Cuando quedan escasamente dos semanas para  que empiece el Año de San Pablo (28.06.08-29.06.09), el cardenal Andrea Cordero Lanza de Montezemolo ha concedido una entrevista a www.primeroscristianos.com en la que manifiesta su deseo de que este evento sirva para dar a conocer la figura y las enseñanzas del Apóstol de las Gentes.

Cuando quedan escasamente dos semanas para  que empiece el Año de San Pablo (28.06.08-29.06.09), el cardenal Andrea Cordero Lanza de Montezemolo ha concedido una entrevista a www.primeroscristianos.com en la que manifiesta su deseo de que este evento sirva para dar a conocer la figura y las enseñanzas del Apóstol de las Gentes.

¿Cómo surge la iniciativa del Año Paulino y cuáles son sus principales objetivos?

En este contexto propusimos la celebración del bimilenario del nacimiento de San Pablo, que los expertos sitúan entre el año 6 y el 10 de nuestra era. Por este motivo el Santo Padre Benedicto XVI decidió establecer un Año Paulino comenzando con la víspera de la fiesta del Apóstol —este 28 de junio— y que terminará el 29 de junio del 2009, Solemnidad de San Pedro y San Pablo.

El Papa ha señalado dos principales objetivos para este año. El primero es conocer y hacer conocer mejor, de modo más profundo, la figura de San Pablo, puesto que su itinerario y su pensamiento no son aún suficientemente conocidos. El segundo objetivo es de tipo ecuménico: la Basílica de San Pablo, a diferencia de las otras tres basílicas papales, tiene como objetivo principal trabajar, rezar y obrar por el ecumenismo, para que todos los cristianos sean una sola cosa. Así, este año será una ocasión ideal para que los cristianos católicos y no católicos puedan conocer mejor la vida y escritos del Apóstol.

¿Cuántos peregrinos esperan?

En el pasado había una media de cuatro mil visitantes al día; ahora ha aumentado considerablemente con motivo del Año Paulino. El 1 de mayo, por ejemplo, había ya nueve mil. Es muy difícil saber cuantos vendrán. 

¿Qué eventos principales se llevarán a cabo?

El principal objetivo es acoger a los peregrinos que vengan de todo el mundo. Además en la basílica promoveremos eventos particulares de estudio, de encuentro y de lectura, meditación sobre temas paulinos y otras iniciativas que puedan surgir. Se hará también una edición especial de las Cartas de San Pablo y los Hechos de los Apóstoles, junto con una guía oficial de la Basílica, cosa que no se había hecho hasta ahora.

Tendremos algunas lecturas y explicaciones sobre las cartas de San Pablo con pastores, sacerdotes y escrituristas, así como testimonios del mundo de la cultura, la universidad, la industria y la política. El alcalde de Roma, por ejemplo, vendrá para ofrecer su testimonio. Todo esto para explicar qué significa la enseñanza de San Pablo en la propia vida. También nos han pedido hacer conciertos en la Basílica, entre ellos de la Filarmónica de Berlín y de música religiosa.

Por otro lado, hemos invitado a cristianos no católicos a que vengan durante este año para rezar por su cuenta en la Basílica o con los católicos. Todos los viernes por la tarde habrá vísperas ecuménicas, en las que se rezará conjuntamente, pero no se celebrará la Santa Misa porque para ello es necesario estar en comunión. Además de las capillas habilitadas, el Baptisterio también se utilizará para rezar en estas vísperas: lo bonito de utilizar el Baptisterio es que justamente lo que nos une a todos los cristianos es el sacramento del Bautismo.

Recientemente hemos realizado muchas obras en la Basílica, comenzando por las de la tumba de San Pablo. La tradición dice que esta se conserva bajo el lugar que ahora ocupa el altar papal. En el pasado, cuando había grandes inundaciones, este sitio se llenaba de agua y era imposible acceder a la tumba, pero desde ya unos cuantos años no se ha vuelto a repetir este fenómeno, lo que ha permitido abrir para poder ver un lado de la tumba. Aunque se planteó la posibilidad de abrirla, al final se rechazó la idea ya que había que desmontar todo el altar papal y no daba tiempo antes de que empezara el Año Paulino. El Papa ha dicho que en el futuro se decidirá si se abre o no.

A su vez, se están terminando en estos días grandes obras de organización y remodelación. Hemos habilitado también una zona para museo, quiosco, exposiciones.

¿Esperan peregrinos de ciudades Turco-Sirias en que predicó San Pablo, y cómo podría esto contribuir al espíritu ecuménico de este año?

La agencia Opera Romana Pellegrinaggi organizará viajes desde estas ciudades a Roma. Por ejemplo, desde la Isla de Malta están planeando una peregrinación. Los peregrinos de los distintos países se organizan por su cuenta y nosotros los acogemos en las fechas disponibles. 

Es importante aclarar que el Año Paulino no es un año santo. El Papa ha dicho claramente que se trata de un año temático: no están implicadas las otras basílicas papales, como en un año santo. De hecho en la Basílica de San Pablo no se abrirá la Puerta Santa este 28 de junio, sino otra de las cinco que hay, la Puerta Paulina. Existe también un decreto de la Penitenciaria Apostólica, que establece la posibilidad de lucrar indulgencia plenaria durante este año, siguiendo las condiciones habituales.

Se trata de un año que hay que aprovechar para conocer más a fondo a San Pablo y hacerlo conocer, que su pensamiento penetre más a fondo en los corazones de los cristianos. Es importante reflexionar sobre la cantidad de cosas que nos ha dicho con sus palabras y sus gestos un propagador de la fe cristiana con la fuerza y el vigor del Apóstol de las gentes.

Creo que hay que tener presente el episodio de la conversión de San Pablo. Cuando Saulo cayó del caballo camino de Damasco —aunque los Hechos de los Apóstoles no hacen referencia explícita a una caída del caballo propiamente, es de suponer que fue así— y quedó ciego, Dios llamó a Ananías con unas palabras que me gusta recordar a menudo: “Búscalo porque este es un instrumento que yo he reservado para hacer conocer mi nombre a los judíos y al mundo”. Esto es como darle a San Pablo unas credenciales, un pasaporte; y es el resumen de lo que es este apóstol. Es lo que nosotros queremos hacer, cumplir este mandato, esta misión que el Señor le otorgó en Damasco, que le hizo cambiar completamente manteniendo al mismo tiempo toda la cultura hebraica, fundamento de todo el cristianismo. 

El 3 y 4 de junio habrá una nueva reunión en Roma para definir los últimos dos litigios pendientes: un estacionamiento en el Monte Sión y un lugar de culto en Cesarea. El acuerdo entre el Vaticanoe Israel sobre el régimen fiscal de las propiedades de la Iglesia y sobre la gestión de algunos lugares santos se acerca: faltan por definir, indican fuentes israelíes, las cuestiones relativas a dos propiedades en Cesarea y en Jerusalén.

TIERRA SANTA

El 3 y el 4 de junio habrá una nueva reunión en Roma para definir los últimos dos litigios pendientes: un estacionamiento en el Monte Sión y un lugar de culto en Cesarea.

El acuerdo entre el Vaticano e Israel sobre el régimen fiscal de las propiedades de la Iglesia y sobre la gestión de algunos lugares santos se acerca: faltan por definir, indican fuentes israelíes, las cuestiones relativas a dos propiedades en Cesarea y en Jerusalén. El Cenáculo, en el Monte Sión, lugar en el que, según la tradición, Jesús celebró la Última Cena, volverá a ser lugar de culto católico.

Se podrá celebrar misa y se ocuparán de él los integrantes de la Custodia Franciscana, aunque la propiedad siga estando en poder del Estado de Israel y no volverá a los franciscanos que antiguamente lo poseían. Esto se establece en el “Protocol Activity”, un protocolo permanente entre la Santa Sede y el Estado de Israel, que ambas partes ya definieron.

Además, según indican las mismas fuentes, se ha llegado al acuerdo sobre la exención fiscal de las propiedades de la Iglesia. Los Lugares Sacros, así como los lugares de culto y los cementerios católicos, estarán completamente exentos del pago, mientras que los edificioes en los que se lleven a cabo actividades comerciales (como la venta de souvenires, los bares o los restaurantes) tendrán que pagar impuestos.

Las delegaciones vaticana e israelí se reunirán nuevamente en Roma los días 3 (encuentros técnicos bilaterales) y 4 de junio (plenaria). Es difícil prever que en esta ocasión el acuerdo se afirme definitivamente, después de un proceso difícil y que ha durado muchos años y que cuenta con una larga historia de momentos críticos. Tanto Israel como la Santa Sede “estrenarán” a sus respectivos líderes de las delegaciones: para el Estado israelí, el nuevo viceministro del Exterior, Zeev Elken; para el Vaticano, el nuevo subsecretario para las relaciones con los Estados,Antoine Camilleri.

Por lo visto, las dos cuestiones pendientes en la mesa tienen que ver con un estacionamiento en el Monte Sión, en el que surge el Cenáculo, y un lugar de culto en Cesarea. El estacionamiento es una zona cuya propiedad reivindica la Custodia. Pero el Estado de Israel considera que no puede aceptarlo, por lo que pretende ofrecer un terreno en otra parte a la misma Custodia.

En cambio, la situación de la zona arqueológica de Cesarea es muy diferente. El Patriarcado latino tenía allí una pequeña Iglesia en la que se recordaba a San Pablo, pues partió justamente desde Cesarea a Roma. Después del nacimiento del Estado de Israel, la zona fue expropiada y la pequeña Igelsia fue demolida. Ahora, la Santa Sede pide contar con un lugar de culto en la misma zona. El área arqueológica, en la que todavía existen los restos arqueológicos de una antigua Iglesia de los cruzados, es un parque nacional y, como tal, no puede ser cedido. El Vaticano e Israel están trabajando para encontrar una solución que establezca o la posibilidad de acceso y de culto en una determinada zona del parque, sin atribuir ninguna propiedad a la Iglesia, o la cesión de una zona fuera del parque para que la Iglesia pueda construir una casa para peregrinos.

Las negociaciones han sido largas y complejas. Leyendo los comunicados oficiales, parecería que ha habido progresos (en muchas ocasiones ambas partes, sobre todo la israelí, había anunciado el inminente acuerdo). Pero esta vez, la meta parece cada vez más cercana. Si no el 4 de junio, tal vez durante la próxima reunión bilateral.

www.vaticaninsider.es

Papa Francisco: "Seguir a Jesús no consiste en hacer carrera, ni en buscar alcanzar el poder". El anuncio de Jesús no es una pátina, un barniz, sino algo que entra hasta al corazón y nos cambia. Lo afirmó el Papa Francisco el martes en la Misa de la mañana en la Casa de Santa Marta. El Papa repitió que seguir a Jesús no quiere decir tener más poder, porque su camino es aquel de la Cruz.

Papa Francisco: "Seguir a Jesús no consiste en hacer carrera, ni en buscar alcanzar el poder".

2013-05-28

El anuncio de Jesús no es una pátina, un barniz, sino algo que entra hasta al corazón y nos cambia. Lo afirmó el Papa Francisco el martes en la Misa de la mañana en la Casa de Santa Marta. El Papa repitió que seguir a Jesús no quiere decir tener más poder, porque su camino es aquel de la Cruz.

En la Misa, concelebrada por mons. Rino Fisichella y mons. José Octavio Ruiz Arenas, presidente y secretario respectivamente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, participaron algunos sacerdotes del mismo dicasterio y un grupo de empleados de la Central termoeléctrica y del Taller de carpintería del Vaticano.

¿Cual será la recompensa que recibiremos por seguirte? Papa Francisco desarrolló su homilía partiendo de esta interrogante de Pedro y que, en el fondo, tiene que ver con la vida de todo cristiano. Jesús, observó el Papa, responde que aquellos que lo seguirán tendrán “tantas cosas bellas” pero “con persecución”. El camino del Señor, continuó, “es un camino de ‘humillación’, un camino que termina en la Cruz”. He aquí el por qué, agregó, “siempre habrán dificultades”, “las persecuciones”. Existirán siempre, “porque Él tomó este camino antes” que nosotros. El Santo Padre hizo notar que “cuando un cristiano no tiene dificultades en la vida – todo va bien, todo es bello – algo no funciona”. Se puede pensar que sea “muy amigo del espíritu del mundo, de la mundanidad”. y esto, constató, “es la tentación propia de un cristiano”:

“Seguir a Jesús si, pero sólo hasta un cierto punto; seguir a Jesús como una forma cultural: soy cristiano, tengo esta cultura… Pero sin la exigencia de la verdadera secuela de Jesús, la exigencia de ir sobre su camino. Si se sigue a Jesús como una propuesta cultural, se usa este camino para ascender cada vez más, para tener más poder. Y la historia de la Iglesia está llena de esto, comenzando por algunos emperadores y después tantos gobernantes y tantas otras personas, ¿no? Y también algunos - no quiero decir tantos sino algunos - sacerdotes, algunos obispos, ¿no? Algunos dicen que son bastantes… algunos que piensan que seguir a Jesús es hacer carrera”.

El Papa recordó que había un tiempo, “en la literatura de hace dos siglos”, en el que a veces se acostumbraba decir que uno “de niño tenía ganas de hacer la carrera eclesiástica”. Y recalcó que “tantos cristianos, tentados por el espíritu del mundo, piensan que seguir a Jesús es bueno porque se puede hacer carrera, se puede ascender”. Pero este “no es el espíritu” y es, en cambio, la actitud de Pedro que habla de carrera y Jesús le responde: “Si, te daré todo con persecución”. “No se puede sacar la Cruz del camino de Jesús: está siempre”. Pero el Papa también precisó que esto no quiere decir que el cristiano debe hacerse daño. El cristiano “sigue a Jesús por amor y cuando se sigue a Jesús por amor, la envidia del diablo hace tantas cosas”. El “espíritu del mundo – observó – no tolera esto, no tolera el testimonio”:

“Piensen en la Madre Teresa: ¿qué cosa dice el espíritu del mundo sobre la Madre Teresa? ‘Ah, la Beata Teresa es una mujer buena, ha hecho tantas cosas buenas por los demás…’. El espíritu del mundo no dice jamás que la Beata Teresa, todos los días, por tantas horas, permanecía en adoración… ¡Jamás! Reduce la actividad cristiana a hacer el bien social. Como si la existencia cristiana fuese un barniz, una pátina de cristianismo. El anuncio de Jesús no es una pátina: el anuncio de Jesús llega a los huesos, al corazón, va hasta adentro y nos cambia. Y esto no lo tolera el espíritu del mundo, no lo tolera y por esto ocurren las persecuciones”.

Quien deja la propia casa, la propia familia para seguir a Jesús, notó el Obispo de Roma, recibe cien veces más “ya ahora en este tiempo”. Cien veces junto a las persecuciones. Y esto no puede ser olvidado:

“La secuela de Jesús es justamente esto: ir con Él por amor, tras de Él: el mismo camino, el mismo camino. Y el espíritu del mundo será aquel que no lo tolerará y nos hará sufrir, pero un sufrimiento como aquel de Jesús. Pidamos esta gracia: seguir a Jesús por el camino que Él nos ha hecho ver y que Él nos ha enseñado. Esto es bello, porque jamás nos deja solos. ¡Jamás! Está siempre con nosotros. Así sea”.

{source}{/source}

(Vídeo de Romereport.com)

(News.va)

<> dijo el Papa Francisco en la Misa.

27 de mayo de 2013

<> dijo el Papa Francisco en la Misa.

Para seguir a Jesús debemos despojarnos de la cultura del bienestar y de la fascinación de lo provisional. Lo afirmó el Papa Francisco la mañana del lunes en la Misa en la Casa de Santa Marta. El Papa subrayó que debemos hacer un examen de consciencia sobre las “riquezas” que hoy en día nos impiden acercarnos a Jesús. En la Misa, concelebrada por el cardenal francés Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon, tomó parte otro grupo de empleados vaticanos.

Jesús pide a un joven dar todas sus riquezas a los pobres y seguirlo, pero éste se aleja triste. El Papa Francisco desarrolló su homilía partiendo del conocido episodio narrado en el Evangelio de hoy. El Santo Padre subrayó que “las riquezas son un obstáculo” que “no hace fácil el camino hacia el Reino de Dios”. Por lo demás, advirtió, “Cada uno de nosotros tiene sus ‘riquezas’, cada uno”. Existe siempre, explicó, una riqueza que nos “impide acercarnos a Jesús”. Y esto hay que detectarlo.

Todos, continuó, “tenemos que hacer un examen de consciencia sobre cuáles son nuestras riquezas, porque nos impiden acercarnos Jesús en el camino de la vida”. Francisco se refirió a dos “riquezasculturales”: ante todo la “cultura del bienestar, que nos hace poco valientes, nos hace perezosos, nos hace también egoístas”. El bienestar, constató el Obispo de Roma, “nos adormece, es una anestesia”: “‘No, no, más de un hijo no, porque no podremos ir de vacaciones, no podremos ir a tal lugar, no podremos comprar la casa’. Está bien seguir al Señor, pero hasta un cierto punto. Esto es lo que hace el bienestar: todos sabemos bien cómo es el bienestar, pero esto nos destruye, nos despoja de aquel valor, de aquel coraje fuerte para acercarnos a Jesús. Esta es hoy la primera riqueza de nuestra cultura, la cultura del bienestar”.

Existe además, agregó, “otra riqueza en nuestra cultura”, una riqueza que nos “impide acercarnos a Jesús: es la fascinación de lo provisional”. Nosotros, observó el Papa, estamos “enamorados de lo provisional”. Las “propuestas definitivas” que nos hace Jesús, puntualizó, “no nos gustan”. En cambio nos gusta lo pasajero, porque “tenemos miedo del tiempo de Dios” que es definitivo: “Él es el Señor del tiempo, nosotros somos los señores del momento. ¿Por qué? Porque en ese instante somos los que mandan: hasta aquí sigo al Señor, después se verá… Una vez supe de uno que quería ser sacerdote, pero sólo por diez años, no más … Cuántas parejas, cuántas parejas se casan, sin decirlo, pero pensándolo con el corazón : ‘hasta que dure el amor y después se verá…’ La fascinación de lo provisional: ésta es una riqueza. Debemos convertirnos en dueños del tiempo, hacemos breve el tiempo reduciéndolo al momento. Estas dos riquezas son aquellas que en este momento nos impiden ir hacia adelante. Pienso en tantos, tantos hombres y mujeres que han dejado la propia tierra para ir como misioneros por toda la vida: ¡aquello es lo definitivo!”.

Pero también, aseguró, pienso en tantos hombres y mujeres que “han dejado la propia casa para hacer un matrimonio por toda la vida”; ¡aquello es “seguir a Jesús de cerca! ¡Es lo definitivo!”. Lo provisional, repitió el Papa Francisco, “es no seguir aJesús ”, ese es “territorio nuestro”: “Ante la invitación de Jesús, ante estas dos riquezas culturales pensamos en los discípulos: estaban desconcertados. También nosotros podemos estar desconcertados por estas palabras de Jesús. Cuando Jesús explicaba alguna cosa estaban aún más desconcertados. Pidamos al Señor que nos dé el valor de ir adelante, despojándonos de esta cultura del bienestar, con la esperanza – al final del camino, donde Él nos espera - en el tiempo. No con la pequeña esperanza del momento que no sirve más. Así sea”.

(News.va)

“Soportar con paciencia y vencer con amor las opresiones externas e internas”: es la oración elevada por el Papa Francisco durante la Santa Misa en Santa Marta en memoria de María Auxiliadora.

Soportar con paciencia y vencer con amor las opresiones externas e internas

“Soportar con paciencia y vencer con amor las opresiones externas e internas”: es la oración elevada por el Papa Francisco durante la Santa Misa en Santa Marta en memoria de María Auxiliadora.

En la homilía, el Papa Francisco pidió dos gracias: “soportar con paciencia y vencer con amor”. Se trata de “gracias propias de un cristiano”. “Soportar con paciencia” –observa- “¡no es fácil!. “No es fácil cuando vienen las dificultades desde fuera, o cuando tenemos problemas en el corazón, en el alma, los problemas internos”. Pero soportar –explica- “no es cargar con un dificultad”.

Soportar es tomar la dificultad y levantarla, con fuerza, para que la dificultad no nos aplaste. Levantar con fuerza: esta es una virtud cristiana. San Pablo habla de esto muchas veces. Soportar, Esto no significa dejarse vencer por las dificultades.Esto significa que el cristiano tiene la fuerza de no bajar los brazos, de tenerlos así. Llevar, pero hacia arriba: soportar. Y no es fácil porque el desánimo llega, y uno prefiere bajar los brazos y decir: ‘Adelante, hagamos solo lo que podamos, nada más?, ¡un poco así!..’ Pero no, soportar es una gracia. Debemos pedirla, en las dificultades”.

La otra gracia que el Papa ha pedido es “vencer con amor”.

Se puede vencer de muchas maneras, pero la gracia que pedimos hoy es la gracia de la victoria con amor, por medio del amor. Esto no es fácil. Cuando tenemos enemigos fuera, que nos hacen sufrir mucho: no es fácil vencer con amor. Nos viene la tentación de vengarnos, de hacer algo en contra de ellos. El amor: la mansedumbre que Jesús nos enseñó. ¡Esta es la victoria” El apóstol Juan nos dice, en la primera lectura: ‘Esta es nuestra victoria, nuestra fe’. Nuestra fe es exactamente este creer en Jesús que nos ha enseñado el amor y que nos ha enseñado amar a todos. Y la prueba de que nosotros estamos en el amor es cuando rezamos por nuestros enemigos”.

Rezar por los enemigos, por los que nos hacen sufrir –prosigue el Papa- “no es fácil”. Pero somos “cristianos fracasados” si no perdonamos a los enemigos y rezamos por ellos.

Y “cuantos cristianos tristes, desanimados, encontramos” –exclamó- porque “no han tenido la gracia de soportar con paciencia y vencer con amor”.

“Por esto, pidamos a la Virgen que nos dé esta gracia de soportar con paciencia y vencer con amor. Cuantas personas –muchos ancianos y ancianas- ¡han ido por este camino! Es bello mirarlos: tienen esa mirada bella, esa felicidad serena. No hablan mucho, pero tienen un corazón paciente y llenos de amor. Saben lo que es el perdón a los enemigos, saben qué es rezar por los enemigos. ¡Muchos cristianos son así!

En la Misa estaban presentes trabajadores del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, con el presidente del dicasterio, mons. Claudio Maria Celli, a la cabeza.

Es también el día en el que se celebra la Jornada de oración por la Iglesia en China y en este día participaron en el rito mons Savio Hon Tai-Fai, secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, y un grupo de sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos chinos. Al final de la oración de los fieles, el Papa ha rezado así: “Por el noble pueblo chino: que el Señor lo bendiga y la Virgen lo custodie”. La misa se ha concluido con un canto a la Virgen en chino.

© Radio Vaticano

Que los cristianos difundan la sal de la fe, de la esperanza y de la caridad: esta es la exhortación del Papa Francisco en la Misa de esta mañana en la Casa Santa Marta. El Papa ha destacado que la originalidad cristiana “no es una uniformidad” y ha puesto en guardia contra el riesgo de volvernos insípidos, “cristianos de museo”.

"¡La originalidad cristiana no es una uniformidad! Toma a cada uno como es, con su personalidad"

Que los cristianos difundan la sal de la fe, de la esperanza yde la caridad: esta es la exhortación del Papa Francisco en la Misa de esta mañana en la Casa Santa Marta. El Papa ha destacado que la originalidad cristiana “no es una uniformidad” y ha puesto en guardia contra el riesgo de volvernos insípidos, “cristianos de museo”.

{source}{/source}

En la Misa, concelebrada con el cardenal Angelo Sodano y Leonardo Sandri y con el arzobispo de La Paz, Edmundo Abastoflor Montero, han participado un grupo de sacerdotes y colaboradores laicos de la Congregación para las Iglesias Orientales.

¿Qué es la sal en la vida de un cristiano, qué sal nos ha dado Jesús? En su homilía, el Papa Francisco explicó el sabor que los cristianos están llamados a dar a su propia vida y a la de los demás. La sal que nos da el Señor, observó, es la sal de la fe, de la esperanza y de la caridad. Pero, advirtió, debemos estar atentos a que esta sal, que nos ha dado la certeza que Jesús murió y resucitó para salvarnos, “no se vuelva insípida, que no pierda su fuerza”. Esta sal, prosiguió, “no es para conservarla, porque se la sal se conserva en una botella no hace nada, no sirve”.

La sal tiene sentido cuando se da para dar sabor a las cosas. También pienso que la sal conservada en una botellita, con la humedad, pierde fuerza y no sirve. La sal que nosotros hemos recibido es para darla, par dar sabor, para ofrecerla. Sino se vuelve insípida y no sirve. Debemos pedir al Señor que no nos convirtamos en cristianos con la sal insípida, con la sal cerrada en una botellita. La sal tiene otra particularidad: cuando la sal se usa bien, no se nota el gusto de la sal, el sabor de la sal… ¡No se nota! Se nota el sabor de la comida: la sal ayuda a que el sabor de la comida sea bueno, está más conservada pero está más buena, con más sabor ¡Esta es la originalidad cristiana!

Añadió que “cuando nosotros anunciamos la fe con esta sal”, los que “reciben el anuncio, lo reciben según su peculiaridad, como las comidas”. Y así “cada uno con sus propias características recibe la sal y se hace más bueno”.

¡La originalidad cristiana no es una uniformidad! Toma a cada uno como es, con su personalidad, con sus características, con su cultura y lo deja con esto, porque es una riqueza. Pero le da algo más: ¡le da sabor! Esta originalidad cristiana es muy bella, porque cuando nosotros queremos hacer una uniformidad –que todos sean salados de la misma manera- las cosas serán como cuando la mujer echa demasiada sal y se nota solo el gusto de la sal y no el gusto de la comida aderezada con la sal. La originalidad cristiana es exactamente esto: cada uno es como es, con los dones que el Señor nos ha dado”.

Esta, prosiguió el Papa, “es la sal que debemos dar”. Una sal “que no es para conservarla, es para darla”. Y esto, dijo, “Significa un poco de trascendencia”: “salir con el mensaje, salir con esta riqueza que nosotros obtenemos de la sal y darlo a los demás”. Por otro lado, destacó, hay dos “salidas” para que esta sal no se estropee. Primero; poner la sal “al servicio de las comidas, al servicio de los demás, al servicio de las personas”. Segundo; la “trascendencia hacia el autor de la sal, el creador”. La sal, afirmó, “no se conserva sólo dándola en la predicación” pero “necesita también de la otra trascendencia, de la oración, de la adoración”.

“Y así la sal se conserva, no pierde su sabor. Con la adoración del Señor yo me trasciendo de mí mismo al Señor y con el anuncio evangélico voy fuera de mí mismo para dar el mensaje. Pero si nosotros no hacemos esto –estas dos cosas, estas dos trascendencias para dar la sal- la sal se quedará en su botellitay nosotros nos convertiremos en cristianos de museo. Podemos mostrar la sal: esta es mi sal. ¡Qué bella es! Esta es la sal que recibí en el Bautismo, esto es lo que he recibido en la Confirmación, esto es lo que he recibido en la catequesis… Pero mirad: ¡cristianos de museo! Una sal sin sabor, ¡una sal que no hace nada!

Video: Romereports.com

Papa Francisco ha dedicado la catequesis de la audiencia general de los miércoles al Espíritu Santo, “sin el cual -ha dicho el Papa- la Iglesia no podría vivir y realizar la misión que Jesús nos ha confiado de ir y hacer discípulos de todas las naciones. Esta misión no es sólo de algunos, sino la mía, la tuya, la nuestra.

"Un efecto del Espíritu Santo es la valentía para anunciar la novedad del Evangelio con franqueza"

Papa Francisco ha dedicado la catequesis de la audiencia general de los miércoles al Espíritu Santo, “sin el cual -ha dicho el Papa- la Iglesia no podría vivir y realizar la misión que Jesús nos ha confiado de ir y hacer discípulos de todas las naciones. Esta misión no es sólo de algunos, sino la mía, la tuya, la nuestra.

{source}{/source}

Todos deben ser evangelizadores, sobre todo con la propia vida. Para ello es necesario abrirse sin temor a la acción del Espíritu Santo. En Pentecostés, el Espíritu Santo hizo salir de sí mismos a los Apóstoles y los transformó en anunciadores de las grandezas de Dios, que cada uno entendía en su propia lengua. Este es un primer efecto importante de la acción del Espíritu Santo, la unidad, la comunión".

"La confusión de las lenguas, como en Babel, queda superada, porque ahora reina la apertura a Dios y a los demás, y lleva al anuncio de la Palabra de Dios con un lenguaje que todos entienden, el del amor que el Espíritu derrama en los corazones". "¿Yo qué hago en mi vida?, -ha dicho el Papa dirigiéndose a los presentes- ¿creo unidad al rededor de mi o divido, con la charla, la crítica, la envidia?. ¿Qué debo hacer?. Pensemos en esto".

"Un segundo efecto del Espírito Santo -ha continuado el Papa- es la valentía que infunde de anunciar la novedad del Evangelio con franqueza (parresía), en voz alta y en todo tiempo y lugar. Y esto, bien apoyado en la oración, sin la cual toda acción queda vacía y el anunciar carece de alma, pues no está animado por el Espíritu..."Evangelizar, anunciar Jesús, nos da alegría; en cambio el egoísmo nos da amargura, tristeza, nos deprime; evangelizar nos alegra".

El Papa ha destacado la nueva evangelización comotercer efecto importante. "Una Iglesia que evangeliza debe comenzar siempre desde la oración, pidiendo como los Apóstoles en el cenáculo, el fuego del Espíritu Santo. Sólo la relación fiel e intensa con Dios permite dejar de estar encerrado y anunciar con parresía el Evangelio".

Papa Francisco antes de concluir ha recordado las palabras de Benedicto XVI: “Hoy la Iglesia siente el viento del Espíritu Santo que nos ayuda, nos muestra el camino justo”.. "Renovemos cada día -ha dicho- la confianza en la acción del Espíritu Santo, dejémonos guiar por Él, seamos hombres y mujeres de oración, que dan testimonio del Evangelio con valentía, convirtiéndose en este mundo herramientas de unidad y comunióncon Dios".

Al finalizar la catequesis, el Santo Padre ha saludado a los cerca de 50.000 peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro. En lengua inglesa, ha invitado a todos a rezar por las victimas, especialmente los niños, del desastre ocurrido en Oklahoma.

Video: Romereports.com Texto: VIS

[entradilla] hola hola hola hola hola hola hola hola[/entradilla]

[subtitulo] hola hola hola hola hola hola hola[/subtitulo]

[entradilla] hola hola hola hola hola hola hola[/entradilla]

[parrafo] hola hola hola[/parrafo]

[entradilla]hola[/entradilla]

[subtitulo]{texto}[/subtitulo]

[entradilla]{texto}[/entradilla]

[parrafo]{texto}[/parrafo]

Una oración valiente, humilde y fuerte, obtiene milagros: es la idea principal que dicho el papa esta mañana en la misa presidida en la Casa Santa Marta. Asistieron algunos empleados de Radio Vaticana, acompañados por el director, padre Federico Lombardi, SJ.

Una oración valiente, humilde y fuerte, obtiene milagros: es la idea principal que dicho el papa esta mañana en la misa presidida en la Casa Santa Marta. Asistieron algunos empleados de Radio Vaticana, acompañados por el director, padre Federico Lombardi, SJ.

La liturgia del día presenta el pasaje del evangelio en el que los discípulos no pueden curar a un niño; debe intervenir el mismo Jesús que se queja de la falta de fe de los presentes; y al padre del niño que pide ayuda le dice que "todo es posible para el que cree".

Según informa Radio Vaticana, Francisco enseñó que también los que quieren amar a Jesús, a menudo no arriesgan demasiado en la fe y no se confían totalmente a Él: "Pero ¿por qué esta falta de fe? Creo que es el corazón, que no se abre, el corazón cerrado, el corazón que quiere tener todo bajo control".

Es un corazón, por lo tanto, que "no se abre "que no le da el control de las cosas a Jesús" -dijo el Papa-, y cuando los discípulos le preguntan por qué no podían sanar al joven, el Señor dice que aquella "especie de demonios no pueden ser expulsados ​​por nada, excepto por la oración".

"Todos nosotros –dijo, tenemos un poco de incredulidad en el interior". Es necesaria “una oración fuerte, y esta oración humilde y fuerte hace que Jesús pueda hacer el milagro. La oración para pedir un milagro, para pedir una acción extraordinaria –continúa, debe ser una oración que involucre, que nos involucre a todos".

Y en este sentido se extendió en un incidente producido en Argentina: una niña de siete años se enferma y los médicos le dan pocas horas de vida. Su padre, un electricista, un "hombre de fe", se "vuelve loco y en esa locura" tomó un autobús para ir al Santuario mariano de Luján, a setenta kilómetros de distancia: "Llegó después de las nueve de la noche --contó Francisco, cuando todo estaba cerrado. Y se puso a rezar a la Virgen, con las manos sobre la valla de hierro. Y oraba y oraba, mientras lloraba y lloraba ... y así, así se quedó toda la noche. Pero este hombre estaba luchando: luchaba con Dios, luchaba verdaderamente con Dios para alcanzar la curación de su hija.

Luego, después de las seis de la mañana, se dirigió a la estación, tomó el autobús y llegó a casa, y al hospital a las nueve de la mañana, más o menos. Y encontró a su esposa llorando. Y pensó en lo peor. “Pero ¿qué sucede? ¡No lo entiendo, no lo entiendo! ¿Qué ha pasado?”.

“Es que vinieron los médicos y me dijeron que la fiebre había desaparecido, que respira bien, ¡que no tiene nada!, le dijo la esposa. ¡La dejarán otros dos días, pero no entiendo lo que pasó!". “Esto todavía sucede, ¿eh?, hay milagros", añadió el Papa.

Pero hay que orar con el corazón, concluyó Francisco: "Una oración valiente, que lucha por conseguir tal milagro; no esas oraciones gentiles, ´Ah, voy a orar por ti´, y digo un Padre Nuestro, un Ave María y me olvido. No, sino una la oración valerosa, como la de Abraham, que luchaba con el Señor para salvar la ciudad, como la de Moisés, que tenía las manos en alto y se cansaba, orando al Señor; como la de muchas personas, de tantas personas que tienen fe y con la fe oran y oran. La oración hace milagros, ¡pero tenemos que creer! Creo que podemos hacer una hermosa oración ... y decirla hoy, todo el día: «Señor, creo, ayúdame en mi incredulidad» ...y cuando nos piden que oremos por tanta gente que sufre en las guerras, por todos los refugiados, por todos aquellos dramas que hay en este momento, rezar, pero con el corazón al Señor: «¡Hazlo!», y decirle: «Señor, yo creo. Ayúdame en mi incredulidad» Hagamos esto hoy".

(www.religionenlibertad.com)

Primeros Cristianos en otros idiomas
magnifiercrosschevron-down