Catedral ortodoxa rusa de la Santísima Trinidad

Fuente: Un Sacerdote en Tierra Santa

El monumental Complejo Ruso se construyó entre 1860 y 1864, para los peregrinos de ese país, que afluían entonces a Jerusalem en número mucho mayor que los de cualquier otro país.

Antes de la Primera Guerra Mundial llegaban cada año unos 14.000 peregrinos rusos, algunos de los cuales hacían todo el recorrido a pie. Todos los materiales de construcción y el mobiliario se trajeron de Rusia, en los barcos de una línea naviera creada al efecto, que transportaba también a los peregrinos. La promotora y financiadora de este enorme proyecto fue la Sociedad Ortodoxa Imperial para Palestina, con sede en San Petersburgo. Su arquitecto y constructor fue el ruso Martín Ivanovich Eppinger. El complejo, de un estilo claramente influido por la arquitectura bizantina, ocupaba unas 7,5 hectáreas y comprendía la Catedral de la Santísima Trinidad, la residencia de la misión religiosa rusa ortodoxa, el edificio del consulado, un hospital y dos residencias para peregrinos.
En 1870, el periódico Hajavatzelet comentaba sobre la Catedral: “es un edificio fabuloso que se encuentra en un sitio elevado”. En los años 60, el Gobierno israelí adquirió todo el Complejo salvo la catedral y uno de los edificios. En estos predios se han construido los nuevos edificios de la Municipalidad de Jerusalem. En los antiguos edificios del Complejo Ruso están instalados ahora el Ministerio de Agricultura, los tribunales de primera y segunda instancia, el cuartel general de la policía de Jerusalén y la Sociedad para la Protección de la Naturaleza. El lugar donde se encuentra la Catedral de la Santísima Trinidad actualmente es el sitio con el mayor potencial de desarrollo en el centro de Jerusalén. Están en proyecto una explanada circular alrededor de la catedral, un centro comercial con aparcamiento subterráneo y la renovación de los edificios históricos.
Para ir a la zona hebrea paso muchas veces muy cerca de esta Catedral. Hoy en la fiesta de la Santísima Trinidad quería aprovechar para hablar de este edificio tan bonito, y que lleva el nombre del misterio de la Trinidad Beatísima.