«Tengamos también nosotros el coraje de testimoniar la fe en Cristo resucitado!». Lo dijo el Papa Francisco en el Regina Coeli. «La Iglesia es enviada por Cristo resucitado a transmitir a los hombres la remisión de los pecados» añadió el Papa.

"Tengamos también nosotros el coraje de testimoniar la fe en Cristo resucitado!"

Durante el Regina Coeli, ante cien mil fieles, Bergoglio recordó conmovido a Juan Pablo II en el octavo aniversario de su fallecimiento

«Tengamos también nosotros el coraje de testimoniar la fe en Cristo resucitado!, ¡No tengamos miedo de ser cristianos y de vivir como cristianos!». Lo dijo el Papa Francisco en el Regina Coeli.

«La Iglesia es enviada por Cristo resucitado a transmitir a los hombres la remisión de los pecados, y así hacer crecer el Reino del amor, sembrar la paz en los corazones, para que se afirme también en las relaciones, en las sociedades, en las instituciones», añadió el Papa.

La paz «es el fruto de la victoria del amor de Dios sobre el mal, es el fruto del perdón. Y es precisamente así: la verdadera paz, esa paz profunda, viene de hacer la experiencia de la misericordia de Dios». Lo dijo el Papa Francisco durante el Regina Coeli y añadió conmovido, desde la ventana de su estudio, «Hoy esel Domingo de la Divina Misericordia, por voluntad del Beato Juan Pablo II, que cerró sus ojos a este mundo precisamente en la vigilia de esta celebración».

Para concluir, el Papa Francisco exclamó: «¡Queridos hermanos sean mensajeros y testigos de la misericordia de Dios!». Esta  fue la exhortación que dirigió Francisco, después del rezo a la Reina del cielo, de este domingo. Cuando saludó cordialmente a los peregrinos que habían participado en la Santa Misa presidida por el Cardenal Vicario de Roma, en la iglesia romana del Santo Espíritu, centro de devoción de la Divina Misericordia.

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La idea era que fuera un encuentro de 20 minutos, pero duró 45. Hace pocos días, el Papa recibió a cinco jóvenes belgas (flamencos) y dialogó con ellos

Francisco responde a cinco jóvenes de Bélgica: “Yo también me he equivocado y me equivoco”

La idea era que fuera un encuentro de 20 minutos, pero duró 45. Hace pocos días, el Papa recibió a cinco jóvenes belgas (flamencos) y dialogó con ellos

La iniciativa comenzó gracias a un grupo de comunicación, “Verse Vis”, de la pastoral juvenil de Flandes. Quince jóvenes trabajaron en ella y, gracias a monseñor Lucas Van Looy, arzobispo de Gante, obtuvieron la entrevista con el Pontífice, que se llevó a cabo en la biblioteca del Palacio Apostólico el 31 de marzo. Los cinco jóvenes que participaron hicieron preguntas en inglés y Francisco respondió en italiano. Es un documento que no tiene desperdicio, sobre todo por la espontaneidad del diálogo. Al principio, Papa Bergoglio afirmó que siente como un deber responder a las inquietudes de los jóvenes.

Los jóvenes “tienen inquietudes, y yo siento como un deber servir a estos jóvenes, porque la inquietud es como un signo. Siento que debo hacer un servicio a lo que es más precioso en este momento, que es la inquietud de los jóvenes”, dijo el Papa respondiendo a la primera pregunta: “¿Por qué aceptó dialogar con nosotros?”.

Hablando sobre los pobres, Francisco dijo: “Este es el alma del Evangelio, yo creo en Dios y en Jesucristo; para mí, el alma del Evangelio son ls pobres. Hace dos meses escuché a una persona que dijo: ¡siempre hablando sobre los pobres; este Papa es un comunista! No, esta es una bandera del Evangelio, la pobreza sin ideología: los pobres están en el centro del Evangelio de Jesús”.

“En este momento de la historia -continuó el Pontífice-, el hombre ha sido expulsado del centro, se ha deslizado hacia la periferia, y en el centro, por lo menos en este momento, está el poder, está el dinero. En este mundo, los jóvenes son expulsados. Son expulsados los niños (no queremos niños, solo familias pequeñas), y son expulsados los ancianos: muchos de ellos mueren por una eutanasia oculta, porque la gente no los cuida. Y ahora también son expulsados los jóvenes: en Italia, por ejemplo, el desempleo de los 25 años en adelante es casi del 50 %. Hemos entrado en una cultura del deshecho, lo que no sirve a esta globalización se deshecha: los ancianos, los niños y los jóvenes”. Pero el Papa, refiriéndose a su experiencia en Buenos Aires, dijo que se había reunido y que había hablado “con muchos jóvenes políticos”, de derecha y de izquierda, y que estaba “contento, porque hablan con una nueva música, un nuevo estilo de política”.


Al responder a una pregunta sobre el futuro de la humanidad, Francisco dijo: “¿Dónde está Dios y dónde está el hombre? Tú, hombre del siglo XXI, ¿en dónde estás? Y esto me hace pensar: ¿Dónde está Dios? Cuando el hombre se encuentra a sí mismo, busca a Dios, tal vez no logra encontrarlo, pero sigue un camino de honestidad al buscar la verdad, un camino de bondad y de belleza. El camino es largo y algunas personas no esncuentran a Dios en sus vidas, pero son verdaderas y honestas consigo mismas, amantes de la belleza, que al final tienen una personalidad capaz del encuentro con Dios, y esto siempre es una gracia”.

Los jóvenes preguntaron a Francisco si se equivoca. “Me he equivocado y me equivoco”, respondió sonriendo. “Se dice que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en el mismo sitio. Los errores en mi vida han sido así, grandes maestros de vida. No diría que he aprendido de todos mis errores: de algunos no, también soy testarudo. Pero he aprendido de muchos otros errores y esto me hace bien”. Los jóvenes le pidieron que diera un ejemplo concreto. “Lo diré… lo escribí en un libro, está publicado. Fui nombrado superior cuando era muy joven, tenía 36 años, y cometí muchos errores con el autoritarismo. Después aprendí que hay que dialogar, ver qué están pensando los demás. Pero no he aprendido totalmente… todavía me equivoco”.

También le preguntaron si tiene miedo de algo. “¡De mí mismo”, respondió con otra sonrisa. “En el Evangelio, Jesús repite muchas veces: ‘¡No tengan miedo!’. Lo dice muchas veces, porque sabe que el miedo es algo normal, entre comillas: tenemos miedo de los desafíos de la vida, miendo frente a Dios. Todos tenemos miedo, todos, no hay que preocuparse por tener miedo… Tienes que tratar de aclarar la situación. Hay un miedo malo y un miedo bueno: este último es la prudencia. El malo te nubla, no te deja actuar, y de este nos tenemos que alejar”.

El chico que filma la entrevista con una pequeña cámara de video pregunta si es feliz. Francisco regala otra sonrisa y responde con seguridad: “Absolutamente. Soy completamente feliz. Tengo una cierta paz interior, una paz grande. Es una felicidad que viene con la edad y también con un camino. En mi vida, e incluso ahora, he tenido siempre problemas, pero esta felicidad no se va con los problemas”.

La última pregunta de los jóvenes belgas: “¿Tiene algo que preguntarnos?”. “No es una pregunta original, la tomo del Evangelio, pero creo que después de haberles escuchado es la pregunta adecuada en este momento: ¿dónde está tu tesoro, en dónde descansa tu corazón? ¿Sobre cuál tesoro descansa tu corazón? Porque en donde está tu tesoro está tu vida. El corazón se apega al tesoro: puede ser el dinero o el orgullo, o la bondad, la belleza, el deseo de hacer el bien. Deben responderse a ustedes mismos, solos, en su casa. Gracias, les agradezco mucho y recen por mí”.

Es posible ver una síntesis en esta dirección.

 

Vatican Insider

El secretario privado del Papa emérito y prefecto de la Casa Pontificia con el Papa actual cuenta algunos detalles de una sucesión única en la historia de la Iglesia.

Gänswein habla de la buena relación entre Benedicto XVI y Francisco: “La medida de un pontificado no es el éxito externo”

El secretario privado del Papa emérito y prefecto de la Casa Pontificia con el Papa actual cuenta algunos detalles de una sucesión única en la historia de la Iglesia.

Andrés Beltramo Álvarez. Ciudad del Vaticano, 3 de marzo, 2014. (Vatican Insider)

Benedicto está feliz por la popularidad de su sucesor. Pero “la medida de un pontificado no es el éxito externo”. Así piensa Georg Gänswein, “don Georg” como lo conocen en El Vaticano. En una larga entrevista a la publicación española Palabra en su número de marzo, el colaborador de ambos Papas ofrece claves para comprender una sucesión única en la historia de la Iglesia.

Secretario privado de Joseph Ratzinger antes, durante y después de su pontificado, el arzobispo alemán es actualmente también prefecto de la Casa Pontifica. Desde ese puesto se encarga de organizar algunas audiencias oficiales de Jorge Mario Bergoglio. Una especie de “puente” entre los dos pontífices.

El Papa emérito “está muy contento de que su sucesor tenga ese gran éxito de público. Es bueno para la imagen de la Iglesia y de la fe. Sin embargo, no debemos olvidar que la medida de un Pontificado no es el ‘éxito’ externo, sino lo que es justo ante el Señor. El aprecio por parte de Benedicto XVI hacia su sucesor se basa en un fundamento humano y también teológico”, indicó.

Sobre el intento constante de contraponer a los dos Papas, el clérigo alemán reconoció que ellos tienen personalidades distintas, en los gestos y en los comportamientos, pero eso no quiere decir que se encuentren enfrentados.

Los gestos del papa Francisco son típicamente suyos, mientras que el Papa Benedicto tiene un carácter más bien reservado. Los dos han aportado al ministerio petrino los dones y los talentos que el Señor les ha dado. No obstante la diversidad exterior, hay una clara unidad y continuidad interior, es decir, acerca del magisterio. Y es también un claro signo de aprecio por el trabajo realizado por su predecesor”, aclaró.

Asimismo Gänswein reconoció que, al principio, él mismo no estuvo de acuerdo con la renuncia de Benedicto. Al conocer esa decisión, bajo secreto pontificio, respondió que “no era posible” y “no podía hacerlo”. “Pero enseguida entendí que no me estaba comunicando una posibilidad sobre la que quisiera reflexionar, sino una decisión tomada después de mucha oración, mucha reflexión y también mucha lucha interior”, agregó.

Esa misma perplejidad que él demostró, se vio expresada en las cartas enviadas al Papa emérito en las cuales muchas personas revelaron haber vivido la renuncia como un “shock”, confesaron que no comprendían la decisión y que su fe se había visto sometida a dura prueba. Pero precisó que, después de la conmoción inicial, a un año de distancia se puede comprender mejor el significado de aquel acto “tan valeroso” que no fue fácil aceptar al principio pero que, en realidad, provocó “muchos frutos espirituales”.

El prefecto insistió en que Benedicto no quiso renunciar “para huir” sino “por amor al señor y a la Iglesia”. “Si esto no resulta claro, comienzan a difundirse las especulaciones... Es fundamental entender que la renuncia del Papa Benedicto es un acto de amor, de valentía y de gran humildad”, añadió.

Aunque reconoció también que muchos problemas se acumularon durante el pontificado de Ratzinger, aclaró que varias dificultades fueron amplificadas y magnificadas o directamente creadas por la prensa.

“Que un Pontífice tenga que hacer frente todos los días a problemas pequeños y grandes es una cosa evidente, es una característica de su ministerio petrino, forma parte de sus esfuerzos cotidianos. Esto vale para todos los Papas, no solamente para el Papa Benedicto. Que luego, a veces, los problemas se acumulen y se vuelvan más pesados, depende de muchos motivos y circunstancias”, apuntó.

“Hay que estar atento, sin embargo, para distinguir los problemas verdaderos de los “virtuales”, los que aparecen sólo en los medios de comunicación o incluso son creados por los medios. La realidad “real” y la realidad comunicada no siempre concuerdan. Esto vale también, y sobre todo, para el pontificado de Benedicto XVI”, ponderó.

Vatican Insider

Aún hoy, los “cristianos son perseguidos”. Y tan es así que tal vez hay “más mártires ahora que en los primeros tiempos”. En la misa matutina de ayer, en la capilla de la Domus Sanctae Marthae, Papa Francisco repitió que nuestra época es un tiempo de martirio.

Bergoglio y la persecución de los cristianos

Papa Francisco expresa su enfoque sobre la fe en los sufrimientos provocados por el “odium fidei”, alejándose de interpretaciones instrumentales y generalizaciones

Aún hoy, los “cristianos son perseguidos”. Y tan es así que tal vez hay “más mártires ahora que en los primeros tiempos”. En la misa matutina de ayer, en la capilla de la Domus Sanctae Marthae, Papa Francisco repitió que nuestra época es un tiempo de martirio.
Las consideraciones del Obispo de Roma sobre la persecución y el martirio continúan marcando su predicación. En ellas se encuentra el criterio de fe con el que Francisco ve este rasgo propio de la vida cristiana en el mundo.
Gianni Valente

Para Papa Bergoglio, la persecución existe aún hoy. No es algo del pasado. No se canceló con las pasiones de los mártires de los primeros siglos cristianos, y tampoco con las filas de nuevos mártires durante los totalitarismos del siglo XX. “Hoy hay mucha persecución”, dijo ayer Bergoglio en la Misa de Santa Marta, y recordó que los cristianos son perseguidos no por sus culpas o errores, sino solo porque “a esta sociedad tranquila que no quiere problemas, dicen la verdad y anuncian a Jesucristo”.

Para Papa Francisco, la persecución existe ahora porque siempre ha existido y seguirá existiendo. El actual Sucesor de Pedro, con toda la tradición de la Iglesia, reconoce que la connotación de mártir siempre ha acompañado el testimonio cristiano en el mundo. Este, dijo ayer, “es el camino del Señor, el camino de los que siguen al Señor”. Un camino que “acaba siempre como para el Señor, con una resurrección, pero pasando por la cruz”. El pasado 4 de marzo, al comentar el Evangelio en el que Jesús anuncia a los suyos que recibirán en esta tierra cien veces lo que han dejado por seguirlo, pero también “persecuciones”, Bergoglio había comentado: “Es como si Jesús dijera: ‘Sí, ustedes dejaron todo y recibirán aquí, en la tierra, muchas cosas: ¡pero con la persecución!’. Como una ensalada con el odio de la persecución, siempre. Esto es lo que gana el cristiano y esta es la vía de los que quieren seguir a Jesús, porque es la vía que recorrió Él: Él fue perseguido”.

En la homilía de ayer, como en otras ocasiones, Francisco también se refirió al aspecto más enigmático y doloroso de la persecución: desde los tiempos de san Pedro y san Pablo, arrestados por la traición de los hermanos, las persecuciones más peligrosas para la fe son las que nacen de la envidia y de la maldad de los cristianos mismos. Como jesuita, Bergoglio conoce muy bien la gran tribulación que vivió la Compañía de Jesús, suspendida según la orden de los reyes católicos de Europa. Como argentino, también conoce de cerca la persecución de los últimos años del siglo XX que sufrieron obispos, sacerdotes y agentes pastorales latinoamericanos por parte de personas que se decían cristianas y que veían en ellos a subversivos comunistas, enemigos de la “civilización occidental cristiana”. En la Iglesia -recalcó ayer Papa Francisco, hay “perseguidos desde fuera y perseguidos desde dentro” Los santos mismos “fueron perseguidos”. Sin nombrarlo, el Papa aludió al calvario de Antonio Rosmini, “un hombre de buena vountad, un verdadero profeta, que con sus libros regañaba a la Iglesia por haberse alejado de la vía del Señor. Inmediatamente fu ellamado, sus libros acabaron en el índice, le quitaron la cátedra y este hombre terminó así su vida, hace no mucho tiempo. Y pasó el tiempo y hoy es beato”.

Bergoglio reconoce y subraya también un aspecto sintomático que acompaña los casos de la persecución que sufren los cristianos. Normalmente, en los que viven en la fe las experiencias de sufrimiento inmotivado inflingidas a los cristianos, la reacción humana que prevalece no es la de la queja, la del miedo o la de la reciminación. Las narraciones de las persecuciones documentan a menudo el milagro de hombres y mujeres que permanecieron libres de las cadenas, que no fueron nublados por los sufrimientos y que no manifestaron resentimientos hacia sus perseguidores. La Iglesia nunca ha fomentado campañas de protesta ni de movilización en contra del martirio, ni se queja por sus mártires. Ella, repitió Francisco, “ve en el sacrificio de los mártires su ‘nacimiento al cielo’”, porque “Jesús transforma la muerte de los que lo aman en aurora de vida nueva”.

A nivel civil, aclaró con una elocuente diferencia Bergoglio durante el Ángelus para la fiesta de San Esteban protomártir, el pasado 26 de diciembre, “la injusticia debe ser denunciada y eliminada”. Pero, para los cristianos el hecho de la persecución no “maravilla, porque Jesús lo anunció como ocasión propicia para ofrecer testimonio”. Como sucedió con los sacerdotes chinos que bautizaban a sus compañeros de cárcel en los campos de reeducación. O al obispo, y futuro cardenal, vietnamita Francisco Javier Nguyen Van Thuan, que llevaba a la fe a sus carceleros celebrando la eucaristía en el silencio de su celda.

En sus homilías y en sus catequesis, Papa Francisco ha aludido en muchas ocasiones a las vías inteligentes o fantasiosas con las que los cristianos han logrado custodiar el tesoro de la fe en tiempos de persecución. Ha recordado en muchas ocasiones a las comunidades japonesas que durante el siglo XVII, después de la expulsión de los misioneros extranjeros, se quedaron sin sacerdotes pormás de doscientos años. “Cuando, después de este tiempo volvieron otros misioneros”, contó Francisco, “encontraron bien a todas las comunidades: todos bautizados, todos catequizados, todos casados por la Iglesia, y a los que habían muerto, todos sepultados cristianamente. No hay sacerdote… ¿Quién hizo todo esto? ¡Los bautizados!” (homilía de Santa Marta, 17 de abril de 2013).Ayer, también en Santa Marta, narró lo que le contó un católico de un país en donde “se puede rezar solo en soledad y a escondidas”. Para celebrar la Eucaristía, contó el Papa, él y sus amigos organizan “una fiesta de cumpleaños, hacen finta de celebrar el cumpleaños y ahí hacen la Eucaristía, antes de la fiesta”. Y si ven que “llegan los policías, esconden todo y siguen con la fiesta”, entre “felicidad y felicitaciones”; luego, cuando los agentes “se van, terminan la Eucaristía”. Es lo que “deben hacer, porque estña prohibido que recen juntos”.

http://vaticaninsider.lastampa.it

 

Karol Wojtyla fue también un gran taumaturgo. Como se sabe, gracias a su intervención sucedieron diferentes milagros mientras estaba vivo. El cardenal Stanislav Dziwisz, su histórico secretario y hoy sucesor en en la diócesis de Cracovia, fue un testigo silencioso. Y hoy describió una mínima parte de esta dimensión de Juan Pablo II en una entrevista a la revista “A Sua Immagine”, promovida por la Conferencia Episcopal Italiana, en colaboración con la televisión pública italiana Rai.

 

Dziwisz: «Juan Pablo II lograba que se te quitara hasta el dolor de cabeza»

Habla su antiguo secretario, hoy arzobispo de Cracovia: «en cuarenta años nunca lo vi enojado con nadie. Le encantaban los dulces y el café; cantaba a menudo»

Karol Wojtyla fue también un gran taumaturgo. Como se sabe, gracias a su intervención sucedieron diferentes milagros mientras estaba vivo. El cardenal Stanislav Dziwisz, su histórico secretario y hoy sucesor en en la diócesis de Cracovia, fue un testigo silencioso. Y hoy describió una mínima parte de esta dimensión de Juan Pablo II en una entrevista a la revista “A Sua Immagine”, promovida por la Conferencia Episcopal Italiana, en colaboración con la televisión pública italiana Rai.

«A lo largo de estos años –contó– vi a muchas personas que lo encontraban y que al final demostraban una gran tranquilidad interior, satisfacción. Y alegría. Había algunos que incluso obtenían beneficios físicos, como un monseñor al que le dolía a menudo la cabeza y se sentía mal, pero cuando estaba con el Papa se le pasaba todo».

«Durante su vida –reveló el cardenal de Cracovia–, Wojtyla hizo muchos milagros; su intercesión resultaba útil, sobre todo en casos de matrimonios sin hijos. Apoyaba la vida, la familia, y tenía un fuerte vínculo con estos argumentos. Los problemas de los jóvenes y de las parejas eran muy importantes para él». «Cuando algunos hablaban con el Papa sobre algún milagro –recordó Dziwisz–, él siempre respondía: el hombre no hace milagros, nosotros solo podemos pedir al Señor rezando, pero es él elque hace los milagros».

Según la descripción que hizo su antiguo secretario, Juan Pablo II era un hombre «que trataba todo con el Señor. Este contacto le daba tranquilidad y seguridad». «Su santidad –prosiguió Dziwisz– se basaba en la contemplación y la oración; y de la otra parte estaba el respeto de la persona. Nunca le vi gritarle a alguien, y no es poco. Estuve con él 39 años y nunca le escuché alzar la voz. Para él lo que contaba era el argumento, no la fuerza de la voz».

Surge, gracias a las anécdotas de Dziwisz, la imagen de un Papa muy “espartano” en sus costumbres, pero siempre listo para el buen humor e incluso para el canto. «En cuanto a la cocina –contó su secretario–, el Papa no tenía preferencias. Creo que ni siquiera sabía bien qué comía. Pero hay dos cosas que seguramente apreciaba mucho; el café y los dulces. Le gustaba bromear, pero nunca sobre una persona; siempre fue muy atento con todos. Y también le gustaba cantar, cantaba al Señor». «Uno de los secretos de Juan Pablo II –subrayó don Stanislav– era la capacidad para escuchar. Los que iban a verle siempre eran escuchados. Esto no significaba que el Papa compartiera sus opiniones siempre, pero él siempre escuchaba, dejaba que la persona se abriera».

El secreto de la santidad de Wojtyla, concluyó, radica en «su unión con Dios y el gran amor por el ser humano».

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El Papa centró su homilía en casa Santa Marta en la oración. Francisco explicó que rezar es como dialogar con un amigo. Hay que hacerlo sin miedo, y con libertad e insistencia como lo hizo Moisés en el Monte Sinaí.

Francisco recordó que no se puede rezar sin el Espíritu Santo

El Papa centró su homilía en casa Santa Marta en la oración. Francisco explicó que rezar es como dialogar con un amigo. Hay que hacerlo sin miedo, y con libertad e insistencia como lo hizo Moisés en el Monte Sinaí.

Papa Francisco

"Abrir el corazón a la oración. Moisés bajó del monte fortalecido: 'He conocido más al Señor', y con esa fuerza que le dió la oración, retomó su misión de conducir al pueblo hacia la Tierra prometida. Porque la oración fortalece, fortalece”.

Francisco recordó que no se puede rezar sin el Espíritu Santo y dijo que la oración cambia el corazón porque ayuda a conocer cómo es Dios realmente.

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Extracto de la homilía del Papa

Fuente: Radio Vaticana

"El que cambió fue Moisés, porque Moisés creía que el Señor habría hecho esto, creía que el Señor habría destruido al pueblo, y recuerda qué bueno había sido el Señor con su pueblo, cómo lo había liberado de la esclavitud de Egipto y conducido con una promesa. Y con estas argumentaciones, trata de convencer a Dios, pero en este proceso él vuelve a encontrar la memoria de su pueblo, y encuentra la misericordia de Dios. Moisés, que tenía miedo, miedo de que Dios hiciera esto, al final desciende del monte con algo grande en su corazón: nuestro Dios es misericordioso. Sabe perdonar. Vuelve sobre sus decisiones. Es un Padre”.

"La oración nos cambia el corazón. Nos hace comprender mejor cómo es nuestro Dios. Pero para esto es importante hablar con el Señor, no con palabras vacías. Jesús dice: ‘Como hacen los paganos. No, no: hablar con la realidad: ‘Pero, mira, Señor, que tengo este problema, en la familia, con mi hijo, con este, con el otro… ¿Qué se puede hacer? ¡Pero mira que tú no me puedes dejar así!’. ¡Ésta es la oración! ¿Pero tanto tiempo lleva esta oración? Sí, lleva tiempo”.

"La Biblia dice que Moisés hablaba cara a cara con el Señor, como conun amigo. Así debe ser la oración: libre, insistente, con argumentaciones. Y también reprochando un poco al Señor: ‘Pero, tú me has prometido esto, y esto no lo has hecho…’, así, como se habla con un amigo. Abrir el corazón a esta oración. Moisés bajó del monte fortalecido: ‘He conocido más al Señor’, y con esa fuerza que le había dado la oración, retoma su trabajo de conducir al pueblo hacia la Tierra prometida. Porque la oración fortalece: fortalece. Que el Señor nos dé a todos nosotros la gracia, porque rezar es una gracia”.

Romereports.com

Artículo de Rafael Navarro-Valls sobre el primer aniversario de Papa Francisco.  Se trata de una selección y síntesis brillante, en breves párrafos, del cúmulo de hechos vistos a lo largo de este primer año de pontificado.

Rafael Navarro-Valls: "El fin del 'apartheid espiritual'"

Artículo de Rafael Navarro-Valls sobre el primer aniversario de Papa Francisco.  Se trata de una selección y síntesis brillante, en breves párrafos, del cúmulo de hechos vistos a lo largo de este primer año de pontificado. Hechos que han sido convertidos por lo medios de comunicación en acontecimientos.
Muchas veces adoptando modos fidedignos de comunicación pública, dando cuenta de su empuje para ir hacia las periferias, hacia los confines del mundo. Aunque tampoco han faltado ocasiones en que el acontecimiento mediático ha llegado con el arrimo de las ascuas católicas, universales, de Papa Francisco, a la propia sardina ideológica, circunstancial, de algunos medios.

Este es el análisis de Rafael Navarro-Valls, perfectamente sintetizado en su mismo título: El fin del 'apartheid espiritual':

Se cumple el primer año del Papa elegido en uno de los cónclaves más breves de la historia (30 horas); de un Pontífice cuya elección produjo, después de más de 700 años, una inédita cohabitación con otro Papa emérito; del primer Obispo de Roma nacido en el continente americano, y del primero jesuita.

Un Papa que ha batido todos los récords de la historia de la Iglesia, al canonizar en un solo día más de 800 santos. Un año del Papa Francisco, mencionado en los mentideros cibernéticos más de 49 millones de veces, superando incluso a Obama, y cuyo nombre es el más buscado en Google (casi dos millones de veces, solo entre marzo y noviembre de 2013) por los internautas de todo el mundo.

Es curioso que el grupo Mondadori en Italia -el mismo que no hace mucho buscaba desesperadamente nuevos scoops en el escándalo Vatilieaks- acabe de lanzar una revista (Il mio Papa) dedicada a seguir al Papa Francisco, con una tirada inicial de medio millón de ejemplares, versión online y canales en Facebook y Twitter

En realidad, estos récords apuntan a algo más importante: el final del tiempo del "apartheid espiritual" al que la Iglesia llevaba unos años sometida. Las aguas han comenzado a agitarse en los palacios vaticanos y los católicos ya no tienen que esconder sus convicciones como Jonás en el vientre de la ballena. Por decirlo con palabras del Nobel de la Paz Pérez Esquivel : "Francisco ha renovado la esperanza". 

Pero Francisco se rebela contra esta especie de mitología en torno a su persona, propia de un "superman": por ahora deberá resignarse. Entre otras cosas, porque la clave para que funcionen las reformas dentro de la Iglesia es su prestigio fuera de ella, un prestigio que modere la inevitable reacción de los inmovilistas

La presencia internacional en este primer año de Francisco ha sido muy medida, pero de una eficacia sorprendente. Su día de ayuno en toda la cristiandad plantando cara a Estados Unidos y Francia cuando la invasión militar de Siria estaba en marcha, tuvo un resultado imprevisto: la aparición del presidente Putin proponiendo moderación y planteando como alternativa la destrucción del arsenal químico de Bashar Asad. El mundo entero suspiró aliviado. 

El anuncio del próximo viaje a Corea del Sur supone, entre otras cosas, la posibilidad de que el floreciente cristianismo coreano atraviese el "muro de bambú" que separa las dos Coreas: la del milagro económico y la de los misiles nucleares. Y la cercanía del viaje a Israel, Palestina y Jordania puede ayudar a derribar otro muro: el del recelo y el odio entre árabes y judíos.

Desde Washington la trayectoria del Papa argentino se analiza con especial atención cara a la cercana visita de Obama al Vaticano. No hace mucho, Obama devolvía el texto de un delicado discurso político a su redactor con una sola anotación a mano :"citar al Papa Francisco"

El presidente afroamericano sabe muy bien que el 85% de los católicos de Estados Unidos y casi el 70% de los que no lo son tienen una visión favorable del papa. Su valoración es ya superior a la máxima que tuvo Benedicto XVI -un 83 % en 2008, tras su visita a Washington y Nueva York-, aunque sin llegar a los niveles de Juan Pablo II, que superó en varios momentos el 90%.

Es curioso, por ejemplo, que le tomen como modelo congresistas tan distintos como el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid (mormón), el republicano Paul Ryan (católico), o el senador judío Bernard Sanders.

Naturalmente, las expectativas creadas - ese "deprisa, deprisa" de los impacientes - quieren convertir su figura en la de un "guerrillero", que tendría que considerar la Historia (también la de la Iglesia) como una alternativa entre el todo y la nada, en la cual un brusco giro llevaría a un nuevo cielo y una nueva tierra. Alguien al que habría que convencer de que solamente la revolución puede perfeccionar la Iglesia, de que es imposible mejorarla gradualmente. 

Pero la aparente lentitud en las reformas tiene otra explicación. Para él la verdadera audacia no es la revolución. Es algo más simple: "Salir a la calle. Si la Iglesia permanece encerrada en sí misma, envejece".

Por eso el verdadero problema para Francisco no es el cambio de estructuras sino el cambio de los corazones. Y eso lleva su tiempo.

(Rafael Navarro-Valls, catedrático de la UCM y Académico/Secretario General de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.)

Scriptor.org

La primavera trae a las Audiencias Generales de los miércoles los largos paseos del Papa Francisco con el papamóvil entre la gente.

Francisco repitió uno de sus consejos clásicos: que no acabe el día sin que la pareja haya hecho las paces

La primavera trae a las Audiencias Generales de los miércoles los largos paseos del Papa Francisco con el papamóvil entre la gente.

En media hora, Francisco pudo besar y bendecir a varios niños, cambiar varias veces de solideo y hasta pararse a saludar a un grupo de niños que agitaban pompones naranjas.

En su catequesis, Francisco habló del matrimonio. Explicó que es bello, porque refleja el amor de Dios por los hombres.

Francisco

"La imagen de Dios son los esposos. El hombre y la mujer: los dos. No sólo el varón, el hombre. No sólo la mujer. No: los dos. Y esta es la imagen de Dios”.

Francisco también explicó que es muy normal que las parejas discutan y que, por eso, no deben dejarse llevar por la tristeza.

Eso sí, repitió uno de sus consejos clásicos: que no acabe el díasin que la pareja haya hecho las paces.

"Para hacer las paces no hace falta llamar a Naciones Unidas, que venga a casa a hacer la paz. Basta un gesto pequeño, una caricia: 'Bueno, adiós, hasta mañana'. Y mañana se comienza de nuevo. Y así es la vida: sacadla adelante así”.

El Papa también repitió las tres palabras "mágicas” que deben reinar en toda familia y matrimonio: "permiso, gracias y perdón”.

"Con estas tres palabras, con la oración, del marido por la mujer, y de la mujer por el marido, y con hacer las paces siempre antes de que acabe el día, el matrimonio sale adelante”.

Con esta catequesis sobre el matrimonio, el Papa Francisco concluyó el ciclo dedicado a los sacramentos, pero no anunció qué le seguirá a partir de la próxima semana.

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 ElPapa Francisco centró su última catequesis sobre los sacramentos en el matrimonio. El Papa explicó que el hombre y la mujer son imagen de Dios y que por eso están llamados a dejar a sus padres y formar "una sola carne en el amor”. Su unión, concluyó, "refleja el misterio del amor de Dios por el hombre”, y de Cristo por su Iglesia.

 

El Papa concluye sus catequesis sobre los sacramentos con el matrimonio

El Papa Francisco centró su última catequesis sobre los sacramentos en el matrimonio. El Papa explicó que el hombre y la mujer son imagen de Dios y que por eso están llamados a dejar a sus padres y formar "una sola carne en el amor”. Su unión, concluyó, "refleja el misterio del amor de Dios por el hombre”, y de Cristo por su Iglesia.
 
RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA

 
Queridos hermanos y hermanas:
 
La catequesis de hoy está centrada en el matrimonio. Este sacramento nos introduce en el designio de Dios, que creó al hombre a su imagen, capaz de amar; "hombre y mujer los creó”.
 
En segundo lugar, el Sacramento les confiere una misión: manifestar en las cosas simples y cotidianas el amorde Cristo a su Iglesia, entregándose en la fidelidad y el servicio.
 
Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos venidos de España, Ecuador, Argentina, México y otros países latinoamericanos. Invito a todos a dar gracias a Dios por tantas familias que animan nuestras comunidades cristinas, ofreciendo un hermoso testimonio de fe. Recemos también por los matrimonios en dificultad, para que el Señor les regale abundantemente su misericordia y los sostenga en medio de las pruebas. Muchas gracias.

En su homilía en Casa Santa Marta el Papa pidió no vagabundear por la vida espiritual sinó seguir las promesas de Dios sin la tentación de detenerse. Francisco explicó que existen tres tipos de creyentes: los que se fían de sus promesas, los que se estancan y los que están convencidos de progresar pero "jamás dan un paso hacia adelante”.

 

Francisco en Santa Marta: Dios nos pide que no hagamos turismo existencial

En su homilía en Casa Santa Marta el Papa pidió no vagabundear por la vida espiritual sinó seguir las promesas de Dios sin la tentación de detenerse. Francisco explicó que existen tres tipos de creyentes: los que se fían de sus promesas, los que se estancan y los que están convencidos de progresar pero "jamás dan un paso hacia adelante”. 
 
FRANCISCO
"Giran como si la vida fuera un turismo existencial, sin meta, sin tomar las promesas en serio. Aquellos que giran y se engañan, porque dicen: ‘¡Yo camino!’. No, tú no caminas: tú giras. Los errantes… En cambio, el Señor nos pide que no nos detengamos, que no nos equivoquemos de camino y que no giremos por la vida”.

 
Francisco añadió que la condición de pecadores hace equivocarse de camino y recordó a los católicos que la Cuaresma es un buen momento para preguntarse en qué camino se está.
 
 
EXTRACTO DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)
 
"¡Tantos cristianos detenidos! Tenemos tantos detrás que tienen una esperanza débil. Sí creen que existe el Cielo y que todo irá bien. Está bien que lo crean, ¡pero no lo buscan! Cumplen los mandamientos, los preceptos: todo, todo… Pero están detenidos. El Señor no puede hacer de ellos levadura en su pueblo, porque no caminan. Y esto es un problema: los detenidos. Después hay otros entre ellos y nosotros, que se equivocan de camino: todos nosotros algunas veces nos hemos equivocado de camino, esto lo sabemos. El problema no es equivocarse de camino; el problema es no regresar cuando uno se da cuenta de haberse equivocado”. 
 
"Son los cristianos errantes: giran, giran como si la vida fuera un turismo existencial, sin meta, sin tomar las promesas en serio. Aquellos que giran y se engañan, porque dicen: ‘¡Yo camino!’. No, tú no caminas: tú giras. Los errantes… En cambio, el Señor nos pide que no nos detengamos, que no nos equivoquemos de camino y que no giremos por la vida. Girar por la vida... Nos pide que miremos las promesas, que vayamos adelante con las promesas como ese hombre, como ese hombre: ¡ese hombre creyó en la palabra de Jesús! La fe nos pone en camino hacia las promesas. La fe en las promesas de Dios”. 
 
"La Cuaresma es un tiempo hermoso para pensar si estoy en camino o si estoy demasiado quieto: conviértete. O si me he equivocado de camino: pero ve a confesarte y retoma el camino. O si soy un turista teologal, uno de estos que hacen el giro de la vida pero jamás dan un paso hacia adelante. Y pido al Señor la gracia de retomar el camino, de ponerme en camino, pero hacia las promesas”.
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