos, nos sentimos en paz. La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisional, que lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, lleva a la globalización de la indiferencia. En este mundo de la globalización hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no tiene que ver con nosotros, no nos importa, no nos concierne!
(…) Pero me gustaría que nos hiciésemos una tercera pregunta:
¿Quién ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas? ¿Quién ha llorado por esas personas que iban en la barca? ¿Por las madres jóvenes que llevaban a sus hijos? ¿Por estos hombres que deseaban algo para mantener a sus propias familias? Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de llorar, de “sufrir con”: ¡la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar! En el Evangelio hemos escuchado el grito, el llanto, el gran lamento: “Es Raquel que llora por sus hijos… porque ya no viven”. Herodes sembró muerte para defender su propio bienestar, su propia pompa de jabón. Y esto se sigue repitiendo… Pidamos al Señor que quite lo que haya quedado de Herodes en nuestro corazón; pidamos al Señor la gracia de llorar por nuestra indiferencia, de llorar por la crueldad que hay en el mundo, en nosotros, también en aquellos que en el anonimato toman decisiones socio-económicas que hacen posibles dramas como éste. “¿Quién ha llorado?”. ¿Quién ha llorado hoy en el mundo?”
En este año que vamos a celebrar el Jubileo con motivo del Año Santo de la Misericordia, ¡Perdón, Señor por las faltas de omisión cometidas! ¡Enséñame a amar, engrandece mi corazón!
Haz que , ante esta barbarie, yo, mi familia, mis amigos, nos preguntemos con generosidad: ¿qué podemos hacer?
En la homilía de Santa Marta, concelebrada con el nuevo patriarca de Cilicia de los Armenios, Francisco volvió a hablar sobre la masacre de este pueblo, perpetrada hace un siglo.
Muchos cristianos siguen siendo perseguidos en el silencio cómplice de muchas potencias. Francisco volvió a hablar sobre las persecuciones de los cristianos durante la homilía de la misa en la Capilla de la Casa Santa Marta, que concelebró con el nuevo Patriarca de Cilicia de los Armenios, Gregorio Pedro XX Ghabroyan, a quien el Papa había concedido la comunión eclesiástica en julio de este año y que hoy cumplió con él el rito del intercambio de las Especies sagradas. La Rado Vaticana publicó un resumen de la homilía.
Basándose sobre el Evangelio del día, Papa Francisco reflexionó sobre las persecuciones que sufren los cristianos hoy «quizás más que en los primeros tiempos». Son «perseguidos, asesinados, expulsados, despojados, sólo por ser cristianos»: «Queridos hermanos y hermanas, ¡no hay cristianismo sin persecución! Recuerden la última de las Bienaventuranzas: cuando los llevarán a las sinagogas, los perseguirán, los insultarán: éste es el destino del cristiano. Y hoy, ante este hecho que sucede en el mundo, con el silencio cómplice de tantas potencias que podían detenerlo, estamos ante este destino cristiano. Ir por el mismo camino de Jesús».
El Papa recordó «una de las tantas persecuciones, la del pueblo armenio»: «La primera nación que se convirtió al cristianismo: la primera. Perseguida solamente por el hecho de ser cristianos. Nosotros hoy, en los periódicos, sentimos horror por lo que han hecho algunos grupos terroristas, que degüellan a la gente sólo por ser cristianos… Pensemos en estos mártires egipcios, últimamente, en las costas líbicas, que fueron degollados mientras pronunciaban el nombre de Jesús».
«El pueblo armenio – prosiguió el Pontífice – ha sido perseguido, expulsado de su patria, sin ayuda, en el desierto». Esta historia, observó, comenzó con Jesús: aquello que han hecho «con Jesús, durante la historia ha sido hecho con su Cuerpo que es la Iglesia. Hoy quisiera – dijo el Papa Francisco – en este día de nuestra primera Eucaristía, como hermanos Obispos, a ti, querido hermano Patriarca y a todos ustedes Obispos y fieles y sacerdotes armenios, abrazarlos y recordar esta persecución que han sufrido y recordar sus santos, ¡tantos santos muertos de hambre, de frío, en la tortura, en el desierto, por ser cristianos!».
Que el Señor, fue la oración del Papa, «nos dé una plena inteligencia para conocer el Misterio de Dios que está en Cristo» que «lleva la Cruz, la Cruz de la persecución, la Cruz del odio, la Cruz de lo que viene de la cólera» de los perseguidores, que es suscitada por el «padre del mal».
«Que el Señor –exclamó Bergoglio– hoy nos haga sentir en el Cuerpo de la Iglesia el amor por nuestros mártires y también nuestra vocación martirial. Nosotros no sabemos qué sucederá aquí. ¡No lo sabemos! Pero si un día sucediera esta persecución aquí, que el Señor nos de la gracia del coraje y del testimonio que tuvieron estos cristianos mártires y, especialmente, los cristianos del pueblo armenio».
Andrea Tornielli
Ciudad del Vaticano
http://vaticaninsider.lastampa.it
Mark Arabo ha lanzado un plan para ayudar a los cristianos perseguidos en Siria e Irak.
"Presenciamos un genocidio cristiano en toda regla, un Holocausto cristiano en Irak y en Siria”.
"Vamos a adoptarlos. Nos aseguraremos de que no necesiten asistencia pública. Nos aseguraremos de que consigan un trabajo, y de que se conviertan en buenos ciudadanos de Estados Unidos”
Mark por eso viajará a Washington esta semana para presentar su proyecto a políticos y buscar apoyos, antes de que sea demasiado tarde.
El llamado de Francisco durante el Ángelus, extendido también a comunidades religiosas, monasterios y santuarios: «También las dos parroquias del Vaticano acogerán en estos días a dos familias de prófugos».
Frente a la «tragedia de decenas de miles» de personas que huyen «de la muerte por la guerra y por el hambre», Papa Francisco pide a todas las parroquias, comunidades, monasterios y santuarios de Europa que hospeden a una familia de prófugos. Empezando por las dos parroquias del Vaticano. El Pontífice dirigió este fuerte llamado después de la oración del Ángelus de hoy, 6 de septiembre.
«La misericordia de Dios –dijo Francisco– es reconocida también a través de nuestras obras, como como nos ha testimoniado la vida de la beata Madre Teresa de Calcuta», cuyo aniversario de muerte fue ayer. «Frente a la tragedia de decenas de miles de prófugos que huyen de la muerte por la guerra o por el hambre, y que están en camino hacia una esperanza de vida, el Evangelio nos llama, nos pide que seamos 'prójimos' de los más pequeños y abandonados. Que les demos una esperanza concreta. No solo decir: “¡Ánimo, paciencia!”. La esperanza es combativa, con la tenacidad de quien va hacia una meta segura».
«Por lo tanto, en proximidad del Jubileo de la Misericordia –continuó– dirijo un llamado a las parroquias, a las comunidades religiosas, a los monasterios y a los santuarios de toda Europa para que expresen la concresión del Evangelio y para que acojan a una familia de prófugos. Un gesto concreto en preparación del Año Santo de la Misericordia». Esta fue la invitación específica: «Que cada parroquia, cada comunidad religiosa, cada monasterio, cada santuario de Europa hospede a una familia, empezando por mi diócesis de Roma. Me dirijo a mis hermanos obispos de Europa, verdaderos pastores, para que en sus diócesis sostengan este mi llamado, recordando que misericordia es el segundo nombre del amor: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”. También las dos parroquias del Vaticano acogerán en estos días a dos familias de prófugos».
Antes del Ángelus, el Papa comentó elEvangelio del día, que narra la curación de un sordomudo por parte de Jesús, milagro ambientado en la zona de la Decápolis, es decir en pleno territorio pagano: aquel sordomudo se convierte de esta manera en «símbolo del no-creyente que emprende un camino hacia la fe».
Jesús toca las orejas y la lengua del sordomudo: «Para volver a instaurar la relación con aquel hombre “bloqueado” en la comunicación, trata primero de reestablecer el contacto. Pero el milagro es un don desde lo alto, que Jesús implora del Padre, por ello alza los ojos al cielo y manda: “¡Ábrete!”. Las orejas del sordo se abren, se deshace el nudo de su lengua y se pone a hablar correctamente».
La enseñanza que nos da este episodio, continuó Francisco, «es que Dios no está encerrado en sí mismo, sino que se abre y se pone en comunicación con la humanidad», superando «el abismo de la infinita diferencia entre Él y nosotros». Para que se dé esta comunicación con el hombre, «Dios se hace hombre» y se hace presente «en la persona de Su Hijo, la Palabra hecha carne. Jesús es el gran “constructor de puentes”, que construye en sí mismo el gran puente de la comunión plena con el Padre».
Este Evangelio, observó el Papa, «nos habla también sobre nosotros: a menudo nosotros estamos replegados y encerrados en nosotros mismos, y creamos muchas islas inaccesibles e inhóspitas. Incluso las relaciones humanas más elementales a veces crean realidades incapaces de apertura recíproca: la pareja cerrada, la familia cerrada, el grupo cerrado, la parroquia cerrada, la patria cerrada... Y eso no es Dios, eso es nuestro, ¡es nuestro pecado!».
Después del Ángelus, el Papa también aludió en español a la situación entre Venezuela y Colombia. En estos días los obispos de ambos países se han reunido para reflexionar sobre la crisis que se vive en las fronteras. Francisco considera que este encuentro es «un claro signo de esperanza. Invito a todos, en particular a los amados pueblos venezolano y colombiano, a rezar para que, con un espíritu de solidaridad y fraternidad, se puedan superar las actuales dificultades».
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A pesar de los esfuerzos del Gobierno por crear una Iglesia independiente y controlada por la Asociación Patriótica Católica China bajo el principio de “amor a la patria, amor a la iglesia”, la gran mayoría de los fieles y del clero de China se siente en comunión con la Santa Sede. “Somos una Iglesia” repiten todos.
El 7 julio de 2012, día de la ordenación episcopal de Mons. Thaddeus Ma Daqin como obispo de Shanghai, la Asociación Patriótica Católica China a la cual pertenecía lo tenía todo bajo control, pero algo salió mal. Monseñor Ma desafió la política religiosa al renunciar a todos sus cargos en la Asociación Patriótica y al negarse a compartir el cáliz de la comunión con un obispo excomulgado por la Santa Sede. Por este gesto recibió el aplauso de los fieles y se convirtió en un ejemplo de valentía para muchos sacerdotes y obispos de China. La venganza del gobierno no se hizo esperar. Además de perder su libertad, el gobierno le ha revocado el título de obispo, no así la Santa Sede que lo reconoce como obispo legítimo de Shanghai.
El partido comunista chino, a través de la Asociación Patriótica pretende crear una Iglesia autónoma e independiente, inconciliable con la doctrina católica. A su vez, este organismo obliga a las personas a asumir actitudes y a adquirir compromisos que son contrarios a los dictámenes de su conciencia como católicos. El catolicismo es considerado como la “quintaesencia de Occidente”, y al Vaticano y al Papa como “potencias extranjeras” que pretenden inmiscuirse en los asuntos internos de China.
Por lo tanto, las personas que no quieren someterse a la autoridad del partido, están fuera de la legalidad y por ello, deben vivir su fe en clandestinidad. Todo esto ha causado mucho sufrimiento.
En los últimos años la comunidad católica china ha padecido arrestos, detenciones, sesiones de reeducación, destrucción de iglesias, prohibiciones de actividades religiosas, multas y consagraciones episcopales ilícitas. Asunto que mina las relaciones Roma-Pekín desde hace más de 60 años.
Para el Santo Padre Francisco, igual que para sus predecesores, China es una cuestión prioritaria, En Roma, dos días después de su elección, afirmaba: “Nunca olvido rezar por los católicos de China, que han ofrecido tantos testimonios a la Iglesia Universal”, interés que ha mostrado en varias ocasiones. A su vez, los católicos chinos acogían su elección con entusiasmo uniéndose a la alegría de la Iglesia universal. Algunos recordaban a Mateo Ricci, jesuita italiano fundador de las misiones católicas chinas en el S.XVI y expresaban un deseo. “Papa Francisco, te esperamos en China” En agosto de 2014 el Santo Padre envió sus “mejores deseos” al presidente chino Xi Jinping poco antes de que el avión en el que viajaba sobrevolara por primera vez China de camino a Corea del Sur.
Hay ciertos “signos prometedores” que pueden infundir esperanzas de cambio, pero en la práctica la situación de la Iglesia se ha mantenido igual. Es una situación dolorosa ya que la gran mayoría de obispos, sacerdotes y fieles chinos se sienten parte de la Iglesia universal, así lo expresaba con rotundidad un anciano prelado a Ayuda a la Iglesia Necesitada: “Somos una Iglesia. La Iglesia en China es fruto de la oración de toda la Iglesia. Nosotros no hacemos nada. Dios lo hace todo. Necesitamos de vuestra oración. Os agradezco también vuestra ayuda, gracias a ella hemos podido hacer la obra de Dios. Somos una Iglesia”.
+ Ofrece un donativo desde aquí por la Iglesia en China
Estamos en Hungría, donde al menos cientos de refugiados siguen llegando día tras día. La mayoría están escapando de guerras en Siria, Afganistán, Irak y Pakistán.
El primer paso es reconocer los pecados cometidos por uno mismo.
Dijo que todo cristiano debe seguir el ejemplo de Jesús y ser personas de paz, que unan, a pesar de que la propia Iglesia sufre por estar dividida.