
Un descubrimiento arqueológico realizado bajo la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, ha vuelto a situar en el centro del debate una de las grandes cuestiones de la arqueología bíblica: cómo era el entorno por el que pudo transitar Jesús durante las últimas horas de su vida. Un antiguo camino empedrado localizado bajo el célebre templo cristiano podría haber formado parte de una ruta de acceso al Calvario, el lugar donde la tradición sitúa la crucifixión de Cristo. Daily Mail ha ofrecido todos los datos.
El hallazgo, dado a conocer a partir de un reciente informe arqueológico, fue realizado bajo una pasarela construida en época de las Cruzadas dentro del complejo religioso. Los investigadores encontraron un tramo de vía conservado de aproximadamente tres metros de largo por 3,6 de ancho, caracterizado por un amplio escalón poco pronunciado y por grandes piedras situadas en sus márgenes.
Aunque los límites originales de la estructura han desaparecido con el paso de los siglos, los arqueólogos han podido reconstruir parcialmente su trazado gracias a la inclinación y a la curvatura conservadas. Estos elementos apuntan a que la vía ascendía en dirección suroeste, una orientación que ha despertado el interés de los especialistas por su posible relación con la zona tradicionalmente identificada como el Calvario.
La principal responsable de las excavaciones, la arqueóloga Francesca Romana Stasolla, de la Universidad La Sapienza de Roma, considera que aún es pronto para extraer conclusiones definitivas. Sin embargo, plantea una hipótesis que podría tener importantes implicaciones históricas.
Según explica, una posibilidad es que se tratara de un camino suburbano que ascendiera hacia el área donde se llevaban a cabo ejecuciones públicas. En tiempos romanos, las crucifixiones se realizaban en emplazamientos visibles y accesibles para la población, ya que tenían un fuerte componente ejemplarizante.

“Lo que es seguro es que el lugar de ejecución debió ser público y accesible”, señala la investigadora, subrayando que cualquier área destinada a este tipo de castigos estaba diseñada para que pudiera ser vista por un gran número de personas.
Uno de los aspectos más relevantes del descubrimiento es la datación de la estructura. Los análisis arqueológicos indican que el camino pertenece a una fase temprana de la ocupación romana y que es anterior a la gran remodelación urbana impulsada por el emperador Adriano durante el siglo II.
Esta cronología abre una posibilidad especialmente sugerente: la vía ya existía en la época en la que vivió Jesús. Los investigadores destacan que, al menos desde el punto de vista temporal, no puede descartarse que estuviera en uso durante los acontecimientos narrados en los Evangelios.
Los arqueólogos también han estudiado otras posibles funciones para el camino. Una de las teorías planteaba que pudiera tratarse de una ruta de servicio utilizada durante las obras promovidas por Adriano en Jerusalén. Estas vías, conocidas en Italia como strade di lizza, servían habitualmente para transportar materiales pesados destinados a grandes construcciones.
No obstante, varios detalles parecen contradecir esta interpretación. La fuerte pendiente del recorrido y la presencia del escalón dificultarían notablemente el tránsito de carros cargados con grandes bloques arquitectónicos. Por ello, los especialistas consideran que esta explicación resulta menos convincente.
Otra hipótesis sugería que el sendero pudiera conducir a un conjunto de tumbas cercanas. Sin embargo, ni las dimensiones del camino ni su configuración constructiva encajan plenamente con ese uso funerario.
Las investigaciones indican que la vía quedó abandonada cuando comenzó la construcción del gran complejo cristiano impulsado por el emperador Constantino en el siglo IV. La primera Iglesia del Santo Sepulcro fue inaugurada en el año 335, aproximadamente trescientos años después de la muerte de Jesús, sobre un lugar que las comunidades cristianas ya veneraban como escenario de la Pasión y la Resurrección.
En aquellos primeros siglos, los peregrinos visitaban distintos lugares santos de Jerusalén, aunque todavía no existía una ruta definida comparable a la actual Vía Dolorosa. Fue durante la Edad Media, especialmente bajo la influencia de las Cruzadas, cuando comenzó a fijarse el itinerario devocional que millones de cristianos recorren hoy en la Ciudad Vieja.
El descubrimiento del camino se suma a otros hallazgos recientes realizados por el equipo de Stasolla entre 2022 y 2025. Uno de los más llamativos fue el anuncio, en abril de 2025, de restos de un antiguo jardín bajo los cimientos de la iglesia.
Los análisis situaron ese espacio en una época compatible con el periodo en el que se produjo la crucifixión. El hallazgo despertó una gran atención porque el Evangelio de San Juan menciona la existencia de un jardín cerca del lugar de la crucifixión y de una tumba nueva excavada en sus proximidades.
Paralelamente, las excavaciones han revelado una estructura circular de unos seis metros de diámetro construida con mármoles reutilizados bajo el edículo que protege la tumba venerada por los peregrinos. Los expertos analizan actualmente el mortero empleado en esta construcción para determinar con mayor precisión cuándo fue levantada y cuáles fueron sus posteriores modificaciones.
fuente: fundación Tierra Santa

