La revista dominical de "The New York Times" dedicó un amplio espacio a la dramática situación. En un siglo (de 1910 a 2010) el número de los cristianos en países como Egipto, Israel, Palestina y Jordania ha pasado del 14 al 4% de la población.

Un profundo análisis de la situación de los cristianos en Medio Oriente

La revista dominical de "The New York Times" dedicó un amplio espacio a la dramática situación. En un siglo (de 1910 a 2010) el número de los cristianos en países como Egipto, Israel, Palestina y Jordania ha pasado del 14 al 4% de la población.

Los cristianos en Medio Oriente están «mal» o «menos mal», declaró hace algunos días el Patriarca latino Fouad Twal de Jerusalén, y añadió que la condición de los palestinos en Cisjordania es, sin duda, mejor que la que viven los cristianos en Siria y en Irak, sobre todo los que se vieron obligados a abandonar sus casas frente al avance de los milicianos del llamado Estado Islámico.

«¿Asistimos al fin del cristianismo en Medio Oriente?», se pregunta ‘The New York Times’ en su revista del domingo 26 de julio (titulada «La sombra de la muerte»).

Empezando con la historia de Diyaa y Rana, cónyuges de Qaraqosh, la localidad cristiana iraquí más grande de la Llanura de Nínive (que ocupa alrededor de 1500 millas cuadradas encerradas entre el territorio kurdo y el territorio árabe, y que fue hasta el verano pasado el ‘granero’ de Irak, debido a sus amplios cultivos de cereales, y que también era famosa por sus ganados y actividades comerciales), el reportaje hunde las raíces en los albores de la fe cristiana en aquella tierra. Y, como telón de fondo, los testimonios sobre el terror que acompaña la expansión de las milicias del EI, sobre los pozos que han sido secados (en zonas en donde las temperaturas llegan a más de 43°C), sobre las decapitaciones en masa, sobre la fuga de las personas hacia Erbil (la capital de la zona kurda, a unas 50 millas al norte).

La mayor parte de los cristianos de Irak se dicen asirios, caldeos o sirios, nombres diferentes para indicar una raíz étnica común que se fue desarrollando en los reinos mesopotámicos entre el Tigris y el Éufrates miles de años antes de Cristo. Según el historiador Eusebio, el cristianismo habría llegado a la zona durante el primer siglo, pero la tradición indica que Tomás, uno de los apóstoles, habría enviado a Tadeo, uno de los primeros que se convirtieron del hebraísmo, a predicar el Evangelio a Mesopotamia.

El cristianismo creció en pacífica convivencia con otras tradiciones religiosas, como el judaísmo, el zoroastrismo y el monoteísmo de los drusos, yazidíes y otros: comunidades en conflicto entre sí y divididas por diferencias doctrinales que todavía persisten en la actualidad. Cuando las primeras tropas islámicas llegaron de la península árabe durante el siglo VII, el paso al dominio islámico se dio sin grandes traumas: los cristianos del Oriente contaban con cierta protección; es cierto que tenían que pagar la ‘yizia’ (el impuesto islámico para los no musulmanes), pero se les permitía lo que para los musulmanes estaba prohibido: comer carne de cerdo, beber alcohol, y los gobernantes musulmanes tendían a ser muy tolerantes con las minorías (frente a sus homólogos cristianos) y, durante alrededor de 1500 años, las diferentes religiones prosperaron hombro con hombro.

Hace cien años, dos hechos pusieron en marcha el periodo de violencias más grande en contra de los cristianos la caída del Imperio otomano y la Primera Guerra Mundial. El genocidio que perpetraron las Juventudes Turcas en nombre del nacionalismo (¡y no de la religión!) provocó la muerte de, por lo menos, dos millones de armenios, asirios y griegos, principalmente cristianos. Entre los sobrevivientes, los más educados fueron hacia el Occidente, otros se establecieron en Irak o en Siria, protegidos por los dictadores militares.

En el arco de un siglo (de 1910 a 2010) el número de los cristianos enel Medio Oriente, en países como Egipto, Israel, Palestina y Jordania, ha seguido disminuyendo: si al principio del siglo XX los cristianos representaban el 14% de la población, ahora son solamente el 4%. También en el Líbano, el único país de la región en el que los cristianos tienen una presencia significativa, su número se ha ido reduciendo a lo largo del último siglo, del 78% al 34%. Las razones de este ocaso tienen que ver con el bajo índice de natalidad, con el clima políticamente hostil y con las crisis económicas, pero también el miedo es un factor de peso: el avance contemporáneo de grupos extremistas o la percepción de que sus comunidades se están extinguiendo, inducen a las personas a abandonar sus tierras.

Desde hace más de una década los extremistas han tomado como blanco a los cristianos y a otras minorías, que son considerados normalmente como emblema del mundo occidental: en Irak, la invasión estadounidense provocó que huyeran miles de personas: «Desde 2003 hemos perdido sacerdotes, obispos y más de 60 Iglesias fueron bombardeadas en Irak», declaró Bashar Warda, arzobispo católico de Erbil. Con la caída de Saddam Hussein, los cristianos se redujeron a menos de 500 mil unidades (en 2003 eran más de un millón y medio).

La ‘primavera árabe’ sólo empeoró las cosas. Después de las caídas de dictadores como Mubarak, en Egipto, o Gaddafi, en Libia, la atávica protección de las minorías se acabó y ahora el EI está tratando de arrancar las raíces de los cristianos y otras minorías cancelando, con la fuerza de las armas, la antigua historia de la región, con el objetivo de legitimar su empresa milenaria utilizando los medios de comunicación para advertir a la población.

Por primera vez el futuro del cristianismo en la región es incierto. «¿Cuánto tiempo más podremos huir antes de que nosotros y las demás minorías nos convirtamos solo en un capítulo dentro de un libro de historia?», se pregunta Nuri Kino, periodista que fundó un grupo de presión para exigir una acción por parte del Occidente. Según un estudio del Pew Institut, los cristianos ahora están viviendo la persecución religiosa más fuerte de su historia. «El EI solo encendió los reflectores sobre un problema de supervivencia», dice Ana Eshoo, parlamentaria demócrata de California, cuyos padres provenían de aquella región, y muy comprometida en la defensa de los cristianos del Medio Oriente.

Desde que comenzó la guerra civil en Siria en 2011, Assad ha permitido que los cristianos abandonaran el país: casi un tercio de ellos, alrededor de 600 mil, no tuvieron otra oportunidad.

Durante la primavera, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió para afrontar la situación de las minorías religiosas en Irak: «Si prestamos atención a los derechos de las minorías solo después del inicio del dramático genocidio, hemos fracasado desde el principio», declaró Zeid Ra’ad al-Hussein, alto comisionado para los derechos humanos.

Ha sido prácticamente imposible, afirma ‘The New York Times’, para dos presidentes de los Estados Unidos (Bush, evangélico conservador, y Obama, liberal progresista) afrontar en serio la difícil situación de los cristianos debido a los temores del «choque de civilizaciones». «Una de las sombras de la administración Bush fue la incapacidad de afrontar este problema, directa consecuencia de la invasión», dice Timothy Shah, director del Freedom Project de la Georgetown University.

Recientemente, la Casa Blanca fue criticada por no querer pronunciar el mismo término «cristiano»: cuando, durante el invierno, el EI masacró a los coptos egipcios en Libia, el Departamento de Estado se refirió a las víctimas simplemente como «ciudadanos egipcios». Daniel Philpott, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Notre Dame, indicó: «Cuando se calla sobre el hecho de que el EI tiene motivaciones religiosasy que tiene en la mira a las minorías religiosas, la prudencia de la actual administración parece excesiva».

Aunque el EI fuera derrotado, el destino de las minorías religiosas en Siria e Irak sería desolador: «Vivimos aquí como grupo étnico desde hace 6000 años y, como cristianos, desde hace 1799 años -dice Srood Maqdasy, miembro del Parlamento kurdo. Tenemos nuestra cultura, la lengua y la tradición. Si viviéramos dentro de otras comunidades, todo esto desaparecería en dos generaciones».

La solución práctica, según algunos, sería la de construir un refugio seguro en la Llanura de Nínive, tal vez administrado por ACNUR como solución permanente. O una solución deltipo ‘no-fly zone’, aunque todavía habría que ver si la apoyaría la comunidad internacional.

Para otros, la convivencia entre las diferentes religiones se ha acabado: «Ya no hay tiempo para esperar soluciones», afirmó el padre Emanuel Youkhana, que dirige el Christian Aid Program en el norte de Irak. Irak es un matrimonio forzoso entre sunitas, chiitas, kurdos y cristianos, y no salió bien. Yo, como sacerdote, prefiero el divorcio».

Además, el Santo Padre aprovechó la ocasión para pedir una ovación para los abuelos en su día y pidió por las personas secuestradas por el Estado Islámico al cumplirse dos años del secuestro en Raqqa del sacerdote jesuita Paolo Dall'Oglio

 

El Santo Padre se inscribió este domingo en el rezo del Ángelus

Además, el Santo Padreaprovechó la ocasión para pedir una ovación para los abuelos en su día y pidió por las personas secuestradas por el Estado Islámico al cumplirse dos años del secuestro en Raqqa del sacerdote jesuita Paolo Dall'Oglio

 
Con este gesto, el Papa se convirtió en el primer peregrino en inscribirse a la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia del año 2016.
 
PAPA FRANCISCO
"Hecho. Me he inscrito a la Jornada como peregrino mediante este dispositivo electrónico”.
 
El calor del domingo no impidió que, de nuevo, miles de peregrinos llenasen la plaza de San Pedro. El Papa les habló sobre el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Les explicó que Jesúsno sólo alimenta materialmente a las personas.
 
PAPA FRANCISCO
"La multitud quedó sorprendida por el prodigio de la multiplicación de los panes pero, el regalo que Jesús hace es la plenitud de la vida para el hombre hambriento. Jesús sacia no solo el hambre material sino aquella más profunda, el hambre del sentido de la vida, el hambre de Dios”.
 
Dijo que también los cristianos pueden ayudar a otras personas en momentos de dificultad y explicó no es tan difícil como parece.
 
PAPA FRANCISCO
"Frente al sufrimiento, la soledad, la pobreza y la dificultad de muchas personas, ¿qué podemos hacer? Quejarse no resuelve nada. Pero podemos ofrecer lo poco que tenemos, como el muchacho del Evangelio. Seguro que tenemos una hora de tiempo, algún talento, alguna competencia... ¿Quién de nosotros no tiene "sus cinco panes y dos peces”?”
 
Francisco recordó que pronto se cumplirán dos años del secuestro en Siria del sacerdote jesuita Paolo Dall'Oglio, desparecido en Raqqa, la capital del Estado Islámico. Pidió una oración por él y por todas las personas secuestradas en las zonas de conflicto. Por eso invitó a las autoridades internacionales a que refuercen su actuación para liberar a estas personas. Junto a los peregrinos, rezó un Avemaría por los secuestrados.
 
También se dirigió a los abuelos, por ser la festividad de San Joaquín y Santa Ana, y pidió un aplauso para ellos por su preciosa presencia en las familias.
 

Además, el Santo Padre aprovechó la ocasión para pedir una ovación para los abuelos en su día y pidió por las personas secuestradas por el Estado Islámico al cumplirse dos años del secuestro en Raqqa del sacerdote jesuita Paolo Dall'Oglio

El Santo Padre se inscribió este domingo en el rezo del Ángelus

Además, el Santo Padre aprovechó la ocasión para pedir una ovación para los abuelos en su día y pidió por las personas secuestradas por el Estado Islámico al cumplirse dos años del secuestro en Raqqa del sacerdote jesuita Paolo Dall'Oglio

 
Con este gesto, el Papa se convirtió en el primer peregrino en inscribirse a la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia del año 2016.
 
PAPA FRANCISCO
"Hecho. Me he inscrito a la Jornada como peregrino mediante este dispositivo electrónico”.
 
El calor del domingo no impidió que, de nuevo, miles de peregrinos llenasen la plaza de San Pedro. El Papa les habló sobre el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Les explicó que Jesús no sólo alimenta materialmente a las personas.
 
PAPA FRANCISCO
"La multitud quedó sorprendida por el prodigio de la multiplicación de los panes pero, el regalo que Jesús hace es la plenitud de la vida para el hombre hambriento. Jesús sacia no solo el hambre material sino aquella más profunda, el hambre del sentido de la vida, el hambre de Dios”.
 
Dijo que también los cristianos pueden ayudar a otras personas en momentos de dificultad y explicó no es tan difícil como parece.
 
PAPA FRANCISCO
"Frente al sufrimiento, la soledad, la pobreza y la dificultad de muchas personas, ¿qué podemos hacer? Quejarse no resuelve nada. Pero podemos ofrecer lo poco que tenemos, como el muchacho del Evangelio. Seguro que tenemos una hora de tiempo, algún talento, alguna competencia... ¿Quién de nosotros no tiene "sus cinco panes y dos peces”?”
 
Francisco recordó que pronto se cumplirán dos años del secuestro en Siria del sacerdote jesuita Paolo Dall'Oglio, desparecido en Raqqa, la capital del Estado Islámico. Pidió una oración por él y por todas las personas secuestradas en las zonas de conflicto. Por eso invitó a las autoridades internacionales a que refuercen su actuación para liberar a estas personas. Junto a los peregrinos, rezó un Avemaría por los secuestrados.
 
También se dirigió a los abuelos, por ser la festividad de San Joaquín y Santa Ana, y pidió un aplauso para ellos por su preciosa presencia en las familias.

Sigue apareciendo iconografía cristiana 20 siglos después

En las catacumbas de San Calixto los últimos trabajos han resultado dar con una representación de Orfeo del siglo III

Aunque parezca imposible, las catacumbas siguen escondiendo tesoros casi 20 siglos después de comenzarse a utilizar. Es el caso de las catacumbas de San Calixto, en Roma.
A 15 metros de profundidad, y muy cerca de la famosa cripta de los Papas, los últimos trabajos han revelado esto. Es Orfeo, un personaje de la mitología pagana que fue utilizado en la iconografía cristiana.
FABRIZIO BISCONTI
Pontificia Comisión Arqueología Sacra
"En el centro está Orfeo, el mítico cantor de Tracia que domaba a los animales con el sonido de su lira. Naturalmente, para los cristianos, simbolizaba a Cristo, el Logos, que domaba a los animales, incluso a los más feroces”.
El próximo 8 de diciembre comenzará el Jubileo de la Misericordia. El Vaticano quiere proponer las catacumbas como un punto vital en la peregrinación de los miles de visitantes que acudirán a Roma.
CARD. GIANFRANCO RAVASI
Presidente, Pontificia Comisión Arqueología Sacra
"Esta restauración se enmarca,en cierto sentido, en un evento eclesial: el Jubileo de la Misericordia, el Año Santo”.
Junto con los nuevos frescos, las catacumbas ofrece aún más. Se han hallado piezas que testimonian que en la Edad Media los peregrinos las visitaban para honrar la memoria de los mártires.
En los últimos 20 años se ha seguido excavando a su alrededor y se han recopilado en un nuevo museo estas piezas, inscripciones y relieves.
MATTEO BRACONI
Museo della Torreta
"Hemos abierto un nuevo museo que contiene una historia hecha de mármol. Es una historia de fragmentos de sarcófago de la zona de San Calixto, no sólo de las catacumbas sino también del exterior”.
Más de 15 hectáreas, galerías de 20 kilómetros de longitud y más de 20 metros de profundidad sirvieron de cementerio a cientos de miles de cristianos desde el siglo II después de Cristo. Su riqueza parece casi infinita y conserva el recuerdo vivo de la presencia milenaria de los cristianos en la Ciudad Eterna.
http://www.romereports.com/2015/07/26/descubren-nuevos-frescos-del-siglo-iii-en-catacumbas-de-san-calixto

El papa Francisco ha enviado un mensaje a todos los participantes y los organizadores de la XVI edición de la Fiesta de los Abuelos, que se celebra este domingo en toda España, en ocasión de la festividad de Santa Ana y de San Joaquín.

 

Con ocasión de la festividad de San Joaquín y Santa Ana, la asociación española "Edad Dorada-Mensajero de la Paz" organiza la Fiesta de los Abuelos

El papa Francisco ha enviado un mensaje a todos los participantes y los organizadores de la XVI edición de la Fiesta de los Abuelos, que se celebra este domingo en toda España, en ocasión de la festividad de Santa Ana y de San Joaquín.

 

En su mensaje, enviado a través de la Nunciatura Apostólica en España, el Santo Padre les invita a “reafirmar su fe en la cercanía del Señor”.

Asimismo les recuerda que el Señor “no les abandona en situación alguna, y en la convicción de que aún pueden aportar, con el influjo de sus sabias palabras y entrañables gestos, en la vida y el crecimiento de los miembros de sus propias familias, a nivel profundamente humano, espiritual y de fe”.

Finalmente, el Pontífice reafirma el propósito de las personas que atienden y cuidan a los mayores “con la alegre satisfacción de que, al cuidarles con amor, están colaborando al bien común de la sociedad”.

La Jornada es promovida cada año en la fiesta de los santos Joaquín y Ana --abuelos de Jesús-- por la asociación católica española “Edad Dorada-Mensajero de la Paz”, comprometida en la asistencia y en la promoción de la tercera edad. El objetivo es “sensibilizar a la sociedad sobre el respeto que se debe a las personas ancianas que han dado tanto en su vida, hacer que se aprecie el precioso valor de los abuelos en cada familia y llamar la atención sobre las necesidades de la población anciana”.

Madrid acogerá este año el evento central de la jornada: una misa presidida por monseñor Luis Gutiérrez Martín, obispo emérito di Segovia, en la iglesia de San Antonio. Al finalizar la celebración, se leerá el mensaje del Santo Padre y su bendición apostólica.

También el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, ha enviado un mensaje para esta Jornada en el que recuerda que “el Día de los Abuelos es una fiesta de profunda raíz familiar, sin olvidar la dimensión social e institucional que ella tiene también en nuestro mundo de hoy”. Y se pregunta “¿Quién no recuerda y siente un cariño especial por los abuelos?” “¡Cuántas cosas buenas nos enseñaron!”, asegura el arzobispo de Madrid.

http://www.zenit.org

 

Castelgandolfo, situado a unos 25 kilómetros del Vaticano, es un lugar ideal para evitar el duro calor de Roma, que en este período es muy intenso.

Como suele ser habitual en el mes de julio o agosto los Papas suprimen la mayor parte de sus actos públicos.

Castelgandolfo, situado a unos 25 kilómetros del Vaticano, es un lugar ideal para evitar el duro calor de Roma, que en este período es muy intenso.

 

 

Juan Pablo II y Benedicto XVI pasaron allí algunos períodos de descanso pero Francisco descansa de otro modo. Se queda en el Vaticano.

P. GUILLERMO KARCHER

Ceremoniero pontificio

"Descansa a su modo. Pero no se va de vacaciones, si esa es la pregunta fundamental. No conoce el concepto de vacaciones y es muy solidario con mucha gente, que sobre todo en estos tiempos, no puede irse de vacaciones así que también esto hay que considerarlo”.

De hecho, Francisco no pasó ninguna noche en Castelgandolfo, ni siquiera después del extenuante viaje a América Latina. Sus colaboradores dicen que el viaje no pareció pasarle factura.

P. GUILLERMO KARCHER

Ceremoniero pontificio

"Me arrimé, me acerqué para decirle ¿cómo está? Y estaba trabajando. En italiano se dice "fresco e pimpante” así que estaba realmente espléndido, en forma, como que no afectado por el cambio de horarios o de clima, ni las largas horas de vuelo”.

En agosto retomará las audiencias generales y en septiembre está previsto que retome su ritmo de encuentros. Mientras tanto, pasará gran parte de este tiempo viendo a personas en privado y preparando sus próximos compromisos, especialmente uno: el viaje a Cuba y Estados Unidos.

http://www.romereports.com/homepage

El padre Pietro Ciuciulla, superior de los misioneros combonianos presentes en el país que ha ofrecido tropas a la fuerza africana desplegada para contrarrestar a los fundamentalistas islámicos del norte de Nigeria

Chad; cristianos y musulmanes más unidos después de los ataques de Boko Haram

El padre Pietro Ciuciulla, superior de los misioneros combonianos presentes en el país que ha ofrecido tropas a la fuerza africana desplegada para contrarrestar a los fundamentalistas islámicos del norte de Nigeria

Responder al terror que ha creado Boko Haram con el diálogo entre las religiones. Es el compromiso de los cristianos y musulmanes de N’djamena, capital de Chad, en la que en menos de un mes ha habido tres ataques kamikaze del grupo extremista nigeriano. Los atentados del 15 de junio, del 29 del mismo mes y del 11 de julio provocaron, en conjunto, más de 60 muertes y decenas de heridos, pero no lograron dividir a la población.

«Los cristianos y los musulmanes han permanecido unidos en contra de un fenómeno que ha afectado a ambos: Boko Haram obtuvo el efecto opuesto al que esperaba», narra el padre Pietro Ciuciulla, superior de los misioneros combonianos en el país. Allí, la convivencia entre la mayoría islámica (el 58% de casi 13 millones de habitantes) y la comunidad católica y protestante (respectivamente el 18% y el 16% de la población) tiene fuertes raíces.

«Fue el Papa Juan Pablo II el que pidió, durante su visita de 1990, que comenzara un diálogo interreligioso, y con el tiempo nacieron varias iniciativas», explica el padre Pietro. La más importante de ellas, la plataforma que engloba a los representantes de las tres principales confesiones del país, tiene apenas dos años, pero muchas otras la han precedido. Entre ellas está el centro cultural Al-Mouna, fundado por la diócesis y dirigido actualmente por una monja de los Sagrados Corazones, Aida Yazbeck. La acción dl centro parte de la base de la sociedad: «Formamos -explica la religiosa- a los cristianos y a los musulmanes en los temas de la religión, de la mediación, de la gestión de los conflictos. Ahora nos estamos dirigiendo a aquellos que llamamos ‘intermediarios de barrio’, para crear grupos en diferentes zonas de la ciudad».

«Células de vigilia», las llama sor Aida, casi como queriéndolas oponer a las células «durmientes» de los grupos extremistas, temidas por la población. Los que trabajan para contrarrestar estos miedos y por la unidad no pueden detenerse y hay que dar el ejemplo, como sucedió el 11 de julio, fecha del último ataque. «Fue organizado un seminario de la unión de jóvenes cristianos y musulmanes locales, y los que lo animaban éramos yo y otro responsable del centro Al-Mouna, de fe islámica -narra la directora. Los chicos, a quienes iba dirigida la iniciativa, eran alrededor de 400: después del atentado, que se verificó a poca distancia, tuvimos que proseguir con el trabajo».

«Los cristianos y los musulmanes fueron víctimas de los kamikazes, de la misma manera», refirió sor Aida al recordar los episodios de las últimas semanas, que parecen tener un a matriz más política que religiosa. Chad se encuentra, de hecho, entre los países que han dado tropas a la fuerza africana desplegada para contrarrestar Boko Haram en el norte de Nigeria y en los territorios de la zona, y fue atacado por los milicianos después de que hubiera tomado esta decisión. La tensión sigue evidentemente muy alta: y para tratar de reducirla, por el fin del Ramadán, el centro Al-Mouna organizó tres días de festejos con la participación de varios artistas locales. Los números, evidentemente, no son los de la jornada de la paz, celebrada cada año en noviembre en la Plaza de la Nación, la plaza principal de la capital N’djamena, en la que participan alrededor de 50 mil personas, reunidas para rezar juntas. Sin embargo -explica el padre Pietro- es de la vida de todos los días de donde surgen los frutos del diálogo».

Cenas en común, viajes organizados juntos, visitas de saludo en ocasión de las festividades como la Pascua o el Eid-al-Fitr: «En otros sitios serían difícil de imaginar, aquí, pro el contrario, ayudan a encontrarse y, por lo tanto, a cancelar los miedos ante aquello que no se conoce», prosigue el misionero. El encuentro también continúa en las actividades cotidianas, por la calle o en el mercado. Escenas de vida que dan esperanza a sor Aida: «Vencer el pánico que se creó después de los atentados es una cuestión de tiempo y de confianza, que se irán creando poco a poco», concluyó.

Davide Maggiore

http://vaticaninsider.lastampa.it

Efectivamente son muy diferentes uno del otro; y, para mí, pasar de una larga experiencia como secretario del cardenal Ratzinger, y Benedicto XVI después, a trabajar también con el papa Francisco, no fue nada fácil.

 

Entrevista al secretario de los dos papas, Mons. Georg Gänswein

Efectivamente son muy diferentes uno del otro; y, para mí, pasar de una larga experiencia como secretario del cardenal Ratzinger, y Benedicto XVI después, a trabajar también con el papa Francisco, no fue nada fácil.

 

Ciudad del Vaticano, 21 de julio de 2015 (ZENIT.org)

Por Jaume Figa i Vaello http://t.co/8TdiDEZHfc

Las 'stanze vaticane' impresionan. Al contrario de lo que pasa con los platós de televisión, ahí todo es mayor de lo que habías visto en imágenes: la 'Porta di Sant’Anna', el 'Palazzo Apostolico', las majestuosas escalinatas, el 'Cortile di San Damaso'… Magnificencia histórica, con rincones de más de quinientos años; espléndida, pero –contrariamente a lo que algunos insisten en manifestar– no ostentosa: yo diría que justo lo contrario. Mons. Georg Gänswein (1956) nos recibió en una de esas tantas salas: no muy grande, roja, bien iluminada, antigua, elegante. Como elegante es siempre el porte de este 'monsignore'.

Le pregunté si le molestaba que algunos le conocieran como el 'George Clooney del Vaticano', y se rió: “Si le soy sincero, al principio tuve que buscar en Internet quién era y me dije: ‘¡oh!’. De todos modos, no exageremos…; sí oigo cosas, pero lo dejo pasar y, con el tiempo, desaparecen”.

Sin altiveces que quizá esperarías de alguien con su posición, tan cerca de dos de las personas más influyentes del mundo. Sencillo. Le pedí disculpas por mi itagnolo, pero él me salió con que el suyo es itatedesco. Yo pienso que habla la lengua de Dante con gran distinción y que los más de veinte años en la Ciudad Eterna –llegó en 1993– seguramente son causa de ello. En 1996, se puso en manos de Joseph Ratzinger, en la Congregación para la Doctrina de la Fe y, desde 2003, como su secretario personal, cargo que mantuvo al convertirse, el cardenal, en papa Benedicto. En 2012 fue nombrado prefecto de la Casa Pontificia y, con el nuevo pontificado, Francisco lo confirmó en el cargo. Corría el año 2013, justo el mes en que el intenso calor detiene Roma, pero no para el papa Bergoglio: 31 de agosto. Así las cosas, Mons. Gänswein es, hoy, la única persona en la historia de la Iglesia que sirve a dos papas a la vez. Digamos que vive con el alemán –celebran Misa juntos, rezan el rosario, andan media hora todos los días…–, y, por la tarde, trabaja con el argentino.

¿Cómo lo hace para colaborar con dos papas? No creo que resulte sencillo, adaptarse a dos personalidades tan distintas

-- Mons. Georg Gänswein: Efectivamente son muy diferentes uno del otro; y, para mí, pasar de una larga experiencia como secretario del cardenal Ratzinger, y Benedicto XVI después, a trabajar también con el papa Francisco, no fue nada fácil. Digamos que, usando un lenguaje informático, tuve que “hacerme compatible”, porque realmente ha sido un cambio bastante intenso. Recibí el cargo de prefecto, que después Francisco quiso confirmar, y lo que hacemos –mis colaboradores y yo– es servir. Y ya está. ¿Cómo? Pues depende mucho de las cosas y del modo como cada papa guía la Iglesia. No obstante, debo decir que hay una gran ventaja en todo esto: vivir y colaborar con dos papas, esta diversidad, me ha ayudado y me ayuda a crecer, a trabajarme: humana y espiritualmente.

Más allá de las diferencias físicas –aquello de los zapatos, la cruz, etc.–, a veces parece como que incluso en lo que dicen puede haber distancias.

Todas esas historietas del comienzo del pontificado –que si usaba los zapatos negros, que si la cruz pectoral era de plata, que si…; son secundarias: cosas externas, modos de hacer. Si se mira un poco mejor el contenido, se ve que en el modo de ejercitar el munus petrinum hay una gran continuidad con su predecesor. Y así debe ser. Hablamos de un sudamericano y un alemán, muy distintos entre sí. El primero ha sido educado y formado desde la espiritualidad jesuita y es lógico que su modo de hacer, de pensar y también de ejercitar su mandato sea distinto al de alguien que ha tenido una formación sobre todo académica y universitaria.

A menudo, Francisco me recuerda a Juan Pablo II

​-- Mons. Georg Gänswein: Sí, puede ser. Los dos, aunque llegaron a la sede de Pedro teniendo veinte años de diferencia, venían con una experiencia pastoral enorme, si bien en un contexto político y cultural muy distinto. El papa Francisco, habiendo dirigido una diócesis muy grande y no fácil como Buenos Aires, y san Juan Pablo II, a la cabeza de una Iglesia de Cracovia que, en aquel momento, constituía el único lugar donde poder expresarse con libertad. Pienso que en esto los podemos comparar. También en algunos aspectos de su personalidad.

¿Cómo cuáles?

​-- Mons. Georg Gänswein: Francisco, por ejemplo, habla mucho de la ‘cultura del encuentro’: encontrarse con las personas, cuantas más mejor. Juan Pablo II no hablaba expresamente de esta cultura, pero la ponía constantemente en práctica. Es este contacto con los demás, también el contacto físico, lo que conmueve de los dos papados.

Alguna vez he oído decir: “Juan Pablo II es el papa de la esperanza; Benedicto XVI, el papa de la fe; Francisco, el papa de la caridad”. ¿Cree que, aunque simple, puede ser un buen análisis de la realidad? Bueno…, es difícil resumir un pontificado entero. Siempre que se intenta constreñir en una palabra algo complejo es un riesgo. Yo diría que el papa Francisco es el papa de los gestos y el papa de la misericordia, ¿no? Aún estamos en pleno viaje, pero, pasados dos años, me parece que “el papa de los gestos” al menos da una idea.

Con esta perspectiva temporal de la que habla, ¿qué significa realmente, para Benedicto XVI, ser “peregrino terrenal”?

​-- Mons. Georg Gänswein: “La última etapa del peregrinaje terreno”: lo dijo en su último discurso como papa, en Castel Gandolfo. Y antes había dicho que ni bajaba de la cruz, ni dejaba al Señor. Sube al monte para rezar, y sigue rezando por la Iglesia y su sucesor. Su papel, ahora, es espiritual: rezar por la barca de Pedro. Pienso que es importante recordar que la Iglesia no se gobierna sólo con decisiones y estrategias, sino sobre todo, con la oración. En la Iglesia nos sabemos un equipo de oración –una squadra di preghiera–, y somos conscientes de que cuanta más gente rece, mejor, porque eso guía la barca de Pedro. Como ‘peregrino’, el papa emérito juega un puesto particular en este ‘equipo’.

FASCINADO POR LA VIDA UNIVERSITARIA

Stanisław Dziwisz contaba a Georg Gänswein –“recuerdo haberme encontrado con él, después del nombramiento del papa Benedicto XVI”, me dijo– que un secretario papal “debe defender al santo padre de todas las consecuencias de una avalancha: habrá mucha gente que querrá tener acceso a él, contacto con él. Lo importante es que su secretario esté siempre pendiente de dar respuesta a las necesidades del papa; y aquí, dependerá mucho de su modo personal de hacer y de cada situación”. Y así ha actuado él: las cosas han ido saliendo porque se ha dejado llevar. Y ya está. “Nunca he dicho: ‘quiero hacer esto o lo otro’…; me ha llegado un encargo, y lo he aceptado”. Por “fuerza mayor” –su diócesis necesitaba un vicario judicial– se dedicó al Derecho Canónico. No era lo que, al principio, más le apasionara, pero acabó doctorándose en la materia. En Múnich, “la vida universitaria me fascinó, y siempre he estudiado de buena gana”. Poco después, ya en Roma, tuvo la oportunidad de dar clases en disciplinas canónicas en la universidad. “El contacto directo con estudiantes de todo el mundo y el desafío académico ha sido, para mí, una auténtica escuela de vida”. Cinco años: como secretario papal, los vientos cambiaron de nuevo. “Lo echo de menos, sí, y siempre que puedo voy a encuentros con jóvenes donde me lo piden. Está claro que tengo dos encargos que son lo primero. Pero no vivo aislado; eso no es verdad”.

Algunos siguen sin entender la renuncia y la ven, sí, como una estrategia para bloquear intentos de provocar algún daño.

​-- Mons. Georg Gänswein: ¡Podríamos escribir un libro entero de hipótesis y teorías al respecto!… El papa Benedicto, aquel 11 de febrero, leyó una breve y clarísima declaración, donde exponía sus motivos. Todo lo que se salga de ahí, todo lo que se ha dicho, es eso: hipótesis que no tienen ningún tipo de fundamento. Que si había personas o corrientes en contra de Benedicto, nada tienen que ver con la renuncia. Es obvio que una persona como él haya reflexionado mucho y por mucho tiempo una cuestión de tanta envergadura. No se he dejado intimidar por nadie. Fue muy claro en la entrevista de Peter Seewald: “Cuando hay lobos, cuando está el peligro, el pastor no debe dejar su grey”. No lo hizo entonces, y no lo ha hecho nunca; no es una huida. Esta es la verdad, y es la única explicación sobre el porqué de su renuncia.

Usted, alguna vez ha hablado de los frutos de esta renuncia. ¿Cuáles pueden ser?

​-- Mons. Georg Gänswein: El papa Benedicto vio que, para guiar la Iglesia de hoy, hace falta fuerza espiritual y también fuerza física. Es un acto de grandísima humildad renunciar al papado para dar paso a otra persona que fuera más joven y más fuerte. Me parece que es un gran ejemplo de amor al Señor y a su Esposa que es la Iglesia; un ejemplo que no todo el mundo puede o quiere comprender. Después, mirando un poco el pontificado del papa Francisco, se ve que la imagen de la Iglesia ha cambiado para mejor. Benedicto XVI dio el primer paso hacia este cambio: abrió la puerta por este camino. Creo que ya se ven los frutos, y pienso que se verán muchos más en el futuro.

De todos modos, para usted, esos días de febrero de 2013 no debieron ser precisamente tranquilos: muchos sentimientos encontrados

​-- Mons. Georg Gänswein: Sin lugar a dudas. Para mí fueron días muy difíciles, pero ya desde el momento en que el papa me dijo lo que quería hacer, muchos meses antes. Lógicamente, tuve que callármelo del todo y, como imaginará, requería un gran esfuerzo de mi parte.  Aquel famoso 11 de febrero y, después, el 28… Me venían sentimientos de gratitud, pero también de…, de…, tristeza, de…; también de algo comparable a una especie de duelo. Pero la decisión había sido tomada por el santo padre y era una decisión de conciencia, coram Deo, y, por tanto, que sólo podíamos respetar y seguir.

¿Por qué cree que Joseph Ratzinger le eligió a usted como secretario?

​-- Mons. Georg Gänswein: ¡Qué pregunta! Él tenía 75 años y estaba convencido de que Juan Pablo II aceptaría su dimisión… Yo trabajaba ya en laCongregación para la Doctrina de la Fe y su secretario recibió un nuevo cargo en la Congregación para la Vida Consagrada. El cardenal necesitaba a alguien que hiciera de secretario y me eligió a mí. Nunca me explicó por qué y nunca se lo he preguntado. Me sorprendió, sí; pero tomó esta decisión y yo acepté.

Supongo que más le sorprendió ver que su cardenal llegaba a ser papa…

​-- Mons. Georg Gänswein: Sí, sí. Por supuesto. Nunca lo habría imaginado, y creo que menos aún el mismo cardenal. Lo eligieron. Él quería retirarse, ¡pero el futuro le cambió por completo! Aceptó la elección como papa porque vio en ello la voluntad de Dios. Y yo me convertí en secretario del papa. También esos días fueron para mí como un tsunami. Momentos muy “movidos”, como puede suponer.

Con el nuevo papa, ¿en algún momento pensó que dejaría de ser prefecto de la Casa Pontificiay, por tanto, su vida sería un poco más 'tranquila'?

​-- Mons. Georg Gänswein: La verdad es que no. No porque estuviera seguro de que él me confirmaría en el cargo, sino porque no me preocupaba. Por eso, ni lo he pensado, ni he tenido miedo al cambio. Es normal que el papa, cuando quiera, cuando lo vea oportuno, cambie su equipo. En 2013 decidió mantenerme en el cargo, y aquí estoy. Ahora sólo pienso en servirle lo mejor que pueda.

En su opinión, así como el papa Ratzinger dio mucha importancia a la lucha contra el relativismo, ¿cuál piensa que es el punto más importante del papa actual?

​-- Mons. Georg Gänswein: La cuestión de la verdad es siempre importante y creo que el papa Francisco también lo ve así. No es que no esté interesado por la lucha contra el relativismo, sino que ve claramente que Dios, en su pontificado, le pide que se concentre en otros puntos, en otros desafíos. Le gusta mucho hablar de una ‘Iglesia misionera, pobre’; de una Iglesia como ‘hospital de campaña’ o ‘Iglesia que sale hacia fuera’. Es en estos ambientes donde el papa Francisco está actualmente luchando.

Otro de las cuestiones que tiene presente es el de la familia. ¿Por qué cree que se han dado tantas noticias confusas del último sínodo y del que se celebrará en octubre?

​-- Mons. Georg Gänswein: Hay personas que escriben o han escrito sin estar bien informadas o bien preparadas y, existen ‘corrientes’ en esta línea. Por eso es tan importante que los pastores de la Iglesia y todos los fieles tengan las ideas y el contenido claros, y lo expliquen con franqueza y sinceridad. El sínodo de octubre debe partir no de un problema particular, sino de la temática principal, la evangelización y la familia. Está claro que la Iglesia no cierra los ojos ante las dificultades de los fieles que viven en situaciones complicadas. No obstante, debe ofrecer respuestas sinceras que se orienten, no al espíritu de los tiempos, sino al Evangelio, a la Palabra de Jesucristo y a la tradición católica.

¿Dónde están los desafíos actuales, en este campo?

Uno clarísimo son los cristianos que se encuentran en situación matrimonial, hablando teológicamente, ‘irregular’. Es decir, personas divorciadas y vueltas a casar civilmente. Debemos ayudarles, ciertamente, pero no de modo reduccionista. Es importante acercarse a ellos, crear y mantener el contacto, porque siguen siendo miembros de la Iglesia, como todos los demás: ni han sido echados, ni menos aún excomulgados. Esto no implica que no haya problemas en cuanto a la vida sacramental. La Iglesia tiene que ser muy sincera, también para con los fieles que viven en esta situación. No se trata de decir: “pueden o no pueden”; es un tema que tendría que verse de modo positivo. La cuestión del acceso a la vida sacramental se debe afrontar sinceramente, sobre la base del magisterio católico. Espero que en los meses de preparación del sínodo se presenten propuestas que ayuden y sirvan para encontrar las respuestas necesarias para estos duros desafíos.

Algunos de estas controversias vienen de su patria, Alemania ¿Por qué?

​-- Mons. Georg Gänswein: Bien… Es verdad que no todos los errores vienen de ahí, pero sí concretamente este punto de que estamos hablando: hace veinte años, Juan Pablo II, después de un diálogo largo y trabajoso, no aceptó que los cristianos vueltos a casar pudieran acceder a la Eucaristía. Ahora no podemos ignorar su magisterio y modificar las cosas, sin más. ¿Por qué algunos pastores quieren aceptar lo que no es posible? No lo sé. Quizás ceden al espíritu de los tiempos, o se dejan llevar por el aplauso humano que provocan los medios de comunicación…; no lo sé. Ir a contracorriente suele ser más desagradable. Pero un pastor no debe tomar decisiones según los más o menos aplausos que pueda recibir de los medios; la medida es el Evangelio, la fe, la sana doctrina, la tradición.

¿Por qué creeque estos medios de comunicación que cita se expresan poco o nada respecto a los cristianos perseguidos? ¿Está solo, el papa?

​-- Mons. Georg Gänswein: El papa ha sido muy claro en este punto y, a pesar de todo, grandes instituciones no dicen nada o, si dicen, lo hacen con poca fuerza. Y esto es muy grave. Se trata de un comportamiento inaceptable. Por el momento, el papa es la única voz que tiene el coraje y la fuerza de hablar y decir las cosas como son, y no creo que tenga miedo, ni que busque el aplauso de la gente. Como san Pablo, interviene 'opportune, et importune'.

El día a día del papa es intenso y, por tanto, deduzco que el suyo también; ya no tiene tiempo ni para jugar al tenis, que es lo que le gustaría, o dedicarse a la universidad… ¿Habría deseado otra vida?

​-- Mons. Georg Gänswein: Debo decirle que nunca me he hecho esta pregunta. Porque nunca he pedido: “quiero hacer esto, esto, o esto…”. Si me ha llegado un encargo, lo he aceptado. El papa Benedicto me ha pedido algo, entonces yo lo he aceptado y lo hago de buen grado. Y lo mismo para el papa Francisco.

¿Es consciente del momento histórico que está viviendo?

​-- Mons. Georg Gänswein: Me doy cuenta de que mi situación es, en efecto, bastante particular. Pero no lo veo como algo extraordinario. Es un desafío particular, pero lo vivo natural y tranquilamente. Miro de vivir con coherencia y de responder a los desafíos cotidianos con gran confianza en Dios. Eso no quita, claro, que a veces tenga que convivir con algún “latido” de más…, pero siempre con serenidad.

De aquellos días de juventud –usted con melenas (se ríe)–, a hoy, ¿qué diría Georg Gänswein de su vida?

​-- Mons. Georg Gänswein: Cuando miro con perspectiva, también me río un poco de todo eso…; tendría 18, 19 años y, en aquella época –último año de instituto e inicio del seminario–, estaba de moda: ¡no era el único! A mi padre no le gustaba y provocaba pequeños momentos de tensión… Pero, personalmente, siempre me ha servido un principio de vida: ‘confía, pero mira de quién’. Y otro, que en alemán dice: Tue recht und scheue niemanden. Es decir, ‘haz lo que creas justo y no tengas miedo de nadie’.­

En sólo una noche, el grupo terrorista Estado Islámico se hizo con la ciudad de Mosul, la segunda más grande de Irak.

 

La crisis estalló hace un año, el 10 de junio.

En sólo una noche, el grupo terrorista Estado Islámico se hizo con la ciudad de Mosul, la segunda más grande de Irak.

 

 

Los habitantes de la ciudad sólo tenían tres opciones: la muerte, la conversión al islam o el pago de un impuesto, llamado yizia, de 250 dólares para vivir en su territorio. Por eso, en cuestión de horas, cientos de miles de personas huyeron.

Muchos se refugiaron en el Kurdistán, una región autónoma de Irak donde se vive en relativa paz. Monseñor Bashar Warda es arzobispo de Erbil, la capital. Ha sido testigo del goteo constante de refugiados y ha escuchado las atroces historias de violencia contra cristianos y minorías religiosas perpetradas por estos radicales.

ARZ. BASHAR WARDA

Arzobispo de Erbil (Kurdistán)

"Honestamente, me encuentro cansado. He visto a muchas personas en esta situación y cada día hay más necesidades. Los refugiados llaman a la puerta de las iglesias de mi diócesis buscando ayuda y refugio, educación, ayuda médica... Hay muchas necesidades”.

La situación aún está lejos de mejorar. Reclama que la voz de los líderes musulmanes del mundo exprese con más contundencia su condena a la acción del Estado Islámico.

ARZ. BASHAR WARDA

Arzobispo de Erbil (Kurdistán)

"A menos que en las declaraciones de los líderes musulmanes se hable sobre las víctimas, no habrá posibilidad de que los musulmanes sepan lo que está pasando. Lo que está sucediendo no es un perjuicio a la reputación del islam. Es que se están destruyendo las vidas de muchas personas inocentes”.

El Estado Islámico ocupa la mitad de Siria, el 40 por ciento de Irak y actúa en diversas partes del mundo. Para el arzobispo de Erbil son un cáncer que hay que extirpar.

ARZ. BASHAR WARDA

Arzobispo de Erbil (Kurdistán)

"Creo que el Estado Islámico es un cáncer. Lo primero que hay que hacer contra el cáncer es pararlo y extirparlo para acabar con la enfermedad. No hay otro camino. No se puede negociar con ellos o llegar a otra solución”.

Junto a la acción militar propone la reconciliación de los iraquíes y la ayuda de la comunidad internacional tanto en el aspecto político como en el humanitario.

Explica además que los refugiados no quieren marcharse de Irak, pero que la difícil campaña contra el ISIS y la falta de avances hacen que la esperanza de volver a casa se desvanezca poco a poco.

http://www.romereports.com/homepage

El director de la Oficina de Prensa del Vaticano, el padre Federico Lombardi, entrevistado por TV2000, al regreso de su viaje a América Latina explicó las vacaciones de verano del papa Francisco, que en Europa son el mes de julio o agosto.

Las vacaciones del papa Francisco

En el hemisferio norte los meses de julio y agosto son los más calurosos del año

El director de la Oficina de Prensa del Vaticano, el padre Federico Lombardi, entrevistado por TV2000, al regreso de su viaje a América Latina explicó las vacaciones de verano del papa Francisco, que en Europa son el mes de julio o agosto. Las escuelas y centros de estudios suelen estar cerrados en este período. Actualmente bastante menos, pero hasta pocos años atrás en el mes de agosto la ciudad de Roma se vaciaba.

El portavoz indicó que ahora “el papa Francisco está preparando, en la Casa Santa Marta, en donde tiene su residencia en el Vaticano, su décimo viaje apostólico a Cuba y a los Estados Unidos que será del 19 al 27 de Septiembre”.

Precisó además que el Santo Padre “está escribiendo los discursos que dirá en los dos países, en especial el de las Naciones Unidas, en el Congreso de Estados Unidos y con motivodel Día Mundial de la Familia, en Filadelfia”. El director de la Oficina de prensa de la Santa Sede consideró que estos compromisos “requieren una preparación no indiferente”.

O sea que en el mes de julio, no hay audiencia general en la Plaza de San Pedro y tampoco la misa en la Capilla de Santa Marta, a la que participa un pequeño grupo de fieles, la que retoma en septiembre.

En la Casa Santa Marta, Francisco aprovecha así el ritmo menos intenso de trabajo para “estudiar, leer, responder cartas y preparar sus próximas citas”. O sea las vacaciones no incluyen ir a Castel Gandolfo, la hermosa residencia pontificia de verano con verdes jardines, en donde la temperatura es un poco más baja que en Roma, sino en su residencia habitual: la Casa Santa Marta.

El único compromiso público sigue siendo la oración del ángelus el domingo, con los fieles en la Plaza de San Pedro.

En agosto en cambio recomienzan las audiencias generales aunque no en la plaza de San Pedro, sino, en el Aula Pablo VI, debido al gran calor de este mes.

¿El Papa no se va de vacaciones? Monseñor Guillermo Karcher, estrecho colaborador del Papa, en una reciente entrevista a ZENIT respondió: “No, hace las ‘medias vacaciones’ a su estilo”. El monseñor afirma que “para él no existe el concepto vacaciones. Lo hizo solo una vez de joven jesuita, en Córdoba, luego nunca más. Para él, vacaciones es disminuir un poco el ritmo…”.

http://www.zenit.org

Primeros Cristianos en otros idiomas
magnifiercrosschevron-down