
BELÉN – En un acto cargado de simbolismo y fe, ha dado comienzo el ambicioso proyecto de restauración de la Gruta de la Natividad en Belén. Este lugar, considerado por la tradición cristiana como el punto exacto del nacimiento de Jesús, se somete a una intervención necesaria para preservar su estructura y belleza ante el paso de los siglos y la afluencia constante de peregrinos de todo el mundo.
La restauración no es solo una cuestión de mantenimiento arquitectónico; es un esfuerzo conjunto de las comunidades cristianas presentes en Tierra Santa. La Basílica de la Natividad, que cobija la Gruta, es administrada bajo el régimen del "Status Quo" por la Iglesia Ortodoxa Griega, la Iglesia Católica (Custodia de Tierra Santa) y la Iglesia Apostólica Armenia. Este inicio de obras representa un nuevo capítulo de colaboración ecuménica en un territorio a menudo marcado por tensiones.
Los trabajos se centrarán inicialmente en la consolidación de las paredes de roca y la limpieza de los antiguos mosaicos y tapices que revisten el sagrado lugar. El hollín acumulado por las lámparas de aceite y las velas durante décadas ha oscurecido las superficies, ocultando detalles artísticos que ahora volverán a la luz. Es la primera vez en siglos que se realiza una intervención de tal magnitud en el corazón mismo del santuario.

Expertos internacionales en restauración y arqueología trabajarán mano a mano para asegurar que cada piedra y cada fragmento de historia sea respetado. Según los informes técnicos, se utilizarán tecnologías de escaneo 3D para documentar cada milímetro de la Gruta antes y después de la intervención. Este proceso permitirá corregir problemas de humedad que ponían en riesgo la estabilidad de la estructura subterránea.
Además, se espera que la restauración revele nuevos datos sobre las fases constructivas de la Basílica. Desde la estructura original de Constantino en el siglo IV hasta la reconstrucción de Justiniano en el siglo VI, la Gruta ha sido testigo de la evolución del arte sacro y la arquitectura bizantina. La limpieza de los mármoles y la Estrella de Plata —que marca el lugar exacto del nacimiento— devolverá al recinto el esplendor que merece como epicentro de la Navidad.
El inicio de estos trabajos llega en un momento de gran necesidad de esperanza para la región. Las autoridades eclesiásticas han señalado que "restaurar la Gruta es restaurar el corazón de nuestra fe". Para los cristianos locales, conocidos como las "piedras vivas" de Tierra Santa, ver cómo se cuida su patrimonio es un mensaje de permanencia y de paz.
A pesar de las obras, se ha informado que se hará todo lo posible para que los peregrinos puedan seguir accediendo a la Gruta en horarios específicos. La meta es que, para las próximas festividades importantes, el lugar presente una imagen renovada que invite a la oración y al recogimiento. La comunidad internacional sigue de cerca este proyecto, que cuenta con el apoyo financiero de diversos países y donantes privados, reafirmando que Belén es patrimonio de toda la humanidad.
En conclusión, la restauración de la Gruta de la Natividad es un testimonio de unidad cristiana y un compromiso con la historia. Al limpiar la oscuridad del tiempo de estas piedras sagradas, se busca que brille con más fuerza el mensaje de paz que, desde este pequeño rincón de Judea, cambió el curso de la historia hace más de dos mil años.
fuente: Vatican News Cecilia Seppia