El Papa ha advertido de que «la miseria más peligrosa es la lejanía de Dios" al tiempo que ha recordado que la «fe mueve montañas» durante la audiencia privada con más de 7000 miembros, de 34 países de la Asociación Comunidad Juan XXIII.
El Papa recuerda que la «fe mueve montañas» y «abre las puertas de la caridad»
El Papa ha advertido de que «la miseria más peligrosa es la lejanía de Dios" al tiempo que ha recordado que la «fe mueve montañas» durante la audiencia privada con más de 7000 miembros, de 34 países de la Asociación Comunidad Juan XXIII.
El Santo Padre recibe a diversos colectivos en riesgo de exclusión en el Vaticano
Francisco ha recibido a diversos colectivos en riesgo de exclusión, entre los que se encuentran una familia de gitanos, una víctima de la prostitución, un grupo de toxicómanos en tratamiento, varios presos que están cumpliendo condena y personas con discapacidad, y ha escuchado con atención sus discursos en el Aula Pablo VI del Vaticano.
«Vuestras historias hablan de esclavitud y de liberación, hablan de egoísmo de los que piensan construir la existencia y se aprovechan de los otros y de la generosidad de aquellos que ayudan al prójimo a recuperarse de la degradación material y moral», ha comentado al respecto.
Estas experiencias -ha dicho el Papa- resaltan las muchas formas de pobreza del que está herido nuestro mundo y revelan la miseria más peligrosa, causa de todas las demás: «la lejanía de Dios, la presunción de ser capaz sin Él».
De este modo, el Santo Padre ha precisado que esta es la miseria ciega que considera fin de la propia existencia «la riqueza material, la búsqueda de poder y del placer y de esclavizar a la vida de otros para lograr estos objetivos».
Así ha afirmado que «es la presencia del Señor la que marca la diferencia entre la libertad del bien y la esclavitud del mal, que poder hacernos capaces de cumplir obras buenas y de dibujar una alegría íntima, capaz de irradiar también sobre los que están cerca».
«Donde está Jesús, hay resurrección»
Además, Francisco ha asegurado que la presencia del Señor «ensancha los horizontes, sana los pensamientos y las emociones, no da la fuerza necesaria para superar dificultades y pruebas». Y afirma «allí donde está el Señor Jesús, hay resurrección, hay vida, porque Él es la resurrección y la vida».
La fe, según ha recordado el Papa, mueve las montañas de la indiferencia y de la apatía, del desinterés y del estéril repliegue sobre sí mismos. «La fe abre las puertas de la caridad haciendo desear imitar a Jesús, nos incita al bien, dándonos la valentía para actuar según el ejemplo del Buen Samaritano», ha dicho.
Hablando de Don Oreste Benzi, fundador de la Asociación, el Papa ha indicado que «su amor por los pequeños y los pobres, por los excluidos y los abandonados, estaba enraizado en el amor a Jesús crucificado, que se ha hecho pobre y último por nosotros». Del mismo modo, ha afirmado que «su valiente determinación en el dar vida y muchas iniciativas de compartir en distintos países, brota del confiado abandono a la Providencia de Dios, surgía de la fe en Cristo resucitado, vivo y activo, capaz de multiplicar las pocas fuerzas y los recursos disponibles, como en un tiempo multiplicó los panes y los peces para alimentar a las multitudes».
«La providencia os ha hecho crecer, demostrando la vitalidad del carisma del Fundador, que amaba repetir que 'para estar de pie en necesario estar de rodillas'», ha concluido.
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José y María parten hacia Belén
Los Evangelios nada dicen de los preparativos del viaje a Belén. En la historia del Séptimo Arte, cada director ha imaginado una solución distinta a esta escena, en la que José debe tomar decisiones importantes: ir a Belén y cumplir el mandato o quedarse en Nazaret para cuidar de María, acudir él solo o acompañado de suesposa, en qué momento partir y cómo organizar el trayecto.
El viaje resultó duro para la Virgen, encinta de ocho meses
La película Jesús de Nazaret (1977), de Franco Zeffirelli, centra este pasaje en la figura del carpintero, quizás porque en las escenas anteriores (Anunciación, visitación, Nacimiento del Bautista), la figura central ha sido la Virgen. Aquí, es José quien lleva las riendas de la escena, y esta actitud nos permite descrubrir, de forma muy nítida, la altura moral de este personaje en quien Dios había confiado una misión decisiva: hacer las veces de padre de Jesús, dirigir el hogar de Nazaret, cuidar del Niño y de María.
En toda la escena manifiesta su completa identificación con la Voluntad divina, por eso aprecia de inmediato que en el censo de Cesar Augusto se cumple la profecía de que el Mesías nacerá en Belén. “Hasta Augusto obedece a Dios”, exclama entusiasmado. La presencia de Santa Ana –enferma y postrada en el lecho– refuerza algo que ya hemos visto en la secuencia de la Anunciación: su carácter de testigo directo de todas las maravillas que Dios realizó en su hija, en María.
Una solución distinta a la de Zeffirelli es la que Jean Delannoy plasma en su película María de Nazaret (1995). Aquí la protagonista es María, que aparece totalmente decidida a acompañar a José, y es quien toma las decisiones del viaje. Con una imagen más realista de su embarazo –debía estar de ocho meses en el momento del anuncio del censo–, María resuelve las dudas de José: “No puedes retrasar el viaje hasta después de que nazca el Niño, ¡te encarcelarían! Y ¿qué haríamos nosotros sin ti?”. María está resuelta: “Mañana iremos a Belén, es lo prudente”. Y aunque no menciona a Dios, parece evidente que su deseo no es otro que el de cumplir su Voluntad. Así empieza el doloroso viaje: en apenas tres segundos nos damos perfecta cuenta de lo mucho que debió de padecer María en ese trayecto.
Finalmente, en La Natividad (2006) la escena de los preparativos se resuelve en una conversación familiar: están presentes S. Joaquín, Santa Ana, la Virgen y S. José. La decisión es compartida. El carpintero inicia el diálogo: no puede censarse en Nazaret, debe ir a Belén, e insinúa que tal vez María deba acompañarla. Santa Ana tercia en ese punto: a Ella le permitirán quedarse. Pero Joaquín replica con dureza: “No le permitirán nada”. También aquí es la Virgen quien resuelve la situación: pase lo que pase, acompañará a su esposo. Una vez tomada la decisión, la conversación se centra en los preparativos: Joaquín ofrece el asno para el viaje –lo único que la familia tiene para subsistir– y José, conmovido, promete que cuidará de su hija y del Niño con todas sus fuerzas.
Fuente: Alfonso Méndiz, Jesucristo en el cine
Rome Reports ha sido testigo directo de la dramática situación de los cristianos en Irak. Había 2 millones y ahora hay apenas 250.000. Son los números de un auténtico éxodo. Hace diez años tampoco era sencillo vivir en el país que evangelizó Santo Tomás en el siglo I, pero los cristianos aún representaban una parte importante de la sociedad iraquí.
Había 2 millones de cristianos en Irak y ahora hay apenas 250.000.
Rome Reports ha sido testigo directo de la dramática situación de los cristianos en Irak. Había 2 millones y ahora hay apenas 250.000. Son los números de un auténtico éxodo. Hace diez años tampoco era sencillo vivir en el país que evangelizó Santo Tomás en el siglo I, pero los cristianos aún representaban una parte importante de la sociedad iraquí.
Ahora, no tienen fuerzas para quedarse y tampoco quieren tras las brutales agresiones de los terroristas del Estado Islámico. Sin embargo, hay algo que la violencia no ha podido quitarles, la fe.
FAMILIA
"Tenemos mucha fe en Dios, nuestro Padre, y la mantendremos hasta que volvamos a casa”.
REFUGIADA
"Con la ayuda de Dios tenemos aún esperanza. Sobre todo, esperanza de volver a Qaraqosh”.
Más de 400.000 personas han huido al norte de Irak. 70.000 han llegado en pocas semanas a la ciudad de Erbil, capital del Kurdistán iraquí, una región autónoma.
No tienen nada y viven en condiciones como estas. Los jardines de la parroquia Mar Yusef de Erbil se convirtieron en un improvisado campo de refugiados. Hay 160 familias en 64 tiendas. Llevan aquí 5 meses y su situación está lejos de mejorar.
DOUGLAS BAZI
Párroco Mar Yusef
"Ahora llega Navidad y todo está más bonito pero, ¿qué pasará cuando termine la Navidad?”
PATRIARCA LOUIS RAPHAEL SAKO
Patriarca Caldeo
"Es una situación miserable. Viven 10 personas en un lugar pequeño, sin trabajo... la presión psicológica es terrible”.
En estas condiciones, es difícil plantearse cómo celebrar la Navidad. Sarmad Kallo es un fraile dominico que tuvo que huir de Qaraqosh. También es refugiado en Erbil y dice que, como Jesús nada más nacer, los cristianos de Irak también están siendo perseguidos.
SARMAD KALLO
Fraile dominico
"El cristianismo ha nacido en un pesebre, ha nacido pobre y hoy nosotros somos pobres así que la Navidad hoy está realmente con nosotros, en nuestra casa. Cristo va a nacer entre nosotros, va a partir de esta pobreza que vivimos hoy. Él ha vivido como un salvador pero al mismo tiempo ha sido perseguido y nosotros estamos siendo perseguidos por Él, por su causa. Así que, vamos a celebrar la Navidad”.
Serán unas fechas difíciles también aquí, en el Ainkawa Mall. En otras circunstancias, este lugar estaría lleno de luces de Navidad y de familias buscando regalos. Pero ahora es el refugio de más de 400 familias totalmente pobres. Comparten baño y se hacinan en pequeños habitáculos casi sin luz. Muchos de estos cristianos provienen de Mosul donde, por primera vez en 1.500 años, las campanas de las iglesias no pueden repicar.
"Somos de Mosul. A las 6 de la mañana recibimos un mensaje: o pagábamos el impuesto, porque somos cristianos, o nos cortaban la cabeza. Nos vimos obligados a irnos y en la frontera, nos robaron los coches, el dinero y todo”.
El Estado Islámico ha invadido en Siria e Irak una extensión equivalente a Jordania. A su paso, han asesinado, amenazado y perseguido a los cristianos.
Conscientes de que quizá no encuentren nada en sus ciudades, estos refugiados lo único que desean es volver algún día a sus hogares, la tierra entre el Trigris y el Eúfrates, una tierra de profundas raíces cristianas.
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Dijo que cualquier familia del mundo puede acoger a Jesús como hicieron San José y la Virgen María y así mejorar el mundo. Añadió que la familia de Nazaret ayuda a descubrir la vocación de cada familia.
El Papa explicó que Jesús quiso hacerse hombre en una familia.
Dijo que cualquier familia del mundo puede acoger a Jesús como hicieron San José y la Virgen María y así mejorar el mundo. Añadió que la familia de Nazaret ayuda a descubrir la vocación de cada familia.
RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA:
Queridos hermanos y hermanas,
"Con vistas al Sínodo sobre la familia, que tendrá lugar en el próximo mes de octubre, he decidido dedicar las catequesis de este año a reflexionar sobre la familia, este gran don que Dios dio al mundo desde el principio de la creación. La cercanía de la Navidad nos recuerda que Dios quiso nacer en una familia, en un pequeño y apartado pueblo del Imperio Romano.
Jesús permaneció en Nazaret alrededor de 30 años, llevando una vida normal, en el seno de una familia israelita piadosa y trabajadora. Entre otras costumbres de la vida cotidiana, se dedicó al cumplimiento de los deberes sociales y religiosos, el trabajo con José, la escucha de la Escritura y el rezo de los salmos. María y José acogieron con amor a Jesús, teniendo que superar muchas dificultades por ello.
La suya no era una familia irreal, de fábula. Cuánto podemos aprender de María y de José, y especialmente de su amor a Jesús. Ellos nos ayudan a redescubrir la vocación y la misión de la familia, de toda familia. Cada vez que una familia, en cualquier parte del mundo, acoge este misterio, en ella actúa el misterio del Hijo de Dios que viene a salvar el mundo.
Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Argentina, México, y otros países latinoamericanos. Que la proximidad del nacimiento de Jesús avive en todas nuestras familias el deseo de recibirlo con un corazón puro y agradecido. Muchas gracias y que Dios los bendiga".
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La homilía de Francisco en Santa Marta. Es necesario ser capaces de decir: “Estos son mis pecados –no son de aquel, de aquel otro, son los míos–. Tómalos tu y así yo estaré a salvo”
Dios salva el “corazón arrepentido”, pero quien no confía en Él, atrae a sí mismo la condena.
La homilía de Francisco en Santa Marta. Es necesario ser capaces de decir: “Estos son mis pecados –no son de aquel, de aquel otro, son los míos–. Tómalos tu y así yo estaré a salvo”
ANDREA TORNIELLI
Dios salva el “corazón arrepentido”, pero quien no se confía a Él, no confía en Él, atrae así mismo la condena. Lo ha dicho esta mañana Francisco en la homilía de la misa de Santa Marta, según recoge Radio Vaticano.
El Papa ha vuelto a hablar delcomportamiento humilde, que permite al hombre reconocerse pecador y necesitado de misericordia y salvación. Y del comportamiento opuesto, el del orgullo, que es arrogante, cerrado, no conoce la vergüenza, y es impermeable a la voz de Dios. Bergoglio ha comentado las Lecturas del día tratadas por el profeta Sofonías y del Evangelio donde está descrito el distinto comportamiento de los dos hijos enviados por el padre a trabajar en la viña.
Ambos textos, observa Francisco, hablan de un “juicio” del cual dependen salvación y condena. La situación descrita por el profeta Sofonías es la de una ciudad rebelde en la cual sin embargo hay un grupo que se arrepiente de los propios pecados: esto, subraya el Papa, es el “pueblo de Dios” que tiene en sí mismo las “tres características” de “humildad, pobreza, confianza en el Señor”.
Pero en la ciudad existen también los que, explica el Pontífice, “no han aceptado la corrección, no han confiado en el Señor”. “Estos no pueden recibir la salvación. Ellos están cerrados a la salvación. “Dejaré en medio de tí un pueblo humilde y pobre; confiará en el nombre del Señor”, para toda la vida. Y esto hasta hoy, ¿no? Cuando vemos el santo pueblo de Dios que es humilde, que tiene sus riquezas en la fe en el Señor, en la confianza en el Señor –el pueblo humilde, pobre que confía en el Señor”.
Francisco se ha detenido sobre la escena del Evangelio, con los dos hijos enviados por el padre a trabajar en la viña. El primero se niega pero después se arrepiente y va, el segundo dice sí al padre pero en realidad lo engaña. Jesús cuenta esta parábola a los jefes del pueblo afirmando que son ellos los que no han querido escuchar la voz de Dios a través de Juan y que por esto en el Reino de los cielos serán superados por publicanos y prostitutas, que sin embargo han creído en Juan. El escándalo suscitado por esta última afirmación, hace notar el Papa, es idéntido al de tantos cristianos que se sienten “puros” solo porque van a misa y hacen la comunión.
“Si tu corazón no es un corazón arrepentido –ha añadido-- si tu no escuchas al Señor, no aceptas la corrección y no confías en Él, tu tienes un corazón no arrepentido. Pero estos hipócritas que se escandalizan de esto que dice Jesús sobre los publicanos y las prostitutas, pero después a escondidas van a ellos o para manifestar sus pasiones o para hacer negocios –pero todo a escondidas--, ¡eran puros! Y a estos el Señor no les quiere”.
Este juicio, ha asegurado Francisco, “nos da esperanza”, siempre que se tenga la valentía de abrir el corazón a Dios sin reservas, donándole también la “lista” de los propios pecados. Para explicarlo, el Papa ha recordado la historia de aquel santo que pensaba que había dado todo al Señor, con extrema generosidad. “Escuchaba al Señor, actuaba siempre según su voluntad, daba al Señor, y el Señor: “Pero tu no me has dado todavía una cosa”. Y el pobre era tan bueno que dice: “Pero, Señor, ¿qué es lo que no te he dado? Te he dado mi vida, trabajo para los pobres, para la catequesis, trabajo aquí, allá...”.
“Pero hay algo que tu no me has dado todavía”. “¿El qué, Señor?”. “Tus pecados”. Cuando nosotros seamos capaces de decir al señor: “Señor, estos son mis pecados --no son de aquel, de aquel otro, son los míos... son los míos. Tómalos tu y así yo estaré a salvo”--, cuando seamos capaces de hacer esto, nosotros seremos ese gran pueblo, un “pueblo humilde y pobre”, que confía en el nombre del Señor. Que el Señor nos conceda esta gracia”.
La palabra "felicidades” fue la que más se oyó este miércoles durante la audiencia general. Los peregrinos que abarrotaban la plaza de San Pedro no pasaron por alto el 78 cumpleaños del Papa Francisco. Un grupo de seminaristas de la Legión de Cristo hasta le llevó una tarta. Y el Papa sopló las velas.
Miles de peregrinos felicitan al Papa por su 78 cumpleaños durante la audiencia general
La palabra "felicidades” fue la que más se oyó este miércoles durante la audiencia general. Los peregrinos que abarrotaban la plaza de San Pedro no pasaron por alto el 78 cumpleaños del Papa Francisco. Un grupo de seminaristas hasta le llevó una tarta. Y el Papa sopló las velas.
Durante su recorrido, Francisco también besó a muchos bebés y se detuvo a charlar con unos seminaristas que estudian en Roma.
El Papa centró su catequesis en la familia. Explicó que es un regalo de Dios y recordó que Cristo eligió hacerse hombre en una familia humana. Francisco pidió que en Navidad los cristianos acojan a Jesús como lo hicieron la Virgen María y San José.
FRANCISCO
"Cada familia cristiana, como hicieron María y José, puede recibir a Jesús, escucharlo, hablar con Él, estar con Él, protegerlo, crecer con Él; y así mejorar el mundo. Hagamos espacio en nuestros corazones y en nuestros días al Señor. Así lo hicieron María y José, y no fue fácil.¡Cuántas dificultades tuvieron que superar!”
También explicó que la familia de Jesús era una familia real, piadosa y trabajadora. Dijo que su ejemplo puede ayudar a otras familias a vivir su día a día.
FRANCISCO
"No era una familia falsa, no era una familia irreal. La familia de Nazaret nos permite redescubrir la vocación y la misión de la familia, de cada familia”.
Durante la catequesis en español, Francisco saludó especialmente a unos compatriotas. Eran un grupo de bailarines de tango a los que expresó un curioso deseo.
FRANCISCO
"También cuando hice la recorrida vi varios grupos de tangeros. Les deseo que hoy puedan hacer un buen espectáculo y que sople un poco de viento pampero aquí”.
Pero aunque el ambiente era festivo, el Papa no se olvidó del dolor de las víctimas de los últimos atentados terroristas en Australia, Pakistán y Yemen. Transmitió su consuelo a las familias y pidió a Dios que convierta el corazón de los violentos.
Hemos hablado largamente de “Exodus” (Ridley Scott) en este blog: a propósito del diluvio de películas bíblicas que se avecinaba, del fabuloso lanzamiento del tráiler, de su marketing estratégico y de la posible fidelidad del guión a lo narrado en la Escritura. Ahora, al comienzo de su reseña crítica, es ineludible una breve comparación con “Noé” (Darren Aronofsky), porque ambas películas han sido grandes superproducciones basadas en el libro del Génesis, y ambas han llegado a nuestras pantallas en 2014.
Una gran epopeya en la que nunca le faltó el aliento divino...
Hemos hablado largamente de “Exodus” (Ridley Scott) en este blog: a propósito del diluvio de películas bíblicas que se avecinaba, del fabuloso lanzamiento del tráiler, de su marketing estratégico y de la posible fidelidad del guión a lo narrado en la Escritura. Ahora, al comienzo de su reseña crítica, es ineludible una breve comparación con “Noé” (Darren Aronofsky), porque ambas películas han sido grandes superproducciones basadas en el libro del Génesis, y ambas han llegado a nuestras pantallas en 2014.
(Juan Jesús de Cózar).-
Siendo Aronosfsky un director que dota a sus filmes de imágenes poderosas, personalmente me ha impresionado mucho más la espectacularidad lograda por el director de Gladiator (2000).
“Exodus” deslumbra (el 3D, en este caso, ayuda), asombra, posee un gran poder de atracción y llena los sentidos, que muchas veces no logran abarcar tanta riqueza visual y sonora. El clasicismo de “Exodus” contrasta con el look más moderno de “Noé”. Pero –adelantémoslo ya– las dos películas conmueven poco, porque la emoción (la auténtica emoción, no el sentimentalismo) es la llave que abre el corazón del espectador y le compromete en la historia.
En ambos casos, los personajes principales (Moisés y Noé) se nos presentan más como guerreros que como líderes religiosos, pero es algo bien comprensible si pensamos en la legítima finalidad de atraer a un público juvenil, interesado sobre todo en películas de héroes y aventuras. Christian Bale está inmenso,como casi siempre, y encarna a un Moisés sereno y fuerte, tierno y enérgico, aunque quizá poco sobrenatural. Esta es una de las pegas de la película. La otra –en mi opinión– es la opción elegida por el director para presentar a Dios en el filme. No conviene desvelar detalles de la trama, pero a uno le hubiera gustado que ese Dios que “hablaba con Moisés como con un amigo” (Ex 33, 11) se nos mostrara amable, misericordioso, sin atisbo de crueldad, más familiar…; obligado a castigar, sí, pero muy a su pesar, porque debía salvar al pueblo elegido –su Pueblo– del que nacería el Mesías prometido.
Como se puede adivinar fácilmente, el problema de “Exodus” está en el guión. Y eso que han intervenido hasta cuatro “plumas”: Adam Cooper, Bill Collage, Jeffrey Caine y Steven Zaillian; este último, brillante guionista de “La lista de Schindler”, “En busca de Bobby Fischer” o “Moneyball”. A pesar de que la historia está bien narrada técnicamente, carece de la profundidad necesaria y no quedan planteados los grandes temas de fondo, reduciendo buena parte de la acción al antagonismo entre Moisés y su “hermano de leche” Ramsés (un notable Joel Edgerton).
Además de Bale y de Edgerton, conviene mencionar el buen hacer –en sus breves papeles– de John Turturro (Seti) como padre de Ramsés, y de la española María Valverde (Séfora) como esposa de Moisés. Precisamente ella es la que protagoniza las escenas más íntimas y emotivas: la noche de su boda con Moisés y el reencuentro con él después del paso del Mar Rojo. Sin embargo, dos grandes actores como Ben Kinsgley (Nun) y Sigourney Weaver (Tuya) parecen convidados de piedra, porque sus apariciones resultan tan fugaces como superfluas.
Si el apartado visual es grandioso, también lo es la música de un inspirado Alberto Iglesias, que con su carácter épico y emocional acompaña oportunamente al espectador durante las dos horas y media que dura el filme.
Quizá las nuevas generaciones no conozcan la versión de la vida de Moisés que realizó Cecil B. DeMille en 1956: “Los diez mandamientos”, protagonizada por Charlton Heston y Yul Brynner. La visión de “Exodus” –que recomiendo, a pesar de sus defectos– puede ser un buen reclamo para recuperarla. Y también una ocasión para (re)leer la verdadera historia de Moisés: su encuentro con Dios en la zarza ardiente, su aceptación de las Tablas de la Ley, su incansable búsqueda de la Tierra Prometida... Una gran epopeya en la que nunca le faltó el aliento divino...
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Lo dicen las cifras y lo confirman los testimonios. Lo que está sucediendo a los cristianos en Oriente Medio, sobre todo en Irak y en Siria, es un genocidio.
«Yo también soy cristiano de Irak»
Lo dicen las cifras y lo confirman los testimonios. Lo que está sucediendo a los cristianos en Oriente Medio, sobre todo en Irak y en Siria, es un genocidio. Al año mueren por causa de su fe unos 100.000 seguidores de Jesús, o lo que es lo mismo, uno cada cinco minutos; y según el último Informe de Libertad Religiosa de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), presentado hace poco más de un mes, tres de cada cuatro personas que son perseguidas en el mundo por causas religiosas son cristianos.
Una situación que hasta el momento ha pasado desapercibida para los gobiernos de Occidente, que actúan en la zona como si fuera un gran tablero geoestratégico, y a pesar de que el Papa Francisco habla prácticamente cada semana sobre esta situación. Así de contundente se mostró durante su visita al Parlamento Europeo: «Comunidades y personas que son objeto de crueles violencias: expulsadas de sus propias casas y patrias; vendidas como esclavas; asesinadas, decapitadas, crucificadas y quemadas vivas, bajo el vergonzoso y cómplice silencio de tantos».
Y volvió a abordar la cuestión el pasado viernes, durante la audiencia con los obispos siro-antioquenos, en la que mostró su preocupación por el éxodo de cristianos que están despojando a un territorio histórico para el cristianismo: «Este movimiento de fieles hacia los países más seguros empobrece la presencia cristiana en el Medio Oriente, la tierra de los profetas, de los primeros predicadores del Evangelio, de los mártires y de muchos santos, cuna de los ermitaños y de la vida monástica».
En este sentido, AIN en España acaba de lanzar la mayor campaña en sus 50 años de historia a favor de la Iglesia en Irak, presente en este territorio desde los primeros tiempos del cristianismo, pero que desde la caída de Saddam Husein, en 2003, no ha dejado de caer, pasando de 1,6 millones a apenas 300.000.
«Muchos han abandonado el país por la violencia de los radicales musulmanes. No hay familia cristiana que no cuente con algún mártir o asesinado por los extremistas. Los pocos que se quedaron habían emigrado al norte, a la ciudad de Mosul, donde la convivencia era más estable. Ahora han tenido que huir de nuevo. Ya no se oyen las campanas en pueblos ancestrales de la llanura de Nínive», apuntan desde esta institución eclesial.
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Para dar voz a estos cristianos, AIN traerá a España en los próximos días al arzobispo caldeo de Mosul, Amil Nona, que ha tenido que abandonar su ciudad y diócesis junto con los fieles por las amenazas del Estado Islámico (IS). En conversación reconoce que no ve una solución a corto plazo y pide ayuda a la Iglesia de España «para explicar el conflicto, quiénes son los que nos persiguen y el por qué de esta persecución». Éste, como otros, es testimonio de que son muchos los cristianos que mueren por su fe o que ven cómo pierden familiares por el odio religioso.
Nabil Haddad, cristiano de Siria, es uno de ellos. Su hermano, sacerdote, fue asesinado. «Los cristianos sirios somos originarios de esta tierra, vivimos el peligro de esta guerra que nos expulsa de aquí. Necesitamos que se nos ayude a conservar nuestras iglesias, patrimonio cultural y espiritual de Oriente», afirma. En Ankawa (Irak), en un campo de refugiados cristianos, trabaja el sacerdote sirio-católico Benham Benoka junto con otros compañeros y religiosas. Atienden a 70.000 personas. Sus palabras son un grito desgarrador: «Estamos en una gran dificultad. Estamos muriendo».
Fran Otero. La Razón
Son palabras del Papa en el tercer domingo de Adviento, llamado también gaudete de la alegría, antes derezar la oración mariana. Cientos de fieles, sobre todo niños, llenaron la plaza de San Pedro como suele suceder todos los domingos, pero hoy se respiraba un ambiente especial: casi todos llevaban en sus manos la figurita del Niño Dios que pondrán en su pesebre la noche del 24, para que Francisco los bendijera.
“Jesús es nuestra alegría y estamos llamados a testimoniarla”
Son palabras del Papa en el tercer domingo de Adviento, llamado también gaudete de la alegría, antes de rezar la oración mariana. Cientos de fieles, sobre todo niños, llenaron la plaza de San Pedro como suele suceder todos los domingos, pero hoy se respiraba un ambiente especial: casi todos llevaban en sus manos la figurita del Niño Dios que pondrán en su pesebre la noche del 24, para que Francisco los bendijera.
Recibido con una gran ovación cuando se asomó a la ventana del Palacio Apostólico, antes de rezar el Ángelus, Francisco reflexionó sobre la felicidad a la que aspiramos cada uno de nosotros, y sobre la alegría de los cristianos de ser llamados a testimoniar, porque “Jesús mismo es nuestra alegría”. Y recordó que todos los bautizados estamos llamados a ayudar a los demás a descubrirla, o a redescubrirla, si hubiera sido olvidada. Se trata de una “misión bellísima”, enfatizó. “Jesús no es un personaje del pasado, es la palabra de Dios que hoy continúa a iluminar el camino del hombre, y sus gestos -los sacramentos- son la manifestación de la ternura, de la consolidación y del amor del Padre sobre cada ser humano”.
Después de rezar a la Madre de Dios, el Papa saludó detalladamente a los distintos grupos de peregrinos y les pidió a todos que cuando oren delante del pesebre, se acuerden de él “igual que yo me acuerdo de ustedes”, aseguró. Hablando sobre la importancia que tiene la oración en el día a día, Francisco explicó que se les iba a entregar un libro de oraciones, para los diferentes momentos de la jornada y de las situaciones de la vida.
"¡Con Jesús, la alegría está en casa!", repitió el Papa e hizo repetir a todos los presentes en diferentes momentos.
Texto completo de las palabras del Papa a la hora del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas, queridos niños, queridos jóvenes ¡buenos días!
Desde hace ya dos semanas el Tiempo de Adviento nos ha invitado a la vigilancia espiritual para preparar el camino del Señor, Señor que viene. En este tercer domingo la liturgia nos propone otra actitud interior con la cual vivir esta espera del Señor, es decir, la alegría. La alegría de Jesús, como dice aquel cartel allí, en la plaza: “Con Jesús la alegría está en casa”. He aquí, nos propone la alegría de Jesús.
El corazón del hombre desea la alegría. Todos deseamos la alegría, cada familia, cada pueblo aspira a la felicidad. ¿Pero cuál es la alegría que el cristiano está llamado a vivir, está llamado a testimoniar? Es aquella que viene de la cercanía de Dios, de su presencia en nuestra vida. Desde cuando Jesús entró en la historia, con su nacimiento en Belén, la humanidad recibió el germen del Reino de Dios, como un terreno que recibe la semilla, promesa de la futura cosecha. ¡No es más necesario buscar en otro lugar! Jesús vino a traer la alegría a todos y para siempre. No se trata de una alegría solamente esperada o postergada al Paraíso: aquí en la tierra estamos tristes pero en el Paraíso seremos dichosos. ¡No, no! ¡No es ésta! Sino una alegría ya real y experimentable ahora, porque Jesús mismo es nuestra alegría, y nuestra casa con Jesús es alegre, como decía aquel cartel vuestro: “Con Jesús la alegría está en casa”. Y sin Jesús ¿hay alegría? ¡No!¡Bravo! Él está vivo y es el Resucitado y obra en nosotros y entre nosotros, especialmente con la Palabra y los Sacramentos.
Todos nosotros bautizados, hijos de la Iglesia, estamos llamados a acoger siempre nuevamente la presencia de Dios en medio de nosotros y a ayudar a los otros a descubrirla, o a redescubrirla en el caso de que la hubieran olvidado. Se trata de una misión bellísima, similar a aquella de Juan Bautista: orientar la gente a Cristo - ¡no a nosotros mismos! – porque es Él la meta hacia la cual tiende el corazón del hombre cuando busca la alegría y la felicidad.
De nuevo San Pablo, en la liturgia de hoy, indica las condiciones para ser “misioneros de la alegría”: orar con perseverancia, dar siempre gracias a Dios, secundar su Espíritu, buscar el bien y evitar el mal (cfr 1 Ts 5, 17-22). Si esto será nuestro estilo de vida, entonces la Buena Noticia podrá entrar en tantas casas y ayudar a las personas y a las familias a descubrir que en Jesús está la salvación. En Él es posible encontrar la paz interior y la fuerza para afrontar cada día las diversas situaciones de la vida, también aquellas más pesadas y difíciles. Nunca se ha escuchado de un santo triste o de una santa con cara de funeral. ¡Jamás se ha escuchado! Sería un contrasentido. El cristianos es una persona que tienen el corazón rebosante de paz porque sabe poner su alegría en el señor también cuando atraviesa los momentos difíciles de la vida. Tener fe no significa no tener momentos difíciles, sino tener la fuerza de afrontarlos sabiendo que no estamos solos. Y ésta es la paz que Dios dona a sus hijos.
Con la mirada dirigida a la Navidad ya cercana, la Iglesia nos invita a testimoniar que Jesús no es un personaje del pasado; Él es la Palabra de Dios que hoy continúa iluminando el camino del hombre; sus gestos – los Sacramentos – son la manifestación de la ternura, de la consolación y del amor del Padre hacia todo ser humano. La Virgen María, “Causa de nuestra alegría”, nos haga siempre dichosos en el Señor, que viene a liberarnos de tantas esclavitudes interiores y exteriores.
Palabras del Papa después de la oración mariana:
Queridos hermanos y hermanas, me he olvidado de cómo era aquella frase: “Con Jesús…”, a ver veamos, “Con Jesús la alegría está en casa”. Todos juntos: “Con Jesús la alegría está en casa”.
Los saludo a todos ustedes, familias, grupos parroquiales y asociaciones, que han venido desde Roma, Italia y de tantas partes del mundo. En particular, saludo a los peregrinos de Civitella Casanova, Catania,Gela, Altamura y a los jóvenes de Frosinone.
Al saludar a los fieles polacos, me uno espiritualmente a sus connacionales, a toda Polonia, que hoy encienden la “vela de Navidad” y reafirman el compromiso de solidaridad, especialmente en este “Año de la Caritas” que se celebra en Polonia.
Y ahora saludo con afecto a los chicos venidos para la bendición de los “Niñitos”, organizada por el Centro di Oratori Romani. Pero enhorabuena, ¡eh! Ustedes lo han hecho muy bien, han estado muy alegres aquí en la plaza, ¡enhorabuena! Y ahora llevan el pesebre bendecido. Queridos niños, les agradezco por su presencia y les deseo ¡Feliz Navidad! Cuando recen en casa, delante de su pesebre, acuérdense también de mí, de rezar por mí, como yo me acuerdo de ustedes. La oración es el respiro del alma: es importante encontrar momentos en la jornada para abrir el corazón a Dios, también con las simples y breves oraciones del pueblo cristiano. Para esto, hoy he pensado en hacerles un regalo a todos ustedes que están aquí, en la plaza, una sorpresa, un regalo. Les daré un pequeño librito de bolsillo que reúne algunas oraciones, para los varios momentos de la jornada y para las diversas situaciones de la vida. Es esto. Algunos voluntarios los distribuirán. Tomen uno cada uno y llévenlo siempre con ustedes, como ayuda para vivir toda la jornada con Dios. Y para que no nos olvidemos de aquel mensaje tan bonito, que ustedes han hecho con el cartel ¿cómo era? “Con Jesús, la alegría está en casa”. Otra vez: “con Jesús, la alegría está en casa”, ¡Bravo!
A todos ustedes un cordial deseo de un feliz domingo y de buen almuerzo. No se olviden, por favor de rezar por mí. ¡Hasta pronto! ¡Y tanta alegría!
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El Papa Francisco se encuentra con la comunidad de siro católicos, reunida esta año en Roma por el Sínodo. El Patriarca denunció a los yihadistas, «la guerra fratricida» en Siria y el genocidio de hace cien años.
«A través de ustedes, puedo hacer llegar mi saludo a sus comunidades esparcidas por el mundo, y expresar mi aliento en particular a las de Irak y Siria".
El Papa Francisco se encuentra con la comunidad de siro católicos, reunida esta año en Roma por el Sínodo. El Patriarca denunció a los yihadistas, «la guerra fratricida» en Siria y el genocidio de hace cien años.
CIUDAD DEL VATICANO
Muchos cristianos del Medio Oriente «han huido para ponerse a salvo de una inhumanidad que arroja a las calles poblaciones enteras, dejándolas sin medios de subsistencia». Lo dijo el Papa Francisco a los fieles de la comunidad siro católica que, guiados por el Patriarca Ignace Youssif III Younan, desarrollaron su Sínodo, del ocho al diez de diciembre en Roma.
«A través de ustedes, puedo hacer llegar mi saludo a sus comunidades esparcidas por el mundo, y expresar mi aliento en particular a las de Irak y Siria, que viven momentos de gran sufrimiento y de temor frente a la violencia», dijo Jorge Mario Bergoglio. «La difícil situación en el Medio Oriente ha provocado y sigue provocando en su Iglesia desplazamientos de fieles hacia las eparquías de la diáspora, y esto les sitúa frente a nuevas exigencias pastorales. Es un desafío: por una parte, permanecer fieles a los orígenes; por otra, incluirse en contextos culturales diferentes, operando al servicio de la ‘salus animarum’ y del bien común. Este movimiento de fieles hacia países considerados más seguros empobrece la presencia cristiana en Medio Oriente, tierra de los profetas, de los primeros predicadores del Evangelio, de los mártires y de muchos santos, cuna de los eremitas y de la vida monástica».
«Todo ello, les obliga a reflexionar sobre la situación de sus eparquías que necesitan pastores celantes, como de fieles valientes, capaces de ofrecer testimonio del Evangelio con personas de etnias y religiones diferentes, a veces nada fácil. Muchos -subrayó Francisco- han huido para ponerse a salvo de una inhumanidad que arroja a las calles a poblaciones enteras, dejándolas sin medios de subsistencia. Con las demás Iglesias -concluyó-, traten de coordinar sus esfuerzos para responder a las necesidades humanitarias tanto de cuantos permanecen en su patria, como de aquellos que se han refugiado en otros países».
El obispo de Roma, resaltó el motivo por el cual se encuentra la comunidad siro católica en Roma, señalando la importancia «del camino de reforma que han iniciado en cuanto se refiere a la Divina Liturgia, al servicio de la Palabra de Dios, que deberá permitir un nuevo impulso de devoción».
El Patriarca de Antioquía, que introdujo el encuentro con un breve discurso en italiano, subrayó, por su parte, que «desgraciadamente la Santa Navidad no llevará» a su comunidad «la alegría que los cristianos viven en este tiempo bendecidodel Adviento; ¡y qué decir de los niños!». En los últimos meses, efectivamente, «en nuestra diócesis de Mosul y en la Llanura de Nínive, todos fueron expulsados de sus casas, Iglesias, monasterios por los llamados yihadistas terroristas, y en Siria, desde hace cuatro años las guerras fratricidas han provocado destrucción, sangre y lágrimas, y la población inocente es considerada como un número por el oportunismo de los potentes de este mundo». Ignace Youssif III Younan también recordó el genocidio de los antepasados de los siro católicos en Asia Menor, cuyo centenario cae en 2015.