El Papa en Santa Marta indicó que hay que caminar siempre con astucia y alegría, aunque haya dificultades; y quejándose no se hace ningún favor a Dios.
(Vatican Insider) El cristiano debe ser siempre un cordero y no un lobo. Y nunca está quieto, nunca. Debe proceder siempre más allá de las dificultades, debe anunciar el Evangelio con alegría en todo momento. Y no se debe quejar, porque así no se ayuda a Dios. Lo dijo Papa Francisco durante la Misa en la Capilla de la Casa Santa Marta esta mañana, según indicó la Radio Vaticana, en la fiesta de los Santos Cirilo y Metodio.
El Pontífice comenzó su reflexión a partir de las figuras de los grandes evangelizadores de Europa para hablar sobre la identidad de los cristianos. Además retomó la Primera Lectura de hoy, del Libro de los Hechos de los Apóstoles para subrayar que el cristiano es un «enviado». Dios mandó a sus discípulos y les pidió que siguieran adelante: «Y esto significa que el cristiano es un discípulo del Señor que camina, sigue siempre adelante».
«No se puede concebir un cristiano quieto -afirmó Bergoglio-, uncristiano que permanece quiete está enfermo, en su identidad cristiana, tiene alguna enfermedad en esa identidad. EL cristiano es discípulo para caminar, para andar». Esta es la primera actitud del cristiano: «caminar, y caminar aunque haya dificultades; ir más allá de las dificultades».
Un segundo elemento de la identidad del cristiano, continuó Francisco, «es que debe ser siempre un cordero». «Es un cordero -insistió- y debe conservar esta identidad». Dios envía a los cristianos «como corderos en medio de los lobos». Pero, indicó el Papa, alguno podría sugerirle el uso de la «fuera contra ellos». El Pontífice invitó a recordar la imagen de David, «cuando tenía que luchar contra el filisteo: querían vestirlo con todas las armaduras de Saulo y no podía ni moverse». Así, explicó Bergoglio, «no era él mismo, no era el humilde, no era el simple David. Al final, tomó su honda y ganó la batalla».
«Como corderos -exhortó el Papa. No convertirnos en lobos… Porque, a veces, la tentación nos lleva a pensar: ‘Pero, esto es difícil, estos lobos son muy listos y yo seré más listo que ellos, ¿eh?’. Cordero. Tonto, no, sino cordero», precisó. «Cordero. Con la astucia cristiana, pero siempre cordero. Porque si tú eres cordero, Él te defiende. Pero si te sientes fuerte como el lobo, Él no te defiende, te deja solo, y los lobos te comerán crudo. Como cordero».
El tercer aspecto de la identidad cristiana, afirmó Francisco, «es el estilo del cristiano», que consiste en la alegría. Los cristianos «son personas que se alegran porque conocen al Señor y llevan al Señor». Y después advirtió: «No se puede caminar como cristiano sin esa alegría, no se puede caminar como cordero sin alegría». Ni siquiera en medio de los problemas, en medio de las dificultades, porque «incluso en los propios errores y pecados está la alegría de Jesús, que siempre predona y ayuda».
Por ello, la invocación final que Dios, «por la intercesión de estos dos hermanos Santos, Patrones de Europa, nos conceda la gracia de vivir como cristianos que caminan como corderos y con alegría».
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En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa se centró en la Palabra de Dios que conduce a la salvación. El Papa habló sobre cómo Jesús curó a la hija de una mujer pagana porque no se avergonzó de creer en Él.
"Acoged con docilidad la Palabra, con docilidad. La Palabra que ha sido plantada en vosotros puede llevaros a la salvación. Hagamos el camino de esa mujer cananea, esa mujer pagana que acogió la Palabra de Dios que está plantada en nosotros y que nos llevará a la salvación. Que la Palabra de Dios, potente, nos custodie en este camino y que no permita que acabemos en la corrupción que lleva a la idolatría”.
El Papa advirtió que algunos, como Salomón, corren el riesgo de perder su fe por "la pasión y la vanidad”. Dijo también que saber el Credo no es suficiente si falta la fe.
"Se expuso con el riesgo de hacer un papelón, pero insistió, y pasando del paganismo y de la idolatría encontró la salud para su hija y encontró para ella al Dios viviente. He aquí el camino de una persona de buena voluntad, que busca a Dios y lo encuentra. El Señor la bendice. ¡Cuánta gente hace este camino y el Señor la espera! Pero es el mismo Espíritu Santo que los lleva adelante para realizar este camino. Cada día en la Iglesia del Señor hay personas que realizan este camino, silenciosamente, para encontrar al Señor, porque se dejan llevar adelante por el Espíritu Santo”.
"Su corazón se debilitó, se debilitó y así perdió la fe. Perdió la fe. El hombre más sabio del mundo se dejó llevar por un amor indiscreto, sin discreción; se dejó llevar por sus pasiones. ‘Pero padre, ¡Salomón no perdió la fe, él creía en Dios y era capaz de recitar la Biblia!’. Sí, es verdad, pero tener fe no significa ser capaces de recitar el Credo. Tú puedes recitar el Credo y haber perdido la fe”.
"Salomón era pecador, como su padre David. Pero luego continuó y de pecador se convirtió en corrupto. Su corazón era corrupto, por esta idolatría. Su padre era pecador, pero el Señor le había perdonado todos los pecados, porque él era humilde y pedía perdón”.
"La semilla maligna de sus pasiones creció en el corazón de Salomón y lo condujo a la idolatría. Y hemos escuchado, después de la primera Lectura, en el Aleluya, este hermoso consejo: ‘Acojan con docilidad la Palabra’ - con docilidad – ‘la Palabra que ha sido plantada en ustedes puede llevarlos a la salvación’. Recorramos el camino de aquella mujer cananea, de aquella mujer pagana, acogiendo la Palabra de Dios, que ha sido plantada en nosotros y que nos llevará a la salvación. Que la Palabra de Dios, poderosa, nos custodie en este camino y no permita que terminemos en la corrupción y ésta nos lleve a la idolatría”.
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El Papa Francisco continuó con su catequesis sobre los sacramentos. En la audiencia de hoy volvió a hablar de la Eucaristía.
Dijo que hay tres señales que permiten a los cristianos descubrir cuál es su relación con este sacramento: la forma de relacionarse con otros cristianos, la necesidad de ser perdonados y perdonar y la coherencia entre la liturgia y la vida de comunidad.
Francisco recordó que la Eucaristía "no es un mero recuerdo de algunos dichos y hechos de Jesús sino que es obra y don de Cristo”.
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy nos preguntamos qué relación tiene la Eucaristía con nuestra vida. Hay unos indicadores concretos que nos ayudan en este sentido. (...) El primero es el modo de relacionarnos con los demás. A Jesús le gustaba estar con la gente, compartir sus anhelos,problemas y preocupaciones. En la Santa Misa nos encontramos con muchas personas, pero ¿las vemos en verdad como hermanos y hermanas? ¿La Eucaristía nos lleva a salir al encuentro de los pobres, de los enfermos, de los marginados, viendo en ellos el rostro de Jesús? (…)
Un segundo indicador es sentirnos perdonados e impulsados a perdonar. (...) Quien celebra la Eucaristía no lo hace porque sea mejor que los demás, sino porque se reconoce necesitado de la misericordia de Dios. Un último indicador es la coherencia entre la liturgia y la vida de nuestras comunidades. La Eucaristía no es un mero recuerdo de algunos dichos y hechos de Jesús. Es obra y don de Cristo presente allí que sale a nuestro encuentro y nos alimenta con su Palabra y su vida.
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El arzobispo Georg Ganswein, secretario del papa Benedicto y al mismo tiempo prefecto de la Casa Pontificia del papa Francisco, explica a la agencia Reuters detalles sobre cómo pasa sus días Benedicto, sobre su salud, sus sentimientos sobre su decisión de dejar el Pontificado y la relación entre ambos pontífices.
Queridos hermanos y hermanas buenos días,
En el Evangelio de este domingo, que viene inmediatamente después de las Bienaventuranzas, Jesús dice a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo» (Mt 5,13.14). Pero esto nos sorprende un poco, si pensamos en quienes tenía Jesús ante sí cuando decía estas palabras. ¿Quiénes eran aquellos discípulos? Eran pescadores, gente simple… Pero Jesús los mira con los ojos de Dios, y precisamente su afirmación se entiende como una consecuencia de las Bienaventuranzas. Él quiere decir: si serán pobres de espíritu, si serán dóciles, si serán puros de corazón, si serán misericordiosos… ¡serán la sal de la tierra y la luz del mundo!
Para comprender mejor estas imágenes, tenemos presente que la ley hebraica prescribía colocar un poco de sal sobre cada ofrenda presentada a Dios, como signo de alianza. La luz, además, era para Israel el símbolo de la revelación mesiánica que triunfa sobre las tinieblas del paganismo. Los cristianos, nuevo Israel, reciben por lo tanto una misión en relación a todos los hombres: con la fe y con la caridad pueden orientar, consagrar, hacer fecunda a la humanidad. Todos nosotros bautizados somos discípulos misioneros y estamos llamados a convertirnos en el mundo en un evangelio viviente: con una vida santa daremos “sabor” en los diversos ambientes y los defenderemos de la corrupción, como hace la sal; y llevaremos la luz de Cristo con el testimonio de una caridad genuina. Pero si los cristianos perdemos sabor, y apagamos nuestra presencia de sal y de luz, perdemos la eficacia. ¡Pero qué bonita es esta misión de dar luz al mundo! Pero es una misión que nosotros tenemos. ¡Es bonita! Es también muy bonito conservar la luz que hemos recibido de Jesús. Custodiarla. Conservarla. El cristiano debería ser una persona luminosa, que lleva la luz, ¡siempre da luz! Una luz que no es suya, pero es el regalo de Dios, es el regalo de Jesús. Y nosotros llevamos esta luz adelante. Si el cristiano apaga esta luz, su vida no tiene sentido: es un cristiano de nombre solamente, que no lleva luz, una vida sin sentido. Pero yo querría preguntarles ahora, ¿cómo quieren vivir ustedes? ¿Como una lámpara encendida o como una lámpara apagada? ¿Apagada o encendida? ¿Cómo quieren vivir? ¡Pero no escucho bien desde aquí! ¿Cómo? Lámpara encendida, ¿eh? Es justamente Dios que nos da esta luz y nosotros la damos a los demás. ¡Lámpara encendida! Ésta es la vocación cristiana.
Pasado mañana, 11 de febrero, celebraremos la memoria de la Bienaventurada Virgen de Lourdes, y viviremos la Jornada Mundial del Enfermo. Es la ocasión propicia para colocar a las personas enfermas al centro de la comunidad. Recen por ellas y con ellas, estarles cercanos. El Mensaje para esta Jornada está inspirado en una expresión de san Juan: Fe y caridad: «También nosotros debemos dar la vida por los hermanos» (1 Jn 3,16). En particular, podemos imitar la actitud de Jesús hacia los enfermos, enfermos de todo tipo: el Señor se ocupa de todos, comparte con ellos el sufrimiento y abre el corazón a la esperanza.
Pienso también en todos los operadores sanitarios: ¡qué trabajo precioso hacen! ¡Muchas gracias por su precioso trabajo. Ellos encuentran cada día en los enfermos no sólo cuerpos marcados por la fragilidad, sino a personas, a quienes ofrecer atención y respuestas adecuadas. La dignidad de la persona jamás se reduce a sus facultades o capacidades, y no viene a menos cuando la misma persona es débil, inválida y necesitada de ayuda. Pienso también en las familias, donde es normal ocuparse de quien está enfermo; pero a veces las situaciones pueden ser más difíciles… Muchos me escriben, y hoy quisiera asegurar una oración para todas estas familias, y les digo: ¡no tengan miedo de la fragilidad! ¡No tengan miedo de la fragilidad! Ayúdense unos a otros con amor, y sentirán la presencia consoladora de Dios.
La actitud generosa y cristiana hacia los enfermos es sal de la tierra y luz del mundo. Que la Virgen María te ayude a practicarla, y obtenga paz y consuelo para todos los sufrientes.
En estos días se están llevando a cabo en Sochi, en Rusia, los Juegos Olímpicos de Invierno. Querría hacer llegar mi saludo a los organizadores y a todos los atléticos, con el presagio de que sea una verdadera fiesta del deporte y de la amistad.
Saludo a todos los peregrinos presentes hoy, las familias. Todos los peregrinos, ¡todos! Las familias, los grupos parroquiales, las asociaciones. En particular saludo a los profesores y a los estudiantes que vienen de Inglaterra; el grupo de teología cristiana de diferentes países europeos que están en Roma por una convención estudio; a los fieles de las parroquias de Santa María Inmaculada y San Vicente de Paoli en Roma, aquellos venidos de Cavallina y Montecarelli, y la escuela de San Luca- Bovalino, en Calabria.
Rezo por aquellos que están sufriendo daños y lo están pasando mal por las calamidades naturales, en diferentes países, también aquí en Roma, estoy cerca de ellos. La naturaleza nos desafía a ser comprensivos y estar atentos a la protección de la creación, incluso preveer, en medida de lo posible, las consecuencias más graves. Y antes de despedirme, me viene en mente la pregunta que he hecho: ¿lámpara encendida o apagada? ¿Qué querría? ¿Encendida o apagada? Eh, ¡el cristiano lleva la luz! ¡Es una lámpara encendida! ¡Siempre adelante con la luz de Jesús!
A todos les deseo un buen domingo y un buen almuerzo.
Hasta Pronto
El arzobispo Georg Ganswein, secretario del papa Benedicto y al mismo tiempo prefecto de la Casa Pontificia del papa Francisco, explica a la agencia Reuters detalles sobre cómo pasa sus días Benedicto, sobre su salud, sus sentimientos sobre su decisión de dejar el Pontificado y la relación entre ambos pontífices.
El Papa Benedicto maduró esta decisión mucho tiempo antes de anunciarla. Me lo dijo a mediados de 2012. Yo le expuse los problemas que habrían surgido. Pero el Papa se sentía cansado, se sentía anciano, pensaba sobre todo a la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro. Decía, ¿cómo haré para dirigirme, para hablar a millones de jóvenes, con la edad que tengo? Sentía, como él dijo más adelante en la declaración del 11 de febrero, que para vivir en plenitud esta misión petrina, hacía falta mayor vigor del cuerpo y del ánimo, - como él mismo dijo. Yo le decía... 'Pero mire, que aún debe completar el tríptico sobre Jesús de Nazaret, y regalarnos el tercer volumen sobre la Infancia de Jesús: para Navidad será el regalo del Papa a todo el Pueblo de Dios; luego llegará la encíclica sobre la Fe, que está todavía preparando. Y además, acaba de empezar el Año de la Fe.' Pero el Papa decidió que la fecha de la renuncia fuera irrevocablemente el 11 de febrero de 2013, la fiesta de la Virgen de Lourdes”.
El cardenal vivió con el "peso enorme” de custodiar ese secreto durante meses, hasta el momento del anuncio, el inolvidable 11 de febrero de 2013.
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El Papa Francisco explicó en su homilía en Casa Santa Marta que no se pueden buscar privilegios a cambio de anunciar a Cristo. Francisco puso como ejemplo a Juan el Bautista, que en ningún caso se enorgulleció de ser profeta.
"Nos hará bien preguntarnos hoy por nuestro discipulado. ¿Anunciamos a Jesucristo? ¿Nos aprovechamos o no nos aprovechamos de nuestra condición de cristianos comosi fuera un privilegio? Juanno se adueña de la profecía”.
Francisco explicó que la alegría de encontrarse con Jesús transformó a san Juan en discípulo, y pidió a los católicos que siempre tengan presente su encuentro con Cristo.
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El Papa partió del martirio de San Juan Bautista. "Es un hombre que tuvo un tiempo breve de vida, un tiempo breve para anunciar la Palabra de Dios. Era el hombre que Dios había enviado para preparar el camino a su Hijo. Y Juan termina mal su vida, en la corte de Herodes que se encontraba en un banquete.
Cuando existe la corte todo es posible todo: la corrupción, los vicios, los crímenes. Las cortes favorecen estas cosas. ¿Qué hizo Juan? Ante todo anunció al Señor. Anunció que el Salvador estaba cerca, el Señor, que el Reino de Dios estaba cerca y lo había hecho con fuerza. Y bautizaba. Exhortaba a todos a convertirse. Era un hombre fuerte. Y anunciaba a Jesucristo.
La primera gran cosa que hizo Juan fue anunciar a Jesucristo. Otra cosa que hizo fue que ¡no se adueñó de su autoridad moral. Se le dio la posibilidad de decir ‘Yo soy el Mesías’, porque tenía mucha autoridad moral, toda la gente iba a él.
Era un hombre recto. Le preguntan si es el Mesías. Y, en aquel momento de la tentación, de la vanidad podía hacer una cara de estampita y decir: "No lo sé...” con una "falsa humildad”. En cambio fue claro: "¡No! ¡Yo no lo soy! Aquel que viene detrás de mí es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias”.
Juan fue claro, no robó el título. No se adueñó de la misión. Esta es la segunda cosa que lo ha hecho un "hombre de verdad”: "No robar la dignidad”.
La tercera cosa que hizo Juan es imitar a Cristo. También Herodes, que lo había asesinado, creía que Jesús fuese Juan. Juan imitó a Jesús sobre todo en el camino del abajarse: Juan se humilló, se abajó hasta el fin, hasta la muerte: Muertes humillantes. También Juan tuvo su ‘huerto de los olivos’, angustia en la cárcel, cuando creía haberse equivocado, y manda a sus discípulos preguntar a Jesús: ‘Dime, eres tú o me he equivocado y hay otro?’ La oscuridad del alma, aquella oscuridad que purifica como Jesús en el huerto de los olivos. Y Jesús respondió a Juan como el Padre respondió a Jesús, consolando. Aquella oscuridad del hombre de Dios, de la mujer de Dios. Pienso en este momento en la oscuridad del alma de la Beata Teresa de Calcuta, ¿no? Ah, la mujer a la que alababa todo el mundo, ¡Premio Nobel! Pero ella sabía que en un momento de su vida, largo, había solamente la oscuridad”.
Anunciador de Jesucristo, Juan no se adueñó de la profecía, es el ícono de un discípulo. Pero ¿dónde estaba la fuente de esta actitud de discípulo? En un encuentro. El Evangelio nos habla del encuentro de María e Isabel, cuando Juan saltó de alegría en el vientre de Isabel. Eran primos. Quizás después encontraron algunas veces. Y aquel encuentro llenó de alegría, de mucha alegría el corazón de Juan, y lo transformó en discípulo. Juan es el hombre que anuncia a Jesucristo, que no se pone en el lugar de Jesucristo y que sigue el camino de Jesucristo.
Hoy nos hará bien, a nosotros, preguntarnos sobre nuestro discipulado: ¿anunciamos a Jesucristo? ¿Aprovechamos o no aprovechamos de nuestra condición de cristianos como si fuese un privilegio? ¿Juan no se adueñó de la profecía? Tercero: ¿vamos por el camino de Jesucristo? ¿El camino de la humillación, de la humildad, del abajamiento por el servicio? Y si sentimos que no somos firmes en esto, preguntarnos: ‘¿Cuando fue mi encuentro con Jesucristo, aquel encuentro que me llenó de alegría?’. Y regresar al encuentro, regresar a la primera Galilea del encuentro. ¡Todos nosotros tenemos una! ¡Regresar allí! Reencontrarse con el Señor, ir adelante en este camino tan hermoso, en la cual Él debe crecer y nosotros abajarnos”.
El Pontificio Consejo para los Laicos ha hecho público un comunicado en el que explica el contenido y el objetivo del mensaje del Santo Padre para la XXIX Jornada Mundial de la Juventud.
Se trata del primer Mensaje que el papa Francisco dirige a los jóvenes, incorporándose así en la tradición iniciada por el beato Juan Pablo II y continuada por Benedicto XVI con ocasión de cada Jornada Mundial de la Juventud. Después de la extraordinaria JMJ vivida en Río de Janeiro en el mes de julio de 2013, el Papa retoma su diálogo con los jóvenes del mundo y les presenta los temas de las tres próximas ediciones del evento, dando inicio al itinerario de preparación espiritual que, a lo largo de tres años, guiará a la celebración internacional en Cracovia, en el mes de julio de 2016.
Los temas de las tres próximas JMJ, tomados de las Bienaventuranzas del Evangelio, muestran cómo el Santo Padre considere este pasaje del Evangelio de Mateo un punto de referencia central para la vida de los cristianos, llamados a hacer de él un concreto programa de vida.
En el Mensaje, el Santo Padre recuerda a los jóvenes que Jesús mismo mostró el camino que debemos seguir, encarnando las Bienaventuranzas en toda la vida. Vivir las Bienaventuranzas hoy es para los jóvenes un verdadero desafío al seguir a Cristo, yendo contracorriente y testimoniando su novedad revolucionaria. Puesto que no es posible ser cristianos y tener una idea “en pequeño” de la vida, el Papa exhorta a los jóvenes a que rechacen toda oferta de felicidad “a bajo precio”, a encontrar el “valor de la felicidad” auténtica que sólo Dios puede dar.
Papa Francisco explica a los jóvenes lo que significa ser pobres de espíritu, entrando en la parte esencial del tema de la próxima Jornada Mundial de la Juventud. Jesús mismo eligió un camino de humillación y de pobreza, y el Papa dirige a los jóvenes la invitación insistente de imitarle, indicándoles el ejemplo de San Francisco de Asís. Por ello, los jóvenes cristianos están llamados a la conversión, a abrazar un estilo de vida evangélico marcado por la sobriedad, la búsqueda de lo esencial y la solidaridad concreta en relación a los pobres. Los pobres son, así explica el Papa, por una lado “la carne que sufre” de Cristo, que todos estamos llamados a tocar personalmente, pero por otro lado podemos convertirnos en verdaderos maestros de vida, pues podemos ofrecer tanto a nivel humano y espiritual.
El Papa subraya a continuación el profundo vínculo entre el tema de la JMJ de Río –"Id y haced discípulos a todos los pueblos" – y las Bienaventuranzas de los pobres de espíritu. De hecho, el Papa Francisco explica que, “la pobreza evangélica es una condición fundamental para que el Reino de Dios se difunda”, pues a menudo es de los corazones más sencillos de donde brota la auténtica alegría, que es el motor mismo de la evangelización.
El Santo Padre recuerda, por último, el trigésimo aniversario de la entrega de la Cruz del Jubileo de la Redención a los jóvenes, que se celebrará el próximo 22 de abril. “Precisamente a partir de ese acto simbólico de Juan Pablo II comenzó la gran peregrinación juvenil que, desde entonces, continúa a través de los cinco continentes”. Y papa Francisco anuncia a los jóvenes que, después de su canonización, que es un “acontecimiento que llena nuestro corazón de alegría”, Juan Pablo II “será el gran patrono de las JMJ, de las que fue iniciador y promotor”.
VIS
Durante la audiencia general, Francisco reflexionó sobre el sacramento de la Eucaristía. El Papa explicó cada uno de sus elementos: "En el centro encontramos el altar, una mesa preparada, que nos hace pensar en un banquete. obre la mesa, hay una cruz, para indicarnos que en ese altar se ofrece el sacrificio de Cristo”, explicó.
Queridos hermanos y hermanas:
Nuestra catequesis de hoy está centrada en la Eucaristía, corazón de la iniciación cristiana y fuente de la vida de la Iglesia.
Lo que vemos cuando nos reunimos para celebrar la Misa, nos ayuda a introducirnos en el Misterio. En el centro encontramos el altar, una mesa preparada, que nos hace pensar en un banquete. Sobre la mesa, hay una cruz, para indicarnos que en ese altar se ofrece el sacrificio de Cristo: Él es el alimento que recibimos bajo las especies del pan y del vino. Y junto a la mesa, está el ambón, desde donde se proclama la Palabra de Dios, mediante la que el Señor nos habla.
Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, realiza el memorial de la Pascua del Señor, en el que Cristo se hace misteriosamente presente y nosotros podemos participar, decimos "comulgar”, en su pasión, muerte y resurrección. Así, la Eucaristía nos configura de modo único y profundo con Jesús, renovando nuestro corazón, nuestra existencia y nuestra relación con Él y con los hermanos, y nos hace pregustar la comunión con el Padre en el banquete del Reino de los cielos.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Argentina y otros países latinoamericanos. Pidamos que la celebración de la Eucaristía mantenga siempre viva a la Iglesia, y haga que nuestras comunidades se distingan por la caridad y la comunión. Muchas gracias.
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En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa Francisco explicó que no se debe usar el nombre de Dios como un escudo cuando llegan los problemas.
Francisco reflexionó sobre lo que sintió el rey David cuando lo traicionó su hijo. A pesar del dolor, escoge confiar en Dios y pedir perdón.
"Es un hombre que ama a Dios y a su pueblo, que no negocia. Un hombre que se sabe pecador y hace penitencia. Un hombre que está seguro de su Dios y confía en Él”.
Por último, el Papa añadió que los cristianos deben confiar en Dios para lo bueno y para lo malo que pueda suceder en la vida.
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"David, ésta es la primera actitud, para defenderse no usa a Dios ni a su pueblo, y esto significa el amor de un rey por su Dios y su pueblo. Un rey pecador – conocemos la historia – pero también un rey con este amor tan grande: era tan apegado a su Dios y tan apegado a su pueblo y para defenderse no usa ni a Dios ni a su pueblo. En los malos momentos de la vida ocurre que quizás en la desesperación uno busque defenderse como puede y también usar a Dios y usar a la gente. Él no, la primera actitud es ésta: no usar a Dios y a su pueblo”.
"Esta subida al monte nos hace pensar en esa otra salida de Jesús, también Él adolorido, descalzo, con su cruz subía el monte. Esta actitud penitencial. David acepta estar de luto y llora. Nosotros, cuando en nuestra vida nos pasa algo así buscamos siempre – es un instinto que tenemos – justificarnos. David no se justifica, es realista, busca salvar el arca de Dios, su pueblo, y hace penitencia por ese camino. Es un grande: un gran pecador y un gran santo. Como van juntas estas dos cosas… ¡Dios lo sabe!”.
"Es hermoso sentir esto y ver estas tres actitudes: un hombre que ama a Dios, ama a su pueblo y no lo negocia; un hombre que se siente pecador y hace penitencia; un hombre que es seguro de su Dios y se confía en Él. David es un santo y nosotros lo veneramos como santo. Pidámosle que nos enseñe estas actitudes en los momentos malos de la vida”.
Pocos saben que bajo el mismo Vaticano hay esto. Es la antigua necrópolis de Via Triumphalis, un cementerio romano que estaba cerca del circo de Nerón, donde la tradición indica que murió San Pedro. A partir de enero de 2014 se abrirá al público. Es tan excepcional el lugar que los expertos no dudan en calificarla como una verdadera "Pompeya romana”.
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