16 de Julio, 2011 (h2onews.org).-
“
Hoy celebramos la importancia de la Basílica del Santo Sepulcro como centro del mundo y de la vida, porque precisamente a partir de la muerte de Cristo en el Calvario y su Resurrección del Santo Sepulcro ha venido la vida”.
Con estas palabras el sacerdote Artemio Vitores, Vicario de la Custodia de Tierra Santa, comenzó la homilía frente al nicho del Santo Sepulcro de Jerusalén en la solemnidad de la Dedicación de la Basílica el viernes 15 de julio. En el 50º aniversario de la Conquista de Jerusalén los cruzados festejaron el evento, inaugurando la nueva basílica completamente restaurada: era el 15 de julio de 1149. El obispo Fulcherio mandó esculpir en la puerta principal una inscripción en latín para la memoria futura:
“Este santo lugar – ponía el escrito – ha sido santificado por la Sangre de Cristo, por eso nuestra consagración no añade nada a su santidad”.
Desde aquí partieron todas las vías del mundo, las de las catedrales, de las predicaciones, de las misiones, porque la misión es ésta: vayan a todo el mundo y anuncien esto que acaban de ver y oír. ¿Qué cosa vieron? Que Jesús no está aquí, ha resucitado, id y anunciadlo. Este es el sentido fundamental.
Participaron en la liturgia diversos sacerdotes, religiosos y peregrinos. El altar estaba preparado para la ocasión en el atrio del nicho del Sepulcro, en la llamada “Capilla del Ángel”, en donde concelebraron los participantes junto con el padre Artemio. Esta fiesta, tan vinculada a la presencia cruzada, nos recuerda hoy que permitió a los peregrinos cristianos, por más de un siglo, volver sin peligro para visitar los lugares santos.
También hoy, los peregrinos pueden ir a Jerusalén con toda seguridad: aquí, de hecho, los eventos de la primavera árabe no tienen ningún tipo de influencia y de desorden social y después de algunas semanas, con un número de presencias inferiores a la norma, ahora los grupos de fieles vuelven para llenar las calles de la Ciudad Santa.
17 de julio de 2012 (VIS).
Al regreso de Frascati, donde efectuó en la mañana del 15 una visita pastoral, el Santo Padre se asomó a mediodía al balcón del patio interior del palacio apostólico de Castel Gandolfo para rezar el Ángelus con los fieles allí reunidos.
“En el calendario litúrgico-dijo- el 15 de julio se celebra San Buenaventura de Bagnoregio, franciscano, doctor de la Iglesia, sucesor de san Francisco de Asís en la guía de los Frailes Menores. Fue el autor de la primera biografía oficial del “Poverello” y, al final de su vida, fue también obispo de esta diócesis de Albano”.
“Toda la vida de San Buenaventura, como su teología, tienen como centro de inspiración a Jesucristo. Esta centralidad de Cristo la encontramos en el célebre himno de la Carta de san Pablo a los Efesios, que comienza así: 'Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los cielos'. El apóstol describe como se ha cumplido este designio de bendición, con cuatro pasajes que se abren con la misma frase: 'en El', referida a Jesucristo. 'En Él', el Padre nos ha elegido antes de la creación del mundo; 'en El' nos ha redimido mediante su sangre; 'en El' nos hemos convertido en herederos, predestinados a ser 'alabanza de su gloria': 'en El' los que creen en el Evangelio reciben el sello del Espíritu Santo.
Este himno paulino contiene la visión de la historia que San Buenaventura contribuyó a difundir en la Iglesia: toda la historia tiene como centro a Cristo, el cual asegura también la novedad yla renovación en todas las épocas. En Jesús, Dios ha dicho y ha dado todo; pero ya que Él es un tesoro inagotable, el Espíritu Santo no termina jamás ni de revelar ni de actualizar su misterio. Por eso la obra de Cristo y de la Iglesia no retrocede nunca, al contrario, avanza”.
Después de rezar el Ángelus el Papa habló de las vacaciones como de un “momento favorable para reflexionar sobre la propia vida y para abrir el corazón a los demás y a Dios. Os invito -dijo-a prestar atención a los que sufren por la soledad y el abandono, tanto en la calle como en sus casas, en los hospitales o en las residencias. No dudéis en visitarlos”.
Por último recordó que el día 16 se celebra la memoria litúrgica de la Virgen del Carmen, “la Madre de Dios del Escapulario”. “El beato Juan Pablo II llevaba y amaba tanto el escapulario, señal de entrega personal a la Virgen. A todos sus compatriotas, en Polonia y en el mundo, a los que están presentes hoy en Castel Gandolfo, deseo que María, la más buena de las madres, les envuelva con su manto en la lucha contra el mal, interceda en la petición de gracias y les enseñe el camino que lleva a Dios”.

“Subiendo después a una barca, le siguieron sus discípulos. Y he aquí que selevantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y se acercaron y le despertaron diciendo: ¡Señor, sálvanos que perecemos! Jesús les respondió: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, increpó a los vientos y al mar, y se produjo una gran bonanza. Los hombres se admiraron y dijeron: ¿Quién es éste que hasta los vientos y el mar le obedecen?" (Mt 8, 23-27).
Citaré unas palabras de el famoso arqueólogo J. Gonzalez Echegaray sobre las tormentas en el mar de Galilea: "El hecho de que el lago se encuentre en un entorno montañoso, especialmente por el norte, donde el Hermón con su cima nevada de 2.750 m. es visible desde el agua los días despejados y, sobre todo, la profunda depresión de la superficie de este lago, a más de 200 metros por debajo del no lejano Mar Mediterráneo, crea con frecuencia una inestabilidad en el clima, normalmente caluroso y tranquilo, que se traduce en la presencia inesperada de un fuerte viento, que encrespa las olas, las cuales en ocasiones pueden sobrepasar hasta los 2 m. de altura. Estas tormentas repentinas se producen, sobre todo en verano, a la caída de la tarde con vientos procedentes de Oeste y no suelen durar mucho tiempo, mientras que en invierno lo pueden hacer con los vientos que bajan de los altos del Golán, menos violentos, pero más duraderos. En el evangelio se describen ambas tormentas, la más vio-lenta y efímera del Oeste al atardecer (Mt 8, 23-27; Mc 4, 35-41; Lc 8, 22-25) y la otra más persistente, ya de noche, aun-que la dirección del viento en este caso es dudosa (Mt 14, 24-34; Mc 6, 45-51; Jn 6, 16-21)".
También el mismo arqueólogo explicaba el tipo de barca que ulizarían, y que se puede conocer bien tanto por el dibujo
de una de ellas en un bello mosaico descubierto en el puerto de Tariquea, como por el inestimable hallazgo de una auténtica barca, cuya datación por el Carbono-14 es de principios del siglo I d. C. , y que fue encontrada entre el fango de la orilla junto al quibutz Ginnosar, a unos dos Kilometros al norte de Tariquea-Mágdala. El hallazgo se produjo en 1986. "Tenía un mástil para la vela cuadrada, que permitía la navegación por la fuerza del viento, a la que unía el desplazamiento por la fuerza de los remos. En la popa tenía un pequeño puente para guardar los aparejos de pesca y los sacos que servían de lastre. Estas embarcaciones, de las que según Josefo había unas 200 en el lago, eran plurivalentes, siendo utilizadas tanto para pesca, como para el transporte. Solían llevar también un pequeño esquife o bote auxiliar, del que nos habla el evangelio (Jn 6, 22). Durante la tempestad que amenazó con hundir la nave en que iba Jesús, éste se hallaba dormido en el castillo de popa, recostada su cabeza en uno de los sacos de arena (Mc 4, 38)".
En efecto, en ocasiones peregrinos que han podido navegar en algún barco por el mar de Galilea, me han contado cómo de repente se levantaba el viento y el barco comenzaba a zarandearse. Me decían que les había ayudado mucho a situarse en la repentina tempestad que se levantó mientrás Jesús dormía, el susto de los discípulos, y la impresión de éstos cuando el Señor realizó el milagro increpando a los vientos y al mar.
(Publicado en el blog Un sacerdote en Tierra Santa)
Ser cristiano es ser apóstol, tener una misión. El apostolado cristiano, la evangelización, consiste en contarle al mundo nuestro encuentro personal con Jesucristo: comunicar (ante todo con la coherencia de nuestra vida) esta buena noticia, la gran noticia, la mejor noticia para cada persona y para la humanidad.
¿Y cuál es esta noticia? Que Dios no sólo nos ha hablado en su creación, en el mundo que nos rodea, y también en las Escrituras; sino que nos ha enviado a su Hijo para liberarnos del pecado y, por medio de la Eucaristía, darnos una vida plena. Esto nos hace testigos y anunciadores del Evangelio.
Jesucristo, buena noticia de Dios
Jesucristo, Evangelio de Dios para el hombre. Así se titula el primer capítulo del Documento de trabajo para el sínodo sobre la nueva evangelización. Evangelio quiere decir eso, “buena noticia”. Y Jesús es la buena noticia para el hombre porque es el gran “sí” que Dios ha pronunciado a todo lo nuestro. Dios Padre ha querido que Su Hijo, su único Hijo, se hiciera hombre, compartiera nuestra tierra y nuestra vida: tuviera una familia, un trabajo, se relacionara con los que le rodeaban, tuviese amigos, discípulos más tarde. En su vida, tal como la describen los Evangelios, encontramos respuesta a nuestros anhelos e inquietudes, trabajos, tareas y penas.
¿Y cómo comunicar esa gran noticia? Ante todo con la coherencia de nuestra conducta, también con las palabras que transmiten a otros nuestra experiencia, con los argumentos que explican por qué la fe da sentido a nuestro vivir. Los cristianos no podemos dejar de dar testimonio de este encuentro con Jesús que nos transforma, también a cada uno de nosotros, en mensajes vivos de esta “buena noticia” para quienes nos rodean.
No se trata sólo de una “información” fría y objetiva, sino de una “comunicación” en el sentido más profundo de la palabra: acción que pone en “comunión”, que une, al hacer participar de este mensaje que trae la verdadera felicidad cuando se vive auténticamente.
Las curaciones de Jesús y su atención a todos (preferiblemente a los pobres y necesitados) son signo de que “Dios es amor”, y que el amor es la única fuerza capaz de renovarnos por dentro y renovar, como consecuencia, todas las cosas.
Evangelización, llamada a la santidad y conversión
Por eso la invitación a “creer en el amor”, que se manifiesta en Cristo, es el núcleo de la fe cristiana, que se traduce en la búsqueda de la santidad. Y todo ello requiere la conversión: mirar hacia Dios que es donde está nuestra vida y nuestro futuro. Por eso la evangelización (el apostolado cristiano), la llamada a la santidad y la conversión son tres realidades que en su relación fructuosa y recíproca vivifican a los cristianos (cf. Instrumento de trabajo, número 24).
La unión con Cristo y la vida en él conducen a evangelizar. La tarea de la Iglesia, evangelizada y evangelizadora, consiste en profundizar en su conocimiento de Cristo y anunciar y transmitir el Evangelio (el conocimiento que posee, y renueva día tras día, de Cristo y la unión con él). Y eso lo hace con la fuerza del Espíritu Santo: “Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda” (exhortaciónapostólica Evangelii nuntiandi, número 14).
Ayudar a todos a encontrar a Cristo en la fe es el objetivo primario de la evangelización. Por eso, “allí donde, como Iglesia, ‘damos a los hombres sólo conocimientos, habilidades, capacidades técnicas e instrumentos, les damos demasiado poco’ (Benedicto XVI, Homilía en Múnich, 10-IX-2006)”.
Cabe notar que, en este documentode trabajo para el próximo sínodo, el término “evangelización” se toma en un sentido muy amplio, equivalente a todo lo que la Iglesia hace por el hombre. El Evangelio, es don para cada hombre y todo lo que es del hombre.
La evangelización comprende tanto la dimensión física (la compasión por las necesidades materiales, las enfermedades y los sufrimientos), como la espiritual (la liberación del pecado). Los santos son los que han recorrido este camino con diversos medios y métodos, obras e instituciones, que consideraron adecuadas en su tiempo. Fueron creativos en sus vidas para llevar a Cristo a sus contemporáneos. Hoy, muchos cristianos siguen esas trazas abiertas por los santos y continúan siendo en ellas testigos de Cristo. Para acertar en la transmisión de la alegría de la fe a los hombres y mujeres de hoy, todos los cristianos han de ser creativos, en donde quiera que se encuentren situados: en medio de los quehaceres del mundo o en la vida religiosa. A veces –y no son pocos ya en el tercer milenio- con su martirio, que da credibilidad al testimonio.
Evangelizar es abrir a una vida plena
Con todo, no faltan falsas convicciones que se oponen a la evangelización. Algunos sostienen que supone limitar la libertad, de modo que bastaría ayudar a las personas a ser mejores o más fieles a su propia religión, o incluso simplemente a trabajar por la justicia y la paz, máxime teniendo en cuenta que cabe la salvación fuera de los márgenes visibles de la Iglesia (cf. Instrumento de trabajo, n. 35; Congregación para la Doctrina de la fe, Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelización, 3-XII-2007, n. 3).
Sin embargo así se olvidaría que en Jesucristo está el verdadero rostro de Dios y en la Iglesia la plenitud de la verdad y de los medios de salvación. De ahí el derecho de toda persona a ser evangelizada y el deber de evangelizar que tiene la Iglesia (después de ser continuamente evangelizada) y también cada bautizado.
Quizá los hombres puedan salvarse por otros caminos, gracias a la misericordia de Dios, si no les anunciamos el Evangelio. Pero esto no nos exime de preguntarnos: “¿Podremos nosotros salvarnos si por negligencia, por miedo, por vergüenza (…), o por ideas falsas omitimos anunciarlo?” (Evangelii nuntiandi, n. 80).
Renovación personal y renovación de la Iglesia
Además, anunciar el Evangelio (el apostolado o la misión cristiana), siendo una tarea y un deber personal, nunca es una empresa puramente individual y solitaria, ni puede centrarse en determinadas estrategias de selección de los destinatarios (cf. Instrumento de trabajo, n. 39); sino que es una actividad cristiana y espiritual en el marco de la comunidad eclesial, abierta sinceramente a todos.
Cuando los cristianos acercamos a Dios a nuestros amigos, parientes, colegas, conocidos, etc., no dejamos al margen nuestra familia, la familia de Jesús que es la Iglesia. Al contrario, les hablamos también de ella, porque ella es (debe ser en cada época y en cada lugar) nuestro cuerpo, nuestro hogar, la madre que nos ha engendrado y nos educa en el amor y la belleza. Y cada uno hemos de ser, desde este cuerpo vivo, vida para otros.
Por eso el sínodo está llamado a promover la reflexión, en cada caso, sobre “la capacidad de la Iglesia de configurarse como real comunidad, como verdadera fraternidad, como cuerpo y no como una empresa” (Ibid.). Así se plantea la relación íntima entre evangelización y renovación de la Iglesia.
¿Cómo contribuir a esta renovación? En el punto de partida está la renovación personal, cada uno en su propio lugar, con los “talentos” (materiales o espirituales) que hemos recibido, en el contexto de la vida familiar, profesional y social, en el horizonte de este ser miembros del cuerpo vivo de la Iglesia en el mundo.
La mayoría de los bautizados no son “eclesiásticos”, pero todos son Iglesia, y el término (del griego Ecclesía) quiere decir “vocación de muchos”: todos llamados, todos responsables de la nueva evangelización, de comunicar esta gran noticia que transforma nuestra vida.
(Publicado en Iglesia y Nueva Evangelización)
19 de julio, 2012. (Romereports.com) La Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada ha publicado su informe anual del año 2011, que muestra que la organización ha recaudado 82 millones de euros, en su mayoría de donaciones particulares.
En un acto de transparencia, la fundación también muestra el dinero que ha gastado en áreas como construcción, catequesis y otras formas de ayuda en lugares en los que cristianos atraviesan situaciones de dificultad.
Los donativos han ayudado a sacar adelante más de 4.000 proyectos diferentes en 145 países, la mayoría de ellos en África y Oriente Medio.
También durante la Jornada Mundial de la Juventud, Ayuda a la Iglesia Necesitada repartió 700.000 copias del YOUCAT, un catecismo para jóvenes.
Esta institución fue organizada en 1947 por el sacerdote Werenfried Van Straaten. Hace más de 60 años ayuda a los cristianos perseguidos en el mundo.


"Hoy comenzamos un ciclo de catequesis que se centrará en el tema de la oración. Desarrollaremos una especie de escuela de Oración, basada en la Escritura y en la gran Tradición de la Iglesia, en la que nuestro ejemplo será Jesús y su dialogo íntimo y constante con el Padre. Por ello, como los discípulos, le pedimos: "Enséñanos a orar".
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 5 julio 2006 (ZENIT.org).-
El apóstol Juan enseña a los cristianos que ser discípulo de Cristo significa ser su amigo íntimo, explicó este miércoles Benedicto XVI.
El Papa presentó a los 25.000 peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano con motivo de la audiencia general «una lección importante para nuestra vida» dejada por «el discípulo predilecto» de Jesús.
«El Señor desea hacer de cada uno de nosotros un discípulo que vive una amistad personal con Él. Para realizar esto no es suficiente seguirle y escucharle exteriormente; es necesario también vivir con Él y como Él», explicó el pontífice.
«Esto sólo es posible en el contexto de una relación de gran familiaridad, penetrada por el calor de una confianza total», añadió al continuar con la serie de meditaciones que está ofreciendo sobre los doce apóstoles y los orígenes de la Iglesia.
«Es lo que sucede entre amigos --insistió--: por este motivo, Jesús dijo un día: "Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos… No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer"».
Al ser juzgado ante el Sanedrín, junto a Pedro, responderá: «No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído».
«Esta franqueza para confesar su propia fe --constató el obispo de Roma-- queda como un ejemplo y una advertencia para todos nosotros para que estemos dispuestos a declarar con decisión nuestra inquebrantable adhesión a Cristo, anteponiendo la fe a todo cálculo humano o interés.
La tradición asegura que murió siendo anciano, bajo el emperador Trajano, en Éfeso, que hoy se encuentra en Turquía.
Por este motivo, goza de gran veneración entre los cristianos de Oriente, que en sus iconos le presentan «en intensa contemplación, con la actitud de quien invita al silencio».
«De hecho --concluyó el Papa--, sin un adecuado recogimiento no es posible acercarse al misterio supremo de Dios y a su revelación».
«Que el Señor nos ayude a ponernos en la escuela de Juan para aprender la gran lección del amor de manera que nos sintamos amados por Cristo "hasta el final"y gastemos nuestra vida por Él», afirmó.
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 28 junio 2006 (ZENIT.org).-
Benedicto XVI constató la relación inseparable que une al cristianismo con el judaísmo durante su intervención en la audiencia general de este miércoles, en la que reflexionó sobre la figura del apóstol Santiago el Menor.
Ante unos 25.000 peregrinos, que tuvieron que soportar un tremendo calor en la plaza de San Pedro, el pontífice continuó con la serie de meditaciones semanales en las que está profundizando en la figura de los doce apóstoles para ilustrar el origen e identidad de la Iglesia.
Autor de una de las cartas del Nuevo Testamento, Santiago el Menor, como reconoció el Papa, ha pasado a la historia por su intervención en el Concilio de Jerusalén, en pleno debate entre los apóstoles sobre si los gentiles (no judíos) debían someterse a la ley de Moisés para seguir a Cristo.
Según la propuesta, aceptada por todos los apóstoles presentes, que ha quedado recogida en el libro de los Hechos de los Apóstoles, no era necesario someter a la circuncisión a los gentiles que creyeran en Jesucristo, sólo se les debería pedir que se abstuvieran de la costumbre idolátrica de comer carne de animales ofrecidos en sacrificio a los dioses, y de la «impureza», término que probablemente aludía a las uniones matrimoniales no permitidas.
«En la práctica, se trataba de aceptar sólo pocas prohibiciones de la legislación de Moisés, consideradas importantes», explicó el Papa.

De este modo, según siguió diciendo, «se alcanzaron dos resultados significativos y complementarios, ambos todavía hoy válidos».


Con estas palabras Benedicto XVI anunciaba su propósito de comentar la vida de algunos primeros cristianos. Tras haber presentado en los precedentes encuentros semanales con los peregrinos las figuras de los doce apóstoles, el pontífice pasó a presentar figuras de hombres y mujeres de los orígenes de la Iglesia.
Benedicto XVI invita a dedicar tiempo a quienes están solos en vacaciones
18 de julio, 2012. (Romereports.com)
El domingo, unos minutos después de las 12 el Papa salió al balcón de su residencia en Castel Gandolfo para rezar el ángelus. Pidió disculpas por este inusual retraso porque acababa de llegar de Frascati, donde había celebrado Misa.
“¡Queridos hermanos y hermanas! Veo que me habéis perdonado el retraso", dijo el Papa. "He celebrado la Santa Misa en Frascati y nos hemos alargado en la oración ... por eso he llegado tarde.”
Benedicto XVI reflexionó sobre San Buenaventura y pidió a cada asistente que examine su propia vida para ponerla a disposición de los demás y de Dios.
“El período estival nos permite descansar. Estepuede ser un buen momento para reflexionar sobre la propia vida y tener el corazón disponible a Dios y a los demás.”
También invitó a dedicar algo de tiempo en vacaciones a las personas que están solas o abandonadas.
“Os invito a estar atentos a todas las personas que sufren la soledad y el abandono, ya sea en la calle, en su apartamento, en hospitales o asilos. ¡No dudéis en visitar a esa gente! ”
El Papa recordó la fiesta de la Virgen del Carmen y pidió a todos que acudieran a ella para que les mostrara el camino que conduce a Dios