Los niños eran los principales destinatarios de las ayudas

La colaboración de los católicos de Estados Unidos tuvo presente los principios de la doctrina social de la Iglesia: practicar la ayuda a los necesitados despertando un sentimiento de hermandad entre las personas.

 

En el mes de mayo de 1891 se promulgaba Rerum Novarum, Carta Encíclica del Pontífice León XIII, que constituye el documento fundacional de la doctrina social de la Iglesia católica en busca de la sociedad fraternal, a la vez que planteaba alcanzar la convivencia social mediante la justicia y la caridad como ejes en la solución de conflictos. Doctrina que, desde fines del siglo XIX ha sido el motor y argumento de los sucesivos Pontífices en la ayuda al semejante.

El inicio de la guerra civil en España en julio de 1936 y las dramáticas situaciones en las que se vio inmersa la población civil despertaron las conciencias de multitud de personas en el orbe católico. Así, por ejemplo, desde el propio Vaticano y las diócesis de algunos países, la movilización de las conciencias tomó como punto de partida, basándose en la doctrina social de la Iglesia, el principio de no establecer ningún tipo de discriminación entre los receptores de las ayudas.

En el caso de los Estados Unidos la postura oficial católica con relación a la guerra en España la encabezó la organización nacional de católicos estadounidenses National Catholic Welfare Conference.

Una de las primeras iniciativas en materia de prestación de ayuda de carácter humanitario partió del Obispo de Brooklyn, John Molloy, que organizó una campaña para la recaudación de fondos entre los feligreses de Nueva York. Posteriormente se creó el American Committee for Spanish Relief, al amparo de la Conferencia Episcopal estadounidense, que enviaba sus donativos a la Cruz Roja para que este organismo los distribuyese en España.

En el mes de mayo de 1937 surgía una nueva organización de la mano del sacerdote jesuita, Francis X. Talbot, America Spanish Relief Fund. Una organización que desarrolló una intensa actividad y cuyo principal objetivo era recaudar dinero entre los católicos de Estados Unidos para enviarlo a España, siendo su receptor y posterior administrador el Cardenal Primado de Toledo, Isidro Gomá y Tomás. El dinero debía emplearse en la adquisición de alimentos, ropa, medicinas, material médico en general, etc. En los documentos fundacionales de la organización se recogía que no debía establecerse discriminación en la entrega de las ayudas y que también podían ser destinatarios de las mismas aquellos niños cuyas familias hubiesen sido o fuesen “Leftist”. Era la puesta en práctica de la doctrina de la Justicia Social a través de la cual se ayudaba a los más necesitados, despertando un sentimiento de hermandad.

Los niños eran los principales destinatarios de las ayudas al concurrir en la infancia dos premisas: por un lado, porque en los menores no sólo hacía mella la enfermedad o la pobreza, sino también, por otro lado, confluía un sentimiento de desarraigo o miedo provocados por la orfandad a la que se había visto dramáticamente empujada.

Por lo demás, no puede olvidarse el concepto de Jesucristo como Divino Maestro de la Justicia Social, que aparece rodeado de niños, a los cuales entregaba su amor; de los más desfavorecidos con quienes compartía sus escasas pertenencias terrenales o de los enfermos a quienes trataba de aliviar. Jesucristo, Hijo de Dios, representa la entrega desinteresada de su amor al prójimo y fue el ejemplo que los católicos estadounidenses intentaron seguir con sus aportaciones económicas.

Con objeto de recaudar fondos desde America Spanish Relief Fund la primera medida que se adoptó fue enviar cartas a todas las parroquias católicas, universidades dirigidas por los jesuitas en Estados Unidos y sus asociaciones de antiguos alumnos, solicitándoles su colaboración económica. En líneas generales encontraron una respuesta positiva, traduciéndose en el envío de cheques a la organización. Y así, por ejemplo, en el mes de enero de 1938 habían conseguido recaudar la cantidad de 17.000 dólares, que fueron enviados al Cardenal Gomá a España.

El Cardenal, posteriormente, remitió un informe al organismo presidido por Talbot especificando que con el dinero recibido de Estados Unidos había establecido tres grandes grupos entre las diócesis españolas para atención a huérfanos y necesitados. Así por ejemplo en el primer grupo se incluían, entre otras, las diócesis de Badajoz o Málaga; en el segundo la diócesis de Córdoba o la de Huesca y en el tercero las diócesis de Ávila o Plasencia.

En definitiva, la actuación de los católicos estadounidenses en el periodo señalado pone de manifiesto la experiencia práctica de la aplicación de la doctrina social de la Iglesia derivada de Rerum Novarum en un ámbito específico en el que se entrecruzan la protección a la infancia con el ejercicio de la caridad cristiana.

 

Mónica Orduña es doctora en Historia Contemporánea, profesora en los Grados de Humanidades y Comunicación de UNIR y Coordinadora Académica de la ESCUELA DE HUMANIDADES DE UNIR

El apoyo de los católicos estadounidenses a los católicos españoles en la guerra civil española 2