En el autobús le acompañaban los números uno y dos de cada departamento de la Curia.
El Papa nada más llegar saludó a los superiores de los Paulinos, los religiosos que se encargan de este lugar.
A Francisco y a sus acompañantes les esperan cinco días de silencio y oración. La primera cita cada día es a las 7,30 de la mañana para rezar el Breviario, y la última a las 19,30 para cenar.
Comenzaron con esta Adoración eucarística, a la que también asistió el predicador, el carmelita Bruno Secondin.
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Al finalizar el rezo del Angelus Francisco obsequia a la multitud unas 50 mil copias de “Custodia la fe”, un texto que resume los principales contenidos de la religión católica.
“Lleven el librito… y a leerlo todos”. Fue la viva recomendación del Papa, al final de su Angelus dominical. Se refería a un texto que resume las enseñanzas básicas de la religión católica titulado “Custodia el corazón”, que regaló hoy a quienes asistieron a escucharlo en la Plaza de San Pedro. Entre los voluntarios que distribuyeron los 50 mil ejemplares a la multitud estaban unos 100 sin techo, llegados hasta el Vaticano en peregrinación.
Asomado a la ventana de su estudio, en el Palacio Apostólico, el pontífice recordó que la Cuaresma –el periodo litúrgico de 40 días antes de la celebración de la Pascua- es “un camino de conversión que tiene como centro el corazón”. De ahí su decisión de obsequiar los libros de bolsillo que recogen “las enseñanzas de Jesús y los contenidos esenciales de la fe”. Mientras mostró una copia, los fieles respondieron con un aplauso.
Explicó que cada ejemplar incluye los siete sacramentos, los dones del espíritu santo, los 10 mandamientos, las virtudes y las obras de misericordia. Al anunciar que entre los voluntarios que los distribuirían estaban los sin techo, exclamó improvisando: “Como siempre, también hoy aquí en la plaza, los que tienen más necesidad nos traen una gran riqueza: La riqueza de una gran doctrina para custodiar nuestro corazón”.
Entonces invitó a todos los presentes a tomar llevárselos, “como ayuda para la conversión y el crecimiento espiritual, que parte siempre del corazón: Ahí donde se juega el partido de las decisiones cotidianas entre el bien y el mal, entre mundanidad y evangelio, entre indiferencia y solidaridad”. Y apuntó: “La humanidad tiene urgencia de justicia, de paz, y podrá tenerlas sólo regresando con todo el corazón a Dios, que es la fuente”.
Antes de pronunciar el Angelus, en una breve reflexión, el Papa recordó que tras el Miércoles de Ceniza comenzó la Cuaresma y en este primer domingo de ese periodo litúrgico hace referencia a los 40 días que Jesús permaneció en el desierto: Un tiempo de soledad, donde enfrentó a Satanás “cuerpo a cuerpo”, desenmascaró sus tentaciones y salió victorioso, preparado para anunciar el evangelio del reino de Dios.
Explicó que, como entonces, la Cuaresma es para los cristianos un “tiempo de combate espiritual contra el mal”, un “desierto” que es necesario atravesar con la mirada puesta en la Pascua, “que es la victoria definitiva de Jesús contra el maligno, el pecado y la muerte”.
“El desierto es el lugar donde se puede escuchar la voz de Dios y la voz del tentador. En el rumor, en la confusión, esto no se puede hacer; se escuchan sólo las voces superficiales. Al contrario, en el desierto podemos descender en profundidad, donde se juega verdaderamente nuestro destino, la vida y la muerte. ¿Y cómo escuchamos la voz de Dios? La escuchamos es su palabra. Por esto es importante conocer las escrituras, porque de otra manera no sabemos responder a las insidias del maligno”, indicó.
Ahí retomó su consejo de otras veces: Leer el evangelio todos los días, meditarlo aunque sea unos minutos, tenerlo siempre con uno, siempre a mano. “El desierto cuaresmal nos ayuda a decir no a la mundanidad, a los ‘ídolos’, nos ayuda a hacer elecciones valientes conforme al evangelio y reforzar la solidaridad con los hermanos”, insistió.
Antes de terminar, el Papa pidió oraciones por la semana de ejercicios espirituales, que iniciará este domingo junto a sus principales colaboradores de la Curia Romana. Saliéndose nuevamente del discurso previsto, dijo: “Recen porque este ‘desierto’ que son los ejercicios, podamos escuchar la voz de Jesús y corregir tantos defectos que nosotros todos tenemos, y también hacer frente a las tentaciones que cada día nos atacan”.
A las 18:00 horas comenzará el retiro de Francisco en la Casa Divino Maestro de la localidad de Ariccia, a las afueras de Roma. Las meditaciones serán propuestas por el sacerdote Bruno Secondin, de la Orden de los Carmelitas, y tendrán como hilo conductor el tema: “Servidores y profetas del Dios viviente”. Concluirán la mañana del viernes 27 de febrero. Hasta entonces todas las actividades del Papa, públicas y privadas, quedarán suspendidas.
El año pasado en la llanura de Síbari había pronunciado la excomunión para la criminlaidad organizada. Y la invitación: «Conviértanse»
Papa Francisco vuelve a condenar a los criminales y mafiosos. «Los gestos de religiosidad no bastan para acreditar como creyentes a los que, con la maldad y la arrogancia típica de los malvivientes, hacen de la ilegalidad su estilo de vida». Lo dijo el Pontífice esta mañana durante la audiencia a la diócesis calabresa de Cassano allo Jonio, guiada por mons. Nunzio Galatino, secretario general de la Conferencia Episcopal de Italia. «No es posible decirse cristiano y violar la dignidad de las personas; todos los que pertenencen a la comunidad cristiana no pueden programar y consumar actos de violencia en contra de los demás y en contra del ambiente. Los gestos exteriores de religiosidad que no van acompañados de una verdadera y pública conversión no bastan para considerarse en comunión con Cristo y su Iglesia».
Bergoglio observó: «A todos los que han elegido la vía del mal y que se han afiliado a organizaciones criminales, renuevo la invitación a la conversión». «¡Abran sus corazones al Señor!», añadió el Pontífice. Después, la invitación: «El Señor los espera y la Iglesia los recibe, si, de la misma manera que había sido pública su decisión de servir al mal, también será pública y clara su voluntad de servir al bien».
«Quisiera reafirmar un pensamiento quel es sugerí durante mi visita –dijo Bergoglio durante la audiencia–: quien ama a Jesús, quien escucha y acoge su Palabra y que vive de forma sincera la respuesta a la llamda del Señor, no puede, de ninguna manera, darse a las obras del mal».
El Papa viajó a la diócesis de Cassano allo Ionio el 21 de junio de 2014. Desde la Llanura de Síbari había pronunciado en esa ocasión la siguiente excomunión : «Los mafiosos no están en comunión con Dios, están excomulgados».
«Queridos hermanos y hermanas de Cassano, la belleza de su tierra es un don de Dios y un patrimonio que debe ser conservado y heredado con todo su esplendor a las futuras generaciones –afirmó. Por lo tanto, se necesita un compromiso valiente por pate de todos, empezando por las Instituciones, para que no sea arruinado irreparablemente por intereses mezquinos».
Como es tradicional, a partir del primer domingo de Cuaresma, el Papa se retira unos días para hacer ejercicios espirituales.
Lo dijo mons. Shlemon Warduni, obispo auxiliar caldeo de Baghdad, a la Radio Vaticana. En su desesperado llamado pide frenar el flujo de armas y entablar el diálogo
En Irak y en otras zonas del Medio Oriente se está verificando «un genocidio» en contra de los cristianos, por lo que la comunidad internacional debe «haber algo». Monseñor Shlemon Warduni, obispo auxiliar caldeo de Baghdad, lanza un nuevo y desesperado llamado por los cristianos que viven bajo el asedio del el llamado Estado Islámico (EI).
«Esta es la noche del mundo: la situación –dijo mons. Warduni a la Radio Vaticana– siempre ha sido trágica, porque los Daesh o Isis o Ei, como se les dice, hacen lo que quieren, y es evidente que hay muchos en todo el mundo que los ayudan. Los ayudan o les han vendido armas. Y por este motivo nuestra situación es trágica. Nuestra gente quiere dejar el país lo antes posible».
Según el obispo caldeo, «las fuerzas internacionales podrían hacer algo, si quisieran. Hemos gritado y gritamos que no vendan armas, porque, ¿con qué se hace la guerra? ¿Con bastones? ¿Con cuchillos? ¿Con qué? No hay que bombardear, no hay que vender armas; es necesario dialogar. Entonces, el genocidio existe: ustedes han escuchado muchas cosas, todas las personas que son asesinadas, incluso de otras naciones musulmanas, en Libia y en otras».
Durante el período de retiro, se suspenden las audiencias privadas y especiales, incluyendo la audiencia general de los miércoles.
"Quien vive los ejercicios espirituales de modo auténtico experimenta la atracción, el encanto de Dios, y vuelve renovado, transfigurado a la vida ordinaria, al ministerio, a las relaciones cotidianas, trayendo consigo el perfume de Dios”. Son palabras del santo padre Francisco cuando recibió a la Federación Italiana de Ejercicios Espirituales el año pasado.
Y el Papa quiere vivir los ejercicios espirituales de Cuaresma lejos del Vaticano y del trabajo y los compromisos de cada día. Por esta razón, el santo padre Francisco, acompañado por miembros de la Curia Romana, se va de ejercicios espirituales este domingo, 22 de febrero y regresarán el viernes 27.
Por primera vez, los ejercicios espirituales de Cuaresma para la Curia y el Papa se realizaron fuera del Vaticano el año pasado, por invitación del mismo Pontífice. De este modo, en marzo del 2014 el papa Francisco y unos 80 miembros de la Curia viajaron hasta la Casa Divin Maestro en Ariccia, a casi 40 kilómetros de Roma. Monseñor Angelo De Donatis, párroco de San Marcos Evangelista en el Campidoglio de Roma, fue el encargado de hacer las predicaciones.
Nuevamente este año viajarán hasta Ariccia este domingo por la tarde. El tema de los ejercicios será “Servidores y profetas del Dios vivo”. Las meditaciones, que contarán con una lectura pastoral del profeta Elías, serán realizadas por el carmelita Bruno Secondin, según informó el Osservatore Romano.
El programa de los ejercicios prevé para el primer día, a las 18, la adoración eucarística y la oración de las vísperas. Los demás días comenzarán con laudes a las 7.30, a continuación una primera meditación a las 9.30 y después la celebración eucarística. A las 16.00 se realizará la segunda meditación, que precederá a la adoración eucarística y las vísperas. El último día, el viernes 27, está prevista la celebración eucarística a las 7.30 y la conclusión a las 9.30.
Las meditaciones comenzarán con una reflexión sobre el tema: “Salir del propio pueblo” y estarán marcadas por el siguiente programa diario: “Caminos de autenticidad” (las raíces de la fe y el coraje de decir no a la ambigüedad), “Senderos de libertad” (de los ídolos a la verdadera piedad), “Dejarse sorprender por Dios” (el encuentro con un Dios que está en otra parte, y el reconocimiento del pobre que nos evangeliza), “Justicia e intercesión” (testigos de justicia y solidaridad). El último día estará dedicado al tema “Recoger el manto de Elías” (para convertirse en profetas de fraternidad).
Dijo que cuando un cristiano vive sólo para sí mismo su vida se puede convertir en un fracaso.
"Y uno puede ganar todo pero al final convertirse en un fracasado. Ha fallado. Esa vida es un fracaso. 'Pero si le han hecho un monumento, le han pintado un cuadro...'. Pero ha fallado. No supo elegir bien”.
Elegir bien significa tener en cuenta a Dios y a los demás en las decisiones. Por eso el Papa recomendó detenerse, reflexionar y recordar que Dios no es un enemigo sino alguien que intenta ayudar.
(Fuente: Radio Vaticana)
"Elegir entre Dios y los otros dioses, aquellos que no tienen el poder de darnos nada, sólo pequeñas cositas que pasan. Y no es fácil elegir, nosotros tenemos siempre esta costumbre de ir un poco donde va la gente, un poco como todos. Como todos. Todos y nadie. Y hoy la Iglesia nos dice: ‘Pero, ¡detente! Detente y elige’. Es un buen consejo. Y hoy nos hará bien detenernos y durante la jornada pensar un poco: ¿cómo es mi estilo de vida? ¿Por cuáles calles camino?”.
"Un camino equivocado es el de buscar siempre el propio éxito, los propios bienes, sin pensar en el Señor, sin pensar en la familia. Estas dos preguntas: ¿cómo es mi relación con Dios, cómo es mi relación con la familia? Y uno puede ganar todo, pero al final, convertirse en un fracasado. Ha fracasado. Esa vida es un fracaso. ‘Pero no, le han hecho un monumento, le han pintado un cuadro…”. Pero has fracasado: no has sabido elegir bien entre la vida y la muerte”.
"Bienaventurado el hombre que confía en el Señor”. Cuando el Señor nos da este consejo – ‘¡Detente! Elige hoy, elige – no nos deja solos. Está con nosotros y quiere ayudarnos. Sólo nosotros debemos confiar, tener confianza en Él. ‘Bienaventurado el hombre que confía en el Señor’. Hoy, en el momento en que nosotros nos detenemos a pensar en estas cosas y tomar decisiones, elegir algo, sabemos que el Señor está con nosotros, está junto a nosotros, para ayudarnos. Jamás nos deja ir solos, jamás. Está siempre con nosotros. También en el momento de la elección está con nosotros”.
En esta ocasión se centró en los hermanos. Dijo que el vínculo que forman entre ellos debe protegerse y que la fraternidad es una gran escuela de paz. Demuestra al mundo que se puede convivir siendo diferentes.
Queridos hermanos y hermanas:
Seguimos con el tema de la familia, en concreto hoy hablamos de los hermanos. La fraternidad era un valor esencial en el pueblo de Israel, encontrando cumplidos elogios de ella en el Antiguo Testamento. Su ruptura, sin embargo, abre un abismo profundo en el hombre. La pregunta de Dios a Caín: «¿Dónde está tu hermano?» no cesa de resonar a lo largo de la historia.
Es en la familia donde aprendemos a abrirnos a los demás, a crecer en libertad y en paz, siendo esa primera convivencia fraterna la que se propone como un ideal para cualquier relación dentro de la sociedad y entre los distintos pueblos.
Con Jesús, este vínculo de hermandad se dilata hasta superar cualquier diferencia de nación, lengua, cultura o religión. Qué mayor elogio puede haber que decir: Es como un hermano para mí. Sin este valor, la libertad y la igualdad alcanzadas por muchos pueblos se convierten en individualismo y conformismo.
Cómo brilla esta virtud cuando en la familia hay un hermano más débil, con qué afecto los demás cuidan de él. También los cristianos debemos ver así a los pobres, a los pequeños, dejando que el hermano toque nuestro corazón como nos enseñó Jesús.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los numerosos jóvenes, así como a los grupos provenientes de España, Chile, Argentina y otros países latinoamericanos. Pidamos al Señor que en esta Cuaresma, que hoy iniciamos, bendiga a las familias y su generosa entrega. Que en ellas aprendamos a ser siempre hermanos. Muchas gracias.
El Papa Francisco ha escrito un mensaje a los jóvenes con motivo de la próxima Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia en el 2016. Se trata de un fuerte mensaje sobre la castidad en el que pide a los jóvenes que se rebelen contra "esa tendencia tan extendida de banalizar el amor, sobre todo cuando se reduce al aspecto sexual”, porque impide "amar de verdad”.
Francisco invita a los jóvenes a "redescubrir la belleza de la vocación humana al amor” en su fuerte mensaje para preparar la JMJ de Cracovia en 2016.
"Os pido que os rebeléis contra esa tendencia tan extendida de banalizar el amor, sobre todo cuando se reduce al aspecto sexual, privándolo de su belleza, comunión, fidelidad y responsabilidad”.
Francisco señala que instrumentalizar el amor para buscar sólo el placer es como una barrera que impide "amar de verdad”.
Dice que esta mentalidad es otra de las consecuencias de la cultura de lo provisional, y pide a los jóvenes que se rebelen.
"Si se deciden a descubrir el rico magisterio de la Iglesia en este campo – escribe – verán que el cristianismo no consiste en una serie de prohibiciones que apagan sus ansias de felicidad, sino en un proyecto de vida capaz de atraer nuestros corazones”.
Francisco recuerda que la juventud es un período en donde se despierta el "deseo profundo de un amor verdadero”. Por eso pide a los jóvenes que aprendan a evitar todo aquello que pueda "contaminar su corazón”.
«Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8)
Queridos jóvenes:
Seguimos avanzando en nuestra peregrinación espiritual a Cracovia, donde tendrá lugar la próxima edición internacional de la Jornada Mundial de la Juventud, en julio de 2016. Como guía en nuestro camino, hemos elegido el texto evangélico de las Bienaventuranzas. El año pasado reflexionamos sobre la bienaventuranza de los pobres de espíritu, situándola en el contexto más amplio del "sermón de la montaña”. Descubrimos el significado revolucionario de las Bienaventuranzas y el fuerte llamamiento de Jesús a lanzarnos decididamente a la aventura de la búsqueda de la felicidad. Este año reflexionaremos sobre la sexta Bienaventuranza: «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8).
La palabra bienaventurados (felices), aparece nueve veces en esta primera gran predicación de Jesús (cf. Mt 5,1-12). Es como un estribillo que nos recuerda la llamada del Señor a recorrer con Él un camino que, a pesar de todas las dificultades, conduce a la verdadera felicidad. Queridos jóvenes, todas las personas de todos los tiempos y de cualquier edad buscan la felicidad. Dios ha puesto en el corazón del hombre y de la mujer un profundo anhelo de felicidad, de plenitud. ¿No notáis que vuestros corazones están inquietos y en continua búsqueda de un bien que pueda saciar su sed de infinito?
Los primeros capítulos del libro del Génesis nos presentan la espléndida bienaventuranza a la que estamos llamados y que consiste en la comunión perfecta con Dios, con los otros, con la naturaleza, con nosotros mismos. El libre acceso a Dios, a su presencia e intimidad, formaba parte de su proyecto sobre la humanidad desde los orígenes y hacía que la luz divina permease de verdad y trasparencia todas las relaciones humanas. En este estado de pureza original, no había "máscaras”, subterfugios, ni motivos para esconderse unos de otros. Todo era limpio y claro.
Cuando el hombre y la mujer ceden a la tentación y rompen la relación de comunión y confianza con Dios, el pecado entra en la historia humana (cf. Gn3). Las consecuencias se hacen notar enseguida en las relaciones consigo mismos, de los unos con los otros, con la naturaleza. Y son dramáticas. La pureza de los orígenes queda como contaminada. Desde ese momento, el acceso directo a la presencia de Dios ya no es posible. Aparece la tendencia a esconderse, el hombre y la mujer tienen que cubrir su desnudez. Sin la luz que proviene de la visión del Señor, ven la realidad que los rodea de manera distorsionada, miope. La "brújula” interior que los guiaba en la búsqueda de la felicidad pierde su punto de orientación y la tentación del poder, del tener y el deseo del placer a toda costa los lleva al abismo de la tristeza y de la angustia. En los Salmos encontramos el grito de la humanidad que, desde lo hondo de su alma, clama a Dios: «¿Quién nos hará ver la dicha si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?» (Sal 4,7). El Padre, en su bondad infinita, responde a esta súplica enviando a su Hijo. En Jesús, Dios asume un rostro humano. Con su encarnación, vida, muerte y resurrección, nos redime del pecado y nos descubre nuevos horizontes, impensables hasta entonces.
Y así, en Cristo, queridos jóvenes, encontrarán el pleno cumplimiento de sus sueños de bondad y felicidad. Sólo Él puede satisfacer sus expectativas, muchas veces frustradas por las falsas promesas mundanas. Como dijo san Juan Pablo II: «Es Él la belleza que tanto les atrae; es Él quien les provoca con esa sed de radicalidad que no les permite dejarse llevar del conformismo; es Él quien les empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es Él quien les lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita en ustedes el deseo de hacer de su vida algo grande» (Vigilia de oración en Tor Vergata, 19 agosto 2000).
Ahora intentemos profundizar en por qué esta bienaventuranza pasa a través de la pureza del corazón. Antes que nada, hay que comprender el significado bíblico de la palabra corazón. Para la cultura semita el corazón es el centro de los sentimientos, de los pensamientos y de las intenciones de la persona humana. Si la Biblia nos enseña que Dios no mira las apariencias, sino al corazón (cf. 1 Sam 16,7), también podríamos decir que es desde nuestro corazón desde donde podemos ver a Dios. Esto es así porque nuestro corazón concentra al ser humano en su totalidad y unidad de cuerpo y alma, su capacidad de amar y ser amado. En cuanto a la definición de limpio, la palabra griega utilizada por el evangelista Mateo es katharos, que significa fundamentalmente puro, libre de sustancias contaminantes.En el Evangelio, vemos que Jesús rechaza una determinada concepción de pureza ritual ligada a la exterioridad, que prohíbe el contacto con cosas y personas (entre ellas, los leprosos y los extranjeros) consideradas impuras. A los fariseos que, como otros muchos judíos de entonces, no comían sin haber hecho las abluciones y observaban muchas tradiciones sobre la limpieza de los objetos, Jesús les dijo categóricamente: «Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad» (Mc 7,15.21-22).
Por tanto, ¿en qué consiste la felicidad que sale de un corazón puro? Por la lista que hace Jesús de los males que vuelven al hombre impuro, vemos que se trata sobre todo de algo que tiene que ver con el campo de nuestras relaciones. Cada uno tiene que aprender a descubrir lo que puede "contaminar” su corazón, formarse una conciencia recta y sensible, capaz de «discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto» (Rm 12,2). Si hemos de estar atentos y cuidar adecuadamente la creación, para que el aire, el agua, los alimentos no estén contaminados, mucho más tenemos que cuidar la pureza de lo más precioso que tenemos: nuestros corazones y nuestras relaciones. Esta "ecología humana” nos ayudará a respirar el aire puro que proviene de las cosas bellas, del amor verdadero, de la santidad. Una vez les pregunté: ¿Dónde está su tesoro? ¿en qué descansa su corazón? (cf. Entrevista con algunos jóvenes de Bélgica, 31 marzo 2014). Sí, nuestros corazones pueden apegarse a tesoros verdaderos o falsos, en los que pueden encontrar auténtico reposo o adormecerse, haciéndose perezosos e insensibles. El bien más precioso que podemos tener en la vida es nuestra relación con Dios. ¿Lo creen así de verdad? ¿Son conscientes del valor inestimable que tienen a los ojos de Dios? ¿Saben que Él los valora y los ama incondicionalmente? Cuando esta convicción desaparece, el ser humano se convierte en un enigma incomprensible, porque precisamente lo que da sentido a nuestra vida es sabernos amados incondicionalmente por Dios. ¿Recuerdan el diálogo de Jesús con el joven rico (cf. Mc 10,17-22)? El evangelista Marcos dice que Jesús lo miró con cariño (cf. v. 21), y después lo invitó a seguirle para encontrar el verdadero tesoro. Les deseo, queridos jóvenes, que esta mirada de Cristo, llena de amor, les acompañe durante toda su vida.
Durante la juventud, emerge la gran riqueza afectiva que hay en sus corazones, el deseo profundo de un amor verdadero, maravilloso, grande. ¡Cuánta energía hay en esta capacidad de amar y ser amado! No permitan que este valor tan precioso sea falseado, destruido o menoscabado. Esto sucede cuando nuestras relaciones están marcadas por la instrumentalización del prójimo para los propios fines egoístas, en ocasiones como mero objeto de placer. El corazón queda herido y triste tras esas experiencias negativas. Se lo ruego: no tengan miedo al amor verdadero, aquel que nos enseña Jesús y que San Pablo describe así: «El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca» (1 Co 13,4-8).
Al mismo tiempo que les invito a descubrir la belleza de la vocación humana al amor, les pido que se rebelen contra esa tendencia tan extendida de banalizar el amor, sobre todo cuando se intenta reducirlo solamente al aspecto sexual, privándolo así de sus características esenciales de belleza, comunión, fidelidad y responsabilidad. Queridos jóvenes, «en la cultura de lo provisional, de lo relativo,muchos predican que lo importante es "disfrutar” el momento, que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas, "para siempre”, porque no se sabe lo que pasará mañana. Yo, en cambio, les pido que sean revolucionarios, les pido que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, cree que ustedes no son capaces de amar verdaderamente. Yo tengo confianza en ustedes, jóvenes, y pido por ustedes. Atrévanse a "ir contracorriente”. Y atrévanse también a ser felices» (Encuentro con los voluntarios de la JMJ de Río de Janeiro, 28 julio 2013). Ustedes, jóvenes, son expertos exploradores. Si se deciden a descubrir el rico magisterio de la Iglesia en este campo, verán que el cristianismo no consiste en una serie de prohibiciones que apagan sus ansias de felicidad, sino en un proyecto de vida capaz de atraer nuestros
corazones.
En el corazón de todo hombre y mujer, resuena continuamente la invitación del Señor: «Busquen mi rostro» (Sal 27,8). Al mismo tiempo, tenemos que confrontarnos siempre con nuestra pobre condición de pecadores. Es lo que leemos, por ejemplo, en el Libro de los Salmos: «¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón» (Sal 24,3-4). Pero no tengamos miedo ni nos desanimemos: en la Biblia y en la historia de cada uno de nosotros vemos que Dios siempre da el primer paso. Él es quien nos purifica para que seamos dignos de estar en su presencia.
El profeta Isaías, cuando recibió la llamada del Señor para que hablase en su nombre, se asustó: «¡Ay de mí, estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros!» (Is 6,5). Pero el Señor lo purificó por medio de un ángel que le tocó la boca y le dijo: «Ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado» (v.7). En el Nuevo Testamento, cuando Jesús llamó a sus primeros discípulos en el lago de Genesaret y realizó el prodigio de la pesca milagrosa, Simón Pedro se echó a sus pies diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador»(Lc 5,8). La respuesta no se hizo esperar: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres» (v. 10).Y cuando uno de los discípulos de Jesús le preguntó: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta», el Maestro respondió: «Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn 14,8-9).
La invitación del Señor a encontrarse con Él se dirige a cada uno de ustedes, en cualquier lugar o situación en que se encuentre. Basta «tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él » (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 3).Todos somos pecadores, necesitados de ser purificados por elSeñor. Pero basta dar un pequeño paso hacia Jesús para descubrir que Él nos espera siempre con los brazos abiertos, sobre todo en el Sacramento de la Reconciliación, ocasión privilegiada para encontrar la misericordia divina que purifica y recrea nuestros corazones.
Sí, queridos jóvenes, el Señor quiere encontrarse con nosotros, quiere dejarnos "ver” su rostro. Me preguntarán: "Pero, ¿cómo?”. También Santa Teresa de Ávila, que nació hace ahora precisamente 500 años en España, desde pequeña decía a sus padres: «Quiero ver a Dios». Después descubrió el camino de la oración, que describió como «tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama» (Libro de la vida, 8,5). Por eso, les pregunto: ¿rezan? ¿saben que pueden hablar con Jesús, con el Padre, con el Espíritu Santo, como se habla con un amigo? Y no un amigo cualquiera, sino el mejor amigo, el amigo de más confianza. Prueben a hacerlo, con sencillez. Descubrirán lo que un campesino de Arsdecía a su santo Cura: Cuando estoy rezando ante el Sagrario, «yo le miro y Él me mira» (Catecismo de la Iglesia Católica, 2715).
También les invito a encontrarse con el Señor leyendo frecuentemente la Sagrada Escritura. Si no están acostumbrados todavía, comiencen por los Evangelios. Lean cada día un pasaje. Dejen que la Palabra de Dios hable a sus corazones, que sea luz para sus pasos (cf. Sal 119,105). Descubran que se puede "ver” a Dios también en el rostro de los hermanos, especialmente de los más olvidados: los pobres, los hambrientos, los sedientos, los extranjeros, los encarcelados (cf. Mt 25,31-46).¿Han tenido alguna experiencia? Queridos jóvenes, para entrar en la lógica del Reino de Dios es necesario reconocerse pobre con los pobres. Un corazón puro es necesariamente también un corazón despojado, que sabe abajarse y compartir la vida con los más necesitados.
El encuentro con Dios en la oración, mediante la lectura de la Biblia y en la vida fraterna les ayudará a conocer mejor al Señor y a ustedes mismos. Como les sucedió a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-35), la voz de Jesús hará arder su corazón y les abrirá los ojos para reconocer su presencia en la historia personal de cada uno de ustedes, descubriendo así el proyecto de amor que tiene para sus vidas.
Algunos de ustedes sienten o sentirán la llamada del Señor al matrimonio, a formar una familia. Hoy muchos piensan que esta vocación está "pasada de moda”, pero no es verdad. Precisamente por eso, toda la Comunidad eclesial está viviendo un período especial de reflexión sobre la vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo. Además, les invito a considerar la llamada a la vida consagrada y al sacerdocio. Qué maravilla ver jóvenes que abrazan la vocación de entregarse plenamente a Cristo y al servicio de su Iglesia. Háganse la pregunta con corazón limpio y no tengan miedo a lo que Dios les pida. A partir de su "sí” a la llamada del Señor se convertirán en nuevas semillas de esperanza en la Iglesia y en la sociedad. No lo olviden: La voluntad de Dios es nuestra felicidad.
«Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8).Queridos jóvenes, como ven, esta Bienaventuranza toca muy de cerca su vida y es una garantía de su felicidad. Por eso, se lo repito una vez más: atrévanse a ser felices. Con la Jornada Mundial de la Juventud de este año comienza la última etapa del camino de preparación de la próxima gran cita mundial de los jóvenes en Cracovia, en 2016. Se cumplen ahora 30 años desde que san Juan Pablo II instituyó en la Iglesia las Jornadas Mundiales de la Juventud. Esta peregrinación juvenil a través de los continentes, bajo la guía del Sucesor de Pedro, ha sido verdaderamente una iniciativa providencial y profética. Demos gracias al Señor por los abundantes frutos que ha dado enla vida de muchos jóvenes en todo el mundo. Cuántos descubrimientos importantes, sobre todo el de Cristo Camino, Verdad y Vida, y de la Iglesia como una familia grande y acogedora. Cuántos cambios de vida, cuántas decisiones vocacionales han tenido lugar en estos encuentros. Que el santo Pontífice, Patrono de la JMJ, interceda por nuestra peregrinación a su querida Cracovia. Y que la mirada maternal de la Bienaventurada Virgen María, la llena de gracia, toda belleza y toda pureza, nos acompañe en este camino.
Vaticano, 31 de enero de 2015
Memoria de San Juan Bosco
Habló de la capacidad que tiene el hombre de hacer el mal y denunció el tráfico de armas.
"¿Pero por qué somos así? ¿Porque tenemos esta posibilidad de destrucción? Este es el problema. Después, en las guerras, en el tráfico de armas… ‘Pero, ¡somos emprendedores! Sí, ¿de qué? De muerte. Y hay países que venden las armas para esto. A estos que están en guerra con estos para que así continúe la guerra”.
Explicó que todas las personas pueden hacer el bien y el mal y que esto depende del lado que alimenten. Dijo que existe esa capacidad en todos pero se puede evitar caer en la maldad con la oración.
"¡Pero padre, no sea tan negativo!, dirá alguien. Pero ésta es la verdad. Somos capaces de destruir también la fraternidad: Caín y Abel en las primeras páginas de la Biblia. Destruir la fraternidad. Es el comienzo de las guerras, ¿no? Los celos, las envidias, tanta a avidez de poder, de tener más poder. Sí, esto parece negativo pero es realista. Tomen un diario, cualquiera: de izquierda, del centro, de derecha…cualquiera. Y verán que más del 90% de las noticias son de destrucción. Más del 90%. Y esto lo vemos todos los días”.
"¿Pero por qué somos así? Porque tenemos esta posibilidad de destrucción, éste es el problema. Luego, en las guerras, en el tráfico de armas…‘pero ¡somos comerciantes!’ Sí, ¿de qué? ¿De muerte? Y están los países que venden las armas a éste, que está en guerra con éste y las venden también a éste, para que así continúe la guerra. Capacidad de destrucción. Y esto noviene del vecino ¡viene de nosotros! ‘Cada íntima intención del corazón no era otra cosa que mal’. Nosotros tenemos esta semilla adentro, esta posibilidad. ¡Pero tenemos también al Espíritu Santo que nos salva, eh! Pero debemos elegir, en las pequeñas cosas”.
"Y tenemos la fuerza, nos recuerda Jesús. Acuérdense. Y hoy nos dice: ‘Acuérdense. Acuérdense de Mí, que he donado mi sangre por ustedes; acuérdense de Mí que los he salvado, los he salvado a todos; acuérdense de Mí que tengo la fuerza para acompañarlos en el camino de la vida, no por el camino de la maldad sino por el camino de la bondad, del hacer el bien a los otros; no por el camino de la destrucción, sino por el camino del construir; construir una familia, construir una ciudad, construir una cultura, construir una patria, siempre más”.