La tarde de hoy, el Papa Francisco se trasladó a la Basílica romana de San Pablo Extramuros para presidir, en la fiesta de la conversión del Apóstol de las gentes, las Segundas Vísperas, culminando así la Semana de oración por la unidad de los cristianos de este año

 

Concluye la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

La tarde de hoy, el Papa Francisco se trasladó a la Basílica romana de San Pablo Extramuros para presidir, en la fiesta de la conversión del Apóstol de las gentes, las Segundas Vísperas, culminando así la Semana de oración por la unidad de los cristianos de este año

Ciudad del Vaticano, 25 de enero, 2014 (Almudi)

Este octavario comenzó el pasado día 18. Y el tema de los textos de la Semana de oración de este año fueron tomados de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios: “¿Acaso Cristo está dividido?” (1 Co 1, 1-17. Una vez más, en esta celebración, en la Basílica papal de San Pablo Extramuros, participaron los representantes de las demás Iglesias y Comunidades eclesiales presentes en Roma; junto al clero y los fieles de la diócesis del Papa para renovar juntos nuestra oración al Señor, fuente de la unidad.

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Homilía del Santo Padre Francisco

«¿Está dividido Cristo?» (1 Co 1,13). La enérgica llamada de atención de san Pablo al comienzo de su Primera carta a los Corintios, que resuena en la liturgia de esta tarde, ha sido elegida por un grupo de hermanos cristianos de Canadá como guion para nuestra meditación durante la Semana de Oración de este año.

      El Apóstol ha recibido con gran tristeza la noticia de que los cristianos de Corinto están divididos en varias facciones. Hay quien afirma: «Yo soy de Pablo»; otros, sin embargo, declaran: «Yo soy de Apolo»; y otros añaden: «Yo soy de Cefas». Finalmente, están también los que proclaman: «Yo soy de Cristo» (cf. v. 12). Pero ni siquiera los que se remiten a Cristo merecen el elogio de Pablo, pues usan el nombre del único Salvador para distanciarse de otros hermanos en la comunidad. En otras palabras, la experiencia particular de cada uno, la referencia a algunas personas importantes de la comunidad, se convierten en el criterio para juzgar la fe de los otros.

      En esta situación de división, Pablo exhorta a los cristianos de Corinto, «en nombre de nuestro Señor Jesucristo», a ser unánimes en el hablar, para que no haya divisiones entre ellos, sino que estén perfectamente unidos en un mismo pensar y un mismo sentir (cf. v. 10). Pero la comunión que el Apóstol reclama no puede ser fruto de estrategias humanas. En efecto, la perfecta unión entre los hermanos sólo es posible cuando se remiten al pensar y al sentir de Cristo (cf. Flp 2,5). Esta tarde, mientras estamos aquí reunidos en oración, nos damos cuenta de que Cristo, que no puede estar dividido, quiere atraernos hacia sí, hacia los sentimientos de su corazón, hacia su abandono total y confiado en las manos del Padre, hacia su despojo radical por amor a la humanidad. Sólo él puede ser el principio, la causa, el motor de nuestra unidad.

      Cuando estamos en su presencia, nos hacemos aún más conscientes de que no podemos considerar las divisiones en la Iglesia como un fenómeno en cierto modo natural, inevitable en cualquier forma de vida asociativa. Nuestras divisiones hieren su cuerpo, dañan el testimonio que estamos llamados a dar en el mundo. El Decreto sobre el ecumenismo del Vaticano II, refiriéndose al texto de san Pablo que hemos meditado, afirma de manera significativa: «Con ser una y única la Iglesia fundada por Cristo Señor, son muchas, sin embargo, las Comuniones cristianas que se presentan a los hombres como la verdadera herencia de Jesucristo; ciertamente, todos se confiesan discípulos del Señor, pero sienten de modo distinto y marchan por caminos diferentes, como si Cristo mismo estuviera dividido».

      Y, por tanto, añade: «Esta división contradice clara y abiertamente la voluntad de Cristo, es un escándalo para el mundo y perjudica a la causa santísima de predicar el Evangelio a toda criatura» (Unitatis redintegratio, 1). Las divisiones nos han hecho daño a todos. Ninguno de nosotros desea ser causa de escándalo. Por eso, todos caminamos juntos, fraternalmente, por el camino de la unidad, construyendo la unidad al caminar, esa unidad que viene del Espíritu Santo y que se caracteriza por una singularidad especial, que sólo el Espíritu Santo puede lograr: la diversidad reconciliada. El Señor nos espera a todos, nos acompaña a todos, está con todos nosotros en este camino de la unidad.

      Queridos amigos, Cristo no puede estar dividido. Esta certeza debe animarnos y sostenernos para continuar con humildad y confianza en el camino hacia el restablecimiento de la plena unidad visible de todos los creyentes en Cristo. Me es grato recordar en este momento la obra del beato Juan XXIII y del beato Juan Pablo II. Tanto uno como otro fueron madurando durante su vida la conciencia de la urgencia de la causa de la unidad y, una vez elegidos Obispos de Roma, han guiado con determinación a la grey católica por el camino ecuménico. El papa Juan, abriendo nuevas vías, antes casi impensables. El papa Juan Pablo, proponiendo el diálogo ecuménico como dimensión ordinaria e imprescindible de la vida de cada Iglesia particular. Junto a ellos, menciono también al papa Pablo VI, otro gran protagonista del diálogo, del que recordamos precisamente en estos días el quincuagésimo aniversario del histórico abrazo en Jerusalén con el Patriarca de Constantinopla, Atenágoras.

      La obra de estos Pontífices ha conseguido que el aspecto del diálogo ecuménico se haya convertido en una dimensión esencial del ministerio del Obispo de Roma, hasta el punto de que hoy no se entendería plenamente el servicio petrino sin incluir en él esta apertura al diálogo con todos los creyentes en Cristo. También podemos decir que el camino ecuménico ha permitido profundizar la comprensión del ministerio del Sucesor de Pedro, y debemos confiar en que seguirá actuando en este sentido en el futuro. Mientras consideramos con gratitud los avances que el Señor nos ha permitido hacer, y sin ocultar las dificultades por las que hoy atraviesa el diálogo ecuménico, pidamos que todos seamos impregnados de los sentimientos de Cristo, para poder caminar hacia la unidad que él quiere. Y caminar juntos es ya construir la unidad.

      En este ambiente de oración por el don de la unidad, quisiera saludar cordial y fraternalmente a Su Eminencia el Metropolita Gennadios, representante del Patriarcado Ecuménico, a Su Gracia David Moxon, representante del arzobispo de Canterbury en Roma, y a todos los representantes de las diversas Iglesias y Comunidades Eclesiales que esta tarde han venido aquí. Con estos dos hermanos, en representación de todos, hemos rezado ante el Sepulcro de Pablo y hemos dicho entre nosotros: «Pidamos para que él nos ayude en este camino, en este camino de la unidad, del amor, haciendo camino de unidad». La unidad no vendrá como un milagro al final: la unidad viene en el camino, la construye el Espíritu Santo en el camino. Si no caminamos juntos, si no rezamos los unos por los otros, si no colaboramos en tantas cosas como podemos hacer en este mundo por el Pueblo de Dios, la unidad no se dará. Se construye en este camino, a cada paso, y no la hacemos nosotros: la hace el Espíritu Santo, que ve nuestra buena voluntad.

      Queridos hermanos y hermanas, oremos al Señor Jesús, que nos ha hecho miembros vivos de su Cuerpo, para que nos mantenga profundamente unidos a él, nos ayude a superar nuestros conflictos, nuestras divisiones, nuestros egoísmos; y recordemos que la unidad es siempre superior al conflicto. Y nos ayude a estar unidos unos a otros por una sola fuerza, la del amor, que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones (cf. Rm 5,5 ). Amén.

Almudi

Mensaje del Pontífice para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

«Internet puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos; y esto es algo bueno, es un don de Dios».

Mensaje del Pontífice para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

Papa Francisco confirmó y amplió la actitud positiva de la Iglesia católica hacia la red que había externado Benedicto XVI. En el mensaje para la 48° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (que será el primero de junio), titulado “La comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro” y presentado esta mañana en el Vaticano, Jorge Mario Bergoglio no dejó de identificar los riesgos y los desafíos que albergan las redes sociales y las nuevas tecnologías de la comunicación, pero también insistió en los aspectos positivos y en la posibilidad de llegar a través de internet, y con «ternura», a las «periferias existenciales».

«Hoy vivimos en un mundo que se va haciendo cada vez más “pequeño”; por lo tanto, parece que debería ser más fácil estar cerca los unos de los otros», escribió el Papa argentino en su primer mensaje para la ya tradicional Jornada de la IglesiaCatólica. Sin embargo, persisten las divisiones, la «escandalosa» distancia entre el lujo de los más ricos «y la miseria de los más pobres. A menudo basta caminar por una ciudad para ver el contraste entre la gente que vive en las aceras y la luz resplandeciente de las tiendas. Nos hemos acostumbrado tanto a ello que ya no nos llama la atención. El mundo sufre numerosas formas de exclusión, marginación y pobreza; así como de conflictos en los que se mezclan causas económicas, políticas, ideológicas y también, desgraciadamente, religiosas». Por ello, los medios de comunicación ante esta realidad «pueden ayudar a que nos sintamos más cercanos los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida más digna para todos». En particular, subrayó el Papa, «internet puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos; y esto es algo bueno, es un don de Dios».

El Papa reconoció que hay «aspectos problemáticos», como la velocidad de la información, «que supera nuestra capacidad de reflexión y de juicio, y no permite una expresión mesurada y correcta de uno mismo», o bien el hecho de que «El deseo de conexión digital puede terminar por aislarnos de nuestro prójimo, de las personas que tenemos al lado. Sin olvidar que quienes no acceden a estos medios de comunicación social –por tantos motivos-, corren el riesgo de quedar excluidos». A pesar de ello, estos límites reales, insistió Bergoglio, «no justifican un rechazo de los medios de comunicación social; más bien nos recuerdan que la comunicación es, en definitiva, una conquista más humana que tecnológica». Por ello la invitación del Papa a «recuperar un cierto sentido de lentitud y de calma. Esto requiere tiempo y capacidad de guardar silencio para escuchar», para «entender a quien es distinto de nosotros» y «escuchar a los demás». El testimonio cristiano, escribió el Papa, «no se ofrece un bombardeando mensajes religiosos, sino con la voluntad de donarse a los demás “a través de la disponibilidad para responder pacientemente y con respeto a sus preguntas y sus dudas en el camino de búsqueda de la verdad y del sentido de la existencia humana” (Benedicto XVI, Mensaje para la XLVII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 2013)».

El Papa argentino indicó como ejemplo la figura del buen samaritano: «Que nuestra comunicación sea aceite perfumado para el dolor y vino bueno para la alegría. Que nuestra luminosidad no provenga de trucos o efectos especiales, sino de acercarnos, con amor y con ternura, a quien encontramos herido en el camino». Esta imagen permitió al Papa advertir también sobre los riesgos de la comunicación, sobre todo cuando esta «tiene como objetivo preponderante inducir al consumo o a la manipulación de las personas»; en este caso, escribió Bergoglio, «nos encontramos ante una agresión violenta como la que sufrió el hombre apaleado por los bandidos y abandonado al borde del camino, como leemos en la parábola». Por ello, «no basta pasar por las “calles” digitales, es decir simplemente estar conectados: es necesario que la conexión vaya acompañada de un verdadero encuentro. No podemos vivir solos, encerrados en nosotros mismos. Necesitamos amar y ser amados. Necesitamos ternura. Las estrategias comunicativas no garantizan la belleza, la bondad y la verdad de la comunicación. El mundo de los medios de comunicación no puede ser ajeno de la preocupación por la humanidad, sino que está llamado a expresar también ternura». «Precisamente por eso –expicó el Papa en su mensaje– el testimonio cristiano, gracias a la red, puede alcanzar las periferias existenciales».
Durante la conferencia de prensa de presentación del documento, mons. Claudio Maria Celli, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, respondió a algunas preguntas de los periodistas, sobre todo en relación con el peligro de que un pasaje del mensaje papal pudiera ser interpretado como una afirmación de relativismo: el desafío de la comunicación, escreibió Bergoglio, «requiere profundidad, atención a la vida, sensibilidad espiritual. Dialogar significa estar convencidos de que el otro tiene algo bueno que decir, acoger su punto de vista, sus propuestas. Dialogar no significa renunciar a las propias ideas y tradiciones, sino a la pretensión de que sean únicas y absolutas». Mons. Celli, que recordó cómo algunas veces los mensajes papales son interpretados mediante “clichés”, subrayó que este pasaje del mensaje está «en sintonía con toda la enseñanza de la Iglesia», incluido un discurso pronunciado en Lisboa por Benedicto XVI, a quien se le acusaba de ser demasiado dogmático, mientras en realidad escribió que «la Iglesia debe aprender a saber dialogar con la verdad de los otros». El mensaje de Papa Francisco, explicó mons. Celli hablando en general sobre el documento, «es profundamente franciscano». Y el vocero de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, confirmó esta idea cuando destacó el vínculo entre el «estilo de comunicación» y la forma de concebir el Pontificado de Papa Francisco.

Por su parte, el también jesuita Antonio Spadaro, director de “La Civiltà Cattolica”, indicó en su blog “Cyberteología” cuáles son los puntos principales de este mensaje del Papa: internet expresa la «profecía» de un mundo nuevo; internet: una red de personas, no de hilos; ¿quién es mi prójimo en el ambiente digital? Las redes de «proximidad»; una Iglesia «accidentada», pero con las puertas abiertas incluso en la red; una comunicación no «de masa» sino «popular»; diálogo y relación entre “Ecclesia” y «Ágora».

Vatican Insider

 

India es, según un estudio publicado recientemente por la asociación francesa Portes Ouvertes France “Índice mundial de persecución 2014” , uno de los 50 países donde los cristianos son más perseguidos a causa de su fe. Hablamos de asesinatos, agresiones físicas, amenazas, destrucción de iglesias, intimidación, asalto sexual, violaciones, matrimonios forzados… entre los que podemos destacar:
1. 8.712 en el área de la privacidad y/o de la “libertad de conciencia".
2. 9.821 en el entorno familiar, donde el perseguidor busca detener la transmisión de la fe.
3. 8.854 en la vida social, lo cual es de gran importancia en los países en que los barrios
y las aldeas son población homogénea.
4. 9.649 en la vida pública y en su participación como ciudadano.
5. 8.550 en la vida eclesial impidiendo a los cristianos una participación activa en su comunidad.
6. y 9.815 actos de violencia física contra los cristianos.
Todo esto hace un total de 55.401 actos de violencia de gente real, cuyos derechos de expresión, adoración, creencia o pensamiento son violados a causa de su religión.
Si a esto añadimos la difícil situación en la que vive la mujer en la India, “el cuarto país más peligroso del mundo para nacer mujer, solo superado por Afganistán, la República Democrática del Congo y Pakistán (…)un país en el que las mujeres no son dueñas de su propio destino", según la Fundación Vicente Ferrer; hay que destacar la valentía y el coraje de todas las mujeres que han creado el Movimiento de mujeres cristianas.
Una iniciativa que “quiere lanzar un mensaje de dignidad y redescubrir el papel fundamental de la mujer en la Iglesia saliendo del cliché de los complejos de inferioridad o subordinación, reiterar la importancia, la contribución y la dignidad de las mujeres en la sociedad India, donde sobrevive una mentalidad fuertemente patriarcal marcada por incidentes graves de violación que quedan impunes son los propósitos de dicho movimiento.”.
Toma ya!!!!
Según informa la Agencia Fides, en una conferencia nacional celebrada recientemente en Bangalore, cientos de religiosas y laicas de diferentes denominaciones cristianas han dado luz a un movimiento “para desafiar la mentalidad patriarcal y promover la igualdad de derechos y una mayor sensibilidad de género”.
Partiendo de la valoración de la mujer promovida por el Concilio Vaticano II y el documento de Juan Pablo II “Mulieris dignitatem” y estando en “total acuerdo” con el Papa Francisco, que ha subrayado repetidamente la importancia y dignidad de la mujer en la Iglesia y en la sociedad, 
las mujeres miembros de esta iniciativa “están dispuestas a trabajar dejando su zona de confort, para promover actos de compasión y justicia, defender la dignidad de la mujer, trabajar en red con otras comunidades”.
“Asimismo, afirman, han decidido ser la voz de las mujeres más pobres y más marginadas, al darse cuenta de la urgencia de dar voz a las mujeres cristianas en la Iglesia y en la sociedad, para proteger los derechos de las mujeres”.
No va a ser fácil, seguro, pero con un orgullo inmenso por mis congéneres de este país lejano, les aliento con toda mi oración y sacrificio. ¡Vale apostar por estas mujeres valientes, llenas de fe!
Por todas estas mujeres que llenan la iglesia y la sociedad de amor, sabiduría y justicia, dejándose la vida en ello.
Recuerden aquellas palabras de Isaías: “Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los que están desalentados:
“¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos".
Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo.
Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales será un paraje de caña y papiros.
Allí habrá una senda y un camino que se llamará “Camino santo". No lo recorrerá ningún impuro ni los necios vagarán por él; no habrá allí ningún león ni penetrarán en él las fieras salvajes.
Por allí caminarán los redimidos, volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán”.

En la audiencia general del miércoles el Papa habló de la unidad de los cristianos

 

"Cristo no está divido"

En la audiencia general del miércoles el Papa habló de la unidad de los cristianos

La Iglesia dedica la semana que precede a la fiesta de la Conversión de San Pablo a rezar por esta intención. El Papa ha dicho que los cristianos deben reconocer que existen divisiones internas y que éstas que debilitan la credibilidad del Evangelio y su difusión.

Al final de la audiencia el Papa también hizo un apelo por la paz en Siria ahora que en Suiza se está preparando una conferencia internacional por la paz en la zona.

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Resumen de la catequesis del Papa en español:

Queridos hermanos y hermanas:

Estamos celebrando la semana de oración por la unidad de los cristianos, que concluirá el próximo sábado, fiesta de la Conversión de san Pablo. Se trata de un tiempo dedicado a la oración para que, como quiere el Señor, todos los bautizados seamos una sola familia (cf. Jn 17,21). El tema propuesto para este año se refiere a la pregunta que san Pablo dirigió a los cristianos de Corinto, que se encontraban divididos en distintas facciones: «¿Acaso está dividido Cristo? (1 Co 1,13). Así decía san Pablo. No, Cristo no está dividido. Sin embargo, debemos reconocer con dolor que en nuestras comunidades se dan divisiones que son un escándalo y que afectan a la credibilidad y eficacia de nuestro compromiso evangelizador. Ahora bien, Pablo no sólo les reprende por sus disputas, sino que también da gracias a Dios por los dones que ha derramado en ellos. También nosotros, a pesar del sufrimiento causado por las divisiones, debemos aprender a reconocer con gozo los dones que Dios ha concedido a otros cristianos, y a recibirlos con un corazón grande y generoso. Y para esto se requiere mucha oración, humildad, reflexión y una continua conversión.

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos venidos de España, Argentina, México y otros países latinoamericanos. Invito a todos a que llenos de gozo por el don de la filiación divina recibida en el bautismo, sepamos reconocer con alegría y humildad los dones que Dios concede a otros cristianos. Que Dios les bendiga.

Romereports.com

El Obispo de Roma, en el santuario de San Pedro, recordó en la Santa Misa que los Magos siguiendo una luz buscan la Luz con mayúscula. “La estrella que apareció en el cielo enciende en su mente y en su corazón una luz que los mueve a la búsqueda de la gran Luz de Cristo. Los Magos siguen fielmente esa luz que los inspira interiormente, y encuentran al Señor”

Francisco: Hacernos pequeños para dialogar con Dios

El Papa Francisco ha explicado el papel de la humildad en la vida de un cristiano. Sin ella es difícil encontrar a Dios porque Él no se fija en las apariencias sino "en los corazones”.

Ciudad del Vatino, 21 de enero, 2014 (Radio Vaticana)

Francisco

"La fidelidad cristiana, nuestra fidelidad es simplemente proteger nuestra pequeñez para que pueda dialogar con el Señor. Proteger nuestra pequeñez. Por eso la humildad, la mansedumbre, la dulzura son tan importantes en la vida del cristiano porque es una custodia de la pequeñez a la que el Señor le gusta mirar”.

El Papa explicó que Dios "siempre habla personalmente, por el nombre”, "nunca a las masas”. Por eso, si se quiere atraer la mirada de Dios, recomendó seguir el camino de la humildad como hicieron los santos. 

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Extracto de la homilía del Papa Francisco

(Fuente: Radio Vaticana)

"Y en un pueblo, cada uno tiene su lugar. El Señor nunca habla a la gente, así a la multitud nunca. Siempre habla personalmente, con el nombre. Y elige personalmente. El relato de la creación es un ejemplo que nos hace ver esto: es el mismo Señor el que con sus manos, de forma artesanal, hace al hombre y le da un nombre: ‘Tú te llamas Adán’. Así empieza la relación entre Dios y la persona. Y hay otra cosa, hay una relación entre Dios y nosotros los pequeños: Dios, el grande, y nosotros, pequeños. Dios, cuando debe elegir a las personas, también a su pueblo, siempre elige a los pequeños”. 

"Todos nosotros con el Bautismo hemos sido elegidos por el Señor. Todos somos elegidos. Nos ha elegido uno por uno. Nos ha dado un nombre y nos mira. Hay un diálogo, porque así ama el Señor. También David después de convertirse en rey se equivocó. Hizo muchos, pero la Biblia nos cuenta dos errores graves, dos errores de los gordos. ¿Qué hizo David? Se humilló. Volvió a su pequeñez y dijo: ‘Soy un pecador’. Pidió perdón e hizo penitencia”. 

"La fidelidad cristiana, nuestra fidelidad es sencillamente custodiar nuestra pequeñez, para que pueda dialogar con el Señor. Custodiar nuestra pequeñez. Para esto la humildad, la mansedumbre son muy importantes en la vida del cristiano, porque son guardianes de la pequeñez, que le gusta al Señor. Y habrá siempre un diálogo entre nuestra pequeñez y la grandeza del Señor. Que el Señor nos dé, por intercesión de San David, también por intercesión de la Virgen que cantaba gozosa a Dios, porque había mirado su humildad, que nos dé el Señor la gracia de custodiar nuestra pequeñez ante Él”. 

Desde hace 51 años, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

"No tengáis miedo, Dios no nos abandona"

Desde hace 51 años, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

En este mensaje, Francisco pide a los católicos que "abran el corazón a grandes ideales, a cosas grandes” y les convoca a rezar el próximo 11 de mayo para que haya personas que entreguen su vida a Dios.

Francisco aconseja a quienes se interrogan sobre su vocación que no tengan miedo. "Dios sigue con pasión y maestría la obra fruto de sus manos en cada etapa de la vida. Jamás nos abandona. Le interesa que se cumpla su proyecto en nosotros, pero quiere conseguirlo con nuestro asentimiento y nuestra colaboración”, escribe Francisco.

Y les da otro consejo: les anima a "participar con confianza en un camino comunitario que sepa despertar en vosotros y en torno a vosotros las mejores energías”.

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Texto completo:

Queridos hermanos y hermanas:

1. El Evangelio relata que «Jesús recorría todas las ciudades y aldeas… Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas "como ovejas que no tienen pastor". Entonces dice a sus discípulos: "La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies"» (Mt 9,35-38). Estas palabras nos sorprenden, porque todos sabemos que primero es necesario arar, sembrar y cultivar para poder luego, a su debido tiempo, cosechar una mies abundante. Jesús, en cambio, afirma que «la mies es abundante». ¿Pero quién ha trabajado para que el resultado fuese así? La respuesta es una sola: Dios. Evidentemente el campo del cual habla Jesús es la humanidad, somos nosotros. Y la acción eficaz que es causa del «mucho fruto» es la gracia de Dios, la comunión con él (cf. Jn 15,5). Por tanto, la oración que Jesús pide a la Iglesia se refiere a la petición de incrementar el número de quienes están al servicio desu Reino. San Pablo, que fue uno de estos «colaboradores de Dios», se prodigó incansablemente por la causa del Evangelio y de la Iglesia. Con la conciencia de quien ha experimentado personalmente hasta qué punto es inescrutable la voluntad salvífica de Dios, y que la iniciativa de la gracia es el origen de toda vocación, el Apóstol recuerda a los cristianos de Corinto: «Vosotros sois campo de Dios» (1 Co 3,9). Así, primero nace dentro de nuestro corazón el asombro por una mies abundante que sólo Dios puede dar; luego, la gratitud por un amor que siemprenos precede; por último, la adoración por la obra que él ha hecho y que requiere nuestro libre compromiso de actuar con él y por él.

2. Muchas veces hemos rezado con las palabras del salmista: «Él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño» (Sal 100,3); o también: «El Señor se escogió a Jacob, a Israel en posesión suya» (Sal 135,4). Pues bien, nosotros somos «propiedad» de Dios no en el sentido de la posesión que hace esclavos, sino de un vínculo fuerte que nos une a Dios y entre nosotros, según un pacto de alianza que permanece eternamente «porque su amor es para siempre» (cf. Sal 136). En el relato de la vocación del profeta Jeremías, por ejemplo, Dios recuerda que él vela continuamente sobre cada uno para que se cumpla su Palabra en nosotros. La imagen elegida es la rama de almendro, el primero en florecer, anunciando el renacer de la vida en primavera (cf. Jr 1,11-12). Todo procede de él y es don suyo: el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, pero ­asegura el Apóstol­ «vosotros sois de Cristo y Cristo de Dios» (1 Co 3,23). He aquí explicado el modo de pertenecer a Dios: a través de la relación única y personal con Jesús, que nos confirió el Bautismo desde el inicio de nuestro nacimiento a la vida nueva. Es Cristo, por lo tanto, quien continuamente nos interpela con su Palabra para que confiemos en él, amándole «con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser» (Mc 12,33). Por eso, toda vocación, no obstante la pluralidad de los caminos, requiere siempre un éxodo de sí mismos para centrar la propia existencia en Cristo y en su Evangelio. Tanto en la vida conyugal, como en las formas de consagración religiosa y en la vida sacerdotal, es necesario superar los modos de pensar y de actuar no concordes con la voluntad de Dios. Es un «éxodo que nos conduce a un camino de adoración al Señor y de servicio a él en los hermanos y hermanas» (Discurso a la Unión internacional de superioras generales, 8 de mayo de 2013). Por eso, todos estamos llamados a adorar a Cristo en nuestro corazón (cf. 1 P 3,15) para dejarnos alcanzar por el impulso de la gracia que anida en la semilla de la Palabra, que debe crecer en nosotros y transformarse en servicio concreto al prójimo. No debemos tener miedo: Dios sigue con pasión y maestría la obra fruto de sus manos en cada etapa de la vida. Jamás nos abandona. Le interesa que se cumpla su proyecto en nosotros, pero quiere conseguirlo con nuestro asentimiento y nuestra colaboración.

3. También hoy Jesús vive y camina en nuestras realidades de la vida ordinaria para acercarse a todos, comenzando por los últimos, y curarnos de nuestros males y enfermedades. Me dirijo ahora a aquellos que están bien dispuestos a ponerse a la escucha de la voz de Cristo que resuena en la Iglesia, para comprender cuál es la propia vocación. Os invito a escuchar y seguir a Jesús, a dejaros transformar interiormente por sus palabras que «son espíritu y vida» (Jn 6,63). María, Madre de Jesús y nuestra, nos repite también a nosotros: «Haced lo que él os diga» (Jn 2,5). Os hará bien participar con confianza en un camino comunitario que sepa despertar en vosotros y en torno a vosotros las mejores energías. La vocación es un fruto que madura en el campo bien cultivado del amor recíproco que se hace servicio mutuo, en el contexto de una auténtica vida eclesial. Ninguna vocación nace por sí misma o vive porsí misma. La vocación surge del corazón de Dios y brota en la tierra buena del pueblo fiel, en la experiencia del amor fraterno. ¿Acaso no dijo Jesús: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn 13,35)?

4. Queridos hermanos y hermanas, vivir este «"alto grado" de la vida cristiana ordinaria» (cf. Juan Pablo II, Carta ap. Novo millennio ineunte, 31), significa algunas veces ir a contracorriente, y comporta también encontrarse con obstáculos, fuera y dentro de nosotros. Jesús mismo nos advierte: La buena semilla de la Palabra de Dios a menudo es robada por el Maligno, bloqueada por las tribulaciones, ahogada por preocupaciones y seducciones mundanas (cf. Mt 13,19-22). Todas estas dificultades podrían desalentarnos, replegándonos por sendas aparentemente más cómodas. Pero la verdadera alegría de los llamados consiste en creer y experimentar que él, el Señor, es fiel, y con él podemos caminar, ser discípulos y testigos del amor de Dios, abrir el corazón a grandes ideales, a cosas grandes. «Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces. Id siempre más allá, hacia las cosas grandes. Poned en juego vuestra vida por los grandes ideales» (Homilía en la misa para los confirmandos, 28 de abril de 2013). A vosotros obispos, sacerdotes, religiosos, comunidades y familias cristianas os pido que orientéis la pastoral vocacional en esta dirección, acompañando a los jóvenes por itinerarios de santidad que, al ser personales, «exigen una auténtica pedagogía de la santidad, capaz de adaptarse a los ritmos de cada persona. Esta pedagogía debe integrar las riquezas de la propuesta dirigida a todos con las formas tradicionales de ayuda personal y de grupo, y con las formas más recientes ofrecidas en las asociaciones y en los movimientos reconocidos por la Iglesia» (Juan Pablo II, Carta ap. Novo millennio ineunte, 31).

Dispongamos por tanto nuestro corazón a ser «terreno bueno» para escuchar, acoger y vivir la Palabra y dar así fruto. Cuanto más nos unamos a Jesús con la oración, la Sagrada Escritura, la Eucaristía, los Sacramentos celebrados y vividos en la Iglesia, con la fraternidad vivida, tanto más crecerá en nosotros la alegría de colaborar con Dios al servicio del Reino de misericordia y de verdad, de justicia y de paz. Y la cosecha será abundante y en la medida de la gracia que sabremos acoger con docilidad en nosotros. Con este deseo, y pidiéndoos que recéis por mí, imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica.

Romereports.com

Es pleno invierno y este es el aspecto de la plaza de San Pedro. Unos 35.000 peregrinos volvieron a desafiar al frío para asistir a la audiencia general. Los peregrinos y sus bebés, a los que tapaba el Papa con cuidado después de besarlos. Francisco intentó incluso consolar a una niña que lloraba disgustada.

 

Papa en audiencia: El bautismo convierte a los cristianos en discípulos y misioneros

Es pleno invierno y este es el aspecto de la plaza de San Pedro. Unos 35.000 peregrinos volvieron a desafiar al frío para asistir a la audiencia general. Los peregrinos y sus bebés, a los que tapaba el Papa con cuidado después de besarlos. Francisco intentó incluso consolar a una niña que lloraba disgustada.

Esta vez el Papa habló de nuevo del bautismo. Dijo que este sacramento convierte a todos los cristianos en misioneros y discípulos, también al Papa y a los obispos.

FRANCISCO
"Todos: el más pequeño es también misionero y parecerá el mayor discípulo. Pero alguno dirá: 'Padre, los obispos no son discípulos, los obispos lo saben todo; el Papa lo sabe todo, no es un discípulo'... También los obispos y el Papa deben ser discípulos porque si no son discípulos no lo hacen bien, no pueden ser misioneros, no pueden transmitir la fe.”

Explicó que al recibir el sacramento, el bautizado se convierte en miembro del "cuerpo de Cristo” y del "pueblo de Dios”. Por eso, el Papa dijo que nadie se salva solo.

FRANCISCO
"Nadie se salva solo. Somos una comunidad de creyentes, somos el pueblo de Dios y en esta comunidad experimentamos la belleza de compartir la experiencia de un amor que nos precede a todos, pero que, al mismo tiempo, nos pide que seamos "canales” de la gracia los unos para los otros, a pesar de nuestros límites y de nuestros pecados”.

Y como ejemplo de la importancia del bautismo, contó la historia de los católicos japoneses perseguidos en el siglo XVII.

FRANCISCO
"Cuando después de dos siglos y medio,250 años después, los misioneros volvieron a Japón, miles de cristianos dejaron de esconderse y la Iglesia pudo renacer. ¡Habían sobrevivido por la gracia del bautismo!”

Como dijo a los padres que bautizaron a sus hijos el pasado domingo en la Capilla Sixtina, Francisco recordó que el bautismo convierte a los bautizados en anillos de una cadena ininterrumpida.

A pesar del frío en Roma, miles de peregrinos llenaron la plaza de San Pedro para acompañar al Papa en el rezo del Ángelus.

Jesús no se separa de nosotros, nos considera hermanos

A pesar del frío en Roma, miles de peregrinos llenaron la plaza de San Pedro para acompañar al Papa en el rezo del Ángelus.

Era la fiesta del Bautismo del Señor y Francisco recordó que este hecho marca el comienzo de un tiempo de misericordia "porque el pecado había cerrado los Cielos”.

Papa Francisco

"Compartir es el verdadero modo de amar. Jesús no se separa de nosotros, nos considera hermanos y comparte con nosotros. Y así nos hace hijos, junto con él de Dios Padre. Ésta es la revelación y la fuente del verdadero amor, y este es elgran tiempo de la misericordia.”

Después de haber bautizado a 32 niños en la Capilla Sixtina, el Papa afirmó que "cada niño bautizado es un prodigio de la fe y una fiesta para la familia de Dios” y envió un recuerdo especial a los padres que bautizan a sus hijos.

"Rezo para que el Bautizo de los niños, ayude a sus padres a redescubrir la belleza de la fe y a volver de modo nuevo a los Sacramentos y a la comunidad”.

Por último, el Papa señaló que en estos tiempos es necesario un suplemento de comunión fraterna y amor, de caridad que comparte.

Romereports.com

Aumenta en todo el mundo, según el último informe del Pew Forum, la alarma por la libertad religiosa. “The Economist”: «Ninguna cruzada por los oprimidos, pero hay que defender los valores liberales»

Nunca había habido tantos cristianos perseguidos como en el siglo XXI

Aumenta en todo el mundo, según el último informe del Pew Forum, la alarma por la libertad religiosa. “The Economist”: «Ninguna cruzada por los oprimidos, pero hay que defender los valores liberales»

Nunca había habido tantos cristianos perseguidos: el siglo XXI entre «leones y nuevas catacumbas». Hoy, el último informe del Pew Forum lanza la alarma sobre la libertad religiosa. Aumentan los cristianos, pero como este aumento se da en las zonas más “candentes” del planeta, aumenta también en número de los fieles a Jesús que sufren violencia. «La fe más seguida en el mundo está acumulando perseguidores –comenta el semanal británico “The Economist”. Incluso los no-cristianos deberían preocuparse por ello. El cristianismo está creciendo casi al mismo ritmo que la humanidad misma: pero sus 2 mil doscientos millones de fieles no pueden contar con la seguridad de los números». Esto se debe, en parte, al hecho de que el centro de la religión más difundida del mundo se está desplazando hacia los puntos más críticos (en muchos sentidos) del planeta.

La parte cristiana de la población del África sub-sahariana creció, con respecto al siglo pasado, del 9% al 63%. Al mismo tiempo, el comité de expertos afirma que la proporción de los cristianos entre los europeos y los americanos ha disminuido, respectivamente, del 95% al 76% y del 96% al 86%. «Pero, si nos desplazamos del cansado norte al dinámico sur, no se prevé un futuro fácil», subraya “The Economist”. En Nigeria, decenas de cristianos han perdido la vida en atentados de islamistas, que llevaron a cabo sus masacres durante las oraciones de la Navidad.

En Irán y Paquistán, los cristianos están en el “brazo de la muerte” por «apostasía» (el abandono del islam) o por blasfemia. Docenas de Iglesias en Indonesia han sufrido ataques o han tenido que cerrar. Dos tercios de la población cristiana prebélica de Irak han huido del país. En Egipto y Siria, en donde los déspotas seculares ofrecían al cristianismo un escudo ante sacudidas políticas y de diversa índole, el celo de los musulmanes amenaza a los antiguos grupos cristianos.

Sin embargo, no todos los problemas del cristianismo se deben a los musulmanes. La fe afronta persecusiones en los grupos formalmente comunistas de China y Vietnam. En India, los nacionalistas Hindúes persiguen a quienes quieren convertirse al cristianismo. En la Tierra Santa, las Iglesias locales viven entre la invasión de sus propiedades por parte de Israel y las ofertas de los islamistas para monopolizar la vida de Palestina. Los seguidores de Jesús todavía pueden convertirse en una minoría en su tierra natal. En relación con las guerras religiosas que hace tiempo destruían a la Cristiandad, las batallas modernas, como las que se combaten dentro del Islam, han derramado poca sangre. Pero cuenta mucho la brutalidad.

Aunque las potencias occidentales ya no consideran como prioridad geopolítica la promoción de los intereses del cristianismo, es difícil imaginar a los evangélicos estadounidenses ignorando un cambio de enormes dimensiones en las iglesias domésticas de China. Y, sean cuales fueren sus confesiones, los electores occidentales tienen motivos para preocuparse por el destino de los cristianos. Los regímenes y las sociedades que persiguen a los cristianos tienden, en los hechos, a oprimir también a las demás minorías. Los musulmanes sunitas, que demonizan a los cristianos, detestan a los chiítas.

Una vez involucrada la religión, cualquier conflicto se vuelve más difícil de resolver. «No es una cruzada –indica “The Economist”. Entre los valores liberales, tiene un lugar primordial la libertad por profesar una religión cualquiera o ninguna. El gobierno de los Estados Unidos de América se basa en la ley que promueve esta libertad. En línea con sus ideales, los Estados Unidos se preocupan justamente por la persecución de los musulmanes de todas las franjas, así como por los tormentos de los cristianos en China, de los judíos y de los Bahai en Irán. Desaprueba cuando los países cristianos, como Bielorrusia, practican la persecución».

Los demás países europeos, incluso los más laicos, tendrían que hacer algo al respecto para defender este derecho. Por ello, «¿qué decir de los que consideran la persecución de exponentes de otras religiones como parte de su llamado? Ninguna fe está libre de culpa: desde Delhi hasta Jerusalén, muchos de los que suscitan el odio son hombres de Dios. Pero hay un problema particular con respecto al Islam. La ley islámica (aunque el Corán no) a menudo condena a muerte a los que han abandonado la fe. Hay singos de cambios. La Organización para la Cooperación Islámica, con sus 57 miembros, con el beneplácito de Estados Unidos, ha mitigado su intención de declarar legal la blasfemia en algunas resoluciones de la ONU. También ha condenado los ataques de Nigeria. Pero los líderes musulmanes deber aceptar la voluntad de cambiar de religión como un derecho legal. Sobre este punto el Occidente no debería retroceder. De otra forma, los creyentes (cristianos o no), seguirán en peligro», subraya “The Economist”.

Una emergencia que el Papa afrontó el año pasado durante su discurso ante el cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede. «Cuando Benedicto XVI denuncia que la libertad religiosa es un derecho todavía limitado o escarnecido nos recuerda, sobre todo, que en el mundo los cristianos siguen siendo amenazados», indicó ante la Radio Vaticana el sociólogo Massimo Introvigne, responsable de la Osce para las discriminaciones hacia los cristianos. «Ciento cincuenta mil muertos al año, uno cada cinco minutos, como he dicho en más de una ocasión durante mi mandato Osce, son las cifras de un verdadero genocidio –explica. Pero el Pontífice también nos recuerda que se está llevando a cabo una “limpieza religiosa” que se parece mucho a una limpieza étnica. Se actúa mendiante una constelación de atentados terroristas que no logran eliminar las comunidades de un país, pero las espantan de tal forma que inducen a la mayor parte de los cristianos a huir».

Vatican Insider

El amor cristiano tiene siempre la característica de ser “concreto”. Por tanto, es un amor que “está más en las obras que en las palabras”, está “más en el dar que en el recibir”. Lo dijo esta mañana el Papa Francisco en la homilía de la Misa celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.

“¡Miren que el amor del que habla Juan no es el amor de las telenovelas!

El amor cristiano tiene siempre la característica de ser “concreto”. Por tanto, es un amor que “está más en las obras que en las palabras”, está “más en el dar que en el recibir”. Lo dijo esta mañana el Papa Francisco en la homilía de la Misa celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.

Ninguna sensiblería: o es un amor altruista y solícito, que se arremanga y mira a los pobres, que prefiere dar más que recibir, o no tiene nada que ver con el amor cristiano. El Papa Francisco fue neto sobre la cuestión y se dejó guiar en su reflexión ante todo por las palabras contenidas en la primera Carta de Juan, en la que el Apóstol insiste en repetir: “Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y el amor de él es perfecto en nosotros”. A la vez que observó que la experiencia de la fe, está precisamente en este “doble permanecer”:

“Nosotros en Dios y Dios en nosotros: ésta es la vida cristiana. No permanecer en el espíritu del mundo, no permanecer en la superficialidad, no permanecer en idolatría, no permanecer en vanidad. No, no: permanecer en el Señor. Y Él retribuye esto: Él permanece en nosotros. Pero, primero, permanece Él en nosotros. Tantas veces lo echamos y nosotros no podemos permanecer en Él. Es el Espíritu el que permanece”.

Una vez aclarada la dinámica del espíritu que mueve el amor cristiano, el Papa Francisco pasó a considerar la carne. “Permanecer en el amor” de Dios, afirmó, no es tanto un éxtasis del corazón, “una cosa bella que sentimos”:

“¡Miren que el amor del que habla Juan no es el amor de las telenovelas! No, es otra cosa. El amor cristiano tiene siempre una cualidad: la concreción. El amor cristiano es concreto. El mismo Jesús, cuando habla del amor, nos habla de cosas concretas: dar de comer a los hambrientos, visitar a los enfermos y tantas cosas concretas. El amor es concreto. La concreción cristiana. Y cuando no existe esta concreción, se puede vivir un cristianismo de ilusiones, porque no se comprende bien dónde está el centro del mensaje de Jesús. Este amor no llega a ser concreto: es un amor de ilusiones, como estas ilusiones que tenían los discípulos cuando, viendo a Jesús, creían que era un fantasma”.

El “fantasma” es aquel que precisamente – en el episodio del Evangelio – los discípulos vislumbran maravillados y temerosos que va hacia ellos caminando sobre el mar. Pero su estupor nace de una dureza del corazón, porque – como dice el mismo Evangelio – “no habían comprendido” la multiplicación de los panes que había tenido lugar poco antes. “Si tú tienes el corazón endurecido – comentó el Papa Francisco –no puedes amar y piensas que el amor es eso de figurarse cosas. No, el amor es concreto”. Y esta concreción, añadió, se funda en dos criterios:

“El primer criterio: amar con las obras, no con las palabras. ¡A las palabras se las lleva el viento! Hoy estoy, mañana no estoy. El segundo criterio de concreción es que en el amor es más importante dar que recibir. El que ama da, da... Da cosas, da vida, se da a sí mismo a Dios y a los demás. En cambio quien no ama, quien es egoísta, siempre trata de recibir, siempre trata de tener cosas, tener ventajas. Permanecer con el corazón abierto, no como era el de los discípulos, que estaba cerrado, que no entendían nada: permanecer en Dios y Dios permanece en nosotros; permanecer en el amor”.

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