No es la primera vez que Francisco subraya ese hecho histórico: hoy la persecución anticristiana supera la de los primeros tiempos.

"La razón reconoce en la libertad religiosa un derecho fundamental del hombre"

No es la primera vez que Francisco subraya ese hecho histórico: hoy la persecución anticristiana supera la de los primeros tiempos.

Cada ser humano es un buscador de la verdad sobre su propio origen y destino. En su mente y en su corazón surgen interrogantes y pensamientos que no puede ser reprimidos o sofocados, en cuanto que surgen de lo profundo y son connaturales a la esencia íntima de la persona. Son preguntas religiosas y necesitan de la libertad religiosa para manifestarse plenamente. Así ha comenzado el discurso de Francisco al Congreso Internacional sobre el tema La libertad religiosa según el derecho internacional y el conflicto global de los valores, promovido por el departamento de Derecho de la Universidad italiana LUMSA y de la School of Law de la St. John's University.

Fundamento de la libertad religiosa

El debate en torno a la libertad religiosa se ha hecho muy intenso, interpelando tanto a los Gobiernos como a las confesiones religiosas. A propósito, ha recordado el Papa, "la Iglesia católica posee una larga historia de apoyo a la libertad religiosa, culminada con la declaración Dignitatis humanae del Concilio Ecuménico Vaticano II".

Asimismo, el Papa ha observado que "la razón reconoce en la libertad religiosa un derecho fundamental del hombre que reflexiona sobre su dignidad más alta, la de poder buscar la verdad y adherirse a ella; y reconoce en ella una condición indispensable para poder desplegar toda la propia potencialidad".

Por otro lado, el Santo Padre ha matizado que "la libertad religiosa no es sólo la de un pensamiento o de un culto privado". Es la "libertad de vivir según los principios éticos consecuentes a la verdad encontrada, sea privada o públicamente".

Éste es un gran desafío en el mundo globalizado, donde "el pensamiento débil reduce también el nivel ético general, y en nombre de un falso concepto de tolerancia se termina por perseguir a aquellos que defienden la verdad sobre el hombrey sus consecuencias éticas".

También ha subrayado que "las regulaciones jurídicas, estatales o internacionales, están llamadas a reconocer, garantizar y proteger la libertad religiosa, que es un derecho intrínsecamente inherente a la naturaleza humana, a la dignidad de ser libre y es también un indicador de una sana democracia y de las fuentes principales de la legitimidad del Estado".

Francisco ha señalado en su discurso que "la libertad religiosa, promulgada en las constituciones y en las leyes y traducida en comportamientos coherentes, favorece el desarrollo de relaciones de mutuo respeto entre las diferentes confesiones y una sana colaboración con el Estado y la sociedad política, sin confusión de roles y sin antagonismos".

Más mártires que en los primeros siglos

Por esta razón, el Papa advirtió de que a la luz de los logros de la razón, confirmadas y perfeccionadas por la revelación, y del progreso civil de los pueblos, resulta incomprensible y preocupante que, aún hoy, en el mundo permanezcan discriminaciones y restricciones de derecho por el solo hecho de pertenecer y profesar públicamente una determinada fe".

"Es inaceptable -aseveró Francisco- que incluso haya verdaderas persecuciones por motivos de pertenencia religiosa. Esto hiere la razón, atenta contra la paz y humilla la dignidad del hombre".

A este propósito, el Santo Padre indicó que es un motivo de gran dolor para él constatar que los cristianos en el mundo sufren el mayor número de tales discriminaciones. "Las persecuciones contra los cristianos hoy son aún más fuertes que en los primeros siglos de la Iglesia, y hay más cristianos mártires que en esa época".

Al finalizar, Francisco deseó vivamente que este congreso "ilustre con profundidad y rigor científico las razones que obligan cada sistema jurídico a respetar y defender la libertad religiosa".

Zenit

El Santo Padre a la hora de la oración mariana de este primer Ángelus del verano de 2014, quiso destacar el significado de la celebración del Corpus Christi. “Cada vez que participamos en la Misa y nos alimentamos con el Cuerpo de Cristo, la presencia de Jesús y del Espíritu Santo obra en nosotros, hace madurar en nosotros un estilo de vida cristiano”. "La caridad de Cristo, recibida con el corazón abierto, -dijo- nos cambia, nos transforma, nos hace capaces de amar, no a nivel humano, siempre limitado, sino de acuerdo a la medida de Dios, es decir, sin medida”. “Porque no se puede medir el amor de Dios: ¡es sin medida!”. “Y siguiendo a Jesús, nosotros -con la Eucaristía- hacemos de nuestra vida un don”. 

La medida del amor de Dios es amar sin medida: el Papa en el Ángelus

El Santo Padre a la hora de la oración mariana de este primer Ángelus del verano de 2014, quiso destacar el significado de la celebración del Corpus Christi. “Cada vez que participamos en la Misa y nos alimentamos con el Cuerpo de Cristo, la presencia de Jesús y del Espíritu Santo obra en nosotros, hace madurar en nosotros un estilo de vida cristiano”. "La caridad de Cristo, recibida con el corazón abierto, -dijo- nos cambia, nos transforma, nos hace capaces de amar, no a nivel humano, siempre limitado, sino de acuerdo a la medida de Dios, es decir, sin medida”. “Porque no se puede medirel amor de Dios: ¡es sin medida!”. “Y siguiendo a Jesús, nosotros -con la Eucaristía- hacemos de nuestra vida un don”. 

Ciudad del Vaticano, 22 de junio, 2014 (News.va).

Palabras del Papa antes de la oración del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días: en Italia y en muchos otros países se celebra este domingo la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo -se utiliza a menudo el nombre latino: Corpus Domini, o Corpus Christi. La comunidad eclesial se reúne en torno a la Eucaristía para adorar el tesoro más precioso que Jesús le ha dejado.

El Evangelio de Juan presenta el discurso sobre el "pan de vida", impartido por Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, en la que afirmó: "Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. (Jn 06:51). Jesús señala que no vino a este mundo para dar algo, sino para darse a sí mismo, para dar su vida como alimento para los que tienen fe en Él. Esta comunión nuestra con el Señor nos compromete a nosotros, sus discípulos, a imitarlo, haciendo de nuestra existencia, de nuestros comportamientos, pan partido para los demás, como el Maestro partió el pan que es realmente su carne. Para nosotros, en cambio, son los comportamientos generosos con el prójimo que demuestran la postura de partir la vida por los demás.

Cada vez que participamos en la Misa y nos alimentamos con el Cuerpo de Cristo, la presencia de Jesús y del Espíritu Santo obra en nosotros, da forma a nuestro corazón, nos comunica actitudes internas que se traducen en comportamientos de acuerdo con el Evangelio. En primer lugar, la docilidad a la Palabra de Dios, después la hermandad entre nosotros, el valor del testimonio cristiano, la fantasía de la caridad, la capacidad de dar esperanza a los desesperados, de acoger a los excluidos. De este modo, la Eucaristía hace madurar en nosotros un estilo de vida cristiano. La caridad de Cristo, recibida con el corazón abierto, nos cambia, nos transforma, nos hace capaces de amar, no a nivel humano, siempre limitado, sino de acuerdo a la medida de Dios, es decir, sin medida.

¿Y cuál es la medida de Dios? ¡Sin medida! La medida de Dios es sin medida. ¡Todo! ¡Todo! ¡Todo! No se puede medir el amor de Dios: ¡es sin medida! Y entonces llegamos a ser capaces de amar incluso a los que no nos aman, y esto no es fácil, ¿eh? Amar a quienes no nos ama... ¡No es fácil! Porque si sabemos que una persona no nos quiere, también tenemos nosotros el deseo de no quererla. Pues no. ¡Hemos de amar incluso a los que no nos aman! Oponernos al mal con el bien, a perdonar, a compartir, a acoger a los demás. Gracias a Jesús y su Espíritu, también nuestra vida se convierte en "pan partido" para nuestros hermanos. ¡Y viviendo así, descubrimos la verdadera alegría! La alegría de convertirse en don, de devolver el gran don que recibimos por primera vez, sin nuestro mérito.

Es hermoso esto: ¡nuestra vida se convierte en don! Esto es imitar a Jesús. Yo quisiera recordar estas dos cosas. En primer lugar, la medida del amor de Dios es amar sin medida. ¿Está claro esto? Y nuestra vida, con el amor de Jesús, recibiendo la Eucaristía, se hace don. Tal como fue la vida de Jesús. No olviden estas dos cosas: la medida del amor de Dios es amar sin medida. Y siguiendo a Jesús, nosotros -con la Eucaristía- hacemos de nuestra vida un don.

Jesús, el Pan de vida eterna, bajó del cielo y se hizo carne gracias a la fe de María Santísima. Después de haberlo llevado con Ella, con amor inefable, lo siguió fielmente hasta la Cruz y la Resurrección. Pidamos a la Virgen que nos ayude a redescubrir la belleza de la Eucaristía, para que sea el centro de nuestra vida, especialmente en la Misa dominical y en la adoración.

Después del rezo Marianao del Ángelus el Santo Padre dedicó saludos a fieles de diferentes partes del mundo e hizo un llamamiento contra la tortura.

Queridos hermanos y hermanas:

El 26 de junio próximo se celebrará el Día de las Naciones Unidas por las Víctimas de la Tortura. En esta circunstancia reitero la firme condena de cada forma de tortura e invito a los cristianos a comprometerse para cooperar a su abolición y apoyar a las víctimas y sus familias. ¡Torturar a las personas es un pecado mortal! ¡Un pecado muy grave!

Extiendo mi saludo a todos ustedes, ¡romanos y peregrinos!

En particular, saludo a los estudiantes de la Escuela Oratorio de Londres, a los fieles de la diócesis de Como y las de Ormea (Cuneo), el "Coro de la Alegría" de Matera, la asociación "El Arca" de Borgomanero y los niños de Massafra. Saludo también a los chicos de la Escuela "Canova" de Treviso, el grupo de ciclismo de San Pedro en Gu, de Padua, y la iniciativa "Vivir como un campeón", que inspirándose en San Juan Pablo II dirigió por Italia un mensaje de solidaridad.

Les deseo a todos un buen domingo y una buen almuerzo. Recen por mí, recen y ¡hasta la vista!

News.va

Es su Misa en Casa Santa Marta, el Papa Francisco habló de los riesgos de concentrarse en acumular bienes materiales. Puso como ejemplos la riqueza, el prestigio o el poder.

El Papa en Santa Marta: Acumular riquezas, prestigio y poder esclaviza el corazón

Es su Misa en Casa Santa Marta, el Papa Francisco habló de los riesgos de concentrarse en acumular bienes materiales. Puso como ejemplos la riqueza, el prestigio o el poder.

 
PAPA FRANCISCO
 "Este es el mensaje de Jesús: 'Pero si tu tesoro está en la riqueza, la vanidad, el poder, en el orgullo, tu corazón estará encadenado ahí. Tu corazón será esclavo de la riqueza, la vanidad, el orgullo'. ¡Y lo que Jesús quiere es que tengamos un corazón libre! Este es el mensaje de hoy”. 
 
Francisco explicó que el amor, la paciencia, servir a los demás y adorar a Dios son "tesoros del Cielo”. Añadió que dan alegría y luz, y hacen que el corazón mejore con los años, como el buen vino. Sin embargo, dijo que si el corazón está esclavizado, se convierte en vinagre y se pierde. 
 
 
EXTRACTO DE LA HOMILÍA DEL PAPA
Fuente: Radio Vaticana 
 
"El primer tesoro: el oro, el dinero, las riquezas..."Pero con estos no están seguros porque, tal vez, te lo pueden robar, ¿no? '; No, yo estoy seguro con las inversiones "; 'Per quizá el mercado de valores se derrumba y te quedas sin nada! Y luego dime ¿un euro de más te hace feliz o no? La riqueza, son un tesoro peligroso, peligroso... Sí pero las riquezas son buenas, sirven para hacer un montón de cosas buenas, para llevar adelante la familia: ¡esto es verdad! ¡Pero si tú las acumulas como un tesoro, te roban el alma! Jesús, en el Evangelio, vuelve sobre este tema, las riquezas, sobre el peligro de las riquezas, sobre el poner las esperanzas en las riquezas". 
 
"Este es el mensaje de Jesús: 'Pero si tu tesoro está en la riqueza, la vanidad, el poder, en el orgullo, tu corazón estará encadenado ahí. Tu corazón será esclavo de la riqueza, la vanidad, el orgullo'. ¡Y lo que Jesús quiere es que tengamos un corazón libre! Este es el mensaje de hoy. '¡Por favor, tened un corazón libre!', nos dice Jesús. Nos habla de la libertad del corazón. Y un corazón libre sólo se puede tener con los tesoros del cielo: el amor, la paciencia, el servicio a los demás, la adoración a Dios”. ¡Éstas son las verdaderas riquezas que no son robadas! ¡Las otras riquezas gravan el corazón. Pesan sobre el corazón: lo encadenan, no le dan la libertad!” 
 
"Un corazón luminoso, que no está encadenado, un corazón que va hacia adelante y que envejece bien, porque envejece como el buen vino: cuando el buen vino envejece es un buen vino de crianza. En cambio, el corazón que no brilla es como el vino malo: el tiempo pasa y lo estropea, lo vuelve vinagre. Que el Señor nos dé esta prudencia espiritual, para entender bien dónde está mi corazón, al lado de qué tesoro está unida mi corazón. Y que nos dé también la fuerza para desencadenarlo, si está encadenado, para que sea libre, luminoso y nos dé esta hermosa felicidad de hijos de Dios: la verdadera libertad"
 
http://www.romereports.com
 

En la solemnidad del Corpus Christi, el 30 de mayo de 2013, el Papa Francisco se fijó en las palabras de Jesús a sus discípulos antes de multiplicar los panes y los peces para la multitud: “Dadles vosotros de comer” (Lc 9, 13).

 

El milagro de compartir

En la solemnidad del Corpus Christi, el 30 de mayo de 2013, el Papa Francisco se fijó en las palabras de Jesús a sus discípulos antes de multiplicar los panes y los peces para la multitud: “Dadles vosotros de comer” (Lc 9, 13).

Desarrolló su homilía en tres pasos que expresó con estas palabras: seguimiento, comunión, compartir.

Seguir a Jesús entre la multitud

     Ante todo, se preguntó quiénes son aquellos a los que dar de comer. Se trata de la multitud: “Jesús está en medio de la gente, la acoge, le habla, la cura, le muestra la misericordia de Dios; en medio de ella elige a los Doce Apóstoles para estar con Él y sumirse como Él en las situaciones concretas del mundo”. La gente le escucha porque Él revela el Rostro de un Dios que es amor, y ellos bendicen a Dios con alegría.

“También nosotros –que hoy, dice el Papa, podemos considerarnos como esa multitud– tratamos de seguir a Jesús para escucharle, para entrar en comunión con Él en la Eucaristía, para acompañarle y para que nos acompañe”. Y nos invita a preguntarnos: “¿Cómo sigo a Jesús?”. El Papa sintetiza este primer paso, el seguimiento de Jesús, con esta afirmación plena de sentido y desafío: “Jesús habla en silencio en el Misterio de la Eucaristía y cada vez nos recuerda que seguirlo quiere decir salir de nosotros mismos y hacer de nuestra vida no una posesión nuestra, sino un don de Él y a los otros”.

Como fruto de la Eucaristía: hacer familia cristiana

    Dando un paso más se pregunta de dónde nace la invitación que hace Jesús a los discípulos de alimentar ellos mismos a la multitud. La invitación de Jesús –“dadles vosotros de comer”– surge por un lado de la multitud, que ha seguido a Jesús, y está ahora en descampado. Es de noche y los discípulos proponen que Jesús despida a la gente, para que vayan a los pueblos cercanos en busca de alimentos y alojamiento (cf. Lc 9, 12).

     El Papa Francisco señala con clarividencia: “Frente a la necesidad de la multitud, he aquí la solución de los discípulos: cada uno piense en sí mismo”. Y añade que esto es lo que nos sucede con frecuencia también a nosotros: “¡Despedir a la multitud! ¡Cuántas veces nosotros los cristianos tenemos esta tentación! No nos hacemos cargo de las necesidades de los otros, despidiéndoles con un piadoso: ‘¡Que Dios te ayude!’. O con un no tan piadoso: ‘¡Buena suerte!’”.

    En cambio, Jesús propone otra solución, que sorprende a los discípulos: “Dadles vosotros de comer”. Y por eso replican: ¿Cómo es posible…? “Sólo tenemos cinco panes y dos peces…”. Pero Jesús les pide que hagan sentar a la gente por grupos de cincuenta; y –con un gesto que acaba de revelar el sentido eucarístico del acontecimiento– alzando los ojos al cielo, recita la bendición, parte los alimentos a los discípulos para que los repartan hasta que quedaron saciados. “La gente que ha bebido la palabra del Señor –observa el Papa la escena– es ahora nutrida por su pan de vida”.

     También a nosotros, agrega, Jesús nos alimenta, en la Eucaristía, con su cuerpo que hace presente el único sacrificio de la Cruz. “Y en el escuchar su Palabra, en el nutrirnos de su Cuerpo y Sangre, Él nos hace pasar de ser multitud a ser comunidad, del anonimato a la comunión”. De este modo, concluye Francisco el segundo paso de su exposición subrayando que esa unidad, –ese, cabría decir, hacer familia cristiana- es fruto de la Eucaristía: “La Eucaristía es el Sacramento de la comunión,que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento, la fe en Él. Y sugiere que nos preguntemos: “¿Cómo vivo yo la Eucaristía? ¿La vivo en modo anónimo o como momento de verdadera comunión con el Señor, pero también con tantos hermanos y hermanas que comparten esta misma misa? ¿Cómo son nuestras celebraciones eucarísticas?"


Compartir lo que tenemos

     El tercer paso es compartir. ¿De dónde nace la multiplicación de los panes?, se pregunta el Papa. Del compartir. ¿Y qué cosa comparten los discípulos? “Lo poco que tienen: cinco panes y dos peces. Pero son justamente estos panes y estos peces los que en las manos del Señor sacian a toda la multitud”. Mira de cerca la situación: “Son justamente los discípulos desorientados delante de la incapacidad de sus medios –la pobreza de lo que pueden poner a disposición– quienes hacen acomodar a la gente y distribuyen –confiando en la palabra de Jesús– los panes y peces que sacian a la multitud”.

     De la contemplación de la escena pasa, como siempre, a nuestra situación. Esta vez lo hace explicando el sentido cristiano de la solidaridad: “Saber dar, o sea, poner a disposición de Dios todo lo que tenemos, nuestras humildes capacidades, porque solamente compartiendo, en el don, nuestra vida será fecunda, dará fruto”.

La solidaridad de Dios

     Al comprobar una vez más, con motivo del Corpus Christi, cómo el Señor nos da a compartir este pan que es cuerpo, dice el Papa, “también nosotros sentimos la “solidaridad de Dios” con el hombre, una solidaridad que no se acaba nunca, una solidaridad que nunca deja de asombrarnos”.

     Dios se nos da haciéndose cercano a nosotros en la Cruz y en la Eucaristía, alimentándonos y acompañándonos en nuestra vida, “incluso en los momentos durante los cuales la calle se vuelve dura y los obstáculos retardan nuestros pasos”. Y es precisamente en la Eucaristía, uniéndonos a Él y siendo luego coherentes con esa unión, como “el Señor nos hace recorrer su camino, el del servicio, el compartir, el don” De esta manera acontece, también en nuestra vida, siempre de nuevo, el milagro: “Lo poco que tenemos, lo poco que somos, si se comparte se vuelve riqueza, porque la potencia de Dios, que es la del amor, baja dentro de nuestra pobreza para transformarla”.

     Por eso conviene también que nos preguntemos, ante la presencia de Jesús en la Eucaristía: “¿Me dejo transformar por Él? ¿Dejo que el Señor que se dona a mí me guíe para hacerme salir de mi pequeño recinto, para salir y no tener miedo de donarme, de compartir, de amarle y de amar a los otros?

     Seguir al Señor cada día, ser instrumentos de comunión, compartir con Él y con nuestro prójimo lo que somos. Es la propuesta del Papa Francisco, día tras día. Ahí está, como le gustaba recordar a Benedicto XVI, la fecundidad del grano de trigo que muere para dar Vida. Es la coherencia de la Eucaristía vivida, entendida y explicada integralmente en sentido cristiano.

Francisco en la Misa del Corpus Christi: ¿Me alimento del pan de Dios o de la esclavitud?

Francisco invitó en la Misa del Corpus Christi a "hacer memoria”. Dijo que los cristianos no se pueden olvidar de que dependen totalmente de Dios. Sólo él tiene el alimento que sacia de verdad.

FRANCISCO
"Algunos se alimentan con el dinero, otros con el éxito y la vanidad, otros con el poder y el orgullo. Pero el alimento que nos nutre verdaderamente y que nos sacia es solamente aquel que nos da el Señor”.
Francisco dijo que además del hambre "física” existe otro tipo de hambre inmaterial, "de eternidad”. Señaló que buscar el bienestar material por encima de todo esclaviza.
FRANCISCO
"¿En que mesa quiero alimentarme? ¿En la mesa del Señor? ¿O sueño con comer alimentos deliciosos aunque sea en la esclavitud?”.
El Papa explicó que sólo Jesús puede saciar este hambre, porque la Eucaristía es pan capaz de dar "vida eterna”.
FRANCISCO 
"A lo mejor soñamos con otros alimentos como los judíos en el desierto. Ellos echaban de menos la carne y las cebollas que comían en Egipto pero se olvidaban de que esa comida la comían en la mesa de la esclavitud”.
Al final de la Misa en la Basílica de San Juan de Letrán, la procesión del Corpus Christi recorrió las calles de Roma rumbo a Santa María la Mayor. Allí esperaba Francisco para presidir la bendición solemne con la que concluyó la celebración del día.

Preparando la fiesta del Cuerpo y de la Sangre de nuestro Señor Jesucirsto.

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna (Jn 6,51-58)

51 Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Si alguno come este pan vivirá eternamente; y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.
52 Los judíos se pusieron a discutir entre ellos:
—¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
53 Jesús les dijo:
—En verdad, en verdad os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día. 55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. 57 Igual que el Padre que me envió vive y yo vivo por el Padre, así, aquel que me come vivirá por mí. 58 Éste es el pan que ha bajado del cielo, no como el que comieron los padres y murieron: quien come este pan vivirá eternamente.
En esta segunda parte del discurso del Pan de Vida, Cristo revela el misterio de la Eucaristía. Sus palabras son de un realismo tan fuerte que excluyen cualquier interpretación en sentido figurado. Los oyentes entienden el sentido propio y directo de las palabras de Jesús (v. 52), pero no creen que tal afirmación pueda ser verdad. De haberlo entendido en sentido figurado o simbólico no les hubiera causado tan gran extrañeza ni se hubiera producido la discusión. De aquí también nace la fe de la Iglesia en que mediante la conversión del pan y del vino en su Cuerpo y Sangre, Cristo se hace presente en este sacramento. «El Concilio de Trento resume la fe católica cuando afirma: “Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: por la consagración del pan y del vino se opera el cambio de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su sangre; la Iglesia católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación” (DS 1642)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1376).

En este discurso Jesús compara tres veces(cfr vv. 31-32.49.58) el verdadero Pan de Vida, su propio Cuerpo, con el maná, con el que Dios había alimentado a los hebreos diariamente durante cuarenta años en el desierto. Así, hace una invitación a alimentar frecuentemente nuestra alma con el manjar de su Cuerpo: «De la comparación del Pan de los Ángeles con el pan y con el maná fácilmente podían los discípulos deducir que, así como el cuerpo se alimenta de pan diariamente, y cada día eran recreados los hebreos con el maná en el desierto, del mismo modo el alma cristiana podría diariamente comery regalarse con el Pan del Cielo. A más de que casi todos los Santos Padres de la Iglesia enseñan que el “pan de cada día”, que se manda pedir en la oración dominical, no tanto se ha de entender del pan material, alimento del cuerpo, cuanto de la recepción diaria del Pan Eucarístico» (S. Pío X, Sacra Tridentina Synodus, 20-XII-1905).

 

El Papa ha comenzado en la audiencia general un nuevo ciclo de catequesis para explicar qué es la Iglesia.

"La Iglesia no es solo el Vaticano y los curas, somos todos nosotros"

El Papa ha comenzado en la audiencia general un nuevo ciclo de catequesis para explicar qué es la Iglesia.
Dijo que no es una simple "institución” sino que es un pueblo, una madre, una familia con la que Dios quiere bendecir a todos los pueblos de la tierra y comunicarles su amor.

 
RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL
 
Queridos hermanos y hermanas, 
 
Hoy comienzo una serie de catequesis sobre la Iglesia. Es como un hijo que hable de su madre, de su familia, porque la Iglesia no es una ONG, ni debe restringirse al clero y al Vaticano. La Iglesia somos todos.
 
 La Iglesia es una realidad muy amplia, abierta a toda la humanidad, y con una historia muy antigua. Fue fundada por Cristo, pero hunde sus raíces en el Antiguo Testamento. Tres puntos quiero indicar sobre esta historia: lo primero que llama la atención es que al inicio Dios no llamó a Abrahán solo, como individuo aislado, sino que acogió también su casa, su familia, sus siervos. 
 
Quiso formar un pueblo, para que llevara su bendición a toda la tierra. Lo segundo es que no es Abrahán quien convoca ese pueblo; no es una obra humana para la que se pide la bendición de Dios, es Dios quien toma la iniciativa. Su amor es la clave de todo. 
 
El tercer punto nos hace caer en la cuenta que, pese a ponernos en camino, como Abrahán, muchas veces fallamos, nos resistimos. Es la historia de la fidelidad de Dios y de la infidelidad del pueblo. Es la paciencia de Dios la que no se cansa de educarnos, come un padre a su hijo, no se cansa de perdonarlo.
 
El reconocernos pecadores nos permite acoger su misericordia; esto hace crecer la Iglesia, y no nuestros méritos, sino la experiencia cotidiana del amor de Dios. 

El Papa se reunió con miles de párrocos y catequistas de Roma y les advirtió de las consecuencias de un ritmo de vida frenético en la familia.

"¿Y tú tienes tiempo para jugar con tus hijos?"

El Papa se reunió con miles de párrocos y catequistas de Roma y les advirtió de las consecuencias de un ritmo de vida frenético en la familia.

Francisco

"Cuando confieso a jóvenes matrimonios y me hablan de sus hijos siempre hago una pregunta: '¿Y tú tienes tiempo para jugar con tus hijos?'. Y muchas veces el padre me dice: 'Pero padre, yo cuando voy a trabajar por la mañana ellos duermen y cuando vuelvo por la noche están en la cama durmiendo'. Esto no es vida".

Francisco dijo que esta situación la pagan los padres y también los hijos, porque en la práctica se quedan huérfanos.

"Esta es la sociedad de los huérfanos. Pensemos en esto ¿eh? Es importante. Papá está cansado, mamá está cansada, se van a dormir... Y ellos se quedan huérfanos".

El Papa invitó a recuperar el sentido de la gratuidad. Porque si los hijos no perciben el amor desinteresado de sus padres, educadores y párrocos, se sentirán solos.

"Esa gratuidad del papá o la mamá que saben perder el tiempo para jugar con los hijos. Necesitamos el sentido de la gratuidad en las familias, en las parroquias, en la sociedad".

Como remedio, propuso recuperar el concepto de Iglesia abierta, acogedora y madre, que revitalizará la vida en las parroquias.

Porque la Iglesia, dijo Francisco recordando unas palabras de Benedicto XVI, no crece por proselitismo sino por atracción.

{source}{/source}

Romereports.com

Un "Ave María" por Irak en llamas. Ayer en el Ángelus el Papa ha invitado a los fieles a rezar "por la querida nación iraquí" y en particular por "las personas, entre ellas tantos cristianos, que han tenido que dejar su propia casa".

El Papa vuelve a pedir oraciones por la paz y la persecución a los cristianos

Un "Ave María" por Irak en llamas. Ayer en el Ángelus el Papa ha invitado a los fieles a rezar "por la querida nación iraquí" y en particular por "las personas, entre ellas tantos cristianos, que han tenido que dejar su propia casa".

El Papa ha expresado "viva preocupación" esperando "un futuro de reconciliación y justicia" por una tierra que ha visto el padre de las tres religiones monoteístas Abraham abrir una nueva época de la humanidad.

Justo desde Ur dei Caldei quiso iniciar el Jubileo Karol Wojtyla que antes puso en guardia a Occidente ante una intervención militar en el Golfo, justo como hace nueve meses hizo Bergoglio que se opuso a la entrada de Estados Unidos en Siria, donde a causa de la guerra civil y al avance de grupos extremistas como el Frente al-Nusra y el Estado Islámico de Iraq y del Levante, ha aumentado la influencia del islamismo radical y, en consecuencia, de las persecuciones contra los cristianos. El secuestro de las monjas de Maalula (ciudad antigua donde se habla todavía arameo) y las fosas comunes en a Sadad son estaciones de un "Via Crucis" infinito. Muchos cristianos han sido obligados a huir al Líbano y a los países vecinos hasta el punto de que, después de más de tres años de guerra civil, en Siria los cristianos son el 5% de la población. Eran el 15% antes de que estallase la revolución anti- Assad.

También en Egipto los cristianos están bajo amenaza, en especial después de la destitución del expresidente Mohamed Morsi, que llegó al poder en 2013 después de la victoria electoral de los Hermanos Musulmanes. Tras la intervención de las fuerzas armadas que acabó con el arresto de Morsi, han aumentado en manera exponencial los ataques contra los cristianos, como confirma también la comisión de expertos encargada por el Consejo nacional por los derechos humanos para analizar la situación de los coptos en el país. Los miembros de la minoría religiosa sufren la violencia, sobre todo en las provinciasde Luxor, Sohag e Assuan. El documento habla de secuestros, incendios en las viviendas de los coptos, vandalismo contra sus negocios, obstáculos a la práctica de sus ritos religiosos. Pero la situación para los cristianos es dramática también en Irán y sobre todo en Irak, donde hoy los caldeos representan solo el 1% de la población. Aquí los crisitanos acabaron bajo el ataque de Bagdad en el día de Navidad (37 muertos).

El caso di Meriam Yahia Ibrahim ha hecho mover las conciencias, pero la dramática historia de la cristiana sudanesa de 27 años condenada a muerte por apostasía es solo la punta del iceberg y demuestra las condiciones en las que viven los cristianos en decenas de países africanos y asiáticos. Según un reciente estudio de la ONG ameicana 'Open Doors', en el último año las persecuciones contra los cristianos han aumentado globalmente, en especial en África. En el noreste de Nigeria (el país "más peligroso para los cristianos") se multiplican las estrategias del grupo extremista Boko Haram.

"El alarmante aumento de la violencia contra los cristianos en Nigeria en los últimos meses pone en evidencia la ausencia de libertad religiosa en el país", comenta el presidente de la ONG David Curry. La de Boko Haram es una verdadera ofensiva contra los cristianos a gran escala. El ataque más evidente ocurrió la noche entre el 14 y el 15 de abril, cuando algunos milicianos de la secta salafita secuestraron 270 chicas, llevándoselas del campus de una escuela de Chimbok. Las chicas, obligadas a convertirse al islam, han sido forzadas a casarse con los milicianos del movimiento extremista. Desde Sudán a Siria, de Nigera a Irak, se extiende el "campo de batalla por las Iglesias cristianas en el tercer milenio".

Vatican Insider

El 21 de septiembre el pontífice cumplirá su primer viaje apostólico a un país europeo. Durante el Angelus de este domingo expresó también su preocupación por la violencia en Irak

El Papa anuncia: “Viajaré a Albania en septiembre”

El 21 de septiembre el pontífice cumplirá su primer viaje apostólico a un país europeo. Durante el Angelus de este domingo expresó también su preocupación por la violencia en Irak.

 

Será un viaje corto, debería durar apenas unas horas. El Papa Francisco anunció hoy que el próximo 21 de septiembre cumplirá una visita apostólica de apenas un día a Albania, un país –dijo- afectado por las “ideologías del pasado”. Así, después de su paso por América (Brasil), Medio Oriente y Asia (Corea), llega su primer gira por un país de Europa.

La noticia la dio a conocer en un mensaje posterior a la oración dominical con el Angelus, que presidió desde la ventana de su estudio personal en el Palacio Apostólico del Vaticano y ante miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro.

“Estoy complacido de anunciar que, acogiendo la invitación de los obispos y de las autoridades civiles albaneses, tengo planeado visitar Tirana en la jornada del domingo 21 de septiembre próximo. Con este breve viaje deseo confirmar en la fe la Iglesia de Albania y atestiguar mi ánimo a un país que ha sufrido largamente las consecuencias de las ideologías del pasado”, señaló.

Con este anuncio el Papa completó su agenda de viajes de este año. Apenas tres semanas atrás realizó un periplo histórico por Tierra Santa y del 14 al 18 de agosto próximos estará en Corea del Sur.

Durante su discurso, con motivo del Angelus, Jorge Mario Bergoglio se mostró preocupado por la situación en Irak, donde recrudeció la violencia en los últimos días. Invitó a todos los presentes a unirse a él en una oración por aquella “querida nación”, por las víctimas y por quien sufre más las consecuencias del conflicto, “en especial por las tantas personas que han debido dejar sus casas, entre las cuales se cuentan muchos cristianos”.

Pero la solicitud del Papa no quedó sólo en palabras, hizo un alto en su discurso y pronunció en voz alta un Padre Nuestro, al cual se sumó la multitud. “Deseo para toda la población la seguridad y la paz, un futuro de reconciliación y de justicia por el que todos los iraquíes, cualquiera sea su pertenencia religiosa, puedan construir juntos su patria, haciendo de ella un modelo de convivencia”, añadió.

Antes del rezo del Angelus, Francisco recordó que este día la Iglesia celebra a la Santísima Trinidad, una comunión de “amor perfecto” entre el padre, el hijo y el espíritu santo. Afirmó que todos los cristianos están llamados a anunciar que “Dios es amor” y por ello no es lejano o insensible a los problemas humanos. Añadió que él está siempre cerca, al lado de los seres humanos, camina con ellos para compartir sus alegrías y dolores, esperanzas y dificultades. Ama tanto a los hombres –insistió- que vino al mundo “no para juzgarlo” sino para que se salve a través de Jesús.

“El espíritu santo, don de Jesús resucitado, nos comunica la vida divina y así nos hace entrar en el dinamismo de la trinidad, que es un dinamismo de amor, de comunión, de servicio recíproco, de solidaridad. Una persona que ama a los demás por la alegría misma de amar es un reflejo de la trinidad. Una familia en la cual se aman y se ayudan los unos a los otros es un reflejo de la trinidad. Una parroquia en la cual se quieren y comparten los bienes materiales y espirituales, es reflejo de la trinidad”, apuntó.

El líder católico también dirigió un “pensamiento especial” a las colaboradoras domésticas que, sostuvo, “provienen de tantas partes del mundo y desarrollan un servicio precioso en las familias, especialmente en apoyo de los ancianos y de las personas no autosuficientes”. Reconoció que, muchas veces, su trabajo no es valorado como debiera y por eso les dijo: “¡Gracias, muchas gracias!”.

Vatican Insider

 

Primeros Cristianos en otros idiomas
magnifiercrosschevron-down