Los teólogos del dicasterio vaticano reconocieron, después del parecer de los médicos, el segundo milagro requerido para la canonización

Se acerca la canonizacióndel beato Juan Pablo II

Los teólogos del dicasterio vaticano reconocieron, después del parecer de los médicos, el segundo milagro requerido para la canonización

En el mes de abril de 2013, la Comisión Médica de la Congregación para las Causas de los Santos reconoció que es inexplicable una curación atribuida al beato Juan Pablo II. Un «milagro» que ahora, según indican fuentes vaticanas, también ha sido aprobado por la Comisión de teólogos de la misma Congregacíón.

La Comisión de los teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos aprobó el segundo milagro de Juan Pablo II, que se verificó después de la beatificación. Para la proclamación de la santidad de Wojtyla solo falta la aprobación de la Comisión de cardenales y obispos del dicasterio.

Todavía es prematuro hablar de fechas para la canonización, pero la rapidez con la cual está teniendo lugar el proceso del milagro deja todavía abierta la posibilidad de que se celebre el domingo 20 de octubre, aprovechando la fiesta litúrgica asignada al beato Wojtyla, fijada el 22 de octubre.

El Pontífice polaco, que falleció en 2005, obtendría de esta manera la aureola de santo en un tiempo récord, apenas ocho años después de su muerte. La canonización convertirá a Juan Pablo II en el segundo Papa proclamado santo en el último siglo, tras Pío X. Otros dos Papas beatificados, pero no declarados santos, son Pío IX y Juan XXII.

Vatican Insider

Amar a los enemigos es difícil, pero es lo que nos pide Jesús: es lo que ha dicho el Papa Francisco en la Misa de esta mañana en la Casa Santa Marta. El Papa ha destacado que para perdonar a nuestros enemigos, es fundamental rezar por ellos, rezar para que el Señor les cambie el corazón.

"¿Cómo podemos amar a nuestros enemigos?"

Homilía de esta mañana en la Casa Santa Marta

Amar a los enemigos es difícil, pero es lo que nos pide Jesús: es lo que ha dicho el Papa Francisco en la Misa de esta mañana en la Casa Santa Marta. El Papa ha destacado que para perdonar a nuestros enemigos, es fundamental rezar por ellos, rezar para que el Señor les cambie el corazón.

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En la Misa, concelebrada por el cardenal Giuseppe Versaldi, ha participado un grupo de colaboradores de la Prefectura de los Asuntos Económicos de la Santa Sede y un grupo de colaboradores de los Museos Vaticanos.

¿Cómo podemos amar a nuestros enemigos? En su homilía el Papa Francisco ha planteado esta pregunta, mencionando algunos de los dramas de la humanidad. Cómo se pueden amar, se ha preguntado, a los que “toman la decisión de bombardear un sitio y matan a tantas personas”? ¿Cómo se pueden amar “a los que por amor al dinero no dejan que las medicinas lleguen a los ancianos y se les deja morir”? ¿O a los que “buscando su propio interés, su propio poder hacen mucho mal”? “Parece que es una cosa difícil, esto de amar al enemigo”, observó, pero Jesús nos lo pide. La liturgia de estos días, prosiguió, nos propone esta “actualización de la ley que realiza Jesús”, de la ley del Monte Sinaí a la ley del Monte de las Bienaventuranzas. Y destacó que todos nosotros tenemos enemigos, pero también nosotros mismos podemos convertirnos en enemigos para los demás.

También nosotros tantas veces nos convertimos en enemigos de los demás: no queremos su bien. Y Jesús nos dice que ¡debemos amar a los enemigos! ¡Esto no es fácil! No es fácil… ¡Incluso pensamos que Jesús nos pide demasiado! Dejamos esto para las monjas de clausura, que son santas; dejamos esto para las almas santas, pero para la vida común esto no funciona… ¡Y debe funcionar! Jesúsdice: ‘¡Nosotros debemos hacer esto! Porque sino sois como los publicanos, comolos paganos. No sois cristianos”.

¿Cómo podemos, por tanto, amar a nuestros enemigos? Jesús, dijo el Papa, “nos dice dos cosas”: antes que nada mirar al Padre que “hacer salir el sol sobre buenos y malos” y “hace llover sobre justos e injustos”. Dios “tiene amor por todos”. Después, continuó, Jesús nos dice que “seamos perfectos como el Padre Celestial es perfecto”, “imitar al Padre con la perfección del amor”. Jesús, añadió, “perdona a sus enemigos”, “¡hace todo por perdonarlos!”. Vengarse no es cristiano. ¿Cómo podemos conseguir amar a nuestros enemigos? Rezando. “Cuando uno reza por el que nos hace sufrir, afirmó el Papa, es como si el Señor llega con el aceite y prepara nuestro corazón a la paz”.
“¡Rezar! Es lo que Jesús nos aconseja: ‘¡Rezad por vuestros enemigos! ¡rezad por los que os persiguen! ¡Rezad!. Y decir a Dios: ‘¡Cámbiale el corazón. Tiene un corazón de piedra, pero cámbialo, dale uno de carne, que sienta bien y que ame’. Solo dejo esta pregunta y cada uno de nosotros que responda en su corazón: ‘¿Rezo por mis enemigos? ¿Rezo por los que no me quieren?’ si decimos que sí, te diré: ‘Sigue , reza más, ese es el buen camino’. Si la respuesta es no, el Señor dice; ‘Pobre, ¡tú también eres enemigo de los demás!’ Reza para que el Señor cambie el corazón de aquellos. Podemos decirle: ‘Pero es que este me ha hecho una muy gorda, o estos han hecho cosas muy malas, este empobrece a las personas, empobrece a la humanidad. Y con este argumento queremos llevar adelante la venganza o el ojo por ojo, diente por diente”.

Es verdad, afirmó el Papa, el amor por los enemigos “nos empobrece”. Pero “nos hace pobres “ como Jesús “cuando viniendo a nosotros se ha abajado, se ha hecho pobre” por nosotros. Alguno, podría decir que esto no es una buena solución “si el enemigo me acaba empobreciendo”, es cierto, según los criterios del mundo. Pero esta, dijo, es “la vía que ha recorrido Jesús” que siendo rico se ha hecho pobre por nosotros. En aquella pobreza, “en aquel abajamiento de Jesús –destacó- está la gracia que nos ha justificado a todos, que nos ha hecho ricos”. Es el “misterio de la salvación”.

“Con el perdón, con el amor al enemigo, nos hacemos más pobres, el amor nos empobrece, pero esta pobreza es semilla de fecundidad y de amor por los demás. Como la pobreza de Jesús se convirtió en gracia de salvación para todos nosotros, riqueza… Nosotros que estamos hoy en la Misa, pensemos en nuestros enemigos, en aquellos que no nos quieren mucho: estaría muy bien que ofreciéramos la Misa por ellos. Jesús, el sacrificio de Jesús por ellos, por los que no nos aman.

También por nosotros, para que el Señor nos enseñe esta sabiduría tan complicada, pero tan bella, que nos asemeja al Padre, a nuestro Padre que hace salir el sol sobre buenos y malos. Y nos hace parecernos al Hijo, a Jesús, que en su abajamiento se ha hecho pobre para enriquecernos, a nosotros, con su pobreza”.

Video: Romereports.com

”Yo no me avergüenzo del Evangelio”, fue el tema de la catequesis impartida ayer tarde por el Papa Francisco en el Aula Pablo VI con motivo de la inauguración del congreso eclesial (17-19 de junio) que concluye el año pastoral de la diócesis de Roma y cuyo tema es: “Cristo te necesitamos. La responsabilidad de los bautizados en el anuncio de Jesucristo”.

"Una revolución para transformar la historia tiene que cambiar en profundidad el corazón humano"

”Yo no me avergüenzo del Evangelio”, fue el tema de la catequesis impartida ayer tarde por el Papa Francisco en el Aula Pablo VI con motivo de la inauguración del congreso eclesial (17-19 de junio) que concluye el año pastoral de la diócesis de Roma y cuyo tema es: “Cristo te necesitamos. La responsabilidad de los bautizados en el anuncio de Jesucristo”.

El encuentro comenzó con el saludo al Obispo de Roma de su cardenal vicario Agostino Vallini al que siguió la lectura de la Primera Carta de San Pablo a los Romanos que contiene las frases que inspiraron la catequesis del Papa: “Porque no me avergüenzo del Evangelio de Cristo ...Porque... como bautizados... no estáis bajo la ley sino bajo la gracia”. Ofrecemos a continuación una amplia síntesis de las palabras de Francisco:

Una revolución para transformar la historia, tiene que cambiar en profundidad el corazón humano. Las revoluciones que han tenido lugar durante los siglos han cambiado sistemas políticos y económicos, pero ninguna de ellas ha cambiado realmente el corazón del hombre. La verdadera revolución, la que transforma radicalmente la vida, la ha hecho sólo Jesucristo por medio de su resurrección que, como le gusta recordar a Benedicto XVI, ha sido "la más grande mutación de la historia de la humanidad y ha dado vida a un nuevo mundo”.

Esta es la experiencia que vive el apóstol Pablo: Después de haber encontrado a Jesús en el camino a Damasco, cambia radicalmente su perspectiva de la vida y recibe el bautismo. Dios transforma su corazón: de ser un violento perseguidor de los cristianos, se convierte en apóstol, en valiente testigo de Jesucristo...Con el bautismo, sacramento pascual, también nosotros nos volvemos partícipes del mismo cambio, y como Pablo "podemos caminar en una nueva vida "... Solemos creer que cambiando las estructuras podemos construir un mundo nuevo. La fe nos dice que sólo un corazón nuevo, regenerado por Dios, crea un mundo nuevo; un corazón de "carne" que ama, sufre y se alegra con los demás, un corazón lleno de ternura para los que, al llevar grabadas las heridas de la vida, sienten que están en la periferia de la sociedad. El amor es la fuerza más grande de transformación de la realidad, porque derrumba las murallas del egoísmo y llena las zanjas que alejan a los unos de los otros”.

También en Roma, hay personas que viven sin esperanza y están inmersas en una profunda tristeza, de la que intentan salir creyendo encontrar la felicidad en el alcohol, en las drogas, en los juegos de azar, en el poder del dinero, en la sexualidad sin reglas . Pero así, se decepcionan todavía más y a veces descargan su ira hacia la vida con comportamientos violentos e indignos del hombre ... Nosotros que hemos descubierto la alegría de tener a Dios como Padre y de su amor por nosotros, ¿podemos permanecer de brazos cruzados delante de estos hermanos nuestros sin anunciarles el Evangelio? Nosotros, que hemos encontrado en Jesucristo, muerto y resucitado el sentido de la vida, ¿podemos ser indiferentes a esta ciudad que nos pide, quizá inconscientemente, una esperanza? .... ¡Somos cristianos, somos discípulos de Jesús no para encerrarnos en nosotros mismos, sino para estar abiertos a los demás, para ayudarles, para llevarlos a Cristo y custodiar a cada criatura!”.

San Pablo es consciente de que Jesús - como bien indica su nombre - es el Salvador de toda la humanidad, no sólo de los hombres de una determinada época o área geográfica. El Evangelio es para todos, porque Dios ama a todos y quiere salvar a todos .. El anuncio del Evangelio está destinado en primer lugar a los pobres, a los que a menudo carecen de lo necesario para llevar una vida decente: ellos son los primeros en recibir el mensaje gozoso de que Dios los ama con predilección y viene a visitarlos a través de las obras de caridad que los discípulos de Cristo llevan a cabo en su nombre. Otros piensan que el mensaje de Jesús es para aquellos que carecen de preparación cultural y que, por eso, encuentran en la fe la respuesta a las tantas preguntas de sus corazones. En cambio, el apóstol afirma con fuerza que el evangelio es para todos, también para los doctos: La sabiduría que proviene de la revelación no se opone a la humana, al contrario, la purifica y la eleva. La Iglesia siempre ha estado presente en los lugares donde se elabora la cultura”.

Sostenidos por esta certeza, que viene de la Revelación, tengamos el valor, la audacia de salir de nosotros mismos, de nuestra comunidad para ir allí donde los hombres y las mujeres viven, trabajan y sufren y anunciarles la misericordia del Padre que se dio a conocer a los hombres en Jesús de Nazaret... Recordemos siempre, sin embargo, que el Adversario quiere mantener a los hombres separados de Dios y para ello infunde en los corazones la decepción cuando no vemos inmediatamente recompensado nuestro compromiso apostólico. El demonio lanza todos los días en nuestros corazones la semilla del pesimismo y la amargura ... Abrámonos entonces al soplo el Espíritu Santo que no deja de esparcir semillas de esperanza y confianza. No olvidemos que Dios es el más fuerte y que si le dejamos entrar en nuestra vida nada ni nadie puede oponerse a su acción. Por lo tanto, no nos dejemos vencer por el desaliento ni por las dificultades que encontramos cuando hablamos de Jesús y el Evangelio. ¡No pensemos que la fe en nuestra ciudad no tiene futuro!”

“San Pablo añade: " No me avergüenzo del evangelio". Para él, el Evangelio es el anuncio de la muerte de Jesús en la cruz ... La Cruz nos recuerda con fuerza que somos pecadores, pero, sobre todo, que somos amados, que a Dios le importamos tanto que para salvarnos no ha dudado en sacrificar a Jesús, a su Hijo. El único orgullo del cristiano es el de sentirse amado por Dios ... Todo hombre necesita sentirse amado tal y como es, porque sólo esto hace la vida bella y digna de ser vivida. En nuestra época, en que la gratuidad parece debilitarse en las relaciones personales, nosotros, los cristianos, proclamamos a un Dios que para ser nuestro amigo no pide nada, sólo ser acogido. Pensemos en aquellos que viven en la desesperación porque nunca han conocido a alguien que les haya demostrado su atención, los haya consolado o hecho sentirse valiosos e importantes. Nosotros, los discípulos del Crucificado, ¿podemos negarnos a ir a los lugares donde nadie quiere ir por temor a comprometerse o por el juicio de los demás, y así negar a nuestros hermanos el anuncio de la misericordia de Dios? Si faltamos a esta cita ¿no seremos llamados a dar cuenta de nuestro silencio?

Con estas palabras: "Porque no me avergüenzo del Evangelio," San Pablo también quiere decirnos que no se avergüenza de vivir de acuerdo con la enseñanza que Jesús nos dejó. De hecho, el anuncio del Evangelio convence al hombre en la medida en la que el que lo anuncie lo vive. Poniendo en práctica el mandamiento nuevo del amor, nos convertimos en instrumentos en las manos de Cristo. A través de nosotros el Resucitado hoy quiere hacer el mundo más bello, más bueno, más habitable, más fraterno”.

News.va

Para el cristiano, Jesús es el “todo” y de aquí viene su magnanimidad. Es lo que ha destacado el Papa Francisco en la Misa de esta mañana en la Casa Santa Marta.

Francisco: "La justicia que Cristo nos trae es totalmente distinta al "ojo por ojo y diente por diente""

Homilía de ayer en la Domus Santa Marta

Para el cristiano, Jesús es el “todo” y de aquí viene su magnanimidad. Es lo que ha destacado elPapa Francisco en la Misa de esta mañana en la Casa Santa Marta.

El Papa ha afirmado que la justicia que nos trae Jesús es superior a la de los escribas, al ojo por ojo y diente por diente. En la Misa, concelebrada por el cardenal Attilio Nicora, estaban presentes, entre otros, los colaboradores de la Autoridad de Información Financiera y un grupo de colaboradores de los Museos Vaticanos, acompañados por el director administrativo don Paolo Nicolini. En la Misa estaba presente también el cardenal arzobispo de Manila, Luis Antonio Tagle

“Si uno te golpea la mejilla derecha, ofrécele también la otra”. El Papa Francisco se ha centrado en estas palabras conmovedoras de Jesús, dirigidas a sus discípulos. Lo del bofetón, observó el Papa, “se ha convertido en un clásico para reírse de los cristianos”. En la vida, dijo, hay “una lógica normal” que nos enseña a “luchar a defender nuestro lugar” y si nos dan una bofetada, “nosotros contestamos con dos, así nos defendemos”. Por lo demás, dijo el Papa, cuando aconsejo a los padres corregir a sus hijos, siempre les digo: ‘Nunca en la mejilla’, porque la mejilla “es la dignidad”. Jesús, sin embargo, después del bofetón en la mejilla, va más allá y nos dice que demos el manto, despojarnos de todo.

La justicia que Él nos trae –afirmó- es otra justicia, totalmente distinta al ojo por ojo y diente por diente. Es otra justicia”. Y esto –observó el Papa, lo podemos entender cuando San Pablo habla de los cristianos como “gente que no tiene nada pero que lo posee todo”. Entonces la seguridad cristiana está justamente en este “todo” que es Jesús. “El ‘todo’ –añadió- es Jesucristo. Las demás cosas son ‘nada’ para el cristiano”. Sin embargo –advirtió el Papa- “para el espíritu del mundo el ‘todo’ son las cosas: las riquezas, la vanidad”, “estar bien posicionado” y “la ‘nada’ es Jesús”. Si, por tanto, un cristiano puede caminar 100 km cuando le piden hacer diez “es por que para él esto es ‘nada’” y con tranquilidad “puede dar la capa, cuando le piden la túnica”. El “secreto de la magnanimidad cristiana, que siempre va unida a la mansedumbre”.

“El cristiano es una persona que ensancha su corazón, con esta magnanimidad, porque tiene el ‘todo’, que es Jesucristo. Las demás cosas son ‘nada’. Son buenas, sirven, pero en el momento del enfrentamiento elige siempre el ‘todo’ con la mansedumbre, con la mansedumbre cristiana quees el signo de los discípulos de Jesús: mansedumbre y magnanimidad. Y vivir así no es fácil, porque te dan verdaderos bofetones, ¡te los dan! Y sobre las dos mejillas. Pero, el cristiano es manso, el cristiano es magnánimo, ensancha su corazón. Pero cuando nos encontramos con estos cristianos de corazón reducido, con el corazón arrugado que no van hacia delante… ¡esto no es cristianismo! Esto es egoísmo disfrazado de cristianismo”. “El verdadero cristiano –dijo de nuevo- “sabe resolver esta oposición bipolar, esta tensión entre el ‘todo’ y el ‘nada’, como Jesús nos aconsejó: ‘Buscado primero el Reino de Dios y su justicia, y todo te vendrá por añadidura”.

El Reino de Dios es el ‘todo’, lo demás es secundario, no es principal. Y todas las equivocaciones de los cristianos, todos los errores de la Iglesia, todos nuestros errores nacen de aquí, cuando le decimos al ‘nada’ que es el ‘todo’ y al ‘todo’ que tampoco es tan importante. Seguir a Jesús no es fácil, no es fácil. Pero tampoco es difícil, porque en el camino del amor el Señor hace las cosas en un modo que nos permita seguir adelante, el mismo Señor nos ensancha el corazón”.

Y esta es la oración que debemos hacer, añadió, “ante estas propuestas del bofetón, de la capa, de los 100 km”. Debemos rezar al Señor, para que “ensanche nuestro corazón, para que “nosotros seamos magnánimos, seamos mansos”, y no luchemos “por las pequeñeces, por el ‘nada’ de cada día”.

“Cuando uno hace una opción por el ‘nada’ de esta opción nacen desencuentros en la familia, en las amistades, con los amigos, en la sociedad, incluso desencuentros que terminan en guerra: por el ‘nada’. El ‘nada’ es semilla de guerra, siempre. Porque es semilla de egoísmo. El ‘todo’ es lo grande, es Jesús. Pidamos al Señor que ensanche nuestro corazón, que nos haga humildes, mansos y magnánimos, para que nosotros tengamos el ‘todo’ en Él y que nos defienda de los problemas cotidianos que surgen en torno al ‘nada’”.

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Video: Romereports.com

El único modo para recibir realmente el don de la salvación de Cristo es reconocer con sinceridad que somos débiles y pecadores, evitando toda forma de autojustificación. El Papa Francisco lo ha afirmado en la homilía de la Misa de esta mañana, celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta.

"El cristiano es consciente de ser un débil vaso de barro, aunque custodio de un gran tesoro"

Homilía del Papa Francisco hoy en la Domus Santa Marta

El único modo para recibir realmente el don de la salvación de Cristo es reconocer con sinceridad que somos débiles y pecadores, evitando toda forma de autojustificación. El Papa Francisco lo ha afirmado en la homilía de la Misa de esta mañana, celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta. 

Consciente de ser un débil vaso de barro, aunque custodio de un gran tesoro que se le ha dado de forma gratuita. Este es el seguidor de Cristo ante su Señor. El Papa Francisco comienza desde el punto de reflexión de la Carta en la que Pablo explica a los cristianos de Corinto que, para que esté claro que la “extraordinaria potencia” de la fe es obra de Dios, esta ha sido derramada en hombres pecadores, en vasos de barro”. Y es en esta relación entre “la gracia y la potencia de Jesucristo” y nosotros pobres pecadores, surge, observa el Papa, “el diálogo de la salvación”. Y sin embargo, destaca, este diálogo debe huir de cualquier “autojustificación”, “debe ser como nosotros somos”.

“Pablo ha hablado muchas veces –es como un estribillo, ¿no?- de sus pecados. ‘Pero yo os digo: yo que he sido un perseguidor de la Iglesia, he perseguido…’ Vuelve siempre a la memoria de su pecado. Se siente pecador. Pero en ese momento no dice: ‘Fui, pero ahora soy santo’, no. Incluso ahora tengo una espina de Satanás clavada en la carne. Nos hacer ver su propia debilidad. El propio pecado. Es un pecador que acoge a Jesucristo. Dialoga con Jesucristo”.

La clave, indica el Papa, es por tanto la humildad. Pablo mismo lo demuestra. Él reconoce públicamente, dice el Papa Francisco, “su currículum de servicio”, es decir, todo lo que ha realizado como Apóstol enviado por Jesús. Pero no por esto esconde o se esconde de lo que el Pontífice define como su “manual”, es decir sus pecados.

Este es el modelo de la humildad de nosotros los sacerdotes. Si nos vanagloriamos solo de nuestro currículum y nada más, nos equivocaremos. No podemos anunciar a Jesucristo Salvador porque en el fondo no lo escuchamos. Debemos ser humildes, pero con una humildad real con nombre y apellido: ‘Yo soy pecador por esto, por esto, por esto’. Como hace Pablo: ‘He perseguido a la Iglesia’, como hace él, con pecados concretos. No pecadores con la humildad que parece ser más una imagen, ¿no? No, la humildad fuerte”.

“La humildad del sacerdote, la humildad del cristiano es concreta”, asegura el Papa Francisco, porque, si el cristiano no es capaz de “hacerse a sí mismo y a la Iglesia esta confesión, algo no funciona”. No hacer esto es no entender la belleza de la salvación que nos trae Jesús”.

Hermanos, nosotros tenemos un tesoro: Jesucristo Salvador. La cruz de Jesucristo, este tesoro del que nos vanagloriamos. Pero lo tenemos en vasos de barro. Vanagloriémonos de nuestro manual, de nuestros pecados. Y así el diálogo es cristiano y católico: concreto, porque la salvación de Jesucristo es concreta. Jesucristo no nos ha salvado con una idea, con un programa intelectual, no. Nos ha salvado con la carne, con la concreción de la carne. Se ha abajado, se ha hecho hombre, hecho carne hasta el final. Pero sólo se puede entender, solo se puede recibir en vasos de barro”.

También la Samaritana que encuentra Jesús y después de haber hablado con Él, cuenta a sus vecinos primero su pecado y después lo que ha sucedido en ese encuentro. El Señor se comporta de modo análogo con Pablo. “Creo –observa el Papa- que esta mujer está en el Cielo, seguro”, porque, como dice el Manzoni, “nunca ha sucedido que el Señor haya comenzado un milagro sin terminarlo bien’ y este milagro que Él comenzó seguramente lo terminó bien en el Cielo”. A ella, concluye el Papa, pidámosle “que nos ayude a der vasos de barro para poder llevar y entender el misterio glorioso de Jesucristo”.

Es la advertencia que lanzó el Pontífice durante la Misa en Santa Marta: «los cristianos deben salir a las calles porque estamos poseídos por el amor de Cristo»

"La vida cristiana es en la calle, en la vida"

Es la advertencia que lanzó el Pontífice durante la Misa en Santa Marta: «los cristianos deben salir a las calles porque estamos poseídos por el amor de Cristo»

Debemos convencernos de que «la vida cristiana no es una terapia terminal». Es la advertencia que pronunció el Papa Francisco en la homilía durante la Misa matutina en la Capilla de la Casa Santa Marta. «Pidamos al Señor –exhortó Bergoglio– que exista esta premura para anunciar a Jesús. También de que nos convenza un poco de que la vida cristiana no es una terapia terminal: estar en paz hasta el cielo... no –dijo Francisco–, la vida cristiana es en la calle, en la vida. El amor de Cristo nos posee y nos impulsa, nos empuja con esta emoción que se siente cuando uno se ve amado por Dios».

Concelebraron la  Misa, como indicó la Radio Vaticana,  el cardenal chino Joseph Zen Ze Kiun, el nuncio apostólico Justo Mullor y los obispos Luc Van Looy de Gante (Bélgica), Enzo Dieci (auxiliar emérito de Roma) y Antonio Santarsiero de Huacho (Perú).

En la homilía, el Pontífice también explicó que «la verdadera reconciliación es que Dios, en Cristo, tomó nuestros pecados y Él se hizo pecado por nosotros. Y cuando nosotros vamos a confesarnos, por ejemplo, no es que decimos el pecado y Dios nos perdona. No es así. Nosotros encontramos a Jesucristo y ledecimos: “esto es tuyo, y yo te hago pecado otra vez”. Y a él le gusta esto, porque es su misión: hacerse pecado por nosotros, para liberarnos».

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Video: Romereports.com Texto: Vaticaninsider

La encíclica sobre la fe en la que Benedicto XVI había empezado a trabajar algunos meses antes de su renuncia saldrá a cuatro manos. Lo dijo esta mañana improvisando el Papa Francisco, ante los miembros del Consejo ordinario del Sínodo.

El Papa Francisco ha anunciado una encíclica en colaboracióncon Benedicto XVI

"Esta encíclica la empezó el Papa Benedicto, me la entregó; es un documento fuerte"

La encíclica sobre la fe en la que Benedicto XVI había empezado a trabajar algunos meses antes de su renuncia saldrá a cuatro manos. Lo dijo esta mañana improvisando el Papa Francisco, ante los miembros del Consejo ordinario del Sínodo.

«Ahora debe salir una encíclica» sobre la fe, dijo Bergoglio, «una encíclica a cuatro manos, dicen: la empezó Papa Benedicto, me la entregó; es un documento fuerte». El Pontífice indicó que escribirá «que recibí este gran trabajo que hizo él y que yo he sacado adelante».

Hace algunas semanas, después de una audiencia con Francisco, había sido el obispo de Molfetta, Luigi Martella, el que había escrito en la revista diocesana “Luce & Vita” que el Papa habría publicado un texto en el que todavía estaba trabajando su predecesor. El padre Federico Lombardi, poretavoz de la Santa Sede, a pesar de confirmar la publicación de la encíclica sobre la fe, había desmentido que el Papa emérito estuviera involucrado en su redacción. «La noticia notiene fundamento, según la cual Benedicto XVI estaría completando el proyecto».

Ahora, fue el mismo Francisco quien dijo que la encíclica a caballo entre dos pontificados es el fruto del trabajo «a cuatro manos» y que tiene la intención de reconocer, en el papel, el aporte de su predecesor. No hay que olvidar que algo semejante sucedió poco después de la elección de Benedicto XVI, quien se sirvió, para su primera encíclica “Deus caritas est”, de los materiales que estaban en un borrador que había preparado Juan Pablo II, pero que había quedado en el tintero.

El argumento más importante de la audiencia, que se transformó en una discusión y en una reunión de trabajo, fue el de la sinodalidad. Francisco recordó que con los ocho cardenales encargados de aconsejarlo en la reforma de la Curia hablará sobre cómo reforzar este aspecto. Entre las sugerencias que han llegado, indicó el Papa, está la de encontrar «una vía de coordinación entre la sinodalidad y el obispo de Roma». Una «vía nueva que exprese la propia singularidad unida al ministerio petrino».

Francisco también explicó que algunos están de acuerdo con que el Consejo del Sínodo «sea un consejo permanente hasta el próximo sínodo, que se puede convocar y consultar». No hay que olvidar que el aspecto de la sinodalidad, redescubierto después del Concilio, es una bisagra en la vida de las Iglesias ortodoxas y su acentuación en la Iglesia católica latina representaría también un paso significativo en el camino ecuménico. El Patriarca ecuménico de Constantinopla, en una reciente entrevista con Vatican Insider, había, incluso, expresado su aprecio por el nombramiento de los ocho cardenales “consejeros”.

Otro tema que debe ser afrontado, indicó el Papa, es el del matrimonio. «Hoy muchos católicos no se casan, conviven, el matrimonio es provisional: es un problema serio». Francisco añadió que en la reunión de octubre con los ocho cardenales «está prevista la pregunta: ¿a quién debemos encomendar un estudio sobre la pastoral familiar en general; al Sínodo? ¿A un Sínodo especial u ordinario? Ya dirán ellos, pero este es un problema que revisaremos en octubre...».

Vatican Insider

Se cumplen 1.700 años del Edicto de Milán que proclamó la libertad religiosa en el Imperio romano. Para celebrarlo el Coliseo alberga una muestra sobre uno de sus grandes protagonistas: el primer emperador cristiano Constantino I.

El Coliseo celebra los 1700 años del Edicto de Milán

Se cumplen 1.700 años del Edicto de Milán que proclamó la libertad religiosa en el Imperio romano. Para celebrarlo el Coliseo alberga una muestra sobre uno de sus grandes protagonistas: el primer emperador cristiano Constantino I.

Son más de 160 objetos de gran valor histórico y artístico, procedentes de toda Europa. La exposición se estructura en varias secciones que profundizan en algún aspecto de la era de Constantino.

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Mariarosaria Barbera
Responsable, Bienes Arqueológicos (Roma)
“Esta exposición se centra en la figura de Constantino, en Elena y la corte imperial. Explica el camino que la religión cristiana ha recorrido de la mano del emperador y cómo evolucionó durante los dos siglos siguientes”.

Entre los objetos hay retratos, monedas, mosaicos o joyas. Una de las secciones más destacadas se centra en la madre de Constantino, Santa Elena. 

Sin duda, la joya de la exposición es la dedicada al Crismón, el monograma que combina las letras griegas chi y rho, iniciales de la palabra Cristo.

“Cuenta cómo funciona el símbolo de la cristiandad, lo que hoy para nosotros es la cruz, pero que no nace como una cruz. La cruz era un símbolo de infamia, era el patíbulo donde acudían los condenados. Hay una evolución del símbolo y es interesante ver cómo poco a poco este símbolo se convierte en un símbolo victorioso, de la victoria de un muerto en la cruz, que es un concepto completamente revolucionario para el mundo antiguo”.

Las obras expuestas proceden de numerosos museos e instituciones como los Museos Capitolinos, el British Museum, la Bibliothèque Nationale de París o la National Gallery de Washington. Quienes visiten el Coliseo podrán disfrutar hasta el 15 de septiembre de esta exposición titulada  "Constantino 313 d.C."

Romereports.com

Hermanos, tenemos un tesoro: este de Jesucristo Salvador. La Cruz de Jesucristo, este es el tesoro del cual nos enorgullecemos.

"Para poder recibir el tesoro del mensaje cristiano es necesario ser humildes: reconocerse pecadores"

Nuestra humildad debe ser real, con nombres y apellidos

Hermanos, tenemos un tesoro: este de Jesucristo Salvador. La Cruz de Jesucristo, este tesoro del cual nos enorgullecemos.

14 de junio, 2013. (Romereports.com) El Papa Francisco explicó durante la Misa en Casa Santa Marta que para poder recibir el tesoro del mensaje cristiano es necesario ser humildes: reconocerse pecadores. El Papa puso como ejemplo a San Pablo que, a pesar de ser un apóstol muy activo, nunca perdió de vista sus pecados.  

Papa Francisco

“Hermanos, tenemos un tesoro: este de Jesucristo Salvador. La Cruz de Jesucristo, este tesoro del cual nos enorgullecemos. Pero lo tenemos en un vaso de barro. Debemos también nuestro orgullo debe tener presente nuestra lista de acciones, nuestros pecados. Y así el diálogo es cristiano y católico: concreto, porque la salvación de Jesucristo es concreta. Jesucristo no nos ha salvado con una idea, con un programa intelectual, no. Nos ha salvado con la carne, con la concreción de la carne. Se ha abajado, hecho hombre, hecho carne hasta el final. Y eso solamente se puede entender, sólo se puede recibir, en vasos de barro”.

En la Misa estaban presentes los miembros de la Congregación para el Clero y un nutrido grupo de sacerdotes. El Papa les recordó que, como sacerdotes, deben ser humildes para anunciar el evangelio con eficacia.

Extracto textual de la homilía

(Fuente: Radio Vaticana)

“Pablo ha hablado muchas veces, como si fuera un estribillo, de sus pecados. 'Pero yo os digo esto: yo que he perseguido ala Iglesia, he sido perseguidor...' Vuelve siempre a recordar su pecado. Se siente pecador. Y en esos momentos no dice: ' He sido..., pero ahora soy santo'. No. También ahora: 'Hay una espina de Satanás en mi carne'. Nos hace ver la propia debilidad. El propio pecado. Es un pecador que acoge a Jesucristo. Dialoga con Jesucristo”.

“Este es el modelo de humildad para nosotros los sacerdotes. Si nosotros nos enorgullecemos solamente de nuestro 'currículum' y nada más, acabamos equivocándonos. No podemos anunciar a Jesucristo Salvador porque en el fondo no lo escuchamos. Debemos ser humildes, pero con una humildad real, con nombre y apellidos: 'Yo soy pecador por esto, por esto, por esto, por esto'. Como hace Pablo: 'He perseguido a la Iglesia', como hace él: pecados concretos. No pecadores con esa humildad que se parece más a una cara de estampita. No, una humildad fuerte”.

“Hermanos, tenemos un tesoro: este de Jesucristo Salvador. La Cruz de Jesucristo, este tesoro del cual nos enorgullecemos. Pero lo tenemos en un vaso de barro. Debemos también nuestro orgullo debe tener presente nuestra lista de acciones, nuestros pecados. Y así el diálogo es cristiano y católico: concreto, porque la salvación de Jesucristo es concreta. Jesucristo no nos ha salvado con una idea, con un programa intelectual, no. Nos ha salvado con la carne, con la concreción de la carne. Se ha abajado, hecho hombre, hecho carne hasta el final. Y eso solamente se puede entender, sólo se puede recibir, en vasos de barro”.

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“Yo quisiera pedir al Señor que nos dé a todos la gracia de tener cuidado con la lengua con respecto a lo que decimos de los demás”. Es “una pequeña penitencia –añadió- pero da buenos frutos”

"Quien no domina la lengua, se pierde"

Homilía del Papa Francisco hoy en la Domus Santa Marta

“Yo quisiera pedir al Señor que nos dé a todos la gracia de tener cuidado con la lengua con respecto a lo que decimos de los demás”. Es “una pequeña penitencia –añadió- pero da buenos frutos”

Que el Señor nos conceda la gracia de tener cuidado con los comentarios que hacemos sobre los demás: es lo que ha afirmado el Papa Francisco en la Misa de esta mañana en la Casa Santa Marta. El Papa habló en español durante la homilía, ya que estaban presentes en la celebración el personal de las embajadas y de los consulados de Argentina en Italia y en la FAO. “Desde el 26 de febrero que no celebraba la Misa en español”, comentó el Papa, “me ha hecho mucho bien” y agradeció a los participantes en la Misa por lo que hacen por su país.

“Que vuestra justicia sea superior a la de los fariseos”. El Papa Francisco ha realizado su homilía partiendo de la exhortación realizada por Jesús a sus discípulos. Palabras que vienen después de las Bienaventuranzas y después de que Jesús haya destacado que Él no venía a abolir la ley, sino que la lleva a cumplimiento. La suya, observó, “es una reforma sin rotura, una reforma en la continuidad: de la semilla llegamos al fruto”.

Lo que “entra en la vida cristiana”, advirtió, “tiene exigencias superiores a la de los demás”, “no hay ventajas superiores”. Y Jesús menciona algunas de estas exigencias y habla en particular del “tema de la relación negativa con los hermanos”. El que maldice, afirma Jesús, “se merece el infierno”. Si en el corazón hay “algo negativo” hacia el hermano, comentó el Papa, “hay algo que no funciona y debes convertirte, debes cambiar”. Añadió que “el enfado es un insulto contra el hermano, es algo que se da en la línea de la muerte”, “lo mata”. Observó que, especialmente en la tradición latina, hay “una creatividad maravillosa” en el inventar motes. Pero, advirtió, “cuando el mote es amigable va bien, el problema es cuando es de otro tipo”, cuando se da el “mecanismo del insulto”, es “una forma de denigrar al otro”.

“Y no hace falta ir al psicólogo –dijo el Papa- para saber que cuando uno denigra al otro es porque él mismo no puede crecer y necesita humillar al otro para sentirse alguien”. Este es un “mecanismo feo”. Jesús, evidenció, “con toda sencillez dice”: “no habléis mal uno del otro. No os denigréis. No os descalifiquéis”. Y luego prosiguió “porque en el fondo todos caminamos por el mismo camino”, “todos vamos por el mismo camino que nos lleva al final”. Por tanto, reflexionó, “si la cosa no va por el camino de la fraternidad, todosterminaremos mal: el que insulta y el insultado”.

El Papa observó después que “si uno no es capaz de dominar la lengua se pierde” y además “la agresividad real, la que Caín tuvo con Abel, se repite en el arco de la historia”. No es que seamos malos, afirmó el Papa, “somos débiles y pecadores”. Precisamente por esto es “más sencillo”, “terminar una situación con un insulto, con una calumnia, con una difamación que arreglarla con algo bueno”.

“Yo quisiera pedir al Señor que nos dé a todos la gracia de tener cuidado con la lengua con respecto a lo que decimos de los demás”. Es “una pequeña penitencia –añadió- pero da buenos frutos”. A veces –constató- uno se queda con hambre” y piensa: “Qué pena que no he gustado el fruto de un comentario delicioso contra el otro”. Pero, dijo, a la larga “este hambre fructifica y nos hace bien”. He aquí porque debemos pedirle al Señor esta gracia: adecuar nuestra vida “a esta nueva Ley, que es la ley de la mansedumbre, la ley del amor, la ley de la paz”, “evitar” los comentarios que hacemos hacia los demás, o las explosiones que nos llevan al insulto o a los enfados fáciles. ¡Qué el Señor nos conceda a todos esta gracia!”.

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