Confiar en el Señor, incluso en las situaciones límite. Esta es la exhortación del papa Francisco en su homilía de este lunes en la Casa Santa Marta. El santo padre ha subrayado que los cristianos están llamados a tomar decisiones definitivas, como nos enseñan los mártires de todos los tiempos. También hoy, ha observado, hay hermanos perseguidos que son un ejemplo para nosotros y nos animan a confiar totalmente en el Señor.

“Nos hará bien pensar en estos hermanos y hermanas que, en toda nuestra historia, también hoy, hacen elecciones definitivas"

Confiar en el Señor, incluso en las situaciones límite. Esta es la exhortación del papa Francisco en su homilía de este lunes en la Casa Santa Marta. El santo padre ha subrayado que los cristianos están llamados a tomar decisiones definitivas, como nos enseñan los mártires de todos los tiempos. También hoy, ha observado, hay hermanos perseguidos que son un ejemplo para nosotros y nos animan a confiar totalmente en el Señor.

En sus palabras, el pontífice se ha detenido en las figuras que nos presentan la Primera Lectura de este día, tomada del Libro de Daniel, y el Evangelio: los jóvenes hebreos esclavos en la Corte del rey Nabucodonosor y la viuda que va al Templo a adorar al Señor.

En ambos casos, ha señalado el santo padre, la situación es límite: la viuda en condiciones de miseria, los jóvenes en la de la esclavitud. La viuda da todo lo que tenía al tesoro del Templo, los jóvenes permanecen fieles al Señor arriesgando sus vidas:

“Ambos, la viuda y los jóvenes, han arriesgado. En su riesgo han elegido al Señor, con un corazón grande, sin intereses personales, sin mezquindad. No tenían un comportamiento mezquino. El Señor, el Señor es todo. El Señor es Dios y se confiaron al Señor. Y esto no lo han hecho por una fuerza, me permito la palabra, fanática, no: ‘Esto debemos hacerlo, Señor’, ¡no! Es otra cosa, se han confiado,porque sabían que el Señor es fiel. Se confiaron en esa fidelidad que siempre está, porque el Señor no cambia, no puede: siempre es fiel, no puede no ser fiel, no puede negarse a sí mismo”.

Esta confianza en el Señor, ha indicado, les llevó a “hacer esta elección por el Señor”, porque saben que Él “es fiel”. Una elección que sirve tanto en las pequeñas cosas como en las elecciones grandes y difíciles:

“También en la Iglesia, en la historia de la Iglesia, se encuentran hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, que hacen esta elección. Cuando nosotros escuchemos la vida de los mártires, cuando nosotros leamos en los periódicos las persecuciones contra los cristianos, hoy, pensemos en estos hermanos y hermanas que en situaciones límite hacen esta elección. Ellos viven en este tiempo. Ellos son un ejemplo para nosotros y nos animan a dar al tesoro del Templo todo lo que tenemos para vivir”.

El Señor, ha recordado el papa Francisco, ayuda a los jóvenes hebreos en esclavitud a salir de las dificultades, y también a la viuda la ayuda el Señor. Hay una alabanza de Jesús hacia ella y también una victoria:

“Nos hará bien pensar en estos hermanos y hermanas que, en toda nuestra historia, también hoy, hacen elecciones definitivas. Pensemos también en tantas mamás y padres de familia que todos los días hacen elecciones definitivas para ir hacia delante con sus familias, con sus hijos. Y esto es un tesoro en la Iglesia. Ellos nos dan testimonio, y ante tantos que nos dan testimonio, pidamos al Señor la gracia del coraje, de la valentía de ir hacia delante en nuestra vida cristiana, en las situaciones habituales, comunes, de todos los días y también en las situaciones límite”.

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Zenit.org Video:Romereports.com

Ya está aquí el primer tráiler de Noé [Noah], la cinta que llevará el pasaje bíblico del diluvio universal a la gran pantalla. Una película protagonizada por Russell Crowe y dirigida por Darren Aronofsky, el director de Cisne negro, El luchador o Réquiem por un sueño.

El estreno de Noé programado para el 4 de abril de 2014

Ya está aquí el primer tráiler de Noé [Noah], la cinta que llevará el pasaje bíblico del diluvio universal a la gran pantalla. Una película protagonizada por Russell Crowe y dirigida por Darren Aronofsky, el director de Cisne negro, El luchador o Réquiem por un sueño.

La epopeya del Arca de Noé salta al cine con una super-producción que recuerda el tono colosalista de algunos filmes bíblicos de los cincuenta: Quo Vadis (1951), La túnica sagrada (1953) o Los Diez Mandamientos (1956);sólo que ahora con un guión más sólido y una mayor riqueza de efectos. En su primer adelanto, la cinta promete una historia épica y una imponente espectacularidad.

En Noé veremos cómo su protagonista no solo debe afrontar la misión de construir el arca para salvar a su familia y a las especies animales del gigantesco diluvio, sino que además tendrá que defenderse de seres humanos corruptos, que intentarán arrebatarle la barca.

Además de Russell Crowe, Aronofsky cuenta con un plantel de actores de primera línea, muchos de ellos oscarizados: Jennifer Connelly, que ya coincidió con Crowe en Una Mente maravillosa y que encarnará a Naameh, la mujer de Noé; a Anthony Hopkins que será Matusalén; y a Emma Watson, que interpretará a Ila, una joven que tiene una cercana relación con Sem, uno de los hijos de Noé. A este personaje dará vida Douglas Booth (LOL, Romeo y Julieta), mientras que Logan Lerman (Percy Jackson y el ladrón del rayo, Los tres mosqueteros) dará vida al otro hijo de Noé, Cam. El villano de la película será Ray Winstone (Infiltrados, London Boulevard).

Con un guión que firman Ari Handel y el propio Aronofsky, y que ha contado con la colaboración del nominado al Oscar John Logan (Gladiator, La invención de Hugo), el estreno de la cinta de Darren Aronofsky está fijado para el 4 de abril de 2014.

 

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Jesucristo en el cine

El Papa Francisco presidió en la Plaza de San Pedro la Misa declausura del Año de la Fe. Pese al frío, miles de personas acudieron hasta la plaza de San Pedro para participar en la celebración. Durante la Misa, las reliquias de San Pedro estuvieron expuestas por primera vez. 

El Papa Francisco preside la Misa de clausura del Año de la Fe ante las reliquias de San Pedro expuestas por primera vez

El Año de la Fe concluyó con una Misa presidida por el Papa Francisco en la plaza de San Pedro. Miles de personas acudieron para participar en la celebración a pesar del frío. 
El Papa destacó que los cristianos deben poner siempre a Jesús en el centro de sus vidas.   
El Año de la Fe fue inaugurado por Benedicto XVI en octubre de 2012 con el fin de invitar a los católicos a profundizar en el conocimiento de la fe y transmitirla a los demás.

Ciudad del Vaticano, 24 de noviembre, 2013 (Rome Reports)

Francisco: “Así nuestros pensamientos serán pensamientos cristianos, pensamientos de Cristo. Nuestras obras serán obras cristianas, obras de Cristo”.

El Papa agradeció a Benedicto XVI su iniciativa de impulsar el Año de la Fe. También dio las gracias a los 250 patriarcas, obispos y sacerdotes que participaron en la Misa.

A partir del Evangelio del domingo, el Papa explicó que Jesús habla de perdón, no de condenación. De hecho, durante la Misa había 50 sacerdotes para quienes quisieran confesarse. Dijo que tal y como Jesús perdona al ladrón crucificado a su lado, así perdona a todos los pecadores. Además pidió a los presentes en la plaza que rezaran una oración especial.

Las reliquias de San Pedro fueron por primera vez expuestas al público durante esta Misa. Se colocaron junto al altar en una arqueta que contenía ocho fragmentos de hueso. Al final de la homilía, el Papa las cogió y rezó con ellas.

Francisco entregó a un grupo de personas, entre ellas el director de ROME REPORTS Javier Martínez-Brocal, su primera exhortación apostólica. El documento recoge algunas conclusiones del sínodo sobre la Nueva Evangelización.

El Año de la Fe comenzó en octubre de 2012 para invitar a los católicos a profundizar en la fe y en la tarea de transmitirla.

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Durante la Misa se expusieron por primera vez públicamente las reliquias de San Pedro:

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Homilía del Papa Francisco

La solemnidad de Cristo Rey del Universo, coronación del año litúrgico, señala también la conclusión del Año de la Fe, convocado por el Papa Benedicto XVI, a quien recordamos ahora con afecto y reconocimiento. Con esa iniciativa providencial, nos ha dado la oportunidad de descubrir la belleza de ese camino de fe que comenzó el día de nuestro bautismo, que nos ha hecho hijos de Dios y hermanos en la Iglesia. Un camino que tiene como meta final el encuentro pleno con Dios, y en el que el Espíritu Santo nos purifica, eleva, santifica, para introducirnos en la felicidad que anhela nuestro corazón.

Dirijo también un saludo cordial a los Patriarcas y Arzobispos Mayores de las Iglesias orientales católicas, aquí presentes. El saludo de paz que nos intercambiaremos quiere expresar sobre todo el reconocimiento del Obispo de Roma a estas Comunidades, que han confesado el nombre de Cristo con una fidelidad ejemplar, pagando con frecuencia un alto precio.

Del mismo modo, y por su medio, deseo dirigirme a todos los cristianos que viven en Tierra Santa, en Siria y en todo el Oriente, para que todos obtengan el don de la paz y la concordia. Las lecturas bíblicas que se han proclamado tienen como hilo conductor la centralidad de Cristo. Cristo centro de la creación, del pueblo y de la historia.

El apóstol Pablo, en la segunda lectura, tomada de la carta a los Colosenses, nos ofrece una visión muy profunda de la centralidad de Jesús. Nos lo presenta como el Primogénito de toda la creación: en él, por medio de él y en vista de él fueron creadas todas las cosas. Él es el centro de todo, es el principio. Dios le ha dado la plenitud, la totalidad, para que en él todas las cosas sean reconciliadas (cf. 1,12-20).

Esta imagen nos ayuda a entender que Jesús es el centro de la creación; y así la actitud que se pide al creyente, que quiere ser tal, es la de reconocer y acoger en la vida esta centralidad de Jesucristo, en los pensamientos, las palabras y las obras. La pérdida de este centro, al sustituirlo por otra cosa cualquiera, solo provoca daños, tanto para el ambiente que nos rodea como para el hombre mismo.

Además de ser centro de la creación, Cristo es centro del pueblo de Dios. Nos lo muestra la primera lectura, en la que se habla del día en que las tribus de Israel se acercaron a David y ante el Señor lo ungieron rey sobre todo Israel (cf. 2S 5,1-3). En la búsqueda de la figura ideal del rey, estos hombres buscaban a Dios mismo: un Dios que fuera cercano, que aceptara acompañar al hombre en su camino, que se hiciese hermano suyo.

Cristo, descendiente del rey David, es el «hermano» alrededor del cual se constituye el pueblo, que cuida de su pueblo, de todos nosotros, a precio de su vida. En él somos uno; unidos a él, participamos de un solo camino, un solo destino.

Y, por último, Cristo es el centro de la historia de la humanidad y de todo hombre. A él podemos referir las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias que entretejen nuestra vida. Cuando Jesús es el centro, incluso los momentos más oscuros de nuestra existencia se iluminan, y nos da esperanza, como le sucedió al buen ladrón en el Evangelio de hoy.

Mientras todos se dirigen a Jesús con desprecio -«Si tú eres el Cristo, el Mesías Rey, sálvate a ti mismo bajando de la cruz»- aquel hombre, que se ha equivocado en la vida pero se arrepiente, se agarra a Jesús crucificado implorando: «Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino» (Lc 23,42). Y Jesús le promete: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (v. 43). Jesús sólo pronuncia la palabra del perdón, no la de la condena; y cuando el hombre encuentra el valor de pedir este perdón, el Señor no deja de atender una petición como esa.

La promesa de Jesús al buen ladrón nos da una gran esperanza: nos dice que la gracia de Dios es siempre más abundante que la plegaria que la ha pedido. El Señor siempre da más de lo que se le pide: le pides que se acuerde de ti y te lleva a su Reino. Pidamos al Señor que se acuerde de nosotros, con la seguridad de que gracias a su misericordia podremos participar de su gloria en el paraíso. Amén.

Rome Reports

 

Mons. Rino Fisichella contestó unas preguntas a primeroscristianos.com con motivo del Año de la Fe que ahora recuperamos y les ofrecemos

Entrevista a Mons. Rino Fisichella sobre el Año de la Fe y la Nueva Evangelización

Mons. Rino Fisichella contestó unas preguntas a primeroscristianos.com con motivo del Año de la Fe que ahora recuperamos y les ofrecemos

1. ¿Qué objetivos se propone el ya próximo Año de la Fe convocado para toda la Iglesia por el Papa Benedicto XVI?

El año de la Fe fue convocado por el Santo Padre Benedicto XVI para celebrar el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y el 20º aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica. El objetivo de este año es la renovación de la fe de cada creyente , a nivel personal y comunitario, y en definitiva de toda la Iglesia, que siempre debe mantenerse atenta al Evangelio y fiel a su Señor. Con el Año de la Fe se quiere renovar esta fidelidad .

 

2. En su opinión, ¿cuáles serían las aportaciones de la vida de los primeros cristianos que presentan más actualidad de cara a la Nueva Evangelización?

Los primeros cristianos –pero también los cristianos de todos los tiempos- han vivido tres dimensiones de la fe que son fundamentales para la nueva evangelización: el anuncio y la catequesis, la liturgia y la caridad. Siempre la comunidad cristiana se preocupó por transmitir y enseñar los contenidos de la fe, que a su vez se celebran en la liturgia, especialmente en la Eucaristía , y ésta a su vez impulsa a servir al prójimo más necesitado.

 

 

3. Con el Año de la Fe, se espera revitalizar la tradición cristiana, en particular de Europa. ¿Cómo puede la juventud cristiana contribuir a la Nueva Evangelización y mostrar la luz de Cristo y la belleza de su mensaje entre la JMJ de Madrid y la JMJ de Río de Janeiro?

La JMJ de Madrid ha sido un regalo de Dios para la Iglesia; Benedicto XVI lo definió como “una medicina contra el cansancio de creer” . A los jóvenes ahora toca continuar este entusiasmo en la vida de todos los días. Recomendaría no descuidar un sacramento muy importante para nuestra vida cristiana, que es la confesión . En ella tomamos no sólo conciencia de nuestra fragilidad, sino sobre todo de la misericordia y el amor de Jesucristo. Y también tomamos conciencia de que no estamos sólos : ¡pertenecemos a una comunidad que aún con mis errores me considera parte suya!

 

4. En concreto, ¿qué espera la Iglesia de los nuevos jóvenes de la vieja Europa?

La Iglesia confía mucho en los jóvenes, y espera que sean capaces de transmitir la belleza del cristianismo. Que sean testigos humildes, valientes y alegres del Evangelio de Jesús. Que no sean como el joven rico , que se quedó triste, encerrado en sí mismo. Les diría a los jóvenes lo que san Pedro decía a la primera comunidad cristiana: que estén dispuestos a dar razón de la esperanza que hay en ellos . Y que lo hagan con respeto, dulzura y con una conciencia pura.(1Pe 3,15)

Papa Francisco, hablo de las persecuciones cristianas y de los "Falsos Mesias", y recordo palabras de jesucristo que nos dan fuerza y esperanza para que cada adversidad que encontremos en el camino sea ocasión de testimonio y así perseberemos hacia la salvación.

Papa Francisco: "El Señor nos ayuda a no tener miedo"

El Papa Francisco, hablo de las persecuciones cristianas y de los "Falsos Mesias", y recordo palabras de jesucristo que nos dan fuerza y esperanza para que cada adversidad que encontremos en el camino sea ocasión de testimonio y así perseberemos hacia la salvación.

Ciudad del Vaticano, 17 noviembre 2013 (VIS)

A medio día del domingo, el Santo Padre se asomó a la ventana de su estudio para rezar el Ángelus con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro. La primera parte del discurso que Jesús pronunció en Jerusalén sobre los últimos tiempos fue el tema de la meditación del Papa antes del rezo mariano. Jesús les dijo a sus apóstoles: no os dejéis engañar por falsos mesías y no os paralicéis por el miedo. Vivir el momento de espera, como tiempo de testimonio y perseverancia.

El Santo Padre recordó cómo estas palabras son siempre actuales incluso para nosotros que vivimos en el siglo XXI. “Es un llamamiento al discernimiento -dijo-. Incluso hoy en día, de hecho, hay falsos "salvadores", que intentan sustituir a Jesús: líderes de este mundo, los gurús, santeros, personas que quieren atraer hacia sí los corazones y las mentes, especialmente de los jóvenes. Jesús nos advierte: "No vayáis tras ellos."

Y el Señor nos ayuda a no tener miedo: ante las guerras, las revoluciones, y los desastres naturales, epidemias, Jesús nos libera del fatalismo y de falsas visiones apocalípticas... ¡Nos recuerda que estamos totalmente en las manos de Dios! La adversidad que encontramos por nuestra fe y nuestro compromiso con el Evangelio son ocasiones de testimonio; no debe alejarnos del Señor, debe servir para abandonarnos aún más en Él, al poder de su Espíritu y de su gracia”.

“En este momento,-continuó- pensemos en la cantidad de hermanos y hermanas cristianos que son perseguidos a causa de su fe. Hay muchos. Tal vez muchos más que en los primeros siglos. Jesús está con ellos. También nosotros nos unimos a ellos, con nuestra oración y nuestro afecto. Es admirable su valentía y su testimonio. Son nuestros hermanos y hermanas, que en muchas partes del mundo sufren a causa de su fidelidad a Jesucristo. Recordémoslos de corazón y afecto”.

Homilía tras homilía, catequesis tras catequesis, durante los últimos ocho meses Papa Francisco ha trazado el perfil del verdadero pastor de almas.

"El sacerdote debe ser como un padre que sabe qué significa defender a los hijos"

Homilía tras homilía, catequesis tras catequesis, durante los últimos ocho meses Papa Francisco ha trazado el perfil del verdadero pastor de almas.

Durante la audiencia general de ayer en Plaza San Pedrohabló del sacramento de la confesión, recordando que Jesús dio a los apóstoles «el poder de perdonar los pecados». La Iglesia, añadió el Papa, «no es dueña de la potestad de las llaves, sino sierva del ministerio de la misericordia y se alegra cada vez que puede ofrecer este don divino». Se siente aquí un eco de la invitación del pasado 21 de abril, cuando Francisco habló con los sacerdotes de la diócesis de Roma antes de ordenarlos: «Sean pastores y no funcionarios. Mediadores y no intermediarios».

Al reflexionar sobre la figura del confesor, Bergoglio añadió en su catequesis: «El perdón de Dios que se nos da en la Iglesia, se nos transmite a través del ministerio de un hermano nuestro, el sacerdote; también él un hombre que, como nosotros, necesita la misericordia, se hace realmente instrumento de misericordia, dándonos el amor sin límites de Dios Padre. También los sacerdotes deben confesarse, incluso los obispos: todos somos pecadores. ¡Incluso el Papa se confiesa cada quince días, porque el Papa es también un pecador!».

«El servicio que presta el sacerdote como ministro, por parte de Dios, para perdonar los pecados, es muy delicado –continuó Francisco–, es un servicio muy delicado y requiere que su corazón esté en paz; que el sacerdote tenga el corazón en paz, que no maltrate a los fieles, sino que sea apacible, benevolente y misericordioso; que sepa sembrar esperanza en los corazones y, sobre todo, que sea consciente de que el hermano o la hermana que se acerca al sacramento de la Reconciliación busca el perdón y lo hace como se acercaban tantas personas a Jesús, para que las curara. El sacerdote que no tiene esta disposición de ánimo es mejor, que hasta que no se corrija, no administre este Sacramento. Los fieles penitentes tienen el deber ¿no? Tienen el derecho. Nosotros tenemos el derecho, todos los fieles de encontrar en los sacerdotes los servidores del perdón de Dios».

«Un sacerdote enamorado –dijo Francisco el pasado 16 de septiembre durante el encuentro con el clero romano– debe siempre acordarse del primer amor, de Jesús, volver a esa fidelidad que permanece siempre y nos espera. Para mí, este es el punto-clave de un sacerdote enamorado: que teng ala capacidad para volver con la memoria al primer amor. Una Iglesia que pierde la memoria es una Iglesia electrónica: no tiene vida. Hay que tener cuidado con los sacerdotes “rigoristas” y “laxistas”. El sacerdote misericordioso –afirmó– es el que dice la verdad, pero añade: “No te espantes, el Dios bueno nos espera. Vamos juntos”. Esto lo debemos tener siempre presente: acompañar. Ser compañeros de camino. La conversión siempre se hace así, por el camino, no en el laboratorio».

Durante la reciente visita a Asís, al dirigirse al clero de la diócesis umbra, Francisco pidió a los párrocos que aprendieran de memoria no solo el nombre de sus parroquianos, sino «incluso los de los perros», de los animales domésticos. Una manera para decir que el pastor debe estar cerca de su rebaño.

«Esto es lo que les pido: que sean pastores con “el olor de las ovejas”, pastores en medio del propio rebaño, y pescadores de hombres», dijo Francisco el 28 de marzo, durante la homilía de la misa crismal: «Nuestra gente agradece el evangelio predicado con unción, agradece cuando el evangelio que predicamos llega a su vida cotidiana, cuando baja como el óleo de Aarón hasta los bordes de la realidad, cuando ilumina las situaciones límites, “las periferias” donde el pueblo fiel está más expuesto a la invasión de los que quieren saquear su fe. Nos lo agradece porque siente que hemos rezado con las cosas de su vida cotidiana, con sus penas y alegrías, con sus angustias y sus esperanzas. Y cuando siente que el perfume del Ungido, de Cristo, llega a través nuestro, se anima a confiarnos todo lo que quieren que le llegue al Señor: “Rece por mí, padre, que tengo este problema...”. “Bendígame, padre”, y “rece por mí” son la señal de que la unción llegó a la orla del manto, porque vuelve convertida en súplica».

Los sacerdotes, aún siendo célibes, deben ser padres. El «deseo de paternidad» está inscrito en las fibras más profundas de un hombre, explicó el Papa en la homilía de Santa Marta del pasado 26 de junio. «Cuando un hombre no tiene este deseo, algo falta en este hombre. Algo no funciona. Todos nosotros, para ser, para volvernos plenos, para ser maduros, debemos sentir la alegría de la paternidad: incluso nosotros los célibes. La paternidad es dar vida a los demás, dar vida, dar vida... Para nosotros, será la paternidad pastoral, la paternidad espiritual: pero es dar vida, volvernos padres». «Un padre –continuó– que sabe qué significa defender a los hijos. Y esta es una gracia que nosotros los sacerdotes debemos pedir: ser padres, ser padres. La gracia de la paternidad, de la paternidad sacerdotal, de la paternidad espiritual».
Hablando de las fatigas del sacerdote, durante el encuentro con el clero romano de septiembre, el Papa explicó: «Cuando un sacerdote está en contacto con su pueblo, se fatiga. Cuando un sacerdote no está en contacto con su pueblo, se fatiga pero mal y, para ir a dormir debe tomarse una pastilla, ¿no? En cambio, el que está en contacto con su pueblo (¡porque el pueblo verdaderamente tiene muchas exigencias!, pero son las exigencias de Dios, ¿no?), ese se fatiga en serio, ¿eh?; y no necesita pastillas».

El propuesto es un modelo de pastor que no crea ninguna distancia, que no vive separado, que no se considera el “administrador” de los bienes de la gracia, que no tiene la preocupación de “regular” la fe de las personas sino, más bien, de facilitarla, que no se ocupa excesivamente de las cuestiones de “moda eclesiástica” y no se preocupa demasiado por su imagen. Vive unido a Dios y por este motivo completamente dedicado al servicio de los fieles que le fueron encomendados. Deriva de esta cercanía, de este compartir, la indicación sobre la sobriedad que el Papa pronunció ante los jóvenes seminaristas y religiosos el pasado 6 de julio: «Me duele cuando veo a una monja o a un sacerdote con un coche último modelo. No se puede ir con coches costosos. El coche es necesario, para hacer muchos trabajos, pero pretendan uno humilde. Si quieren uno bonito, piensen en los niños que mueren de hambre».

Las características del sacerdote indicadas por Francisco también aparecen en el perfil del obispo que ha ido trazando durante estos meses. En el vídeo-mensaje enviado a la Ciudad de México, al Congreso sobre la Evangelización en América, el Papa habló del obispo como «pastor que conoce por su nombre a sus ovejas, las guía con cercanía, con ternura, con paciencia, manifestando efectivamente la maternidad de la Iglesia y la misericordia de Dios». El verdadero pastor, explicó, no tiene la actitud «del príncipe o del mero funcionario» que se preocupa principalmente por la disciplina, por las reglas, por los mecanismos organizativos; «esto siempre lleva a una pastoral distante de la gente, incapaz de favorecer y de obtener el encuentro con Cristo y el encuentro con los hermanos».

«El pueblo de Dios que le fue encomendado –continuó– necesita que el obispo vele por él, cuidando sobre todo lo que lo mantiene unido y promueve la esperanza en los corazones». Francisco también habló sobre la importancia para los obispos de la formación de sacerdotes que sean capaces de estar cerca, «que sepan encender los corazones de la gente, caminar con ellos, entrar en diálogo con sus esperanzas y con sus temores».

En diferentes ocasiones, Bergoglio ha aludido a la enfermedad del carrerismo: «Nosotros los pastores –dijo el pasado 19 de septiembre a los nuevos obispos– no seamos hombres con “psicología de príncipes”, hombres ambiciosos, que son esposos de una Iglesia, mientras esperan otra más bonita, más importante o más rica. ¡Estén muy atentos para no caer en el espíritu del carrerismo!». «¡Eviten el escándalo –añadió– de ser “obispos de aeropuerto”! Sean pastores acogedores, en camino con su pueblo».

Otro de los males que aflige a la Iglesia, y que a veces va de la mano del carrerismo, es el clericalismo, una «tentación», como lo definió Francisco en el vídeo-mensaje que envió a México, que daña mucho a la Iglesia. «La enfermedad típica de la Iglesia replegada hacia sí misma –escribió el Papa a los obispos argentinos el apsado 18 de abril– es la autoreferencialidad: verse al espejo, curvarse sobre sí misma como aquella mujer del Evangelio. Es una especie de narcisismo que nos conduce a la mundanidad espiritual y al clericalismo sofisticado». Carrerismo y clericalismo, enfermedad esta última que a veces incluso se transmite a los fieles laicos, que pueden llegar a desear ser «clericalizados», son cadenas que impiden salir, afrontar los desafíos de la evangelización en mar abierto a la que ha llamado el Papa.

Vatican Insider

El Papa Francisco repitió en su homilía en Casa Santa Marta un mensaje constante de su pontificado: la sociedad que descuida a sus ancianos carece de memoria y de futuro.

Homilía en Santa Marta sobre el tesoro de los abuelos como transmisores de la fe

El Papa Francisco repitió en suhomilía en Casa Santa Marta un mensaje constante de su pontificado: la sociedad que descuida a sus ancianos carece de memoria y de futuro.

Papa Francisco

“Recemos por nuestros abuelos, nuestras abuelas, que tantas veces han tenido un papel heroico en la transmisión de la fe en tiempos de persecución. Cuando papá y mamá no estaban en casa o tenían ideas extrañas, que les enseñaba la política de aquel tiempo, fueron las abuelas quienes transmitieron la fe”.

Francisco también recordó que de los 10 mandamientos, solo el que ordena cuidar a los padres promete prosperidad a cambio.

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Extracto de la homilía del Papa

Fuente: Radio Vaticana

“La coherencia de este hombre, la coherencia de su fe, pero también la responsabilidad de dejar una herencia noble, una herencia verdadera. Nosotros vivimos en un tiempo en el que los ancianos no cuentan. Es feo decirlo, pero se descartan, ¡eh! Porque dan fastidio. Los ancianos son los que nos traen la historia, nos traen la doctrina, nos traen la fe y nos la dan en herencia. Son los que, como el buen vino envejecen, tienen esta fuerza dentro para darnos una herencia noble”.

“Esta historia me ha hecho tanto bien, toda la vida. Los abuelos son un tesoro. La Carta a los hebreos... nos dice: ‘Acuérdense de sus mayores, que les han predicado, aquellos que les han predicado la Palabra de Dios. Y considerando su fin, imiten su fe’. La memoria de nuestros antepasados nos lleva a la imitación de la fe. Verdaderamente la vejez tantas veces es un poco fea, ¡eh! Por las enfermedades que trae y todo esto, pero la sabiduría que tienen nuestros abuelos es la herencia que nosotros debemos recibir. Un pueblo que no custodia a los abuelos, un pueblo que no respeta a los abuelos, no tiene futuro, porque no tiene memoria, ha perdido la memoria”.

“Oremos por nuestros abuelos, nuestras abuelas, que tantas veces han tenido un papel heroico en la transmisión de la fe en tiempo de persecución. Cuando papá y mamá no estaban en casa y también cuando tenían ideas extrañas, que la política de aquel tiempo enseñaba, han sido las abuelas las que han transmitido la fe. Cuarto mandamiento: es el único que promete algo a cambio. Es el mandamiento de la piedad. Ser piadoso con nuestros antepasados. Pidamos hoy la gracia a los viejos Santos - Simeón, Ana, Policarpo y Eleazar - a tantos viejos Santos: pidamos la gracia de custodiar, escuchar y venerar a nuestros antepasados, a nuestros abuelos”.

Romereports.com

 En estos cinco años se han llevado a cabo intervenciones de excavación arqueológicarestauración para conservar las pinturas de las catacumbas y la reestructuración y reorganización de una de las zonas más sugerentes, la de la basílica donde fue enterrado el Papa Silvestre. Destaca la restauración del cubículo de Lázaro, en el cementerio subterráneo que se encuentra cerca de la basílica papal antes mencionada, siendo ésta la última de una gran serie de intervenciones de conservación realizadas en el cementerio de Priscila.

Presentación de la restauración de las Catacumbas de Priscila

En estos cinco años se han llevado a cabo intervenciones de excavación arqueológicarestauración para conservar las pinturas de las catacumbas y la reestructuración y reorganización de una de las zonas más sugerentes, la de la basílica donde fue enterrado el Papa Silvestre.
Destaca la restauración del cubículo de Lázaro, en el cementerio subterráneo que se encuentra cerca de la basílica papal antes mencionada, siendo ésta la última de una gran serie de intervenciones de conservación realizadas en el cementerio de Priscila.

Ciudad del Vaticano, 19 noviembre 2013 (VIS)

La Pontificia Comisión de Arqueología Sacra presenta esta tarde, a las 16 horas en la basílica de S. Silvestro, en las catacumbas de Priscila, el resultado obtenido con los trabajos realizados durante los últimos cinco años en ellas. En la presentación intervendrán el Padre Ciro Benedettini C.P., subdirector de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el cardenal Gianfranco Ravasi, presidente de la Pontificia Comisión de Arqueología Sacra (PCAS), monseñor Giovanni Carrù, secretario del PCAS; Fabrizio Bisconto, superintendente del PCAS, Giorgia Abeltino, responsable de la Política Pública de Google, Barbara Mazzei, PCAS y Raffaella Giuliani, PCAS.

En estos cinco años se han llevado a cabo intervenciones de excavación arqueológica, restauración para conservar las pinturas de las catacumbas y la reestructuración y reorganización de una de las zonas más sugerentes, la de la basílica donde fue enterrado el Papa Silvestre. Destaca la restauración del cubículo de Lázaro, en el cementerio subterráneo que se encuentra cerca de la basílica papal antes mencionada, siendo ésta la última de una gran serie de intervenciones de conservación realizadas en el cementerio de Priscila.

Asimismo la basílica de San Silvestre se compone de dos ambientes, uno dedicado en su totalidad al culto y el otro utilizado en pasado como depósito de los materiales antiguos escultóricos encontrados durante las excavaciones. Entre estos materiales se encuentran más de 700 trozos de sarcófagos -que han sido cuidadosamente restaurados-, provenientes de la necrópolis que en la época imperial tardía se extendía en la zona de la vía Salaria Nueva. El resultado es un notable testimonio de la escultura funeraria de la antigüedad convertido en una verdadera exposición de museo.

Este patrimonio escultórico de gran valor podrá ser consultado on line en el sito mupris.net y como gran novedad, las catacumbas de vía Salaria se incluirán en el programa Google Maps, desde donde se podrá admirar el complejo prisciliano pinchando en la sección Views Priscilla.

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Ir a catacumbas

Ayer por la mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede tuvo lugar la presentación del Evento del Año de la Fe “Día de la vida contemplativa” que tendrá lugar el 21 de noviembre, y las celebraciones para el final del Año de la Fe: encuentro de los catecúmenos con el Papa (23 de noviembre) y la Santa Misa de clausura (24 de noviembre).

Rino Fisichella: "Ahora continúa el deseo de mantener viva la enseñanza que estos meses hemos recibido"

Ayer por la mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede tuvo lugar la presentación del Evento del Año de la Fe “Día de la vida contemplativa” que tendrá lugar el 21 de noviembre, y las celebraciones para el final del Año de la Fe: encuentro de los catecúmenos con el Papa (23 de noviembre) y la Santa Misa de clausura (24 de noviembre).

Ha intervenido el arzobispo Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización; arzobispo José Octavio Ruiz Arenas y monseñor Graham Bell, secretario y subsecretario del mismo dicasterio.

“Finaliza un año dedicado completamente a reavivar la fe de los creyentes, pero ahora continúa el deseo de mantener viva la enseñanza que estos meses hemos recibido -ha dicho monseñor Fisichella, recordando los más de 8 millones y medio de peregrinos que este año se han desplazado a la tumba de San Pedro para profesar su fe-. Asimismo ha destacado que “para la clausura del año hemos pensado en un conjunto de diferentes signos para demostrar la continuidad de la fe y el camino que tenemos que seguir para evitar que se vuelva algo obvio en la vida cotidiana”.

El primer acto será la visita del Papa Francisco el próximo 21 de noviembre al Monasterio Camaldolese del Aventino donde se encontrará con la comunidad. Ese día, que coincide con el aniversario de la entrada al monasterio de Sor Nazarena Crotta, última reclusa que vivió dentro de esos muros, estará dedicado a quienes han elegido la vida de clausura como dedicación privilegiada a una vida de oración y contemplación.

Con el lema “preparados para pasar por la Puerta de la Fe”, el sábado 23 de noviembre, tendrá lugar el segundo acto dedicado a los catecúmenos. El testimonio irá de la mano de 500 catecúmenos acompañados por sus catequistas, provenientes de 47 países diferentes de cinco continentes. El Papa recibirá a 35 de ellos en la entrada de la Basílica de San Pedro y les realizará las preguntas tradicionales del rito.

Por último, el Año de la Fe concluirá con una Santa Misa el domingo24 de noviembre en la Plaza de San Pedro a las 10.30 horas y se caracterizará por tres señales que desean evidenciar el valor de este momento: la exposición de las reliquias de San Pedro, la entrega del Papa Francisco de su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium y un gesto de caridad a favor del pueblo de Filipinas. Durante la Eucaristía se realizará una colecta como contributo de los peregrinos del Año de la Fe a los afectados por las calamidades que padece el pueblo de Filipinas.

Monseñor Fisichella ha concluido destacando que “a menudo, acostumbrados como estamos a poner de relieve los factores de crisis, nos olvidamos de mirartambién los muchos signos positivos de esperanza que están realmente presentes en la Iglesia. El Año de la fe nos ha permitido experimentarlo. Sostenidos por un testimonio tan impresionante, entusiasto y confiado, que se expresa principalmente en el silencio de la vida cotidiana, miramos hacia el futuro con más serenidad, gracias a la experiencia adquirida en este año, del que esperamos que sus efectos positivos se extiendan durante mucho tiempo”.

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El Papa dijo que “estamos desorientados, no estamos ya atentos al mundo en que vivimos, no nos preocupamos, no protegemos lo que Dios ha creado para todos y no somos capaces siquiera de cuidarnos los unos a los otros”

El Papa y los medios: 8 meses con Francisco

El papel de los medios “se ha hecho imprescindible para relatar al mundo los acontecimientos de la historia contemporánea”

El Papa dijo que “estamos desorientados, no estamos ya atentos al mundo en que vivimos, no nos preocupamos, no protegemos lo que Dios ha creado para todos y no somos capaces siquiera de cuidarnos los unos a los otros”

En el cónclave que eligió al Papa Francisco, hace ocho meses, había más de 5.000 periodistas acreditados, procedentes de 65 países. A los 600 periodistas que cubren la Sta. Sede, se habían unido a 5 de marzo de 2013 4.432 enviados especiales. El 13 de marzo los cardenales eligieron al Papa Francisco en un clima de máxima expectación mediática global, que continuó en los días siguientes mientras audiencias y medios conocían a un pontífice inesperado y sorprendente. Con 150.000 personas presentes en la Plaza de san Pedro, 11 millones de espectadores de televisión vieron la “fumata” blanca, una cifra sólo al alcance de unos pocos grandes acontecimientos (sobre todo deportivos). Twitter dijo oficialmente que ese día hubo más de 7 millones de tuits sobre el Papa. Cuando se anunció su nombre al mundo, el ritmo era de 130.000 tuits por minuto. Son datos que sitúan la elección del Papa entre los eventos únicos por su difusión.

En este contexto no es sorprendente que Francisco iniciara sus audiencias con una reunión con los periodistas el 16 de marzo. Allí les dijo que el papel de los medios “se ha hecho imprescindible para relatar al mundo los acontecimientos de la historia contemporánea” y que “tenéis la capacidad de recoger y expresar las expectativas y exigencias de nuestro tiempo, de ofrecer los elementos para una lectura de la realidad”.

Además de la reunión inicial con los periodistas, se pueden destacar varios hitos en la relación con los medios en los 8 primeros meses de Francisco. El viaje a la isla de Lampedusa (8 de julio de 2013) ha sido uno de ellos. Tras conocer la muerte de otro grupo de inmigrantes que querían llegar desde África, el Papa quiso trasladarse a la isla, en un viaje que él mismo ha considerado como uno de los momentos más relevantes de su pontificado hasta ahora. En el campo de deportes de Lampedusa, Francisco alzó su voz: desde que supo de la noticia, “sentí que tenía que venir hoy aquí a rezar, a realizar un gesto de cercanía, pero también para que lo que ha sucedido no se repita”. Allí, quiso llamar la atención del mundo ante lo que llamó “globalización de la indiferencia”. El Papa dijo que “estamos desorientados, no estamos ya atentos al mundo en que vivimos, no nos preocupamos, no protegemos lo que Dios ha creado para todos y no somos capaces siquiera de cuidarnos los unos a los otros”. El discurso tuvo gran eco en la opinión pública.

Otro hito fue el viaje a Brasil con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud: la entrevista en el programa “Fantástico” de la cadena de televisión Globo (28 de julio) y el encuentro sorpresa con los periodistas en el avión de regreso (29 de julio). La inusual rueda de prensa, en la que se le hicieron hasta 23 preguntas al Papa, fue publicada al completo por medios como El Mundo. El estilo franco y abierto es característico de esas intervenciones porque, como señaló a los periodistas en esa rueda de prensa “hacer un espacio blindado entre el obispo y el pueblo es una locura”.

Editoriales y librerías enseguida advirtieron que cualquier libro sobre el Papa Francisco podía ser un best-seller, como lo fueron varios de los libros de Benedicto XVI. En el mercado editorial se multiplican los títulos, y frecuentemente encabezan las listas de libros más vendidos. En los libros y entrevistas que se van publicando, Francisco aporta ideas para conocer su pensamiento y entender los desafíos del mundo actual proponiendo expresiones tan sugerentes como “transitar por la paciencia” o “cultura del encuentro”.

La voz del Papa resonó de manera inusitada en los días precedentes a lo que se consideraba como una intervención militar inminente en Siria. Las llamadas de Francisco a la paz y la carta que escribió al Presidente ruso Vladimir Putin contribuyeron a que disminuyera la tensión. Citando a Pablo VI, Francisco se dirigió a los poderosos del mundo con palabras que resonaron en la opinión pública mundial: "Queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, desgarrada por divisiones y conflictos, estalle la paz; ¡nunca más la guerra!"

Francisco es todo un fenómeno de opinión pública. Toharia ha escrito en uno de los blogs de El País (un diario que no parece sospechoso de estar favoreciendo al Papa), que el Papa Francisco presenta niveles de popularidad superiores a los que pudo alcanzar, según los datos existentes, Juan Pablo II en su momento de mayor apogeo mediático. En Francia, el 82% de la población considera acertada su elección, y el 79% de los católicos esperan de él grandes reformas; en Estados Unidos merece la aprobación del 79% de los católicos; en Italia, inspira confianza a un 83% de la población (y al 95% de quienes se definen como católicos). Incluso en Rusia, sus primeros seis meses le granjean un 71% de apoyo ciudadano. Según Twiplomacy (fuente que mide el impacto a escala mundial en twitter de 505 cuentas de líderes y figuras públicas de los 193 países de la ONU), a finales del pasado mes de julio el Papa Francisco se convirtió, por encima del propio presidente Obama, en el líder mundial más influyente en la galaxia procelosa de los tuits.

Todos estos factores explican la fascinación de medios y públicos en parte, pero no del todo. El Papa Francisco está demostrando especial sensibilidad para los gestos y los símbolos. No sólo dice cosas sino que las hace. Quizá el interés de su figura tenga que ver con el carácter de referencia del Papa en un mundo de vínculos débiles e inestables, donde todo cambia.

La eficacia de la comunicación de Francisco se basa en qué dice, no en cómo lo dice. De alguna manera, su estrategia consiste en la espontaneidad, en la “falta de estrategia”. Difícil de encasillar en las categorías mediáticas habituales, Francisco es tradicional, pero no conservador. Destaca también "esa sonrisa que a estas alturas ha dado la vuelta al mundo y que ensancha los corazones” como ha dicho un entrevistador reciente. Lo seguiremos en el blog con atención e interés. Los medios están de enhorabuena.

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