
El motivo es de un peso histórico incalculable: la conmemoración del 1.700º aniversario del Primer Concilio Ecuménico de Nicea, celebrado en el año 325 d.C.
El interés masivo no es casual. Para el mundo cristiano, Nicea es el lugar donde se definieron los dogmas fundamentales que rigen la fe hasta el día de hoy, incluyendo la redacción del Credo Niceno. La decisión del Pontífice de celebrar este aniversario en el lugar exacto donde el emperador Constantino convocó a los obispos hace diecisiete siglos ha resonado no solo en la Iglesia Católica, sino también en las iglesias Ortodoxa y Anglicana, convirtiendo a Iznik en el epicentro de la cristiandad durante este año jubilar.

Desde el punto de vista económico, la noticia ha sido un revulsivo total. El sector hotelero de Iznik, compuesto tradicionalmente por pensiones familiares y pequeños hoteles boutique, reportó un 100% de ocupación apenas 48 horas después de confirmarse las fechas del viaje papal. Este "efecto llamada" ha generado un desbordamiento hacia las ciudades vecinas.
Los hoteles en Bursa, Yalova e incluso los distritos costeros de Estambul están registrando cifras récord de pernoctaciones de peregrinos que planean desplazarse a Iznik mediante los transbordadores que cruzan el Mar de Mármara.
El comercio local también experimenta una era dorada. La famosa cerámica de Iznik (çini), reconocida mundialmente por sus intrincados diseños en azul y blanco, ha visto disparada su demanda. Los talleres artesanales han tenido que ampliar sus plantillas y horarios para producir piezas conmemorativas. Se estima que las ventas de artesanía han crecido un 300%, convirtiéndose en el motor principal de la economía local este trimestre.
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La visita papal ha puesto bajo los focos internacionales sitios arqueológicos de valor inestimable:
La Basílica Sumergida: Uno de los momentos más esperados es la oración que el Papa realizará frente a los restos de la basílica bizantina del siglo IV que yace bajo las aguas del lago Iznik. Este sitio, descubierto recientemente en 2014, simboliza la historia sumergida que ahora emerge con fuerza.
Santa Sofía de Iznik: El edificio donde se celebró el Segundo Concilio de Nicea en el año 787 ha sido meticulosamente preparado para recibir a las delegaciones internacionales, equilibrando su uso actual como mezquita con su inmenso legado como catedral cristiana.
Las Murallas y Puertas Históricas: La Puerta de Lefke y la Puerta de Estambul están siendo el escenario de procesiones y recorridos turísticos que buscan revivir la majestuosidad de la antigua capital del Imperio de Nicea.

Basílica Sumergida Concilio Nicea
El gobierno turco, consciente de la magnitud del evento, ha desplegado un dispositivo de seguridad que incluye a más de 2.500 agentes. La inversión en infraestructura ha sido masiva: se han mejorado las señalizaciones, se han restaurado tramos de las murallas romanas y se han habilitado servicios de atención al visitante en múltiples idiomas.
Esta visibilidad global es el impulso final que la ciudad necesitaba para su candidatura a la UNESCO. Las autoridades locales y el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía confían en que el éxito de esta visita garantice la inclusión definitiva de Iznik en la lista del Patrimonio de la Humanidad. Lo que se vive hoy en las calles de Iznik no es solo un pico turístico; es el renacimiento de una ciudad que, tras siglos de ser un tesoro escondido, vuelve a ocupar su lugar como puente entre civilizaciones, religiones e historias compartidas.

