Reflexionó sobre los problemas que genera la ausencia paterna en la vida de los hijos y en la familia. También anunció que el próximo miércoles hablará de la "belleza” de la paternidad.
Queridos hermanos y hermanas:
En nuestra reflexión sobre la familia, hoy nos centramos sobre la palabra padre. Padre es una palabra universal, conocida por todos, que indica una relación fundamental cuya realidad es tan antigua como la historia del hombre. Es la palabra con la que Jesús nos ha enseñado a llamar a Dios, dándole un nuevo y profundo sentido, revelándonos, así, el misterio de la intimidad de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, que es el centro de nuestra fe cristiana.
En nuestros días, se ha llegado a hablar de una "sociedad sin padres”. La ausencia de la figura es entendida como una liberación, sobre todo cuando el padre es percibido como la autoridad cruel que coarta la libertad de los hijos, o cuando éstos se sienten desatendidos por unos padres centrados únicamente en sus problemas, en su trabajo, o en su propia realización personal o caracterizados por su marcada ausencia del hogar. Todo esto crea una situación de orfandad en los niños y jóvenes de hoy, que viven desorientados sin el buen ejemplo o la guía prudente de un padre.
Todas las comunidades cristianas y la comunidad civil deben estar atentas a la ausencia de la figura paterna, pues ésta deja lagunas y heridas en la educación de los jóvenes. Sin guías de los que fiarse, los jóvenes pueden llenarse de ídolos que terminan robándoles el corazón, la ilusión y las auténticas riquezas.
Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Argentina, Perú y Chile, así como a los venidos de otros países latinoamericanos. Recordando que Jesús nos prometió no dejarnos huérfanos, vivamos con la esperanza puesta en Él, sabedores de que el amor puede vencer al odio y de que es posible un futuro de fraternidad y de paz para todos.
Que Dios los bendiga. Muchas gracias.
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La fe es un don del Espíritu Santo y es transmitida principalmente por las mujeres, en la familia. Lo dijo Papa Francisco en la homilía de esta mañana pronunciada durante la misa en la capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO
Al comentar la Carta de San Pablo a Timoteo, el Papa subrayó que el apóstol le recordó al discípulo de dónde venía su fe: la recibió del Espíritu Santo «mediante su mamá y su abuela». «Son las mamás, las abuelas» las que transmiten la fe, explicó Francisco. «Una cosa es transmitir la fe y otra cosa es enseñar las cosas de la fe. La fe es un don. La fe no se puede estudiar. Se estudian las cosas de la fe, sí, para comprenderla mejor, pero con el estudio tú nunca llegas a la fe. La fe es un don del Espíritu Santo, es un regalo que va más allá de cualquier preparación». Y este «regalo» pasa a través del «hermoso trabajo de las mamás y de las abuelas, el hermoso trabajo de las mujeres» en una familia, «puede ser también una empleada, puede ser la tía» quien la transmita.
El Papa añadió: «Me viene a la mente: pero, ¿por qué son principalmente las mujeres las que transmiten la fe? Simplemente porque la que nos trajo a Jesús fue una mujer. Es la vía elegida por Jesús. Él quiso tener una madre: también el don de la fe pasa por las mujeres, como Jesús por María… Y hoy debemos pensar si las mujeres tienen esta consciencia del deber de transmitir la fe».
Francisco después recordó que Pablo invitó a Timoteo a custodiar la fe evitando «los chismes paganos vacíos, los chismes mundanos… Todos nosotros recibimos el don de la fe. Debemos custodiarlo, para que, por lo menos, no se licúe, para que siga siendo fuerte con la potencia del Espíritu Santo, que nos lo regaló».
La fe se custodia manteniendo encendido este don, explicó el Pontífice argentino: «Si nosotros no tenemos este cuidado, cada día, de reencender este regalo de Dios que es la fe, pues la fe se debilita, se licúa y acaba por ser una cultura: ‘Sí, pero, sí, sí, soy cristiano, claro que sí…’. Una cultura solamente. O una gnosis, un conocimiento: ‘Sí, yo conozco bien todas las cosas de la fe, conozco bien el catecismo’. Pero , ¿cómo vives tu fe? Y esta es la importancia de reencender cada día este don, este regalo».
Papa Bergoglio observó que la timidez y la vergüenza no ayudan a la fe a crecer: «Dios no nos dio un espíritu de timidez. El espíritu de la timidez va en contra del don de la fe, no deja que crezca, que salga adelante, que sea grande. Y la vergüenza es ese pecado: ‘Sí, tengo fe, pero la cubro, que no se vea demasiado…?. Es un poco de acá y un poco de allá: esa fe, como dicen nuestros antepasados, al agua de rosas, así. Porque me avergüenzo de vivirla con fuerza. No. Esta no es la fe: ni timidez, ni vergüenza. Y entonces, ¿qué es? Es un espíritu de fuerza, de caridad y de prudencia. Esta es la fe».
Francisco recordó que el espíritu de prudencia es «saber que nosotros no podemos hacer todo lo que queramos» y buscar «las vías, el camino, las formas» para sacar adelante la fe, pero con prudencia. Al final, invitó a pedir a Dios la gracia «de tener una fe firme, una fe que no se negocia según las oportunidades que surjan. Una fe que trato de reencender cada día, o por lo menos pido al Espíritu Santo que la reencienda para que dé un fruto grande».
En su mensaje para la Cuaresma el Papa Francisco afronta de raíz los vicios que genera la cultura del bienestar.
Le acompañaron representantes de otras Iglesias y comunidades cristianas. Con ellos, se detuvo primero a rezar ante la tumba de San Pablo.
El Papa explicó que las diferencias entre los cristianos pueden superarse dejando de lado cualquier actitud polémica. Es necesario comprender lo que une bajo la guía del Espíritu Santo, añadió Francisco.
"La unidad de los cristianos no será el resultado de refinadas discusiones teóricas, en las que cada uno tratará de convencer al otro del fundamento de las propias opiniones”.
El Papa recordó a los mártires de hoy en día que dan testimonio de Cristo hasta dar la vida. Dijo que ese es el ecumenismo de la sangre, el de los cristianos que son perseguidos sólo por serlo.
"Son perseguidos y asesinados por ser cristianos. Sus perseguidores no hacen distinción de la confesión a la que pertenecen. Son cristianos y por eso están perseguidos. Esto es hermanos y hermanas, el ecumenismo de la sangre”.
También dijo que imponer la uniformidad no es el camino para llegar a la unidad. Y recordó que todas las Iglesias tienen una misión común que las acerca: transmitir el mensaje del Evangelio.
Añadió que centrar todos los esfuerzos en esta tarea permite superar la tentación de la competición.
Hay que «acercarse al otro de puntitas, sin levantar el polvo que nubla la vista»
Papa Francisco volvió a afrontar el tema del diálogo con los musulmanes, después de los atentados en París y de las tragedias que se han verificado en Paquistán o Nigeria, en ocasión de la audiencia que concedió esta mañana al Pontificio Instituto de Estudios Árabes y de Islamística, con motivo de su 50 aniversario. El instituto fue fundado por la Sociedad de los Misioneros de África (los “padres blancos”). El Papa subrayó que «tal vez nunca como ahora se advierte tal necesidad, porque el antídoto más eficaz contra cualquier forma de violencia es la educación al descubrimiento y a la aceptación de la diferencia como riqueza y fecundidad».
«En los últimos años, a pesar de algunas incomprensiones y dificultades, se han dado pasos positivos en el diálogo interreligioso, incluso con los fieles del islam», recordó el Pontífice argentino. «Por ello, es esencial el ejercicio de la escucha. No es solo una condición necesaria en un proceso de recíproca comprensión y de pacíficaconvivencia, sino también un deber pedagógico con el objetivo de ser –prosiguió el Papa citando su exhortación apostólica “Evangelii gaudium”– capaces de reconocer los valores de los demás, de comprender las preocupaciones que subyacen a sus peticiones y de hacer surgir las convicciones comunes». Estuvieron en la audiencia tanto el cardenal Zenon Grocholewski, quien, como Prefecto de la Congregación para la Educación Católica, es el responsable de la Curia romana para el Pisai, como el cardenal Jean-Louis Tauran, Presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso. Además, en el contexto del 50 aniversario del Pisai, se llevó a cabo en la Pontificia Universidad Urbaniana un congreso titulado “Estudiar y comprender la religión del otro”.
Los 50 años del Piasi en Roma («después de su nacimiento y los primeros desarrollos en Túnez, gracias a la gran obra de los Misioneros de África») «demuestran cómo la Iglesia universal, en el clima de la renovación post-conciliar, ha comprendido la incumbente necesidad de un instituto específicamente dedicado a la investigación y a la formación de agentes del diálogo con los musulmanes. Tal vez, nunca como ahora se advierte tal necesidad, porque el antídoto más eficaz en contra de cualquier tipo de violencia es la educación al descubrimiento y a la aceptación de la diferencia como riqueza y fecundidad».
El diálogo entre musulmanes y cristianos «exige paciencia y humildad que acompañan un estudio profundo, puesto que la aproximación y la improvisación pueden ser contraproducentes o, incluso, causa de disgusto. Se necesita un compromiso duradero y constante para estar preparados en las diferentes situaciones y en los diferentes contextos. Por esta razón se exige una preparación específica, que no se limite al análisis sociológico, sino que tenga las características de un camino entre personas que pertenecen a las religiones que, de maneras diferentes, siguen la paternidad espiritual de Abraham», explicó Bergoglio. Además, subrayó que la base del diálogo es «una adecuada formación, para que, firmes en la propia identidad, se pueda crecer en el conocimiento recíproco». Es necesario, indicó citando la “Evangelii gaudium”, tener cuidado en «no caer en los lazos de un sincretismo conciliador pero que al final se revela vacío», que puede promover un «totalitarismo sin valores». Hay que volver a los fundamentos: «Cuando nos acercamos a una persona que profesa con convicción la propia religión, su testimonio y su pensamiento nos llaman y nos llevan a interrogarnos sobre nuestra misma espiritualedad. Al principio del diálogo se da, pues el encuentro. De este se genera el primer conocimiento del otro. Si se parte del presupuesto de la común pertenencia a la naturaleza humana, se pueden superar los prejuicios y las falsedades, para comenzar a comprender al otro según una nueva perspectiva».
Esta, recordó el Papa, es la misión del Pisai, cuyo «trabajo académico, fruto de fatigas cotidianas, va a investigar en las fuentes, llenando lagunas, analizando la etimología, proponiendo una hermenéutica del diálogo y, mediante un enfoque científico inspirado en el estupor y en la maravilla, es capaz de no perder el norte del mutuo respeto y del afecto recíproco. Con estas premisas, hay que acercarse al otro de puntitas, sin levantare l polvo que nubla la vista». El Instituto, con sede en Viale Trastevere, «es muy precioso entre las instituciones académicas de la Santa Sede y es necesario que sea todavía más conocido», convirtiéndose «en un punto de referencia para la formación de los cristianos que actúan en el campo del diálogo interreligioso, bajo la égida de la Congregación para la Educación Católica y en estrecha colaboración con el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso», instaurando «una provechosa colaboración con los demás Ateneos pontificios, con los centros de estudio e investigación, tanto cristianos como musulmanes, desperdigados por todo el mundo», y sin traicionar «nunca la tarea primaria de la escucha y del diálogo, fundado sobre identidades claras, sobre la investigación apasdionada, paciente y rigurosa de la verdad y de la belleza, esparcidas por el Creador en el corazón de cada hombre y mujer, y realmente visibles en cualquier auténtica expresión religiosa».
El anunciado hallazgo de un papiro en una máscara de momia egipcia «sería muy importante si proporcionara un texto mucho más antiguo de Marcos», dice un experto
Un grupo de expertos de la Universidad evangelista de Acadia (Canadá) lo encontró hace tres años y ha logrado identificar el texto como un fragmento del evangelio de San Marcos datado entre el año 80 y el 90 después de Cristo. De confirmarse, sería el primer manuscrito del Nuevo Testamento que se conoce.
Los científicos creen que el papiro en el que se escribió esta copia del evangelio de San Marcos habría sido reciclado después por otras personas para elaborar la máscara funeraria, una práctica común entre las clases humildes egipcias que tenían que conformarse con papiro o lino, pegamento y pintura, según señaló el doctor en Estudios Bíblicos Craig Evans el pasado 18 de enero a Live Science.
«Si lo que dicen es cierto, el hallazgo sería de gran importancia, pues el papiro más antiguo que tenemos de Marcos es relativamente tardío: el P45, que contiene los cuatro evangelios, aunque en otro orden (Mateo, Juan, Lucas y Marcos. Data de mediados del siglo III», señala Santiago Guijarro, catedrático de Nuevo Testamento de la Universidad Pontificia de Salamanca y director de la Asociación Bíblica Española.
Aunque Craig Evans «es un profesor de reconocido prestigio», «totalmente confiable» y que «ha publicado mucho y con gran rigor», los expertos han acogido estas noticias «con cierto escepticismo» al no tener los datos de la investigación, afirma Guijarro. Evans y los demás expertos de este proyecto han firmado un protocolo para no revelar datos antes de publicar sus descubrimientos en una revista especializada a finales de año. Entonces se sabrá cuáles son las líneas del evangelio escondidas en la máscara.
Para el prestigioso biblista español, «este descubrimiento sería muy importante si nos proporcionara un texto (en realidad sería un pequeño fragmento) mucho más antiguo de Marcos». La transmisión de este evangelio «es muy particular» ya que «una vez que Mateo y Lucas lo incorporaron en sus respectivos evangelios, casi dejó de copiarse», explica Guijarro.
«Por eso no nos han llegado papiros con el texto deMarcos, mientras de los otros evangelios tenemos bastantes», añade el autor del libro «Los cuatro evangelios» (Salamanca, 2012). Existen unos 5.000 manuscritos, bastantes de ellos de la época preconstantiniana (después de Constantino los textos se copiaron en grandes códices y se difundieron mucho), explica Guijarro.
«Uno se hace una idea de lo que esto significa cuando cae en la cuenta de que las obras los autores clásicos, por ejemplo de Homero, nos han llegado en manuscritos copiados ocho o diez siglos después de que fueran compuestas», subraya el catedrático de la Universidad Pontificia. En el caso del Nuevo Testamento y en especial de los evangelios, «no es así» porque «tenemos papiros copiados veinte o treinta años después de que fueran compuestos, y tenemos muchos». El Nuevo Testamento «es, con mucho, el texto mejor atestiguado de toda la literatura antigua», asegura.
El fragmento de evangelio canónico más antiguo admitido hasta ahora es el recogido en el Papiro 52 que se conserva en la biblioteca John Rylands, en Manchester. Contiene un pequeño texto del evangelio de San Juan y se cree que data del siglo II.
El papiro hallado en la máscara egipcia sería anterior, pues se remonta, según los expertos canadienses, entre el año 80 y 90 después de Cristo. En opinión de Guijarro, «el principal problema que presenta este hallazgo es que no han explicado aún por qué lo datan con tanta precisión en la década de los 80».
El biblista imagina que habrán podido datar la tumba y la momia, de cuya máscara han obtenido el papiro que sería lógicamente anterior. Habría que contar además con un tiempo para que el papiro fuera desechado, puesto que un cristiano nunca hubiera utilizado un texto bíblico como papel maché. La datación del papiro «es el punto que hay que aclarar en primer lugar», ya que es «un asunto complejo y ahí se va a jugar todo», asegura Guijarro.
Aún en el supuesto de que pudiera datarse en la década de los 80, el director de la Asociación Bíblica Española cree que «ninguna de las dos hipótesis que hoy se barajan para situar la composición de Marcos (Roma o Siria) se vería afectada». Existe bastante acuerdo entre los expertos en que este evangelio se compuso en torno al año 70 y resulta factible, a juicio de Guijarro, que una copia llegara a Egipto, ya fuera desde Roma o desde Siria, puesto que «las comunicaciones por mar eran muy buenas entonces al ser el Mediterráneo un mar interno sin piratas».
En este punto coincide con Evans, que resaltó cómo «en el Imperio Romano el correo se movía casi ala misma velocidad con la que lo hace ahora» y «una carta escrita en Roma podía ser leída en Egipto en unas semanas». Aunque en opinión de Guijarro, «el Evangelio de Marcos no se compuso en Roma, sino en Palestina» y hay indicios para afirmar que «llegó muy pronto a Roma y que desde allí se difundió».
Hasta la fecha, el documento más antiguo conservado de San Marcos es el Papiro 45, de mediados del siglo III, que fue adquirido en Egipto por el coleccionista Alfred Chester Beatty (1875-1968) y que se conserva en la biblioteca de su mismo nombre en Dublín (Irlanda). «Es muy importante» porque «es el primer códice que contiene los cuatro evangelios», destaca Santiago Guijarro.
Del Evangelio de San Juan hay fragmentos anteriores, como en el Papiro 52 antes mencionado que contiene líneas de Juan 18:31-33 y en su parte posterior de los versículos 37-38 escritos en griego. Fue adquirido por Bernard Grenfell en 1920 en el mercado egipcio junto a otros documentos procedentes de un vertedero, aunque su estudio y catalogación la realizó Colin H. Roberts en 1934.
El Papiro 66, de comienzos del siglo III, contiene casi completo el Evangelio de Juan. Hallado en Egipto en 1952, forma parte de la colección de los papiros Bodmer que se conservan en la Biblioteca Bodmeriana, en Cologny.
Medio siglo antes, el reverendo Charles Bousfield Huleatt adquirió en 1901 en Luxor (Egipto) y donó al Magdalen Collegede Oxford el Papiro 64, también llamado «Papiro Magdalena». Se cree que estos fragmentos y los del P67 o «Papiro Barcelona», de la colección de Ramón Roca-Puig que conserva la Abadía de Montserrat, pertenecieron a un mismo códice del Evangelio de San Mateo.
Otro de los papiros más antiguos e importantes que destaca Santiago Guijarro es el P4 o Papiro de París, con fragmentos del Evangelio de Lucas y datado en el siglo III. El documento, que se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia, fue encontrado a orillas del Nilo en 1889 por Vincent Scheil, que publicó su texto en 1892.
Estos y otros más «no son reproducciones del texto del Nuevo Testamento sino sólo fragmentos pequeños de texto», remarca Jesús Peláez del Rosal, catedrático de Filología Griega de la Universidad de Córdoba. El texto mejor transmitido y completo del Nuevo Testamento, señala Peláez, «se encuentra en los códices Vaticano y Sinaítico».

Acercamiento a la figura del apóstol San Pablo, toma como principales referencias el relato de los Hechos de los Apóstoles, junto a apuntes puntuales de algunasde sus epístolas. Ello se entremezcla con una historia de ficción que pinta la rivalidad entre los que un día fueran amigos, el saduceo Rubén, y el fariseo Pablo. Cuando éste se acerca al cristianismo y empieza a predicar a Jesús con inusitado vigor, el otro se convierte en mortal enemigo, un poco al estilo de lo que ocurre en la clásica novela "Ben-Hur" y sus versiones cinematográficas.
Se trata de una cuidada y digna producción televisiva, impulsada por Lux Vide. Posee las limitaciones de los telefilmes, pero da idea de lo apasionante que es la vida de Saulo de Tarso, con episodios tan significativos como la conversión camino a Damasco, su consentimiento en la muerte de Esteban por lapidación, sus diferencias, que conviven con el respeto y amor por Pedro, su huida de la ciudad descolgándose por las murallas en un canasto, sus comparecencias ante distintas autoridades, la tormenta... Destaca lo bien descrita que está la relación entre Pablo y Bernabé. Configuran el reparto nombres desconocidos, y sólo suena Franco Nero, que da vida a Gamaliel, el maestro de Pablo.
Parte 1:
Habitualmente los peregrinos dejaban monedas como muestra del largo camino que habían recorrido hasta llegar al sepulcro del apóstol: se han encontrado más de 3000, lo cual es un signo más de la gran devoción de los fieles hacia una de las columnas de la Iglesia. Dichas manifestaciones de fe y piedad, en forma de monedas, han sido recogidas en un catálogo que se publica ahora.
ROMA, martes 27 de abril de 2010 (RomeReports).-
Hoy fue el sacramento de la reconciliación el tema central de la homilía de Papa Francisco en la capilla de la Casa Santa Marta. «ir a confesarse no es ir a la tintorería para que te quiten una mancha. ¡No! Es ir a encontrar alPadre, que reconcilia, que perdona y que hace fiesta». Lo afirmó Papa Francisco durante la homilía pronunciada esta mañana en la Capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.
El Pontífice explicó que la confesión no es un «juicio», sino un «encuentro» con un Dios que perdona y olvida cualquier pecado a las personas que no se cansen de pedir su misericordia.
«Ante todo, ¡Dios perdona siempre! No se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. Pero Él no se cansa de perdonar», insistió Papa Bergoglio durante la homilía. Y si el corazónhumano duda y se pregunta hasta dónde puede llegar el perdón de Dios, basta «arrepentirse y pedir perdón», repitió el Papa. «No hay que pagar nada», porque «Cristo ya pagó por nosotros». «Non hay pecado que Él no perdone –exclamó Francisco. Él perdona todo. ‘Pero, padre, yo no voy a confesarme porque hice tantas cosas feas, tan feas, tantas de esas que no tendré perdón...’ No. No es verdad. Perdona todo. Si tú vas arrepentido, perdona todo. Cuando… ¡eh!, tantas veces ¡no te deja hablar! Tú comienzas a pedir perdón y Él te hace sentir esa alegría del perdón antes de que tú hayas terminado de decir todo».
Y además, continuó Francisco, cuando Dios perdona hace fiesta. Y finalmente olvida, porque lo que importa para Dios es «encontrarse con nosotros». Por ello el Pontífice argentino invitó a hacer un examen de conciencia a los sacerdotes en el confesionario: «“¿Estoy dispuesto a perdonar todo?”, “¿a olvidarme de los pecados de aquella persona?”». La confesión, concluyó, «más que un juicio, es un encuentro».
«Muchas veces las confesiones parecen una práctica, una formalidad: ‘Bla, bla, bla…, bla, bla, bla…, bla, bla. ¡Todo mecánico! ¡No! ¿Y el encuentro dónde está? El encuentro con el Señor que reconcilia, te abraza y hace fiesta. Éste es nuestro Dios, tan bueno -insistió. También debemos enseñar: para que aprendan nuestros niños, nuestros muchachos a confesarse bien, porque ir a confesarse no es ir a la tintorería para que te quiten una mancha. ¡No! Es ir a encontrar al Padre, que reconcilia, que perdona y que hace fiesta».
Francisco recordó que Dios no se cansa de ayudar al ser humano.
"Muchas veces lo olvidamos y decimos: "Pero Jesús... Sí, acabó, subió al Cielo, nos envió al Espíritu Santo y fin de la historia”. No. Actualmente, en cada momento, Jesús intercede”.
El Papa dijo que donde está Jesús siempre hay esperanza y que sus llagas muestran el precio de la salvación.
(Fuente: Radio Vaticana)
"El pueblo siente esto y ve que en Jesús se cumplen las promesas, que en Jesús hay una esperanza. El pueblo estaba un poco aburrido por el modo de enseñar la fe, de los doctores de la ley de aquel tiempo, que cargaban sobre los hombros tantos mandamientos, tantos preceptos, y que no llegaban al corazón de la gente. Y cuando ve a Jesús y siente a Jesús, las propuestas de Jesús, las bienaventuranzas… siente dentro algo que se mueve – ¡es el Espíritu Santo que despierta eso! – y el pueblo va a ver a Jesús”.
"Jamás podemos seguir a Dios con una intención pura desde el inicio, siempre nos reservamos algo para nosotros, un poco para nosotros, un poco para Dios… Y el camino es purificar esta intención. Y la gente va, sí, busca a Dios, pero también busca la salud, la curación. Y se acercaban a Él para tocarlo, para que saliera esa fuerza y los curara”.
"¡Jesús salva! Estas curaciones, estas palabras que llegan al corazón son el signo y el inicio de una salvación. El itinerario de la salvación de tantos que comienzan a ir para escuchar a Jesús o para pedir una curación y después vuelven a Él y sienten la salvación. Pero lo más importante de Jesús ¿es que cure? No, no es lo más importante. ¿Qué nos enseñe? No es lo más importante. ¡Qué nos salve! Él es el Salvador y nosotros somos salvados por Él. Y esto es lo más importante. Y ésta es la fuerza de nuestra fe”.
"Y ésta es una cosa actual. Jesús ante el Padre, ofrece su vida, la redención, hace ver al Padre las llagas, el precio de la salvación. Y todos los días, así, Jesús intercede. Y cuando nosotros, por una cosa o por otra, estamos un poco deprimidos, recordamos que es Él quien reza por nosotros, intercede por nosotros continuamente. Tantas veces olvidamos esto: ‘Pero Jesús… sí, ha terminado, se fue al Cielo, nos ha enviado al Espíritu Santo, fin de la historia’. ¡No! Actualmente, en cada momento, Jesús intercede. En esta oración: ‘Pero, Señor Jesús, ten piedad de mí’. Intercede por mí. Dirigirse al Señor, pidiendo esta intercesión”.