El Papa aprovechó este encuentro penitencial en el Vaticano para dar una de las noticias más importantesde su pontificado: la convocatoria de un Jubileo.

 

Por qué Francisco ha convocado un Año Santo Extraordinario dedicado a la Misericordia

El Papa aprovechó este encuentro penitencial en el Vaticano para dar una de las noticias más importantes de su pontificado: la convocatoria de un Jubileo.

 

 

 

FRANCISCO

"A menudo he pensado en cómo la Iglesia puede hacer más evidente su misión de ser testimonio de la misericordia. Es un camino que inicia con una conversión espiritual. Por eso he decidido convocar un jubileo extraordinario centrado en la misericordia de Dios. Será un Año Santo de la Misericordia”.

En la historia ha habido sólo 28 jubileos. El último lo convocó Juan Pablo II para el año 2000, y el anterior, para 1983. Este comenzará el próximo 8 de diciembre y concluirá el 20 de noviembre de 2016. 

FRANCISCO

"Estoy convencido de que toda la Iglesia, que tiene necesidad de recibir la misericordia porque somos pecadores, encontrará en este Jubileo la alegría para redescubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios, con la cual todos somos llamados a consolar a cada hombre y cada mujer de nuestro tiempo”.

Minutos antes, en su homilía subrayó la importancia del sacramento de la reconciliación. Dijo que "Dios perdona siempre y que nunca se cansa de perdonar”.

El Papa invitó a confesarse y predicó con el ejemplo confesándose ante todos. Luego, se sentó en un confesionario y atendió a varias personas, en el mismo lugar en el que también confesaron Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Pocos días después de su elección, durante el primer Ángelus de su pontificado, el Papa ya habló de ella.

FRANCISCO

Ángelus, 17 de marzo de 2013

"Sentir misericordia. Esta palabra cambia todo. Es lo mejor que podemos sentir. Cambia el mundo”.

Y para cambiar el mundo Francisco quiere recordar el significado de esta palabra. Misericordia es la invitación que hace Dios a los hombres que se han equivocado para que vuelvan a Él. Y misericordia, subraya el Papa, es lo que ahora el necesita el mundo.

FRANCISCO

Ángelus, 11 de enero de 2015

"Hoy hay tanta necesidad de misericordia y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los distintos ambientes sociales. ¡Adelante! Estamos viviendo el tiempo de la misericordia, este es el tiempo de la misericordia”.

El lema que escogió Francisco para su escudo fue: 'Miserando atque eligendo', que quiere decir: Lo miró con misericordia, con amor, y le eligió.

En el documento programático de su pontificado, la Evangelii Gaudium, Francisco menciona esta palabra 31 veces.

No es casualidad que Francisco haya decidido anunciar este Año Santo en una ceremonia dedicada a la confesión, el sacramento del perdón y la misericordia.

http://www.romereports.com/homepage

Cuando el Papa Francisco completó el primer año de su pontificado, sorprendía que la «luna de miel» hubiese durado más de lo previsto. Ahora que termina el segundo, la sorpresa es doble. El cariño por «el Papa del fin del mundo» no ha hecho sino aumentar, y el ritmo de su pontificado se acelera de modo increíble para una persona de 78 años.

Un Papa de gestos claros y mensajes directos para el mundo entero

Cuando el Papa Francisco completó el primer año de su pontificado, sorprendía que la «luna de miel» hubiese durado más de lo previsto. Ahora que termina el segundo, la sorpresa es doble. El cariño por «el Papa del fin del mundo» no ha hecho sino aumentar, y el ritmo de su pontificado se acelera de modo increíble para una persona de 78 años.

Francisco siente que su pontificado será breve y por ello intensifica su sólido discurso sobre temas clave para la sociedad

Francisco es un Papa con prisa, «a la carrera», que no da respiro a sus colaboradores. Quizá porque tiene la corazonada de que «mi pontificado va a ser breve. Cuatro o cinco años. No sé, o dos o tres. Bueno, dos ya pasaron…».

Los primeros meses desde aquel 13 de mayo de 2013 fueron abundantes en sorpresas. No solo por su estilo personal sino también por sus temas. Su objetivo iba mucho más allá de la aburrida reforma de la Curia vaticana. Una y otra vez hablaba al corazón de las personas con el objetivo de cambiar muy a mejor la vida de los cristianos, la de los no creyentes, la de los musulmanes… En definitiva, cambiar la humanidad en un momento de desconcierto, violencia y destrozo irreparable de los recursos del planeta. Francisco es «un Papa para el mundo», e intenta que sus mensajes lleguen más allá de los 2.200 millones de cristianos.

Bajar del pedestal

Empezó su primer día como Papa yendo a pagar la factura de la residencia en la que se había alojado hasta el comienzo del Cónclave y a recoger su maleta. Renunció al coche blindado, comenzó a circular en un Ford Focus, a llevar en la mano su maletín de viajes… Demostró que bajar del pedestal no disminuye la autoridad sino que facilita la escucha.

Ternura y misericordia

Recién elegido, invitó a los cardenales a «no tener miedo a la ternura». Y comenzó a volcar la suya en besos a niños y ancianos, abrazos a enfermos, llamadas telefónicas a quienes le contaban penas por carta… Predica la misericordia de Dios y, para los no creyentes, da ejemplo de humanidad.

Un Papa de gestos claros y mensajes directos para el mundo entero

Alegría

Tiene una sonrisa contagiosa, e insiste en que un cristiano debe ser reconocible por su alegría. La exhortación apostólica «La alegría del Evangelio» es el programa de su pontificado y un estilo de vida para quien la lea. No quiere «jueces implacables», ni «cristianos murciélagos» ni «pepinillos en vinagre».

Evangelio

Sus discursos y homilías son muy breves. Cita poco el magisterio, pero presenta continuamente escenas evangélicas. Repite que todo cristiano debe llevar a mano un Evangelio de bolsillo y leer algunos pasajes cada día. Para «empujar» a los lentos ha regalado miles de ejemplares. Quien entiende los Evangelios entiende a Francisco.

Libertad

Ha tirado por la borda las rigideces palaciegas. Habla con libertad y no le importan las críticas en público. Las agradece. En cambio, condena el chismorreo corrosivo. Invitó a los participantes en el Sínodo de Obispos a «hablar con valentía y escuchar con humildad».

 Juan Vicente Boo

http://www.abc.es

El Papa aprovechó este encuentro penitencial en el Vaticano para dar una de las noticias más importantes de su pontificado: la convocatoria de un Jubileo.

El Papa convoca Jubileo de la misericordia para “consolar a cada hombre y mujer de nuestro tiempo”

El Papa aprovechó este encuentro penitencial en el Vaticano para dar una de las noticias más importantes de su pontificado: la convocatoria de un Jubileo. 
 

FRANCISCO
"A menudo he pensado en cómo la Iglesia puede hacer más evidente su misión de ser testimonio de la misericordia. Es un camino que inicia con una conversión espiritual. Por eso he decidido convocar un jubileo extraordinario centrado en la misericordia de Dios. Será un Año Santo de la Misericordia”. 
 
En la historia ha habido sólo 28 jubileos. El último lo convocó Juan Pablo II para el año 2000, y el anterior, para 1983. Este comenzará el próximo 8 de diciembre y concluirá el 20 de noviembre de 2016.  
 
FRANCISCO
"Estoy convencido de que toda la Iglesia, que tiene necesidad de recibir la misericordia porque somos pecadores, encontrará en este Jubileo la alegría para redescubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios, con la cual todos somos llamados a consolar a cada hombre y cada mujer de nuestro tiempo”.
 
Minutos antes, en su homilía subrayó la importancia del sacramento de la reconciliación. Dijo que "Dios perdona siempre y que nunca se cansa de perdonar”.
 
El Papa invitó a confesarse y predicó con el ejemplo confesándose ante todos. Luego, se sentó en un confesionario y atendió a varias personas, en el mismo lugar en el que también confesaron Juan Pablo II y Benedicto XVI.


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Por qué Francisco ha convocado un Año Santo Extraordinario dedicado a la Misericordia

Pocos días después de su elección, durante el primer Ángelus de su pontificado, el Papa ya habló de ella.

 
FRANCISCO
Ángelus, 17 de marzo de 2013
"Sentir misericordia. Esta palabra cambia todo. Es lo mejor que podemos sentir. Cambia el mundo”.
 
Y para cambiar el mundo Francisco quiere recordar el significado de esta palabra. Misericordia es la invitación que hace Dios a los hombres que se han equivocado para que vuelvan a Él. Y misericordia, subraya el Papa, es lo que ahora el necesita el mundo.
 
FRANCISCO
Ángelus, 11 de enero de 2015
"Hoy hay tanta necesidad de misericordia y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los distintos ambientes sociales. ¡Adelante! Estamos viviendo el tiempo de la misericordia, este es el tiempo de la misericordia”.
 
El lema que escogió Francisco para su escudo fue: 'Miserando atque eligendo', que quiere decir: Lo miró con misericordia, con amor, y le eligió. 
 
En el documento programático de su pontificado, la Evangelii Gaudium, Francisco menciona esta palabra 31 veces.
 
No es casualidad que Francisco haya decidido anunciar este Año Santo en una ceremonia dedicada a la confesión, el sacramento del perdón y la misericordia.
 
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Aunque habla más con gestos que con palabras, al papa Francisco le han bastado 7 palabras para cambiar el paso de la Iglesia católica.

Al papa Francisco le han bastado 7 palabras para cambiar el paso de la Iglesia católica.

Aunque habla más con gestos que con palabras, al papa Francisco le han bastado 7 palabras para cambiar el paso de la Iglesia católica.

 

TERNURA

La ternura es la protagonista de su estilo, el ingrediente con el que suaviza sus gestos, y su estrategia para convertir el mundo en un lugar más humano.

"Y recuerde, fuerte, pero con ternura”.

"Con ternura”.

SALIR

Su documento programático se llama "Evangelii Gaudium” y es una apasionada invitación a todos los católicos a salir personalmente de la comodidad y proponer con audacia el mensaje cristiano.

"Espero lío. Que acá adentro va a haber lío, va a haber. Que acá en Río va a haber lío, va a haber. Pero quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera… Quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos. Las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir; si no salen se convierten en una ONG, y la Iglesia no puede ser una ONG. ”.

DESCARTE

Denuncia que la crueldad de una sociedad "descarta” a quienes no le sirven: los niños no esperados, los pobres, los enfermos, y también los ancianos.

"Le pregunté a una mujer ¿y sus hijos, vienen a visitarla?’ ‘Sí, sí, siempre vienen’. ‘¿Cuándo vinieron la última vez?’ Recuerdo a la anciana que dijo ‘Bueno, en Navidad’. Estábamos en agosto. Ocho meses sin ser visitada por sus hijos. Ocho meses abandonada. Esto se llama pecado mortal. ¿Entendido?”.

PERIFERIAS

Ha cambiado la geopolítica. Su primer viaje fue a Lampedusa, la isla a la que llegan los emigrantes. El primer país europeo que visitó, Albania. Y la primera gira que programa a América Latina es para visitar Bolivia, Paraguay y Ecuador.

Sus nuevos cardenales proceden de Haití, Tonga o Burkina Fasso, países con poca o nula representación en el Vaticano.

Dice que para comprender la realidad hay que ir a las periferias, las periferias de las ciudades, las del mundo o las periferias existenciales.

LÁGRIMAS

Francisco piensa que las lágrimas son la única respuesta válida al dolor de los demás. Es su modo de denunciar la globalización de la indiferencia.

"Los invito a que cada uno se pregunte: ¿yo aprendí a llorar? ¿A llorar cuando veo un niño con hambre, un niño drogado en la calle, un niño que no tiene casa, un niño abandonado, un niño abusado, un niño usado por la sociedad como esclavo? ¿O mi llanto es el llanto caprichoso de quien llora porque querría algo más?”

MISERICORDIA

Francisco abraza y recuerda que a Dios le entusiasma la humanidad y que siempre perdona a quien se arrepiente. Por eso, invita a no cansarse de pedir perdón.

"Dios nos comprende, nos espera, no se cansa de perdonarnos si sabemos volver a Él con el corazón arrepentido".

"No olvidéis esto: el Señor no se cansa nunca de perdonarnos. Somos nosotros que nos cansamos de pedir perdón".

ALEGRÍA

El Papa propone un nuevo estilo de vida basado en vivir con sencillez y bondad el día a día, que ha desatado a su alrededor una corriente de alegría.

"Testimoniar la alegría del encuentro con Jesús, porque he dicho que cada encuentro con Jesús cambia la vida y cada encuentro con Jesús nos llena de alegría, la alegría que viene de dentro. Así es el Señor”.

Es lo que se percibe en cada encuentro multitudinario, y el signo distintivo del Papa venido del fin del mundo.

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En la homilí­a de este jueves, el Santo Padre recuerda que los santos son los que no tienen miedo a dejarse acariciar por la misericordia de Dios.

 

El papa Francisco ha reflexionado ampliamente desde Abel hasta nuestros días.

 

En la homilí­a de este jueves, el Santo Padre recuerda que los santos son los que no tienen miedo a dejarse acariciar por la misericordia de Dios.

 

Si el cristiano no se deja tocar por la misericordia de Dios y a su vez ama al prójimo, como hacen los santos, termina siendo un hipócrita. Así lo ha advertido el santo padre Francisco en la homilía de esta mañana en la misa celebrada en Santa Marta.

De este modo, Francisco ha explicado que al principio fueron los profetas y después le tocó a los santos. Con ellos Dios ha construido en el tiempo la historia de su relación con los hombres. Y, a pesar de la excelencia de estos preelegidos --a pesar de sus enseñanzas y sus acciones-- la historia de la salvación se ha visto accidentada, atravesada por muchas hipocresías e infidelidades.

El papa Francisco ha reflexionado ampliamente desde Abel hasta nuestros días. En la voz de Jeremías, propuesto por la Lectura del día, está la voz de Dios mismo, que constata con amargura como el pueblo elegido, aún habiendo recibido muchos beneficios, no le había escuchado. Así, el Papa ha recordado que Dios ha dado todo, pero ha recibido de vuelta solamente “cosas feas”. “La fidelidad ha desaparecido, no sois un pueblo fiel”, recuerda.

De este modo, ha proseguido indicando que “esta es la historia de Dios. Parece que Dios llorase, aquí. Te ha amado tanto, te he dado tanto y tú… Todo contra mí. También Jesús mirando a Jerusalén lloró. Porque en el corazón de Jesús había toda esta historia donde la fidelidad había desaparecido. Nosotros hacemos nuestra voluntad, pero haciendo esto en el camino de la vida seguimos un camino de endurecimientos: el corazón se endurece, se petrifica. Y la Palabra del Señor no entra. Y el pueblo se aleja. También nuestra historia personal se puede convertir en esto. Y hoy, en este día cuaresmal, podemos preguntarnos: ‘Yo, escucho la voz del Señor, o hago lo que quiero, lo que me gusta?’”

El episodio del Evangelio de hoy muestra un ejemplo de “corazón endurecido”, sordo a la voz de Dios. El Papa ha recordado que Jesús sana a un endemoniado y a cambio recibe una acusación. Es la típica excusa de los legalistas que creen que la vida está regulada por las leyes que hacen ellos, ha advertido Francisco.

A propósito, el Pontífice ha explicado que también esto ha sucedido en la historia de la Iglesia. “Pensada en la pobre Juana de Arco: ¡hoy es santa! Pobrecita: estos doctores la quemaron viva, porque decían que era una hereje, acusada de herejía... Pero eran los doctores, los que sabían la doctrina segura, estos fariseos: alejados del amor de Dios”. Así, ha puesto también el ejemplo del beato Rosmini, cuyos libros era pecado leer y ahora es beato. “En la historia de Dios con su pueblo, el Señor mandaba, para decirles que amaba a su pueblo, a los profetas. En la Iglesia, el Señor manda a los santos. Son santos que llevan adelante la vida de la Iglesia: son los santos. No son los poderosos, no son los hipócritas: no. Los santos”.

Los santos “son los que no tienen miedo a dejarse acariciar por la misericordia de Dios. Y poresto los santos son hombres y mujeres que entienden muchas miserias, muchas miserias humanas, y acompañan al pueblo de cerca. No desprecian al pueblo”, ha asegurado el Obispo de Roma en la homilía.

En la conclusión, el Papa ha recordado que Jesús dice “quien no está conmigo está contra mí”. Pero --se ha preguntado-- ¿no habrá un camino en medio, un poco de aquí un poco de allá?  A lo que ha respondido: “No. O tú estás en el camino del amor, o en el de la hipocresía. O tú te dejas amar por la misericordia de Dios, o haces lo que quieres, según tu corazón, que se endurece más, cada vez, en este camino”. Finalmente, ha asegurado que o eres santo o vas por el otro camino. “Quien no recoge conmigo, deja las cosas… No, es peor: dispersa, arruina. Es un corruptor. Es un corrupto que corrompe”.

Lo afirmó Papa Francisco durante la homilía de la misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.

 

El Pontífice en Santa Marta: "lo dice Jesús: «Quien no está conmigo, está en mi contra». No hay una vía intermedia, ni de compromisos".

Lo afirmó Papa Francisco durante la homilía de la misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.

No existen compromisos para los cristianos, para los que dicen querer vivir según la Palabra de Dios. Si no nos dejamos condicionar por la misericordia del Señor, si no amamos al prójimo, como los santos, somos hipócritas que hacen el mal en lugar de hacer el bien. Lo afirmó Papa Francisco durante la homilía de la misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.

El Pontífice reflexionó sobre los tiempos de Abel y sobre el tercer milenio. La Lectura de hoy propone la voz de Jeremías, en quien está la Palabra de Dios mismo, que constata con desilusión que el pueblo elegido, a pesar de haber recibido beneficios, no lo escuchó ni lo siguió. El Señor «dio todo», dijo Bergoglio, pero solo recibió a cambio «cosas feas». «La fidelidad desapareció –subrayó el Papa–, ustedes no son un pueblo fiel: esta es la Historia de Dios. Parece que Dios estuviera llorando, aquí. “Te he amado tanto, te he dado tanto, y tú... Todo en mi contra”. También lloró Jesús viendo Jerusalén. Porque en el corazón de Jesús estaba toda esta historia en la que la fidelidad había desaparecido. Nosotros hacemos nuestra voluntad, pero, haciéndolo, en el camino de la vida seguimos una vía de endurecimiento: el corazón se endurece, de petrifica. Y la Palabra del Señor no entra. Y el pueblo se aleja. También nuestra historia personal puede volverse así. Y hoy, en este día cuaresmal, podemos preguntarnos: “¿Yo escucho la voz del Señor, o hago lo que quiero, lo que me gusta a mí?”».

El Pontífice argentino observó que también el episodio del Evangelio de hoy muestra un ejemplo de «corazón endurecido»: el Hijo del Señor cura a un endemoniado y, a cambio, recibe una acusación: «Tú expulsas a los demonios en nombre del demonio. Tú eres un brujo demoníaco». He aquí, denunció Francisco, el pretexto típico de los «legalistas, que creen que la vida es regulada por las leyes que hacen ellos». Y esto «¡ha sucedido en la historia de la Iglesia!». El Papa elencó algunos casos paradójicos: «Pero, recuerden a la pobre Juana de Arco: ¡hoy es santa! Pobrecita: estos doctores la quemaron viva, porque decían que era hereje, acusaja de herejía... Pero eran los doctores, los que sabían la doctrina segura, estos fariseos: alejados del amor de Dios. Más cerca de nosotros, piensen en el Beato Rosmini: todos sus libros, al índice. No se podían leer, era pecado leerlos. Hoy es Beato. En la Historia de Dios con su pueblo, el Señor mandaba, para decirles que amaba a su pueblo, a los profetas. En la Iglesia, el Señor manda a los Santos. Son los Santos los que sacan adelante la vida de la Iglesia: son los santos. No son los poderosos, los potentes; no son los hipócritas. No: son los santos».

Y los santos, añadió, «son los que no tienen miedo de dejarse acariciar por la misericordia de Dios. Y por esto los Santos son hombres y mujeres que entienden muchas miserias, muchas miserias humanas, y acompañan al pueblo de cerca. No desprecian al pueblo. Jesús dice: “Quien no está conmigo está en mi contra”. Pero no hay una vía de compromiso, un poco de acá y otro poco de allá, ¿eh? No. O estás en la vía del amor –precisó para concluir Bergoglio– o estás en la vía de la hipocresía. O te dejas amar por la misericordia de Dios o haces lo que quieras, según tu corazón, que se va endureciendo cada vez más por esta vía. Los que no están conmigo están en mi contra: no hay una tercera vía de compromiso. O eres santo o vas por la otra vía. Los que no cultivan conmigo, dejan las cosas... No, es mucho peor, arruinan. Son unos corruptos. Corruptos que corrompen».

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El Papa Francisco comenzó su catequesis sobre el papel de los ancianos en la familia y en la sociedad recordando, en primer lugar, que habla con conocimiento de causa.

Francisco: "Los ancianos tienen una misión en la sociedad"

El Papa Francisco comenzó su catequesis sobre el papel de los ancianos en la familia y en la sociedad recordando, en primer lugar, que habla con conocimiento de causa. 

 

 "Para nosotros los ancianos no es el momento de tirar los remos al agua"

FRANCISCO

"Cuando estuve en Filipinas, los filipinos, los habitantes de Filipinas, el pueblo filipino, me saludaba diciendo 'Lolo Kiko', es decir, 'abuelo Francisco'.”.

El Papa reconoció que la ancianidad es una nueva etapa que puede ser difícil, que tiene retos, también espirituales, pero no por ello menos importante. Dijo que "no es el momento de tirar los remos”, sino de ser creativos.

FRANCISCO

"Nosotros, los ancianos, podemos recordar a los jóvenes ambiciosos que una vida sin amor es árida. Podemos decir a los jóvenes que tienen miedo que la angustia por el futuro puede ser vencida. Podemos enseñar a los jóvenes demasiado enamorados de ellos mismos que hay más alegría en el dar que en el recibir”.

El Papa dijo con tristeza que hay ancianos cínicos que hasta "desprecian a los jóvenes” porque han perdido de vista lo que vale su testimonio, su experiencia para los nietos. Su palabra es muy valiosa para ellos.

FRANCISCO

"Las palabras de los abuelos tienen algo especial para los jóvenes. Y ellos lo saben. Las palabras que mi abuela mi dejó por escrito el día de mi ordenación sacerdotal todavía las llevo conmigo en el breviario”.

Francisco concluyó su catequesis con una profunda reflexión: "Cómo quisiera una Iglesia que desafía a la cultura del descarte con la alegría desbordante de un nuevo abrazo entre jóvenes y ancianos”.

RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL

Queridos hermanos y hermanas:

La catequesis de hoy está centrada en la importancia que los abuelos tienen en la familia y en la sociedad.

Ciertamente, se trata de una etapa especial de la vida y, hasta cierto punto, novedosa, también para la espiritualidad cristiana. Pero el Señor nos llama a seguirlo en todos los momentos y circunstancias. Las personas mayores también tienen una misión que cumplir y una gracia especial para llevarla a cabo.

El Evangelio de Lucas nos habla de los ancianos Simeón y Ana, que estaban en el Templo de Jerusalén, siempre atentos en espera de la venida del Mesías. Y, cuando lo reconocieron en el Niño Jesús, recibieron nuevas fuerzas para bendecir a Dios con un hermoso cántico de alabanza y anunciar la liberación a todo el pueblo.

Como ellos, los abuelos de hoy están llamados a formar un coro permanente en el gran santuario espiritual de nuestro mundo, a sostener con su oración e infundir ánimo con su testimonio a cuantos luchan en el campo de la vida.

La plegaria de los mayores es un gran don para la Iglesia; y sus palabras, una inyección de sabiduría para la sociedad, muchas veces ocupada en mil cosas y distraída de lo esencial.

El corazón de los abuelos, libre de resentimientos pasados y de egoísmos presentes, tiene un atractivo especial para los jóvenes, que esperan encontrar en ellos un apoyo firme en su fe y sentido para su vida.

Saludo a los peregrinos de lengua española venidos de España, Puerto Rico, Argentina, México y otros países latinoamericanos. Queridos hermanos, cuánto me gustaría que la Iglesia pudiera superar la cultura del descarte, promoviendo el reencuentro gozoso y la acogida mutua de las distintas generaciones. Recemos todos por esta intención. Gracias.

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Ofrecemos un artículo de Rafael Navarro-Valls, escrito en 2013 durante la celebración del cónclave, sobre los desafíos que el nuevo sucesor de Pedro, salido del Cónclave tendría que afrontar.

 

Los desafíos del nuevo papa

Ofrecemos un artículo de Rafael Navarro-Valls, escrito en 2013 durante la celebración del cónclave, sobre los desafíos que el nuevo sucesor de Pedro, salido del Cónclave tendría que afrontar.
Nos da la impresión de que ha sido profético en algunos aspectos ya que el Papa Francisco ha sabido responder a estos desafíos con gran eficacia.

 

Ni Rambo ni una estrella del Rock

En la tarea de analizar los desafíos que el nuevo Papa habrá de abordar, conviene no hacer traslaciones equívocas de parámetros políticos a las coordenadas estrictamente eclesiales.

La Iglesia, si se me permite el símil, es una empresa de carácter espiritual, con un activo formado por la fe y la santidad de sus miembros, yun pasivo conformado por las debilidades de los mismos. De ahí que el primer desafío para el nuevo Papa sea el de lograr elevar la temperatura espiritual de los aproximadamente mil doscientos millones de católicos dispersos por todo el mundo. Esto es, aumentar los activos espirituales de la Iglesia católica. Por decirlo en palabras del Papa emérito Benedicto XVI: "En las últimas décadas el poder del hombre ha crecido de manera inimaginable… Sin embargo, no han aumentado nuestras capacidades morales. El gran desafío consiste en descubrir cómo podemos ayudar a superar esa desproporción". En esa tarea de potenciar “las capacidades morales" de la Iglesia, el recién elegido habrá de desplegar una vasta tarea pastoral entre sus fieles. De ahí la necesidad de que tenga una profunda espiritualidad.

El segundo desafío, es abrir el mercado de las ideas a los valores del espíritu. Existe una cierta “banalización del mal”, que suele derivar en una sutil dictadura del relativismo. Requerirá de una gran fortaleza para sacar a los creyentes del abismo de lo que se ha llamado el “antimercantilismo moral”. Esto es, una especie de temor a entrar en el juego de la libre concurrencia de las ideas y los valores morales, que suele decidirse más allá de los refugios de la decencia moral. Miedo que esconde una desesperanza con respecto a la fuerza atractiva de los valores cristianos. Debe lograr sacarlo de esa posición de replieguesobre sí, que se llama la “enfermedad del absentismo”, encerrándose en su torre de marfil, ajeno e indiferente a las ambiciones, incertidumbres y perplejidades de sus contemporáneos, mientras la gran sociedad sigue su curso.

Un desafío geográfico

El tercer desafío es geográfico. El primer milenio fue el de la cristianización de Europa; el segundo se desplegó el cristianismo en América. El tercero, y aquí el nuevo Papa tendrá un protagonismo especial, apunta como una flecha a Asia y Africa. No es casualidad que los dos últimos Pontífices hayan viajado un total de quince veces a Africa, desplazándose Juan Pablo II trece a Asia. No hay que olvidar que el gran novum del siglo XXI es el resurgir de las grandes religiones. De modo que la sociología cada vez más individualiza la desecularización como uno de los hechos dominantes en el mundo de finales del siglo XX y principios del XXI. Un progresivo despertar del hecho religioso en América, Africa y Asia, que contrasta con las tendencias secularizadoras en la vieja Europa. El nuevo Papa no podrá ser eurocéntrico, sino mundocéntrico. Desde luego tendrá en cuenta el potencial que suponen las raíces cristianas de Europa, pero sin olvidar que el futuro del cristianismo está en otros continentes. Repárese que el nuevo Papa será la cabeza de la religión con más fieles del mundo: 1.196 millones de católicos, de los cuales en América vive el 49,4% y en Africa, el 15,2%.

¿Una especie de Rambo y estrella de Rock?

Hay una reforma llamémosla estructural de enorme importancia, que pondrá en tensión la capacidad organizadora y reformadora del nuevo Pontífice. Me refiero a la preparación intelectual, humana y espiritual de 721.935 religiosos y 412.236 sacerdotes extendidos por todo el mundo. Una tarea directamente conectada con la eficacia de los mayores responsables en la Iglesia de la difusión del mensaje cristiano. No se olvide, por ejemplo, que los problemas de paidofilia son directa causa de una notable falta de madurez afectiva e intelectual en algunos seminaristas, luego sacerdotes Así, algunas Universidades católicas de América y Europa --influidas por la revolución sexual de los sesenta- desarrollaron enseñanzas con una concepción equívoca de la sexualidad humana y de la teología moral. Al igual que toda una generación, algunos de los seminaristas no fueron inmunes y actuaron luego de modo indigno. La evitación de nuevos problemas y, sobre todo, la eficacia de la propia Iglesia católica, está conectada con ese problema de formación.

En fin, todos esos desafíos, junto al de inyectar en la humanidad la idea de que la lucha contra las grandes bolsas de pobreza no solamente es un problema de filantropía sino un verdadero “impulso divino”, o el ecumenismo, exigen una gran fortaleza en el nuevo Papa. Lo cual no quiere decir que deba ser –como apunta el New York Times- una especie de nuevo Rambo, con algo de estrella de rock, capaz de luchar en todos los frentes.

El nuevo Papa no está sólo. Es la cabeza de un cuerpo espiritual muy amplio. Lo importante ahora no es tanto la “artillería pesada” o las “grandes flotas oceánicas”. Más bien se trata de dar aliento e impulso a esa “infantería ligera” (si se me permite el símil) que son los 1.200 millones de católicos dispersos por todo el mundo.

Rafael Navarro-Valls es catedrático, académico y autor del libro “Entre el Vaticano y la Casa Blanca”

cifras de la Iglesia que encontrará el nuevo Papa
Sandro Magister

Estas son algunas de las cifras y localizaciones geográficas de la Iglesia que encontraría el nuevo Papa Francisco en 2013

 

Las cifras de la Iglesia que encontró el nuevo Papa

Estas son algunas de las cifras y localizaciones geográficas de la Iglesia que encontraría el nuevo Papa Francisco en 2013:
- con dos tercios de los fieles en el sur del mundo.
- Con más católicos en Manila que en Holanda.
- Con Occidente decreciendo en la fe.
- Y con Estados Unidos en el centro de la nueva geografía.

Así lo veíamos en 2013:

El más impetuoso crecimiento numérico de su historia

El nuevo Papa que los cardenales se aprestan a elegir guiará una Iglesia que en el último siglo ha experimentado el más impetuoso crecimiento numérico de su historia y a la vez una fortísima transformación en su dislocación geográfica. Con Estados Unidos en el foco del viraje decisivo.

Los católicos eran y siguen siendo un sexto de la población mundial. Eran y siguen siendo la mitad de los cristianos.

Pero en cifras absolutas se han cuadruplicado. En 1910 eran 291 millones, en el 2010 son 1.100 millones de fieles.Pero lo que más impresiona es la revolución geográfica.

El Pew Forum on Religion & Public Life, de Washington, ha dado cuenta de esto en una reciente investigación:

Hace un siglo vivían en Europa y en Norteamérica el 70% de los católicos.Hoy viven apenas el 32%, menos de un tercio del total.

Más de dos tercios de los católicos viven entonces hoy América Latina, en África, en Asia y Oceanía.

En América latina crecieron en un siglo de 70 millones a 425 millones.En Asia y Oceanía de 14 millones a 131 millones.

En África subsahariana el aumento es más sorprendente. Los católicos eran apenas 1 millón en 1910. Cien años después son 171 millones. En un siglo, han pasado de menos del 1% al 16% de la población.

También se ha revolucionado la clasificación de los países con el mayor número de católicos.

En 1910 estaban en el tope de la clasificación Francia e Italia, respectivamente con 40 y 35 millones de católicos. Seguía Brasil con 21 millones. En Alemania había más católicos que en México: 16 millones contra 14.

En 2010 han saltado a la cima Brasil con 126 millones de católicos, México con 96 millones, Filipinas con 75 millones. Y por primera vez se ha ubicado entre los primeros diez países uno africano: la República Democrática del Congo, con 31 millones de católicos.

Entre los países de Europa y de Norteamérica solamente Estados Unidos registró en el último siglo un aumento neto porcentual de católicos en el total de la población. Eran el 14% en 1910, hoy son el 24%.

En cifras absolutas, con 75 millones de católicos, Estados Unidos está hoy a la par con Filipinas, en el tercer puesto de la clasificación general.

En varios países con larga tradición cristiana, incluidos los de alta clasificación, los católicos no coinciden más con la casi totalidad de la población, como acontecía hace un siglo. Por ejemplo, en 1910 los católicos eran en Brasil el 95% de la población, hoy son el 65%. Esta disminución se ha verificado sobre todo en las últimas décadas.

Estados Unidos

También en Estados Unidos, donde el tránsito de una religión a otra es muy frecuente, los católicos han sufrido en el último siglo una erosión: los que han abandonado la Iglesia resultan ser más numerosos que los que han ingresado en ella.

Pero en compensación, un gran número de inmigrantes en Estados Unidos, especialmente de América latina, han logrado aumentar la presencia general de los católicos. Los "latinos" son hoy casi un tercio de los católicos de Estados Unidos y la mitad de ellos tienen menos de 40 años.

Estados Unidos es en definitiva un centro focal de la nueva dislocación de los católicos en el mundo.Los cardenales que mañana ingresarán al cónclave son conscientes de ello. En el nuevo siglo – si no ya desde ahora – un Papa "americano" no será más una sorpresa.

Sandro Magister

Papa Francisco explicó esta mañana, durante la homilía de la misa en la Casa Santa Marta, la diferencia entre pedir perdón y decir lo siento, según indicó la Radio Vaticana.

Hay que arrepentirse con sinceridad, que no significa «pedir perdón por un error, sino ser conscientes del pecado, de la idolatría»

Papa Francisco explicó esta mañana, durante la homilía de la misa en la Casa Santa Marta, la diferencia entre pedir perdón y decir lo siento, según indicó la Radio Vaticana.

Para pedir perdón a Dios, recordó el Pontífice argentino, hay que seguir la enseñanza del Padre Nuestro: arrepentirse con sinceridad de los propios pecados, sabiendo que Dios perdona siempre, y perdonar a los demás con la misma largueza de corazón.

Dios es omnipotente, pero su omnipotencia en cierto modo se detiene ante la puerta cerrada de un corazón. Un corazón que no quiere perdonar a quien lo ha herido.

El Papa Francisco toma pie en el Evangelio del día en el que Jesús explica a Pedro que hay que perdonar “setenta veces siete”, que equivale a “siempre”, para reafirmar que el perdón de Dios a nosotros y nuestro perdón a los demás están estrechamente conectados.

Todo parte – explica Francisco – de cómo nosotros en primer lugar nos presentamos a Dios para pedirle que nos perdone. El ejemplo lo toma el Papa de la lectura del día, que muestra al profeta Azarías invocando clemencia por el pecado de su pueblo, que está sufriendo, pero que es también culpable de haber “abandonado la ley del Señor”. Azarías, indica Francisco, no protesta, “no se  lamenta ante Dios” por los sufrimientos, más bien reconoce los errores del pueblo y “se arrepiente”.

“Pedir perdón es una cosa, y otra cosa es decir lo siento. ¿Me equivoco? Lo siento, me he equivocado… ¡He pecado! No tiene nada que ver una cosa con la otra. El pecado no es una equivocación cualquiera. El pecado es idolatría, es adorar al ídolo, el ídolo del orgullo, de la vanidad, del dinero, del ‘yo mismo’, del bienestar… Tanto ídolos que tenemos. Y por esto, Azarías no dice lo siento: pide perdón”.

El perdón hay que pedirlo sinceramente, de corazón, y de corazón debe ser dado a quien lo ha hecho mal. Como el amo de la parábola evangélica contada por Jesús, que condona una deuda enorme a un siervo suyo porque se compadece ante sus súplicas. Y no como ese mismo siervo hace con uno de sus semejantes, tratándolo sin piedad y enviándolo a la cárcel aunque le debía una suma irrisoria. La dinámica del perdón – recuerda Francisco – es la que enseñó Jesús en el Padre Nuestro.

“Jesús nos enseña a rezar así al Padre: ‘Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden’. Si yo no soy capaz de perdonar, no soy capaz de pedir perdón. ‘Pero, Padre, yo me confieso, voy a confesarme…’. ‘¿Y qué haces antes de confesarte?’. ‘Pienso en las cosas que he hecho mal …’. ‘Bien’. ‘Después pido perdón al Señor y prometo no hacerlo más …’. ‘Bien. ¿Y después vas donde el sacerdote? Antes te falta algo: ¿has perdonado a los que te han hecho mal?’”.

En una palabra, resume Francisco, “el perdón que Dios te dará” requiere “el perdón que tu das a los demás”.

“Este es el discurso que Jesús nos enseña sobre el perdón. Primero: pedir perdón no es un simple decir lo siento, es ser consciente del pecado, de la idolatría que he hecho, de las muchas idolatrías. Segundo: Dios siempre perdona, siempre. Pero pide que yo perdone. Si yo no perdono, en un cierto sentido cierro la puerta al perdón de Dios. ‘Perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores’”.

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