Amar a nuestros enemigos. Parece imposible, una cosa de locos que espanta, pero nos lo pide Jesús. Nos pide que renunciemos a la «astucia del mundo». Pero «no solo con nuestras fuerzas», sino «con su Gracia»: con ella todo es posible. Papa Francisco reflexionó esta mañana en la homilía pronunciada durante la misa matutina en la Capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana, sobre el pasaje evangélico de Lucas en el que el Señor indica el camino del amor sin límites.
Jesús, dijo el Papa, nos pide que recemos por quienes nos tratan mal y resaltó los verbos usados por el Señor: «Amen, hagan el bien, bendigan, recen» y «no rechacen». «Es darse a uno mismo –afirmó–, dar el corazón, justo a los que nos quieren mal, los que nos hacen daño, a los enemigos. Y esta es la novedad del Evangelio». Jesús nos muestra, de hecho, que no es un mérito si amamos a los que nos aman, porque eso lo hacen también los pecadores. Los cristianos están llamados a amar a sus enemigos: «Hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Sin interés y su recompensa será grande». Claro, reconoció el Pontífice, el Evangelio es una novedad; una novedad difícil que hay que sacar adelante. «Pero solo hay que seguir a Jesús».
«“Padre, yo… yo no puedo hacer esto”. “Eso es problema tuyo, el camino del cristiano es este”. Este es el camino que Jesús nos enseña ¿Qué debo esperar? Ve por el camino de Jesús, que es la misericordia; sean misericordiosos como su Padre es misericordioso. Solo con un corazón misericordioso podremos hacer todo lo que el Señor nos aconseja. Hasta el final. La vida cristiana no es una vida autorreferencial, es una vida que SALE de sí misma para darse a los demás. Es un don, es amor, y el amor no se vuelve a sí mismo, no es egoísta: se da».
Jesús, continuó, nos pide ser misericordiosos y no juzgar. Muchas veces, dijo Francisco, «parece que nosotros hemos sido nombrados jueces de los demás: murmurando, juzgamos a todos». Sin embargo el Señor nos dice: «No juzguen y no serán juzgados. No condenen y no serán condenados». Y al final nos pide que perdonemos y así seremos perdonados. Todos los días, reflexionó Papa Francisco, lo decimos en el Padre Nuestro: «“Perdónanos como nosotros perdonamos”. Si yo no perdono, ¿cómo puedo decirle al Padre: “Perdóname”?».
«Esta es la vida cristiana. “Pero, Padre, esto es una necedad”, ¡Sí! Hemos escuchado estos días que San Pablo decía lo mismo: “La necedad de la Cruz de Cristo”, que no tiene nada que ver con la astucia del mundo. “Pero, Padre, ¿ser cristiano es convertirse en un necio de alguna manera?”. ¡Sí!, de alguna manera sí. Es renunciar a la astucia del mundo para hacer todo lo que Jesús nos dice que hagamos ya que, si hacemos cuentas, si hacemos un balance, parece que está todo en contra de nosotros».
«Pero este –advirtió–, es el camino de Jesús: la magnanimidad, la generosidad: el darse sin medida». Por ello, añadió, «Jesús ha venido al mundo, y así hizo Él: ha dado, ha perdonado, no ha hablado mal de nadie, no ha juzgado». «Ser cristiano no es fácil», reconoció el Papa, y «no podemos convertirnos en cristianos» sólo con nuestras fuerzas, sino con la «Gracia de Dios».
«Esta es la oración que debemos hacer todos los días: “Señor, dame la gracia de convertirme en un buen cristiano, una buena cristiana, porque yo solo no puedo”. Una primera lectura de esto damiedo, da miedo. Pero tomemos el Evangelio y leamos de NUEVO una segunda, tercera, cuarta vez, el capítulo VI de San Lucas: ¡hagámoslo!, y pidamos al Señor la gracia de entender qué es ser cristiano, y también la gracia de que Él nos regale ser cristianos. Porque nosotros no podemos hacerlo solos».
Fuente: Vatican Insider
"Se hablará de los cristianos iraquíes como en las actas de los mártires de los primeros años del cristianismo"
La fe de los cristianos iraquíes es conmovedora y se hablará de sus mártires como se hace de los primeros cristianos, afirmó el P. Luis Montes, sacerdote que atiende a la comunidad católica en Bagdad (Irak) y que desde el sitio web Amigos de Irak denuncia las persecuciones que sufre esta minoría a manos del Estado Islámico (ISIS).
“La frase que siempre digo es: ‘yo no soy digno de servir a este pueblo’. Este pueblo está dando mártires. Casi todas las personas que conozco en Irak y en otros países de Oriente Medio tienen algún asesinado en su familia por odio a la fe. Otros han sufrido persecución o discriminación directa. Para nosotros es un honor poder servir a este pueblo”, señaló el sacerdote argentino del Instituto del Verbo Encarnado (IVE) y que conoce la realidad de Oriente Medio desde hace 20 años.
En declaraciones a Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), el P. Montes dijo que “la cantidad de mártires que está dando Medio Oriente al mundo es impresionante. Se conoce muy poco, se conocerán dentro de muchos años y se hablará de ellos como en las actas de los mártires de los primeros años del cristianismo”.
En ese sentido, destacó “la devoción tan grande que tienen a la Virgen. La fe que tienen a pesar de la persecución es conmovedora, así como la sensibilidad que tienen hacia el prójimo. Dios sabe qué querrá de nosotros en el futuro pero a mí me gustaría servir en esta zona toda mi vida”.
El sacerdote puso como ejemplo el caso de una familia cristiana que no pudo huir de Qaraqosh y que es hostigada por los yihadistas. “Los terroristas los presionan todos los días para que se conviertan al islam. Los propios vecinos los insultan y los tratan con desprecio y ni siquiera pueden salir de su casa para comprar comida, que ya se les está acabando. No pueden salir porque no los dejan o porque tienen miedo de que maten a la madre”.
“Un día, algunos terroristas entraron a la casa de la familia y directamente le dijeron que se iban a llevar a su esposa para entregarla como esclava a algún soldado. Son realidades espantosas y terribles que estas personas viven y que a pesar de eso se mantienen firmes en su fe”, señaló.
Por ello, afirmó que para los fieles es de gran valor que el Papa Francisco enviara al Cardenal Fernando Filoni a expresarles su cercanía. “Esto para los cristianos de Irak es muy importante (…). Muestra la cercanía del Santo Padre con este pueblo y para nosotros es un gran consuelo. Rezamos por él”.
El sacerdote reiteró que la solución a esta crisis pasa por el “envío de ayuda humanitaria de gran escala”, pues la que llega no es suficiente; así como la intervención de la comunidad internacional –enviada desde el seno de la ONU-, para que detenga a los yihadistas y corte sus fuentes de financiamiento. “Si esto no se hace urgentemente, la crueldad, los asesinatos y las muertes se van a extender durante mucho tiempo”, advirtió.
(ACI/EWTN Noticias) .-
RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL
Queridos hermanos:
Un aspecto particular de la maternidad de la Iglesia es que ella nos educa a través de las obras de misericordia. Como buena madre y educadora, ella se fija en lo que es esencial; y lo esencial, según el Evangelio, es la misericordia. Pero la enseñanza de la Iglesia no es algo meramente teórico, no da lecciones, sino que se transmite con el ejemplo. Ella nos ofrece el ejemplo de los santos, pero también el de tantos hombres y mujeres sencillos. La Iglesia nos enseña a dar de comer y beber a los que tienen hambre y sed; vestir al que está desnudo.
Nos enseña a estar cerca del enfermo, ya sea en un hospital, en una residencia o en la propia casa. Nos enseña a visitar al encarcelado, mirándolo en su humanidad, pues sólo la misericordia puede cambiar el corazón y hacer que una persona vuelva a insertarse en la sociedad. Por último, la Iglesia nos enseña también a estar cerca del abandonado o del que muere solo.
Ahora bien, no basta con amar sólo al que nos ama. Para cambiar el mundo es necesario hacer el bien a quien no puede darnos nada a cambio, como Dios Padre hizo con nosotros entregándonos a Jesús.
Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos venidos de España, México, Colombia, Perú, Chile, Argentina y otros países latinoamericanos. Les animo a agradecer al Señor que nos haya dado a la Iglesia como madre , y a recorrer con generosidad el camino de la misericordia. Muchas gracias y que Dios los bendiga.
Fuente: Rome Reports
Este verano he estado de vacaciones en Roma y he ido a varios lugares muy ligados a los orígenes del cristianismo; eso me llevó a reflexionar, a darle vueltas al tema.
Me parece que no deja de resultar chocante que esa religión, que era tan extraña para un romano, tuviera esa capacidad de propagación en tan poco tiempo. Es algo muy interesante. En un momento además en el que la religión oficial de Roma había pasado a ser prácticamente una especie de rito vacío; pero había muchísimas religiones de todo tipo, religiones sincréticas, que podían resultar más accesibles para la mentalidad de un romano de la época, que no la religión cristiana, que era una religión con una raíz judía, y eso para un romano resultaba enteramente exótico, y se podría decir hasta “pedregoso”.
La religión de los judíos para un romano tendría que resultar algo extraordinariamente áspero. Por tanto no deja de resultar misterioso el que crezca el cristianismo en esa sociedad. He reflexionado sobre lo que tuvo que ocurrir en ese momento, lo que pudo ocurrir. Dentro de lo difícil que es meterte en la cabeza de una persona de esa época.
Yo creo que nuestras sociedades actuales tienen mucho que ver con la sociedad romana de aquella época. También nuestras sociedades han entrado en una fase de decrepitud, que no sabemos lo que durará. La decrepitud de Roma fue muy larga, pero realmente aquella era una época en la que las cosas transcurrían a un ritmo distinto al que transcurren hoy. Hoy en día vivimos en una época mucho más vertiginosa, pero es evidente que ocurre algo similar.
También es cierto que hay diferencias, pero sí que hay una situación política y social muy semejante; una situación de abandono de todo lo que ha sostenido a una sociedad a lo largo de siglos… Roma entonces, reniega de los valores, de los principios que la fundaban. Hoy hay una situación semejante. Aunque no estoy seguro que la situación de los cristianos sea exactamente igual; creo que la diferencia de los cristianos de hoy respecto a los de entonces es que hoy forman parte del sistema, están infectados por ese clima y en aquella época no, eran personas absolutamente dispuestas a todo.
Aquella era una heterodoxia más activa, más propositiva que la de los católicos hoy, la de los cristianos en nuestras sociedades; los católicos nos hemos amoldado mucho. Y eso que los primeros cristianos se amoldaron mucho también: una de las razones fundamentales por la que el cristianismo se expandió es que supo aprovecharse de lo que Roma le ofrecía, desde el idioma hasta el Derecho y tantas otras cosas. Pero supo aprovechar eso para hacer algo nuevo desde dentro. Hoy en día las dificultades son mayores: hay una cosa que ha cambiado totalmente las sociedades, que es la propaganda.
En la sociedad romana el emperador podía decir lo que fuera, pero a un señor que estaba en su pueblo, lo que dijera el emperador ni siquiera le llegaba. Y esa es la razón por la que en esas sociedades existía la posibilidad de defender cosas muy diversas, y hasta cierto punto de poder defenderlas en tu ámbito y hacer ese ámbito cada vez mayor, porque había una mayor libertad de conciencia. Hoy en día la propaganda ha cambiado eso por completo.
La propaganda hace que las personas piensen igual. Hace que aquellas cosas que los gobernantes o los poderosos desean infiltrar en los cerebros de la gente, a base de machacar desde los medios de comunicación, logren instaurar un estado mental colectivo, en el que todas las personas cada vez son más iguales. La propaganda lo ha cambiado todo, y también golpea duramente a los cristianos. Es un instrumento nuevo, del siglo XX y muy especialmente de sus últimas décadas. Y es un enemigo muy poderoso, porque el mal cada vez asume formas más elaboradas, y la propaganda es la máxima expresión de ese mal.
Creo que sí, creo que hay que potenciarlo, entre otras razones, porque son una prueba de cómo se puede transformar una realidad radicalmente; y es un espejo en el que hoy en día un cristiano se puede reconocer, aun sin olvidar las diferencias que existen entre una época y otra. Las similitudes son muchas.
En la Misa matutina de su residencia de Santa Marta el Papa lanzó esta pregunta
"¿Dejo que Dios camine conmigo?¿Dejo que camine conmigo o quiero caminar sólo? ¿Dejo que me acaricie, que me ayude, me perdone y me lleve al encuentro con Jesús?”.
FRANCISCO
"Es muy desagradable ver salir de la boca de un cristiano un insulto o una agresión. Es desagradable. Nada de insultos. Insultar no es cristiano. ¿Entendido? Insultar no es cristiano”.
El lunes se celebra la fiesta de la Natividad de la Virgen María. El Papa dio algún consejo sobre cómo celebrar lo que llamó "el cumpleaños de la Virgen”.
FRANCISCO
"Mañana por la mañana, pronto, acordaos de saludar con el corazón y los labios a la Virgen y decidle: "¡Felicidades!” Y rezad un Ave María que venga de un corazón de hijo o hija”.
En sus saludos, Francisco se dirigió a un grupo de 30 voluntarios de la Cruz Roja que se marchaban a Irak a ayudar en los campos de refugiados.
FRANCISCO
"Expresando un sentido aprecio por esta labor generosa y concreta, les doy mi bendición a todos ellos y a todas las personas que buscan ayudar de forma concreta a nuestros hermanos perseguidos y oprimidos”.
El Papa también pidió que acabe la violencia en Lesoto, dondedesde finales de agosto reina la inestabilidad institucional.
También se refirió a Ucrania. A pesar los pasos significativos que se han dado por el diálogo, Francisco invitó a que se siga trabajando por encontrar una "paz duradera”.
Fuente: Rome Reports
En su discurso a los obispos de Asia presentes en Corea (Santuario de Haemi, 17 de agosto de 2014), Francisco les anima a fomentar el diálogo y la apertura con todas las personas y las religiones. Para ello el punto de partida debe ser la identidad cristiana: lo que somos, lo que Dios ha hecho por nosotros y lo que pide de nosotros. Y, como siempre, todos nosotros estamos invitados a escuchar y aprender.
Así lo explica el Papa: "No podemos comprometernos en un verdadero diálogo si no somos conscientes de nuestra identidad. De la nada, de la niebla de la autoconciencia, no se puede dialogar, no se puede comenzar a dialogar.
Y añadía: "Por otra parte, no puede darse diálogo auténtico si no somos capaces de abrir la mente y el corazón, con empatía y sincera acogida, a los que hablamos. Es una atención, y en la atención nos guía el Espíritu Santo".
En síntesis: "Un claro sentido de la identidad propia de cada uno y una capacidad de empatía son, por tanto, el punto de partida para todo diálogo. Si queremos comunicarnos de manera libre, abierta y fructuosa con los demás, debemos tener bien claro lo que somos, lo que Dios ha hecho por nosotros y lo que pide de nosotros. Y si nuestra comunicación no quiere ser un monólogo, debe haber apertura de mente y de corazón para aceptar individuos y culturas. Sin miedo: el miedo es enemigo de esas aperturas".
Ahora bien, observa Francisco, "la tarea de apropiarnos de nuestra identidad y de expresarla se revela no siempre fácil, ya que, desde el momento en que somos pecadores, siempre seremos tentados por el espíritu del mundo, que se manifiesta de modos diversos".
Y señala tres de esas tentaciones: el relativismo, la superficialidad y la hipocresía.
La primera "es el engañoso resplandor del relativismo, que oscurece el esplendor de la verdad y, removiendo la tierra bajo nuestros pies, nos empuja a las arenas movedizas de la confusión y la desesperación".
No es una tentación solamente individual, sino que "en el mundo de hoy afecta también a las comunidades cristianas, llevando a la gente a olvidar que -en palabras del Concilio Vaticano II- 'más allá de todo eso que cambia, están realidades inmutables; encuentran su último fundamento en Cristo, que es siempre el mismo: ayer, hoy y por todos los siglos' (Gaudium et spes, 10; cfr Hb 13,8)".
Y advierte el Papa: "No hablo aquí del relativismo entendido solamente como un sistema de pensamiento, sino de ese relativismo práctico diario que, de manera casi imperceptible, debilita cualquier identidad".
Un segundo modo a través del cual el mundo amenaza la solidez de nuestra identidad cristiana es la superficialidad, así descrita por Francisco: “la tendencia a juguetear con las cosas de moda, aparatitos y distracciones, en vez de dedicarse a las cosas que realmente cuentan (cf Fl 1,10)”.
Agrega que una cultura que exalta lo efímero y ofrece numerosos lugares de evasión y escapatorias, supone un serio problema pastoral. “Para los ministros de la Iglesia, esa superficialidad puede incluso manifestarse en quedarse fascinados por programas pastorales y teorías, con detrimento del encuentro directo y fructuoso con nuestros fieles, y también con los no fieles, especialmente los jóvenes, que lo que necesitan es una sólida catequesis y una segura guía espiritual. Sin estar arraigados en Cristo, las verdades por las que vivimos acaban por derrumbarse, la práctica de las virtudes se vuelve formalismo, y el diálogo queda reducido a una especie de negociación, o a un acuerdo sobre el desacuerdo. Ese acuerdo sobre el desacuerdo… para que las aguas no se muevan… Esa superficialidad que nos hace tanto daño”.
La tercera tentación “es la aparente seguridad de esconderse tras respuestas fáciles, frases hechas, leyes y reglamentos. Jesús luchó tanto contra esa gente que se escondía detrás de las leyes, las reglas, las respuestas facilonas… Les llamó hipócritas”.
En cambio, señala Francisco, “la fe, por su naturaleza, no se centra en sí misma, la fe tiende a ‘salir fuera’. Procura hacerse entender, hace surgir el ejemplo, engendra la misión”.
“En ese sentido –subraya–, la fe nos hace capaces de ser al mismo tiempo valientes y humildes en nuestro testimonio de esperanza y amor. San Pedro nos dice que debemos estar siempre dispuestos a responder a quien nos pida razón de la esperanza que está en nosotros (cf 1Pe 3,15)”.
Así pues, “nuestra identidad de cristianos consiste en definitiva en el empeño de adorar solo a Dios y de amarnos unos a otros, de estar al servicio los unos de los otros y de mostrar, a través de nuestro ejemplo, no solo en qué creemos, sino también en qué esperamos y quien es Aquel en el que hemos puesto nuestra confianza (cf 2Tm 1,12)”.
Es a partir de esa “fe viva”, resume el Papa, como se constituye nuestra identidad profunda. Y es también el punto de partida del diálogo cristiano, puesto que esa fe vivida “es la que estamos llamados a compartir de modo sincero, honesto, sin presunción, a través del diálogo de la vida ordinaria, el diálogo de la caridad y en todas las ocasiones más formales que puedan presentarse. Porque Cristo es nuestra vida (cf Fl 1,21), hablamos de Él y, a partir de Él, sin duda ni miedo. La sencillez de su palabra se hace evidente en la sencillez de nuestra vida, en la sencillez de nuestro modo de comunicar, en la sencillez de nuestras obras de servicio y caridad hacia nuestros hermanos y hermanas”.
La identidad cristiana, que señala el Papa, hace fecunda nuestra vida y la de quienes nos rodean, y se manifiesta en frutos de justicia, bondad y paz. Por eso pregunta Francisco a los obispos: “¿La identidad cristiana de vuestras Iglesias particulares aparece claramente en vuestros programas de catequesis y de pastoral juvenil, en vuestro servicio a los pobresy a los que languidecen en los márgenes de nuestras ricas sociedades y en nuestros esfuerzos de alimentar las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa? ¿Aparece en esa fecundidad?”.
Por último, la identidad cristiana va unida a la capacidad de empatía; es decir, no solo a escuchar a los demás, sino a captar, más allá de sus palabras y de sus acciones, sus esperanzas y sus preocupaciones.
“En este sentido –señala Francisco–, el diálogo requiere de nosotros un auténtico espíritu ‘contemplativo’: espíritu contemplativo de apertura y de acogida del otro. Yo no puedo dialogar si estoy cerrado al otro. ¿Apertura? Más aún: ¡acogida! Ven a mi casa, tú, a mi corazón. Mi corazón te acoge. Quiere escucharte”.
Y eso –concluye– es lo que nos capacita para un verdadero diálogo humano, en el que palabras, ideas y preguntas surgen de una experiencia de fraternidad y de humanidad compartida. El fundamento teológico es que somos hijos de un mismo Padre, Dios. Y cuando caminamos en su presencia entramos en la misma dinámica de la encarnación de su Hijo, Jesucristo. No queremos suplantar la identidad de los países y culturas a las que llegamos, sino que nos abrimos a todos por medio del diálogo y del servicio. Y así el Señor moverá a los corazones para que se bauticen o por lo menos se acerquen al cristianismo.
Los yihadistas del Estado Islámico (Is) siembran violencia y muerte. No parece detenerse el horror que se desencadenó después del asesinato de los dos periodistas estadounidenses James Foley y Steven Sotloff, cuyas decapitaciones fueron documentadas en videos macabros. La política internacional trata de reaccionar, pero todavía se esperan iniciativas precisas por parte de los países islámicos.
Sin embargo, por lo menos entre la sociedad civil «muchas voces del Islam sunita se han elevado en contra del Is, aunque no siempre sean resaltadas por los medios de comunicación, no solo en Occidente sino tampoco en los países musulmanes más conservadores». Lo escribió el sitio de la revista mensual italiana de los jesuitas “Popoli”.
Entre los que han condenado la estrategia feroz del Is, subraya “Popoli”, destaca el Gran Muftí de Arabia Saudita, el jeque Abdulaziz Al ash-Sheikh, quien el pasado 19 de agosto definió tanto al Is como a Al Qaeda como «enemigos numero uno del Islam», que no pertenecen de ninguna manera a la fe común. La corriente wahabita que sostiene al régimen saudita comparte algunas posturas doctrinales con los terroristas, pero rechaza los métodos violentos y el peligro de la desestabilización que estos representan.
También algunas autoridades importantes de los principales países de la zona han condenado las masacres, recuerda “Popoli”, empezando por el Gran muftí de la universidad de al-Azhar, con sede en El Cairo, Shawqi Allam, que denunció la amenaza que representa el Is para el Islam. La revista de los jesuitas también cita al responsable de los Asuntos religiosos de Turquía, Mehmet Görmez, que afirmó: «La declaración hecha en contra de los cristianos es verdaderamente terrible. Los estudiosos islámicos necesitan concentrarse en este aspecto, porque la incapacidad para sostener pacíficamente a otras religiones y culturas anuncia el colapso de una civilización».
En la misma frecuencia, los misioneros javierianos de Brescia escriben en “Missione Oggi”: «En Irak no existen solamente los extremistas del Is, sino también muchos musulmanes que quieren la paz. Hay incluso quienes se han sacrificado para defender a los cristianos, en Mosul. Se llamaba Mahmoud al ‘Asali y era un profesor del departamento de pedagogía de la Universidad de Mosul. Fue asesinado porque tuvo la valentía de decirles a los hombres del Is que eso no era el Islam en el que el creía; a pesar de conocer el peligro que habría afrontado como educador, se expuso públicamente. No quiso ser cómplice de la violencia y pagó con su vida esta decisión».
También la columna “East east east”, en el número de septiembre de la revista “Jesus”, reflexiona sobre el mismo tema. Se habla en ella de «pecado de omisión» con respecto a la poca difusión mediática del asesinato del profesor Al’Asali. «Su historia, efectivamente –explica la revista de los paulinos–, es emblemática de cómo existen musulmanes que se ponen de parte de los cristianos perseguidos. A menudo son llamados “moderados”, pero el adjetivo raya en la banalidad, pues, a menudo, el by Shopper Helper Pro">PRECIO
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es demasiado alto».
“Jesus” también recuerda que el caso del profesor iraquí no es un caso aislado y recuerda otra ssituaciones semejantes, en las que exponentes musulmanes se han pronunciado en contra del extremismo violento: «Pagó un precio muy caro, tambi’en con su sangre, otro musulmán, el juez Arif Iqbal Bhatti, asesinado en 1997 en Lahore, Paquistán, porque había absuelto tres años antes a dos cristianos: Rehmat Masih y Salamat Masih, acusados de blasfemia». Además, recuerda “Jesus”, «en 2011 otro musulmán paquistaní, Salman Taseer, gobernador de la región del Punjab, fue eliminado porque luchaba en contra del extremismo islámico y simpatizaba, según algunos excesivamente, con las razones de los cristianos perseguidos. Salman Tasser había defendido a Asia Bibi, la mujer cristiana de 45 años que fue condenada a muerte por blasfemia y que sigue esperando un proceso de apelación. A su lado también estaba comprometido en la batalla Shahbaz Bhatti, ministro (cristiano) de las Minorías religiosas: fueron asesinados a tres meses de distancia».
Fuente: Vatican Insider
El diario italiano ‘Il Corriere della Sera’ ha recogido los testimonios de refugiados cristianos que fueron salvados por sus vecinos, que arriesgan sus vidas por ellos. Ejemplos como los de un mullah casado con una mujer cristiana o el de un empresario que compra a las mujeres vendidas como esclavas para liberarlas
(TeInteresa/InfoCatólica) Algunos ayudana las víctimas de ISIS por dinero. Otros, por caridad. El diario italiano ‘Il Corriere della Sera’ los ha llamado ‘Los Schindler musulmanes’, en referencia al alemán Oskar Schindler, que salvó a más de 1.200 judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Son los musulmanes, anónimos, que desafían la cruel barbarie de ISIS, Estado Islámico, y salvan las vidas de sus vecinos, que sólo se diferencian de ellos por su religión.
Las historias de estos hombres se repiten. Como la de un rico hombre de negocios que compró a varias de mujeres yazidíes en el mercado de esclavas de Mosul. Las llevó a Baghdad, donde las envió por avión a sus familias en la provincia kurda.
Son suníes, pero condenan la violencia y el fanatismo de ISIS. Hablan de ellos, en voz baja, los refugiados cristianos en la zona kurda de Erbil. Por cientos, cuentan de sus vecinos musulmanes que salvaron sus vidas. Una historia que repiten los refugiados yazidíes en los campos de Dohuk, cerca de la frontera con Turquía. El diario italiano no habla de nombres, «ya que decir un nombre podría convertirse en una pena de muerte», según explica Antonio Ferrari. Si el califato los descubre, se arriesgan a una decapitación en la plaza pública.
«Coge la calle principal, gira a la derecha, donde está la carnicería, sube las escaleras del primer portal, donde encontrarás el sótano del que te hablé. Te esperan, intenta hablar con mi padre y los niños. Shukran, habibi! (¡Gracias, querido!)». Son las palabras recogidas por el diario italiano de Dhiab Butrus, un refugiado del pueblo cristiano de Qaraqosh. Habla con un vecino suyo y amigo de la infancia, que ha prometido encontrar a su padre y a otros cuatro miembros de su familia. Pese a ser sunita, el vecino ha prometido ayudarle. Sigue sus instrucciones, pero esta vez no ha habido suerte, explica el periodista. La búsqueda continúa.
Dhiab huyó de su localidad. «Cuando escapamos era de noche. Ellos dormían, no oyeron nada, y la mañana siguiente fueron capturados por los extremistas. Al comienzo tenían los móviles, hablabamos cada día. Pero desde el domingo pasado sus móviles están siempre apagados. No sé.... estoy intentando llamarles por teléfono a ver si puedo hacer algo para liberarlos», explica.
«Los hombres del Estado Islámico dicen que tenemos que convertirnos todos. Pero quizá haya una forma de pagar algo y hacer que vengan a Erbil. Tenemos que encontrar el interlocutor adecuado. Y mi amigo lo está buscando. Es un buen musulmán y los conoce a todos», cuenta el joven cristiano de 30 años, que no cesa en su búsqueda de su familia.
Otro ejemplo es el de un mullah local, casado con una cristiana. «Hablan de él como un santo», cuenta el diario. «Es un hombre realmente bueno. Ayuda a todos, sin diferencias entre cristianos o musulmanes. Viaja por los lugares donde han apresado a nuestros seres queridos», explican varios refugiados.
El religioso musulmán intenta salvar a las niñas de ser vendidas como esclavas, y de los ancianos que han sido abandonados. Pero «tiene que estar atento. Ya ha sido amenazado. No puede exponerse mucho. Podrían acusarlo de traición», explica Mufid Dawoud, refugiado. Gracias a la mediación del religioso, pudo hablar con su padre de 83 años, con su tío y tres primos por teléfono.
Fuente: Info Católica
El equipo de arqueólogos de Turquía el que está excavando desde hace tres años el denominado tercer sector del yacimiento arqueológico Ulpijana, primero descubrió los cimientos de la pila bautismal, y hace poco también lo que se esperaba y ansiaba tanto, los cimientos de la iglesia con mosaicos muy bien preservados e inscripciones que se refieren a los apóstoles Floro y Laurus, uno de los primeros que murieron por la fe en Cristo. El arqueólogo turco Haruk Celinkaya, dijo que después de la identificación, se está tratando de descubrir los límites de los muros de la iglesia.
“En base a las pruebas científicas disponibles, podemos confirmar que la iglesia data del siglo IV y que fue destruida en un terremoto y vuelta a construir en el siglo V. Esta iglesia es específica por el mosaico en el suelo. También se descubrieron los nombres de los donadores que financiaron la construcción. Esta iglesia es una de las más grandes en los Balcanes y una de las más grandes del período cristiano temprano”, destacó Celinkaya.
Los arqueólogos también están investigando intensamente las tumbas descubiertas y partes de la ciudad fortificada – la guarnición militar romana. En estos trabajos, destacó el arqueólogo Kemlaj Ljuci, participan también estudiantes de arqueología “Desde Triglav hasta el Danubio”. Este es una buena oportunidad para que los estudiantes perfeccionen sus conocimientos trabajando con colegas mayores y conozcan la técnica arqueológica.
El proyecto Ulpijana 2014 está dividido en tres partes, investigación y excavación arqueológica, restauración y conservación de los muros, destacó el arqueólogo Miljat Berisa y añadió que la tercera parte está dedicada al turismo arqueológico lo que supone el arreglo del terreno, la construcción de caminos y parqueos, para que los turistas puedan recorrer el yacimiento, dijo Berisa.
Las investigaciones en el yacimiento Ulpijana no acabaron. Los arqueólogos dicen que lo que se descubrió hasta ahora es una pequeña parte de la ciudad. Ulpijana era una ciudad rodeada de murallas, la que un fuerte terremoto arrasó el año 518. El emperador bizantino Justiniano hizo reconstruir la ciudad.