El Papa Francisco explicó en qué consiste la esperanza, una de las virtudes que más ha citado durante su pontificado. Fue en la Misa en Casa Santa Marta. Dijo que para los cristianos es mucho más que optimismo.
9 de septiembre de 2013.
{source}{/source}
Rome Reports
En la última parte de su discurso al Comité de coordinación del CELAM (Río de Janeiro, 28-VII-2013), el Papa Francisco propone algunas pautas para la evangelización en América Latina y el Caribe, que también pueden servir de orientaciones para todos los que tienen que ver con la educación en la fe y la formación cristiana.
El Papa considera que las conclusiones de Aparecida (V Conferencia del CELAM, mayo 2007) son una luz para el hoy del camino de la Iglesia. En ese sentido no es bueno escapar hacia un futuro imaginado con meras expectativas humanas, ni quedarse en el pasado. “Toda proyección utópica (hacia el futuro) o restauracionista (hacia el pasado) no es del buen espíritu”, porque “Dios es real y se manifiesta en el ‘hoy’”.
Dios asume el pasado y el futuro en el presente que hoy nos interpela: “Hacia el pasado su presencia se nos da como ‘memoria’ de la gesta de salvación, sea en su pueblo sea en cada uno de nosotros; hacia el futuro se nos da como ‘promesa’ y esperanza. En el pasado Dios estuvo y dejó su huella: la memoria nos ayuda a encontrarlo; en el futuro sólo es promesa… y no está en los mil y un ‘futuribles’".
En definitiva: “El ‘hoy’ es lo más parecido a la eternidad; más aún: el ‘hoy’ es chispa de eternidad. En el ‘hoy’ se juega la vida eterna”. Podría decirse que así como en Jesús se encarnó la Palabra de Dios en la cultura del pueblo judío de su época, así también la Iglesia, y en ella cada uno de los cristianos, ha de responder a la llamada de Dios no en abstracto sino en cada lugar y tiempo, en el aquí y ahora. Todo esto se resume en este “hoy” de la salvación, que la liturgia cristiana celebra continuamente en cada lugar y que el Papa nos presenta. Esto es posible porque la Eucaristía es la actualización de la muerte y la resurrección del Señor que asume todo lo nuestro y lo hace suyo, convirtiéndolo en ofrenda al Padre y servicio a la humanidad.
La llamada que todos los cristianos hemos recibido es, pues, llamada para el apostolado, para la evangelización. Este ser “discípulo misionero”, explica el Papa Francisco, se da, por tanto, en una “tensión” a salir de uno mismo; en un proyectarse desde el encuentro con el Maestro hasta el encuentro con los que esperan el anuncio de la fe. En este sentido esa llamada “no admite la autorreferencialidad: o se refiere a Jesucristo o se refiere al pueblo a quien se debe anunciar”.
Por eso al Papa le gusta decir que la posición del discípulo misionero “no es una posición de centro sino de periferias: vive tensionado hacia las periferias… incluso las de la eternidad en el encuentro con Jesucristo”. Ciertamente, añade, “en el anuncio evangélico hablar de ‘periferias existenciales’ des-centra, y habitualmente tenemos miedo a salir del centro”. Pero no hemos de temer cuando el centro ya no somos nosotros mismos, sino que “el centro es Jesucristo, que convoca y envía”.
Todo esto afecta no solamente a cada cristiano, sino también a la Iglesia en su conjunto y a toda comunidad cristiana y eclesial. Ella no debe erigirse en “centro”, puntualiza el Papa Francisco, pues así “se funcionaliza y poco a poco se transforma en una ONG”. Ella debe ser, según los Padres, como la luna, que transmite una luz que no es propia. No puede ser “autorreferencial” (es decir, hablar solo de sí misma, vivir para sí misma), sino misionera. De otra manera, insiste el Papa, deja de ser institución divina para pasar a ser obra de hombres. “Deja de ser Esposa para terminar siendo Administradora; de Servidora se transforma en ‘Controladora’”. En resumen: “Aparecida quiere una Iglesia Esposa, Madre, Servidora, facilitadora de la fe y no tanto controladora de la fe”.
Cercanía y encuentro, son, como consecuencia, dos categorías que Aparecida propone para expresar el “estilo” de la evangelización. No son nuevas, observa el Papa, sino que conforman la manera con que Dios se ha revelado en la historia. Dios se ha hecho cercano a su pueblo al encarnarse. Por eso hay que rechazar –señala– “pastorales ‘lejanas’, pastorales disciplinarias que privilegian los principios, las conductas, los procedimientos organizativos… por supuesto sin cercanía, sin ternura, sin caricia”. Y es que no se puede ignorar la “revolución de la ternura” que provocó la encarnación del Verbo.
La distancia es un obstáculo para el encuentro con Jesucristo y con los hermanos. En efecto –prosigue explicando el Papa– el anuncio de la fe no consiste simplemente en buscar que aumente el número de seguidores del Evangelio. Porque trae la cercanía de Cristo, el anuncio de la fe (o el apostolado cristiano) aspira a crear un “lugar” de encuentro, formas de diálogo, culturas del encuentro.
Esto se traduce, entre otras cosas, en el estilo de la predicación sacerdotal. Por eso invita el Papa Francisco a preguntarse cómo son las homilías, si acercan al ejemplo del Señor, y no se centran en señalar preceptos, quedándose lejos de la vida concreta.
Finalmente el Papa destaca la figura de los obispos como “conductores” de la misión en la Iglesia. Y traza el perfil de los obispos que hoy necesita lanueva evangelización, cercanos y servidores de Dios y de la Iglesia:
“Los Obispos han de ser Pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida. Hombres que no tengan ‘psicología de príncipes’. Hombres que no sean ambiciosos y que sean esposos de una Iglesia sin estar a la expectativa de otra”.
Nos parece estar escuchando o leyendo a los Padres de la Iglesia, cuando hablan de qué significa para los obispos ser pastores de su pueblo. Así lo expresa el Papa Francisco:
"Hombres capaces de estar velando sobre el rebaño que les ha sido confiado y cuidando todo aquello que lo mantiene unido: vigilar sobre su pueblo con atención sobre los eventuales peligros que lo amenacen, pero sobre todo para cuidar la esperanza: que haya sol y luz en los corazones. Hombres capaces de sostener con amor y paciencia los pasos de Dios en su pueblo”.
De esta manera, “el sitio del Obispo para estar con su pueblo es triple: o delante para indicar el camino, o en medio para mantenerlo unido y neutralizar los desbandes, o detrás para evitar que alguno se quede rezagado, pero también, y fundamentalmente, porque el rebaño mismo también tiene su olfato para encontrar nuevos caminos”.
Encuentro, servicio, cercanía. Una buena síntesis de la propuesta de Aparecida, como luz para el anuncio de la fe –el apostolado, la formación cristiana, etc.– en nuestros días.
En Maalula hay cientos de refugiados en los conventos
8 de septiembre de 2013.
Es el último poblado del mundo al que Jesús podría volver a predicar con la lengua que hablaba hace dos mil años, el arameo. Se encuentra en el corazón de la Siria cristiana, a sesenta kilómetros al norte de Damasco y a pocos kilómetros de la frontera libanesa. Situado a 1500 metros dealtitud, protegido por una montaña, hasta ahora Maalula se había salvado de los embates de la guerra civil que está despedazando al país. Desde el miércoles pasado está bajo asedio.
Una brigada de insurgentes del frente jihadista de Al Nusra (los amigos de Al Qaeda en la región) ocupó el hotel que desde la cima de la montaña domina la aldea. Desde lo alto llueven proyectiles de mortero. La patrulla de soldados regulares que vigila el "check-point" de la calle que sube hacia el centro ya no existe. Un kamikaze se inmoló con su coche y ocho militares perdieron la vida en el ataque. Dos viejos tanques y un vehículo blindado también fueron destruidos por los milicianos.
Más de tres mil habitantes, sobre todo cristianos ortodoxos, están completamente solos para defenderse. Viejos y niños se han refugiado en los dos pequeños y antiquísimos monasterios de Mar Sarkis (San Sergio) y Mar Taqla (Santa Tecla). Con un teléfono satelital, una monja de Mar Taqla logró hablar con el director del Observatorio sirio de derechos humanos, vinculado con la oposición, laica, en contra del régimen de Bashar al Assad. "Llevamos a los niños, 27 huérfanos abandonados, a los sótanos -indicó-, para protegerlos y que no se espanten cuando llegan los morteros". La monja no reveló su identidad porque teme represalias.
No queda claro quiénes son los que todavía se opongan a los jihadistas, que el jueves dejaron el hotel para volver con refuerzos, municiones. En las montañas que rodean el centro todavía hay soldados regulares y habrían rechazado a los extremistas que asediaron una Iglesia y una mezquita. Pero en muchas localidades de mayoría cristiana han nacido grupos de autodefensa. Probablemente es lo que sucede en Maalula, en donde se habla todavía hoy una forma de arameo, lengua bíblica que según la mayor parte de los historiadores era la lengua de Jesús.
Los dos conventos, patrimonio de la Unesco, construidos en el siglo IV cuando la región formaba parte del Imperio romano, se sumaron al ayuno mundial por la paz lanzado por el Papa. Los santuarios están dedicados a un soldado romano asesinado porque se había convertido y a una discípula de San Pablo salvada, según la leyenda, por la montaña misma de Maalula, que se abrió para ofrecerle un escondite. Bajo el asedio, los habitantes esperan otro milagro.
Vatican Insider
La reflexión de la vigilia de oración por la paz en Siria, Medio Oriente y el mundo entero presidida por Papa Francisco en Plaza San Pedro
7 de septiembre de 2013. (http://vaticaninsider.lastampa.it/es/)
«¡Que se acabe el sonido de las armas! La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad». Papa Francisco tiene el rostro serio, tenso. Guió la primera parte de la vigilia penitencial, acogió y veneró el ícono del Salus Populi Romani, recitó el Rosario y antes de comenzar la larga adoración eucarística pronunció una meditación. Ante a él, en una plaza San Pedro bajo el anochecer, hay embajadores, delegados de otras religiones, políticos, hombres de las instituciones, pero sobre todo fieles, alrededor de 100 mil.
La homilía papal partió de la narración bíblica del Génesis, de la creación. «Dios mira la creación, casi como contemplándola, y dice una y otra vez: Es buena». Palabras, explicó Francisco, de las que se comprende que « nuestro mundo, en el corazón y en la mente de Dios, es “casa de armonía y de paz” y un lugar en el que todos pueden encontrar su puesto y sentirse “en casa”, porque “es bueno”». Por ello, « los seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, forman una sola familia, en la que las relaciones están marcadas por una fraternidad real y no sólo de palabra». Un mundo en el que «todos se sienten responsables de todos, del bien de todos». « Esta noche, en la reflexión, con el ayuno, en la oración, cada uno de nosotros, todos, pensemos en lo más profundo de nosotros mismos: ¿No es ése el mundo que yo deseo? ¿No es ése el mundo que todos llevamos dentro del corazón?».
Pero en el mundo en el que vivimos también también existen «“violencia, división, rivalidad, guerra”». Y esto sucede «cuando el hombre, vértice de la creación, pierde de vista el horizonte de belleza y de bondad, y se cierra en su propio egoísmo. Cuando el hombre piensa sólo en sí mismo, en sus propios intereses y se pone en el centro, cuando se deja fascinar por los ídolos del dominio y del poder, cuando se pone en el lugar de Dios, entonces altera todas las relaciones, arruina todo; y abre la puerta a la violencia, a la indiferencia, al enfrentamiento».
Dios también se dirige a nosotros cuando habla con Caín después del primer homicidio de la historia. «“¿Dónde está Abel, tu hermano?”». «Esta pregunta se dirige también a nosotros, y también a nosotros nos hará bien preguntarnos: ¿Soy yo el guardián de mi hermano? Sí, tú eres el guardián de tu hermano. Ser persona humana significa ser guardianes los unos de los otros. Sin embargo, cuando se pierde la armonía, seproduce una metamorfosis: el hermano que deberíamos proteger y amar se convierte en el adversario a combatir, suprimir».
«¡Cuánta violencia se genera en ese momento, cuántos conflictos, cuántas guerras han jalonado nuestra historia! Basta ver el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas. No se trata de algo coyuntural, sino que es verdad: en cada agresión y en cada guerra hacemos renacer a Caín. ¡Todos nosotros! Y también hoy prolongamos esta historia de enfrentamiento entre hermanos, también hoy levantamos la mano contra quien es nuestro hermano. También hoy –afirmó Bergoglio– nos dejamos llevar por los ídolos, por el egoísmo, por nuestros intereses; y esta actitud va a más: hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho más sutiles nuestras razones para justificarnos. Como si fuese algo normal, seguimos sembrando destrucción, dolor, muerte. La violencia, la guerra traen sólo muerte, hablan de muerte. La violencia y la guerra utilizan el lenguaje de la muerte».
El no a la guerra, a la intervención armada que tendrá incalculables consecuencias en Siria, pero también el no a la indiferencia, a dirigir la mirada hacia otra parte, queda claramente expresado con estas dramáticas palabras. «¿Es posible seguir otro camino?», se pregunta Papa Francisco. «¿Podemos salir de esta espiral de dolor y de muerte? ¿Podemos aprender de nuevo a caminar por las sendas dela paz? Invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna de la Salus populi romani, Reina de la paz, quiero responder: Sí, es posible para todos. Esta noche me gustaría que desde todas las partes de la tierra gritásemos: Sí, es posible para todos. Más aún, quisiera que cada uno de nosotros, desde el más pequeño hasta el más grande, incluidos aquellos que están llamados a gobernar las naciones, dijese: Sí, queremos».
Después Francisco habló de la Cruz: «¡Cómo quisiera que por un momento todos los hombres y las mujeres de buena voluntad mirasen la Cruz! Allí se puede leer la respuesta de Dios: allí, a la violencia no se ha respondido con violencia, a la muerte no se ha respondido con el lenguaje de la muerte. En el silencio de la Cruz calla el fragor de las armas y habla el lenguaje de la reconciliación, del perdón, del diálogo, de la paz. Quisiera pedir al Señor, esta noche, que nosotros cristianos, los hermanos de las otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad gritasen con fuerza: ¡La violencia y la guerra nunca son camino para la paz!».
Vatican Insider
{source}" frameborder="0" allowfullscreen>{/source}
Rome Reports
El Santo Padre recibe a su santidad Baselios Marthoma Paulose II de la Iglesia ortodoxa malankar
CIUDAD DEL VATICANO, 05 de septiembre de 2013 (Zenit.org)
El Papa ha recibido esta mañana a su santidad Baselios Marthoma Paulose II, Catholicos de la Iglesia Ortodoxa siria-malankar (India) que estos días visita Roma con una delegación para rezar ante la tumba de San Pedro, en el curso de un viaje en Europa, según informó el Vatican Information Service.
"En su persona -dijo Francisco- saludo a una Iglesia nacida del testimonio que el apóstol Tomás dio del Señor Jesús hasta el martirio. La fraternidad apostólica que unía a los primeros discípulos en el servicio del Evangelio une, todavía hoy a nuestras Iglesias, a pesar de que en el curso a veces triste de la historia, hayan surgido divisiones que, gracias a Dios, estamos intentando superar en obediencia a la voluntad y al deseo del Señor”.
El santo padre ha recordado las palabras de Santo Tomás,¡Señor mío y Dios mío! y afirmó que es una de las confesiones de la fe en Cristo más bellas que se han transmitido en los Evangelio, "una fe que proclama la divinidad de Cristo, su señorío sobre nuestra vida" dijo. Y añadió que "es precisamente en esta fe que hoy nos encontramos; es una fe que nos une, y aunque aún no podemos compartir la mesa eucarística; y es esta fe que nos empuja a continuar e intensificar el compromiso ecuménico, el encuentro y el diálogo hacia la plena comunión".
Francisco ha recordado la historia de las relaciones entre católicos y ortodoxos sirio-malankares en los últimos treinta años. Desde esa fecha “comenzó un camino concreto de diálogo, con la institución de una Comisión Mixta que desembocó en el Acuerdo de 1990 del día de Pentecostés; una comisión que prosigue su inapreciable labor y que ha llevado a pasos significativos sobre temas como el uso común de edificios de culto y de cementerios, la concesión mutua de recursos espirituales e incluso litúrgicas en situaciones pastorales específicas y sobre la necesidad de individuar nuevas formas de colaboración ante los crecientes retos sociales y religiosos”.
Creo que, dijo el papa, "en el camino ecuménico sea importante mirar con confianza los pasos cumplidos superando prejuicios y cierres que forman parte de esacultura del enfrentamientoque es fuente de división y dejar espacio a la cultura del encuentro".
Al concluir Francisco ha pedido oración y compromiso "para que crezcan las relaciones de amistad y colaboración en los diversos niveles, en el clero, entre los fieles de las diversas Iglesias nacidas del testimonio de Santo Tomás. Que el Espíritu Santo siga iluminándonos y guiándonos hacia la reconciliación y la armonía, superando todas las causas de división y rivalidad que han marcado nuestro pasado”.
En la actualidad, la Iglesia ortodoxa siria Malankar tiene alrededor de 2,5 millones de miembros en 30 diócesis, con más de 33 obispos y 1.700 sacerdotes.
En 1983 en Roma y en 1986 en Kottayam tuvieron lugar dos encuentros importantes entre el beato Papa Juan Pablo II y el Catholicos Moran Mar Baselios Marthoma Mathews I, estableciéndose en esta ocasión la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa siria Malankar. En 1990 juntos firmaron la Declaración cristológica común.
La reflexión del Papa durante la homilía en la misa matutina. Después un nuevo mensaje por Twitter: «No existe un cristianismo “low-cost”. Seguir a Jesús implica ir contracorriente, renunciar al mal y al egoísmo».
7 de septiembre de 2013. (http://vaticaninsider.lastampa.it/es/)
«El Señor, cuando viene a nuestra vida, cuando pasa por nuestro corazón, siempre te dice una palabra, nos dice una palabra y también esta promesa: “Sigue adelante, valentía, no temas, porque tu harás esto”. Es una invitación a la misión, una invitación a seguirlo». Lo dijo el Papa Francisco en la homilía matutina de esta mañana en la Capilla de la Casa Santa Marta, que fue publicada por la Radio Vaticana.
Una promesa que consuela, una petición de generosidad, una misión que cumplir. Así Jesús se hace presente en la vida de un cristiano. Jamás desiste de esta triple modalidad. Lo afirmó Francisco al recordar el episodio del Evangelio en el que Cristo se muestra a Pedro, Santiago y Juan con el signo de la pesca milagrosa. Ante todo, explicó el Papa, Jesús tranquiliza a Pedro, que ha quedado sorprendido por aquel signo, prometiéndole que lo hará “pescador de hombres”. Después lo invita a dejar todo para seguirlo, y, en fin, le encomienda una misión.
En el caso de los Apóstoles – observó el Papa – “el Señor pasó por su vida con un milagro”. Pero “no siempre – prosiguió el Obispo de Roma – Jesús pasa ante nosotros o dentro de nosotros con un milagro”, y sin embargo – dijo – “se hace sentir siempre”: “Cuando el Señor viene a nuestra vida, cuando pasa por nuestro corazón, siempre te dice una palabra y también esta promesa: ‘¡Ve adelante... ánimo, no temas, porque tú harás esto!’. Es una invitación a la misión, una invitación a seguirlo a Él. Y cuando sentimos este segundo momento, vemos que hay algo en nuestra vida que no va, que debemos corregir y lo dejamos, con generosidad. O incluso si hay en nuestra vida algo bueno, pero el Señor nos inspira a dejarlo, para seguirlo más de cerca, como ha sucedido aquí: estos han dejado todo, dice el Evangelio. ‘Y arrastradas las barcas a la tierra, dejaron todo: ¡barcas, redes, todo! Y lo siguieron’”.
Sin embargo, el Papa Francisco aseguró que Jesús no pide que se deje todo por un fin que permanece oscuro a quien ha elegido seguirlo. Al contrario, el objetivo es declarado inmediatamente y es un objetivo dinámico: “Jesús jamás dice ‘¡Sígueme!’, sin decir la misión. ¡No! ‘Sígueme y yo te haré esto’. ‘Sígueme, para esto'. ‘Si tú quieres ser perfecto, deja y sigue para ser perfecto’. Siempre la misión. Nosotros vamos por el camino de Jesús para hacer algo. No es un espectáculo ir por el camino de Jesús. Vamos detrás de Él, para hacer algo: es la misión”.
Promesa, petición, misión. Estos tres momentos – dijo hacia el final de su homilía el Papa Francisco – no tienen que ver sólo con la vida activa, sino también con la oración. Mientras tanto – afirmó – “una oración sin una palabra de Jesús y sin confianza, sin promesa, no es una buena oración”. Segundo, es bueno pedir a Cristo estar listos a dejar algo y esto predispone al tercer momento, porque no hay oración en la que Jesús no inspire “algo que hacer”:
“Es una verdadera oración cristiana sentir al Señor con su Palabra de consuelo, de paz y de promesa; tener el valor de despojarnos de algo que nos impide ir rápidamente en su seguimiento y tomar la misión. Esto no quiere decir que después no haya tentaciones. ¡Habrá tantas! Pero, mira, Pedro pecó gravemente, renegando a Jesús, pero después el Señor lo perdonó. Santiago y Juan... pecaron de afán de hacer carrera, queriendo ir más alto, pero el Señor los perdonó”.
Vatican Insider
El Papa Francisco continúa reclamando con fuerza e insistencia la paz. Durante la primera audiencia general tras las vacaciones invitó a todos a participar en la vigilia de ayuno y oración por la paz.
“El sábado próximo viviremos juntos una especial jornada de ayuno y de oración por la paz en Siria, en Oriente Medio y en el mundo entero. También por la paz en nuestros corazones, porque la paz comienza en el corazón. Invito de nuevo a toda la Iglesia a vivir con intensidad este día y, desde ahora, manifiesto mi reconocimiento a los demás hermanos cristianos, a los hermanos de otras religiones y a los hombres de buena voluntad que querrán unirse, en el lugar y del modo oportuno, a este momento”.
El Papa tuvo también un recuerdo especialpara los jóvenes y agradeció la experiencia vivida en Brasil durante la JMJ del pasado mes de julio.
“Sin Él no podemos hacer nada; con Él, cualquier joven puede ser una esperanza para Dios, y para los demás: ¿Quieren ser esa esperanza? ¿Se atreven a transformar el mundo, a hacerlo más justo y más hermoso? La Jornada Mundial de la Juventud nos recuerda la gran noticia de la historia: que somos amados por Dios y Jesús ha venido a salvarnos”.
Antes de la audiencia el Papa retomó el contacto con los peregrinos en la plaza de San Pedro. En su largo paseo con el papamóvil saludó a decenas de niños y a muchos enfermos. En la plaza había más de 50.000personas.
Para las 14 audiencias generales celebradas hasta ahora por el Papa Francisco el Vaticano ha repartido 825.000 invitaciones y a ellas hay que sumar el número de turistas que acuden sin reservar entrada. Según estos datos, el Papa Francisco triplica las cifras del inicio de los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI.
{source}{/source}
romereports.com
El Papa Francisco retomó las audiencias generales de los miércoles en la plaza de San Pedro. A esta primera convocatoria de septiembre acudieron más de 50.000 peregrinos.
Queridos hermanos y hermanas:
Aunque ya ha pasado más de un mes, quisiera recordar en la catequesis de hoy la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro. En primer lugar, doy gracias a Dios y a Nuestra Señora de la Aparecida por las gracias alcanzadas.
También quiero agradecer a los brasileños, a sus autoridades, a sus parroquias y a las familias, su fraternal acogida. Para resumir esta experiencia, les propongo tres palabras: La primera es acogida, que crea vínculos de amistad, que perduran sobre todo en la oración. La segunda es fiesta, fiesta con los hermanos, pero, sobre todo, fiesta con el Señor: Juntos hemos rezado, adorado; ha sido una fiesta de la fe. Y, finalmente la tercera: misión. Jesús envía a los discípulos: «Vayan», salgan de ustedes mismos, y lleven la luz y el amor a las periferias de la existencia. Y añade: «Yo estaré con ustedes». Sin Él no podemos hacer nada; con Él, cualquier joven puede ser una esperanza para Dios, y para los demás: ¿Quieren ser esa esperanza? ¿Se atreven a transformar el mundo, a hacerlo más justo y más hermoso? La Jornada Mundial de la Juventud nos recuerda la gran noticia de la historia: que somos amados por Dios y Jesús ha venido a salvarnos.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular al grupo de oficiales venidos desde Colombia, así como a los fieles provenientes de España, Argentina, México y los demás países latinoamericanos. Invito a todos a que la acogida, la fiesta y la misión vividas en Brasil no sean un mero recuerdo, sino el alma de nuestras vidas y comunidades. Gracias.
{source}{/source}
romereports.com
{sourcer}