Cada año millones de personas visitan alguno de los santuarios dedicados a la Virgen María que hay repartidos por todo el mundo.

“¿Ficción o realidad?” Puede ayudar a comprender cuál es el papel que desempeña la Virgen en la Iglesia católica.

Cada año millones de personas visitan alguno de los santuarios dedicados a la Virgen María que hay repartidos por todo el mundo.

Detrás de cada peregrino hay una historia y en el documental “¿Ficción o realidad?” se recogen testimoniosde personas que volvieron a la fe por una intervención especial de la Madre de Cristo.

“Escuché una voz que fue tan dulce, tan... mamá.
Ella me dijo: Hijo...ya es suficiente. ¿Estás listo para volver a casa?”.

Juan Manuel Cotelo

Productor de “¿Ficción o realidad?”

“La película plantea eso. El camino más sencillo y más amable para volver a Dios es tu madre, María.”
“Y es muy, muy bonito ver cómo la Virgen María no es una preciosa figura de la leyenda, un cuento como puede ser pues no sé... las musas griegas... no es una leyenda.”

Juan Manuel Cotelo explica que el objetivo de esta producción era investigar. Conocer más de cerca la realidad de los creyentes; unas personas que aseguran que se puede hablar nada menos que con Dios.

“Si alguien dice hablar con Michael Jackson no lo dudamos: o miente o está mal de la cabeza, necesita un psiquiatra. Pero hay millones, no uno, millones de millones de personas que dicen que hablan a diario con Jesucristo. ¿Mienten, están locos o dicen la verdad?
"Hablemos de personas que han vivido sin Dios durante muchos años y hoy viven con Dios. Porque tienen la autoridad de...yo ya he probado las dos recetas y me va bien. Bueno veamos si están estafados, si están mal de la cabeza o si hay indicios de verdad.”

Una de las cosas que más pueden llamar la atención de los no católicos esla devoción que estos profesan por la Virgen María. Su calendario está lleno de fiestas dedicadas a ella y sus santuarios, están llenos de peregrinos. “¿Ficción o realidad?” Puede ayudar a comprender cuál es el papel que desempeña la Virgen en la Iglesia católica.

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Romereports.com

Decenas de ataques en todo el país, con Iglesias incendiadas y ataques molotov. No solo la Iglesia copta, sino también las demás confesiones cristianas sufren la ira de los islamistas

Una vez más en Egipto los cristianos están pagando un precio muy elevado por la situación dramática del país

Decenas de ataques en todo el país, con Iglesias incendiadas y ataques molotov. No solo la Iglesia copta, sino también las demás confesiones cristianas sufren la ira de los islamistas

De Sohag, en el Alto Egipto, a El Arish, en el Sinaí; desde Suez y Luxor hasta Mynia: las noticias de Iglesias incendiadas o asaltos a las propiedades de los coptos llegan desde todo el país. Porque, si bien en El Cairo hoy fue una jornada de muerte durante el asalto del ejército contra la manifestación de la Hermandad Musulmana, desde esta mañana también ha sido un día negro para los cristianos: ataques en todo el territorio por parte de los islamistas como represalia por el baño de sangre que se consumó al alba en las plazas de Rabaa y Nahda.

Desde las primeras horas del día, cuanto todavía se estaba delineando lo que sucedió en El Cairo, en Twitter comenzaron a circular las imágenes de la Iglesia de San Jorge, la Iglesia principal de los coptos en la ciudad de Sohag, consumida por las llamas. El día avanzaba y comenzó a despejarse la duda sobre el incidente aislado: el principal objetivo de los islamistas que protestan en todo el país en contra de la incursión de los militares en El Cairo son las Iglesias y las propiedades de los cristianos. Reacción trágicamente anunciada, puesto que desde hace más de un mes las emisoras de la Hermandad Musulmana repiten que el golpe es fruto de un complot orquestado por los coptos.

El objetivo principal es el Papa de los coptos Tawadros II, pues apoyó el golpe en manos de los militares después de las manifestaciones anti-Morsi del 30 de junio pasado (al lado del Gran Imán de al-Azhar, el mayor centro de estudios sunita). En las últimas horas, no ha servido para nada la posición de Tawadros, que hizo un llamado a toda la población «para preservar la vida de los egipcios, poniendo atención en la prevención de la violencia y ataques peligrosos en contra de cualquier sitio o persona». No le escuchó ni el ejército ni, como se está confirmando, la Hermandad Musulmana.

Así, los coptos están nuevamente viviendo horas terribles: prácticamente es imposible trazar una lista completa de la violencia que se desencadenó en contra de las Iglesias. Se habla de decenas de asaltos. Entre los episodios más graves está el incendio de la Iglesia de San Teodoro en Mynia, pero también fue blanco de la ira fundamentalista la Iglesia de El Arish, en la que desempeñaba su ministerio el padre Mina Abdul, el sacerdote copto asesinado hace un mes. También hay casos en Fayoum, en donde parece ser que una multitud destruyó las cruces de la Iglesia de la Virgen al grito de “Allahu Akbar”, además de algunos negocios que venden Biblias en El Cairo. La violencia no solo está afectando a la Iglesia copto-ortodoxa, sino indiscriminadamente a todas las confesiones cristianas. En Suez asaltaron la parroquia católica y la escuela franciscana de la localidad. El Patriarca copto-católico Ibrahim Sidrak decidió anular todas las misas de la solemnidad de la Asunción debido al temor de mayores violencias. El primado anglicano Justin Welby, desde Canterbury, invitó a rezar por Egipto y se refirió al asalto de la St. Saviour Church de Suez.

«También nosotros los católicos, como los coptos y protestantes, preferios mantener cerradas las Iglesias y los lugares de culto para evitar incidentes». Lo dijo el padre Paul Annis, superior de la Congregación de los Combonianos en El Cairo, a la agencia Misna. «Mañana, si la situación lo consiente volveremos a abrir las Iglesias –concluyó el padre Annis– para festejar la Asunción de María. Pero todo está por verse y del mañana nos separa una larga noche». El sitio “BlogCopte” habla también de una Iglesia greco-ortodoxa afectada en El Cairo.

Muchísimos episodios, pues, y no se conoce cuál ha sido el saldo; lo único cierto es el temor de los cristianos. Todos estos hechos llegan a pocos días de la denuncia que hicieron 16 asociaciones de derechos humanos, acusando al nuevo régimen egipcio de no haber hecho lo suficiente para reprimir la oleada de odio en contra de los cristianos que se ha desencadenado desde el golpe. Los militares, con la incursión de hoy, no supieron reprimir una reacción violenta y ampliamente anunciada. Una vez más en Egipto los cristianos están pagando un precio muy elevado por la situación dramática del país.

Vatican Insider

El Obispo de Roma llegó a Castel Gandolfo, donde fue recibido con campanas de fiesta y grandes muestras de alegría y devoción, para celebrar la Santa Misa de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María y rezar el Ángelus, en este día en que la «Iglesia en todo el mundo canta el Magnificat», «cántico del Pueblo de Dios que camina en la historia», cántico que «une el cielo y la tierra».

«Esperanza es la virtud del que experimentando el conflicto cree en la resurrección de Cristo, en la victoria del amor»

El Obispo de Roma llegó a Castel Gandolfo, donde fue recibido con campanas de fiesta y grandes muestras de alegría y devoción, para celebrar la Santa Misa de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María y rezar el Ángelus, en este día en que la «Iglesia en todo el mundo canta el Magnificat», «cántico del Pueblo de Dios que camina en la historia», cántico que «une el cielo y la tierra».

Lucha, resurrección, esperanza, fueron las tres palabras que centraron la homilía del Santo Padre, que evocó la Constitución Dogmática del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia: «La Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza cierta y de consuelo» (n.68). A la luz de esta imagen bellísima de nuestra Madre, el Papa Francisco reflexionó sobre el mensaje de las lecturas bíblicas de esta celebración, deteniéndose en las tres palabras clave: lucha, resurrección, esperanza.

Con la visión de la lucha entre la mujer y el dragón y la figura de la Iglesia, el Papa destacó que la Madre de Cristo y de la Iglesia está siempre con nosotros, nos acompaña, lucha con nosotros, sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal. La oración con María, en especial el Rosario, tiene también esta dimensión «agonística», es decir, de lucha, una oración que sostiene en la batalla contra el maligno y sus cómplices.

Sobre la resurrección, el Santo Padre hizo hincapié en que también el misterio de la Asunción de María en cuerpo y alma se inscribe completamente en la resurrección de Cristo. María ha conocido también el martirio de la cruz: ha vivido la pasión del Hijo hasta el fondo del alma. Ha estado completamente unida a él en la muerte, y por eso ha recibido el don de la resurrección. Cristo es la primicia de los resucitados y María es la primera de «aquellos que son de Cristo».

«Esperanza es la virtud del que experimentando el conflicto, la lucha cotidiana entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal, cree en la resurrección de Cristo, en la victoria del amor», reiteró el Papa, destacando con la tercera palabra, que el Magnificat de María es el cántico de la esperanza, el cántico del Pueblo de Dios que camina en la historia, de la Iglesia, «especialmente intenso allí donde el Cuerpo de Cristo sufre hoy la Pasión. Y María está allí, cercana a esas comunidades, a esos hermanos nuestros, camina con ellos, sufre con ellos, y canta con ellos el Magnificat de la esperanza».

Al concluir su homilía, el Santo Padre invitó a unir los corazones al «cántico de paciencia y victoria, de lucha y alegría, que une a la Iglesia triunfante con la peregrinante, que une el cielo y la tierra, la historia y la eternidad»

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Video: News.va Texto: Radio Vaticana

Texto completo de la homilía del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas:

El Concilio Vaticano II, al final de la Constitución sobre la Iglesia, nos ha dejado una bellísima meditación sobre María Santísima. Recuerdo solamente las palabras que se refieren al misterio que hoy celebramos. La primera es ésta: «La Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo» (n. 59). Y después, hacia el final, ésta otra: «La Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza cierta y de consuelo» (n. 68). A la luz de esta imagen bellísima de nuestra Madre, podemos considerar el mensaje que contienen las lecturas bíblicas que hemos apenas escuchado. Podemos concentrarnos en tres palabras clave: lucha, resurrección, esperanza.

El pasaje del Apocalipsis presenta la visión de la lucha entre la mujer y el dragón. La figura de la mujer, que representa a la Iglesia, aparece por una parte gloriosa, triunfante, y por otra con dolores. Así es en efecto la Iglesia: si en el Cielo ya participa de la gloria de su Señor, en la historia vive continuamente las pruebas y desafíos que comporta el conflicto entre Dios y el maligno, elenemigo de siempre. En esta lucha que los discípulos de Jesús han de sostener - nosotros, todos nosotros discípulos de Jesús debemos afrontar esta lucha - María no les deja solos; la Madre de Cristo y de la Iglesia está siempre con nosotros, siempre, camina con nosotros siempre. También María participa, en cierto sentido, de esta doble condición. Ella, naturalmente, ha entrado definitivamente en la gloria del Cielo. Pero esto no significa que esté lejos, que se separe de nosotros; María, por el contrario, nos acompaña, lucha con nosotros, sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal. La oración con María, en especial el Rosario, pero escuchen bien, el Rosario, ¿eh? – ¿Ustedes rezan el Rosario todos los días? (....sí la gente responde) – (Bueno no sé dice el Papa sonriendo, ¿seguro?).... tiene también esta dimensión «agonística», es decir, de lucha, una oración que sostiene en la batalla contra el maligno y sus cómplices.

La segunda lectura nos habla de la resurrección. El apóstol Pablo, escribiendo a los corintios, insiste en que ser cristianos significa creer que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos. Toda nuestra fe se basa en esta verdad fundamental, que no es una idea sino un acontecimiento. También el misterio de la Asunción de María en cuerpo y alma se inscribe completamente en la resurrección de Cristo. La humanidad de la Madre ha sido «atraída» por el Hijo en su paso a través de la muerte. Jesús entró definitivamente en la vida eterna con toda su humanidad, la que había tomado de María; así ella, la Madre, que lo ha seguido fielmente durante toda su vida, lo ha seguido con el corazón, ha entrado con él en la vida eterna, que llamamos también Cielo, Paraíso, Casa del Padre.
María ha conocido también el martirio de la cruz: el martirio de su corazón, el martirio del alma. Ella ha sufrido tanto en su corazón, mientras Jesús sufría en la cruz. Ha vivido la pasión del Hijo hasta el fondo del alma. Ha estado completamente unida a él en la muerte, y por eso ha recibido el don de la resurrección. Cristo es la primicia de los resucitados, y María es la primicia de los redimidos, la primera de «aquellos que son de Cristo». Es nuestra Madre, pero también podemos decir que es nuestra representante, es nuestra hermana, nuestra primera hermana, es la primera de losredimidos que ha llegado al cielo.

El evangelio nos sugiere la tercera palabra: esperanza. Esperanza es la virtud del que experimentando el conflicto, la lucha cotidiana entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal, cree en la resurrección de Cristo, en la victoria del amor. Hemos escuchado el canto de María, el Magnificat es el cántico de la esperanza, el cántico del Pueblo de Dios que camina en la historia. Es el cántico de tantos santos y santas, algunos conocidos, otros, muchísimos, desconocidos, pero que Dios conoce bien: mamás, papás, catequistas, misioneros, sacerdotes, religiosas, jóvenes, también niños, abuelos y abuelas, que han afrontado la lucha por la vida llevando en el corazón la esperanza de los pequeños y humildes. María dice: «Proclama mi alma la grandeza del Señor», así canta hoy la Iglesia y lo hace en todas partes del mundo. Este cántico es especialmente intenso allí donde el Cuerpo de Cristo sufre hoy la Pasión, donde está la cruz para nosotros cristianos está la esperanza, siempre. Si no está la esperanza nosotros no somos cristianos, por esto a mí me gusta decir ¡no se dejen robar la esperanza! ¡Que no nos roben la esperanza porque esta fuerza es una gracia, un don de Dios que nos lleva adelante mirando el cielo! Y María está siempre allí, cercana a esas comunidades que sufren, a esos hermanos nuestros, camina con ellos, sufre con ellos, y canta con ellos el Magnificat de la esperanza.

Queridos hermanos y hermanas, unámonos también nosotros, con el corazón, a este cántico de paciencia y victoria, de luchay alegría, que une a la Iglesia triunfante con la peregrinante, nosotros; que une el cielo y la tierra, nuestra historia y la eternidad.

‘La Biblia’ no se va a quedar tan solo en una miniserie de diez episodios. Mark Burnett y su mujer Roma Downey, productores del proyecto televisivo, han revelado que van a producir una segunda parte basada en las Sagradas Escrituras

La NBC emitirá la segunda parte de la miniserie "La Biblia" donde cuenta lo que sucedió tras la muerte de Jesús

‘La Biblia’ no se va a quedar tan solo en una miniserie de diez episodios. Mark Burnett y su mujer Roma Downey, productores del proyecto televisivo, han revelado que van a producir una segunda parte basada en las Sagradas Escrituras. Todo lo que relatará esta nueva serie comienza a los pocos día de la muerte de Jesús y se ceñirá a sucesos y discursos recogidos en los Hechos de los Apóstoles.

Esta continuación tendrá el título de: ‘A.D.: Beyond the Bible’, aunque no es el definitivo: podría cambiar en los próximos meses. Sin embargo, esta vez no se estrenará en el famoso History Channel, sino en una cadena con todavía más audiencia: la NBC.

“Había en la comunidad televisiva un gran interés por continuar con este proyecto”, asegura la presidenta de NBC, Jennifer Salke. “NBC está muy agradecida por la confianza que Burnett ha depositado en nosotros para poder asociarnos con él y posicionar esta miniserie como un verdadero evento televisivo”.

Robert Greenblatt, también directivo de la cadena, afirma que siguió el proceso de desarrollo de la primera parte de ‘La Biblia’ muy cerca de Burnett. Era consciente de que la historia no terminaba tras la crucifixión de Jesucristo, por lo que sugirió a los productores la idea de continuar el relato con las historias de los primeros discípulos del Señor: sus luchas, sus predicaciones, su vida entregada hasta el martirio. Y quiso que se hiciera en su propia cadena.

Era de esperar que se intentara una continuación de la serie, dado el éxito que ha cosechado en todo el mundo. En History Channel se estrenó en marzo ante más de 13 millones de espectadores; en España fue emitido por Antena 3 durante la Semana Santa, alcanzando los 4 millones en su día de inicio. Y en todo el mundo ha sido vista por más de 100 millones: la serie de temática religiosa con mayor audiencia en los últimos años. Como anunciábamos en este blog, también se está trabajando en una versión más corta para su lanzamiento en los cines.

Pensando en esta segunda serie, Burnett y Downey manifestaron que “nos sentimos entusiasmados por este gran salto dado por la serie ‘The Bible’: de la televisión por cable a la televisión abierta con NBC. Esta nueva serie es un proyecto de gran envergadura y representa un mayor compromiso, porque es una historia que debe ser contada para el gran público”.

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Del blog: Jesucristo en el Cine

La basílica de San Pablo Extramuros es uno de los cuatro templos mayores de Roma. Fue fundada por el emperador Constantino sobre la tumba del apóstol Pablo a las afueras de los muros de la ciudad. De ahí su nombre.

"Son vestigios de la ininterrumpida devoción que hubo al apóstol Pablo"

La basílica de San Pablo Extramuros es uno de los cuatro templos mayores de Roma. Fue fundada por el emperador Constantino sobre la tumba del apóstol Pablo a las afueras de los muros de la ciudad. De ahí su nombre.

El Vaticano ha anunciado el descubrimiento de restos arqueológicos relacionados con la vida cotidiana que se llevaba en la basílica durante la Edad Media. Los visitantes que acudan a la zona podrán ver parte de los nuevos hallazgos y conocer mejor su historia

Umberto Utro

Vatican Museums

“Queríamos construir un centro de acogida de peregrinos y justo encontramos unas instalaciones de hace 1.500 años que perseguían el mismo objetivo. Los Papas quisieron equipar la Basílica de San Pablo con establecimientos destinados a acomodar a los peregrinos que acudían a la tumba del Apóstol de los Gentiles”

A lo largo de sus 1.500 años de historia, la arquitectura de la basílica cambió mucho, aunque los restos de San Pablo se mantuvieron siempre bajo el altar mayor. Allá por el año 1000 la basílica y sus terrenos fueron confiados a monjes benedictinos, que continúan residiendo allí hoy en día.

Entre los hallazgos de la zona está el antiguo “jardín de los monjes” y otras instalaciones medievales para peregrinos venidos de todas partes del mundo: patios, porches, un pozo... Los descubrimientos demuestran quela devoción por San Pablo fue siempre muy profunda y que no decayó con el paso de los siglos.

Umberto Utro

Museos Vaticanos

“Para nosotros, hoy en día, estos hallazgos son muy importantes ya que debe tenerse en cuenta la importancia espiritual que reflejan: son vestigios de la ininterrumpida devoción que hubo al apóstol Pablo”

Para hacerse una idea de cómo era la zona de los hallazgos en aquellos tiempos, en el recorrido ya hay a disposición del usuario dibujos y reconstrucciones para conocer mejor la historia del lugar.

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La memoria de San Pablo en Primeroscristianos.com

Romereports.com

"Quisiera preguntarles: ¿en dónde está tu tesoro? ¿Cuál es para ti la realidad más importante, más preciosa, la realidad que atrae tu corazón como un imán? ¿Puedo decir que es el amor de Dios?"

“El cristiano lleva dentro de sí un deseo muy grande y profundo: encontrarse con Jesús"

El "verdadero tesoro del hombre" es "el amor de Dios", que llena de sentido "los empeños de todos los días", las "fatigas" y las "caídas", y nos "ayuda también a afrontar las grandes pruebas". Es lo que afirmó esta mañana Papa Francisco durante el Ángelus en la Plaza San Pedro.
"Quisiera preguntarles: ¿en dónde está tu tesoro? ¿Cuál es para ti la realidad más importante, más preciosa, la realidad que atrae tu corazón como un imán? ¿Puedo decir que es el amor de Dios?"

 

¿Cuál es la realidad que atrae mi corazón como un imán?” invitó esta vez el Obispo de Roma a que nos preguntásemos, en su reflexión previa a la oración del Ángelus con los peregrinos de la Plaza del Santuario de San Pedro, en el caloroso mediodía del verano romano.
“El cristiano es uno que lleva dentro de sí un deseo muy grande y profundo: aquel de encontrarse con el Señor junto a sus hermanos, a sus compañeros de camino. Y todo esto se resume en un famoso dicho de Jesús: ‘Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón’ (Lc.12,34).” dijo el Sucesor de Pedro, inspirado en el Evangelio de la liturgia del domingo. Por esto, aunque la realidad más importante sea llevar adelante la familia, el trabajo, “es el amor de Dios el que da sentido a los pequeños empeños cotidianos y el que también ayuda a afrontar las grandes pruebas”. Éste es el verdadero tesoro del hombre -afirmó el Vicario de Cristo-, un amor que no es vago, sino que tiene un nombre: Jesucristo, que “nos permite ir más allá de las experiencias negativas; no quedar prisioneros del mal, nos abre a la esperanza, al horizonte final de nuestra peregrinación”.
El deseo del encuentro definitivo con Cristo “nos hace estar siempre preparados, con espíritu despierto, porque esperamos este encuentro con todo el corazón, con todo nuestro ser.”
Después de la oración mariana, Papa Francisco saludó en primer lugar a los musulmanes del mundo entero, nuestros hermanos, que han concluido la celebración del mes de Ramadán.

 

Palabras del Papa antes del rezo del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!
El Evangelio de este domingo (Lc 12,32-48) nos habla del deseo del encuentro definitivo con Cristo, un deseo que nos hace estar siempre preparados, con el espíritu despierto, porque esperamos este encuentro con todo el corazón, con todo nuestro ser. Este es un aspecto fundamental de la vida. Hay un deseo que todos nosotros, sea explícito, sea escondido, tenemos en el corazón, todos nosotros tenemos este deseo en el corazón.
También es importante ver esta enseñanza de Jesús en el contexto concreto, existencial en el que Él lo ha transmitido. Eneste caso, el evangelista Lucas nos muestra a Jesús que está caminando con sus discípulos hacia Jerusalén, hacia su Pascua de muerte y resurrección, y en este camino los educa confiándoles a ellos aquello que Él mismo lleva en el corazón, las actitudes profundas de su ánimo. Entre estas actitudes se encuentran el desapego a los bienes terrenos, la confianza en la providencia del Padre y, precisamente, la vigilancia interior, la espera operosa del Reino de Dios. Para Jesús es la espera del retorno a la casa del Padre. Para nosotros es la espera de Cristo mismo, que vendrá a buscarnos para llevarnos a la fiesta sin fin, como ya ha hecho con su Madre María Santísima, que la ha llevado al cielo, con Él.
Este Evangelio quiere decirnos que el cristiano es uno que lleva dentro de sí un deseo grande, profundo: aquel de encontrarse con su Señor junto a sus hermanos, a los compañeros de camino. Y todo esto que Jesús nos dice se resume en un famoso dicho de Jesús: «Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Lc 12,34).
El corazón que desea. Todos nosotros tenemos un deseo. Pero, pobre gente aquella que no tiene deseo, el deseo de ir adelante, hacia el horizonte. Para nosotros cristianos este horizonte es el encuentro con Jesús, el encuentro propiamente con él, que es nuestra vida, nuestra alegría, Aquel que nos hace felices. Yo les haría dos preguntas, la primera: ¿Todos ustedes tienen un corazón deseoso? Piensen y respondan en silencio en el corazón: ¿Tú tienes un corazón que desea o tienes un corazón cerrado, un corazón dormido, un corazón anestesiado por las cosas de la vida? El deseo, ir adelante al encuentro con Jesús.
La segunda pregunta:¿Dónde está tu tesoro, aquello que tú deseas, porque Jesús nos ha dicho: “donde está tu tesoro, allí estará tu corazón”? yo pregunto: ¿Dónde está tu tesoro? ¿Cuál es para ti la realidad más importante, más preciosa, la realidad que atrae mi corazón como un imán?, ¿Qué atrae tu corazón? ¿Puedo decir que es el amor de Dios?, ¿Que es el deseo de hacer el bien a los otros, de vivir para el Señor y para nuestros hermanos?, ¿Puedo decir esto? Cada uno responde en su corazón.
Alguno me responderá: Padre, pero yo soy uno que trabaja, que tiene familia, para mí la realidad más importante es sacar adelante a mi familia, el trabajo… Cierto, es verdad, es importante. Pero ¿Cuál es la fuerza que tiene unida a la familia? Es justamente el amor. Y quien siembra el amor en nuestro corazón es Dios. El amor de Dios es el que da sentido a los pequeños compromisos cotidianos y también ayuda a afrontar las grandes pruebas. Este es el verdadero tesoro del hombre. Ir adelante en la vida con amor, con aquel amor que el Señor ha sembrado en el corazón.
Pero el amor de Dios ¿Qué es? No es algo vago, un sentimiento genérico; el amor de Dios tiene un nombre y un rostro: Jesucristo. ¡Jesús! El amor de Dios se manifiesta en Jesús porque nosotros no podemos amar el aire, el todo. No se puede. Amamos personas. Y la persona a la que amamos es Jesús, el don del Padre entre nosotros. Es un amor que davalor y belleza a todo el resto. Es un amor que da fuerza a la familia, al trabajo, al estudio, a la amistad, al arte, a toda actividad humana. Y también da sentido a las experiencias negativas, porque nos permite ir más allá de estas experiencias, más allá, de no quedar prisioneros del mal, sino que nos hace pasar más allá, nos abre siempre a la esperanza. El amor de Dios, en Jesús, siempre nos abre a la esperanza, a aquel horizonte de esperanza, al horizonte final de nuestra peregrinación. De esta manera también las fatigas y las caídas encuentran un sentido, también nuestros pecados encuentran un sentido en el amor de Dios; porque este amor de Dios en Jesús nos perdona siempre. Nos ama tanto que nos perdona siempre.
Queridos hermanos, hoy en la Iglesia hacemos memoria de santa Clara de Asís, que tras las huellas de Francisco dejó todo paraconsagrarse a Cristo en la pobreza. Santa Clara nos da un testimonio muy bello de este Evangelio de hoy: que ella nos ayude, junto con la Virgen María, a vivirlo también nosotros, cada uno según la propia vocación.
(Radio Vaticano)

Después del rezo a la Madre de Dios, el Papa Francisco recordó que el 15 de agosto se celebra la Asunción de María, alentando a recordar a nuestra Madre que está en el Cielo con Jesús. Luego empezó sus saludos, dirigiéndose a los musulmanes de todo el mundo y reiterando su deseo de que cristianos y musulmanes se comprometan en el respeto mutuo:

«Quisiera dirigir un saludo a los musulmanes del mundo entero, nuestros hermanos, que desde hace poco han celebrado la conclusión del mes de Ramadán, dedicado en particular al ayuno, a la oración y a la limosna. Como escribí en mi Mensaje para esta ocasión, deseo que cristianos y musulmanes se comprometan en el respeto mutuo, en especial a través de la educación de las nuevas generaciones».
El Santo Padre saludó asimismo con afecto a todos los romanos y peregrinos presentes en la Plaza del San Pedro. También hoy – dijo – tengo la alegría de saludar a algunos grupos de jóvenes: empezando por los que llegaron de Chicago, en peregrinación a Lourdes y Roma; así como a los de otras localidades italianas y a un grupo de scouts. A todos repitió las palabras que fueron el lema del gran encuentro de Río: ¡Vayan y hagan discípulos de todas las naciones!
Y con un deseo de feliz domingo y buen almuerzo, el Papa terminó este acostumbrado encuentro dominical.

Radio Vaticana

«La verdadera riqueza es el amor de Dios compartido con los hermanos» expresó explicando que el evangelio de este domingo «advierte propiamente sobre el absurdo de basar la propia felicidad sobre el tener»

«Evangelizar no es violentar la libertad, es dar lo mejor»

Si la fe de los cristianos es madura, «aduta», deben saber salir del propio ambiente para llevar el mensaje del Evangelio a las periferias, «especialmente a aquellas que aún no han tenido la oportunidad de conocer a Cristo».
Lo dijo el Pontífice en el mensaje para la 87 Jornada Misionera Mundial.

Son “cristianos aislados, estériles y enfermos” los que quieren guardarse el mensaje evangélico

La Santa Sede ha hecho público el mensaje del Papa Francisco con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones. Un mensaje en el que muestra que llevar la verdad del Evangelio no es violentar la libertad y recuerda, una vez más, que la Iglesia “no es una organización asistencial, una empresa, una ONG, sino que es una comunidad de personas, animadas por la acción del Espíritu Santo”.
 
El mensaje comienza con el argumento de que “la fe es un don precioso de Dios, que abre nuestra mente para que lo podamos conocer y amar” y a partir de ahí, el Papa Francisco explica que “es un don que no se reserva sólo a unos pocos, sino que se ofrece a todos generosamente
 
Todo el mundo debería poder experimentar la alegría de seramados por Dios, el gozo de la salvación”, explica el Obispo de Roma, calificando de “cristianos aislados, estériles y enfermos” a los que quieren guardarse el mensaje evangélico “para nosotros mismos”.
 
El Papa Francisco vuelve a utilizar el término de salir a la periferia, “especialmente a aquellas que aún no han tenido la oportunidad de conocer a Cristo” y destaca que “la fuerza de nuestra fe, a nivel personal y comunitario, también se mide por la capacidad de comunicarla a los demás, de difundirla, de vivirla en la caridad, de dar testimonio a las personas que encontramos y que comparten con nosotros el camino de la vida”.
 

Ampliar los confines de la fe  

El segundo de los argumentos utilizados es el del Año de la Fe y recuerda lo expresado ya por el Concilio Vaticano II: “destacó de manera especial cómo la tarea misionera, la tarea de ampliar los confines de la fe es un compromiso de todo bautizado y de todas las comunidades cristianas”.  
En este momento, el obispo de Roma invita a los obispos, sacerdotes y a cada persona y grupo responsable en la Iglesia a “dar relieve a la dimensión misionera en los programas pastorales y formativos, sintiendo que el propio compromiso apostólico no está completo si no contiene el propósito de "dar testimonio de Cristo ante las naciones", ante todos los pueblos”
 

La verdad no violenta la libertad  

El tercer argumento del Papa Francisco en este mensaje misionero es el de los obstáculos para evangelizar que no sólo se encuentran fuera, sino también dentro de la comunidad eclesial: “A veces el fervor, la alegría, el coraje, la esperanza en anunciar a todos el mensaje de Cristo y ayudar a la gente de nuestro tiempo a encontrarlo son débiles; en ocasiones, todavía se piensa que llevar la verdad del Evangelio es violentar la libertad
 
“Siempre debemos tener el valor y la alegría de proponer, con respeto, el encuentro con Cristo, de hacernos heraldos de su Evangelio”, añade el obispo de Roma, “Jesús ha venido entre nosotros para mostrarnos el camino de la salvación, y nos ha confiado la misión de darlo a conocer a todos, hasta los confines de la tierra.”
 
Pero esta evangelización debe realizarse desde el interior de la Iglesia, recuerda el Papa Francisco: “es importante no olvidar un principio fundamental de todo evangelizador: no se puede anunciar a Cristo sin la Iglesia”.  

Necesidad de Nueva Evangelización

Finaliza su documento, con la experiencia de la movilidad generalizada y la facilidad de la comunicación hoy en día.: “A veces es difícil, incluso para las comunidades parroquiales, conocer de forma segura y profunda a quienes están de paso o a quienes viven de forma permanente en el territorio” y reconoce que “en áreas cada vez más grandes de las regiones tradicionalmente cristianas crece el número de los que son ajenos a la fe, indiferentes a la dimensión religiosa o animados por otras creencias”
 
“No es raro que algunos bautizados escojan estilos de vida que les alejan de la fe, convirtiéndolos en necesitados de una "nueva evangelización", continúa el Papa Francisco, mostrando que “vivimos en una época de crisis que afecta a muchas áreas de la vida, no sólo la economía, las finanzas, la seguridad alimentaria, el medio ambiente, sino también la del sentido profundo de la vida y los valores fundamentales que la animan”.
 
No obstante y ante estas “nubes amenzantes”, el Papa Francisco muestra que es aún más urgente el llevar con valentía a todas las realidades: “el Evangelio de Cristo, que es anuncio de esperanza, reconciliación, comunión; anuncio de la cercanía de Dios, de su misericordia, de su salvación; anuncio de que el poder del amor de Dios es capaz de vencer las tinieblas del mal y conducir hacia el camino del bien”.
 
“La naturaleza misionera de la Iglesia no es proselitista, sino testimonio de vida que ilumina el camino, que trae esperanza y amor”, concluye el Papa Francisco repitiendo una idea expresada en más de una ocasión:” La Iglesia –lo repito una vez más– no es una organización asistencial, una empresa, una ONG, sino que es una comunidad de personas, animadas por la acción del Espíritu Santo, que han vivido y viven la maravilla del encuentro con Jesucristo y desean compartir esta experiencia de profunda alegría, compartir el mensaje de salvación que el Señor nos ha dado. Es el Espíritu Santo quién guía a la Iglesia en este camino”.
 
Por último, el Papa Francisco tiene un cariñoso recuerdo para “los cristianos que, en diversas partes del mundo, se encuentran en dificultades para profesar abiertamente su fe y ver reconocido el derecho a vivirla con dignidad”.” Ellos son nuestros hermanos y hermanas, testigos valientes –aún más numerosos que los mártires de los primeros siglos– que soportan con perseverancia apostólica las diversas formas de persecución actuales”, afirma el Santo Padre.

«La verdadera riqueza es el amor de Dios compartido con los hermanos» expresó explicando que el evangelio de este domingo «advierte propiamente sobre el absurdo de basar la propia felicidad sobre el tener»

«Las JMJ no son ‘fuegos de artificio’, sino etapas de un largo camino»

«La verdadera riqueza es el amor de Dios compartido con los hermanos» expresó explicando que el evangelio de este domingo «advierte propiamente sobre el absurdo de basar la propia felicidad sobre el tener»

El obispo de Roma enmarcó su reflexión en la maravillosa experiencia vivida en Brasil con la JMJ, a la que calificó como «una nueva etapa en la peregrinación de los jóvenes a través de los continentes con la cruz de Cristo».

«Las JMJ no son ‘fuegos de artificio’, sino etapas de un largo camino», constató el Sucesor de Pedro. «Los jóvenes no siguen al Papa, siguen a Jesucristo llevando su cruz. Y el Papa los guía y los acompaña en este camino de fe y de esperanza».

Después de agradecer y pedir al Señor que recompense a todos los que han trabajado para esta gran fiesta de la fe y el encuentro con el pueblo y los pastores, el Obispo de Roma pidió rezar para que los jóvenes que participaron de la JMJ, puedan traducir esta experiencia en su camino cotidiano, en el comportamiento de todos los días y que puedan traducirlo también en elecciones importantes de vida, respondiendo a la llamada personal del Señor.

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Texto completo

Queridos hermanos y hermanas,

El pasado domingo estaba en Río de Janeiro. Se concluía la Santa Misa y la Jornada Mundial de la Juventud. Pienso que todos juntos tenemos que dar gracias al Señor por el gran don que ha sido este evento, para el Brasil, para América Latina y para el mundo entero. Ha sido una etapa en la peregrinación delos jóvenes a través de los continentes con la Cruz de Cristo. Nunca tenemos que olvidar que las Jornadas Mundiales de la Juventud no son «fuegos de artificio», finalizados en sí mismo; son etapas de un largo camino, iniciado en 1985, por iniciativa del Papa Juan Pablo II. Él confió a los jóvenes la Cruz y dijo: vayan y yo iré con ustedes! Y así fue; y esta peregrinación de los jóvenes continuó con el Papa Benedicto, y gracias a Dios también yo he podido vivir esta maravillosa etapa en Brasil. Recordemos siempre: los jóvenes no siguen al Papa, siguen a Jesucristo, llevando su Cruz. Y el Papa los guía y acompaña en este camino de fe y de esperanza. Agradezco por esto a todos los jóvenes que han participado, incluso con sacrificios. Y agradezco al Señor también por los otros encuentros que tuve con los Pastores y el pueblo de aquel gran País que es el Brasil, como también con las autoridades y los voluntarios. El Señor recompense a todos aquellos que han trabajado para esta gran fiesta de la fe.

También quiero subrayar mi gratitud; muchas gracias a los brasileños, buena gente la del Brasil, un pueblo de gran corazón, no me olvido de su calurosa bienvenida, de sus saludos, de sus miradas, tanta alegría, un pueblo generoso, pido al Señor los bendiga tanto.

Quisiera pedirles que recen conmigo para que los jóvenes que han participado en la Jornada Mundial de la Juventud puedan traducir esta experiencia en su camino cotidiano, en los comportamientos de todos los días; y que puedan traducirlo también en elecciones importantes de vida, respondiendo a la llamada personal del Señor. Hoy en la liturgia resuena la palabra provocante de Qoèlet: «Vanidad de vanidades… todo es vanidad» (1,2). Los jóvenes son particularmente sensibles al vacío de significado y de valores que a menudo los circunda. Y lamentablemente pagan las consecuencias. En cambio, el encuentro con Jesús vivo, en su gran familia que es la Iglesia, llena el corazón de alegría, porque lo llena de vida verdadera, de un bien profundo, que no pasa y no se marchita: lo hemos visto en los rostros de los chicos de Río. Pero esta experiencia tiene que afrontar la vanidad cotidiana, el veneno del vacío que se insinúa en nuestra sociedad basada en el beneficio y en el tener, que ilusionan a los jóvenes con el consumismo. El Evangelio de este domingo nos advierte justamente sobre el absurdo de basar la propia felicidad sobre el tener. El rico se dice a sí mismo: «Alma mía, tienes bienes almacenados… descansa, come, bebe y date buena vida. Pero Dios le dice: Necio esta misma noche morirás. Y aquello que has acumulado ¿para quién será?» (cfr Lc 12,19-20).
Queridos hermanos y hermanas la verdadera riqueza es el amor de Dios, compartido con los hermanos. Aquel amor que viene de Dios y hace que nosotros lo compartamos connosotros; y nos ayudemos entre nosotros. El que hace la experiencia no teme la muerte y recibe la paz del corazón. Confiemos esta intención, esta intención de recibir el amor de Dios y compartirlo con los hermanos, a la intercesión de la Virgen María.

Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas,

Los saludo a todos y les agradezco su presencia, a pesar del calor.

Estoy contento de saludarlos, en particular a algunos grupos juveniles: la Juventud Carmelitana de Croacia, los jóvenes de Sandón y Fossò, diócesis de Verona; a los de Mozzanica, diócesis de Cremona; aquellos de Moncalieri, que han hecho parte del camino a pie, y a los de Bérgamo, que han venido en bicicleta. ¡Gracias a todos!

Pero hay tantos jóvenes en la plaza, ¡esto parece Río de Janeiro!

Querría garantizar un recuerdo especial a los párrocos y a todos los sacerdotes del mundo, porque hoy se recuerda su patrono, San Juan María Vianney. Queridos hermanos, estamos unidos en la oración y en la caridad pastoral.
Mañana los romanos recordamos nuestra Madre, laSalus Populi Romani. Pidámosle a ella que nos custodie y ahora todos juntos la saludamos con un Ave María

Radio Vaticana Video: Romereports.com

El balance de los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud muestra que fue un éxito ya que, en dos actos se superó la cifra de los 3 millones de participantes.

El elevado número de peregrinos refleja el éxito de la JMJ en Brasil

El balance de los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud muestra que fue un éxito ya que, en dos actos se superó la cifra de los 3 millones de participantes.

A pesar de que sólo estaban registrados 427.000 jovenes, unos de 3 millones y medio de peregrinos tomaron parte en los eventos de la JMJ. La asistencia fue aumentando a medida que avanzaba la semana. El martes, 23 de julio, participaron unas 600 mil personas. El viernes, el número de peregrinos llegó a 2 millones.

En los actos del sábado, incluyendo la vigilia en la playa de Copacabana, se alcanzó la cifra de 3,5 millones de personas. Pero fue la Misa de clausura del domingo en donde se alcanzó la mayor afluencia con 3,7 millones de participantes.

Los cerca de medio millón de peregrinos registrados vinieron de 175 países y el 60% de ellos tenían entre 19 y 35 años. Los países con mayor número de participantes fueron Brasil, Argentina, Estados Unidos, Chile e Italia.

7.800 sacerdotes registrados distribuyeron unas cuatro millones de comuniones durante toda la JMJ.

Por último, en total, los visitantes gastaron unos 1,8 millones de reales; unos 784 millones de dólares durante la semana quepasaron en Río.

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Romereports.com

“El viaje a Brasil del papa Francisco ha colmado todas las expectativas”. Esta frase sería sospechosa de triunfalismo en labios del séquito papal o del ejecutivo brasileño.

"El papa Francisco ha puesto en este viaje el acento en la acción, recordando que los principios"

“El viaje a Brasil del papa Francisco ha colmado todas las expectativas”. Esta frase sería sospechosa de triunfalismo en labios del séquito papal o del ejecutivo brasileño.

No lo es, si la escribe el periodista y rabino judío Gustavo Guershon. Tiene razón. Nunca un viaje papal – salvo el primero del papa Wojtyla a Polonia – había levantado tantas esperanzas, dentro y fuera de Brasil

Cuando el papa Francisco se adentró en la “Franja de Gaza” brasileña –la favela que visitó en el viaje que acaba de concluir –, no solo estaban pendientes de su mensaje social las autoridades brasileñas y los fieles de todo el mundo, si no la diplomacia y hasta la inteligencia de Usa, China, UE y Cuba, entre otras. También en los ambientes “entre sombras” se esperaba, con curiosidad contenida, la visión que Francisco daría – enel epicentro de la pobreza - de la doctrina social de la Iglesia, tal y como quiere impulsarla en el segundo decenio del siglo XXI. Alguno dio más de un respingo cuando oyeron decir al risueño papa argentino: "La fe es revolucionaria. Y os pregunto ( a los jóvenes): ¿estáis dispuestos a entrar en la ola de la revolución, de la fe? Sólo entrando en ella tu vida joven tendrá sentido y será fecunda". Y una cierta tensión se notó en las cúpulas de la los ejecutivos mundiales cuando pidió una acción contundente para defender “a los pobres ante intolerables desigualdades sociales y económicas que claman al cielo”.

Y es que una de las expectativas del viaje al Brasil era como afrontaría el papa argentino el dilema de articular unas estructuras económicas equidistantes del “turbo-capitalismo”, ajeno a la solidaridad, y de un nuevo marxismo vergonzante, alérgico a la libertad. Es decir, qué versión daría el papa argentino de su “Iglesia de los pobres”. ¿Existía una liaison del mensaje del papa Francisco con la teología de la liberación, una de cuyas cunas fue Brasil? Con todos mis respetos a los teólogos, después de un atento análisis de las intervenciones del papa Bergoglio, me temo que esta hipótesis olvida algo importante en el pensamiento y en la acción del papa argentino: su fuerte conexión con la doctrina social de la Iglesia, anterior en el tiempo a la teología de la liberación.

Las diversas formas de esta última sacaron precisamente de la doctrina social de la Iglesia la gran mayoría de sus afirmaciones, pero olvidando normalmente su espíritu: la trascendencia. Desde siempre la doctrina social de la Iglesia condenó los abusos, las injusticias y los ataques a la libertad. Es más anima a luchar “por la defensa y promoción de los derechos del hombre”, de modo que la “opción preferencial por los pobres” es un postulado fundamental - con ese u otro nombre - que recorre las encíclicas sociales de estos dos últimos siglos. Pero el papa Francisco – basta ver su bagaje teológico- es consciente de que abandonando el ángulo propio del mensaje eclesiástico, el de la teología moral, algunas formas de teología de la liberación “conducen inevitablemente a traicionar la causas de los pobres”, a pesar de su inicial impulso. De algún modo podría decirse que hoy son un “bello cadáver”, porque extrajeron de los mensajes sociales de la Iglesia su cuerpo de doctrina, pero olvidaron el alma que las anima. Sacralizaron la política, intentando captar la religiosidad del pueblo en beneficio de la revolución.

Existe, sin embargo, un problema: que la doctrina social de la Iglesia no solo es un conjunto de principios de reflexión, si no también de directrices de actuación. Lo primero se había acentuado más que lo segundo en los ambientes eclesiásticos de los siglo XIX y XX. El papa Francisco ha puesto en este viaje el acento en la acción, recordando que los principios, en sí mismos, pueden quedar estériles si no inspiran directrices prácticas. Tal vez por eso el Papa animó a algo que puede parecer sorprendente: “Quiero – decía a los jóvenes- que salgan a la calle a armar lío, quiero lío en las diócesis, quiero que se salga fuera, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que la Iglesia abandone la mundanidad, la comodidad y el clericalismo, que dejemos de estar encerrados en nosotros mismos”. Si a eso se une el optimismo de Francisco, se entiende enseguida la rápida aceptación que su figura tiene. Repárese, que siempre que lanzó un desafío, lo acompañó de una invitación a la esperanza: “A ustedes y a todos les repito: nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague. La realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. No se habitúen al mal, sino a vencerlo”.

La segunda cuestión que este viaje ha despejado es la pregunta latente que sobrevolaba su primera salida fuera del Vaticano: pero este Francisco, ¿va en serio? La duda era si los gestos de austeridad dentro del Vaticano – y lo que significan - se verían reflejados en sus viajes al extranjero, trasladando al ámbito internacional lo que comenzó a vivir en el pequeño habitat romano. La respuesta ha sido afirmativa. Un ejemplo. El pequeño Fiat gris no blindado con el que recorrió largos trayectos, puso los pelos de punta a las fuerzas de seguridad. Sobre todo cuando el papa Bergoglio bajó la ventanilla del pequeño vehículo y comenzó a saludar a la multitud. Era todo un espectáculo contemplar la cara risueña del Papa en contraste con la profunda gravedad de los rostros de la escolta. Al parecer, el Papa se tomó en serio lo que el ministro brasileño Gilberto Carvalho dijo cuando, resignado, le trasladaron el mensaje de que el Papa no quería coches blindados ni soldados con fusiles a su alrededor : “será entonces el pueblo brasileño quién protegerá la vida del papa Francisco”. Naturalmente, no es una invitación a los líderes mundiales a que bajen la guardia, pero sí un ejemplo de que, a veces, se alejan demasiado de las gentes con sus interminables escoltas de coches y despliegues. La “proximidad” de Francisco ha sido todo un desafío. Como decía con sentido común una mujer de las favelas: “Si no tiene miedo en el Vaticano, ¿por qué lo va a tener aquí?”.

El viaje a Brasil, desde luego, trasciende sus límites geográficos. En realidad, desde el gigante sudamericano, el papa argentino ha lanzado a todo el mundo una “teología de la inclusión”, que evite abandonar a algunos como náufragos en la periferia social. Pero esto no puede dejar en claroscuro un fenómeno estrictamente brasileño del que el papa Bergoglio era consciente. La proporción de los católicos en Brasil ha bajado en picado del 99,7% en 1872 al 64.4% en 2010. La presión del protestantismo es fuerte. A lo que hay que añadir la fuerte difusión de los cultos sincréticos afro-brasileños en las clases bajas, y de la masonería y el kardecismo – una forma de espiritismo con especial desarrollo en Brasil- en las clases medio-altas.

La “reorganización “ de esta especie de “mercado de la fe”, con una Iglesia católica con baja cotización y unos movimientos no católicos en alza, requería una brusca sacudida. La persona del papa Francisco, su mensaje sencillo y socialmente exigente, su desprecio de lo políticamente correcto y su cercanía, ha despertado una atención inusitada por la Iglesia católica. Lo cual no quiere decir que el Papa haya pedido un trato especial. Al contrario, ha insistido en una laicidad positiva del Estado, “que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad, favoreciendo sus expresiones concretas”.

El Wall Street Journal acaba de definir a Bergoglio como “un verdadero animal político”, ayudado por un formidable “púlpito mundial”. La revista Time, al dedicar su portada al Papa argentino, lo califica como “El Papa del pueblo”, y Vanity Fair lo ha proclamado el “hombre del año”. Por otra parte, medios italianos vaticinan una suerte de Vatican sunset , una especie de atardecer para algunos de los viejos esquemas, con una “Iglesia de los pobres” y una teología del trabajo en el centro de la escena. Los jóvenes se entusiasman con él. Incluso los italianos lo prefieren – ¡nada menos! - a sus dos monstruos sagrados Valentino Rossi e Mario Balotelli. El fervor de los tres millones de jóvenes situados a lo largo y ancho de la playa Copacabana no dejaba lugar a dudas.

Ajeno a estos calificativos, el Papa Francisco no ha olvidado poner en manos más poderosas que las suyas el fruto de este viaje. En esto coincide con su antecesor Juan Pablo II, que también puso -como Francisco- en manos de la Virgen negra brasileña el fruto de su viaje. En especial, ese "Woodstock católico” rotatorio, que es la Jornada Mundial de la Juventud, cuya próxima parada será Cracovia.

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