En este libro se describen los acontecimientos más significativos de la Historia de la Iglesia antigua y medieval, su relación mutua, su situación en el contexto histórico; se busca el porqué y cómo de esos acontecimientos. El periodo de la Iglesia medieval se trata con más amplitud, por su mayor significación en los acontecimientos posteriores.

Orlandis, José
Palabra

En este libro se describen los acontecimientos más significativos de la Historia de la Iglesia antigua y medieval, su relación mutua, su situación en el contexto histórico; se busca el porqué y cómo de esos acontecimientos. El periodo de la Iglesia medieval se trata con más amplitud, por su mayor significación en los acontecimientos posteriores.

Comprar

Google Books

“Queridos hermanos y hermanas, Esta tarde hemos rezado juntos el Santo Rosario; hemos recorrido algunos acontecimientos del camino de Jesús, de nuestra salvación y lo hemos hecho con aquella que esnuestra Madre, María. Aquella que con mano segura nos conduce a su Hijo Jesús.

Hoy celebramos la fiesta de la Visitación de la Beata Virgen María a la pariente Isabel. 

Querría meditar con ustedes este misterio que muestra como María afronta el camino de su vida, con gran realismo, humanidad, concreción. Tres palabras sintetizan la actitud de María: escucha, decisión, acción; palabras que indican un camino también para nosotros frente a lo que nos pide el Señor en la vida.

1.-Escucha. ¿De dónde nace el gesto de María de ir a su pariente Isabel? De una palabra del ángel de Dios: "También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez"… (Lc. 1,36). María sabe escuchar Dios. Atención: no es un simple "oír" superficial, sino es “la escucha”, acto de atención, de acogida, de disponibilidad hacia Dios. No es el modo distraído con el cual nosotros nos ponemos delante del Señor o ante los otros: oímos las palabras, pero no escuchamos realmente. María está atenta a Dios, escucha a Dios.

Pero María escucha también los hechos, es decir lee los acontecimientos de su vida, está atenta a la realidad concreta y no se para en la superficie, sino que va a lo profundo, para captar el significado. La pariente Isabel, que es ya anciana, espera un hijo: éste es el hecho. Pero María está atenta al significado, lo sabe comprender: "porque no hay nada imposible para Dios"(Lc. 1,37)..

Esto también vale en nuestra vida: escucha de Dios que nos habla, y también escucha de la realidad cotidiana, atención a las personas, a los hechos, porque el Señor está en la puerta de nuestra vida y golpea en muchos modos, pone señales en nuestro camino; está en nosotros la capacidad de verlos. María es la madre de la escucha, escucha atenta de Dios y escucha también atenta de los acontecimientos de la vida.

2. Decisión. María no vive "de prisa", con preocupación, sino, como subraya san Lucas, " María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón"(cfr. Lc 2,19.51). Y también en el momento decisivo de la anunciación del ángel, Ella pregunta: “¿Cómo sucederá esto?” (Lc1,34). Pero no se detiene ni siquiera en el momento de la reflexión; da un paso adelante: decide. No vive de prisa, sino sólo cuando es necesario "va sin demora". María no se deja llevar por los acontecimientos, no evita la fatiga de la decisión. Y esto sucede sea en la elección fundamental que cambiará su vida: María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho” (Cfr. Lc 1,38), sea en las decisiones más cotidianas, pero ricas también ellas de sentido. Me viene en mente el episodio de la bodas de Caná (cfr. Jn 2,1-11): aquí también se ve el realismo, la humanidad, lo concreto de María, que está atenta a los hechos, a los problemas; ve y comprende la dificultad de aquellos dos jóvenes esposos a los que viene a faltar el vino de la fiesta, reflexiona y sabe que Jesús puede hacer algo, y decide dirigirse al Hijo para que intervenga: "Ya no tienen vino" (cfr. v. 3).

En la vida es difícil tomar decisiones, a menudo tendemos a posponerlas, a dejar que otros decidan en nuestro lugar, a menudo preferimos dejarnos arrastrar por los acontecimientos, seguir la moda del momento; a veces sabemos lo que tenemos que hacer, pero no tenemos el coraje o nos parece demasiado difícil porque quiere decir ir contracorriente. María en la anunciación, en la Visitación, en las bodas de Caná va contracorriente; se pone a la escucha de Dios, reflexiona y busca comprender la realidad, y decide confiarse totalmente en Dios, decide visitar, aun estando embarazada, a la anciana pariente, decide confiarse al Hijo con insistencia, para salvar la alegría de la boda.

3. Acción. María salió de viaje y “fue sin demora”(cfr Lc 1,39). El domingo pasado subrayé este modo de hacer de María: a pesar de las dificultades, las críticas que habrá recibido por su decisión de partir, no se detuvo delante de nada. Y aquí parte "sin demora". En la oración, delante de Dios que habla, en reflexionar y meditar sobre los hechos de su vida, María no tiene prisa, no se deja tomar por el momento, no se deja arrastrar por los acontecimientos. Pero cuando tiene claro qué cosa Dios le pide, lo que tiene que hacer, no tarda, no retarda, sino que va "sin demora". San Ambrosio comenta: "la gracia del Espíritu Santo no comporta lentitudes" (Expos. Evang. sec. Lucam, II, 19: PL 15,1560). El actuar de María es una consecuencia de su obediencia a las palabras del ángel, pero unida a la caridad: va a Isabel para hacerse útil; y en este salir de su casa, de sí misma, por amor, lleva cuanto tiene de más precioso: Jesús; lleva a su Hijo.

A veces, también nosotros nos paramos a escuchar, a reflexionar sobre lo que deberíamos hacer, quizás también tenemos clara la decisión que tenemos que tomar, pero no pasamos a la acción. Y sobre todo no nos ponemos en juego a nosotros mismos moviéndonos "sin demora" hacia los otros para llevarles nuestra ayuda, nuestra comprensión, nuestra caridad; para también llevar nosotros como María, lo que tenemos de más precioso y que hemos recibido, Jesús y su Evangelio, con la palabra y sobre todo con el testimonio concreto de nuestro actuar. Escucha, decisión, acción.

María, mujer de la escucha, abre nuestros oídos; haz que sepamos escuchar la Palabra de tu Hijo Jesús entre las mil palabras de este mundo; haz que sepamos escuchar la realidad en la que vivimos, cada persona que encontramos, especialmente aquella que es pobre, necesitada, en dificultad.

María, mujer de la decisión, ilumina nuestra mente y nuestro corazón, para que sepamos obedecer a la Palabra de tu Hijo Jesús, sin titubeos; dónanos el coraje de la decisión, de no dejarnos arrastrar para que otros orienten nuestra vida.

María, mujer de la acción, haz que nuestras manos y nuestros pies se muevan "sin demora" hacia los otros, para llevar la caridad y el amor de tu Hijo Jesús, para llevar, como tú, en el mundo la luz del Evangelio. Amén”.

 

Queridos hermanos y hermanas: En el Evangelio que hemos escuchado, hay una expresión de Jesús que me impresiona siempre: "Dadles de comer vosotros mismos" (Lc 9,13). Partiendo de esta frase, me dejo guiar por tres palabras: seguimiento, comunión, compartir.

En el Evangelio que hemos escuchado, hay una expresión de Jesús que me impresiona siempre: "Dadles de comer vosotros mismos" (Lc 9,13).

Partiendo de esta frase, me dejo guiar por tres palabras: seguimiento, comunión, compartir.

1. Sobre todo: ¿Quiénes son aquellos a los que dar de comer? La respuesta la encontramos en el inicio del pasaje evangélico: es la multitud. Jesús está en medio de la gente, la acoge, le habla, la cura, le muestra la misericordia de Dios; en medio de ella elige a los Doce Apóstoles para estar con El y sumirse como El en las situaciones concretas del mundo. Y la gente le sigue, le escucha, porque Jesús habla y actúa de modo nuevo, con la autoridad de quien es auténtico y coherente, de quien habla y actúa con verdad, de quien da la esperanza que viene de Dios, de quien es revelación del Rostro de un Dios que es amor. Y la gente, con alegría, bendice a Dios.

Esta tarde nosotros somos la multitud del Evangelio, también nosotros tratamos de seguir a Jesús para escucharle, para entrar en comunión con El en la Eucaristía, para acompañarle y para que nos acompañe. Preguntémonos: ¿cómo sigo a Jesús? Jesús habla en silencio en el Misterio de la Eucaristía y cada vez nos recuerda que seguirlo quiere decir salir de nosotros mismos y hacer de nuestra vida no una posesión nuestra, sino un don de El y a los otros.

2. Demos un paso adelante: ¿de dónde nace la invitación que hace Jesús a los discípulos de alimentar ellos mismos a la multitud? Nace de dos elementos: sobre todo de la multitud que, siguiendo a Jesús, se encuentra al aire libre, lejos de los lugares habitados, mientras se hace de noche, y luego de la preocupación de los discípulos que piden a Jesús despedir a la multitud para que vaya a los pueblos cercanos a encontrar alimento y alojamiento (cfr Lc 9,12). Frente a la necesidad de la multitud, he aquí la solución de los discípulos: cada uno piense en sí mismo; ¡despedir a la multitud! ¡Cuántas veces nosotros los cristianos tenemos esta tentación! No nos hacemos cargo de las necesidades de los otros, despidiéndoles con un piadoso: "¡Que Dios te ayude!". O con un no tan piadoso: "¡Buena suerte!".

Pero la solución de Jesús va en otra dirección, una dirección que sorprende a los discípulos: "Dadles vosotros mismos de comer". ¿Pero cómo es posible que seamos nosotros los que den de comer a una multitud? "Sólo tenemos cinco panes y dos peces, a menos que no vayamos a comprar víveres para toda esta gente". Pero Jesús no se desanima: pide a los discípulos que hagan sentarse a la gente en comunidades de cincuenta personas, alza los ojos al cielo, recita la bendición, parte los panes y los da a los discípulos para que los distribuyan. Es un momento de profunda comunión: la gente que ha bebido la palabra del Señor, es ahora nutrida por su pan de vida. Y todos fueron saciados, anota el evangelista.

Esta tarde, también nosotros estamos en torno a la mesa del Señor, a la mesa del Sacrificio eucarístico, en el que El nos da una vez más su cuerpo, hace presente el único sacrificio de la Cruz. Y en el escuchar su Palabra, en el nutrirnos de su Cuerpo y Sangre, El nos hace pasar de ser multitud a ser comunidad, del anonimato a la comunión. La Eucaristía es el Sacramento de la comunión, que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento, la fe en El. Entonces deberemos preguntarnos todos ante el Señor: ¿cómo vivo yo la Eucaristía? ¿La vivo en modo anónimo o como momento de verdadera comunión con el Señor, pero también con tantos hermanos y hermanas que comparten esta misma misa? ¿Cómo son nuestras celebraciones eucarísticas?

3. Un último elemento: ¿De dónde nace la multiplicación de los panes? La respuesta está en la invitación de Jesús a los discípulos: “Ustedes mismos den...”, “dar”, compartir. ¿Qué cosa comparten los discípulos? Lo poco que tienen: cinco panes y dos peces. Pero son justamente estos panes y estos peces los que en las manos del Señor sacian a toda la multitud.

Y son justamente los discípulos desorientados delante de la incapacidad de sus medios --la pobreza de lo que pueden poner a disposición-- quienes hacen acomodar a la gente y distribuyen --confiando en la palabra de Jesús- los panes y peces que sacian a la multitud.

Y esto nos dice que en la Iglesia, pero también en la sociedad, una palabra clave de la que no debemos tener miedo es: “solidaridad”, saber dar, o sea, poner a disposición de Dios todo lo que tenemos, nuestras humildes capacidades, porque solamente compartiendo, en el don, nuestra vida será fecunda, dará fruto. Solidaridad: !una palabra mal vista por el espíritu mundano!

Esta noche, una vez más, el Señor nos distribuye el pan que es su cuerpo, se hace don. Y también nosotros sentimos la “solidaridad de Dios” con el hombre, una solidaridad que no se acaba nunca, una solidaridad que nunca deja de asombrarnos: Dios se vuelve cercano a nosotros, en el sacrificio de la Cruz se humilla entrando en la oscuridad de la muerte para darnos su vida, que vence el mal, el egoísmo y la muerte.

Jesús esta noche también se dona a nosotros en la eucaristía, comparte muestro mismo camino, más aún se hace alimento, el verdadero alimento que sustenta nuestra vida, incluso en los momentos durante los cuales la calle se vuelve dura y los obstáculos retardan nuestros pasos.

Y en la eucaristía el Señor nos hace recorrer su camino, el del servicio, el compartir, el don. Lo poco que tenemos, lo poco que somos, si se comparte se vuelve riqueza, porque la potencia de Dios, que es la del amor, baja dentro de nuestra pobreza para transformarla.

Preguntémonos entonces esta noche, adorando a Cristo realmente presente en la eucaristía: ¿Me dejo transformar por Él? ¿Dejo que el Señor que se dona a mi me guíe para hacerme salir de mi pequeño recinto, para salir y no tener miedo de donarme, de compartir, de amarle y de amar a los otros?

Seguimiento, comunión, compartir. Recemos para que la participación en la eucaristía nos incite siempre: a seguir al Señor cada día, a ser instrumentos de comunión, a compartir con Él y con nuestro prójimo lo que somos. Entonces nuestra existencia será verdaderamente fecunda. Amén.

Elaborado con la intención de que se lectura resulte asequible a un público amplio, que difícilmente podría acceder a otro tipo de obra más extensa. Conjuga sencillez y profundidad de tal suerte que la exposición se ciñe a seguir aquello que cabría denominar como el hilo conductor de la historia cristiana.

Orlandis, José
Palabra

Elaborado con la intención de que se lectura resulte asequible a un público amplio, que difícilmente podría acceder a otro tipo de obra más extensa. Conjuga sencillez y profundidad de tal suerte que la exposición se ciñe a seguir aquello que cabría denominar como el hilo conductor de la historia cristiana.

Comprar

Google Books

Guía introductoria a los Padres de la Iglesia y sus escritos. Una visión clara del desarrollo de estos autores, testigos autorizados de la doctrina y vida cristiana. Estas páginas pretenden ser una guía introductoria a los Padres de la Iglesia y a sus escritos. Desean proporcionar un esquema elemental y claro del desarrollo e importancia de esta literatura dentro de las circunstancias históricas en que se produjo y así facilitar el acceso a manuales y tratados de mayor amplitud y aun a las mismas fuentes, animando a la lectura directa de los Padres, al menos a los más accesibles.

Moliné, Enrique
Palabra

Guía introductoria a los Padres de la Iglesia y sus escritos. Una visión clara del desarrollo de estos autores, testigos autorizados de la doctrina y vida cristiana. Estas páginas pretenden ser una guía introductoria a los Padres de la Iglesia y a sus escritos. Desean proporcionar un esquema elemental y claro del desarrollo e importancia de esta literatura dentro de las circunstancias históricas en que se produjo y así facilitar el acceso a manuales y tratados de mayor amplitud y aun a las mismas fuentes, animando a la lectura directa de los Padres, al menos a los más accesibles.

Comprar

Google Books

Intervención del arzobispo Silvano Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante Naciones Unidas y otros organismos internacionales en Ginebra, en la 23 sesión del Consejo de Derechos Humanos. En su intervención, el representante de la Santa Sede afirmó: "Serias violaciones de los derechos de la libertad de religión en general. Una investigación reciente llegó a la siguiente conclusión impactante: más de 100.000 cristianos han sido asesinados cada año debido a su relación con la fe.

Denunció el observador permanente de la Santa Sede ante Naciones Unidas

ROMA, 29 de mayo de 2013 (Zenit.org)

Intervención del arzobispo Silvano Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante Naciones Unidas y otros organismos internacionales en Ginebra, tuvo una intervención en la 23 sesión del Consejo de Derechos Humanos.

En primer lugar el arzobispo Tomasi felicitó a la alta comisaria, señora High, "por su presentación así como por las actividades de su oficina para la promoción, reconocimiento e implementación de los derechos humanos".

En su intervención, el representante de la Santa Sede afirmó: "Serias violaciones de los derechos de la libertad de religión en general y la reciente y continua discriminación y sistemáticos ataques contra diversas comunidades cristianas en particular, le conciernen profundamente a la Santa Sede. Una investigación reciente llegó a la siguiente conclusión impactante: más de 100.000 cristianos han sido asesinados cada año debido a su relación con la fe. Muchos otros están sujetos a desplazamientos forzados, por la destrucción de sus lugares de culto, por la violación y abducción de sus líderes, como sucedió recientemente en el caso de los obispos Yohanna Ibrahim y Boulos Yaziji, en Alepo (Siria)".

"Muchos de esos actos --constató- han sido perpetrados en partes de Medio Oriente, África y Asia, y son el fruto de fanatismo, intolerancia, terrorismo y violación de las leyes. Además, en varios países del Este en que los cristianos eran históricamente parte de la sociedad, emerge la tendencia a marginarlos de la vida pública, ignorando su contribución histórica y social y siempre restringiendo la capacidad de las comunidades religiosas de realizar servicios sociales y de caridad".

El arzobispo Tomasi señaló que el Consejo de Derechos Humanos ha reconocido que la “religión, espiritualidad y creencias, pueden y contribuyen a la promoción de la dignidad y del valor de la persona humana”. "La religión cristiana --añadió--, así como las otras comunidades religiosas, están 'al servicio del verdadero bien de la humanidad'. De hecho 'las comunidades cristianas con su patrimonio de valores y principios ha contribuido mucho a hacer conscientes a pueblos e individuos en su identidad y dignidad'".

La delegación vaticana ha llamado "la atención sobre el servicio hacia la familia humana realizado en todo el mundo por la Iglesia católica, sin distinción de religión o raza". Y ha proporcionado una serie de datos.

En el sector de la educación, son 70.554 jardines de infancia con 6.478.627 alumnos; 92.847 escuelas primarias con 31.151.170 alumnos; 43.591 escuelas secundarias con 17.793.559 alumnos. La Iglesia además educa a 2.304,171 alumnos de colegios superiores y 3.338.455 estudiantes universitarios.

Los centros de caridad y de salud de la Iglesia en el mundo incluyen: 5.305 hospitales; 18.179 dispensarios; 547 casas de acogida para personas con lepra; 17.223 casas de ancianos o enfermos crónicos, o con minusvalía; 9.882 orfanatos; 11.379 guarderías; 15.327 centros de orientación matrimonial; 34.331 centros de rehabilitación social y 9.391 otros tipos de instituciones caritativas. A estos datos sobre la actividad de acción social, habría que añadir los servicios de asistencia que se prestan en los campos de refugiados y para desplazados interiores y el acompañamiento de estas personas desarraigadas.

Los textos que nos han llegado de los denominados Padres de la Iglesia y otros antiguos escritores cristianos, hasta el s. VI-VII, nos dan acceso a la vida de las comunidades cristianas en la decisiva etapa formativa en que acaba de fraguar la Iglesia católica. Nos dan a conocer serios problemas pastorales, graves tensiones internas (herejías, etc.) y externas (documentos martiriales, apologistas). La teología de los grandes Padres es, con acentuaciones peculiares, una expresión racional de la fe vivida, que engloba dogmática, moral, pastoral y espiritual.

Trevijano, Ramón
BAC, Biblioteca Autores Cristianos 1998

Los textos que nos han llegado de los denominados Padres de la Iglesia y otros antiguos escritores cristianos, hasta el s. VI-VII, nos dan acceso a la vida de las comunidades cristianas en la decisiva etapa formativa en que acaba de fraguar la Iglesia católica. Nos dan a conocer serios problemas pastorales, graves tensiones internas (herejías, etc.) y externas (documentos martiriales, apologistas). La teología de los grandes Padres es, con acentuaciones peculiares, una expresión racional de la fe vivida, que engloba dogmática, moral, pastoral y espiritual.

Comprar

Los Padres de la Iglesia, además de testigos privilegiados de la Tradición, constituyen un ejemplo luminoso para el cristiano. Este libro ofrece textos elegidos para que resulten útiles al hombre de hoy. La selección va enriquecida con introducciones, notas biográficas, una práctica guía de lectura, tablas cronológicas y unextenso índice temático.

José Antonio Loarte
Rialp, 1998

Los Padres de la Iglesia, además de testigos privilegiados de la Tradición, constituyen un ejemplo luminoso para el cristiano. Este libro ofrece textos elegidos para que resulten útiles al hombre de hoy. La selección va enriquecida con introducciones, notas biográficas, una práctica guía de lectura, tablas cronológicas y un extenso índice temático.

Comprar

Google Books

El compendio que presentamos pretende facilitar a sus lectores una obra que facilitará el conocimiento de la vida de la Iglesia en los primeros siglos de su existencia.

Domingo Ramos-Lissón
Eunsa

El compendio que presentamos pretende facilitar a sus lectores una obra que facilitará el conocimiento de la vida de la Iglesia en los primeros siglos de su existencia.

El presente volumen abarca un período de tiempo que va desde el siglo I hasta finales del siglo VII (Concilio III de Constantinopla [680/681]). Este arco de tiempo corresponde a la época que los historiadores acostumbran a denominar “Historia de la Antigüedad”.

Comprar

El evangelio del día narra que Jesús, saliendo con sus discípulos hacia Jerusalén, anuncia su pasión, muerte y resurrección. Es el camino de la fe. Los discípulos --dijo el papa--, piensan en otro proyecto, piensan en hacer solo la mitad del camino, que es mejor detenerse" y "discutían entre sí cómo arreglar la Iglesia, cómo organizar mejor la salvación", informa Radio Vaticana.

El evangelio del día narra que Jesús, saliendo con sus discípulos hacia Jerusalén, anuncia su pasión, muerte y resurrección.

Los discípulos --dijo el papa--, piensan en otro proyecto, piensan en hacer solo la mitad del camino, que es mejor detenerse" y "discutían entre sí cómo arreglar la Iglesia, cómo organizar mejor la salvación", informa Radio Vaticana.

La tentación del triunfalismo

Así, Juan y Santiago, le piden sentarse, en su gloria, uno a su derecha y otro a su izquierda, lo que provocó una discusión entre los demás sobre quién era el más importante en la Iglesia. "La tentación de los discípulos –según Francisco--, es la misma de Jesús en el desierto, cuando el demonio se había acercado para proponerle otro camino".

"Haz todo rápido, obra un milagro, algo que todo el mundo te vea. Vamos al templo y haz de paracaidista sin el equipo, por lo que todo el mundo verá el milagro y se cumplirá la redención". Es la misma tentación de Pedro, cuando en un principio no acepta la pasión de Jesús. "Es la tentación de un cristianismo sin cruz, un cristianismo a medio camino".

Luego hay otra tentación, "un cristianismo con la cruz sin Jesús" --de lo que dijo, hablará en otro momento. Sin embargo, "la tentación del cristianismo sin la cruz", de ser "cristianos a medio camino, una Iglesia a medio camino" --que no quiere llegar adonde el Padre quiere--, “es la tentación del triunfalismo. Queremos que el triunfo sea hoy, sin pasar por la cruz, un triunfo mundano, un triunfo razonable":

"El triunfalismo en la Iglesia, paraliza la Iglesia. El triunfalismo de los cristianos, paraliza a los cristianos. Es una Iglesia triunfalista, es una Iglesia a medio camino, una Iglesia que es feliz así, bien organizada, ¡bien organizada! --con todas las oficinas, todo muy bien, todo precioso, ¿eh? Eficiente.

Triunfo al modo divino

Tampoco una Iglesia que reniegue de sus mártires, porque no sabe que los mártires son necesariosa la Iglesia para el camino de la cruz. Una Iglesia que solo piensa en los triunfos, en los éxitos, que no sabe aquella regla de Jesús: la regla del triunfo a través del fracaso, el fracaso humano, el fracaso de la Cruz. Y esta es una tentación que todos tenemos".

El papa, entonces, evoca un momento particular de su vida:

"Recuerdo que una vez, que estaba en un momento oscuro de mi vida espiritual y le pedía una gracia al Señor. Luego me fui a predicar los ejercicios a unas religiosas y el último día se confiesan. Y vino a confesarse una monja anciana, con más de ochenta años, pero con los ojos claros y brillantes: era una mujer de Dios. Al final ví en ella a una mujer de Dios, a la que le dije: «Hermana, como penitencia, ore por mí, porque necesito una gracia. Si usted se lo pide al Señor, me la concedará con toda seguridad». Se detuvo un momento, como si orara, y me dijo: «Claro que el Señor le dará la gracia, pero no se engañe: lo hará a su divina manera». Esto me hizo muy bien. Sentir que el Señor siempre nos da lo que pedimos, pero a su divina manera. Y la divina manera es hasta el extremo. La divina manera consiste en la cruz, pero no por masoquismo: ¡no, no! Sino por amor. Por amor hasta el extremo".

Concluyó así el santo padre: "Pidamos al Señor la gracia de no ser una iglesia a mitad de camino, unaIglesia triunfalista, de grandes éxitos, sino de ser una Iglesia humilde, que camina con decisión, como Jesús. Adelante, adelante, adelante... Un corazón abierto a la voluntad del Padre, como Jesús. Pidamos esta gracia".

Zenit.org

Primeros Cristianos en otros idiomas
magnifiercrosschevron-down