Todos los cristianos tienen el deber de transmitir la fe con valentía. Es la exhortación que el Papa Francisco ha dirigido esta mañana a los fieles presentes en la Misa en la Capilla de la Casa Santa Marta. El Papa ha destacado que Jesús nos invita a tener valentía también en la oración y ha exhortado a los cristianos a no ser “tibios”.

VALENTÍA EN LA ORACIÓN

"Los tibios, los cristianos tibios, sin valor… Esto hace mucho mal a la Iglesia"

Todos los cristianos tienen el deber de transmitir la fe con valentía. Es la exhortación que el Papa Francisco ha dirigido esta mañana a los fieles presentes en la Misa en la Capilla de la Casa Santa Marta. El Papa ha destacado que Jesús nos invita a tener valentía también en la oración y ha exhortado a los cristianos a no ser “tibios”.

Todos los cristianos tienen el deber de transmitir la fe con valentía. Es la exhortación que el Papa Francisco ha dirigido esta mañana a los fieles presentes en la Misa en la Capilla de la Casa Santa Marta. El Papa ha destacado que Jesús nos invita a tener valentía también en la oración y ha exhortado a los cristianos a no ser “tibios”. En la Misa –concelebrada con el arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del dicasterio de las Comunicaciones Sociales- han participado las Guardias Suizas Pontificias con su comandante Daniel Rudolf Anrig. Al final de la celebración, el Papa les ha dirigido un especial saludo. El vuestro, ha dicho, “es un bello testimonio de fidelidad a la Iglesia” y “de amor por el Papa”.

“Que el Señor nos dé a todos nosotros” la “gracia de la valentía” y “la perseverancia” en la oración. Es lo que ha afirmado el Papa Francisco que ha centrado su homilía en el tema del coraje en el anuncio del Evangelio. Todos los cristianos que hemos recibido la fe, ha dicho, “debemos transmitirla”, “debemos proclamarla con nuestra vida, con nuestra palabra”. ¿Cuál es esta fe fundamental? Es, ha destacado el Papa, “la fe en Jesús Resucitado, en Jesús que nos ha perdonado los pecados con su muerte y nos ha reconciliado con el Padre”: “Y transmitir esto nos exige a nosotros ser valientes: la valentía de transmitir la fe. Una valentía, algunas veces simple. Recuerdo –perdonadme- una historia personal: de niño mi abuela nos llevaba cada Viernes Santo a la Procesión de las Velas y al final de la procesión llegaba el Cristo yaciente y la abuela nos hacía arrodillarnos y nos decía, a nosotros niños: ‘Mirad, está muerto pero mañana ¡habrá resucitado!’. La fe entró así: la fe en Cristo muerto y resucitado. En la historia de la Iglesia hay muchos, muchos que han querido difuminar un poco esta fuerte certeza y hablan de una resurrección espiritual. ¡No, Cristo está vivo!”. “Cristo está vivo” y está “también vivo entre nosotros”, afirmó el Papa Francisco que exhortó a los cristianos a tener la valentía de anunciar su Resurrección, la Buena Noticia.

Pero, prosiguió, hay otra valentía que nos pide Jesús: “Jesús –diciéndolo un poco fuertemente- nos desafía a la oración y nos dice así: ‘Cualquier cosa que pidáis en mi nombre la haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo’. Si me pedís cualquier cosa en mi nombre, la haré… ¡Esto es fuerte! Tengamos la valentía de ir a Jesús y decirle: ¡Tú me has dicho esto, hazlo!.
Haz que la Fe vaya adelante, haz que la evangelización vaya adelante, que este problema que tengo se resuelva…’ ¿Tenemos este coraje en la oración? ¿O rezamos un poco así, como se pude, pasando un poco de tiempo en la oración? Pero esa valentía, esa sinceridad también en la oración…”

El Papa ha recordado que en la Biblia leemos que Abraham y Moisés tienen la valentía de “negociar con el Señor”. Una valentía “a favor de los demás, a favor de la Iglesia” que es necesaria también hoy.

Cuando la Iglesia pierde la valentía, entra en la atmósfera de la tibieza. Los tibios, los cristianos tibios, sin valor… Esto hace mucho mal a la Iglesia porque la tibieza te lleva hacia dentro, comienzan los problemas entre nosotros; no tenemos horizontes, no tenemos valor, ni la valentía de la oración hacia el cielo ni el coraje de anunciar el Evangelio. Estamos tibios… Y tenemos la valentía de participar en nuestras pequeñas cosas, en nuestros celos, nuestras envidias, en el arribismo, en el ir hacia delante de forma egoísta… En todas estas cosas, pero esto no hace bien a la Iglesia: ¡la Iglesia debe ser valiente! Nosotros debemos ser valientes en la oracióndesafiando a Jesús”.

© Radio Vaticano

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Han pasado dos meses desde que Benedicto XVI dejó el Vaticano en helicóptero. El 28 de febrero siendo todavía el entonces papa Benedicto XVI se trasladó a la residencia de verano de Castel Gandolfo.

 

Benedicto XVI vivirá ya definitivamente en el monasterio en el interior del Vaticano junto a monseñor George Ganswein y las cuatro laicas consagradas de la comunidad «Memores Domini» que lo cuidan. Se dedicará a rezar y a sus aficiones como la lectura, escuchar música y pasear por los jardines o el palacio pontificio.

En el monasterio hay una habitación preparada para los huéspedes, a disposición del hermano de Joseph Ratzinger, George, de 89 años y que acude con frecuencia desde Alemania a visitarlo. El papa emérito vivirá en el primer piso del convento, que está dotado de ascensor.

Su nueva residencia

El monasterio Mater Eccesiae estaba vacío desde el inicio del invierno, cuando lo dejaron las monjas de clausura que vivían en él, y necesitaba, sobre todo, que el techo fuera remozado ya que se filtraba el agua cuando llovía.

El papa emérito alemán llevará la vida de oración que ha elegido con sus renuncia al pontificado y vivirá atendido por las cuatro laicas y con el diácono que desde unas semanas le ayuda en labores de secretaría, dijeron fuentes vaticanas.

No se descarta que Benedicto XVI y Francisco se encuentren en sus paseos por los jardines vaticanos dada la buena relación existente entre ambos, como se demostró el pasado 23 de marzo, cuando el papa viajó a Castel Gandolfo para saludar y almorzar con su antecesor.

Asimismo a ambos les gusta rezar en la réplica de la gruta de Lourdes levantada en los jardines vaticanos por lo que no sería extraño que mantuvieran «frecuentes y discretos contactos», según fuentes vaticanas.

Benedicto XVI está bien de salud, no tiene ningún problema específico, sólo con los achaques típicos de la edad, según precisó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, saliendo al paso de las informaciones que aseguraban que se encuentra enfermo.

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Han pasado dos meses desde que Benedicto XVI dejó el Vaticano en helicóptero. El 28 de febrero siendo todavía el entonces papa Benedicto XVI se trasladó a la residencia de verano de Castel Gandolfo.

Han pasado dos meses desde que Benedicto XVI dejó el Vaticano en helicóptero. El 28 de febrero siendo todavía el entonces papa Benedicto XVI se trasladó a la residencia de verano de Castel Gandolfo.

Benedicto XVI vivirá ya definitivamente en el monasterio en el interior del Vaticano junto a monseñor George Ganswein y las cuatro laicas consagradas de la comunidad «Memores Domini» que lo cuidan. Se dedicará a rezar y a sus aficiones como la lectura, escuchar música y pasear por los jardines o el palacio pontificio.

En el monasterio hay una habitación preparada para los huéspedes, a disposición del hermano de Joseph Ratzinger, George, de 89 años y que acude con frecuencia desde Alemania a visitarlo. El papa emérito vivirá en el primer piso del convento, que está dotado de ascensor.

Su nueva residencia

El monasterio Mater Eccesiae estaba vacío desde el inicio del invierno, cuando lo dejaron las monjas de clausura que vivían en él, y necesitaba, sobre todo, que el techo fuera remozado ya que se filtraba el agua cuando llovía.

El papa emérito alemán llevará la vida de oración que ha elegido con sus renuncia al pontificado y vivirá atendido por las cuatro laicas y con el diácono que desde unas semanas le ayuda en labores de secretaría, dijeron fuentes vaticanas.

No se descarta que Benedicto XVI y Francisco se encuentren en sus paseos por los jardines vaticanos dada la buena relación existente entre ambos, como se demostró el pasado 23 de marzo, cuando el papa viajó a Castel Gandolfo para saludar y almorzar con su antecesor.

Asimismo a ambos les gusta rezar en la réplica de la gruta de Lourdes levantada en los jardines vaticanos por lo que no sería extraño que mantuvieran «frecuentes y discretos contactos», según fuentes vaticanas.

Benedicto XVI está bien de salud, no tiene ningún problema específico, sólo con los achaques típicos de la edad, según precisó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, saliendo al paso de las informaciones que aseguraban que se encuentra enfermo.

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Aleteia te ofrece los mejores momentos del Papa Francisco en la semana del 22 al 29 de abril.

Aleteia te ofrece los mejores momentos del Papa Francisco en la semana del 22 al 29 de abril.

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Confesarse no es ir a una silla de tortura. ¡No! Es ir a alabar a Dios, porque yo, pecador, he sido salvado por Él.

Avergonzarse de los propios pecados es la virtud del humilde que se prepara para acoger el perdón de Dios: lo ha dicho el Papa Francisco esta mañana durante la Misa presidida en la Capilla de la Casa Santa Marta.

 

  

 

 

¡No debemos nunca maquillarnos ante Dios!

 

 

Avergonzarse de los propios pecados es la virtud del humilde que se prepara para acoger el perdón de Dios: lo ha dicho el Papa Francisco esta mañana durante la Misa presidida en la Capilla de la Casa Santa Marta, con la presencia de algunos dependientes del APSA, la Administración de la Sede Apostólica y de algunas religiosas. Han concelebrado el cardenal Domenico Calcagno, presidente del APSA y el arzobispo Francesco Gioia, presidente de la Peregrinatio ad Petri Sedem.

Comentando la primera Carta de San Juan, en la que se dice que “Dios es luz y en Él no hay tiniebla alguna”, el Papa Francisco ha destacado que “todos nosotros tenemos oscuridades en nuestra vida”, momentos “donde todo, incluso nuestra propia consciencia, es oscuridad”, pero esto –precisó- no significa caminar en las tinieblas: “Caminar en las tinieblas significa estar satisfecho de sí mismo; estar convencido de no tener necesidad de salvación. ¡Estas son las tinieblas! Cuando uno va hacia delante en este camino de las tinieblas, no es fácil volver atrás. Por esto Juan continua, porque quizás este modo de pensar lo ha hecho reflexionar: ‘Si decimos estar sin pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Mirad vuestros pecados, nuestros pecados: todos somos pecadores, todos… Este es el punto de partida. Pero si confesamos nuestros pecados, Él es fiel, nos perdona los pecados y nos purifica de toda iniquidad. Y nos presenta, ¿verdad?, a aquel Señor tan bueno, tan fiel, tan justo que nos perdona”.

“Cuando el Señor nos perdona hace justicia” –prosigue el Papa- antes que nada a sí mismo, “porque Él ha venido a salvar y a perdonarnos”, acogiéndonos con la ternura de un padre hacia los hijos: “el Señor es tierno hacia aquellos que le temen, hacia aquellos que van hacia Él” y con ternura “nos entiende siempre”, quiere darnos “esa paz que sólo Él da”.

“Esto, afirmó, es lo que sucede en el Sacramento de la Reconciliación” aunque si “tantas veces pensamos que ir a confesarnos es como ir a una tintorería” para lavarnos la inmundicia de nuestros vestidos: “Pero Jesús en el confesionario no es una tintorería: es un encuentro con Jesús, pero con el Jesús que nos espera, que nos espera como somos.

‘Pero Señor, mira yo soy así…’ me avergüenza decir la verdad: ‘He hecho esto, he pensado esto’. Pero la vergüenza es una verdadera virtud cristiana y también humana… la capacidad de avergonzarse: yo no se si en italiano se dice así, pero en nuestra tierra a aquellos que no pueden avergonzarse se les llama ‘sinvergüenzas’: esto es un ‘sin vergüenza’, porque no tiene la capacidad de avergonzarse y avergonzarse es una virtud del humilde, del hombre y de la mujer que son humildes”.

Es necesario tener confianza –prosigue el Papa- porque cuando pecamos tenemos a un defensor ante el Padre: “Jesucristo, el justo”. Y Él “no sostiene ante el Padre” y nos defiende frente a nuestras debilidades. Pero es necesario plantarse ante el Señor “con nuestra verdad de pecadores”, “con confianza, también con alegría, sin maquillarnos… ¡No debemos nunca maquillarnos ante Dios!

Y la vergüenza es una virtud: “bendita vergüenza”. “Esta es la virtud que Jesús nos pide a nosotros: la humildad y la mansedumbre”: “Humildad y mansedumbre son el marco de una vida cristiana. Un cristiano va siempre así: entre la humildad y la mansedumbre. Y Jesús nos espera para perdonarnos.

Podemos hacerle una pregunta: ¿entonces ir a confesarse no es ir a una silla de tortura? ¡No! Es ir a alabar a Dios, porque yo, pecador, he sido salvado por Él. Y Él… ¿me espera para golpearme? No, Él espera con ternura para perdonarme. Y ¿si mañana hago lo mismo? Ve otra vez, y otra, otra, otra… Él siempre nos espera. Esta ternura del Señor, esta humildad, esta mansedumbre…”. Esta confianza “nos da un respiro”.

Que el Señor –concluye el Papa- nos dé esta gracia, esta valentía de ir siempre hacia Él con la verdad, porque la verdad es luz, y no con las tinieblas de las medias verdades o de las mentiras ante Dios. ¡Que nos dé esta gracia! ¡Así sea!”.

 

 

Confesarse no es ir a una silla de tortura. ¡No! Es ir a alabar a Dios, porque yo, pecador, he sido salvado por Él. Avergonzarse de los propios pecados es la virtud del humilde que se prepara para acoger el perdón de Dios: lo ha dicho el Papa Francisco esta mañana durante la Misa presidida en la Capilla de la Casa Santa Marta.

¡No debemos nunca maquillarnos ante Dios!

"Confesarse no es ir a una silla de tortura. ¡No! Es ir a alabar a Dios, porque yo, pecador, he sido salvado por Él. Avergonzarse de los propios pecados es la virtud del humilde que se prepara para acoger el perdón de Dios", lo ha dicho el Papa Francisco esta mañana durante la Misa presidida en la Capilla de la Casa Santa Marta.

Avergonzarse de los propios pecados es la virtud del humilde que se prepara para acoger el perdón de Dios: lo ha dicho el Papa Francisco esta mañana durante la Misa presidida en la Capilla de la Casa Santa Marta, con la presencia de algunos dependientes del APSA, la Administración de la Sede Apostólica y de algunas religiosas. Han concelebrado el cardenal Domenico Calcagno, presidente del APSA y el arzobispo Francesco Gioia, presidente de la Peregrinatio ad Petri Sedem.

Comentando la primera Carta de San Juan, en la que se dice que “Dios es luz y en Él no hay tiniebla alguna”, el Papa Francisco ha destacado que “todos nosotros tenemos oscuridades en nuestra vida”, momentos “donde todo, incluso nuestra propia consciencia, es oscuridad”, pero esto –precisó- no significa caminar en las tinieblas: “Caminar en las tinieblas significa estar satisfecho de sí mismo; estar convencido de no tener necesidad de salvación. ¡Estas son las tinieblas! Cuando uno va hacia delante en este camino de las tinieblas, no es fácil volver atrás. Por esto Juan continua, porque quizás este modo de pensar lo ha hecho reflexionar: ‘Si decimos estar sin pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros’. Mirad vuestros pecados, nuestros pecados: todos somos pecadores, todos… Este es el punto de partida. Pero si confesamos nuestros pecados, Él es fiel, nos perdona los pecados y nos purifica de toda iniquidad. Y nos presenta, ¿verdad?, a aquel Señor tan bueno, tan fiel, tan justo que nos perdona”.

“Cuando el Señor nos perdona hace justicia” –prosigue el Papa- antes que nada a sí mismo, “porque Él ha venido a salvar y a perdonarnos”, acogiéndonos con la ternura de un padre hacia los hijos: “el Señor es tierno hacia aquellos que le temen, hacia aquellos que van hacia Él” y con ternura “nos entiende siempre”, quiere darnos “esa paz que sólo Él da”.

“Esto, afirmó, es lo que sucede en el Sacramento de la Reconciliación” aunque si “tantas veces pensamos que ir a confesarnos es como ir a una tintorería” para lavarnos la inmundicia de nuestros vestidos: “Pero Jesús en el confesionario no es una tintorería: es un encuentro con Jesús, pero con el Jesús que nos espera, que nos espera como somos.

‘Pero Señor, mira yo soy así…’ me avergüenza decir la verdad: ‘He hecho esto, he pensado esto’. Pero la vergüenza es una verdadera virtud cristiana y también humana… la capacidad de avergonzarse: yo no se si en italiano se dice así, pero en nuestra tierra a aquellos que no pueden avergonzarse se les llama ‘sinvergüenzas’: esto es un ‘sin vergüenza’, porque no tiene la capacidad de avergonzarse y avergonzarse es una virtud del humilde, del hombre y de la mujer que son humildes”.

Es necesario tener confianza –prosigue el Papa- porque cuando pecamos tenemos a un defensor ante el Padre: “Jesucristo, el justo”. Y Él “no sostiene ante el Padre” y nos defiende frente a nuestras debilidades. Pero es necesario plantarse ante el Señor “con nuestra verdad de pecadores”, “con confianza, también con alegría, sin maquillarnos… ¡No debemos nunca maquillarnos ante Dios!

Y la vergüenza es una virtud: “bendita vergüenza”. “Esta es la virtud que Jesús nos pide a nosotros: la humildad y la mansedumbre”: “Humildad y mansedumbre son el marco de una vida cristiana. Un cristiano va siempre así: entre la humildad y la mansedumbre. Y Jesús nos espera para perdonarnos.

Podemos hacerle una pregunta: ¿entonces ir a confesarse no es ir a una silla de tortura? ¡No! Es ir a alabar a Dios, porque yo, pecador, he sido salvado por Él. Y Él… ¿me espera para golpearme? No, Él espera con ternura para perdonarme. Y ¿si mañana hago lo mismo? Ve otra vez, y otra, otra, otra… Él siempre nos espera. Esta ternura del Señor, esta humildad, esta mansedumbre…”. Esta confianza “nos da un respiro”.

Que el Señor –concluye el Papa- nos dé esta gracia, esta valentía de ir siempre hacia Él con la verdad, porque la verdad es luz, y no con las tinieblas de las medias verdades o de las mentiras ante Dios. ¡Que nos dé esta gracia! ¡Así sea!”.

Lo dijo el Pontífice en su homilía durante la misa para los confirmandos. Después, como Wojtyla, indicó: «Dios nos da el valor para caminar contra corriente». ¡Apuesten por los grandes ideales, por las cosas grandes, nosotros los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para las cosas pequeñas, vayan siempre más allá, hacia las cosas grandes!

"Dios nos da el valor para caminar contra corriente"

¡Apuesten por los grandes ideales, por las cosas grandes, nosotros los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para las cosas pequeñas, vayan siempre más allá, hacia las cosas grandes!

Tal como estaba previsto, este Quinto Domingo de Pascua, en el marco del Año de la Fe, el Papa Francisco confirió, por primera vez, el Sacramento de la Confirmación a cuarenta y cuatro fieles de todo el mundo en representación de toda la Iglesia en los cinco continentes. En su homilía de la misa celebrada a las diez de la mañana en la Plaza de San Pedro, ante 70 mil personas, el Obispo de Roma reflexionó sobre tres puntos: la novedad de Dios, las tribulaciones en la vida y la firmeza en el Señor.

TEXTO COMPLETO

"Lo estáis oyendo, jóvenes: caminar contra corriente"

Homilía del papa Francisco en la misa por los confirmandos y confirmados de todo el mundo

CIUDAD DEL VATICANO, 28 de abril de 2013

A las 10 de esta mañana, V domingo de Pascua, en la basílica Vaticana, el santo padre Francisco ha celebrado la santa misa por los confirmandos y confirmados de todo el mundi, junto con peregrinos de Roma en ocasión del Año de la Fe y ha administrado el sacramento de la confirmación a 44 de ellos.

Queridos hermanos y hermanas,

Queridos hermanos que vais a recibir el sacramento de la confirmación,

Bienvenidos:

Quisiera proponeros tres simples y breves pensamientos sobre los que reflexionar.

1. En la segunda lectura hemos escuchado la hermosa visión de san Juan: un cielo nuevo y una tierra nueva y después la Ciudad Santa que desciende de Dios. Todo es nuevo, transformado en bien, en belleza, en verdad; no hay ya lamento, luto… Ésta es la acción del Espíritu Santo: nos trae la novedad de Dios; viene a nosotros y hace nuevas todas las cosas, nos cambia. ¡El Espíritu nos cambia! Y la visión de san Juan nos recuerda que estamos todos en camino hacia la Jerusalén del cielo, la novedad definitiva para nosotros, y para toda la realidad, el día feliz en el que podremos ver el rostro del Señor,ese rostro maravilloso, tan bello del Señor Jesús. Podremos estar con Él para siempre, en su amor.

Veis, la novedad de Dios no se asemeja a las novedades mundanas, que son todas provisionales, pasan y siempre se busca algo más. La novedad que Dios ofrece a nuestra vida es definitiva, y no sólo en el futuro, cuando estaremos con Él, sino también ahora: Dios está haciendo todo nuevo, el Espíritu Santo nos transforma verdaderamente y quiere transformar, contando con nosotros, el mundo en que vivimos. Abramos la puerta al Espíritu, dejemos que Él nos guíe, dejemos que la acción continua de Dios nos haga hombres y mujeres nuevos, animados por el amor de Dios, que el Espíritu Santo nos concede. Qué hermoso si cada noche, pudiésemos decir: hoy en la escuela, en casa, en el trabajo, guiado por Dios, he realizado un gesto de amor hacia un compañero, mis padres, un anciano. ¡Qué hermoso!

PLAZA SAN PEDRO2. Un segundo pensamiento: en la primera lectura Pablo y Bernabé afirman que «hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios» (Hch 14,22). El camino de la Iglesia, también nuestro camino cristiano personal, no es siempre fácil, encontramos dificultades, tribulación. Seguir al Señor, dejar que su Espíritu transforme nuestras zonas de sombra, nuestros comportamientos que no son según Dios, y lave nuestros pecados, es un camino que encuentra muchos obstáculos, fuera de nosotros, en el mundo, y también dentro de nosotros, en el corazón. Pero las dificultades, las tribulaciones, forman parte del camino para llegar a la gloria de Dios, como para Jesús, que ha sido glorificado en la Cruz; las encontraremos siempre en la vida. No desanimarse. Tenemos la fuerza del Espíritu Santo para vencer estas tribulaciones.

3. Y así llego al último punto. Es una invitación que dirijo a los que se van a confirmar y a todos: permaneced estables en el camino de la fe con una firme esperanza en el Señor. Aquí está el secreto de nuestro camino. Él nos da el valor para caminar contra corriente. Lo estáis oyendo, jóvenes: caminar contra corriente. Esto hace bien al corazón, pero hay que ser valientes para ir contra corriente y Él nos da esta fuerza. No habrá dificultades, tribulaciones, incomprensiones que nos hagan temer si permanecemos unidos a Dios como los sarmientos están unidos a la vid, si no perdemos la amistad con Él, si le abrimos cada vez más nuestra vida. Esto también y sobre todo si nos sentimos pobres, débiles, pecadores, porque Dios fortalece nuestra debilidad, enriquece nuestra pobreza, convierte y perdona nuestro pecado. ¡Es tan misericordioso el Señor! Si acudimos a Él, siempre nos perdona. Confiemos en la acción de Dios. Con Él podemos hacer cosas grandes y sentiremos el gozo de ser sus discípulos, sus testigos. Apostad por los grandes ideales, por las cosas grandes. Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces. Hemos de ir siempre más allá, hacia las cosas grandes. Jóvenes, poned en juego vuestra vida por grandes ideales.

Novedad de Dios, tribulaciones en la vida, firmes en el Señor. Queridos amigos, abramos de par en par la puerta de nuestra vida a la novedad de Dios que nos concede el Espíritu Santo, para que nos transforme, nos fortalezca en la tribulación, refuerce nuestra unión con el Señor, nuestro permanecer firmes en Él: ésta es una alegría auténtica. Que así sea.

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Parece un ritual de primavera, desde la elección del Papa, los domingos y los miércoles las calles se colapsan y la policía se esmera    para guiar a la gente hacia la plaza. Miles de personas abarrotan la plaza de San Pedro en los actos públicos del Papa. Esta atracción se pudo comprobar el miércoles. Apenas seis semanas después de su elección como Papa, más de 70.000 personas llenaron la plaza durante la audiencia general.

La popularidad del papa Francisco atrae a las multitudes que llenan sus actos públicos

26 de abril, 2013. (Romereports.com)

Parece un ritual de primavera, desde la elección del Papa, los domingos y los miércoles las calles se colapsan y la policía se esmera para guiar a la gente hacia la plaza.

En el último Regina Coeli, los agentes tuvieron que cortar el tráfico en las calles próximas a la plaza, para acoger a la multitud de peregrinos.

 “Es una maravilla ver a tanta gente, y todos, por decirlo así bajo la misma bandera, la bandera de la fe”.

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Todo el mundo quieren un recuerdo con el papa Francisco. Una foto, una bendición, o incluso con un poco de suerte, un apretón de manos. Y por eso, miles de personas abarrotan la plaza de San Pedro en los actos públicos del Papa. Esta atracción se pudo comprobar el miércoles. Apenas seis semanas después de su elección como Papa, más de 70.000 personas llenaron la plaza durante la audiencia general. Uno de los turistas desprevenidos describe mejor:  

“¡Qué locura! Chocábamos constantemente con la gente, pero ha sido una toda una aventura y lo eso lo hace aún más divertido”.

Los peregrinos vienen de países muy diversos y hablan idiomas diferentes, pero siempre hay una constante. Desde el primer día, el Papa Francisco se ha dirigido de forma especial a los jóvenes. Y los jóvenes han respondido en masa, en sus actos públicos son normal descubrir muchos rostros de la nueva generación de católicos.

“Para mi significa que la fe sigue existiendo. Porque la fe te las ensenan tus abuelos pero si sigue entre los jóvenes significa que la religión cristiana perdurará y ese amor hacia Dios seguirá”.

“Me encanta la forma que tiene de atraer la atención de los estudiantes, los niños, porque ellos son el futuro. Somos maestros y profesores pero el mensaje ciertamente también es para nosotros”.

El papa Francisco podrá seguir impulsando su mensaje a la juventud este mismo año. No es casualidad que su primer viaje como Papa, sea para la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil.

Antes de su elección, los organizadores estimaban una afluencia de dos millones de personas. Pero con el papa Francisco, reconocen que ese cifra se puede quedar muy corto.

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Benedicto XVI vuelve al Vaticano, de donde partio el 28 de febrero, último día de su pontificado. El día programado para su regreso, salvo sorpresas de última hora, debería ser el primero de mayo. 

 

El Papa emérito dejará Castel Gandolfo para volver al estado más pequeño del mundo

BIG portadaportada

 

Benedicto XVI vuelve al Vaticano, de donde partio el 28 de febrero, último día de su pontificado. El día programado para su regreso, salvo sorpresas de última hora, debería ser el primero de mayo. Todo está listo en el ex-monasterio de clausura que fue remodelado para convertirse en la residencia del Papa emérito.

 

Se trata de un edificio de cuatro pisos, con ambientes en común y doce celdas monásticas, un ala nueva de alrededor de 450 metros cuadrados, una capilla, el coro para las claustrales, la biblioteca, un pequeño jardín y un robusto muro que delimita la zona de clausura. Tambien hay un huerto grande en el que se cultivan pimientos, tomates, calabacines, brocoli y que cuenta con algunos limoneros y naranjos.

 

Vivirán con Benedicto XVI las cuatro “memores Domini” y el secretario particular Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia.

 

En el monasterio podrán ser recibidos el hermano del Papa emérito y el diácono alemán que se ha añadido a la pequeña “familia pontificia” y que ayuda a Ratzinger cuando don Georg se encuentra en el Palacio Apostólico.

 

La “mudanza” hará que las cosas sean más sencillas para monseñor Gänswein –pues hasta ahora viaja cotidianamente de Castel Gandolfo al Vaticano y viceversa– y también ofrecerá la posibilidad de que el Papa Francisco visite a su predecesor.

 

Las imágenes de Benedicto XVI en ocasión de la visita que el Papa Bergoglio a pocos días de haber sido elegido, mosttaron la fragilidad física de Ratzinger. Pero el vocero vaticano, el padre Federico Lombardi (que confirmó la vuelta inminente del ex-Pontífice al Vaticano) desmintió la existencia de alguna enfermedad grave.

 

 

Vatican Insider

Benedicto XVI vuelve al Vaticano, de donde partio el 28 de febrero, último día de su pontificado. El día programado para su regreso, salvo sorpresas de última hora, debería ser el primero de mayo.

El Papa emérito dejará Castel Gandolfo para volver al estado más pequeño del mundo

Benedicto XVI vuelve al Vaticano, de donde partio el 28 de febrero, último día de su pontificado. El día programado para su regreso, salvo sorpresas de última hora, debería ser el primero de mayo. Todo está listo en el ex-monasterio de clausura que fue remodelado para convertirse en la residencia del Papa emérito.

Se trata de un edificio de cuatro pisos, con ambientes en común y doce celdas monásticas, un ala nueva de alrededor de 450 metros cuadrados, una capilla, el coro para las claustrales, la biblioteca, un pequeño jardín y un robusto muro que delimita la zona de clausura. Tambien hay un huerto grande en el que se cultivan pimientos, tomates, calabacines, brocoli y que cuenta con algunos limoneros y naranjos.

Vivirán con Benedicto XVI las cuatro “memores Domini” y el secretario particular Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia.

En el monasterio podrán ser recibidos el hermano del Papa emérito y el diácono alemán que se ha añadido a la pequeña “familia pontificia” y que ayuda a Ratzinger cuando don Georg se encuentra en el Palacio Apostólico.

La “mudanza” hará que las cosas sean más sencillas para monseñor Gänswein –pues hasta ahora viaja cotidianamente de Castel Gandolfo al Vaticano y viceversa– y también ofrecerá la posibilidad de que el Papa Francisco visite a su predecesor.

Las imágenes de Benedicto XVI en ocasión de la visita que el Papa Bergoglio a pocos días de haber sido elegido, mosttaron la fragilidad física de Ratzinger. Pero el vocero vaticano, el padre Federico Lombardi (que confirmó la vuelta inminente del ex-Pontífice al Vaticano) desmintió la existencia de alguna enfermedad grave.

Vatican Insider

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