Francisco Javier Pérez Latre nos explica porqué el nombre de su blog en "Primeros Cristianos" lleva ese título: "Nuevos Areópagos"
A lo mejor algún lector se pregunta por qué hemos elegido este nombre para el blog en “Primeros cristianos”. El areópago está en Atenas (debajo del Partenón, para los que tengan la ocasión de visitar este precioso lugar). Como recuerda una placa en el lugar de los hechos, allí San Pablo se dirigió a los atenienses con aquel memorable “veo que sois sobremanera religiosos” (Act. 17,22).
En la encíclica Redemptoris Missio (1999), el Beato Juan Pablo II caracterizó el espacio que dibujan los medios como “el nuevo areópago del mundo de hoy. Un gran foro que cuando cumple bien su papel, posibilita el intercambio de información veraz, ideas constructivas y sanos valores, creando así comunidad”.

El gran Papa polaco se daba cuenta que los medios nos cambian, facilitan una nueva cultura y nos acercan a otras personas. Con el nombre de este blog queremos hacer un modesto homenaje al Beato Juan Pablo II, “patrón” de los medios de comunicación online.
Hoy vivimos de lleno en lo que Benedicto XVI llamó en 2009 “continente digital”. En el pontificado de Francisco, las tecnologías digitales siguen provocando transformaciones profundas en los modelos de comunicación, las relaciones humanas, la cultura, la formación y la difusión de la fe.
Estamos en los nuevos areópagos. En “medios de siempre” como la prensa, la radio y la televisión; pero también en sitios web; en cuentas de Twitter, Facebook o Instagram; en blogs, tablets o smartphones. Los medios están ahí: a nosotros nos toca llenarlos de contenido.
A las 12 de esta mañana, II domingo de Cuaresma, el Santo Padre Francisco se ha asomado a la ventana del estudio del Palacio Apostólico Vaticano para recitar el ángelus con los numerosos fieles reunidos en la plaza de san Pedro.
Estas son las palabras del Papa para introducir la oración mariana:
Queridos hermanos y hermanas, buenos días.
hoy el Evangelio nos presenta el evento de la Transfiguración. Es la segunda etapa del camino cuaresmal: la primera, las tentaciones en el desierto el domingo pasado; la segunda: la Transfiguración. Jesús "tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte, sobre el monte" (Mt17,1). La montaña en la Biblia representa el lugar de la cercanía con Dios y del encuentro íntimo con Él; el lugar de la oración, donde estar en la presencia del Señor. Allí arriba en el monte, Jesús se muestra a los tres discípulos transfigurado, luminoso, preciso; y después aparecen Moisés y Elías, que conversan con Él. Su rostro es tan resplandeciente y sus ropas tan cándidas, que Pedro se queda estupefacto, tanto que quisiera quedarse así, casi parar ese momento. Pero enseguida resuena de lo alto la voz del Padre que proclama a Jesús su Hijo predilecto, diciendo: "Escuchadlo" (v.5). Esta palabra es importante ¿eh? nuestro Padre que ha dicho a estos apóstoles y también nos dice a nosotros 'escuchad a Jesús, porque es mi Hijo predilecto'. Tengamos esta semana esta palabra en la cabeza y en el corazón. Escuchad a Jesús. Y esto no lo dice el Papa, lo dice Dios Padre, a todos, a mí, a vosotros, a todos, a todos. Es como una ayuda para ir adelante en el camino de la cuaresma. Escuchad a Jesús, no lo olvidéis.
Es muy importante esta invitación del Padre. Nosotros, discípulos de Jesús, estamos llamados a ser personas que escuchan su voz y se toman en serio sus palabras. Para escuchar a Jesús, es necesario estar cerca de Él, seguirlo, como hacían las multitudes del Evangelio que le perseguían por las calles de Palestina. Jesús no hacía una cátedra o un púlpito fijo, sino que era un maestro itinerante, que proponía sus enseñanzas, que eran las enseñanzas que le había dado el Padre, a lo largo de las calles, recorriendo viajes no siempre predecibles y a veces poco fáciles. Seguir a Jesús para escucharlo, pero también escuchamos a Jesús en su palabra escrita, en el Evangelio. Os hago una pregunta, ¿vosotros leéis todos los días un paso del Evangelio? ¡Sí, no, sí, no! ¡Mitad y mitad! ¿Eh? Algunos sí, algunos no. Pero es importante. ¿Vosotros leéis el Evangelio? Es bueno, es algo bueno, tener un pequeño Evangelio, pequeño, y llevarlo con nosotros en el bolsillo, en el bolso y leer un pequeño paso en cualquier momento del día, tomar del bolsillo el Evangelio y leer algo, un pequeño paso. Y ahí es Jesús que nos habla, en el Evangelio. Pensad esto, no es difícil ni tampoco necesario que sean los cuatro, uno de los Evangelios, pequeñito, con nosotros siempre el Evangelio, porque es la Palabra de Jesús, para poder escucharlo.
De este episodio de la Transfiguración quisiera coger dos elementos significativos, que sintetizo en dos palabras: subida y bajada. Nosotros necesitamos ir aparte, ir sobre la montaña en un espacio de silencio, para encontrarnos a nosotros mismos y percibir mejor la voz de Señor. ¡Pero no podemos quedarnos ahí! El encuentro con Dios en la oración nos empuja nuevamente a "bajar de la montaña" y volver a lo bajo, en la llanura, donde encontramos a tantos hermanos cansados de fatigas, enfermedades, injusticias, pobreza material y espiritual. A estos hermanos nuestros que están en dificultad, estamos llamados a llevar los frutos de la experiencia que hemos hecho con Dios, compartiendo con ellos los tesoros de gracias recibidas. Y esto es curioso ¿eh? Cuando nosotros escuchamos la Palabra de Jesús y la tenemos en el corazón, esa palabra crece, y ¿sabéis cómo crece? Dándola al otro, la Palabra de Cristo en nosotros crece cuando nosotros la proclamamos, cuando nosotros la damos a los otros. Y esta es la vida cristiana, es una misión para toda la Iglesia, para todos los bautizados, para todos nosotros. Escuchar a Jesús y ofrecerlo a los otros. No olvidar esta semana escuchar a Jesús. Y pensad en eso del Evangelio. ¿Lo haréis? ¿Haréis eso? ¿eh? Después el próximo domingo me diréis si habéis hecho esto de llevar un pequeño Evangelio en el bolsillo o el bolso para leer un pequeño paso en el día.
Y ahora dirijámonos a nuestra Madre María y confiémonos a su guía para proseguir con fe y generosidad el itinerario de la Cuaresma, aprendiendo un poco más a "subir" con la oración y a "bajar" con la caridad fraterna.
Tras la oración del ángelus el Santo Padre ha añadido:
Hermanos, hermanas, ¡Os saludo a todos vosotros, queridos fieles de Roma y peregrinos!
Saludo a los peregrinos de Valencia, España; como también a los grupos procedentes de Mannheim (Alemania) y Skara (Suecia).
Saludo y doy gracias a las bandas y corales venidos de Piomonte, Liguria, Emilia y Toscana con algunas Autoridades civiles.
Una palabra va a la Comunidad Papa Juan XXIII, fundada por Don Oreste Benzi, que el próximo viernes, por lanoche, guiará por las calles del centro de Roma un "Vía Crucis" especial para las mujeres víctimas de la trata. ¡Son buenos estos!
Os invito a recordar en la oración a los pasajeros y tripulación de avión de Malasia y sus familiares. Estamos cerca de ellos en este difícil momento.
Saludo a los grupos parroquiales, en particular a los fieles de Giave, Liedolo, San Prospero, Sorrento, Codogno y Nuestra Señora de Czestochowa en Roma; y las Hermanas Franciscanas Mínimas del Sacro Corazón.
Saludo las numerosas escuelas de tantas partes de Italia y de otros países - ¡no puedo nombrarlas todas!- ; pero recordamos juntos la escuela católica “Mar Qardakh” de Erbil, en Kurdistán, ¡recordamos juntos, está lejos, pero con el corazón la recordamos! Y la diócesis de London in Ontario – Canadá.
Saludo a los jóvenes de la Sociedad de San Vincenzo De Paoli, el Rotary Club de Massafra-Mottola, los niños de Calcio y los de None, los niños de Soliera y San Felice sul Panaro.
A todos os deseo un feliz domingo y buena comida. ¡Hasta la vista!
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Video: Romereports.com Texto: Zenit.org
El purpurado español comenta con periodistas el primer año de pontificado de Francisco: "Un año de gracia especial dado a la Iglesia"
El cardenal Julián Herranz, español y con una importante trayectoria de trabajo en el Vaticano, ha descrito al Santo Padre Francisco como una persona enamorada de Cristo y que el hecho de ser un gran evangelizador tiene en este amor su raíz. Lo ha dicho en un encuentro informal con periodistas en la Universidad Pontificia de la Santa Croce, en el que ha hablado sobre su impresión personal del Pontífice argentino, hoy, día que se celebra el primer año de su elección. El purpurado ha manifestado su agradecimiento al Señor "por este año de gracia especial dado a la Iglesia con la elección del papa Francisco". Así, ha explicado que lo ve como un año de gracia especial porque el papa Francisco es principalmente "un enamorado, apasionadamente enamorado de Cristo" y por ello decimos que es "un gran evangelizador". Porque "cuando una persona está enamorada le gusta hablar de ese amor que tiene, al igual que sucede con el amor humano", ha afirmado.
El amor también puede ser divino, y el cardenal Herranz ha señalado que para informar sobre la Iglesia y sobre el Papa -que tiene una particular misión divina- es necesario "elevar un poco las categorías del pensamiento". Del mismo modo ha observado que cuando uno está enamorado de Cristo, como lo está el Santo Padre, "uno puede hacer cosas que humanamente pueden parecer locuras". Como puede ser, ha precisado ante la pregunta de un periodista, levantarse todos los días a las 4.30 de la mañana o no tomar vacaciones en verano.
Asimismo, ha indicado que "si queréis entender a este Papa y a Cristo que habla a través de él, es necesario abrirse y pensar que en el amor divino, en el amor de Cristo sucede como con el amor humano. Se busca, se conoce a la persona, se trata y se enamora. Con Cristo sucede lo mismo".
¿Y qué quiere el Papa? se ha preguntado el cardenal, "hacer que el mundo se enamore de Cristo". Según el purpurado español, el Santo Padre está "sacudiendo al mundo y la Iglesia con dos verdades fundamentales. Al mundo le dice no podéis vivir de espaldas a Dios como si no existiera, Dios existe. Y Dios en un momento determinado de la historia se ha hecho carne para hacerse más cercano y más reconocible por nosotros. Y ha revelado que Dios es amor, amor de Padre que busca, perdona y tiene un corazón infinitamente misericordioso". También ha explicado en qué sentido "sacude a la Iglesia", y es "en el recordar que la Iglesia o es esencialmente misionera o no es. Porque la Iglesia ha sido fundada por Cristo para transmitir al mundo el mensaje de Salvación por el que Dios se ha hecho carne". Con esto, ha indicado, "está poniendo en su lugar el punto central del Concilio Vaticano II". El cardenal Herranz ha dicho que, en su opinión, este punto no es la colegialidad episcopal, el ecumenismo, la reforma litúrgica, el diálogo interreligioso, el diálogo de la Iglesia con el mundo moderno -"que todo ello es muy importante"-, sino "la llamada universal a la santidad y al apostolado". Esto quiere decir, "tomarse en serio el ser cristiano, salir de un cristianismo de agua de rosas, de salón..." y "volver al cristianismo de los primeros siglos cuando un enamorado de Cristo se dejaba matar por esa fe".
Por otro lado, el purpurado ha matizado que los papas precedentes también estaban enamorados de Cristo, "cada uno en su forma, carácter, tradición, formación, lugar de nacimiento...". Y así ha afirmado que "no hay en los dos mil años de la Iglesia una sucesión inmediata de papas santos como estamos teniendo -con motivo del Concilio Vaticano II hasta ahora-" y por ello debemos dar gracias a Dios.
Al responder a la pregunta de una periodista sobre el punto característico del papa Francisco en su modo de estar enamorado de Cristo, el cardenal Herranz ha subrayado "su espontaneidad y su sencillez". Además cuando el Papa habla de Iglesia misionera, lo antepone a esta idea de ser autorreferencial, de mirarse a uno mismo, ha indicado el cardenal. Del mismo modo ha destacado su inmediatez y sencillez en el hacer las cosas, "que no es una cosa estudiada sino que es así por temperamento". Ha destacado además su relación con el otro, como una necesidad que él tiene personalmente.
El cardenal Herranz ha explicado a los periodistas también algunos de los cambios y reformas durante este año de pontificado. Sobre la "internalización" de la Curia y de la Iglesia, el purpurado ha explicado que es un proceso que ya inició con el Concilio Vaticano II y se ha ido desarrollando en la sucesión de los varios papas que le han precedido. Así, ha explicado que los cardenales no eligen con un criterio sociológico o geográfico sino con el criterio del Espíritu Santo y se buscan las cualidades de la persona.
Por otro lado, ha indicado que la reforma de la Curia está dirigida para adaptar al Concilio Vaticano II la organización del gobierno central de la Iglesia y ha recordado que ya había esta aproximación con la Pastor Bonus (Constitución Apostólica que regula el funcionamiento de la Curia Romana). Esto necesita tiempo y para la Pastor Bonus fueron necesarias 3 Comisiones y más de 10 años de trabajo, ha explicado. El cardenal cree que la próxima será quizá más profunda y necesitará menos tiempo.
Ha pasado un año desde su elección y no ha dejado a nadie indiferente. Sus gestos han marcado un antes y un después. Estas han sido las imágenes más representativas de estos 12 meses de pontificado.
El Papa Francisco centró su catequesis de la Audiencia General en la Cuaresma. El Papa dijo ayuda a luchar contra actitudes que "narcotizan el corazón”, y a reaccionar frente a "la miseria, pobreza , violencia o indiferencia de Dios”.
Queridos hermanos y hermanas:
Inicia hoy, el miércoles de Ceniza, el itinerario cuaresmal que nos conduce a la celebración del Triduo Pascual, memorial de nuestra salvación. La Cuaresma es un tiempo "fuerte” de conversión, para vivir con mayor profundidad el bautismo.
En este tiempo somos invitados a tomar mayor conciencia de las maravillas que el Señor realiza por nuestra salvación.
Vivir plenamente el bautismo nos ayudará a no costumbrarnos a las difíciles situaciones de miseria, violencia, pobreza o indiferencia de Dios. Son comportamientos no cristianos, son comportamientos cómodos y narcotizan el corazón.
La cuaresma es un tiempo para recobrar la capacidad de reaccionar ante la realidad del mal; para la renovación personal y comunitaria que nos acerca a Dios; para adherirnos confiadamente a su Evangelio, para mirar con ojos nuevos a los hermanos y a los necesitados; es un tiempo propicio para convertirnos al amor del prójimo; un amor que genera una actitud de gratitud y de misericordia con el Señor, quien "se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”.
***
Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México, Argentina y otros países latinoamericanos. En este tiempo de Cuaresma, invito a todos a invocar con confianza la ayuda de la Virgen María, para que nos acompañe en estos días de oración intensa y de penitencia, para llegar a celebrar, purificados y renovados en el espíritu, el gran misterio de la Pascua de su Hijo. Muchas gracias.
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Francisco en retiro en Ariccia para la semana de los ejercicios espirituales de la Curia romana.
La imagen del Papa en el autobus con los cardenales (plástica representación de la colegialidad) recuerda la foto que hace un año mostraba a Bergoglio después de la “fumata bianca” con los demás conclavistas en el autobús que los llevaba de la Capilla Sixtina a la Residencia Santa Marta. Hoy a las 16.00 hrs., el Pontífice partió en autobús desde el Vaticano con las 82 personas que participarán en los ejercicios espirituales de Cuaresma de la Curia romana (en programa hasta el próximo viernes) en la Casa del Divin Maestro dirigida por los paolinos. Además viajarán otras 30 personas, entre empleados de seguridad y de servicio.
Después de llegar a la Casa y familiarizarse con los espacios, los ejercicios espirituales comenzarán a las 18 hrs., sobre el tema “La purificación del corazón”: las meditaciones de este año serán propuestas por monseñor Angelo De Donatis, párroco de la parroquia romana de San Marcos Evangelista del Campidoglio. Los ejercicios durarán una semana y serán suspendidas todas las audiencias, incluida la audiencia general de los miércoles.
Cubrecama azul, un lecho con cabezera de madera, un escritorio, un pequeño armario de pared. Así es la habitación en la que se alojará el Papa durante toda una semana. Sobria y esencial. El Palacio Apostólico de Castelgandolfo está a 15 minutos de Ariccia y, si uno se asoma desde la terraza de la casa de los Paolinos, se puede distinguir claramente. Pero para el retiro, Papa Francisco quiso un lugar más en sintonía con su estilo.
«La decisión de ir en autobús a Ariccia es algo muy simpático, es la demostración de que se está en familia, de que una caravana de Dios, es decir personas que trabajan por una misma causa, amando a Jesucristo por encima de todo lo demás, sirviendo a la Iglesia, sirviendo a la humanidad –comentó al telediario Tgcom 24 el obispo salesiano Mario Toso, secretario del Pontificio Consejo “Justicia y Paz”. Este encontrarse juntos en el autobús significa vivir mejor el espíritu de familia. Cada uno de nosotros pagará personalmente su habitación del albergue y es una decisión sabia. Nosotros recibimos un estipendio, por lo que es lógico que quien nos paga no deba erogar otra cifra para pagar los ejercicios espirituales de cada uno». Así pues, Francisco celebrará su primer aniversario como Papa, el 13 de marzo, no en el Vaticano ni en los jardines de Castel Gandolfo, sino en Ariccia.
La residencia paolina, sumergida en el bosque, normalmente se usa para encuentros religiosos y ejercicios espirituales. El Pontífice no viaja con sus colaboradores más cercanos, por lo que nada de ayudantes de cámara ni secretarios. El esquema de los días prevé la concelebración de la misa a las 7.30, dos meditaciones (a las 9.30 y a las 16), vísperas y ardoración eucarística a las 18. Las comidas serán en este orden: 8.30, desayuno; 12.30, almuerzo; 19.30, cena. El viernes 14 de marzo, último día del retiro, solo habrá una meditación: la de las 9.30. El regreso al Vaticano está programado para las 10.30.
Texto: Vatican Insider Video: Romereports.com
Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2014
Queridos hermanos y hermanas:
Con ocasión de la Cuaresma os propongo algunas reflexiones, a fin de que os sirvan para el camino personal y comunitario de conversión. Comienzo recordando las palabras de san Pablo: «Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza» (2 Cor 8, 9). El Apóstol se dirige a los cristianos de Corinto para alentarlos a ser generosos y ayudar a los fieles de Jerusalén que pasan necesidad. ¿Qué nos dicen, a los cristianos de hoy, estas palabras de san Pablo? ¿Qué nos dice hoy, a nosotros, la invitación a la pobreza, a una vida pobre en sentido evangélico?
Ante todo, nos dicen cuál es el estilo de Dios. Dios no se revela mediante el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza: «Siendo rico, se hizo pobre por vosotros…». Cristo, el Hijo eterno de Dios, igual al Padre en poder y gloria, se hizo pobre; descendió en medio de nosotros, se acercó a cada uno de nosotros; se desnudó, se “vació”, para ser en todo semejante a nosotros (cfr. Flp 2, 7; Heb 4, 15). ¡Qué gran misterio la encarnación de Dios! La razón de todo esto es el amor divino, un amor que es gracia, generosidad, deseo de proximidad, y que no duda en darse y sacrificarse por las criaturas a las que ama. La caridad, el amor es compartir en todo la suerte del amado. El amor nos hace semejantes, crea igualdad, derriba los muros y las distancias. Y Dios hizo esto con nosotros. Jesús, en efecto, «trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, 22).
La finalidad de Jesúsal hacerse pobre no es la pobreza en sí misma, sino —dice san Pablo— «...para enriqueceros con su pobreza». No se trata de un juego de palabras ni de una expresión para causar sensación. Al contrario, es una síntesis de la lógica de Dios, la lógica del amor, la lógica de la Encarnación y la Cruz. Dios no hizo caer sobre nosotros la salvación desde lo alto, como la limosna de quien da parte de lo que para él es superfluo con aparente piedad filantrópica. ¡El amor de Cristo no es esto! Cuando Jesús entra en las aguas del Jordán y se hace bautizar por Juan el Bautista, no lo hace porque necesita penitencia, conversión; lo hace para estar en medio de la gente, necesitada de perdón, entre nosotros, pecadores, y cargar con el peso de nuestros pecados. Este es el camino que ha elegido para consolarnos, salvarnos, liberarnos de nuestra miseria. Nos sorprende que el Apóstol diga que fuimos liberados no por medio de la riqueza de Cristo, sino por medio de su pobreza. Y, sin embargo, san Pablo conoce bien la «riqueza insondable de Cristo» (Ef 3, 8), «heredero de todo» (Heb 1, 2).
¿Qué es, pues, esta pobreza con la que Jesús nos libera y nos enriquece? Es precisamente su modo de amarnos, de estar cerca de nosotros, como el buen samaritano que se acerca a ese hombre que todos habían abandonado medio muerto al borde del camino (cfr. Lc 10, 25ss). Lo que nos da verdadera libertad, verdadera salvación y verdadera felicidad es su amor lleno de compasión, de ternura, que quiere compartir con nosotros. La pobreza de Cristo que nos enriquece consiste en el hecho que se hizo carne, cargó con nuestras debilidades y nuestros pecados, comunicándonos la misericordia infinita de Dios. La pobreza de Cristo es la mayor riqueza: la riqueza de Jesús es su confianza ilimitada en Dios Padre, es encomendarse a Él en todo momento, buscando siempre y solamente su voluntad y su gloria. Es rico como lo es un niño que se siente amado por sus padres y los ama, sin dudar ni un instante de su amor y su ternura. La riqueza de Jesús radica en el hecho de ser el Hijo, su relación única con el Padre es la prerrogativa soberana de este Mesías pobre. Cuando Jesús nos invita a tomar su “yugo llevadero”, nos invita a enriquecernos con esta “rica pobreza” y “pobre riqueza” suyas, a compartir con Él su espíritu filial y fraterno, a convertirnos en hijos en el Hijo, hermanos en el Hermano Primogénito (cfr Rom 8, 29).
Se ha dicho que la única verdadera tristeza es no ser santos (L. Bloy); podríamos decir también que hay una única verdadera miseria: no vivir como hijos de Dios y hermanos de Cristo.
Podríamos pensar que este “camino” de la pobreza fue el de Jesús, mientras que nosotros, que venimos después de Él, podemos salvar el mundo con los medios humanos adecuados. No es así. En toda época y en todo lugar, Dios sigue salvando a los hombres y salvando el mundo mediante la pobreza de Cristo, el cual se hace pobre en los Sacramentos, en la Palabra y en su Iglesia, que es un pueblo de pobres. La riqueza de Dios no puede pasar a través de nuestra riqueza, sino siempre y solamente a través de nuestra pobreza, personal y comunitaria, animada por el Espíritu de Cristo.
A imitación de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza. Podemos distinguir tres tipos de miseria: la miseria material, la miseria moral y la miseria espiritual. La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higiénicas, el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural. Frente a esta miseria la Iglesia ofrece su servicio, su diakonia, para responder a las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad. En los pobres y en los últimos vemos el rostro de Cristo; amando y ayudando a los pobres amamos y servimos a Cristo. Nuestros esfuerzos se orientan asimismo a encontrar el modo de que cesen en el mundo las violaciones de la dignidad humana, las discriminaciones y los abusos, que, en tantos casos, son el origen de la miseria. Cuando el poder, el lujo y el dinero se convierten en ídolos, se anteponen a la exigencia de una distribución justa de las riquezas. Por tanto, es necesario que las conciencias se conviertan a la justicia, a la igualdad, a la sobriedad y al compartir.
No es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado. ¡Cuántas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros —a menudo joven— tiene dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornografía! ¡Cuántas personas han perdido el sentido de la vida, están privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza! Y cuántas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos a la educación y la salud. En estos casos la miseria moral bien podría llamarse casi suicidio incipiente. Esta forma de miseria, que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso. Dios es el único que verdaderamente salva y libera.
El Evangelio es el verdadero antídoto contra la miseria espiritual: en cada ambiente el cristiano está llamado a llevar el anuncio liberador de que existe el perdón del mal cometido, que Dios es más grande que nuestro pecado y nos ama gratuitamente, siempre, y que estamos hechos para la comunión y para la vida eterna. ¡El Señor nos invita a anunciar con gozo este mensaje de misericordia y de esperanza! Es hermoso experimentar la alegría de extender esta buena nueva, de compartir el tesoro que se nos ha confiado, para consolar los corazones afligidos y dar esperanza a tantos hermanos y hermanas sumidos en el vacío. Se trata de seguir e imitar a Jesús, que fue en busca de los pobres y los pecadores como el pastor con la oveja perdida, y lo hizo lleno de amor. Unidos a Él, podemos abrir con valentía nuevos caminos de evangelización y promoción humana.
Queridos hermanos y hermanas, que este tiempo de Cuaresma encuentre a toda la Iglesia dispuesta y solícita a la hora de testimoniar a cuantos viven en la miseria material, moral y espiritual el mensaje evangélico, que se resume en el anuncio del amor del Padre misericordioso, listo para abrazar en Cristo a cada persona. Podremos hacerlo en la medida en que nos conformemos a Cristo, que se hizo pobre y nos enriqueció con su pobreza. La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele.
Que el Espíritu Santo, gracias al cual «[somos] como pobres, pero que enriquecen a muchos; como necesitados, pero poseyéndolo todo» (2 Cor 6, 10), sostenga nuestros propósitos y fortalezca en nosotros la atención y la responsabilidad ante la miseria humana, para que seamos misericordiosos y agentes de misericordia. Con este deseo, aseguro mi oración por todos los creyentes. Que cada comunidad eclesial recorra provechosamente el camino cuaresmal. Os pido que recéis por mí. Que el Señor os bendiga y la Virgen os guarde.
Vaticano, 26 de diciembre de 2013
Fiesta de San Esteban, diácono y protomártir
Comentarios, reencuentros, sonrisas y espectación es lo que vivieron los sacerdotes de Roma antes de que llegara su obispo, el Papa.
La película “Noé”, de Darren Aronofsky, protagonizada por Russell Crow, se estrena el 28 de marzo en EEUU y el 4 de abril en España. Jerry A. Johnson, un teólogo baptista especializado en cine y religión (es presidente de National Religious Broadcasters) ha analizado la película y ha señalado 5 puntos que le parecen positivos y otros 5 que no le gustan tanto.
Después de una reunión cordial con Johnson, en representación de National Religious Broadcasters, Paramount Pictures acordó publicar el siguiente mensaje en las películas y los materiales de mercadotecnia:
“Esta película se inspira en la historia de Noé. Si bien se han tomado licencias artísticas, creemos que la película es fiel a la esencia, valores e integridad de una historia que es piedra angular de la fe de millones de personas en todo el mundo. La historia bíblica de Noé se puede encontrar en el libro del Génesis”
Johnson señala que en “El lobo de Wall Street” la palabra “j*d*r” aparece 544 veces (según la revista Slate). Es bueno que Hollywood intente algo distinto, que busque grandes historias y las busque en la Biblia. Y es bueno que declare con honradez que son historias “inspiradas en…” el texto bíblico.
El hombre ha llenado de maldad la tierra y Dios le juzgará con una inundación, la familia de Noé se salvará gracias al arca y la raza humana empezará de nuevo en una tierra renovada. Todo eso aparece en la película.
“Los conceptos de pecado y juicio están en el centro durante toda la película”, señala Johnson. En ese sentido, no es blanda ni políticamente correcta. Quien alza su puño contra Dios es “el malo” (Tubal/Caín). Los personajes heróicos reconocen que Dios es Creador y juez justo. Y Noé reconoce que incluso en él y en su familia hay cierta maldad.
El diluvio universal en esta película es universal, épicamente universal, no intenta decir que se trata de una inundación local. Y el Arca sigue las instrucciones de tamaño y forma de Génesis y no intenta parecerse a un barco, sino más bien a una caja o arcón.
Siguiendo el texto bíblico, 8 personajes saldrán de ella. Y también se recoge el capítulo de la embriaguez y vergüenza de Noé. Y finalmente el mandato al hombre de que cuide la Tierra, que renueva en Génesis 9 lo encargado en Génesis 1.ç
El ritmo del guión, sus efectos especiales convincentes y el trabajo de grandes actores como Russell Crowe y Anthony Hopkins hacen que la película se sostenga bien.
El personaje de Noé da nombre a la película y carga con el peso de la trama… y es un punto débil del film. Está obsesionado con la maldad de la raza humana, con el destino de los hombres que es ser barridos. Incluso él está dispuesto a colaborar levantando un cuchillo sobre unos parientes, como un Abraham enloquecido. Es un Noé oscuro, nadie querrá tomarlo como modelo. No es el hombre “justo” de Génesis 6 ni el Hombre “de fe” descrito en Hebreos 11, señala Johnson.
En la tierra de Noé hay guerra, violencia, robo, pecado sexual… pero lo peor es ¡el pecado medioambiental! Con una estética que recuerda las películas postapocalípticas de “Mad Max”, los hombres han practicado una política de “tierra quemada” para fomentar una industria primitiva. La película predica sobre que matar animales es alejarse del estilo de vida del Edén.
“Este tema medioambiental alcanza un nivel de predicación que los secularistas criticarían si se aplicase a una doctrina evangélica en cualquier otra película”, considera Johnson, quien recuerda que en Génesis 6 describen los pecados de esa generación en términos de “violencia”, sin decir nada del cazar o la minería como fuentes de maldad.
En la oscuridad del Arca, Noé narra el origen de la Creación a su familia. Aparecen imágenes de especies primitivas que cambian de forma hacia otras más sofisticadas. Luego aparecen el hombre y la mujer, tomados de la mano, sin ninguna forma antropoide intermedia. Johnson considera que eso molestará a algunos ateos y materialistas (la Creación de la nada y el hombre sin formas previas), mientras que los cambios animales molestarán a aquellos cristianos que niegan toda evolución animal.
Durante siglos, los lectores de la Biblia se han preguntado quienes eran esos “nephilim” que vivían con los hombres antes del Diluvio. ¿Monstruos, gigantes, ángeles caídos, demonios encarnados?
La película crea una mitología para ellos: eran ángeles, han dado tecnología a los hombres, los humanos la han usado para el mal, Dios castiga a estos ángeles y los convierte en gigantes de roca; caídos, ayudan a Noé con el Arca, y acabarán redimidos y ascendiendo al Cielo. Johnson puntualiza que en la teología cristiana, los ángeles caídos, si han caído de verdad, ya no pueden redimirse: no van al Cielo sino “al otro sitio”.
A Johnson le preocupa cómo cierto malvado se introduce de polizonte en el Arca (algo que no aparece en la Biblia, aunque sí en otras tradiciones antiguas), o el uso de objetos “mágicos”, que le parecen más ligados al ocultismo que a la acción milagrosa de Dios. Además, considera que se ha intentado vender la película como más religiosa de lo que es. Por ejemplo, en el tráiler Noé dice “No estoy solo”. ¿Se refiere a que Dios le acompaña? No, a otra compañía. Pero al espectador se le quiere dar otra idea.
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La película “Noé”, de Darren Aronofsky, protagonizada por Russell Crow, se estrena el 28 de marzo en EEUU y el 4 de abril en España. Jerry A. Johnson, un teólogo baptista especializado en cine y religión (es presidente de National Religious Broadcasters) ha analizado la película y ha señalado 5 puntos que le parecen positivos y otros 5 que no le gustan tanto.
Después de una reunión cordial con Johnson, en representación de National Religious Broadcasters, Paramount Pictures acordó publicar el siguiente mensaje en las películas y los materiales de mercadotecnia:
“Esta película se inspira en la historia de Noé. Si bien se han tomado licencias artísticas, creemos que la película es fiel a la esencia, valores e integridad de una historia que es piedra angular de la fe de millones de personas en todo el mundo. La historia bíblica de Noé se puede encontrar en el libro del Génesis”
Johnson señala que en “El lobo de Wall Street” la palabra “j*d*r” aparece 544 veces (según la revista Slate). Es bueno que Hollywood intente algo distinto, que busque grandes historias y las busque en la Biblia. Y es bueno que declare con honradez que son historias “inspiradas en…” el texto bíblico.
El hombre ha llenado de maldad la tierra y Dios le juzgará con una inundación, la familia de Noé se salvará gracias al arca y la raza humana empezará de nuevo en una tierra renovada. Todo eso aparece en la película.
“Los conceptos de pecado y juicio están en el centro durante toda la película”, señala Johnson. En ese sentido, no es blanda ni políticamente correcta. Quien alza su puño contra Dios es “el malo” (Tubal/Caín). Los personajes heróicos reconocen que Dios es Creador y juez justo. Y Noé reconoce que incluso en él y en su familia hay cierta maldad.
El diluvio universal en esta película es universal, épicamente universal, no intenta decir que se trata de una inundación local. Y el Arca sigue las instrucciones de tamaño y forma de Génesis y no intenta parecerse a un barco, sino más bien a una caja o arcón.
Siguiendo el texto bíblico, 8 personajes saldrán de ella. Y también se recoge el capítulo de la embriaguez y vergüenza de Noé. Y finalmente el mandato al hombre de que cuide la Tierra, que renueva en Génesis 9 lo encargado en Génesis 1.ç
El ritmo del guión, sus efectos especiales convincentes y el trabajo de grandes actores como Russell Crowe y Anthony Hopkins hacen que la película se sostenga bien.
El personaje de Noé da nombre a la película y carga con el peso de la trama… y es un punto débil del film. Está obsesionado con la maldad de la raza humana, con el destino de los hombres que es ser barridos. Incluso él está dispuesto a colaborar levantando un cuchillo sobre unos parientes, como un Abraham enloquecido. Es un Noé oscuro, nadie querrá tomarlo como modelo. No es el hombre “justo” de Génesis 6 ni el Hombre “de fe” descrito en Hebreos 11, señala Johnson.
En la tierra de Noé hay guerra, violencia, robo, pecado sexual… pero lo peor es ¡el pecado medioambiental! Con una estética que recuerda las películas postapocalípticas de “Mad Max”, los hombres han practicadouna política de “tierra quemada” para fomentar una industria primitiva. La película predica sobre que matar animales es alejarse del estilo de vida del Edén.
“Este tema medioambiental alcanza un nivel de predicación que los secularistas criticarían si se aplicase a una doctrina evangélica en cualquier otra película”, considera Johnson, quien recuerda que en Génesis 6 describen los pecados de esa generación en términos de “violencia”, sin decir nada del cazar o la minería como fuentes de maldad.
En la oscuridad del Arca, Noé narra el origen de la Creación a su familia. Aparecen imágenes de especies primitivas que cambian de forma hacia otras más sofisticadas. Luego aparecen el hombre y la mujer, tomados de la mano, sin ninguna forma antropoide intermedia. Johnson considera que eso molestará a algunos ateos y materialistas (la Creación de la nada y el hombre sin formas previas), mientras que los cambios animales molestarán a aquellos cristianos que niegan toda evolución animal.
Durante siglos, los lectores de la Biblia se han preguntado quienes eran esos “nephilim” que vivían con los hombres antes del Diluvio. ¿Monstruos, gigantes, ángeles caídos, demonios encarnados?
La película crea una mitología para ellos: eran ángeles, han dado tecnología a los hombres, los humanos la han usado para el mal, Dios castiga a estos ángeles y los convierte en gigantes de roca; caídos, ayudan a Noé con el Arca, y acabarán redimidos y ascendiendo al Cielo. Johnson puntualiza que en la teología cristiana, los ángeles caídos, si han caído de verdad, ya no pueden redimirse: no van al Cielo sino “al otro sitio”.
A Johnson le preocupa cómo cierto malvado se introduce de polizonte en el Arca (algo que no aparece en la Biblia, aunque sí en otras tradiciones antiguas), o el uso de objetos “mágicos”, que le parecen más ligados al ocultismo que a la acción milagrosa de Dios. Además, considera que se ha intentado vender la película como más religiosa de lo que es. Por ejemplo, en el tráiler Noé dice “No estoy solo”. ¿Se refiere a que Dios le acompaña? No, a otra compañía. Pero al espectador se le quiere dar otra idea.
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