El Coliseo de Roma vuelve a lucir en todo su esplendor

Tres años y 25 millones de eurosdespués, el Coliseo ya luce en todo su esplendor. La restauración del anfiteatro romano, sufragada por el empresario Diego Della Valle, dueño del grupo de artículos de lujo Tod’s, y auspiciada por la política de incentivos fiscales puesta en marcha por el gobierno de Matteo Renzi, ha sido presentada al mediodía del viernes.

“Esto no es solo una gran operación de restauración”, ha dicho el primer ministro italiano sobre la arena del monumento construido en el siglo I después de Cristo, “sino el ejemplo de lo que Italia quiere ofrecer a Europa: la recuperación de nuestra identidad cultural. Después de lo que ha ocurrido en el Reino Unido, solo lograremos salvar Europa si dejamos de hablar en exclusiva de finanzas, bancos, reglas y parámetros. Tenemos que volver a hablar del alma, de nuestra propia identidad y de nuestros propios valores”.

La restauración del Coliseo también es un símbolo para Italia. Hasta hace un par de años, el monumento que empezó a construir el emperador Vespasiano en el año 70 y concluyó Tito una década después, solo aparecía en las noticias porque un trozo de muro había estado a punto de descalabrar a un turista. El mecenazgo de Diego Della Valle, uno de los hombres más ricos del mundo según la revista Forbes, supuso un punto de inflexión. Por un lado, provocó la reacción del Gobierno italiano, que aprobó una serie de incentivos fiscales para la recuperación del patrimonio. Por otro, conminó al mundo empresarial a acudir en auxilio de un país que, ya fuera por la crisis o por la mala gestión, no lograba conservar en condiciones un patrimonio infinito.

Según explicaron a este periódico Pia Petrangeli, la arquitecta responsable del proyecto de patrocinio, y Cinzia Conti, la responsable de la restauración, la rehabilitación del Coliseo se puede resumir en dos fases. La primera consistió en eliminarel depósito de suciedad que han ido dejando los siglos sobre la piedra. Y, una vez descubierto el verdadero color del travertino, se puso en marcha el segundo objetivo: identificar las lesiones del monumento. “La limpieza se realizó mediante agua atomizada, que es el económicamente más ventajoso —es agua del grifo— y sobre todo, menos dañino para la superficie. Porque la suciedad no solo nos esconde el color verdadero, sino también los daños estructurales”.

El ingeniero Stefano Podestà explicó que bajo la suciedad se encontraron bloques de piedra de 20 y 25 kilos que estaban a punto de desprenderse. En algunos casos fueron fijados y en otros se optó por quitarlos. La arquitecta Petrangeli y la conservadora Conti jamás pensaron en devolver al Coliseo su estructura original, sino de respetar el paso del tiempo: “El actual carácter del Coliseo es el de una estructura discontinua, una geometría rota por el tiempo y la historia. No necesitamos repetir el pasado, sino revalorizar lo que ya tenemos”, dijeron.

Turistas visitando el Coliseo. AFP
 

Donde no se estuvo siempre de acuerdo fue en si era conveniente recuperar en su totalidad la arena del Coliseo. Los expertos consultados en su día por este periódico lo consideraban contraproducente para la estructura del monumento, pero el ministro de Cultura, Dario Franceschini, parecía decidido a hacerlo. Ganó el político. El propio ministro aprovechó la presentación de la rehabilitación del Coliseo para anunciar: “La decisión de cubrir toda la arena del Coliseo ya ha sido tomada y ha sido financiada con 18 millones de euros. Cuando la arena haya sido completada, este lugar será todavía más hermoso. Los turistas podrán ver el Coliseo desde el centro de la arena y también se podrán organizar eventos culturales de altísimo nivel”.

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