El Papa ha iniciado de una forma original las audiencias generales del año 2014. Varios artistas de circo actuaron frente al Papa Francisco: Acróbatas, malabaristas, payasos y hasta animales completaron el espectáculo.El Papa pareció disfrutar con el curioso regalo. Tanto que incluso aplaudió en varias ocasiones y al final les agradeció la actuación.

Francisco explicó que por el Bautismo pasamos a formar parte de los hijos de Dios dentro de la Iglesia. También habló de la esperanza del cristiano. 

El Papa estuvo más de media hora saludando y bendiciendo gente en la Plaza de San Pedro.

El Papa Francisco en la audiencia: “No es lo mismo que un niño esté o no bautizado”

El Papa ha iniciado de una forma original las audiencias generales del año 2014. Varios artistas de circo actuaron frente al Papa Francisco: Acróbatas, malabaristas, payasos y hasta animales completaron el espectáculo.El Papa pareció disfrutar con el curioso regalo. Tanto que incluso aplaudió en varias ocasiones y al final les agradeció la actuación.
Francisco explicó que por el Bautismo pasamos a formar parte de los hijos de Dios dentro de la Iglesia. También habló de la esperanza del cristiano. 
El Papa estuvo más de media hora saludando y bendiciendo gente en la Plaza de San Pedro.

Ciudad del Vatino, 8 de enero, 2014 (Rome Reports)

Francisco:

"Os invito a que en vuestros viajes de ciudad en ciudad os convirtáis en mensajeros de alegría, de fraternidad en una sociedad que lo necesita tanto”.

Unos 9.000 peregrinos han asistido a la audiencia que se sigue celebrando al aire libre. En su catequesis, el Papa habló del bautismo. Dijo que a través de este sacramento, las personas entran en la "salvación de Jesús”.

 

Francisco:

"No es una formalidad. Es un acto que toca profundamente nuestra existencia. No es lo mismo un niño bautizado que un niño que no lo está. No es lo mismo. No es lo mismo una persona que está bautizada que una que no lo está”.

Dijo que a través del bautismo las personas entran a formar parte de la Iglesia a la que describió como una madre que da vida a sus hijos. El bautismo los convierte en hijos de Dios.

El Papa repitió que es tan importante saber el día del cumpleaños como la fecha del bautismo. Por eso, puso deberes a los peregrinos.

 

Francisco:

"Me permito daros un consejo. Más que un consejo, una tarea para hoy. En casa buscad, preguntad por la fecha de vuestro bautismo. Así sabréis que día habéis sido bautizados. ¿Lo váis a hacer? No veo entusiasmo. ¿Lo váis a hacer?, ¿eh? ¡Sí!,  porque es una fecha alegre”.

Como hijos de Dios, el Papa dijo que el bautismo da a los cristianos esperanza en Dios y en la salvación. Explicó que la esperanza nunca decepciona y permite perdonar a "los que nos ofenden”.

A pesar de que hacía mucho frío, lascatequesis de los miércoles no se han trasladado aún al Aula Pablo VI. El número de peregrinos que asisten sigue superando la capacidad del auditorio. Por eso, para atender a tantas personas, el Papa de nuevo paseó durante más de media hora por la plaza de San Pedro saludando y bendiciendo.

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Rome Reports

Durante la primera audiencia general del año, el Papa Francisco habló sobre el sacramento del bautismo, que es una "inmersión en la Salvación de Jesús”. Explicó por qué el bautismo no es un simple rito y recomendó a los peregrinos que estaban enla plaza de San Pedro que tuvieran muy presente este sacramento porque a través de él las personas entran a formar parte de la familia cristiana.

Francisco comienza un ciclo de catequesis sobre los sacramentos hablando del Bautismo

Durante la primera audiencia general del año, el Papa Francisco habló sobre el sacramento del bautismo, que es una "inmersión en la Salvación de Jesús”. Explicó por qué el bautismo no es un simple rito y recomendó a los peregrinos que estaban en la plaza de San Pedro que tuvieran muy presente este sacramento porque a través de él las personas entran a formar parte de la familia cristiana.
Francisco dijo que el bautismo es el único medio por el que se puede entrar en la Iglesia, que es como una madre porque trae a los niños al mundo. El Papa terminó su discurso recordando a los peregrinos que recuerden la fecha de su bautismo como la de su cumpleaños y que es un día de fiesta.

Resumen de la catequesis del Papa Francisco en español

Ciudad del Vatino, 8 de enero, 2014 (Rome Reports)

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy comenzamos una serie de catequesis sobre los sacramentos, que son el centro de la fe cristiana, por los que Dios comunica su gracia, se hace presente y actúa en nuestra vida.

El Bautismo es el sacramento sobre el que se fundamenta nuestra fe y nos hace miembros vivos de Cristo y de su Iglesia. No es un simple rito o un hecho formal, es un acto que afecta en profundidad la existencia. Por él, nos sumergimos en la fuente inagotable de vida, que proviene de la muerte de Jesús. Así podemos vivir una vida nueva, de comunión con Dios y con los hermanos. Aunque muchos no tenemos el mínimo recuerdo de la celebración de este sacramento, porque fuimos bautizados de chicos, estamos llamados a vivir cada día aspirando a la vocación que en él recibimos.

Si seguimos a Jesús y permanecemos en la Iglesia, con nuestros límites y fragilidades, y pecados, es gracias a los sacramentos por los que nos convertimos en nuevas criaturas y somos revestidos de Cristo.

Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, veo a la diócesis de Cuenca allí, Argentina, Bolivia, Venezuela, México y los demás países latinoamericanos. Invito a todos a experimentar en la vida de cada día la gracia que recibimos en el Bautismo, siendo verdaderos hermanos y hermanas de Cristo y verdaderos miembros de la Iglesia. Feliz año a todos. Muchas gracias.

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Rome Reports

Francisco anunció públicamente las fechas de su viaje a Medio Oriente que incluirá etapas en Jordania, Israel y los Territorios Palestinos

El Papa ha anunciado su peregrinación veloz a Tierra Santa

Francisco anunció públicamente las fechas de su viaje a Medio Oriente que incluirá etapas en Jordania, Israel y los Territorios Palestinos

Tres días, tres etapas. Será una peregrinación veloz pero histórica, para recordar el 50 aniversario del primer viaje de un Papa de Roma a esas tierras, marcado por el abrazo entre Pablo VI y el patriarca ortodoxo Atenágoras. El Papa Francisco confirmó hoy que su segunda gira internacional será a Medio Oriente, tendrá lugar del 24 al 26 de mayo próximos e incluirá actos en Jordania, Israel y los Territorios Palestinos.

El anuncio llegó durante la bendición dominical con el Angelus. Asomado a la ventana de su estudio personal, en el Palacio Apostólico del Vaticano, Jorge Mario Bergoglio dio la noticia ante una multitud que llenó la Plaza de San Pedro no obstante la lluvia y el frío.

“En el clima de gozo, típico de este tiempo navideño, deseo anunciar que del 24 al 26 de mayo próximo, si Dios quiere, cumpliré un peregrinaje en Tierra Santa. El objetivo principal es conmemorar el histórico encuentro entre el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras, que ocurrió exactamente el 5 de enero, como hoy, de hace 50 años”, indicó.

Precisó que su periplo incluirá tres etapas: Amman, Belén y Jerusalén. Reveló también que en el santo sepulcro se celebrará un encuentro ecuménico con todos los representantes de las Iglesias cristianas de Jerusalén, junto al patriarca Bartolomeo de Constantinopla. “Desde ahora les pido rezar por este peregrinaje, que será un peregrinaje de oración”, añadió.

Como prácticamente todos los domingos el pontífice improvisó parte de su discurso, pero esta vez fueron unas pocas frases. Tuvo un arranque de espontaneidad cuando dijo gracias por los dibujos “bellos, bellos, bellos” que le hicieron llegar muchos niños para felicitarle por la Navidad y el año nuevo. “¡Qué bien dibujan los niños!”, insistió desatando un aplauso generalizado. Agradeció también a los jóvenes, los ancianos, las comunidades parroquiales y religiosas, las asociaciones, los movimientos y los diversos grupos que le manifestaron su afecto y cercanía. “¡Me gustaría, pero es imposible, responder a todos!”, precisó.

En su reflexión antes del Angelus habló del significado profundo de la Navidad de Jesús, que resumió en la frase bíblica: “El verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Sostuvo que en esas palabras, que no terminan de maravillar, está todo el cristianismo.

Destacó que Dios se hizo “mortal” y “frágil”, compartió la condición humana excepto por el pecado. Es más, asumió los pecados de los hombres como si fueran suyos y así entró en la historia, volviéndose plenamente “Dios con nosotros!”.

“La Navidad nos revela el amor inmenso de Dios por la humanidad. De ahí deriva el entusiasmo, la esperanza de nosotros los cristianos, que en nuestra pobreza sabemos ser amados, ser visitados, acompañados por Dios y miramos al mundo y a la historia como el lugar en el cual caminar con él y entre nosotros, hacia los cielos nuevos y la tierra nueva”, estableció.

Según el líder católico, con el nacimiento de Jesús no sólo nació un nuevo mundo sino también un mundo que puede ser siempre renovado; ya que Dios está presente en el mundo para suscitar “hombres nuevos”, para purificarlo del pecado que lo envejece y lo corrompe.

Advirtió que por mucho que la historia humanay la personal de cada uno pueda estar marcada por las dificultades y por las debilidades, la fe en la encarnación habla de un Dios solidario con el hombre y con su historia. “Esta proximidad de Dios al hombre es un regalo que no termina nunca”, insistió.

“El verbo de Dios planta su carpa entre nosotros, pecadores y necesitados de misericordia. Y todos nosotros deberíamos apurarnos a recibir la gracia que él nos ofrece. Pero nosotros muchas veces lo rechazamos, preferimos permanecer en la cerrazón de nuestros errores y en la angustia de nuestros pecados. Aún así Jesús no desiste y no deja de ofrecerse a sí mismo y a su gracia que nos salva. Este es un mensaje de salvación, antiguo y siempre nuevo. Y nosotros estamos llamados a atestiguar con gozo este mensaje del evangelio de la vida y de la luz, de la esperanza y del amor”, aseguró.

Vatican Insider

El Obispo de Roma, en el santuario de San Pedro, recordó en la Santa Misa que los Magos siguiendo una luz buscan la Luz con mayúscula. “La estrella que apareció en el cielo enciende en su mente y en su corazón una luz que los mueve a la búsqueda de la gran Luz de Cristo. Los Magos siguen fielmente esa luz que los inspira interiormente, y encuentran al Señor”

“Siguiendo una luz, buscan la Luz”, dijo el Papa de los Sabios de Oriente

Con nuestra estrella solar entibiando la fría y húmeda mañana romana, después de varios días de lluvia intensa, el Obispo de Roma, en el santuario de San Pedro, recordó en la Santa Misa que los Magos siguiendo una luz buscan la Luz con mayúscula. “La estrella que apareció en el cielo enciende en su mente y en su corazón una luz que los mueve a la búsqueda de la gran Luz de Cristo. Los Magos siguen fielmente esa luz que los inspira interiormente, y encuentran al Señor” explicó.

Ciudad del Vatino, 6 de enero, 2014 (Radio Vaticana)

En la fiesta de la Epifanía, en la que se recuerda la manifestación de Jesús a la humanidad en el rostro de un Niño – dijo Francisco - sentimos junto a nosotros a los Magos, como sabios compañeros de camino. “Su ejemplo nos ayuda a levantar la mirada hacia la estrella y a seguir los grandes deseos de nuestro corazón. Nos enseñan a no contentaros de una vida mediocre, de “pequeño cabotaje”, sino a dejarnos atraer siempre por lo que es bueno, verdadero, bello… por Dios, ¡que todo esto lo es de modo cada vez más grande! Y nos enseñan a no dejarnos engañar por las apariencias, por aquello que para el mundo es grande, sapiente, potente. No hay que detenerse allí. No hay que contentarse con la apariencia, la fachada. Es necesario ir más allá, hacia Belén, allí donde, en la sencillez de una casa de periferia, entre una mamá y un papá llenos de amor y de fe, resplandece el Sol que ha nacido de lo alto, el Rey del universo. Siguiendo el ejemplo de los Magos, con nuestras pequeñas luces, busquemos la Luz”.

El Vicario de Cristo explicó que en el recorrido de los Magos de Oriente está simbolizado el destino de cada hombre, porque nuestra vida es un caminar hacia Jesús, Luz del mundo. Tenemos dos grandes libros que nos orientan en la peregrinación: el libro de la creación y el libro de las Sagradas Escrituras. Y exhortó especialmente a escuchar el Evangelio, leerlo, meditarlo y hacerlo nuestro alimento espiritual nos permite encontrar a Jesús vivo, hacer experiencia de Él y de su amor.

El Sucesor de Pedro indicó que, como refiere el Evangelio, cuando llegaron a Jerusalén los Magos perdieron por un momento la vista de la estrella. En particular, su luz está ausente en el palacio del rey Herodes: aquella morada es tenebrosa, allí reinan la oscuridad, la difidencia, el miedo. “Herodes, en efecto, se muestra desconfiado y preocupado por el nacimiento de un Niño frágil que él siente como un rival. En realidad Jesús no ha venido a derrocarlo a él, miserable fantoche, ¡sino al Príncipe de este mundo! Sin embargo, el rey y sus consejeros sienten que peligran las estructuras de su poder, temen que se inviertan las reglas del juego, que se desenmascaren las apariencias. Todo un mundo construido sobre el dominio, sobre el éxito y sobre el tener, ¡se pone en crisis por un Niño! Y Herodes llega hasta asesinar a los niños”, dijo el Papa y explicó que “los Magos supieron superar ese peligroso momento de oscuridad ante Herodes, porque creyeron en las Escrituras, en la palabra de los profetas que indicaba en Belén el lugar del nacimiento del Mesías. De este modo escaparon del entumecimiento de la noche del mundo, retomaron el camino hacia Belén y allá vieron nuevamente la estrella, experimentando «una inmensa alegría» (Mt 2, 10)”. jesuita Guillermo Ortiz - RV

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Texto completo de la homilía del Santo Padre Francisco:

«Lumen requi runt lumine». Esta sugestiva expresión de un himno litúrgico de la Epifanía se refiere a la experiencia de los Magos: siguiendo una luz ellos buscan la Luz. La estrella que apareció en el cielo enciende en su mente y en su corazón una luz que los mueve a la búsqueda de la gran Luz de Cristo. Los Magos siguen fielmente esa luz que los inspira interiormente, y encuentran al Señor.

En este recorrido de los Magos de Oriente está simbolizado el destino de cada hombre: nuestra vida es un caminar, iluminados por las luces que iluminan el camino, para encontrar la plenitud de la verdad y del amor, que nosotros, los cristianos, reconocemos en Jesús, Luz del mundo.

Y cada hombre, como los Magos, tiene a disposición dos grandes “libros” de los cuales deducir los signos para orientarse en la peregrinación: el libro de la creación y el libro de las Sagradas Escrituras. Lo importante es estar atentos, vigilar, escuchar a Dios que nos habla, siempre nos habla. Come dice el Salmo, refiriéndose a la Ley del Señor: «Para mis pasos tu palabra es una lámpara, una luz en mi sendero» (Sal 119, 105). Especialmente escuchar el Evangelio, leerlo, meditarlo y hacerlo nuestro alimento espiritual nos permite encontrar a Jesús vivo, hacer experiencia de Él y de su amor.

La primera Lectura hace resonar, por boca del profeta Isaías, el llamamiento de Dios en Jerusalén: «¡Levántate, resplandece!» (60,1). Jerusalén es llamada a ser la ciudad de la luz, que refleja sobre el mundo la luz de Dios y ayuda a los hombres a caminar en sus caminos. Esta es la vocación y la misión del Pueblo de Dios en el mundo. Pero Jerusalén puede faltar a esta llamada del Señor. Nos dice el Evangelio que los Magos, cuando llegaron a Jerusalén, perdieron por un momento la vista de la estrella. No la veían más. En particular, su luz está ausente en el palacio del rey Herodes: aquella morada es tenebrosa, allí reinan la oscuridad, la difidencia, el miedo,, la envidia. Herodes, en efecto, se muestra desconfiado y preocupado por el nacimiento de un Niño frágil que él siente como un rival. En realidad Jesús no ha venido a derrocarlo a él, miserable fantoche, ¡sino al Príncipe de este mundo! Sin embargo, el rey y sus consejeros sienten que peligran las estructuras de su poder, temen que se inviertan las reglasdel juego, que se desenmascaren las apariencias. Todo un mundo construido sobre el dominio, sobre el éxito y sobre el tener, sobre la corrupción ¡se pone en crisis por un Niño! Y Herodes llega hasta asesinar a los niños. Un padre de la Iglesia decía: «Matas a los niños en la carne porque el miedo te mata en el corazón » - San Quodvultdeus (Disc. 2 en el Símbolo: PL 40, 655). Es así, tenía miedo y en este miedo enloqueció.

Los Magos supieron superar ese peligroso momento de oscuridad ante Herodes, porque creyeron en las Escrituras, en la palabra de los profetas que indicaba en Belén el lugar del nacimiento del Mesías. De este modo escaparon del entumecimiento de la noche del mundo, retomaron el camino hacia Belén y allá vieron nuevamente la estrella. El evangelio dice que experimentaron «una inmensa alegría» (Mt 2, 10). Esa estrella que no se veía en la mundanidad de aquel palacio.

Un aspecto de la luz que nos guía en el camino de la fe es también la santa “astucia”. Es una virtud esta “santa astucia”. Se trata de aquella sagacidad espiritual que nos permite reconocer los peligros para evitarlos. Los Magos supieron usar esta luz de “astucia” cuando, en el camino de regreso, decidieron no pasar por el palacio tenebroso de Herodes, sino recorrer otro camino. Estos Magos venidos de Oriente nos enseñan cómo no caer en las insidias de las tinieblas y cómo defendernos de la oscuridad que trata de envolver nuestra vida. Ellos, con esta santa astucia custodiaron la fe. También nosotros debemos custodiar nuestra fe. Custodiarla de la oscuridad que tantas veces, es una oscuridad travestida de luz, porque el demonio, dice san Pablo, se viste de ángel de luz. Y aquí necesitamos la santa astucia para custodiar nuestra fe del canto de las sirenas que te dicen: hoy tenemos que hacer esto o aquello. Pero la fe es un don, una gracia, a nosotros nos toca custodiarla con este santa astucia, con la oración, con el amor, con la caridad. Es necesario acoger en nuestro corazón la luz de Dios y, al mismo tiempo, cultivar esa astucia espiritual que sabe conjugar sencillez y astucia, como Jesús pide a los discípulos: «Prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas» (Mt 10, 16).

En la fiesta de la Epifanía, en que recordamos la manifestación de Jesús a la humanidad en el rostro de un Niño, sentimos junto a nosotros a los Magos, como sabios compañeros de camino. Su ejemplo nos ayuda a levantar la mirada hacia la estrella y a seguir los grandes deseos de nuestro corazón. Nos enseñan a no contentaros de una vida mediocre, de “pequeño cabotaje”, sino a dejarnos atraer siempre por lo que es bueno, verdadero, bello… por Dios, ¡que todo esto lo es de modo cada vez más grande! Y nos enseñan a no dejarnos engañar por las apariencias, por aquello que para el mundo es grande, sapiente, potente. No hay que detenerse allí. No hay que contentarse con la apariencia, la fachada. Es necesario custodiar la fe, en este tiempo es muy importante. Es necesario ir más allá de la oscuridad, más allá del canto de las sirenas, de la mundanidad, de tantas modernidades de hoy. Es necesario ir hacia Belén, allí donde, en la sencillez de una casa de periferia, entre una mamá y un papá llenos de amor y de fe, resplandece el Sol que ha nacido de lo alto, el Rey del universo. Siguiendo el ejemplo de los Magos, con nuestras pequeñas luces, busquemos la Luz y custodiemos la fe.»

(Traducción: María Fernanda Bernasconi y jesuita Guillermo Ortiz – RV).

News.va

 

El Pontífice presidió esta mañana la Eucaristía del primero del año en la Basílica de San Pedro en la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios y en la 47ª Jornada Mundial de la Paz.

La Virgen es Madre de todos los hombres, buenos y malos, todos, y los ama como los ama Jesús

El Pontífice presidió esta mañana la Eucaristía del primero del año en la Basílica de San Pedro en la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios y en la 47ª Jornada Mundial de la Paz.

Ciudad del Vaicano, 1 de enero, 2014 (Radio Vaticana)

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Homilía completa del Santo Padre Francisco:

La primera lectura que hemos escuchado nos propone una vez más las antiguas palabras de bendición que Dios sugirió a Moisés para que las enseñara a Aarón y a sus hijos: «Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su gracia. Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz» (Nm6,24-25). Es muy significativo escuchar de nuevo esta bendición precisamente al comienzo del nuevo año: ella acompañará nuestro camino durante el tiempo que ahora nos espera. Son palabras de fuerza, de valor, de esperanza. No de una esperanza ilusoria, basada en frágiles promesas humanas; ni tampoco de una esperanza ingenua, que imagina un futuro mejor sólo porque es futuro. Esta esperanza tiene su razónde ser precisamente en la bendición de Dios, una bendición que contiene el mejor de los deseos, el deseo de la Iglesia para todos nosotros, impregnado de la protección amorosa del Señor, de su ayuda providente.

El deseo contenido en esta bendición se ha realizado plenamente en una mujer, María, por haber sido destinada a ser la Madre de Dios, y se ha cumplido en ella antes que en ninguna otra criatura.

Madre de Dios. Este es el título principal y esencial de la Virgen María. Es una cualidad, un cometido, que la fe del pueblo cristiano siempre ha experimentado, en su tierna y genuina devoción por nuestra madre celestial.

Recordemos aquel gran momento de la historia de la Iglesia antigua, el Concilio de Éfeso, en el que fue definida con autoridad la divina maternidad de la Virgen. La verdad sobre la divina maternidad de María encontró eco en Roma, donde poco después se construyó la Basílica de Santa María «la Mayor», primer santuario mariano de Roma y de todo occidente, y en el cual se venera la imagen de la Madre de Dios —la Theotokos— con el título de Salus populi romani. Sedice que, durante el Concilio, los habitantes de Éfeso se congregaban a ambos lados de la puerta de la basílica donde se reunían los Obispos, gritando: «¡Madre de Dios!». Los fieles, al pedir que se definiera oficialmente este título mariano, demostraban reconocer ya la divina maternidad. Es la actitud espontánea y sincera de los hijos, que conocen bien a su madre, porque la aman con inmensa ternura. Pero es algo más: es el sensus fidei del santo pueblo fiel de Dios, que nunca, en su unidad, nunca se equivoca.

 

María está desde siempre presente en el corazón, en la devoción y, sobre todo, en el camino de fe del pueblo cristiano. «La Iglesia… camina en el tiempo… Pero en este camino —deseo destacarlo enseguida— procede recorriendo de nuevo el itinerario realizado por la Virgen María» (Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, 2). Nuestro itinerario de fe es igual al de María, y por eso la sentimos particularmente cercana a nosotros. Por lo que respecta a la fe, que es el quicio de la vida cristiana, la Madre de Dios ha compartido nuestra condición, ha debido caminar por los mismos caminos que recorremos nosotros, a veces difíciles y oscuros, ha debido avanzar en «la peregrinación de la fe» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. Lumen gentium, 58).

Nuestro camino de fe está unido de manera indisoluble a María desde el momento en que Jesús, muriendo en la cruz, nos la ha dado como Madre diciendo: «He ahí a tu madre» (Jn 19,27). Estas palabras tienen un valor de testamento y dan al mundo una Madre. Desde ese momento, la Madre de Dios se ha convertido también en nuestra Madre. En aquella hora en la que la fe de los discípulos se agrietaba por tantas dificultades e incertidumbres, Jesús les confió a aquella que fue la primera en creer, y cuya fe no decaería jamás. Y la «mujer» se convierte en nuestra Madre en el momento en el que pierde al Hijo divino. Y su corazón herido se ensancha para acoger a todos los hombres, buenos y malos, a todos, y los ama como los amaba Jesús. La mujer que en las bodas de Caná de Galilea había cooperado con su fe a la manifestación de las maravillas de Dios en el mundo, en el Calvario mantiene encendida la llama de la fe en la resurrección de su Hijo, y la comunica con afecto materno a los demás. María se convierte así en fuente de esperanza y de verdadera alegría.

La Madre del Redentor nos precede y continuamente nos confirma en la fe, en la vocación y en la misión. Con su ejemplo de humildad y de disponibilidad a la voluntad de Dios nos ayuda a traducir nuestra fe en un anuncio del Evangelio alegre y sin fronteras. De este modo nuestra misión será fecunda, porque está modelada sobre la maternidad de María. A ella confiamos nuestro itinerario de fe, los deseos de nuestro corazón, nuestras necesidades, las del mundo entero, especialmente el hambre y la sed de justicia y de paz y de Dios; y la invocamos todos juntos, y os invito a invocarla tres veces, imitando a aquellos hermanos de Éfeso, diciéndole: ¡Madre de Dios! ¡Madre de Dios! ¡Madre de Dios! ¡Madre de Dios! Amén.

Radio Vaticana

"Recojamos como en una cesta los dí­as, semanas y meses para ofrecerlos al Señor. Agradecemos y pedimos perdón"

El papa Francisco presidió este martes por la tarde en la basílica de San Pedro, la celebración de las vísperas de la solemnidad de María Santísima Madre de Dios. Le siguió la exposición del Santísimo Sacramento y el Te Deum para agradecer por el año civil transcurrido. La ceremonia solemne animada por el coro pontificio de la Capilla Sixtina concluyó con la bendición eucarística.

En sus palabras el Santo Padre recordó que "cada momento de nuestra vida no es provisorio, es definitivo y cada acción nuestra está cargada de eternidad".

Añadió que "un año que ha pasado por lo tanto no nos lleva a una realidad que termina pero a una realidad que se cumple, es un paso ulterior hacia la meta que está delante de nosotros: una meta de esperanza y de felicidad, porque encontraremos a Dios, razón de nuestra esperanza y fuente de nuestra alegría".

"Mientras llega su término el año 2013 -indicó el Santo Padre- recogemos como en un cesto, los días, las semanas, los mese que hemos vivido, para ofrecer todo al Señor. Y preguntarnos: ¿Cómo hemos vivido el tiempo que él nos ha donado? ¿Lo hemos vivido sobre todo para nosotros mismos, para nuestros intereses, o hemos sabido usarlo también para los otros? ¿Cuánto tiempo hemos reservado para 'estar con Él', en la oración, en el silencio, en la adoración?".

"Esta noche concluimos el Año del Señor 2013, agradeciendo y pidiendo perdón. Las dos cosas juntas, agradecemos y pedimos perdón" dijo. Y el obispo de Roma recordó que también en una ciudad hermosa como lo es ésta, existen situaciones de dificultad, refugiados, quienes no encuentran trabajo, quienes sufren. Y de la responsabilidad que tienen todos sus habitantes de superar y ayudar en esas situaciones, involucrándose y no mirando la ciudad como se mira una tarjeta postal, porque la ciudad es como un mosaico en el cual cada uno de nosotros es un pequeño azulejo.

Al terminar la celebración de las Vísperas en la basílica de San Pedro, el santo padre realizó una breve visita al pesebre preparado en la Plaza de San Pedro, al que se acercó en el jeep cubierto. Allí al concluir sus oraciones ante el pesebre, saludó a quienes trabajaron en armarlo. Y después se acercó para saludar al público que se apiñaba en las vallas.

Texto completo de las palabras que el santo padre dirigió a los presentes

“El apóstol Juan define el tiempo presente de una manera precisa: “Ha llegado la última hora”. Esta afirmación que se repite en la misa del 31 de diciembre, significa que con la venida de Dios en la historia estamos ya en los tiempos “últimos”, después de los cuales el paso final será la segunda y definitiva venida de Cristo.

Naturalmente aquí se habla de la 'calidad' del tiempo, no de su 'cantidad'. Con Jesús ha venido la plenitud del tiempo, plenitud de significado y plenitud de salvación. Y no habrá más una nueva revelación, pero la manifestación plena de lo que Jesús ha ya revelado.

En este sentido estamos ya en la 'última hora'; cada momento de nuestra vida no es provisorio es definitivo y cada acción nuestra está cargada de eternidad. De hecho la respuesta que damos hoy a Dios que nos ama en Jesucristo, incide en nuestro futuro.

La visión bíblica y cristiana del tiempo y de la historia no es cíclica, pero linear: es un camino que va hacia un cumplimiento. Un año que ha pasado por lo tanto no nos lleva a una realidad que termina pero a una realidad que se cumple, es un paso ulterior hacia la meta que está delante de nosotros: una meta de esperanza y de felicidad, porque encontraremos a Dios, razón de nuestra esperanza y fuente de nuestra alegría.

Mientras llega a su término el año 2013, recogemos como en un cesto, los días, las semanas, los mese que hemos vivido, para ofrecer todo al Señor. Y preguntarnos: ¿cómo hemos vivido el tiempo que él nos ha donado? ¿Lo hemos vivido sobre todo para nosotros mismos, para nuestros intereses, o hemos sabido usarlo también para los otros? ¿Cuánto tiempo hemos reservado para 'estar con él', en la oración, en el silencio, en la adoración?

Y después pensemos, nosotros ciudadanos romanos, también a esta ciudad de Roma. ¿Qué ha sucedido este año? ¿Qué está sucediendo, qué sucederá? ¿Cómo es la calidad de la vida en esta ciudad? ¡Depende de todos nosotros! ¿Cómo es la calidad de nuestra ciudadanía? ¿Este año hemos contribuido en nuestra pequeña capacidad a volverla vivible, ordenada, acogedora?

De hecho el rostro de una ciudad es como un enorme mosaico cuyos azulejos son todos los que allí viven. Seguramente quien recubre cargos públicos tiene mayor responsabilidad, pero cada uno es corresponsable en el bien y en el mal.

Roma es una ciudad de una belleza única. Su patrimonio espiritual y cultural es extraordinario. Y al mismo tiempo en Roma existen tantas personas marcadas por las miserias materiales y morales, personas pobres, infelices, sufridoras, que interpelan la conciencia de cada ciudadano.

En Roma quizás sentimos más fuerte este contraste entre el ambiente majestuoso y cargado de belleza artística y el malestar social de quien hace más esfuerzo. Roma es una ciudad llena de turistas, pero también llena de refugiados. Roma está llena de gente que trabaja, pero también de personas que no encuentran trabajo o realizan trabajos mal pagados y a veces indignos. Y todos tienen derecho a ser tratados con la misma actitud de acogida y equidad, porque cada uno es portador de dignidad humana.

Es el último día del año. ¿Qué haremos, como actuaremos en el próximo año para volver un poco mejor a nuestra ciudad? Roma del año nuevo tendrá un rostro aún más bello si será aún más rica de humanidad, que sabe hospedar, acoger. Si todos nosotros estaremos atentos y seremos generosos hacia quien está en dificultad; si sabremos colaborar con el espíritu constructivo y solidario, en favor del bien de todos.

Roma del año nuevo será mejor si no habrán personas que la miran 'de lejos', como a una tarjeta postal, que miran la vida solamente 'desde el balcón', sin involucrarse en tantos problemas humanos, problemas de hombres y mujeres que al final... y desde el principio, queramos o no, son nuestros hermanos.

En esta perspectiva la Iglesia de Roma se siente impregnada para dar su contribución a la vida y al futuro de la ciudad. Pero es su deber, se siente animada y a animar con la levadura del evangelio, a ser signo e instrumento de la misericordia de Dios.

Esta noche concluimos el Año del Señor 2013, agradeciendo y pidiendo perdón. Las dos cosas juntas, agradecemos y pedimos perdón.

Agradecemos por todos los beneficios que Dios nos ha dado, y especialmente por su paciencia y su fidelidad, que se manifiestan en el sucederse de los tiempos, pero en modo singular en la plenitud del tiempo cuando “Dios mandó a su Hijo, nacido de mujer”.

La Madre de Dios, en cuyo nombre mañana iniciaremos un nuevo tramo de nuestra peregrinación terrena, nos enseñe a acoger a Dios hecho hombre, porque cada año, cada mes, cada día sea lleno de su eterno amor”.

Zenit.org

Augusto recibe a sus invitados. Dos mil años después de su muerte, el primer emperador vuelve a Roma, la capital del imperio que gobernó durante 40 años.

 

El emperador Augusto "regresa" a Roma

Augusto recibe a sus invitados. Dos mil años después de su muerte, el primer emperador vuelve a Roma, la capital del imperio que gobernó durante 40 años.
Bajo su mandato, el más largo de la historia romana, el Imperio extendió sus dominios por casi toda Europa. Ahora esta muestra conmemora el bimilenario de su muerte y recuerda su figura y sus conquistas a través de piezas únicas. 

 

CLAUDIO PARISI PRESICCE
Co-director de "Augusto”
"Lo que más llama la atención es haber tenido la posibilidad de unir tantas obras maestras. Son muchas las obras que se exponen aquí por primera vez y que han salido de sus lugares de origen por primera vez tanto si hablamos del ámbito italiano como de los museos extranjeros”.
 
Esta es una de las obras maestras, Augusto en bronce emergido del mar Egeo, que por primera vez visita Italia. Pero además Londres, París, Viena o Nueva York han prestado sus fondos para componer esta exposición. Del Museo Británico llega este raro camafeo, el conocido como "Blacas Cameo” tallado en ónix, una piedra semipreciosa. También este busto del emperador procede de Londres. Augusto amaba su imagen y conocía bien el poder que tenía.
 
CLAUDIO PARISI PRESICCE
Co-director de "Augusto”
"Esta muestra recoge el arte figurativo de la época augusta recopilando las obras principales que ilustran cómo Augusto usaba el arte para la propia propaganda y, por tanto, como había transformado la Roma republicana en una Roma imperial a través del poder de la imagen”.
 
Por eso su retrato y sus símbolos se prodigaban en monedas y camafeos, como estos dos llegados de Nueva York y de París. Pero sin duda, la imagen que tenemos en la retina de Octavio Augusto es ésta: El Augusto de Prima Porta de los Museos Vaticanos, que también abandona su museo por primera vez. Aquí arenga a las tropas acompañado por el Doríforo del Museo Arqueológico de Nápoles, el perfecto modelo clásico.
 
E incluso, su enemiga, Cleopatra, también está en la exposición como parte de la historia personal y bélica del emperador romano.
 
Para todos los interesados, el imperio de Augusto vuelve a instalarse en Roma sólo hasta el próximo 9 febrero.

«Que en esta Navidad, el amor, la bondad y la generosidad entre todos sean un reflejo y una prolongación de la luz de Jesús, que desde la gruta de Belén ilumina nuestros corazones», pidió el Papa Francisco en la última audiencia general de este año.

"Dios se abaja, se hace pequeño y pobre"

«Que en esta Navidad, el amor, la bondad y la generosidad entre todos sean un reflejo y una prolongación de la luz de Jesús, que desde la gruta de Belén ilumina nuestros corazones», pidió el Papa Francisco en la última audiencia general de este año.

Ciudad del Vaticano, 18 de diciembre, 2013 (Vatican.va)

"Queridos hermanos y hermanas:

Cercanos ya a la Navidad, les propongo pensar sobre el nacimiento de Jesús como expresión de la confianza de Dios en el hombre y fundamento de la esperanza del hombre en Dios.

El Verbo no se ha encarnado en un mundo ideal, sino que ha querido compartir nuestras alegrías y sufrimientos, y demostrarnos que Dios se ha puesto de parte de los hombres, con su amor real y concreto. Y nos «regala» una energía espiritual que nos sostiene en medio de las luchas de cada día.

La Navidad nos puede hacer pensar dos cosas. Primero, que Dios se abaja, se hace pequeño y pobre. Por eso, si queremos ser como Él, no podemos situarnos por encima de los demás, con vanidad, sino que tenemos que ponernos al servicio de los demás, ser solidarios, especialmente con los más débiles y marginados, haciéndoles sentir así la cercanía de Dios.

Segundo: ya que Jesús, en su Encarnación, se comprometió con los hombres hasta el punto de hacerse uno de nosotros, el trato que nosotros les damos a nuestros hermanos o hermanas se lo estamos dando al mismo Jesús. Recordemos que «quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve» (1 Jn 4,20)".

Fuente: Vatican.va

El Papa es un actor de primer orden en la opinión pública mundial: los medios sociales están acelerando ese aspecto de su figura, dentro y fuera de la Iglesia Católica. Es el líder que nos gustaría tener.

Francisco, “Persona del Año” de la revista Time, sigue acumulando portadas

El Papa es un actor de primer orden en laopinión pública mundial: los medios sociales están acelerando ese aspecto de su figura, dentro y fuera de la Iglesia Católica. Es el líder que nos gustaría tener.

Francisco es ya uno de los grandes fenómenos de opinión pública y comunicación de comienzos del siglo XXI. La revista Time (11 de diciembre) le ha nombrado “Persona del Año”. Time reconoce al “Papa del pueblo”,  “que adoptó el nombre de un santo humilde”. El primer Papa no europeo en 1.200 años “está llamado a transformar un lugar que mide los cambios por siglos”.

La investigación demuestra que cuando crece la “visibilidad mediática” se pueden producir descensos parciales pero la tendencia es de crecimiento constante. La visibilidad en los medios de Juan Pablo II continuó en el pontificado de Benedicto XVI y ahora con Francisco, que se encuentra frecuentemente en las portadas y abriendo programas de noticias en televisión. El reciente nombramiento de persona del año por "Time", que ya recibieron Juan XXIII y Juan Pablo II, es un hito más en este sentido. Otro ha sido la muy comentada portada de The New Yorker (23 de diciembre). El Papa es un actor de primer orden en la opinión pública mundial: los medios sociales están acelerando ese aspecto de su figura, dentro y fuera de la Iglesia Católica.

El Papa Francisco no sólo dice cosas, sino que las hace. Es un líder de verdad. Quizá la fascinación de medios y públicos con su figura tenga que ver con el carácter de referencia del Papa en un mundo de vínculos débiles e inestables, donde todo cambia. En Francisco brilla una de las dimensiones más relevantes de la comunicación y los medios: acercar a las personas. En el fondo, es el líder que nos gustaría tener.

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