El pontífice se reunió con numerosos enfermos y con miembros dela Unión Nacional Italiana del transporte por enfermedad a Lourdes y a santuarios internacionales (Unitalsi, en sus siglas en italiano) en el aula Paolo VI del Vaticano, con ocasión del 110 aniversario del nacimiento de la asociación.
Ciudad del Vaticano, 18 de noviembre, 2013 (Rome Reports)
Francisco: “Cogedla. Hay un rosario, con el cual se puede rezar también la “Coronilla de la Divina Misericordia”. Es una ayuda espiritual para nuestra alma y para difundir en todas partes el amor, el perdón y la fraternidad”.

Comentando el Evangelio del domingo, el Papa explicó que Jesús advirtió a sus discípulos de los falsos profetas. Una advertencia -añadió- todavía vigente.
Francisco: “También hoy, en efecto, hay falsos salvadores, que tratan de sustituir a Jesús: Líderes de este mundo, santones, personajes que quieren atraer a sí las mentes y los corazones, especialmente de los jóvenes. Jesús nos pone en guardia: ¡No los sigáis!”.
El Papa también rezó por los cristianos perseguidos en la actualidad. Les agradeció su valentía y su testimonio. Les recordó que no están solos.
Francisco: “Pensemos en tantos hermanos y hermanas cristianos que sufren persecuciones a causa de su fe. ¡Hay tantos! Quizá más que en los primeros siglos.”
Cuando la vida se llena de dificultades, concluyó el Papa, los cristianos no deben perder su fe. En cambio, deben confiar en Dios y perseverar.
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El Papa en Santa Marta recordó que el espíritu de la curiosidad nos aleja de la sabiduría y de la paz de Dios
La homilía matutina del Papa en la capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana, comenzó hoy con un comentario sobre la Primera Lectura, del Libro de la Sabiduría, en el que se describe «el estado de ánimo del hombre y de la mujer espiritual», del verdadero cristiano y de la verdadera cristiana que viven «en la sabiduría del Espíritu Santo. Y esta sabiduría los saca adelante con este espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil».
«Esto es caminar en la vida con este espíritu: el espíritu deDios, que nos ayuda a juzgar, a tomar decisiones según el corazón de Dios. ¡Y este espíritu nos da paz, siempre! Es el espíritu de paz, el espíritu de amor, el espíritu de fraternidad. Y la santidad es justamente esto. Lo que Dios pide a Abraham (“Camina en mi presencia y sé irreprensible”) es esto, es esta paz. Caminar bajo la moción del Espíritu Santo y de esta sabiduría. Y se puede decir que aquellos hombres y mujeres que caminan de esta manera son hombres y mujeres sabios. Un hombre sabio y una mujer sabia, porque se mueven bajo la moción de la paciencia de Dios».
Pero en el Evangelio, subrayó el Papa, «nos encontramos ante otro espíritu, que se opone al de la sabiduría de Dios: el espíritu de la curiosidad», es decir cuando queremos apoderarnos de los proyectos de Dios, explicó Francisco, «del futuro, de las cosas; conocer todo, apropiarnos de todo... El espíritu de curiosidad nos aleja del Espíritu de la Sabiduría, porque solo interesan los detalles, las noticias, las pequeñas noticias de cada día. ¿Cómo se hará esto? Es el cómo: ¡es el espíritu del cómo! Y el espíritu de curiosidad no es bueno: es el espíritu de la dispersión, del aalejarse de Dios, el espíritu del hablar demasiado. Y Jesús también va a decirnos una cosa interesante: este espíritu de curiosidad, que es mundano, nos lleva a la confusión...».
La curiosidad, prosiguió Francisco, nos impulsa a querer percibir que el Señor está aquí o allá, o nos hace decir: «Yo conozco a una vidente, una vidente que recibe cartas de la Virgen, mensajes de la Virgen». Y el Papa comentó: «Pero, vea usted, ¡la Virgen es Madre! Nos llama a todos nosotros. No es un encargado de la oficina de correos, que envía mensajes todos los días. «Estas novedades –afirma– alejandel Evangelio, alejan del Espíritu Santo, alejan de la paz y de la sabiduría, de la gloria de Dios, de la belleza de Dios». Porque «Jesús dice que el Reino de Dios no viene del llamar la atención, viene de la sabiduría». «¡El Reino de Dios está en medio de ustedes!», dice Jesús: esta es «acción del Espíritu Santo, que nos da la sabiduría, que nos da la paz. El Reino de Dios no viene de la confusión, pues Dios no habló al profeta Elías en el viento, en la tormenta», sino «en la suave brisa, la brisa de la sabiduría».
«Así, Santa Teresita [del Niño Jesús, ndr.] decía que ella siempre tenía que detenerse ante el espíritu de la curiosidad. Cuando hablaba con otra monja y esta monja le contaba una historia, algo sobre la familia, sobre la gente, a veces pasaba a otros argumentos y ella quería conocer el final de la historia. Pero sentía que eso no era el Espíritu de Dios, porque era un espíritu de dispersión, de curiosidad. El Reino de Dios está en medio de nosotros: no hay que buscar cosas extrañas, novedades con esta curiosidad mundana. Dejemos que el Espíritu nos sque adelante, con esa sabiduría que es una suave brisa. Este es el Espíritu del Reino de Dios del que nos habla Jesús. Que así sea».
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Vatican Insider Video: Romereports.com
El nuevo estudio del sociólogo Introvigne: aumentan las confesiones y la presencia en las misas. Pero dice Francisco: «es mérito del Señor».
El “efecto Bergoglio” no da muestras de disminuir, sino, por el contrario, se consolida. Lo indica un estudio del sociólogo Massimo Introvigne. En Italia, según los datos obtenidos, cientos de miles de personas se han vuelto a acercar a la Iglesia gracias a las palabras y al testimonio del Papa.
El cardenal Giuseppe Bettori, arzobispo de Florencia, hablando sobre Bergoglio indica que «Es esa novedad que la gente, toda la gente, intuyó de inmediato y que nos está ayudando mucho, sobre todo en la relación con los llamados “lejanos”: ¡cuántos han vuelto a la vida sacramental, incluso tras décadas!». «Francisco abre brecha sobre todo entre los que se habían alejado de la vida cristiana, que están llenos de entusiasmo –confirmó a Vatican Insider el obispo auxiliar de L’Aquila, Giovanni D’Ercole. Aumentan las confesiones y la presencia en la Misa». Son muchos, muchísimos los testimonios de sacerdotes y religiosos que describen todo lo que está sucediendo.
Y que no se trata de un fenómeno solo italiano lo demuestran también las palabras que escribió el cardenal de Nueva York, Timothy Dolan, en su blog: «Si hubiera recibido un dólar por cada neoyorquino que me ha dicho cuánto ama al actual Santo Padre, ¡habría pagado la cuenta de la restauración de la catedral de San Patricio!».
Lo que sorprende, sobre todo, son sus palabras sobre la misericordia de Dios, que «no se cansa nunca de perdonar». Pero también los gestos que acompañan su predicación, como el de la audiencia de ayer en la plaza San Pedro: Francisco quiso saludar durante dos horas y sin ninguna prisa a cientos de enfermos y discapacitados que reciben el apoyo de Unitalsi. Los abrazó y consoló uno por uno, pasando entre las camillas y las sillas de rueda, inclinándose ante todos.
Es un efecto macizo e incluso particular, según explica Introvigne, director del Censur (Centro de estudios sobre las nuevas religiones), en el libro “El secreto de Papa Francisco”, que publica los datos de este estudio. El volumen abarca con la mirada los orígenes argentinos del Papa y sus primeros meses de magisterio. Será presentado mañana por la tarde en Turín.
Después de haber llevado a cabo, a un mes de la elección de Bergoglio, un primer sondeo con entrevistas a muchos párrocos italianos que contaban desde entonces un incremento, Introvigne repitió el ejercicio con una muestra más amplia, para verificar si los resultados respondían a un fenómeno efímero de «efervescencia religiosa».
El nuevo estudio revela que el “efecto Bergoglio” continúa y fue confirmado por el 50,8% de los sacerdotes y religiosos entrevistasdos. «El dato relevante –escribe el sociólogo italiano– es que, a seis meses de la primera investigación y a siete del inicio del Pontificado, el fenómeno del efecto Francisco no da ninguna muestra de disminución, es más, se consolida».
«Un efecto que ha sido verificado por más de la midad de una muestra –añade el estudioso turinés– es un efecto real. Podemos decirque poco más de la mitad de los sacerdotes y religiosos nota en la propia comunidad un efecto Francisco, que no se desvanece con el paso del tiempo, sino que perdura. Si tratáramos de traducir el dato en términos numéricos a escala nacional, con referencias a la mitad de las parroquias y comunidades –concluye Introvigne–, deberíamos hablar de cientos de miles de personas que se vuelven a acercar en Italia a la Iglesia, aceptando las invitaciones de Papa Francisco. Un efecto macizo e incluso espectacular».
En julio, al reunirse con los obispos de Brasil, Francisco había hablado de la necesidad de una Iglesia «capaz de hacer compañía», que se pudiera «en camino con la gente» y que fuera también capaz de «calentar los corazones». Y el Papa respondió a un párroco que le contaba sobre el aumento de confesiones tras su mensaje sobre la misericordia: «Yo no tengo nada que ver, estas son cosas que hace el Señor».
El pontífice se reunió con numerosos enfermos y con miembros de la Unión Nacional Italiana del transporte por enfermedad a Lourdes y a santuarios internacionales (Unitalsi, en sus siglas en italiano) en el aula Paolo VI del Vaticano, con ocasión del 110 aniversario del nacimiento de la asociación.
Ciudad del Vaticano, 10 de noviembre, 2013 (Religión en Libertad)
Tras su discurso, el Papa bajó del estrado y una gran avalancha de gente -en el aula se encontraban unos mil enfermos- se acercó a él poniendo a los servicios de seguridad vaticanos en aprietos.
Francisco, sin inmutarse, recorrió cada fila del Aula Paolo VI y saludó uno a uno a todos los enfermos, la mayoría de ellos en silla de ruedas, que lo abrazaron -algunos se aferraron a él con fuerza-, besaron y a los más graves les impuso las manos en su cabeza, realizando una breve oración de sanación.
Muchos le entregaron cartas, le enseñaron fotos, le regalaron libros y le hicieron confidencias. "Bendice a nuestros hijos", exclamaron algunos padres de niños enfermos.
Un menor de unos 8 años le entregó un solideo blanco que Jorge Mario Bergoglio se colocó enla cabeza y le regaló el suyo.
Ante el regocijo general y en un clima de emoción con muchas lágrimas, el Papa, de 76 años, tuvo para todos, una caricia, una palabra o un beso, que reconfortó a los enfermos, voluntarios, monjas y peregrinos asistentes a la inmensa aula vaticana.
En su discurso dijo a los enfermos que no se avergüencen de ser "un tesoro precioso para la Iglesia" y que no se consideren solo un objeto de solidaridad y de caridad, sino que deben sentirse parte de pleno derecho de la acción apostólica. "El contexto cultural y social se inclina más bien a esconder la fragilidad física, a considerarla solo como un problema", aseguró.
Para favorecer la real integración de los enfermos en la comunidad cristiana y suscitar en ellos un fuerte sentido de pertenencia, es necesaria una pastoral que les incluya en las parroquias y asociaciones, refirió.
Se trata de valorar la presencia y el testimonio de las personas frágiles y dolientes "no sólo como destinatarias de solidaridad y caridad, sino como seres integrados de pleno derecho en la vida y en la misión de la Iglesia", aseveró.
Vuestra presencia "silenciosa pero más elocuente que tantas palabras, vuestra oración, la oferta cotidiana de vuestro sufrimiento en unión a aquella de Jesús crucificado para la salvación de mundo, y la aceptación paciente y también alegre de la vuestra condición son una respuesta espiritual, un patrimonio de cada comunidad cristiana", concluyó el papa.
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“Queridos hermanos y hermanas, les saludo con afecto, especialmente a las personas enfermas y discapacitadas, acompañadas por los voluntarios, a los asistentes eclesiásticos, a los responsables de las sección y al presidente nacional, a quienes les agradezco por su palabras.
La presencia de cardenales, obispos y personalidades institucionales es un signo del aprecio que la Unitalsi encuentra en la Iglesia y en la sociedad civil.
Desde hace 110 años vuestra asociación se dedica a las personas enfermas o en condiciones de fragilidad, con un estilo típicamente evangélico. De hecho vuestra obra no es asistencialismo o filantropía, sino un genuino anuncio del evangelio de la caridad y del ministerio de consolación.
Pienso a los tantos socios de la Unitalsi esparcidos por toda Italia: son hombres y mujeres, mamás y papás, y tantos jóvenes que movidos por el amor de Cristo y su ejemplo de Buen Samaritano, delante del sufrimiento no voltean la cara para el otro lado. Al contrario buscan tener una mirada que acoge, una mano que levanta y acompaña, palabras de confort, abrazos de ternura. No se desanimen por las dificultades y el cansancio, sino por el contrario sigan donando su tiempo, sonrisa y amor a los hermanos y hermanas que tienen necesidades.
Que cada personas enferma y frágil pueda ver en los rostros de ustedes, el rostro de Jesús; y que también ustedes puedan reconocer en la persona que sufre la carne de Cristo. Los pobres, también los pobres de salud son una riqueza para la Iglesia; y ustedes de la Unitalsi, junto a tantas realidades eclesiales, han recibido el don y el empelo de recoger esta riqueza, para ayudar a valorizarla, no solamente para la misma Iglesia, sino para toda la sociedad.
En el contexto cultural y social de hoy es más bien tendiente a esconder la fragilidad física, a considerarla solamente un problema, que pide resignación o falsa piedad o a veces el descartar las personas.
La Unitalsi está llamada a ser signo profético y a ir contra esta lógica mundana, ayudando a quienes sufre a ser protagonistas de la sociedad, en la Iglesia y también en la misma asociación. Para favorecer la real inserción de los enfermos en la comunidad cristiana y suscitar en ellos un fuerte sentido de pertenencia es necesaria una pastoral inclusiva en las parroquias y en las asociaciones. Se trata de valorizar realmente la presencia y testimonio de las personas frágiles y que sufren, no solamente como destinatarias de la obra evangelizadora, pero como sujetos activos de esta misma acción apostólica.
Queridos hermanos y hermanas enfermos, no se consideren solamente como objeto de solidaridad y de caridad, pero siéntanse insertados a pleno título en la vida y en la misión de la Iglesia. Ustedes tienen un lugar propio, un rol específico en la parroquia y en cada ámbito eclesial.
La presencia silenciosa de ustedes es más elocuente que tantas palabras, la oración de ustedes, la oferta cotidiana de los sufrimientos en unión con las de Jesús crucificado por la salvación del mundo, la aceptación paciente y también gozosa de la condiciones, son un recurso espiritual, un patrimonio para cada comunidad cristiana. Nos se avergüencen de ser un tesor precioso de la Iglesia.
La experiencia más fuerte que la Unitalsi vive durante el año es la peregrinación a los santuarios marianos, especialmente al de Lourdes. También vuestro estilo apostólico y vuestra espiritualidad se refieren a la Virgen santa. ¡Descubran nuevamente las razones más profundas! En particular imiten la maternidad de María, la atención materna que ella nos dedica a cada uno de nosotros. En el milagro de las bodas de Caná, la Virgen se dirige a los siervos y les dice: “Todo lo que les diga, háganlo” y Jesús ordena a los siervos de llenar con agua las ánforas y el agua se vuelve vino, mejor del que habían servido hasta ese momento.
Esta intervención de María junto a su Hijo, muestra la cultura de esta Madre hacia los hombres. Es el cuidado atento a nuestras necesidades más reales: ¡María sabe qué necesitamos! Ella se ocupa de cuidarnos, intercediendo junto a Jesús y pidiendo para cada uno de nosotros el don del ´vino nuevo´, o sea el amor, la gracia que nos salva. Ella intercede siempre y reza por nosotros, especialmente en el momento de la dificultad y de la debilidad, en el momento de la angustia y del desorientamiento, especialmente en la hora del pecado. Por ello, en la oración del Ave María, le pedimos “ruega por nosotros pecadores”.
Queridos hermanos y hermanas, encomendémonos siempre a la protección de nuestra Madre celeste, que nos consuela e intercede por nosotros junto a su Hijo. Nos ayude Ella a ser ante quienes encontremos en nuestro camino, un reflejo de Aquel que es “Padre misericordioso y Dios de cada consolación”.
Tras 18 meses de trabajo y con un presupuesto de 600.000 euros, la Basílica de Getsemaní ha vuelto a su esplendor original.
La restauración de los preciosos mosaicos ya ha sido completada, por lo que los 5000 peregrinos que todos los días visitan en Jerusalén la iglesia de la agonía podrán nuevamente apreciar las antiguas naves y sumergirse (mirando hacia las bóvedas) en un ambiente nocturno reforzado justamente por los mosaicos que representan, sobre un fondo azuloscuro, el cielo estrellado enmarcado por ramas de olivo.
La enorme Basílica de 12 cúpulas proyectada por el arquitecto Anronio Barluzzi, con el aporte de diferentes países del mundo (por eso se le conoce también como “Basílica de las Naciones”) fue concluida en 1924 y desde entonces nunca había sido restaurada. Por este motivo la Custodia de la Tierra Santa decidió (aunque también para contrarrestar los efectos del tiempo) reestructurar uno de los lugares más importantes de la cristiandad, a pocos pasos de aquel huerto santo en el que todo evoca la escena nocturna del Jueves Santo, cuando, entre los olivos y con la luz de la luna, Jesús sufrió la agonía y el abandono.
«Los franciscanos habrían podido encomendar el proyecto a artesanos del extranjero –afirmó Carla Benelli, responsable de los proyectos culturales de ATS pro Terra Sancta, brazo laico de la Custodia, y coordinadora de la iniciativa–, pero decidieron invertir en la formación de jóvenes locales palestinos». Seis chicos del Mosaic Centre de Jericó, de los cuales 5 son musulmanes.
«Confiar la restauración de la Basílica que está cerca del huerto de los olivos a chicos musulmanes (que ya habían contribuido en la restauración de dos sinagogas) fue un hermoso desafío –continuó Benelli–, pero se sienten agradecidos y orgullosos de haber participado en esta obra de conservación».
Además del paso inexorable del tiempo, antes de la restauración se podían apreciar las huellas del hombre. En el majestuoso mosaico del tímpano, en el que está representado Jesús como intermediario entre Dios y la humanidad, había signos de los «proyectiles disparados contra la fachada durante la guerra de los seis días de 1967». El proyecto contó con el patrocinio del Palestinian Municipality Support Program, del Consulado General de Italia en Jerusalén, de la Alcaldía de Rovereto y de la Fundación italiana Opera Campana. El Custodio de la Tierra Santa, el padre P. Pizzaballa, siempre ha subrayado la importancia y el valor educativo de este trabajo. Gracias a las escuelas locales, más de mil niños de entre 8 y 12 años han visitado la Iglesia, abierta solo para ellos durante los horarios en los que está cerrada al público en general (de las 12 a las 14 hrs.). Muchos de ellos no conocían este patrimonio de la humanidad, conocido y venerado por millones y millones de personas. «Mientras se dirigen a la escuela, los niños ven filas de autobuses de los que se bajan los peregrinos y se preguntan: “¿por qué precisamente allí?”».
Los frailes franciscanos, de esta manera, favorecen las visitas escolares para dar a conocer a los pequeños herederos de este patrimonio una Iglesia que les pertenece: niños musulmanes y cristianos. «La mayor parte de las veces se quedan maravillados al ver un lugar tan hermoso y tan cerca de sus casas, en el corazón de Jerusalén Este». No se lo imaginaban. Incluso una niña musulmana, al final de una de las visitas, preguntó a los frailes: «¿Puedo regresar para enseñárselo a mis papás?».
Entrevista a Mario Iceta, obispo de Bilbao, para www.primeroscristianos.com sobre la renuncia del Papa, el pontificado de Benedicto XVI, la sede vacante y la nueva evangelización.
Por una parte pienso que a todos nos ha sorprendido. La renuncia de Benedicto XVI nos ha llenado de estupor, en un principio como de cierta pena, cierta nostalgia. Pero no nos sorprende desde el punto de vista de cómo él a ejercido el papado. Benedicto XVI ha sido un hombre libre que vive ante Dios, al servicio de la Iglesia, ha concebido el servicio petrino ciertamente como es, como un servicio de entrega total. Hoy en día, considerando la complejidad de la sociedad, también los retos de la Iglesia, él estima oportuno que tiene que haber un pontífice en plenas condiciones, no solo espirituales, psicológicas, que Benedicto XVI las tiene, porque se ve que está en plena lucidez, y leerle es una maravilla. Yo siempre recuerdo las homilías de esta Navidad, la del día de Navidad fue espectacular, la de el día de Epifanía fue una maravilla, o sea que se ve que él está en plena lucidez pero sí se da cuenta de su falta de vigor, como él dice. Los achaques están presentes, la edad no perdona, se le ve con problemas de movilidad, problemas de vista,… achaques como digo de la edad, y el piensa que para los retos que hoy día tiene la Iglesia, es necesario un papa vigoroso y en plenitud de facultades, y el por tanto, como ha venido a servir, no se apega a ese servicio, piensa que otro tiene que llevar adelante esta tarea, el va a seguir como bien dice, orando por la Iglesia, orando por nosotros. Nos da un ejemplo de autenticidad, un ejemplo de veracidad, un ejemplo de amor a la Iglesia que ni siquiera se ata a este servicio si cree que otro lo puede llevar mejor, un ejemplo de coraje, creo que es un ejemplo para todos.
Ha sido un pontificado ciertamente luminoso. Sus encíclicas, que son una maravilla. Ha intentado tender lazos con el ecumenismo, con el diálogo interreligioso, el mundo de los anglicanos, de los luteranos, con los decretos de la justificación que se ha llevado adelante. También a querido rescatar a los lefevrianos. Es una persona de una gran capacidad de comunicación, de afabilidad. Las cuestiones difíciles las torna fáciles, y además con un lenguaje atractivo. Y también ha sido unpontificado transido de cruz, con todas las cuestiones de los escándalos, las cuestiones de la pederastia, y las cuestiones de la falta de confianza de algunos de sus colaboradores. Él ha llevado esta cruz. Pero la ha llevado siempre con gran luminosidad, y con gran capacidad de dar una visión sobrenatural a las cosas, y de purificar la Iglesia y de trabajar para el bien de la Iglesia. Yo creo que estos ocho años de pontificado han sido años muy intensos, pero muy luminosos y muy fructíferos para la Iglesia. Estos días estamos en sede vacante.
Tenemos que vivirla, creo, en el corazón de la Iglesia, palpitando con la Iglesia. La Iglesia se postra ahora en oración ante el Señor para que envíe su Espíritu Santo con fuerza sobre nosotros, para que lo envíe sobre el cónclave, sobre el colegio de los cardenales para que sean iluminados por la gracias y para que puedan elegir a aquel que Dios señala con él dedo. Al fin y al cabo la elección es de Dios y quienes tienen que elegir tienen que estar muy atentos a lo que el Espíritu Santo señala. El Señor nunca abandona su Iglesia y siempre suscita los pastores que necesita, porque ama la Iglesia, ama a su pueblo. Estoy convencido de que el Señor elegirá al Papa que ene estos momentos conviene, al Papa que mejor pueda responder a los retos de la Iglesia y del mundo en este momento. Tenemos que vivir con gran fe, con gran esperanza, con momentos largos de oración suplicando el don del Espíritu Santo, y con una gran confianza. Las personas pasan, los obispos pasan, los pastores de la Iglesia pasan, pero siempre permanece el Pastor Supremo de la Iglesia que es Cristo, y que se hace visible en la historia nuestra, en la historia de la Iglesia, y que también elige a aquellos colaboradores, a aquellos sucesores que puedan, en su nombre, pastorear al pueblo de Dios.
Los primeros cristianos tenían muy vivo ese encuentro con el Señor. Vivían en una sociedad pagana, el culto era el culto al César, con una moral propia de lo que era el imperio romano, y el encuentro con el Señor cambiaba radicalmente sus vidas. Se daban cuenta de estar viviendo una realidad nueva, una realidad transida por la gracia. Quizá esa vivencia de esa novedad, de ese renacer por dentro, es lo que nos falta a nosotros. De los primeros cristianos podemos aprender esa viveza de la fe, esa radicalidad de la fe, ese agradecimiento a un don tan grande como es tener fe, que no es indiferente tenerla o no tenerla. Darnos cuenta, como decía este Papa, que Jesucristo no nos quita nada, sino que nos lo da todo. Pienso que este Año de la Fe en esa experiencia de los primeros cristianos podemos aprender esto, que vivir en cristiano es algo muy grande, que es un don inmenso que se nos da, del que tenemos que vivir siempre agradecidos, que eso implica una transformación de la vida, un nuevo estilo de vida, ser discípulos de Jesús, y en la medida en que somos discípulos del Señor con esa viveza, con ese convencimiento, seremos capaces de transmitirlo a los demás como testigos y como misioneros.
Catequesis de Benedicto XVI sobre los primeros cristianos

“Hoy comenzamos a acercarnos a las figuras de otros personajes importantes de la Iglesia primitiva. También ellos gastaron su vida por el Señor, por el Evangelio y por la Iglesia. Se trata de hombres y mujeres que, como escribe Lucas en los Hechos de los Apóstoles, «han entregado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo» (15, 26)”. Audiencia del 25 de octubre 2006
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16 de diciembre de 2009 - JUAN DE SALISBURY |
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9 de diciembre de 2009 - RUPERTO DE DEUTZ |
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2 de diciembre de 2009 - GUILLERMO DE SAINT-THIERRY |
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25 de noviembre de 2009 -HUGO Y RICARDO DE SAN VÍCTOR |
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18 de noviembre de 2009 - CATEDRALES |
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11 de noviembre de 2009 - ORDEN DE CLUNY |
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4 de noviembre de 2009 - DEBATE TEOLÓGICO |
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28 de octubre de 2009 - TEOLOGÍA MEDIEVAL |
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21 de octubre de 2009 - SAN BERNARDO DE CLARAVAL |
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14 de octubre de 2009 - PEDRO EL VENERABLE |
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23 de septiembre de 2009 - SAN ANSELMO DE CANTERBURY |
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16 de septiembre de 2009 - SIMEÓN EL NUEVO TEÓLOGO |
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9 de septiembre de 2009 - SAN PEDRO DAMIÁN |
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2 de septiembre de 2009 - SAN ODÓN |
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19 de agosto de 2009 - SAN JUAN EUDES |
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17 de junio de 2009 - SAN CIRILO Y SAN METODIO |
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10 de junio de 2009 - JUAN ESCOTO ERIÚGENA |
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3 de junio de 2009 - RABANO MAURO |
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27 de mayo de 2009 - SAN TEODORO EL ESTUDITA |
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6 de mayo de 2009 - SAN JUAN DAMASCENO |
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29 de abril de 2009 - SAN GERMÁN DE CONSTANTINOPLA |
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11 de marzo de 2009 - SAN BONIFACIO |
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18 de febrero de 2009 - SAN BEDA EL VENERABLE |
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11 de febrero de 2009 - SAN JUAN CLÍMACO |
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17 de diciembre de 2008 - NAVIDAD |
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25 de junio de 2008 - SAN MÁXIMO EL CONFESOR |
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18 de junio de 2008 - SAN ISIDORO DE SEVILLA |
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11 de junio de 2008 - SAN COLUMBANO |
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6 de junio de 2008 - SAN GREGORIO MAGNO (II) |
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28 de mayo de 2008 - SAN GREGORIO MAGNO |
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21 de mayo de 2008 - ROMANO EL MELODA |
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14 de mayo de 2008 - DIONISIO AREOPAGITA |
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9 de abril de 2008 - SAN BENITO |
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12 de marzo de 2008 - BOECIO Y CASIODORO |
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5 de marzo de 2008 - SAN LEÓN MAGNO |
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27 de febrero de 2008 - SAN AGUSTÍN (V) |
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20 de febrero de 2008 - SAN AGUSTÍN (IV) |
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30 de enero de 2008 - SAN AGUSTÍN (III) |
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23 de enero de 2008 - ECUMENISMO |
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16 de enero de 2008 - SAN AGUSTÍN (II) |
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9 de enero de 2008 - SAN AGUSTÍN |
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19 de diciembre de 2007 - NAVIDAD |
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12 de diciembre de 2007 - SAN PAULINO DE NOLA |
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5 de diciembre de 2007 - SAN CROMACIO DE AQUILEYA |
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28 de noviembre de 2007 - SAN EFRÉN |
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21 de noviembre de 2007 - AFRAATES EL SABIO |
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14 de noviembre de 2007 - SAN JERÓNIMO (II) |
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7 de noviembre de 2007 - SAN JERÓNIMO |
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31 de octubre de 2007 - SAN MÁXIMO DE TURÍN |
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24 de octubre de 2007 - SAN AMBROSIO DE MILÁN |
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17 de octubre de 2007 - SAN EUSEBIO DE VERCELI |
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10 de octubre de 2007 - SAN HILARIO |
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3 de octubre de 2007 - SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA |
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26 de septiembre de 2007 - SAN JUAN CRISÓSTOMO (II) |
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19 de septiembre de 2007 - SAN JUAN CRISÓSTOMO |
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5 de septiembre de 2007 - SAN GREGORIO DE NISA (II) |
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29 de agosto de 2007 - SAN GREGORIO DE NISA |
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22 de agosto de 2007 - SAN GREGORIO NACIANCENO (II) |
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8 de agosto de 2007 - SAN GREGORIO NACIANCENO |
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1 de agosto de 2007 - SAN BASILIO (II) |
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4 de julio de 2007 - SAN BASILIO |
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27 de junio de 2007 - SAN CIRILO DE JERUSALÉN |
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20 de junio de 2007 - SAN ATANASIO DE ALEJANDRÍA |
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13 de junio de 2007 - EUSEBIO DE CESAREA |
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6 de junio de 2007 - SAN CIPRIANO DE CARTAGO |
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30 de mayo de 2007 - TERTULIANO |
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2 de mayo de 2007 - ORÍGENES (II) |
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25 de abril de 2007 - ORÍGENES |
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18 de abril de 2007 - CLEMENTE DE ALEJANDRÍA |
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28 de marzo de 2007- SAN IRENEO DE LYON |
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20 de marzo de 2007 - SAN JUSTINO |
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14 de marzo de 2007 - SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA |
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7 de marzo de 2007 - SAN CLEMENTE ROMANO |
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14 de febrerode 2007 - MARÍA MAGDALENA Y LAS MUJERES AL SERVICIO DEL EVANGELIO |
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7 de febrero de 2007 - AQUILA Y PRISCILLA |
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31 de enero de 2007 - SAN BERNABÉ, SAN SILAS Y APOLO |
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10 de enero de 2007 - SAN ESTEBAN |
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13 de diciembre 2006 - SAN TIMOTEO Y SAN TITO |
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3 de diciembre de 2006 - El Adviento |
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29 de noviembre de 2006 - Éfeso (Turquía) |
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22 de noviembre de 2006 - SAN PABLO (IV) |
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15 de noviembre de 2006 - SAN PABLO (III) |
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8 de noviembre de 2006 - SAN PABLO (II) |
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25 de octubre de 2006 - SAN PABLO (I) |
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18 de octubre de 2006 - JUDAS ISCARIOTE |
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11 de octubre de 2006 - SIMÓN CANANEO Y JUDAS TADEO |
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4 de octubre de 2006 - SAN BARTOLOMÉ |
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27 de septiembre de 2006 - SANTO TOMÁS |
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6 de septiembre de 2006 - SAN FELIPE |
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30 de agosto de 2006 - SAN MATEO |
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23 de agosto de 2006 - SAN JUAN (II) |
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5 de julio de 2006 - SAN JUAN |
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28 de junio de 2006 - SANTIAGO EL MENOR |
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21 de junio de 2006 - SANTIAGO EL MAYOR |
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14 de junio de 2006 - SAN ANDRÉS |
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7 de junio de 2006 - SAN PEDRO (III) |
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24 de mayo de 2006 - SAN PEDRO (II) |
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17 de mayo de 2006 - SAN PEDRO (I) |
En el contexto del Año de la fe y como signo culminante de su clausura, las reliquias del apóstol Pedro serán expuestas por primera vez
Roma, 8 de noviembre de 2013
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El Año de la Fe ha dejado en Roma momentos inolvidables como las jornadas y peregrinaciones organizadas a la tumba de San Pedro o innumerables iniciativas de índole cultural o artístico. Catequistas, familias, cofradías, seminaristas, novicios... todos ellos han acudido hasta la basílica vaticana como muestra e impulso de la fe cristiana.
En este contexto y como un signo culminante se vivirá también un momento, no solo inolvidable sino inédito también; la exposición por primera vez de las reliquias que la tradición reconoce como las del apóstol que dio la vida por el Señor. La fe de Pedro, por lo tanto, "confirmará una vez más que la 'puerta' para el encuentro con Cristo está siempre abierta y espera ser cruzada con el mismo entusiasmo y convicción de los primeros creyentes", explica monseñor Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, en un artículo en el Osservatore Romano.
En 1939, durante el papado de Pío XII, se realizaron unas excavaciones arqueológicas en la cripta de la basílica dejando al descubierto una necrópolis que data de los siglos II y III. La tradición decía que debajo del baldaquino de Bernini había un cementerio donde había sido enterrado San Pedro, pero aún no existía la certeza. Pío XII determinó que siguieran excavando y apareció dicha necrópolis. Una década después, en 1950, una inscripción en griego que decía: “Pedro está aquí”, llevó al papa a comunicarle al mundo la aparición de la tumba del apostol.
Pero terminada esta investigación en 1952, la profesora Margarita Guarducci, arqueóloga y experta en epigrafía griega, se encargó de descifrar los grafitos que hay en uno de los muros adyacentes a esa tumba, y hayó la inscripción críptica que dice “Pedro, ruega por los cristianos que estamos sepultados junto a tu cuerpo”. Al excavar, descubrieron un nicho y en su interior unos huesos.
El análisis de estos restos, que llevó a cabo Venerando Correnti, antropólogo de la Universidad de Palermo, concluyó el estudio de la siguiente forma: “Los huesos tienen un color rojo provenientes del paño dorado y púrpura en que fue envuelto, también, aparte de tela (púrpura), hay restos de hilos de oro, lo que lleva a pensar que ésta seria una persona venerada, posiblemente los huesos se retiraron de la tumba original para «guardarlos» en el nicho y así quedar protegidos, pues el nicho estaba intacto desde Constantino hasta el hallazgo. Estos huesos encontrados pertenecen a la misma persona, un ser robusto, de sexo varón, con avanzada edad (posiblemente setenta años) y del primer siglo”. Fue entonces cuando el papa Pablo VI anunció al mundo que se habían descubierto las reliquias de San Pedro.
El Año de la Fe se acerca a su clausura, ya que el domingo 24 de noviembre, el santo padre dará por finalizado este año de gracia para la Iglesia católica. La santa Misa de clausura se celebrará en la plaza San Pedro el día 24, solemnidad de Cristo Rey del Universo, a las 10:30 a.m. Dos eventos importantes aún quedan por celebrar: la jornada de la vida contemplativa, el día 21 de noviembre; y el encuentro de los catecúmenos el día 23.
Hasta el momento se calcula que 8.086.933 peregrinos han acudido a Roma, en este Año de la Fe, convocado por Benedicto XVI con la Carta apostólica Porta fidei del 11 de octubre de 2011, y que comenzó el 11 de octubre de 2012, 50° aniversario de la apertura del concilio Vaticano II.
En el contexto del Año de la fe y como signo culminante de su clausura, las reliquias del apóstol Pedro serán expuestas por primera vez
Roma, 6 de noviembre de 2013
Papa Francisco prosiguió su catequesis durante la audiencia general en la Plaza San Pedro. A una semana de haber hablado sobre la comunión de los santos, hoy reflexionó sobre «la comunión de los santos, que crece mediante la participación en los bienes espirituales de la Iglesia». Estos dos aspectos, afirmó, están íntimamente relacionados entre sí; en particular, hay que considerar los Sacramentos, los carismas y la caridad: «Nosotros crecemos en unidad, en comunión con los sacramentos, con los carismas que cada quien tiene porque se lo ha dado el Espíritu Santo, y con la caridad».
«Los Sacramentos –precisó Francisco– no son apariencias, no son ritos; los Sacramentos son la fuerza de Cristo, está Jesucristo en los Sacramentos. Cuando celebramos la Misa, en la Eucaristía está Jesús vivo, justamente Él, vivo, que nos reúne, nos hace comunidad, nos hace adorar al Padre. Cada uno de nosotros, de hecho, mediante el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, se incorpora a Cristo y se une a toda la comunidad de los creyentes».
El Papa subrayó que «cada encuentro con Cristo, que nos da la salvación en los Sacramentos, nos invita a "ir" y a comunicar a los otros la salvación que podemos ver, tocar, conocer, recibir, y que es creíble de verdad, ya que es amor». Es por ello que «los Sacramentos nos llevan a ser misioneros. Y el compromiso apostólico de llevar el Evangelio a todas partes, incluso en las más hostiles, constituye el fruto más auténtico de una asidua vida sacramental, porque es participación a la iniciativa salvífica de Dios, que quiere dar la salvación a todos».
«La gracia de los Sacramentos –afirmó– nos alimenta una fe fuerte y alegre, una fe que sabe asombrarse de las "maravillas" de Dios y sabe resistir a los ídolos del mundo».
Hoy también, como acostumbra, Francisco habló dejando a un lado el texto preparado, para explicar mejor sus reflexiones: «Por eso es importante hacer la comunión, es importante que los niños sean bautizados cuanto antes; es importante que sean confirmados» ¿El motivo? «Porque esta es la presencia de Jesús en nosotros, que nos ayuda». Y es importante, además, porque, «es importante, cuando nos sentimos pecadores, ir al Sacramento de la reconciliación. "No, Padre, ¡tengo miedo, porque el sacerdote me bastoneará!" No, no te bastoneará, el sacerdote. ¿Tú sabes que encontrarás en el Sacramento de la reconciliación? A Jesús, Jesús que te perdona. Es Jesús que te está esperando allí, y esto es un Sacramento. Y esto hace que crezca toda la Iglesia».
Francisco prosiguió: «Un segundo aspecto de la comunión en las cosas santas es la comunión de los carismas. El Espíritu Santo dispensa a los fieles una multitud de dones y gracias espirituales; esta riqueza, digamos "de fantasía" de los dones del Espíritu Santo tiene como objetivo la edificación de la Iglesia. "Carismas" es una palabra un poco difícil. Los "carismas" son los regalos que nos hace el Espíritu Santo: uno tiene el regalo de ser así, o esta habilidad o esa posibilidad... son los regalos que da, pero no nos los da para que se oculten: nos da estos regalos para participarlos a los demás. No son en beneficio de los que los reciben, sino para la utilidad del pueblo de Dios. Si un carisma, en cambio, un regalo de estos, sirve para afirmarse a sí mismos, hay que dudar que se trate de un auténtico carisma o que se viva fielmente. Los carismas son gracias especiales, dadas a algunos para hacer el bien a otros».
Sin embargo, indicó el Pontífice, los carismas «son actitudes, de la inspiración y de los impulsos interiores, que surgen de la conciencia y de la experiencia de determinadas personas, que están llamadas a ponerlos al servicio de la comunidad. En particular, estos dones espirituales benefician a la santidad de la Iglesia y su misión. Todos estamos llamados a respetarlos en nosotros y en los demás, para acogerlos como estímulos útiles para una presencia y una obra fructífera de la Iglesia». Como exhortó San Pablo (1 Tesalonicenses 5:19). , Francisco también invitó a no apagar el espíritu, «el Espíritu que nos da estos dones, estas habilidades, estas virtudes, estas hermosas cosas que hacen crecer la Iglesia».
El tercer aspecto sobre el que reflexionó el Papa fue la Comunión en las cosas santas: la comunión de la caridad. «La unidad entre nosotros que hace la caridad es el amor. De los primeros cristianos, los paganos que los veían decían: "¡Pero éstos, cuánto se aman! ¡Cuánto se quieren! ¡No se odian, no hablan entre sí! ¡Pero esto es bueno!”. La caridad: esto es el amor de Dios que el Espíritu Santo nos da en el corazón». Los carismas, subrayó Francisco, «son importantes en la vida de la comunidad cristiana, pero son siempre medios para crecer en la caridad, en el amor, que San Pablo coloca por encima de los carismas (cf. 1 Cor 13:1-13). Sin amor, de hecho, incluso los dones más extraordinarios son en vano, Pero, este hombre cura a la gente: eh, tiene esta cualidad, esta virtud, sana a la gente. ¿Pero tiene amor en su corazón? ¿Tiene caridad? Si la tiene, adelante; pero si no la tiene, no sirve a la Iglesia. Sin amor, todos los dones no sirven a la Iglesia, porque donde no hay amor hay unvacío, un vacío que es llenado por el egoísmo. Y les pregunto, ¿si todos somos egoístas, sólo egoístas, podemos vivir en comunidad, en paz? ¿Se puede vivir en paz si todo el mundo es egoísta? ¿Se puede o no se puede? ¡No se puede! Por eso, es necesario el amor que nos une: la caridad».
El Papa en Santa Marta: no hay ninguna «selección», «la Iglesia es ser partícipes en una comunidad con todos», pero no hay que contentarse con «estar en la lista de los invitados»
Dios nos invita a todos a la fiesta. La Iglesia no es solo para personas buenas. «Todos nosotros, pecadores, hemos sido invitados» a esta fiesta en la que «se hace una comunidad, que tiene dones diferentes». Por ello no hay que contentarse con estar en la lista de los invitados. Son los concpetos que expresó esta mañana Papa Francisco en la homilía de la misa celebrada en la Capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.
El cristianismo es una invitación a la fiesta, dijo el Pontífice, en la que se «participa completamente», y con todos. No existen selecciones. Y contentarse con estar en «la lista de los invitados» equivale a «quedarse fuera» de la fiesta.
Francisco indicó que las lecturas del día «nos muestran el documento de identidad del cristiano». Sobre todo, «la esencia cristiana es una invitación; solo somos cristianos si hemos sido invitados». Es «una invitación gratuita que viene de Dios». No se debe y no se puede pagar para entrar, «o estás invitado o no puedes entrar»; si «en nuestra consciencia –subrayó– no tenemos esta certeza de haber sido invitados», entonces «no hemos entendidoqué significa ser cristiano».
Así pues, «un cristiano es uno que ha sido invitado», pero no invitado a «una tienda» o «a dar un paseo». Dios «quiere decirnos algo más: “¡Tú estás invitado a la fiesta!”. El cristiano es aquel que ha sido invitado a una fiesta, a la alegría, la alegría de haber sido salvado, la alegría de haber obtenido la redención, la alegría de participar la vida con Jesús. ¡Esta es una alegría! ¡Tú están invitado a la fiesta!».
«Se entiende –prosiguió–, una fiesta es un encuentro de personas que hablan, díen, festejan, son felices. Es un encuentro de personas. Yo entre las personas normales, mentalmente normales... nunca he visto a nadie que haga esto solo, ¿no? ¡Sería un poco aburrido! Abrir la botella de vino... Esta no es una fiesta, es otra cosa. Se hace fiesta con los demás, en familia, se hace fiesta con los amigos, se hace fiesta con las personas que han sido invitadas, como yo he sido invitado. Para ser cristiano se necesita una pertenencia y pertenece a este Cuerpo esta gente que ha sido enviada»; esta es la «pertenencia cristiana».
Es una «fiesta de unidad», indicó Bergoglio citando la Carta de San Pablo a los Romanos. Una fiesta para «buenos y malos»: todos han sido invitados. Y los primeros de la lista son los marginados, los últimos, los lejanos, las personas que están en el centro del Pontificado de Papa Francisco.
«La Iglesia no es la Iglesia solo para las personas buenas. ¿Queremos decir quién pertenece a la Iglesia, quién a sido invitado a esta fiesta? Los pecadores, todos nosotros pecadores hemos sido invitados. ¿Y qué hacemos aquí? Se hace una comunidad, que tiene dones diferentes: uno tiene el don de la profecía, el otro del ministerio, aquí uno que enseña... Todos tienen una cualidad, una virtud. Pero la fiesta se hace llevando esto que tenemos en común con todos...».
Se asiste a la «fiesta –subrayó– y se participa completamente. No se puede entender la existencia cristiana sin esta participación. Es una participación de todos nosotros. “Yo voy a la fiesta, pero me detengo solo en la primera salita, porque debo estar solo con tres o cuatro a los que conozco y los demás...”. ¡Esto no se puede hacer en la Iglesia! O tú entras con todos o te quedas afuera!». No se puede «hacer una selección: la Iglesia es para todos, empezando por estos que dije: los más marginados».
La Iglesia es de todos, es «de los invitados», y es «haber sido invitados, participar en una comunidad con todos». Pero, recordó Bergoglio, en la parábola que narra Jesús (Lc 14, 15-24) los invitados comienzan a buscar pretextos para no ir a la fiesta «¡No aceptan la invitación! Dicen que sí, pero hacen todo para no».
Según el Papa, estas personas «son cristianos que solo se contentan con haber sido incluidos en la lista de los invitados: cristianos enlistados». Pero, advirtió, esto «no es suficiente» porque no se puede participar en la fiesta si no se es cristiano. «¡Tú –subrayó Francisco– estarás en la lista, pero esto no te sirve para la salvación! Esta es la iglesia: entrar en la Iglesia es una gracia, entrar es una invitación», significa formar parte de «este pueblo de Dios que camina hacia la eternidad».
Pero, explicó el Papa, «nadie es protagonista en la Iglesia: tenemos solo Uno, absoluto». El Señor «¡es el protagonista!», mientras que los hombres y las mujeres van detrás de Él, «y los que no están detrás de Él no participan en la fiesta».
Dios es generoso, recordó el Papa: «El Señor abre todas las puertas. Incluso el Señor entiende lo que dice: “No, Señor, no quiero ir hacia ti”. Entiende y espera, porque es misericordioso». Pero al Señor no le gusta «quien dice “sí” y hace “no”; que hace finta de agradecerlo por las cosas hermosas, pero a final de cuentas sigue siempre su camino, quien tiene buenos modales, pero sigue su voluntad y no la del Señor; esos que siempre piden disculpas, los que no conocen la alegría, que no experimentan la alegría de la pertenencia».
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