Los obispos se reúnen con el Primer ministro del Punjab, pero los grupos radicales islamitas preparan una expedición para vengar a los musulmanes linchados
Casos como los de Gojra y Shantinagar (ciudad en la que en el pasado miles de musulmanes atacaron y devastaron los barrios cristianos, asesinando a muchos inocentes) todavía están en la memoria de la población. Mucho más cercano en el tiempo, y en el espacio, es el ataque contra la Joseph colony de Lahore, asentamiento cristiano que fue devorado por las llamas cuando una multitud de 3 mil radicales islamitas encendió el fuego en 2013; fue una especie de «castigo colectivo» pues en ese lugar vivía un cristiano acusado de blasfemia.
Hoy se teme que ese trágico guión se repita: según fuentes locales, grupos musulmanes radicales están preparando la venganza en contra de los cristianos de Youhanabad, el poblado barrio en la periferia de Lahore en el que se levantan las dos Iglesias (una católica y otra protestante) que fueron atacadas el pasado domingo 15 de marzo por dos kamikazes talibanes.
Los radicales pretenderían vengarse por lo que sucedió después de la masacre: la multitud de cristianos linchó a dos musulmanes considerados cómplices de los terroristas. Tal vez se trataba de dos inocentes.
Aquel acto de barbarie fue censurado por los líderes religiosos y civiles: los obispos católico y protestante de Lahore, Sebastian Shaw e Irfan Jamil, recordaron que la respuesta cristiana es la oración. Las autoridades políticas, como el ministro del Interior, Khan, no dudaron en comparar el linchamiento con los actos terroristas.
Lo que es un hecho es que la rabia ha estallado entre los musulmanes. En las mezquitas que se encuentran cerca del barrio de Youhanadab, grupos de activistas han comenzado a instigar a la venganza. Grupos de radicales con frazadas verdes deambulan por los alrededores del barrio, como si estuvieran estudiando el terreno y eligiendo los objetivos.
«Tememos una expedición punitiva que podría tener consecuencias desastrozas», dijo a Vatican Insider Haroron Barkat Masih, responsable de la Masihi Foundation que opera an Lahore y en Islamabad en el campo de la educación con proyectos que promueven el desarrollo social de las comunidades cristianas locales. «La gente de Youhanabad tiene miedo y algunas familias ya comenzaron a abandonar sus casas por temor de una inminente agresión», refirió.
Justamente para tratar de frenar lo que podría degenerar en una “guerra civil” entre cristianos y musulmanes, alimentada por una serie interminable de venganzas, los obispos y una delegación de líderes civiles y religiosos se reunieron con el Primer ministro del Punjab, Shahbaz Sharif, para mandar a la ciudadanía un mensaje de tolerancia y armonía.
«Todo el país está dolido por la tragedia de Youhanabad, que es un intento de dividir la nación y crear desórdenes en la sociedad», dijo Sharif. También expresó «profunda simpatía y solidaridad hacia los hermanos cristianos» y acusó a los terroristas de querer «destruir la paz y la armonía». En contra del terrorismo urge «una absoluta unidad por parte de los líderes políticos, militares y religiosos, además de un plan de acción unánime», insistió.
Por otra parte, también fue unánime la condena por el linchamiento tras la masacre. «Actos de crueldad que no quedarán sin castigo», prometió Sharif. Al respecto, los obispos Sebastian Shaw e Irfan Jamil firmaron una declaración conjunta garantizando su absoluta cooperación con la investigación en curso, «para verificar lo sucedido y detener a los responsables de tal acto inhumano». Los cristianos quieren ser «una presencia que contribuya a la estabilidad y a la paz en el país», dijeron.
Mientras tanto, en Islamabad, el tribunal de primer grado se negó a conceder la libertad bajo fianza para los 35 manifestantes cristianos que fueron arrestados el domingo pasado en Lahore durante las protestas.
La comunidad cristiana estátratando de conducir a los fieles para que superen los sentimientos de rabia y de frustración. La asociación cristiana Life for All recuerda: «Estamos viviendo el tiempo de la Cuaresma, en el que se debe practicar de manera especial el perdón y el sacrificio. Debemos permanecer tranquilos y dirigirnos constantemente a Cristo: el hombre inocente golpeado, humillado y crucificado que no reaccionó, sino que fue como un cordero frente a sus perseguiodres».
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«¡Que la corrupción y la delincuencia no desfiguren el rostro de esta hermosa ciudad! A los criminales y a todos sus cómplices, hoy, yo, humildemente, como hermano, repito: ¡conviértanse al amor y a la justicia!».
Un llamado a la conversión que suena como una advertencia en la tierra transformada en Gomorra por los camorristas. «No dejen que su juventud sea explotada por esta gente», recomendó Francisco durante la Misa en la Plaza del Plebiscito, con el tono fuerte del ex-sacerdote callejero que combatió durante toda una vida a los narcotraficantes en las “villas miseria” de Buenos Aires. «El futuro de Nápoles no es replegarse, resignada, en sí misma, sino abrirse con confianza al mundo», continuó el Pontífice argentino.
«Esta ciudad puede encontrar en la misericordia de Cristo, que renueva todas las cosas, la fuerza para salir adelante con esperanza, la fuerza para tantas existencias, tantas familias y comunidades», subrayó. «Esperar es ya resistir al mal –recordó Papa Bergoglio. Esperar es ver el mundo con la mirada y con el corazón de Dios. Esperar es apostar por la misericordia de Dios, que es Padre y perdona siempre y perdona todo». «Hoy comienza la primavera, y la primavera es tiempo deesperanza. Y es tiempo de rescate para Nápoles: esto es lo que deseo y mi oración para una ciudad que tiene en sí tantas potencialidades espirituales, culturales y humanas, y, sobre todo, tanta capacidad de amar», indicó Papa Francisco. «Las autoridades, las instituciones, las diferentes realidades sociales y los ciudadanos, todos juntos y de acuerdo, pueden construir un futuro mejor», añadió.
«Queridos napolitanos, dejen espacio a la esperanza, y no se dejen robar la esperanza. No cedan a los halagos de las ganancias fáciles o negocios deshonestos: esto es pan hoy y hambre mañana. Reaccionen con firmeza a las organizaciones que explotan y corrompen a los jóvenes, a los pobres y a los débiles, con el cínico comercio de la droga y otros crímenes». Además, exhortó, «lleven a todos la misericordia y la ternura, la amistad de Dios: esta es la labor que toca a todos, pero especialmente a ustedes los sacerdotes. Lleven la misericordia, lleven el perdón, lleven la paz, lleven la alegría, en los sacramentos, en la escucha que el pueblo de Dios pueda encontrar en ustedes».
Durante la homilía de la misa en la Plaza del Plebiscito, Francisco invitó en dos ocasiones a repetir con él: «Jesús es el Señor. Tres veces, todos juntos». Y todos los presentes respondieron en coro: « Jesús es el Señor, Jesús es el Señor, Jesús es el Señor». Después, al final del discurso, volvió a despedirse en el dialecto napolitano de los fieles: «Ca ‘a Maronna v’accumpagne», que la Virgen los acompañe.
Hoy, los cristianos blancos son una minoría y los demás a menudo no tienen el poder de defenderse.
El último informe de Open Doors International describe la ramificada persecución de una comunidad religiosa que el año pasado fue descrita por el embajador israelí ante la ONU, Ron Prosor, como «los judíos del tercer milenio». Prosor hablaba contra los países musulmanes, que efectivamente ocupan 8 de los primeros diez lugares en la lista negra. Pero, según el instituto Pew, los lugares en donde los cristianos representan el 70% de las víctimas del odio religioso (en dos años el número de muertos se ha cuadruplicado, pasando de 1201 en 2012 a 4344 en 2014) no son solo los de la Media Luna. En posición privilegiada por décimo tercer año consecutivo está Corea del Norte, con sus más de 50 mil cristianos encerrados en campos de concentración.
Aunque le gane Pyongyang, el Medio Oriente, tierra de los primeros cristianos, ha visto disminuir su número desde hace medio siglo. El Center for American Progress calcula que en Egipto, Siria y Líbano se concentran entre 7 y 15 millones (el 5 % de la región). Pero si los coptos egipcios (el 10%) se han refugiado entre los brazos del presidente Sisi (sobre todo después de la ejecución de 21 coptos por los yihadistas libios), los demás están haciendo el equipaje. El millón y medio de cristianos iraquíes del año 2000 se ha reducido a la tercera parte (el 40% de los huéspedes iraquíes de los campos para refugiados están bautizados), mientras en Siria los asesinos del Califato destrozan como bestias lo poco que queda de una comunidad que hace tiempo se sentía muy protegida en la zona (y que ahora extraña a Assad). Es cierto, se habla de la situación hoy en día. Pero cuando pasan las “noticias de última hora”, los cristianos del Medio Oriente tienden a volver a ese punto ciego de nuestra visión del mundo, como tuvo a bien decir el intelectual francés y amigo del Che Guevara, Règis Debray: «demasiado» cristianos para los tercermundistas y «demasiado» exóticos para el Occidental.
Las raíces de la nueva persecución de los cristianos son siempre más económicas o étnicas que religiosas. Además, el islam, con El Corán en mano, reserva un sitio privilegiado a los cristianos, a los judíos y a las gentes del Libro. Sin embargo, incluso lejos del Medio Oriente, los países musulmanes son los que le hacen la vida imposible a sus “hermanos mayores”. Como Maldivas, paraíso de turistas en el que la cruz no debe ser mostrada. Como Irán, Arabia Saudita, Libia. Como la Nigeria aterrorizada por Boko Haram. Como Paquistán, en donde los cristianos son apenas el 2% y se sienten aterrados (incluso a nivel jurídico, por las condenas según la ley de la blasfemia, como en el caso de Asia Bibi, que está en la cárcel desde hace 5 años). Pero, a decir verdad, Paquistán tiene atentados todos los días y no solo contra las Iglesias.
El problema en muchos de estos países es la prohibición del proselitismo, por lo que si los católicos adoptan un perfil invisible incluso los más aguerridos grupos evangélicos o neocatecumenales tratan de no desafiar a las autoridades.
Podría parecer una paradoja, pero desde hace algunos años los cristianos martirizados en nombre de Alá cuentan, por lo menos, con una atencón mediática que otros no tienen. Además de los campos de concentración norcoreanos, en los que se castiga la devoción a cualquier dios que no sea Kim Il-sung, o en las paupérrimas aldeas de la Orissa hindú, los cristianos también son asesinados en México y en Colombia, en donde los asesinos incluso ostentan pesadas cruces de oro pero no toleran el lladado a la legalidad de los sacerdotes que están más cerca de los pobres. La China comunista está experimentando una leve apertura hacia el “culto del mal”, pero sigue teniendo una posición de relieve en la lista de los peores países para los cristianos.
Él es verdaderamente ''rico de misericordia'' y la difunde con abundancia sobre aquellos que recurren a Él con corazón sincero''.
Fueron las palabras del Papa en la homilía de la celebración penitencial en la basílica de San Pedro en la tarde del viernes. ''La transformación del corazón que nos lleva a confesar nuestros pecados -continuó- es ?don de Dios?: nosotros solos no podemos. Poder confesar nuestros pecados es un don de Dios, es un regalo, es ?obra suya?....Al salir del confesionario, sentiremos su fuerza que restaura la vida y devuelve el entusiasmo de la fe. Después de la confesión renacemos''.
''La llamada de Jesús ? afirmó- nos empuja a cada uno a no detenernos nunca en la superficie de las cosas, sobre todo cuando tenemos de frente una persona. Estamos llamados a mirar más allá, a ''apostar por el corazón'' para ver de cuánta generosidad cada uno es capaz. Ninguno puede ser excluido de la misericordia de Dios. Todos conocen el camino para llegar allí y la Iglesia es la casa que a todos acoge y a ninguno rechaza. Sus puertas están abiertas de par en par, para que los tocados por la gracia puedan encontrar la certeza de su perdón. Cuanto más grande es el pecado, más grande debe ser el amor que la Iglesia expresa hacia aquellos que se convierten''.
Francisco reveló que había pensado frecuentemente en cómo la Iglesia pueda hacer más evidente su misión de ser testigo de su misericordia. ''Es un camino -dijo- que inicia con una conversión espiritual. Y tenemos que recorrer este camino. Por eso, he decidido convocar un Jubileo extraordinario cuyo centro sea la misericordia de Dios. Será un Año Santo de la Misericordia. Lo queremos vivir a la luz de la palabra del Señor: ''Sed misericordiosos como el Padre''. Y esto vale especialmente para los confesores.. ¡Tanta misericordia!''.
''Estoy convencido -terminó -de que toda la Iglesia, que tiene tanta necesidad de recibir misericordia, porque somos pecadores, encontrará en este Jubileo la alegría para redescubrir y hacer más fecunda la misericordia de Dios, con la cual todos estamos llamados a consolar a cada hombre y a cada mujer de nuestro tiempo. No olvidemos que Dios perdona todo, y Dios perdona siempre. No nos cansemos de pedir perdón. Confiemos este año desde ahora a la Madre de la Misericordia, para que nos mire y vele sobre nuestro camino: Nuestro camino penitencial, nuestro camino con el corazón abierto, durante un año, para recibir la indulgencia de Dios, para recibir la misericordia de Dios''.
Habló de las madres, los padres y los abuelos. En esta ocasión reflexionó sobre los niños.
Dijo que recuerdan a todos su condición de hijos, que nadie se ha dado la vida a sí mismo sino que la ha recibido. Subrayó cuánto deben aprender los adultos de la sencillez de los niños y concluyó advirtiendo que una sociedad sin hijos es "gris y triste”.
Queridos hermanos y hermanas:
De entre las figuras familiares, hoy deseo centrarme en los niños, como gran don para la humanidad. Ellos nos recuerdan que todos hemos sido totalmente dependientes de los cuidados de otros. También Jesús, como nos muestra el misterio de la Navidad. En el Evangelio se elogia a los «pequeños», a los que necesitan ayuda, especialmente a los niños.
Ellos son una riqueza para la Iglesia y para nosotros: nos hacen ver que todos somos siempre hijos, necesitados de ayuda, amor y perdón, que son las condiciones para entrar en el Reino de Dios. Desmontan la idea de creernos autónomos y autosuficientes, como si nosotros nos hubiéramos dado la vida y fuéramos los dueños, en vez de haberla recibido.
Los niños nos enseñan también el modo de ver la realidad de manera confiada y pura. Cómo se fían espontáneamente de papá y mamá, cómo se ponen sin recelos en manos de Dios y de la Virgen. Sienten con sencillez las cosas, sin ver en ellas únicamente algo que puede servirnos, que podemos aprovechar. Ellos sonríen y lloran, algo que a menudo se bloquea en los mayores.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España, México, Perú, Uruguay y Argentina. Hermanos y hermanas, los niños dan vida, alegría, esperanza.
Dan también preocupaciones y a veces problemas, pero es mejor así que una sociedad triste y gris porque se ha quedado sin niños... o no quieren niños. Pidamos que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.
En aquel tiempo, dijo Jesús: « Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios».
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En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa habló sobre el amor de Dios. Dijo que Dios está enamorado de cada persona y sueña "con cada uno de nosotros”.
Francisco explicó que "la fe es hacer espacio y dejar que Dios nos cambie” y aseguró que la respuesta a los problemas del mundo está en creer.
"La fe es hacer espacio a este amor de Dios, es hacer espacio al poder, al poder de Dios, pero no al poder de uno que es muy potente, sino al poder de uno que me ama, que está enamorado de mí y que quiere la alegría conmigo”.
Por último, el Papa señaló que el amor de Dios no se puede explicar y aseguró que "no hay ningún teólogo que pueda explicar esto”.
(Fuente: Radio Vaticana)
"Encontramos que el Señor tiene tanto entusiasmo: habla de alegría y dice una palabra: ‘Gozaré de mi pueblo’. El Señor piensa en lo que hará, piensa que Él, Él mismo estará en la alegría con su pueblo. Es como si fuera un sueño del Señor: el Señor sueña. Tiene sus sueños. Sus sueños sobre nosotros. ‘Ah, qué bello será cuando nos encontraremos todos juntos, cuando nos reencontraremos allá o cuando aquella persona, aquella otra… aquella otra caminará conmigo… ¡Y yo gozaré en aquel momento!’. Para poner un ejemplo que nos pueda ayudar, como si una muchacha con su novio o el muchacho con su novia pensara: ‘Cuando estemos juntos, cuando nos casemos…’. Es el ‘sueño’ de Dios”.

"¿Han pensado? ‘¡El Señor sueña conmigo! ¡Piensa en mí! ¡Yo estoy en la mente, en el corazón del Señor! ¡El Señor es capaz de cambiarme la vida!’.Y hace tantos planes: ‘Fabricaremos casas, plantaremos viñas, comeremos juntos’… todas estas ilusiones que hace sólo un enamorado… Y aquí el Señor se deja ver enamorado de su pueblo. Y cuando le dice a su pueblo: ‘Pero yo no te he elegido porque tú eres el más fuerte, el más grande, el más potente. Te he elegido porque tú eres el más pequeños de todos. También puede decir: el más miserable de todos. Pero yo te he elegido así’. Y esto es el amor”.
"Creo que no haya ningún teólogo que pueda explicar esto: no se puede explicar. Sobre esto sólo se puede pensar, sentir, llorar. De alegría. El Señor nos puede cambiar. ‘¿Y qué debo hacer?’. Creer. Creer que el Señor puede cambiarme, que Él es Todopoderoso: como hizo aquel hombre del Evangelio que tenía al hijo enfermo. ‘Señor, ven, antes que mi niño muera’. ‘Ve’, ¡tu hijo vive!’. Aquel hombre creyó en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. Creyó. Creyó que el Señor tenía el poder de cambiar a su niños, la salud de su niño. Y ganó. La fe es hacer espacio a este amor de Dios, es hacer espacio al poder, al poder de Dios, pero no al poder de uno que es muy potente, sino al poder de uno que me ama, que está enamorado de mí y que quiere la alegría conmigo. Esto es la fe. Esto es creer: es hacer espacio al Señor para que venga y me cambie”.
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El obispo Abou Khazen a la agencia Fides: solo la misericordia puede salvarnos del odio y curar las heridas.
El anuncio que Papa Francisco hizo ayer, durante la liturgia penitencial por él presidida en San Pedro, de un nuevo Jubileo extraordinario de la Misericordia suscita reflexiones singulares entre los cristianos de Siria, empezando por la condición de ansia y sufrimiento que viven tras casi cinco años de guerra. «Invocamos y mendigamos la misericordia de Dios para nosotros mismos, para la Iglesia de aquí, para todos nuestros amigos y compañeros de camino, y también para todos estos que cometen cosas atroces en nombre de Dios: que Dios mismo tenga misericordia de nosotros y de ellos, y que toque los corazones de todos». Así describió a la agencia Fides el obispo Georges Abou Khazen, Vicario apostólico de Aleppo para los católicos de rito latino, los sentimientos y las esperanzas que tuvo al enterarse de la noticia de la promulgación de un Año jubilar dedicado a la misericordia.
«Para todos nosotros –explicó el obispo franciscano de la metrópolis siria– experimentar la misericordia de Dios es una cuestión vital, y debemos mendigarla como algo que necesitamos para vivir: solo los que experimentan la misericordia de Dios pueden ser misericordiosos con los demás, e ir a encontrarlos para ayudarlos».
«El dolor y el sufrimiento de los inocentes –añade el obispo Abou Khazen– nos parecen absurdos, y pueden inducir a apagar incluso los corazones más generosos, hasta llegar a envilecerlos. Solamente el milagro de la misericordia puede sanar las heridas también mortales de nuestras almas y dar frutos de conversión y reconciliación. Papa Francisco –concluye el obispo– repite que la misericordia no es una actitud pastoral, sino la sustancia misma del Evangelio. Y esto, en la condición actual de Aleppo, lo percibimos todos los días, hasta en las llagas más íntimas de nuestras vidas».
No son solo diana de los talibanes, que ayer llevaron a cabo otra matanza en dos iglesias de Lahore; los cristianos de Pakistán sufren una discriminación social constante y la amenaza oficial de cárcel y pena de muerte.
¿Vale más un musulmán agraviado por una caricatura de Mahoma que un cristiano asesinado a la puerta de una iglesia? La indiferencia —vestida de impotencia— con que las autoridades de Pakistán responden a atentados terroristas como los registrados ayer en Lahore refleja el chantaje que imponen los partidos ultrarreligiosos musulmanes, y más aún la cultura general de un país acostumbrado a tratar a los no mahometanos como ciudadanos de segunda.
Tras el enésimo ataque contra cristianos a la puerta de dos iglesias de Pakistán, no habrá guardias especiales para los templos, ni protestas por parte del clero musulmán paquistaní, ni detenciones o juicios para los islamistas responsables (el Gobierno se escuda en el colapso de la Justicia, que tiene más de un millón de casos paralizados).
En el barrio de Lahore de Youhanabad, donde ayer fueron martirizados decenas de católicos, y donde tiene su sede una escuela salesiana impulsada por españoles, habrá llanto y misas especiales durante varios días; pero al cabo volverá la vida de siempre al gueto cristiano. Cuando sus decenas de miles de católicos salgan del gueto tendrán dificultades para encontrar trabajo por no ser musulmanes; si trabajan, tendrán una cantina aparte para no contaminar a sus compañeros mahometanos; si la empresa tiene dificultades, serán los primeros en irse a la calle. Sus hijas, mientras tanto, se verán a diario tildadas de prostitutas, también por otras chicas, por no utilizar el velo por la calle.
Son solo algunas de las discriminaciones cotidianas que padece la minoría cristiana de Pakistán, católica y protestante, que constituye el dos por ciento de sus 180 millones de habitantes. La afrenta más publicitada en el exterior es, también, la más lacerante: la llamada «ley de la blasfemia», que permite a tres musulmanes ponerse de acuerdo para encerrar en la cárcel o condenar a muerte a un cristiano si le acusan de haber insultado a Mahoma o al Corán. El caso de Asia Bibi —la cristiana paquistaní a punto de ser ejecutada tras beber de la misma tinaja que sus vecinas musulmanas— es el icono del martirio diario que en días como ayer se viste de largo.
No sé si fue Groucho Marx o mi querida Mafalda quien dijo aquello de “¡¡¡Paren el mundo que me quiero bajar!!!”. Y es que , a quien no le ha ocurrido alguna vez, la locura de la vida, las prisas, los problemas cotidianos, el ir y venir sin pausa y atención, nos invita a unos días de paz, silencio y serenidad para poner un poco en orden nuestras ideas.
En realidad, como bien señalaba Benedicto XVI, “el silencio tiene la capacidad de abrir en la profundidad de nuestro ser un espacio interior, para que Dios habite, para que permanezca su mensaje, y nuestro amor por Él penetre la mente, el corazón, y aliente toda la existencia".
Esos días en los que el santo Padre Francisco se encuentró en sus Ejercicios Espirituales, en el que “casualmente” celebró el primer aniversario de su pontificado (13 de marzo), recordaba sus palabras recogidas en el libro “El papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio”:
Dios “Primerea” siempre. Juan dice: “Dios nos amó primero, en esto consiste el amor, en que Dios nos amó primero”. Para mí, toda experiencia religiosa, si no tiene esa dosis de estupor, de sorpresa, de que nosganan de mano en el amor, en la misericordia, es fría, no nos involucra toralmente; es una experiencia distante que no nos lleva al plano trascendente. Aunque, convengamos, vivir hoy esa trascendencia es difícil por el ritmo vertiginoso de la vida, la rapidez de los cambios y la falta de una mirada de largo plazo. No obstante, en la experiencia religiosa, son importantes los remansos. (…) Los retiros espirituales son remansos armados artificialmente, donde el ritmo diario se frena y se da lugar a la oración. ¡Ojo!: es artificial la apertura del espacio, no el retiro (…) El encuentro con Dios tiene que ir surgiendo desde adentro. Debo ponerme en la presencia de Dios y, ayudado por su Palabra, ir progresando en lo que Él quiera. Lo que está en el fondo de todo esto es la cuestión de la oración “.1
Y de eso se trata. Días de formación, de recogimiento, de examen y de oración tranquila que parten del deslumbramiento agradecido de que “Dios siempre “primerea”. Pues “quien vive los ejercicios espirituales de modo auténtico experimenta la atracción, el encanto de Dios, y vuelve renovado, transfigurado a la vida ordinaria, al ministerio, a las relaciones cotidianas, trayendo consigo el perfume de Dios… Un buen curso de Ejercicios Espirituales contribuye a renovar en quien participa la adhesión incondicional a Cristo y ayuda a entender que la oración es el medio insustituible de unión al Crucificado”.2
1.Sergio Rubin y Francesca Am brogetti,El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, EDICIONES B
2.Francisco, audiencia con la Federación Italiana de Ejercicios Espirituales.Marzo 2014
Al menos 15 personas murieron y 75 resultaron heridas hoy en dos atentados perpetrados de forma simultánea contra dos iglesias en un área cristiana de la ciudad de Lahore, en el noreste de Pakistán, informaron a Efe fuentes oficiales.
Dos explosiones sacudieron esta mañana sendas iglesias de la zona de Youhanabad, la mayor localidad cristiana del país, hiriendo a unas 75 personas, dijo Saeed Sohbin, superintendente médico del Hospital General de Lahore, al que se ha trasladado a la mayoría de ellas.
Las primeras investigaciones apuntan a que las explosiones se produjeron cuando dos atacantes suicidas hicieron detonar las bombas que portaban, de acuerdo con los medios locales. Una testigo explicó a Efe que antes de las explosiones varios atacantes armados abrieron fuego e intentaron sin éxito acceder al interior de la Iglesia Católica Romana, indicó la vecina de la zona Martha Laal.
"No había seguridad en la iglesia, nuestra propia gente les paró en la entrada. Desde la azotea de mi casa vi trozos de carne, piernas y brazos volar por los aires. Mi hermano Sadiq Masih estaba dentro de la iglesia, pero está a salvo", relató Laal.
Poco después de que se produjesen las explosiones, una turba quemó vivos en el área a dos jóvenes sospechosos de haber participado en el atentado, manifestó a Efe el policía de la zona Abdul Razzaq. Además, un grupo de vecinos secuestraron a tres agentes policiales que se habían ausentando de su puesto para ver un partido de criquet entre Pakistán e Irlanda y que estaba teniendo lugar cuando se produjo el ataque.
El grupo insurgente Jamaat-ul-Ahrar (JuA) reclamó la autoría del ataque y advirtió de que continuará realizando atentados de ese tipo "hasta que se implemente el régimen islámico", dijo el portavoz de la formación terrorista, Ehsanullah Ehsan, en un comunicado al que tuvo acceso Efe.
"Que los gobernantes impíos nos paren si pueden", manifestó en la nota JuA, que esta semana anunció su unión con el principal grupo talibán del país, el Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), del que se había escindido el año pasado por disputas internas.
Pakistán es un país islámico predominantemente suní y no son raros los ataques contra minorías religiosas, como el ocurrido a finales de enero contra la comunidad chií en el sur del país que causó 58 muertos y medio centenar de heridos.
El Gobierno paquistaní lanzó un paquete de medidas antiterroristas a raíz del ataque a una escuela en el que el 16 de diciembre murieron 132 menores y varios trabajadores del centro, situado en Peshawar, en las áreas tribales del noroeste del país. Como parte de esas medidas, las tropas paquistaníes intensificaron su operación "Zarb-e-Azb" (Afilado y cortante), lanzada en junio de 2014 en el área tribal de Waziristán del Norte, y la ofensiva que tienen en marcha en Khyber desde octubre.
El Ejecutivo también levantó el martes la moratoria que pesaba desde 2008 sobre la pena de muerte en todo tipo de casos, ordenó en enero la creación de tribunales militares para esos casos y arrestó a miles de personas por diferentes delitos en todo el país.