Hay mucho que hacer ya desde ahora. En primer lugar, los gobierno pueden y deben emprender un plan para por lo menos garantizar la seguridad de los miles de prófugos
Me ha llamado la atención el apasionado artículo de la periodista italiana Lucia Annuziata sobre la “soledad del Papa” ante las matanzas contra cristianos en tantas partes del mundo. Annunziata critica, sobre todo, el silencio de la Izquierda política, el sector en el que ella misma se sitúa, y constata cómo no le ha llegado ni tan siquiera un manifiesto de adhesión o solidaridad para firmar…
“No, no soy católica y ni siquiera una neo-convertida. Soy atea y pretendo seguir siéndolo. Y no, no he escrito una línea sobre el Papa actual, ni he ido a misa con las nuevas jerarquías religiosas y todavía menos me he lanzado a decir que este Papa está realizando una revolución y que es el verdadero líder de la izquierda.
Sin embargo, soy periodista y creo que todavía soy capaz de entender qué es una noticia. Y la noticia de estos días es la soledad en la que se ha dejado precisamente a este popularísimo Papa, desde hace meses la única voz que denuncia las matanzas de los fieles, el único jefe de estado que señala con el dedo los estragos de las naciones occidentales sobre estos estragos. En definitiva, justo lo contrario de Charlie Hebdo”.
Annunziata insiste en que la izquierda –que tiene hoy tanto peso en Europa- no puede que ser cómplice de este silencio. Y concluye con una propuesta concreta y de aplicación inmediata:
“Hay mucho que hacer ya desde ahora. En primer lugar, los gobierno pueden y deben emprender un plan para por lo menos garantizar la seguridad de los miles de prófugos, no solo a través de asistencia estructural (medicinas, escuela, casa), sino también ofreciendo la ciudadanía a gran escala en nuestro países a todas las familias que quieren abandonar sus naciones.. Con una atención particular a todos los jóvenes que quieran venir aquí a estudiar y trabajar”.
Diego Contreras http://www.laiglesiaenlaprensa.com/
Comenzará el 8 de diciembre de este año y concluirá el 20 de noviembre de 2016.
El Papa entregará la bula ante la Puerta Santa de la basílica de San Pedro y se leerán algunos de sus fragmentos.
"Si se trata de un documento papal de particular solemnidad se elige la bula. Su contenido es variado: puede ser con ocasión de grandes eventos, por el nombramiento de un obispo, la creación de una diócesis, una constitución apostólica, una excomunión”.
El texto de esta bula se conocerá en las próximas horas. Es amplio y explicará la clave de lectura del Jubileo de la Misericordia.
"La clave del pontificado del Papa Francisco es la evangelización, la misión de la Iglesia, y por tanto, su deseo es que la gente se acerque a Dios. La reconciliación con Dios está abierta, está siempre abierta para todos y por eso el Año Jubilar es una gran invitación a la conversión, a acercarse a Dios”.
Pocos saben que el documento se llama "bula” en recuerdo de la bola que contenía los documentos provenientes del Vaticano unidos entre sí por el sello papal. El sello podía ser de cera, plomo u oro y, aún hoy, garantiza la autenticidad del documento. Con el tiempo se desarrolló una técnica para hacerlos y algunos sellos son conservados casi como piezas únicas de orfebrería.
Algunas de las bulas más famosas de los últimos años fueron la Humanae Salutis de Juan XXIII, con la que se convocó el Concilio Vaticano II, o la Incarnationis Mysterium, de Juan Pablo II para anunciar el Jubileo del2000.
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Una vez tuvieron que abandonar sus hogares y ahora, la historia se repite. El drama de los refugiados palestinos se recrudece en el campo de Yarmouk, cerca de Damasco, con la llegada del Estado Islámico.
"Es una situación que el mundo no se puede permitir. Estamos viendo cómo se sufre en Gaza, en toda la zona y también sabemos cómo se sufre en Siria”.
El enfrentamiento entre el Estado Islámico, el gobierno sirio y los rebeldes ha favorecido la toma del campo de refugiados. Miles de personas están aisladas sin poder recibir agua, alimentos o medicinas.
El Consejo de Seguridad de la ONU ha pedido a las partes que se proteja a los civiles y se garantice el acceso de ayuda humanitaria a la zona.
"También es necesario pensar en las medidas que podrían facilitar la evacuación ordenada de quienes deseen abandonar el campo”.
La representación palestina ante la ONU asegura que asistir a estos refugiados no es sólo una cuestión humanitaria. Parar al Estado Islámico significa garantizarla seguridad en la región.
"Sería una de las formas más efectivas de combatir el extremismo en nuestra región porque los extremistas usan como pretexto la falta de justicia con el pueblo palestino”.
Aún a riesgo de sus propias vidas unos 2.000 refugiados han conseguido escapar del campo. Todavía quedan unos 18.000 sometidos a la barbarie de los yihadistas.
El Papa expuso con tono dolorido los dramas de la infancia en la actualidad y dijo que el sufrimiento de los niños es un grito que llega directamente al corazón de Dios.
"Pensemos en los hijos no deseados o abandonados, en los niños de la calle, sin educación ni atención sanitaria, en los chicos maltratados, a los que les roban su infancia y su juventud… Es una vergüenza para la sociedad y un grito de dolor dirigido directamente al corazón del Padre”.
Dramas como el hambre, la pobreza y la explotación infantil. Francisco los denunció con fuerza pero sobre todo la contrariedad de un sistema que por un lado dice defender los derechos fundamentales pero que en la práctica, los ataca.
Francisco llamó a los adultos a cuestionarse y a ser responsables. De ellos depende en gran medida que cada niño no se sienta un error.
"Cuando se trata de niños que vienen al mundo ningún sacrificio de los adultos será juzgado demasiado costoso o demasiado grande con tal de evitar que un niño piense que es un error, que no vale nada y sea abandonado a las heridas de la vida y a la prepotencia de los hombres. Con los niños no se juega”.
Francisco también habló de los problemas de los niños en los países del primer mundo. Dijo que son las primeras víctimas tanto de las "uniones inmaduras como de las separaciones irresponsables” y que sobre ellos recaen demasiadas veces "los efectos de vidas desgastadas por un trabajo precario y mal pagado, por horarios insoportables y transportes ineficientes”.
No citó directamente el aborto pero señaló que es vergonzoso decir que traer un niño al mundo fue un error.

"Muchos niños son rechazados desde el principio, abandonados, despojados de su infancia y de su futuro. Alguno osa decir, casi para justificarse, que fue un error hacerles venir al mundo. Esto es vergonzoso. No descarguemos sobre los niños nuestras culpas, por favor. Los niños nunca son un error”.
Francisco recordó la vida sacrificada de muchos padres que se desgastan por su familia e invitó a reflexionar a todos sobre cómo ayudarles.
El papa Francisco ha exhortado este lunes a la comunidad internacional a no permanecer “muda e inerte” ante la persecución que sufren los cristianos en diversas partes del mundo, como sucedió en Kenia la semana pasada y sigue ocurriendo en Irak, Siria y otros países.
En la actualidad, tres de cada cuatro personas que sufren por razón de su fe en el mundo son cristianos. Esta es una de las principales conclusiones del Informe Libertad Religiosa 2014, elaborado por Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN).
Según los cálculos de esta organización internacional, 200 millones de cristianos son perseguidos y otros 50 millones sufren discriminación.
En la lista de estados con las violaciones más graves predominan los países musulmanes. De hecho, entre los 20 naciones clasificadas en la categoría de “alta persecución”, 14 sufren persecución ligada al islam extremista. Se trata de Afganistán, Arabia Saudí, Egipto, Irán, Irak, Libia, Maldivas, Nigeria, Pakistán, República Centroafricana, Somalia, Siria, Sudán y Yemen.
En los seis países restantes, la persecución está ligada a regímenes autoritarios, como Azerbaiyan, China, Corea del Norte, Eritrea, Birmania (Myanmar) y Uzbekistán.
Solo en seis países, de los 196 analizados, se ha registrado una mejoría en la situación de las minorías religiosas.
En esta línea, cabe destacar el sufrimiento que está padeciendo desde hace años Asia Bibi, la mujer cristiana paquistaní condenada a muerte por presunta blasfemia.
“En la Pascua Jesucristo nos da un ejemplo de paz y de perdón. Todos debemos aprender de la enseñanza y del sacrificio de Cristo, crucificado por nosotros y que perdonó a todos los que le hicieron daño". Asia Bibi, sigue recluida en la cárcel femenina del distrito de Multan, localidad del Punjab situada a siete horas en automóvil del domicilio familiar.
Su marido, Ashiq y Joseph Nadeem, responsable de la Reinassance Education Foundation de Lahore --que se ocupa de la asistencia legal y la ayuda a la familia--, se han reunido el pasado jueves con ella.
En este tiempo, la mujer cristiana no ha dejado nunca de pensar en el Santo Padre. “Pido al Papa que haga una oración especial por la paz en el mundo y por mí”,ha dicho conmovida a su abogado.
Asia Bibi fue denunciada por blasfemia el 19 de junio 2009 por el mulá musulmán Qari Muhammad Salam, ante la policía de la ciudad de Nankana Sahib. Los hechos ocurrieron cuando la fiel cristiana, que estaba trabajando en un campo, fue mandada a buscar agua. El resto de mujeres, seguidoras del islam, se opusieron a que ella fuera porque, al no ser musulmana, contaminaría el recipiente y lo haría impuro. Por ello, le exigieron que abandonara el cristianismo y que se hiciera musulmana, a lo que ella se opuso.
En su justificación, Asia Bibi dijo a sus compañeras que “Jesús murió en la cruz por los pecados de la humanidad” y preguntó a las mujeres musulmanas qué había hecho Mahoma por ellas. En cuanto oyeron estas palabras acudieron al imán local, esposo de una de las campesinas, que a su vez presentó una denuncia ante la Policía por el delito de blasfemia.
Después de un juicio ante el Tribunal de Primera Instancia de Nankana Sahib, esta madre de cinco hijos y humilde campesina fue condenada a muerte el 8 de noviembre de 2010. Su sentencia fue confirmada el 16 de octubre de 2014 por la Corte Suprema de Lahore.
Esta norma en teoría trata de proteger las costumbres de la sociedad musulmana, ya que Pakistán se define en su constitución como un país islámico. Pero en la práctica ha servido como un marco legal de fondo con el que justificar revanchas políticas y personales entre musulmanes, así como abusos contra las minorías no musulmanas del país, algo que vienen denunciando desde hace tiempo los activistas de derechos humanos.
De otro lado, existe también la persecución abierta de los milicianos del autoproclamado Estado Islámico, que a la lista de sus atrocidades, asesinatos y decapitaciones, ha añadido este Domingo de Pascua el haber dinamitado la iglesia cristiana de la Virgen María en Tal Nasir, de casi un siglo de antigüedad, en la provincia de Hasaka, en el noreste de Siria, según ha informado este lunes la agencia de noticias oficial SANA.
Hay que leer con detenimiento todas las palabras que ha pronunciado en la Semana Santa. Pero si tuviera que quedarme con un texto, me quedaría con las hermosas palabras de la Misa Crismal, en la mañana del Jueves Santo (2 de abril). Allí, el Papa hablaba de algunos cansancios.
1. El cansancio del pastor que trabaja por el pueblo y tiene “la tentación de descansar de cualquier manera, como si el descanso no fuera una cosa de Dios”.
2. El cansancio “de la gente, de las multitudes”. Como muestra el Evangelio, es un trabajo agotador, pero “es cansancio del bueno, lleno de frutos y de alegría”.
3. El cansancio que provoca el demonio y sus aliados. Como “sus oídos no soportan la Palabra, trabajan incansablemente para acallarla y tergiversarla”.
4. Y, por último, “el cansancio de uno mismo”. Es el cansancio del “querer y no querer”; el de coquetear con "la mundanidad espiritual” (una expresión clásica del pensamiento de Francisco), jugar con la ilusión de ser otra cosa y "añorar los ajos y las cebollas de Egipto".
Como nos recuerda el Papa, tenemos que “aprender a estar cansados, pero bien cansados”. Unas palabras espléndidas que vienen avaladas por el ejemplo de este Papa que se da con tanta generosidad en unos años donde hay tantos mártires como en los primeros siglos del cristianismo.
El Papa les recordó durante la bendición Urbi et Orbi de Pascua.
Son Alex, Elizabeth, Mary, Lidia, Tony... forman parte de los 147 cristianos asesinados en la universidad de Garissa, en Kenia.Solomon y Ben son algunos de los policías y militares que también fallecieron intentando defenderlos.
"Que todas las personas de buena voluntad eleven una oración incesante por aquellos que perdieron su vida y pienso muy especialmente en los jóvenes asesinados el pasado jueves en la Universidad de Garissa, en Kenia, los que han sido secuestrados, los que han tenido que abandonar sus hogares y sus seres queridos.”
Y para que sus historias no caigan en el olvido se ha convocado una vigilia de oración en Kenia que se está haciendo viral en las redes sociales.
Es precisamente aquí donde más se recuerda la tragedia de estos jóvenes. Los asesinos irrumpieron en la universidad separando musulmanes de cristianos y asesinando a estos últimos.
Con los hashtag #GarissaAttack o #147notjustanumber millones de personas están homenajeando a estos mártires modernos, tal y como les llama el Papa Francisco.
Frente al silencio de la opinión pública mundial y los medios de comunicación, los ciudadanos anónimos, a través de las redes sociales, están alzando la voz para decir que las vidas de los africanos también importan.
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El eco de la masacre de Garissa, con los asesinos que seleccionan a sus víctimas según el credo, se escucha fuera de Kenya, en una guerra de baja intensidad con los fundamentalistas somalíes y, sin perder intensidad, llega hasta la República Centroafricana, Nigeria, Sudán, y sigue subiendo hasta alcanzar Libia, el Sinaí egipcio, Siria, Irak, esa inquieta media luna alargada en la que los cristianos viven hoy el peor de los mundos posibles.
Independientemente de su orientación política, los indicadores internacionales concuerdan sobre el marco general: los cristianos están bajo ataque y el fenómeno está aumentando. Según la organización Open Doors International, en el último año la presión sobre las Iglesias disminuyó en 11 países pero permaneció estable en 7 y aumentó en otros 29. Los observadores del World Watch Monitor concuerdan en que 2104 fue un año trágico, con por lo menos 4334 personas asesinadas por seguir a Jesús y con más de mil lugares de culto destruidos por la misma razón.
La ofensiva es global, si entre los primeros 5 países enemigos de los cristianos aparecen Corea del Norte, alejada geográfica e ideológicamente del epicentro de la neo-yihad. Sin embargo, los otros cuatro son Nigeria, Siria, República Centroafricana y Kenya, es decir, estados en los que los que han tomado como blanco a los cristianos y sus comunidades son grupos como Boko Haram o el EI, que, guste o no entre lamayoría de las mezquitas, reivindican su identidad de musulmanes modelo.
El miedo roe el alma y el de los cristianos del Medio Oriente y alrededores parece particularmente voraz. ¿Estamos frente a una nueva edición del enfrentamiento entre el islam y el cristianismo? A poco tiempo del atentado contra la revista francesa “Charlie Hebdo”, muchos imanes, como el parisino Hassen Chalghoumi, negaron una nueva guerra santa subrayando que el 95% de los caídos del terrorismo eran musulmanes. El dato deriva de un estudio que en 2011 hizo el National Counter-Terrorism Center, según el cual, cuando es posible identificar la fe de las víctimas de los atentados de los últimos 5 años, el porcentaje de musulmanes asesinados se sitúaentre el 82% y el 94%. Pero el problema es justamente saber en qué creían los muertos, recuerdan los que, como el centro Pew, estiman que entre persecuciones físicas y marginalización política y cultural los cristianos representan por lo menos el 70% de los casos de la discriminación religiosa.
«Nosotros los cristianos de Aleppo tenemos miedo», escribió en el último número de la revista “Tempi” el médico Nabil Antaki, preguntando al mundo (y a sí mismo) si permanecer en la Siria destrozada entre la ireducibilidad del régimen de Damasco y los carniceros del Estado Islámico es un gesto de héroes o de estúpidos (el buen documental de Elisabetta Valgiusti, “Syria’s Christians Exodus”, narra el éxodo de una comunidad que hace tiempo representaba el 10% de la población y que hoy llena una de cada dos tiendas de los campos para refugiados).
En El Cairo, el católico Francis M., de la minoría copta, explica el apoyo de sus correligionarios al presidente Sisi con el pánico experimentado en primera persona entre 2012 y 2013, durante el gobierno de Mursi y de la Hermandad Musulmana: «Incluso los amigos, bromeando, empezaron a decir que teníamos que estar listos porque antes o después nos habrían despojado de todos nuestros bienes».
En Irak, en donde el éxodo que comenzó en 2003 ha reducido la presencia cristiana a menos del 1,5%, hace algunas semanas nació Dwekh Nawasha, la milicia cristiana de la Llanura de Nínive que, al haberse quedado sin mejillas que poner, se armó hasta los dientes para combatir al lado de los peshmerga kurdos para detener el avance del Estado Islámico. La perspectiva es bastante plúmbea, sobre todo teniendo en cuenta el precedente de la República Centroafricana, en donde en 2013 la reacción de los cristianos “anti-balaka” en la guerra civil produjo la que las Naciones Unidas llamaron «limpieza étnica» de alrededor de 6 mil musulmanes.
Los cristianos viven con temor en muchas partes del mundo, pero muchísimos, demasiados, viven en el mundo musulmán. Hay un elemento anti-occidental en los ataques contra las Iglesias que son percibidas como símbolo eterno del poder blanco, pero hoy por hoy por lo menos uno de cada cuatro cristianos no es occidental.
FRANCESCA PACI
“Que no permanezca muda e inerte ante tales inaceptables crímenes, que constituyen una preocupante violación de los derechos humanos fundamentales. Pido verdaderamente que la comunidad internacional no mire hacia otro lado”, insistió
En esta bonita atmósfera pascual, saludo cordialmente a todos ustedes, queridos peregrinos llegados de Italia y de diversas partes del mundo para participar en este momento de oración. En especial, tengo el gusto de recibir a la delegación del Movimiento Shalom, que ha llegado a la última etapa de la difusión solidaria para sensibilizar a la opinión pública sobre las persecuciones de los cristianos en el mundo. Su itinerario en las calles ha terminado, pero debe continuar por parte de todos el camino espiritual de oración, intensa oración, de participación concreta y ayuda tangible en defensa y protección de nuestros hermanos y de nuestras hermanas, perseguidos, exiliados, asesinados, decapitados, por el solo hecho de ser cristianos. Ellos son nuestros mártires de hoy y son muchos; podemos decir que son más numerosos que en los primeros siglos. Pido quela comunidad internacional no permanezca muda e inerte frente a tales inaceptables crímenes, que constituyen una preocupante violación de los derechos humanos fundamentales. Pido verdaderamente que la comunidad internacional no mire hacia otro lado.
A cada uno de ustedes, les deseo transcurrir en el gozo y la serenidad esta Semana pascual en la cual se prolonga la alegría de la Resurrección de Cristo. Y para vivir más intensamente este periodo- y vuelvo siempre sobre el mismo argumento-, nos hará bien leer cada día un pasaje del Evangelio en el cual se habla del evento de la Resurrección. Cada día, un pequeño pasaje del Evangelio, donde se habla del evento de la Resurrección; léanlo todos los días, les hará bien.
¡Buena y Santa Pascua a todos! Por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!
Francisco presidió todas las ceremonias de Semana Santa en Roma.