CATEQUESIS AÑO DE LA FE

El papa Francisco continuó con las catequesis sobre el Credo en el Año de la Fe, por eso explicó la Fe que los cristianos profesan en el Espíritu Santo.

 

El Espíritu Santo es la fuente inagotable de la vida de Dios en nosotros

 

 

Queridos hermanos y hermanas,

El tiempo pascual que estamos viviendo con gozo, guiados por la liturgia de la Iglesia, es por excelencia el tiempo del Espíritu Santo donado «sin medida» (cfr Jn 3,34) por Jesús crucificado y resucitado. Este tiempo de gracia concluye con la fiesta de Pentecostés, en la que la Iglesia revive la efusión del Espíritu sobre María y los Apóstoles reunidos en oración en el Cenáculo.

Pero ¿quién es el Espíritu Santo? En el Credo profesamos con fe: «Creo en el Espíritu Santo que es Señor y da la vida». La primera verdad a la que adherimos en el Credo es que el Espíritu Santo es Kýrios, Señor. Ello significa que Él es verdaderamente Dios como lo son el Padre y el Hijo, objeto, por parte nuestra, del mismo acto de adoración y de glorificación que dirigimos al Padre y al Hijo. De hecho, el Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad; es el gran don de Cristo Resucitado que abre nuestra mente y nuestro corazón a la fe en Jesús como el Hijo enviado por el Padre y que nos guía a la amistad, a la comunión con Dios.

Pero quisiera sobre todo detenerme en el hecho que el Espíritu Santo es la fuente inagotable de la vida de Dios en nosotros. El hombre de todos los tiempos y de todos los lugares desea una vida plena y bella, justa y buena, una vida que no esté amenazada por la muerte, sino que pueda madurar y crecer hasta su plenitud. El hombre es como un caminante que, atravesando los desiertos de la vida, tiene sed de un agua viva, fluyente y fresca, capaz de refrescar en profundidad su deseo profundo de luz, de amor, de belleza y de paz. ¡Todos sentimos este deseo! Y Jesús nos da esta agua viva: ella es el Espíritu Santo, que procede del Padre y que Jesús vierte en nuestros corazones. « yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia», nos dice Jesús (Jn 10,10).

Jesús promete a la Samaritana donar un “agua viva”, con abundancia y para siempre, a todos aquellos que lo reconocen como el Hijo enviado por el Padre para salvarnos (cfr Jn 4, 5-26; 3,17). Jesús ha venido a donarnos esta “agua viva” que es el espíritu Santo, para que nuestra vida sea guiada por Dios, sea animada por Dios, sea nutrida por Dios. Cuando decimos que el cristiano es un hombre espiritual nos referimos justamente a esto: el cristiano es una persona que piensa y actúa según Dios, según el Espíritu Santo. Y nosotros, ¿pensamos según Dios? ¿Actuamos según Dios? O ¿nos dejamos guiar por tantas otrascosas que no son Dios?

A este punto podemos preguntarnos: ¿por qué esta agua puede saciarnos hasta el fondo? Sabemos que el agua es esencial para la vida; sin agua se muere; ella refresca, lava, hace fecunda la tierra. En la Carta a los Romanos encontramos esta expresión: « el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado» (5,5). El “agua viva”, el Espíritu Santo, Don del Resucitado que toma morada en nosotros, nos purifica, nos ilumina, nos renueva, nos trasforma porque nos hace partícipes de la vida misma de Dios que es Amor. Por esto, el Apóstol Pablo afirma que la vida del cristiano está animada por el Espíritu y de sus frutos, que son «amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia» (Gal 5,22-23). El Espíritu Santo nos introduce en la vida divina como “hijos en el Hijo Unigénito”.

En otro pasaje de la Carta a los Romanos, que hemos recordado varias veces, san Pablo lo sintetiza con estas palabras: «Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ‘Padre’. El mismo espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él» (8,14-17). Este es el don precioso que el Espíritu Santo trae a nuestros corazones: la vida misma de Dios, vida de verdaderos hijos, una relación de confidencia, de libertad y de confianza en el amor y en la misericordia de Dios, que tiene también como efecto una mirada nueva hacia los demás, cercanos y lejanos, vistos siempre como hermanos y hermanas en Jesús a los cuales hay que respetar y amar. El Espíritu Santo nos enseña a mirar con los ojos de Cristo, a vivir la vida como la ha vivido Cristo, a comprender la vida como la ha comprendido Cristo.

He aquí por qué el agua viva que es el Espíritu Santo sacia nuestra vida, porque nos dice que somos amados por Dios como hijos, que podemos amar a Dios como sus hijos y que con su gracia podemos vivir como hijos de Dios, como Jesús. Y nosotros, escuchamos al Espíritu Santo que nos dice: Dios te ama, te quiere. ¿Amamos verdaderamente a Dios y a los demás, como Jesús? Y nosotros, ¿escuchamos al Espíritu Santo? ¿Qué cosa nos dice el Espíritu Santo? Dios te ama: ¡nos dice esto! Dios Te ama, te quiere. Y nosotros ¿amamos verdaderamente a Dios y a los demás, como Jesús? Dejémonos guiar, dejémonos guiar por el Espíritu Santo. Dejemos que Él nos hable al corazón y nos diga esto: que Dios es amor, que Él nos espera siempre, que Él es el Padre y nos ama como verdadero papá; nos ama verdaderamente. Y esto solo lo dice el Espíritu Santo al corazón. Sintamos al Espíritu Santo, escuchemos al Espíritu Santo y vayamos adelante por este camino del amor, de la misericordia, del perdón. ¡Gracias! 

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Video: Romereports.com


© Radio Vaticano

 

  LA PACIENCIA REJUVENECE

También en medio a las tribulaciones, el cristiano no está jamás triste sino atestigua siempre el gozo de Cristo. Fue la reflexión del Papa Francisco esta mañana, durante la Misa en la Casa de Santa Marta.

 

Maduración cristiana, a través del camino de la paciencia: “El paciente es aquel que, a la larga, ¡es el más joven! 

(RV).- (Audio)

 

También en medio a las tribulaciones, el cristiano no está jamás triste sino atestigua siempre el gozo de Cristo. Fue la reflexión del Papa Francisco esta mañana, durante la Misa en la Casa de Santa Marta. El Papa subrayó que el “soportar gozoso” nos rejuvenece.

A la Misa, concelebrada con el cardenal Angelo Comastri y el cardenal Jorge María Mejía, tomó parte otro grupo de empleados vaticanos de la Fábrica de San Pedro. El Obispo de Roma acentuó el gozo de Pablo y Silas, llamados a enfrentar prisión y persecución por testimoniar el Evangelio. Estaban llenos de gozo, dijo el Papa, porque seguían a Jesús en el camino de su Pasión. Un camino que el Señor recorre con paciencia:

Entrar en paciencia: ese es el camino que Jesús nos enseña también a nosotros cristianos. Entrar en paciencia… Esto no quiere decir estar tristes. No, no, ¡es otra cosa! Esto quiere decir soportar, portar sobre la espalda el peso de las dificultades, el peso de las contradicciones, el peso de las tribulaciones. Esta actitud cristiana de soportar: entrar en paciencia.

Aquello que en la Biblia se dice con una palabra griega, tan plena, la Hypomoné, soportar en la vida el trabajo de todos los días: las contradicciones, las tribulaciones, todo esto. Ellos - Pablo y Silas - soportan las tribulaciones, soportan las humillaciones: Jesús las ha soportado, ha entrado en paciencia.

Este es un proceso - me permito la palabra 'un proceso' - un proceso de maduración cristiana, a través del camino de la paciencia. Un proceso que requiere tiempo, que no se hace de un día para otro: se realiza durante toda la vida para llegar a la madurez cristiana. Es como el buen vino”.

El Papa dijo que tantos mártires estaban llenos de gozo, como por ejemplo los mártires de Nagasaki que se ayudaban unos a otros, “esperando el momento de la muerte”. De algunos mártires, recordó, se decía que “iban al martirio” como a una “fiesta nupcial”. Esta actitud del soportar, agregó, es la actitud normal del cristiano, pero no es una actitud masoquista. Es en cambio una actitud que lo lleva “por el camino de Jesús”:

“Cuando llegan las dificultades, llegan también las tentaciones. Por ejemplo el lamentarse: ‘Pero mira lo que me pasa'... un lamento. Y un cristiano que se lamenta continuamente, deja de ser un buen cristiano: es el Señor o la Señora Lamento, ¿no? Porque siempre se lamenta de todo, ¿no? El silencio en el soportar, el silencio en la paciencia.

Aquel silencio de Jesús: Jesús en su Pasión no dijo más de dos o tres palabras necesarias… Pero tampoco es un silencio triste: el silencio del soportar la Cruz no es un silencio triste. Es doloroso, muchas veces muy doloroso, pero no es triste. El corazón está en paz. Pablo y Silas rezaban en paz.

Tenían dolores, porque se dice que luego de la cárcel el carcelero lavó las llagas - tenían llagas - pero soportaban en paz. Este camino de soportar nos hace profundizar la paz cristiana, nos hace fuerte en Jesús”.

He aquí que el cristiano está llamado a soportar como hizo Jesús, “sin lamentarse, soportar en paz”. El Papa Francisco agregó que este “entrar en paciencia, renueva nuestra juventud y nos hace más jóvenes”:

El paciente es aquel que, a la larga, ¡es el más joven! Pensamos a aquellos ancianos y ancianas en los asilos, aquellos que han soportado tanto en la vida: Miramos sus ojos, ojos jóvenes, tienen un espíritu joven y una renovada juventud.

Y a esto nos invita el Señor: a esta renovada juventud pascual por el camino del amor, de la paciencia, del soportar las tribulaciones y también - me permito decirlo - de soportarnos el uno al otro. Porque también debemos hacer esto con caridad y con amor, porque si yo debo soportarte, estoy seguro que tú me soportas y así vamos adelante por la senda del camino de Jesús.

Pidamos al Señor la gracia de este soportar cristiano que nos da la paz, de este soportar con el corazón, de este soportar gozoso para volvernos cada vez más jóvenes, como el buen vino: más jóvenes con esta renovada juventud pascual del espíritu. Así sea”.

 

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(RC-RV)

También en medio a las tribulaciones, el cristiano no está jamás triste sino atestigua siempre el gozo de Cristo. Fue la reflexión del Papa Francisco esta mañana, durante la Misa en la Casa de Santa Marta.

La paciencia rejuvenece

Maduración cristiana, a través del camino de la paciencia: “El paciente es aquel que, a la larga, ¡es el más joven!

También en medio a las tribulaciones, el cristiano no está jamás triste sino atestigua siempre el gozo deCristo. Fue la reflexión del Papa Francisco esta mañana, durante la Misa en la Casa de Santa Marta.

(RV).- (Audio)

También en medio a las tribulaciones, el cristiano no está jamás triste sino atestigua siempre el gozo de Cristo. Fue la reflexión del Papa Francisco esta mañana, durante la Misa en la Casa de Santa Marta. El Papa subrayó que el “soportar gozoso” nos rejuvenece.

A la Misa, concelebrada con el cardenal Angelo Comastri y el cardenal Jorge María Mejía, tomó parte otro grupo de empleados vaticanos de la Fábrica de San Pedro. El Obispo de Roma acentuó el gozode Pablo y Silas, llamados a enfrentar prisión y persecución por testimoniar el Evangelio. Estaban llenos de gozo, dijo el Papa, porque seguían a Jesús en el camino de su Pasión. Un camino que el Señor recorre con paciencia:

Entrar en paciencia: ese es el camino que Jesús nos enseña también a nosotros cristianos. Entrar en paciencia… Esto no quiere decir estar tristes. No, no, ¡es otra cosa! Esto quiere decir soportar, portar sobre la espalda el peso de las dificultades, el peso de las contradicciones, el peso de las tribulaciones. Esta actitud cristiana de soportar: entrar en paciencia.

Aquello que en la Biblia se dice con una palabra griega, tan plena, la Hypomoné, soportar en la vida el trabajo de todos los días: las contradicciones, las tribulaciones, todo esto. Ellos - Pablo y Silas - soportan las tribulaciones, soportan las humillaciones: Jesús las ha soportado, ha entrado en paciencia.

Este es un proceso - me permito la palabra 'un proceso' - un proceso de maduración cristiana, a través del camino de la paciencia. Un proceso que requiere tiempo, que no se hace de un día para otro: se realiza durante toda la vida para llegar a la madurez cristiana. Es como el buen vino”.

El Papa dijo que tantos mártires estaban llenos de gozo, como por ejemplo los mártires de Nagasaki que se ayudaban unos a otros, “esperando el momento de la muerte”. De algunos mártires, recordó, se decía que “iban al martirio” como a una “fiesta nupcial”. Esta actitud del soportar, agregó, es la actitud normal del cristiano, pero no es una actitud masoquista. Es en cambio una actitud que lo lleva “por el camino de Jesús”:

“Cuando llegan las dificultades, llegan también las tentaciones. Por ejemplo el lamentarse: ‘Pero mira lo que me pasa'... un lamento. Y un cristiano que se lamenta continuamente, deja de ser un buen cristiano: es el Señor o la Señora Lamento, ¿no? Porque siempre se lamenta de todo, ¿no? El silencio en el soportar, el silencio en la paciencia.

Aquel silencio de Jesús: Jesús en su Pasión no dijo más de dos o tres palabras necesarias… Pero tampoco es un silencio triste: el silencio del soportar la Cruz no es un silencio triste. Es doloroso, muchas veces muy doloroso, pero no es triste. El corazón está en paz. Pablo y Silas rezaban en paz.

Tenían dolores, porque se dice que luego de la cárcel el carcelero lavó las llagas - tenían llagas - pero soportaban en paz. Este camino de soportar nos hace profundizar la paz cristiana, nos hace fuerte en Jesús”.

He aquí que el cristiano está llamado a soportar como hizo Jesús, “sin lamentarse, soportar en paz”. El Papa Francisco agregó que este “entrar en paciencia, renueva nuestra juventud y nos hace más jóvenes”:

El paciente es aquel que, a la larga, ¡es el más joven! Pensamos a aquellos ancianos y ancianas en los asilos, aquellos que han soportado tanto en la vida: Miramos sus ojos, ojos jóvenes, tienen un espíritu joven y una renovada juventud.

Y a esto nos invita el Señor: a esta renovada juventud pascual por el camino del amor, de la paciencia, del soportar las tribulaciones y también - me permito decirlo - de soportarnos el uno al otro. Porque también debemos hacer esto con caridad y con amor, porque si yo debo soportarte, estoy seguro que tú me soportas y así vamos adelante por la senda del camino de Jesús.

Pidamos al Señor la gracia de este soportar cristiano que nos da la paz, de este soportar con el corazón, de este soportar gozoso para volvernos cada vez más jóvenes, como el buen vino: más jóvenes con esta renovada juventud pascual del espíritu. Así sea”.

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(RC-RV)

El papa Francisco explicó cómo actúa el Espíritu Santo en el alma de cada persona y la importancia que tiene reconocerlo y tratarlo como a un amigo. Por eso invitó a hacer examen de conciencia todos los días. El Papa explicó que el Espíritu Santo debe ser un “compañero de viaje” que muestra cómo y dónde encontrar a Jesús y por eso “no se puede entender la vida cristiana sin el Espíritu Santo”.

ESPÍRITU SANTO

"Adquiramos el hábito de preguntarnos antes de que acabe el día: ¿Qué ha hecho hoy el Espíritu Santo en mí?"

El papa Francisco explicó cómo actúa el Espíritu Santo en el alma de cada persona y la importancia que tiene reconocerlo y tratarlo como a un amigo. Por eso invitó a hacer examen de conciencia todos los días.

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Durante su Misa en la Casa Santa Marta con el Papa participaron los empleados de la 'Fábrica de San Pedro', el departamento que se encarga de las obras en el Vaticano y el actor Eduardo Verástegui.

PAPA FRANCISCO

“Adquiramos el hábito de preguntarnos antes de que acabe el día: ¿Qué ha hecho hoy el Espíritu Santo en mí?, ¿qué testimonio me ha dado?, ¿cómo me ha hablado?, ¿qué me ha sugerido?, Porque es una presencia pina que nos ayuda a ir adelante en nuestra vida cristiana”.

El Papa explicó que el Espíritu Santo debe ser un “compañero de viaje” que muestra cómo y dónde encontrar a Jesús y por eso “no se puede entender la vida cristiana sin el Espíritu Santo”.

Romereports.com

Acaba de salir a la calle el primer documental sobre el nuevo Papa. Bajo el título “¿Quién es el Papa Francisco?”, Goya Producciones acaba de editar un documental de 45 minutos sobre la vida y el mensaje del -hasta hace muy poco tiempo- Cardenal Jorge Mario Bergoglio.

Acaba de salir a la calle el primer documental sobre el nuevo Papa. Bajo el título “¿Quién es el Papa Francisco?”, Goya Producciones acaba de editar un documental de 45 minutos sobre la vida y el mensaje del -hasta hace muy poco tiempo- Cardenal Jorge Mario Bergoglio.

A partir de un guión ameno, profundo y muy bien escrito, nos adentramos en su infancia y su juventud, para luego llegar al instante mágico de su vocación y al comienzo de una infatigable acción pastoral, muy especialmente entre los más desfavorecidos. El montaje es dinámico, y lleva muy bien de una parte a otra de su vida. Además, contiene grabaciones inéditas de alto valor testimonial e imágenes muy entrañables que ponen de relieve el gran sentido del humor del Papa argentino. Sus gestos y anécdotas revelan un carisma muy especial para tratar con todo tipo de personas.

Entre las fuentes documentales, cabe destacar las declaraciones de los provinciales de la Compañía de Jesús en Argentina y España, así como el testimonio de periodistas y profesores de universidades pontificias que valoran su mensaje y perfilan las líneas de su Pontificado. Un obispo español cuenta sus impresiones de los ejercicios espirituales que le predicó el Cardenal Bergoglio en 2006.

Quizás la parte mejor tratada sea la referida a su elección: la renuncia de Benedicto XVI, las quinielas sobre los papables, la sorpresa de un Papa inesperado… y, sobre todo, su primera aparición en la logia vaticana, que se ganó el afecto de todo el mundo. El DVD ofrece, además, un extra de especial valor testimonial: una entrevista realizada por el canal internacional EWTN que permite conocer a fondo su pensamiento.

Después del éxito de su anterior documental ("El Cónclave: cómo se elige un papa"), Goya Producciones se ha superado y nos presenta aquí un trabajo de alta calidad técnica, con una realización que mantiene el pulso en todo momento. Nos dejamos el trailer:

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Alfonso Méndiz en jesucristoenelcine.blogspot.com.es

Acabamos de tener la suerte de leer El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, el best seller publicado por Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti en Argentina que ahora se publicó en España (Ediciones B, Barcelona 2013, 194 páginas). En esta amplia entrevista, Francisco aporta ideas para conocer mejor su pensamiento y entender los desafíos del mundo actual. Ofrecemos catorce frases textuales que nos han impresionado, con la ilusión de difundirlas y compartirlas. Leyéndolas, nos asomamos a expresiones sugerentes de Francisco como “transitar por la paciencia” o “cultura del encuentro”.

Acabamos de tener la suerte de leer El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, el best seller publicado por Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti en Argentina que ahora se publicó en España (Ediciones B, Barcelona 2013, 194 páginas).
Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti
Ediciones B, 2013

En esta amplia entrevista, Francisco aporta ideas para conocer mejor su pensamiento y entender los desafíos del mundo actual. Ofrecemos catorce frases textuales que nos han impresionado, con la ilusión de difundirlas y compartirlas. Leyéndolas, nos asomamos a expresiones sugerentes de Francisco como “transitar por la paciencia” o “cultura del encuentro”. En todo caso, vale la pena leer (y subrayar) este libro.

  1. El trabajo unge de dignidad a una persona. La unción de dignidad no la otorga ni el abolengo, ni la formación familiar, ni la educación. La dignidad como tal sólo viene por el trabajo” (36-37).

  2. “Hablar de mártires significa hablar de personas que dieron testimonio hasta el final, hasta la muerte. Decir que “mi vida es un martirio” debería significar que “mi vida es un testimonio”. Pero actualmente esta idea se asocia con lo cruento” (44).

  3. “Jamás se me ocurrió hacer un testamento. Pero la muerte está todos los días en mi pensamiento” (46).

  4. “Para mí, toda experiencia religiosa, si no tiene esa dosis de estupor, de sorpresa, de que nos ganan la mano en el amor, en la misericordia, es fría, no nos involucra totalmente; es una experiencia distante que no nos lleva al plano trascendente” (51).

  5. “Lo que más me duele es no haber sido muchas veces comprensivo y ecuánime” (54).

  6. “Cuando se quiere educar solamente con principios teóricos, sin pensar en que lo importante es quién tenemos enfrente, se cae en un fundamentalismo que a los chicos no les sirve de nada ya que ellos no asimilan las enseñanzas que no están acompañadas con un testimonio de vida y una proximidad” (65).

  7. “Cuando se quita autoridad, se quita un espacio de crecimiento. Autoridad viene de augere que significa hacer crecer” (67).

  8. Transitar la paciencia supone todas esas cosas; es un claudicar de la pretensión, de querer solucionarlo todo. Hay que hacer un esfuerzo, pero entendiendo que uno no lo puede todo. Hay que relativizar un poco la mística de la eficacia” (73).

  9. “La tentación en la que podemos caer los clérigos es la de ser administradores y no pastores” (77).

  10. “No podemos permanecer en un estilo ‘clientelar’ que, pasivamente, espera a que venga el ‘cliente’, el feligrés, sino que tenemos que tener estructuras para ir hacia donde nos necesitan, hacia donde está la gente” (80).

  11. “Decimos con frecuencia “esto no va más” o “esto no se estila más”. Todas estas expresiones son una suerte de coartadas ante nuestro incumplimiento de los principios éticos basadas en la mala conducta de los demás” (89).

  12. “Esa frialdad contrasta con los problemas de conciencia, los remordimientos que, al cabo deunos años, tienen muchas mujeres que abortaron. Hay que estar en un confesionario y escuchar esos dramones, porque saben que mataron a un hijo” (94).

  13. “Cuando una persona toma conciencia de que es pecador y que es salvado por Jesús, se confiesa esta verdad a sí misma y descubre la perla escondida, el tesoro enterrado. Descubre lo grande de la vida: que hay alguien que lo ama profundamente, que dio su vida por él” (101).

  14. “Somos muy prejuiciosos; enseguida, etiquetamos a la gente para, en el fondo, esquivar el diálogo, el encuentro. Así terminamos fomentando el desencuentro que, a mi juicio, alcanza la categoría de una verdadera patología social” (113).

"El Papa Francisco, Conversaciones con Jorge Bergoglio" es un libro maravilloso para los nuevos areópagos y un best-seller con propuestas innovadoras para la sociedad. Nuestro resumen no quiere ser exhaustivo; tan sólo hemos querido captar algo de la creatividad y potencia intelectual de nuestro Papa argentino. Material de primera para miles de cuentas de Twitter y Facebook.

LA VIRGEN - MES DE MAYO

María es madre y una madre se preocupa sobre todo por la salud de sus hijos, sabe cuidarla siempre con amor grande y tierno. La Virgen custodia nuestra salud.

¿Qué quiere decir esto? Pienso sobre todo en tres aspectos: nos ayuda a crecer, a afrontar la vida, a ser libres

 

 

 

“Una buena mamá no sólo acompaña a los niños en el crecimiento, sin evitar los problemas,  ayuda también a tomar las decisiones definitivas con libertad"

 

(RV).- “María es madre y una madre se preocupa sobre todo por la salud de sus hijos, sabe cuidarla siempre con amor grande y tierno. La Virgen custodia nuestra salud. ¿Qué quiere decir esto? Pienso sobre todo en tres aspectos: nos ayuda a crecer, a afrontar la vida, a ser libres”, expresó el Obispo de Roma, después del rezo del Rosario, con el que formalmente tomó posesión de la Basílica Santa María Mayor, en Roma este 4 de mayo de 2013.

 Dijo que una mamá además piensa en la salud de sus hijos, educándolos también a afrontar las dificultades de la vida. “No se educa, no se cuida la salud evitando los problemas, como si la vida fuera una autopista sin obstáculos. La mamá ayuda a los hijos a mirar con realismo los problemas de la vida y a no perderse en ellos, sino a afrontarlos con valentía, a no ser débiles, y saberlos superar, en un sano equilibrio que una madre "siente" entre las áreas de seguridad y las zonas de riesgo. Y esto una madre sabe hacerlo. Lleva al hijo no siempre sobre el camino seguro, porque de esta manera no puede crecer. Pero tampoco solamente sobre el riesgo, porque es peligroso. Una madre sabe equilibrar estas cosas. Una vida sin retos no existe y un chico o una chica que no sepa afrontarlos poniéndose en juego ¡no tiene columna vertebral!”.

El Papa afirmó también que “una buena mamá no sólo acompaña a los niños en el crecimiento, sin evitar los problemas, los desafíos de la vida, una buena mamá ayuda también a tomar las decisiones definitivas con libertad. Esto no es fácil. Pero una madre sabe hacerlo, en este momento en que reina la filosofía de lo provisorio.

Pero, ¿qué significa libertad? Por cierto, no es hacer todo lo que uno quiere, dejarse dominar por las pasiones, pasar de una experiencia a otra sin discernimiento, seguir las modas del momento; libertad no significa, por así decirlo, tirar por la ventana todo lo que no nos gusta.

La libertad se nos dona ¡para que sepamos optar por las cosas buenas en la vida! María como buena madre nos educa a ser, como Ella, capaces de tomar decisiones definitivas, con aquella libertad plena con la que respondió "sí" al plan de Dios para su vida (cfr. Lc 1, 38)"

 

Texto completo de la homilía del Papa

Agradezco a Uds. que hoy han venido a rezar a la Virgen, a la Madre, a la "Salus Populi Romani"
Esta tarde estamos aquí ante María. Hemos rezado bajo su guía maternal para que nos conduzca a estar cada vez más unidos a su Hijo Jesús, le hemos traído nuestras alegrías y nuestros sufrimientos, nuestras esperanzas y nuestras dificultades, la hemos invocado con la bella advocación de "Salus Populi Romani", pidiendo para todos nosotros, para Roma y para el mundo que nos done la salud. Sí, porque María nos da la salud, es nuestra salud.
Jesucristo, con su Pasión, Muerte y Resurrección, nos trae la salvación, nos dona la gracia y la alegría de ser hijos de Dios, de llamarlo en verdad con el nombre de Padre. María es madre y una madre se preocupa sobre todo por la salud de sus hijos, sabe cuidarla siempre con amor grande y tierno. La Virgen custodia nuestra salud. ¿Qué quiere decir esto? Pienso sobre todo en tres aspectos: nos ayuda a crecer, a afrontar la vida, a ser libres.

1. Una mamá ayuda a los hijos a crecer y quiere que crezcan bien, por ello los educa a no ceder a la pereza - que también se deriva de un cierto bienestar – a no conformarse con una vida cómoda que se contenta sólo con tener algunas cosas. La mamá cuida a los hijos para que crezcan más y más, crezcan fuertes, capaces de asumir responsabilidades, de asumir compromisos en la vida, de tender hacia grandes ideales. El Evangelio de san Lucas dice que, en la familia de Nazaret, Jesús " iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él " (Lc 2, 40). La Virgen hace precisamente esto con nosotros, nos ayuda a crecer humanamente y en la fe, a ser fuertes y a no ceder a la tentación de ser hombres y cristianos de una manera superficial, sino a vivir con responsabilidad, a tender cada vez más hacia lo alto.
sagrada familia2. Una mamá además piensa en la salud de sus hijos, educándolos también a afrontar las dificultades de la vida. No se educa, no se cuida la salud evitando los problemas, como si la vida fuera una autopista sin obstáculos. La mamá ayuda a los hijos a mirar con realismo los problemas de la vida y a no perderse en ellos, sino a afrontarlos con valentía, a no ser débiles, y saberlos superar, en un sano equilibrio que una madre "siente" entre las áreas de seguridad y las zonas de riesgo. Y esto una madre sabe hacerlo. Lleva al hijo no siempre sobre el camino seguro, porque de esta manera no puede crecer. Pero tampoco solamente sobre el riesgo, porque es peligroso. Una madre sabe equilibrar estas cosas. Una vida sin retos no existe y un chico o una chica que no sepa afrontarlos poniéndose en juego ¡no tiene columna vertebral! Recordemos la parábola delbuen samaritano: Jesús no propone la conducta del sacerdote y del levita, que evitan socorrer al hombre que había caído en manos de ladrones, sino el samaritano que ve la situación de ese hombre y la afronta de una manera concreta. María ha vivido muchos momentos no fáciles en su vida, desde el nacimiento de Jesús, cuando para ellos "no había lugar para ellos en el albergue" (Lc 2, 7), hasta el Calvario (cfr. Jn 19, 25). Y como una buena madre está cerca de nosotros, para que nunca perdamos el valor ante las adversidades de la vida, ante nuestra debilidad, ante nuestros pecados: nos da fuerza, nos muestra el camino de su Hijo. Jesús en la cruz le dice a María, indicando a Juan: "¡Mujer, aquí tienes a tu hijo!" y a Juan: "Aquí tienes a tu madre"(cfr. Jn 19, 26-27). En este discípulo todos estamos representados: el Señor nos confía en las manos llenas de amor y de ternura de la Madre, para que sintamos que nos sostiene al afrontar y vencer las dificultades de nuestro camino humano y cristiano. No tener miedo de las dificultades. Afrontarlas con la ayuda de la madre
3. Un último aspecto: una buena mamá no sólo acompaña a los niños en el crecimiento, sin evitar los problemas, los desafíos de la vida, una buena mamá ayuda también a tomar las decisiones definitivas con libertad. Esto no es fácil. Pero una madre sabe hacerlo, en este momento en que reina la filosofía de lo provisorio. Pero, ¿qué significa libertad? Por cierto, no es hacer todo lo que uno quiere, dejarse dominar por las pasiones, pasar de una experiencia a otra sin discernimiento, seguir las modas del momento; libertad no significa, por así decirlo, tirar por la ventana todo lo que no nos gusta. La libertad se nos dona ¡para que sepamos optar por las cosas buenas en la vida! María como buena madre nos educa a ser, como Ella, capaces de tomar decisiones definitivas, con aquella libertad plena con la que respondió "sí" al plan de Dios para su vida (cfr. Lc 1, 38).
Queridos hermanos y hermanas, ¡qué difícil es, en nuestro tiempo, tomar decisiones definitivas! Nos seduce lo provisorio. Somos víctimas de una tendencia que nos empuja a lo efímero... ¡como si deseáramos permanecer adolescentes para toda la vida! ¡No tengamos miedo de los compromisos definitivos, de los compromisos que involucran y abarcan toda la vida! ¡De esta manera, nuestra vida será fecunda! Y ¡esto es libertad! Tener el coraje de tomar decisiones con grandeza.
Toda la existencia de María es un himno a la vida, un himno de amor a la vida: ha generado a Jesús en la carne y ha acompañado el nacimiento de la Iglesia en el Calvario y en el Cenáculo. La Salus Populi Romani es la mamá que nos dona la salud en el crecimiento, para afrontar y superar los problemas, en hacernos libres para las opciones definitivas; la mamá que nos enseña a ser fecundos, a estar abiertos a la vida y a ser cada vez más fecundos en el bien, en la alegría, en la esperanza, a no perder jamás la esperanza, a donar vida a los demás, vida física y espiritual.
Es lo que te pedimos esta tarde, Oh María, Salus Populi Romani, para el pueblo de Roma, para todos nosotros: dónanos la salud que sólo tú puedes donarnos, para ser siempre signos e instrumentos de vida.

 

En un comunicado de prensa de la Santa Sede se informa que la tarde del 2 de mayo el Papa emérito Benedicto XVI regresó a la Ciudad del Vaticano tras dos meses de permanencia en Castelgandolfo.

Ahora se siente feliz de regresar al Vaticano, al lugar en el quedesea dedicarse, como él mismo lo anunció el 11 de febrero pasado, al servicio de la Iglesia, ante todo con la oración.

 

 

Se siente feliz de regresar al Vaticano

(RV).- En un comunicado de prensa de la Santa Sede se informa que la tarde del 2 de mayo el Papa emérito Benedicto XVI regresó a la Ciudad del Vaticano tras dos meses de permanencia en Castelgandolfo.

Benedicto XVI llegó en helicóptero desde esta pequeña ciudad a unos 30 km al sur de Roma, poco después de las 16:45, acompañado por Mons. Georg Gaenswein, Prefecto de la Casa Pontificia.

En el helipuerto vaticano fue acogido por el Cardenal Decano, Angelo Sodano, el Cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, el Cardenal Presidente del Governatorato, Giuseppe Bertello, el Sustituto, Mons. Angelo Becciu, el Secretario para las Relaciones con los Estados, Mons. Dominique Mamberti y el Secretario general del Governatorato, Mons. GiuseppeSciacca.

Desde allí se trasladó en automóvil a su nueva residencia, el reestructurado Monasterio “Mater Ecclesiae”, ante el cual fue acogido por Su Santidad el Papa Francisco, quien le dio la bienvenida con grande y fraterna cordialidad. Juntos se dirigieron a la capilla del Monasterio para un breve momento de oración.

Como se recordará, Benedicto XVI se había trasladado a Castelgandolfo la tarde del 28 de febrero, cuando, tras su renuncia, comenzaba la Sede Vacante. Allí permaneció durante dos meses, en el curso de los cuales recibió, el 23 de marzo, la visita del Papa Francisco, y esperó que se completaran los trabajos de preparación de su nueva residencia.

Ahora se siente feliz de regresar al Vaticano, al lugar en el que desea dedicarse, como él mismo lo anunció el 11 de febrero pasado, al servicio de la Iglesia, ante todo con la oración.

Como estaba previsto, en la nueva residencia vivirán con Benedicto XVI Mons. Georg Gaenswein y las Memores Domini que ya han formado parte de la Familia pontificia en los últimos años.

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En un comunicado de prensa de la Santa Sede se informa que la tarde del 2 de mayo el Papa emérito Benedicto XVI regresó a la Ciudad del Vaticano tras dos meses de permanencia en Castelgandolfo. Ahora se siente feliz de regresar al Vaticano, al lugar en el que desea dedicarse, como él mismo lo anunció el 11 de febrero pasado, al servicio de la Iglesia, ante todo con la oración.

Se siente feliz de regresar al Vaticano

(RV).- En un comunicado de prensa de la Santa Sede se informa que la tarde del 2 de mayo el Papa emérito Benedicto XVI regresó a la Ciudad del Vaticano tras dos meses de permanencia en Castelgandolfo.

Benedicto XVI llegó en helicóptero desde esta pequeña ciudad a unos 30 km al sur de Roma, poco después de las 16:45, acompañado por Mons. Georg Gaenswein, Prefecto de la Casa Pontificia.

En el helipuerto vaticano fue acogido por el Cardenal Decano, Angelo Sodano, el Cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, el Cardenal Presidente del Governatorato, Giuseppe Bertello, el Sustituto, Mons. Angelo Becciu, el Secretario para las Relaciones con los Estados, Mons. Dominique Mamberti y el Secretario general del Governatorato, Mons. Giuseppe Sciacca.

Desde allí se trasladó en automóvil a su nueva residencia, el reestructuradoMonasterio “Mater Ecclesiae”, ante el cual fue acogido por Su Santidad el Papa Francisco, quien le dio la bienvenida con grande y fraterna cordialidad. Juntos se dirigieron a la capilla del Monasterio para un breve momento de oración.

Como se recordará, Benedicto XVI se había trasladado a Castelgandolfo la tarde del 28 de febrero, cuando, tras su renuncia, comenzaba la Sede Vacante. Allí permaneció durante dos meses, en el curso de los cuales recibió, el 23 de marzo, la visita del Papa Francisco, y esperó que se completaran los trabajos de preparación de su nueva residencia.

Ahora se siente feliz de regresar al Vaticano, al lugar en el que desea dedicarse, como él mismo lo anunció el 11 de febrero pasado, al servicio de la Iglesia, ante todo con la oración.

Como estaba previsto, en la nueva residencia vivirán con Benedicto XVI Mons. Georg Gaenswein y las Memores Domini que ya han formado parte de la Familia pontificia en los últimos años.

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 VALENTÍA EN LA ORACIÓN

Todos los cristianos tienen el deber de transmitir la fe con valentía. Es la exhortación que el Papa Francisco ha dirigido esta mañana a los fieles presentes en la Misa en la Capilla de la Casa Santa Marta.

El Papa ha destacado que Jesús nos invita a tener valentía también en la oración y ha exhortado a los cristianos a no ser “tibios”.  

  

 

"Los tibios, los cristianos tibios, sin valor… Esto hace mucho mal a la Iglesia"

 

Todos los cristianos tienen el deber de transmitir la fe con valentía. Es la exhortación que el Papa Francisco ha dirigido esta mañana a los fieles presentes en la Misa en la Capilla de la Casa Santa Marta. El Papa ha destacado que Jesús nos invita a tener valentía también en la oración y ha exhortado a los cristianos a no ser “tibios”. En la Misa –concelebrada con el arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del dicasterio de las Comunicaciones Sociales- han participado las Guardias Suizas Pontificias con su comandante Daniel Rudolf Anrig. Al final de la celebración, el Papa les ha dirigido un especial saludo. El vuestro, ha dicho, “es un bello testimonio de fidelidad a la Iglesia” y “de amor por el Papa”.


“Que el Señor nos dé a todos nosotros” la “gracia de la valentía” y “la perseverancia” en la oración. Es lo que ha afirmado el Papa Francisco que ha centrado su homilía en el tema del coraje en el anuncio del Evangelio. Todos los cristianos que hemos recibido la fe, ha dicho, “debemos transmitirla”, “debemos proclamarla con nuestra vida, con nuestra palabra”. ¿Cuál es esta fe fundamental? Es, ha destacado el Papa, “la fe en Jesús Resucitado, en Jesús que nos ha perdonado los pecados con su muerte y nos ha reconciliado con el Padre”: “Y transmitir esto nos exige a nosotros ser valientes: la valentía de transmitir la fe. Una valentía, algunas veces simple. Recuerdo –perdonadme- una historia personal: de niño mi abuela nos llevaba cada Viernes Santo a la Procesión de las Velas y al final de la procesión llegaba el Cristo yaciente y la abuela nos hacía arrodillarnos y nos decía, a nosotros niños: ‘Mirad, está muerto pero mañana ¡habrá resucitado!’. La fe entró así: la fe en Cristo muerto y resucitado. En la historia de la Iglesia hay muchos, muchos que han querido difuminar un poco esta fuerte certeza y hablan de una resurrección espiritual. ¡No, Cristo está vivo!”. “Cristo está vivo” y está “también vivo entre nosotros”, afirmó el Papa Francisco que exhortó a los cristianos a tener la valentía de anunciar su Resurrección, la Buena Noticia.

Pero, prosiguió, hay otra valentía que nos pide Jesús: “Jesús –diciéndolo un poco fuertemente- nos desafía a la oración y nos dice así: ‘Cualquier cosa que pidáis en mi nombre la haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo’. Si me pedís cualquier cosa en mi nombre, la haré… ¡Esto es fuerte! Tengamos la valentía de ir a Jesús y decirle:¡Tú me has dicho esto, hazlo!.
Haz que la Fe vaya adelante, haz que la evangelización vaya adelante, que este problema que tengo se resuelva…’ ¿Tenemos este coraje en la oración? ¿O rezamos un poco así, como se pude, pasando un poco de tiempo en la oración? Pero esa valentía, esa sinceridad también en la oración…”

El Papa ha recordado que en la Biblia leemos que Abraham y Moisés tienen la valentía de “negociar con el Señor”. Una valentía “a favor de los demás, a favor de la Iglesia” que es necesaria también hoy.

Cuando la Iglesia pierde la valentía, entra en la atmósfera de la tibieza. Los tibios, los cristianos tibios, sin valor… Esto hace mucho mal a la Iglesia porque la tibieza te lleva hacia dentro, comienzan los problemas entre nosotros; no tenemos horizontes, no tenemos valor, ni la valentía de la oración hacia el cielo ni el coraje de anunciar el Evangelio. Estamos tibios… Y tenemos la valentía de participar en nuestras pequeñas cosas, en nuestros celos, nuestras envidias, en el arribismo, en el ir hacia delante de forma egoísta… En todas estas cosas, pero esto no hace bien a la Iglesia: ¡la Iglesia debe ser valiente! Nosotros debemos ser valientes en la oración desafiando a Jesús”.

© Radio Vaticano

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