La Iglesia, Pueblo de Dios, según la definición del Concilio Vaticano II, ha sido el argumento de la catequesis del Papa Francisco en la audiencia general de los miércoles. El Santo Padre ha explicado el concepto de Pueblo de Dios, a través de una serie de preguntas: “¿Que quiere decir ser Pueblo de Dios?, ¿Cómo se forma parte de él? ¿Cual es su ley, su misión y su fin?
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Ser Pueblo de Dios, ha dicho el Obispo de Roma “significa en primer lugar que Dios no es propiedad de ningún pueblo porque es El quien nos llama ... y esta invitación está abierta a todos, sin distinción, porque la misericordia de Dios quiere la salvación de todos. Jesús no dice ni a los Apóstoles ni a nosotros que formemos un grupo exclusivo, una élite. Jesús dice: Id y haced discípulos a todas las naciones... Me gustaría decir a aquellos que se sienten lejos de Dios y de la Iglesia, a los que tienen miedo o son indiferentes, a los que piensan que ya no pueden cambiar: El Señor te llama también a tí a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor”. Se entra a formar parte de este pueblo “no a través del nacimiento físico, sino de un nuevo nacimiento:... el Bautismo ... y través de la fe en Cristo, el don de Dios que hay que cuidar y cultivar en toda nuestra vida”.
¿Cuál es la ley del pueblo de Dios? “Es la ley del amor, amor a Dios y amor al prójimo... que no es un sentimentalismo estéril o algo vago, sino el reconocer Dios como único Señor de la vida y, al mismo tiempo, al prójimo como un verdadero hermano... las dos cosas van de la mano ¡Cuanto camino nos queda por recorrer para vivir en concreto esta nueva ley!”
“¿Cómo puede haber tantas guerras entre los cristianos, como vemos en los periódicos o en la televisión?- se ha preguntado el Santo Padre- ¡Cuántas guerras dentro del Pueblo de Dios! En los barrios, en los lugares de trabajo, ¡cuántas guerras por envidia o celos! Y también en la familia ¡cuántas guerras internas!. Tenemos que pedir al Señor que nos haga entender bien esta ley de amor. ¡Que bello es amarse como verdaderos hermanos!”. “ Todos tenemos simpatías y no simpatías; quizás muchos están enfadados con algún otro - ha observado- Digamos, entonces, al Señor: Señor, estoy enfadado con éste o con ésta; te pido por él y por ella. Rezar por las personas con las que estamos enfadados es un paso adelante en esta ley de amor. ¿Lo hacemos? Empezamos hoy.”
“La misión de este pueblo- ha proseguido el Papa- es llevar mundo la esperanza y la salvación de Dios: la de ser un signo del amor de Dios que nos llama a todos a la amistad con El... Basta abrir un periódico para ver que en nuestro alrededor existe la presencia del mal, que el Diablo actúa. Pero quiero decir en voz alta: ¡Dios es más fuerte!...Vamos a decirlo todos juntos... !Dios es más fuerte! Y añadiría que la realidad más oscura, marcada por el mal, puede cambiar, si nosotros en primer lugar encendemos la luz del Evangelio, sobre todo en nuestras vidas. Si en un momento dado, aquí en el Estadio Olímpico de Roma, o en el de San Lorenzo en Buenos Aires en una noche oscura, una persona enciende una luz, se entrevé apenas, pero si cada uno de los setenta mil espectadores hace lo propio, el estadio se ilumina. Hagamos que nuestra vida sea una luz de Cristo, y juntos iluminemos con la luz del Evangelio toda la realidad”.
El fin de este pueblo es “el Reino de Dios que El ya ha comenzado en la tierra, pero que debe dilatarse hasta su consumación, cuando se manifieste Cristo, vida nuestra. El objetivo es, pues, la plena comunión con el Señor, la familiaridad con Él, entrar en su misma vida divina, donde viviremos la alegría de su amor sin medida”.
“Ser Iglesia, ser pueblo de Dios -ha concluido Francisco- ... significa ser fermento de Dios en nuestra humanidad, significa proclamar y llevar la salvación de Dios a este mundo nuestro, que a menudo se siente desorientado y necesita respuestas de aliento y esperanza para proseguir con vigor el camino. ¡Que la Iglesia sea el lugar de la misericordia y la esperanza de Dios, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y animado a vivir según la vida buena del Evangelio!. Y para que el prójimo se sienta acogido, amado, perdonado y animado la Iglesia tiene que tener las puertas abiertas para que todos puedan entrar. Y nosotros tenemos que salir por esas puertas y anunciar el Evangelio”.
Video: Romereports.com Texto: VIS
Después de varios meses de trabajo intenso hoy tenemos la satisfacción de presentar nuestra nueva Web. Un Site más elegante y moderno en el que hemos intentado poner en práctica todas las sugerencias que nos habéis hecho llegar en los últimos meses.
Los contenidos que vamos a ofrecer siguen siendo los mismos de siempre, pero pensamos que la nueva forma de presentarlos es más atractiva para nuestros lectores, que son nuestra razón de ser. La nueva interfaz de Primeros Cristianos presenta nuestros artículos de manera dinámica, modernizada y responsiva –adaptable a los diferentes dispositivos móviles–.
Nuestra nueva imagen corporativa, desarrollada por HADOCK Creativos –junto con la propia página web–, se integra con los métodos de la Nueva Evangelización en Medios de Comunicación y Redes Sociales impulsada por el Año de la Fe convocado por Benedicto XVI y continuado por el Papa Francisco.
Como podréis observar también hemos intentado unificar el estilo de nuestras Redes Sociales, para que todo lo referente a Primeros Cristianos tenga un mismo estilo característico.
No queremos dejar de agradecer vuestras sugerencias y vuestro apoyo incondicional, que esperamos se acrecienten con los nuevos cambios.
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Muchas gracias por todo.
Su investigación ha sido presentada en la Universidad Europea de Roma donde explicó cómo examinó los primitivos textos litúrgicos y las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo.
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“No se llegaría a entender qué es un comunidad cristiana, cómo vivía, cómo rezaba, cómo tenía sus liturgias si no conocemos cómo eran los lugares de culto, creados y construidos para rezar en el mismo lugar donde sucedió la pasión, muerte y resurrección de Jesús”.
Su estudio repasa todas las fuentes escritas que certifican el lugar donde murió y también la tumba de Jesús desde los primeros cristianos hasta la llegada de los franciscanos, los custodios de Tierra Santa desde hace ocho siglos.
“Era una zona rocosa, destinada a la ejecución de personas y como cementerio. Sobre todo sabemos que aquella zona donde hoy está el complejo del Santo Sepulcro ha sido objeto de devoción y oración litúrgica ininterrumpidamente desde que las primeras mujeres fueron al sepulcro hasta nuestros días”.
“Se ve como una cadena de continuidad de Jesucristo a través de sus apóstoles, la tradición oral que después comenzó a ser escrita en el siglo IV y V. Vemos como una cadena ininterrumpida de testimonios que nos llevan a no poner en duda que verdaderamente éste es el lugar y que es auténtico”.
A pesar de que el complejo del Santo Sepulcro fue destruido en dos ocasiones, fue reconstruido por los cristianos de diferentes orígenes y tradiciones conscientes de la importancia de conservar el lugar donde murió y resucitó Jesucristo.
Lamentarse de los propios sufrimientos ante Dios no es pecado, sino una oración del corazón que llega al Señor: así lo afirmó el Papa esta mañana en la Misa en Santa Marta. Estaban presentes algunos miembros de la Congregación para el Culto Divino y de la Biblioteca Apostólica Vaticana. Concelebraron, entre otros, el cardenal Antonio Cañizares Llovera, mons. Cesare Pasini y mons. Joseph Di Noia.
La historia de Tobías y Sara, recogida en la primera lectura del día, fue el centro de la homilía del Papa: dos personas justas que viven situaciones dramáticas. El primero se vuelve ciego a pesar de realizar obras buenas, incluso arriesgando la vida; la segunda se desposa con siete hombres que mueren antes de la noche de bodas. Ambos, en su inmenso dolor, piden a Dios que les haga morir. “Son personas en situaciones límite – observa el Papa – situaciones precisamente en el subsuelo de la existencia, y buscan una salida. Se lamentan” pero “no blasfeman”:
“Y lamentarse ante Dios no es pecado. Un sacerdote que conozco una vez le dijo a una mujer que se lamentaba ante Dios por sus calamidades: ‘Pero, señora, esa es una forma de oración. Siga adelante’. El Señor escucha nuestros lamentos. Pensemos en los grandes, en Job, cuando en el capítulo III (dice): ‘Maldito el día en que nací’. Y también Jeremías, en el capítulo XX: ‘Maldito el día…’. Se lamentan incluso con una maldición, no al Señor, sino a esa situación, ¿no? Esto es humano”.
Hay muchas personas que viven casi al límite, subrayó el Papa: niños desnutridos, prófugos, enfermos terminales. En el Evangelio del día – observa – están los Saduceos que presentan el caso límite de una mujer, viuda de siete hombres. No hablaban de este caso con el corazón:
“Los saduceos hablaban de esta mujer como si fuese un laboratorio, todo aséptico, todo… Era un caso de moral. Nosotros, cuando pensamos en esta gente que sufre tanto, ¿pensamos como si fuese un caso de moral, puras ideas, ‘pero, en este caso, … este caso …’, o pensamos con nuestro corazón, con la nuestra carne, también? A mi no me gusta cuando se habla de estas situaciones de manera tan académica y no humana, a veces con las estadísticas … pero sólo así. En la Iglesia hay muchas personas en esta situación”.
En estos casos – afirma el Papa – hay que hacer lo que dice Jesús, rezar:
“Rezar por ellos. Ellos deben entrar en mi corazón, deben ser una inquietud para mí: mi hermano sufre, mi hermana sufre. Este es el misterio de la comunión de los Santos: rezar al Señor: ‘Pero, Señor, mira a ese: llora, sufre’. Rezar, permitidme que lo diga, con la carne: que nuestra carne rece. No con las ideas. Rezar con el corazón”.
Y las oraciones de Tobit y Sara, que aunque pedían la muerte se dirigen al Señor, nos dan esperanza – subraya el Papa – porque son acogidas por Dios a su manera, que no les hace morir sino que cura a Tobit y da finalmente un marido a Sara: “La oración – explica – siempre llega a la gloria de Dios, siempre, cuando es oración desde el corazón”. En cambio, “cuando es un caso de moral, como este del que hablaban los saduceos, no llega nunca, porque no sale nunca de nosotros mismos: no nos interesa.Es un juego intelectual”. El Papa Francisco invita, finalmente, a rezar por cuantos viven situaciones dramáticas y sufren mucho y como Jesús en la cruz gritan: “Padre, Padre, ¿por qué me has abandonado?”. Oremos – concluyó –“para que nuestra oración llegue y sea un poco de esperanza para todos nosotros”.
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Son los grandes olvidados: personas de carne y hueso, con nombre y rostro, que padecen marginación, persecución y muerte por la única razón de su fidelidad a Cristo. Para muchos de nosotros es fácil ser católico. Pero "hay muchos cristianos en el mundo que todas las mañanas, al levantarse, tienen que elegir entre su fe y la posibilidad de perder la vida".
Quien nos lo recuerda es precisamente un periodista que no está dispuesto al olvido. Fernando de Haro, tras pasar por Canal +, CNN+ y los servicios informativos de Popular TV (entre otros destinos profesionales), dirige La mañana de fin de semana en la COPE y el periódico PaginasDigital.es, y acaba de publicar un libro consagrado a los mártires de nuestro tiempo: Cristianos y leones (Planeta Testimonio). Donde nos recuerda un hecho: cada año 100.000 cristianos son asesinados en el mundo. Un hecho tan escandaloso que dio lugar a una anécdota significativa.
El periódico italiano Il Sussidiario, en el que yo colaboro habitualmente, me pidió un artículo sobre la persecución de los cristianos en el mundo. Y empecé ese artículo recordando que en el mundo mueren 100.000 cristianos al año de forma violenta por su fe.
Es el dato que manejan en la OSCE, que a su vez se basa en los trabajos del Center for Study of Global Christianity, dirigido por David B. Barrett. Esta institución está en el Evangelic Gordon-Conwell Theological Seminary de Massachussetts y publica la World Christian Encyclopedia y el Atlas of Global Christianity. Los trabajos de Barret son los más citados en el mundo académico por los que se dedican a la estadística religiosa.
Cuando publiqué el artículo los lectores empezaron a escribir diciendo que había una errata. Así que el redactor jefe me llamó pidiéndome explicaciones y le explique no había ningún error, que las estimaciones eran ciertas.
En términos absolutos éste es el momento en el que hay más cristianos perseguidos. Pero es que éste es el momento en el que más cristianos hay desde hace veinte siglos. Hay más de dos mil millones, de los que la mayoría vive en los países del sur del planeta. El cristianismo, que es la religión más extendida, es la más perseguida.
Es difícil establecer comparaciones con otros períodos históricos. Sobre todo con los primeros siglos, porque los datos de las persecuciones como la de Diocleciano (comienzos del siglo IV) son difíciles de precisar. El siglo XX fue un siglo, por ejemplo, bestial, sobre todo a causa del estalinismo. En términos relativos, Barrett sostiene que la persecución desde los primeros siglos se ha mantenido más o menos estable y que ha afectado al 0,8% de los bautizados.
Decir que Occidente es mayoritariamente cristiano es decir mucho. La cultura, las formas de pensamiento, los líderes de opinión hace mucho tiempo que dejaron de serlo.
Esta cuestión de la persecución de los cristianos no es percibida como una cuestión de tutela de derechos humanos. Aunque se han tomado iniciativas importantes en el seno de las OSCE y del Parlamento Europeo, se sigue pensado que es una “cuestión religiosa” y todo lo que tiene que ver con lo religioso entra en el terreno de las opciones, de la subjetividad.
La persecución no entra dentro de las categorías ideológicas habituales, no es un tema que tenga que ver con el cambio climático, las cuestiones de género o los llamados derechos reproductivos, ni tampoco con el choque de civilizaciones, que son las cuestiones que están en la agenda. Y como bien dices hay una debilidad de los cristianos occidentales.
La primera debilidad es el desconocimiento. La mayoría de los bautizados europeos y americanos no saben nada de sus hermanos orientales, de los coptos egipcios, de los caldeos iraquíes, de los cristianos de la India, de China o de África.
Esta debilidad tiene que ver con una concepción abstracta de la fe. Si el cristianismo se reduce a principios, a doctrina y a moral y ya no es un acontecimiento histórico se pierde la tensión por saber y conocer dónde sufre en este momento el Cuerpo de Cristo, el Pueblo de Dios. Por el contrario, un cristianismo que no es solo un recuerdo del pasado o un conjunto de buenos sentimientos, sino algo que está sucediendo aquí y ahora, es un cristianismo que está pendiente de lo que le sucede, que busca los nuevos testigos que sufren por su fe y que tiende a ayudarles.
Hace años, cuando leí algunas actas de los mártires de los primeros siglos, me llamaba la atención que aquella gente, en muchos casos personas muy sencillas, estimaran más su fe que la propia vida. Cuando uno se acerca a los cristianos perseguidos de ahora se da cuenta de que es la misma historia, exactamente la misma historia que hace 2000, 1800 o 1600 años. La misma sencilla y potente adhesión a un cristianismo que antes que nada es una fuente de satisfacción y alegría.
¡Cuál será el nivel de satisfacción, de correspondencia que encuentra en la fe esta gente perseguida, que ni las más complejas maquinarias de poder (como el comunismo chino), ni los pogroms (como los que se han producido en la India), ni leyes brutalmente injustas que te condenan a una muerte segura (como la ley de la blasfemia en Pakistán), ni la discriminación social, ni otras presiones les hacen apartarse de lo que han encontrado!
Hace falta tener una experiencia muy concreta y muy plena para tener esa posición. El cristianismo en la vida de muchos perseguidos del siglo XXI brilla con una belleza fascinante. Como los primeros, perdonan ante la muerte, ante la violación, ante la injusticia. Se hace en ellos carne lo que dice el salmo: “Tu gracia vale más que la vida”.
Se conoce muy poco el fenómeno del terror azafrán, el terrorismo hinduista. En 2008 ese terrorismo provocó una masacre de 500 cristianos, y 54.000 personas se quedaron sin techo. Lo peor es que no se ha hecho justicia. Diez mil personas que tuvieron que abandonar sus hogares no han vuelto. Y a los culpables se le han impuesto penas menores. La India va a ser una de las grandes potencias este siglo, le disputa el liderazgo a China, que será un país de viejos antes de salir de la pobreza.
India, que es una democracia, tiene un nacionalismo hindú muy parecido a algunos nacionalismos violentos de Occidente. El BPJ, un partido que está en el juego democrático, sirve de paraguas a una serie de organizaciones que tienen en el punto de mira a los bautizados. Les molesta que los cristianos, una minoría de 230 millones en una población de más de mil millones, tengan conversiones.
La fe se extiende, sobre todo, entre los intocables, los parias. Y se extiende por la caridad. Hay mucha gente en la India que al encontrarse con un cristiano se encuentra por primera vez con alguien que no le mira por la casta a la que pertenece.
En el libro cuento los orígenes de la llamada Iglesia Patriótica China. La historiaes interesante. La gran maquinaria del poder maoísta pretendió crear una Iglesia patriótica. Funcionarios del partido seleccionaban a los que debían ser seminaristas, a los que debían ordenarse como sacerdotes o ser obispos.
Lo sorprendente es que después de décadas de intervención y de presiones (te llevan al campo de concentración sino cedes) no haya surgido una Iglesia cismática. Muchos de los miembros (obispos sobre todo) de esa mal llamada Iglesia patriótica, que estuvieron aislados durante años, en cuanto pudieron ponerse en contacto con la Santa Sede mostraron su fidelidad al Papa.
Fue fundamental la carta que escribió Benedicto XVI en 2007. A pesar de las dificultades para darla a conocer en China, para muchos cristianos que viven en circunstancias dificilísimas y muy confusas fue una clara orientación.
La mal llamada Iglesia patriótica se nutre de obispos que son ordenados sin el consentimiento de Roma. Durante los últimos años parecía que las autoridades chinas iban a dejar de realizar este tipo de ordenaciones, pero continúan haciéndolo. No es extraño que algunos sacerdotes e incluso obispos promovidos por las autoridades comunistas, como decía antes, muestren a su fidelidad a Roma.

Foto: El obispo Taddheus Ma Daquin eligión la fidelidad a Roma. Desde entonces no ha conocido la libertad.
El caso del obispo de Sanghai Thaddeus Ma Daqin es un buen ejemplo. Su ordenación como obispo fue acordada por las autoridades comunistas y por la Santa Sede. Tan pronto como fue ordenado, abandonó los órganos de la Asociación Patriótica y desde entonces está aislado junto al santuario de Seshan. Es un caso que refleja bien la situación: crece la fidelidad a Roma y el régimen no afloja.
Las referencias cristianas de Hugo Chávez eran un intento de utilizar la religiosidad popular para su proyecto totalitario. La persecución en América Latina, aunque sigue habiendo casos de violencia física, es sobre todo cultural. Los populismos neo-indigenistas quieren evitar la capacidad crítica que genera la fe y quieren destruir una tradición que tiene un valor evidente.
Lo que está sucediendo en el Sahel es poco conocido. El desarrollo de Al Queda de Magreb supone una amenaza para las minorías cristianas del norte de África. La prueba más clara la tenemos con lo que ha ocurrido en Mali.
Hay que ver cómo se mueve el rey, tras las últimas reformas (que han servido para poco), en su relación con los islamistas en el Gobierno. Mohamed VI ha utilizado en algún momento la expulsión de cristianos como válvula de escape.
Los últimos pronunciamientos del Tribunal de Estrasburgo sobre los símbolos religiosos y el uso público de la cruz son preocupantes. Es necesario responder con un esfuerzo de laicidad positiva al creciente laicismo. La laicidad positiva es, sobre todo, un esfuerzo para narrar en un mundo plural, la propia experiencia.
Lo importante es saber qué pasa. Ser conscientes de que esta gente, que tiene la misma experiencia que nosotros, son perseguidos por ella. Lo demás vendrá luego: oración, ayuda material, concienciación social, e incluso presencia política.
Son los grandes olvidados: personas de carne y hueso, con nombre y rostro, que padecen marginación, persecución y muerte por la única razón de su fidelidad a Cristo. Para muchos de nosotros es fácil ser católico. Pero "hay muchos cristianos en el mundo que todas las mañanas, al levantarse, tienen que elegir entre su fe y la posibilidad de perder la vida".
Quien nos lo recuerda es precisamente un periodista que no está dispuesto al olvido. Fernando de Haro, tras pasar por Canal +, CNN+ y los servicios informativos de Popular TV (entre otros destinos profesionales), dirige La mañana de fin de semana en la COPE y el periódico PaginasDigital.es, y acaba de publicar un libro consagrado a los mártires de nuestro tiempo: Cristianos y leones (Planeta Testimonio). Donde nos recuerda un hecho: cada año 100.000 cristianos son asesinados en el mundo. Un hecho tan escandaloso que dio lugar a una anécdota significativa.
El periódico italiano Il Sussidiario, en el que yo colaboro habitualmente, me pidió un artículo sobre la persecución de los cristianos en el mundo. Y empecé ese artículo recordando que en el mundo mueren 100.000 cristianos al año de forma violenta por su fe.

Foto: Fernando de Haro.
Es el dato que manejan en la OSCE, que a su vez se basa en los trabajos del Center for Study of Global Christianity, dirigido por David B. Barrett. Esta institución está en el Evangelic Gordon-Conwell Theological Seminary de Massachussetts y publica la World Christian Encyclopedia y el Atlas of Global Christianity. Los trabajos de Barret son los más citados en el mundo académico por los que se dedican a la estadística religiosa.
Cuando publiqué el artículo los lectores empezaron a escribir diciendo que había una errata. Así que el redactor jefe me llamó pidiéndome explicaciones y le explique no había ningún error, que las estimaciones eran ciertas.
En términos absolutos éste es el momento en el que hay más cristianos perseguidos. Pero es que éste es el momento en el que más cristianos hay desde hace veinte siglos. Hay más de dos mil millones, de los que la mayoría vive en los países del sur del planeta. El cristianismo, que es la religión más extendida, es la más perseguida.
Es difícil establecer comparaciones con otros períodos históricos. Sobre todo con los primeros siglos, porque los datos de las persecuciones como la de Diocleciano (comienzos del siglo IV) son difíciles de precisar. El siglo XX fue un siglo, por ejemplo, bestial, sobre todo a causa del estalinismo. En términos relativos, Barrett sostiene que la persecución desde los primeros siglos se ha mantenido más o menos estable y que ha afectado al 0,8% de los bautizados.
Decir que Occidente es mayoritariamente cristiano es decir mucho. La cultura, las formas de pensamiento, los líderes de opinión hace mucho tiempo que dejaron de serlo.
Esta cuestión de la persecución de los cristianos no es percibida como una cuestión de tutela de derechos humanos. Aunque se han tomado iniciativas importantes en el seno de las OSCE y del Parlamento Europeo, se sigue pensado que es una “cuestión religiosa” y todo lo que tiene que ver con lo religioso entra en el terreno de las opciones, de la subjetividad.
La persecución no entra dentro de las categorías ideológicas habituales, no es un tema que tenga que ver con el cambio climático, las cuestiones de género o los llamados derechos reproductivos, ni tampoco con el choque de civilizaciones, que son las cuestiones que están en la agenda. Y como bien dices hay una debilidad de los cristianos occidentales.
La primera debilidad es el desconocimiento. La mayoría de los bautizados europeos y americanos no saben nada de sus hermanos orientales, de los coptos egipcios, de los caldeos iraquíes, de los cristianos de la India, de China o de África.
Esta debilidad tiene que ver con una concepción abstracta de la fe. Si el cristianismo se reduce a principios, a doctrina y a moral y ya no es un acontecimiento histórico se pierde la tensión por saber y conocer dónde sufre en este momento el Cuerpo de Cristo, el Pueblo de Dios. Por el contrario, un cristianismo que no es solo un recuerdo del pasado o un conjunto de buenos sentimientos, sino algo que está sucediendo aquí y ahora, es un cristianismo que está pendiente de lo que le sucede, que busca los nuevos testigos que sufren por su fe y que tiende a ayudarles.
Hace años, cuando leí algunas actas de los mártires de los primeros siglos, me llamaba laatención que aquella gente, en muchos casos personas muy sencillas, estimaran más su fe que la propia vida. Cuando uno se acerca a los cristianos perseguidos de ahora se da cuenta de que es la misma historia, exactamente la misma historia que hace 2000, 1800 o 1600 años. La misma sencilla y potente adhesión a un cristianismo que antes que nada es una fuente de satisfacción y alegría.
¡Cuál será el nivel de satisfacción, de correspondencia que encuentra en la fe esta gente perseguida, que ni las más complejas maquinarias de poder (como el comunismo chino), ni los pogroms (como los que se han producido en la India), ni leyes brutalmente injustas que te condenan a una muerte segura (como la ley de la blasfemia en Pakistán), ni la discriminación social, ni otras presiones les hacen apartarse de lo que han encontrado!
Hace falta tener una experiencia muy concreta y muy plena para tener esa posición. El cristianismo en la vida de muchos perseguidos del siglo XXI brilla con una belleza fascinante. Como los primeros, perdonan ante la muerte, ante la violación, ante la injusticia. Se hace en ellos carne lo que dice el salmo: “Tu gracia vale más que la vida”.
Se conoce muy poco el fenómeno del terror azafrán, el terrorismo hinduista. En 2008 ese terrorismo provocó una masacre de 500 cristianos, y 54.000 personas se quedaron sin techo. Lo peor es que no se ha hecho justicia. Diez mil personas que tuvieron que abandonar sus hogares no han vuelto. Y a los culpables se le han impuesto penas menores. La India va a ser una de las grandes potencias este siglo, le disputa el liderazgo a China, que será un país de viejos antes de salir de la pobreza.
India, que es una democracia, tiene un nacionalismo hindú muy parecido a algunos nacionalismos violentos de Occidente. El BPJ, un partido que está en el juego democrático, sirve de paraguas a una serie de organizaciones que tienen en el punto de mira a los bautizados. Les molesta que los cristianos, una minoría de 230 millones en una población de más de mil millones, tengan conversiones.
La fe se extiende, sobre todo, entre los intocables, los parias. Y se extiende por la caridad. Hay mucha gente en la India que al encontrarse con un cristiano se encuentra por primera vez con alguien que no le mira por la casta a la que pertenece.
En el libro cuento los orígenes de la llamada Iglesia Patriótica China. La historia es interesante. La gran maquinaria del poder maoísta pretendió crear una Iglesia patriótica. Funcionarios del partido seleccionaban a los que debían ser seminaristas, a los que debían ordenarse como sacerdotes o ser obispos.
Lo sorprendente es que después de décadas de intervención y de presiones (te llevan al campo de concentración sino cedes) no haya surgido una Iglesia cismática. Muchos de los miembros (obispos sobre todo) de esa mal llamada Iglesia patriótica, que estuvieron aislados durante años, en cuanto pudieron ponerse en contacto con la Santa Sede mostraron su fidelidad al Papa.
Fue fundamental la carta que escribió Benedicto XVI en 2007. A pesar de las dificultades para darla a conocer en China, para muchos cristianos que viven en circunstancias dificilísimas y muy confusas fue una clara orientación.
La mal llamada Iglesia patriótica se nutre de obispos que son ordenados sin el consentimiento de Roma. Durante los últimos años parecía que las autoridades chinas iban a dejar de realizar este tipo de ordenaciones, pero continúan haciéndolo. No es extraño que algunos sacerdotese incluso obispos promovidos por las autoridades comunistas, como decía antes, muestren a su fidelidad a Roma.

Foto: El obispo Taddheus Ma Daquin eligión la fidelidad a Roma. Desde entonces no ha conocido la libertad.
El caso del obispo de Sanghai Thaddeus Ma Daqin es un buen ejemplo. Su ordenación como obispo fue acordada por las autoridades comunistas y por la Santa Sede. Tan pronto como fue ordenado, abandonó los órganos de la Asociación Patriótica y desde entonces está aislado junto al santuario de Seshan. Es un caso que refleja bien la situación: crece la fidelidad a Roma y el régimen no afloja.
Las referencias cristianas de Hugo Chávez eran un intento de utilizar la religiosidad popular para su proyecto totalitario. La persecución en América Latina, aunque sigue habiendo casos de violencia física, es sobre todo cultural. Los populismos neo-indigenistas quieren evitar la capacidad crítica que genera la fe y quieren destruir una tradición que tiene un valor evidente.
Lo que está sucediendo en el Sahel es poco conocido. El desarrollo de Al Queda de Magreb supone una amenaza para las minorías cristianas del norte de África. La prueba más clara la tenemos con lo que ha ocurrido en Mali.
Hay que ver cómo se mueve el rey, tras las últimas reformas (que han servido para poco), en su relación con los islamistas en el Gobierno. Mohamed VI ha utilizado en algún momento la expulsión de cristianos como válvula de escape.
Los últimos pronunciamientos del Tribunal de Estrasburgo sobre los símbolos religiosos y el uso público de la cruz son preocupantes. Es necesario responder con un esfuerzo de laicidad positiva al creciente laicismo. La laicidad positiva es, sobre todo, un esfuerzo para narrar en un mundo plural, la propia experiencia.
Lo importante es saber qué pasa. Ser conscientes de que esta gente, que tiene la misma experiencia que nosotros, son perseguidos por ella. Lo demás vendrá luego: oración, ayuda material, concienciación social, e incluso presencia política.
La procesión con el Santísimo Sacramento partió de la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes y llegó hasta la Iglesia de Santa Catalina de Alejandría, a tres kilómetros de distancia.
La última procesión del Corpus Christi en Rusia se celebró en 1918. Tras la Revolución bolchevique, se prohibieron las manifestaciones religiosas, y se puso punto y final a una larga tradición común de las Iglesias de Oriente y Occidente. El veto obligaba a los católicos a celebrar las procesiones dentro de las iglesias, y en ningún caso, por las calles.
Se celebró el 2 de junio. Era un acontecimiento histórico que involucró a órdenes religiosas, cofradías y a muchos niños, que fueron escoltados a través de las calles de la ciudad por la policía.
Acabamos de tener la suerte de leer El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, el best seller publicado por Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti en Argentina que ahora se publicó en España (Ediciones B, Barcelona 2013, 194 páginas). En esta amplia entrevista, Francisco aporta ideas para conocer mejor su pensamiento y entender los desafíos del mundo actual. Ofrecemos catorce frases textuales que nos han impresionado, con la ilusión de difundirlas y compartirlas. Leyéndolas, nos asomamos a expresiones sugerentes de Francisco como “transitar por la paciencia” o “cultura del encuentro”.
Sergio Rubin y Francesca AmbrogettiEn esta amplia entrevista, Francisco aporta ideas para conocer mejor su pensamiento y entender los desafíos del mundo actual. Ofrecemos catorce frases textuales que nos han impresionado, con la ilusión de difundirlas y compartirlas. Leyéndolas, nos asomamos a expresiones sugerentes de Francisco como “transitar por la paciencia” o “cultura del encuentro”. En todo caso, vale la pena leer (y subrayar) este libro.
“El trabajo unge de dignidad a una persona. La unción de dignidad no la otorga ni el abolengo, ni la formación familiar, ni la educación. La dignidad como tal sólo viene por el trabajo” (36-37).
“Hablar de mártires significa hablar de personas que dieron testimonio hasta el final, hasta la muerte. Decir que “mi vida es un martirio” debería significar que “mi vida es un testimonio”. Pero actualmente esta idea se asocia con lo cruento” (44).
“Jamás se me ocurrió hacer un testamento. Pero la muerte está todos los días en mi pensamiento” (46).
“Para mí, toda experiencia religiosa, si no tiene esa dosis de estupor, de sorpresa, de que nos ganan la mano en el amor, en la misericordia, es fría, no nos involucra totalmente; es una experiencia distante que no nos lleva al plano trascendente” (51).
“Lo que más me duele es no haber sido muchas veces comprensivo y ecuánime” (54).
“Cuando se quiere educar solamente con principios teóricos, sin pensar en que lo importante es quién tenemos enfrente, se cae en un fundamentalismo que a los chicos no les sirve de nada ya que ellos no asimilan las enseñanzas que no están acompañadas con un testimonio de vida y una proximidad” (65).
“Cuando se quita autoridad, se quita un espacio de crecimiento. Autoridad viene de augere que significa hacer crecer” (67).
“Transitar la paciencia supone todas esas cosas; es un claudicar de la pretensión, de querer solucionarlo todo. Hay que hacer un esfuerzo, pero entendiendo que uno no lo puede todo. Hay que relativizar un poco la mística de la eficacia” (73).
“La tentación en la que podemos caer los clérigos es la de ser administradores y no pastores” (77).
“No podemos permanecer en un estilo ‘clientelar’ que, pasivamente, espera a que venga el ‘cliente’, el feligrés, sino que tenemos que tener estructuras para ir hacia donde nos necesitan, hacia donde está la gente” (80).
“Decimos con frecuencia “esto no va más” o “esto no se estila más”. Todas estas expresiones son una suerte de coartadas ante nuestro incumplimiento de los principios éticos basadas en la mala conducta de los demás” (89).
“Esa frialdad contrasta con los problemas de conciencia, los remordimientos que, al cabo de unos años, tienen muchas mujeres que abortaron. Hay que estar en un confesionario y escuchar esos dramones, porque saben que mataron a un hijo” (94).
“Cuando una persona toma conciencia de que es pecador y que es salvado por Jesús, se confiesa esta verdad a sí misma y descubre la perla escondida, el tesoro enterrado. Descubre lo grande de la vida: que hay alguien que lo ama profundamente, que dio su vida por él” (101).
“Somos muy prejuiciosos; enseguida, etiquetamos a la gente para, en el fondo, esquivar el diálogo, el encuentro. Así terminamos fomentando el desencuentro que, a mi juicio, alcanza la categoría de una verdadera patología social” (113).
"El Papa Francisco, Conversaciones con Jorge Bergoglio" es un libro maravilloso para los nuevos areópagos y un best-seller con propuestas innovadoras para la sociedad. Nuestro resumen no quiere ser exhaustivo; tan sólo hemos querido captaralgo de la creatividad y potencia intelectual de nuestro Papa argentino. Material de primera para miles de cuentas de Twitter y Facebook.
"Los santos: aquellos que obedecen al Señor, aquellos que adoran al Señor, aquellos que no se olvidan del amor con el que el Señor ha hecho la viña". El Papa Francisco explicó durante la Misa en la Casa Santa Marta que todos los hombres son pecadores y deben reconocerse como tales porque cuando se va más allá y se rechaza a Dios se cae en la corrupción.
“Así comenzó Judas: del pecado de la avaricia acabó en la corrupción. Es un camino peligroso el de la autonomía: los corruptos son muy desmemoriados, han olvidado este amor, con el cual el Señor ha hecho la viña, ¡los ha creado a ellos! ¡Han cortado esta relación con el amor! Y se vuelven adoradores de sí mismos. ¡Cuánto mal hacen los corruptos en la comunidad cristiana! Que el Señor nos libre de deslizarnos por este camino de la corrupción”.
Sin embargo, el Papa explicó que de la misma forma que los corruptos dañan la Iglesia, los santos son un modelo y hacen mucho bien.
“Los santos: aquellos que obedecen al Señor, aquellos que adoran al Señor, aquellos que no se olvidan del amor con el que el Señor ha hecho la viña. Los santos en la Iglesia. Y de la misma forma que los corruptos hacen tanto mal a la Iglesia, los santos hacen mucho bien. De los corruptos el apóstol Juan dice que son el anticristo, que están en medio de nosotros, pero que no son de los nuestros. De los santos la palabra de Dios nos habla como de la luz: 'aquellos que estarán delante del trono de Dios en adoración'. Pidamos hoy al Señor la gracia de sentirnos pecadores, pero pecadores de verdad, no pecadores en general, sino pecadores por esto, por esto y por esto, concreto. Con la concreción del pecado. La gracia de no convertirnos en corruptos: ¡pecadores sí, corruptos no! Y la gracia de avanzar por el camino de la santidad”.
El Papa tuvo también un recuerdo especial para su predecesor el beato Juan XXIII en el 50 aniversario de su fallecimiento.
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“Estos poquito a poco, se van deslizando hacia esa autonomía, la autonomía en su relación con Dios: '¡Nosotros no tenemos necesidad de ese Patrón, que no venga a molestarnos!'. Nosotros continuamos con esto. ¡Estos son los corruptos! Aquellos que eran pecadores como todos nosotros, pero que han dado un paso más, como consolidándose en el pecado: ¡No tienen necesidad de Dios! Pero es sólo apariencia, porque en su código genético está esa relación con Dios. Y como no pueden negarlo, crean un dios especial: ellos mismos son dios. Esos son los corruptos”.
Así comenzó Judas: del pecado, de la avaricia acabó en la corrupción. Es un camino peligroso el de la autonomía: los corruptos son muy desmemoriados, han olvidado este amor, con el cual el Señor ha hecho la viña, ¡los ha creado a ellos! ¡Han cortado esta relación con el amor! Y se vuelven adoradores de sí mismos. ¡Cuánto mal hacen los corruptos en la comunidad cristiana! Que el Señor nos libre de deslizarnos por este camino de la corrupción”.
“Y también están los santos. A mí me gusta hablar de los santos, en el 50 aniversario de la muerte del Papa Juan XXIII, modelo de Santidad.
Los santos son en este relato del evangelio aquellos que van a recoger el beneficio y no saben que les espera pero deben hacerlo y cumplen con su deber”.
“Los santos: aquellos que obedecen al Señor, aquellos que adoran al Señor, aquellos que no se olvidan del amor con el que el Señor ha hecho la viña. Los santos en la Iglesia. Y de la misma forma que los corruptos hacen tanto mal a la Iglesia, los santos hacen mucho bien. De los corruptos el apóstol Juan dice que son el anticristo, que están en medio de nosotros, pero que no son de los nuestros. De los santos la palabra de Dios nos habla como de la luz: 'aquellos que estarán delante del trono de Dios en adoración'. Pidamos hoy al Señor la gracia de sentirnos pecadores, pero pecadores de verdad, no pecadores en general, sino pecadores por esto, por esto y por esto, concreto. Con la concreción del pecado. La gracia de no convertirnos en corruptos: ¡pecadores sí, corruptos no! Y la gracia de avanzar por el camino de la santidad. Así sea”.
(Fuente: Radio Vaticana)
Ayer a las cinco horas de la tarde, hora local Romana, convocada por el Papa Francisco, la Iglesia Universal se detuvo simultáneamente en adoración Eucarística, con el lema: “Un solo Señor, una sola fe”.
En el marco del Año de la Fe, en un evento histórico, que es el primero en la historia de la Iglesia, las catedrales del mundo se sincronizaron con la hora de Roma y estuvieron, durante una hora, en comunión con el Papa en adoración Eucarística. La adhesión a esta iniciativa fue masiva y fue más allá de las catedrales, involucrando a las conferencias episcopales, a las parroquias, a las congregaciones religiosas, sobre todo a los monasterios de clausura y a las asociaciones. Desde las Islas Cook a Reikiavik, pasando por Chile, Burkina Faso, Taiwán, Irak, Bangladesh, Estados Unidos o Filipinas, las diócesis se sincronizaron con la hora de la Diócesis del Papa, que presidió esta adoración del Santísimo en la Basílica de San Pedro.
1- La primera fue: “Por la Iglesia, extendida en todo el mundo y recogida hoy en señal de unidad en la adoración de la Santísima Eucaristía. Que el Señor la haga cada vez más obediente a la escucha de su Palabra para presentarse ante el mundo siempre “más hermosa, sin mancha, ni arruga, sino santa e inmaculada”. Que a través de su fiel anuncio, la Palabra que salva resuene aún como portadora de misericordia y haga que el amor se redoble para dar un sentido pleno al dolor y al sufrimiento, devolviendo alegría y serenidad”.
2- La segunda intención del Papa Francisco fue: “Por aquellos que en los diversos lugares del mundo viven el sufrimiento de nuevas esclavitudes y son víctimas de la guerra, de la trata de personas, del narcotráfico y del trabajo “esclavo”; por los niños y las mujeres que padecen todas las formas de la violencia. ¡Que su grito silencioso de ayuda encuentre a la Iglesia vigilante para que, teniendo la mirada puesta en Cristo crucificado no se olvide de tantos hermanos y hermanas dejados a merced de la violencia!
Por todos aquellos que, además, se encuentran en la precariedad económica, sobre todo los desempleados, los ancianos, los inmigrantes, los que carecen de hogar, los presos y cuantos experimentan la marginación. ¡Que la oración de la Iglesia y su cercanía activa les de consuelo y ayuda en la esperanza y fuerza y audacia en la defensa de la dignidad de la persona!”
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