El monasterio de San Elías en las afueras de Mosul, Irak, el centro monástico más antiguo de este país, ha sido arrasado. Lo indicó la agencia de noticias Associated Press, precisando que las imágenes de satélite que han obtenido en exclusiva lo confirman.

Irak: el ISIS arrasa el monasterio cristiano más antiguo

El monasterio de San Elías había sido fundado en el siglo VI

El monasterio de San Elías en las afueras de Mosul, Irak, el centro monástico más antiguo de este país, ha sido arrasado. Lo indicó la agencia de noticias Associated Press, precisando que las imágenes de satélite que han obtenido en exclusiva lo confirman. 

El monasterio ha quedado reducido a escombros por las milicias del Estado Islámico (ISIS) que poco a poco están destruyendo muchos de los lugares culturales e históricos de Irak. El monasterio fue fundado a finales del siglo VI, por un monje asirio que había estudiado con anterioridad en al-Hira y más tarde en el gran monasterio del monte Ezla, en la actual Turquía. El edificio poseía en su ingreso talladas las letras griegas chi y rho, que representan las dos primeras letras del nombre de Cristo.

El patrimonio, que se mantuvo por cientos de años hasta su restauración en el siglo XVII y después a inicios del siglo XX, fue centro de peregrinaciones y de reunión de la comunidad cristiana local, tuvo su última celebración religiosa el miércoles 25 de noviembre del año pasado.

Nueva ofensiva del ISIS contra el patrimonio cultural

Nueva víctima de la implacable ofensiva del ISIS contra el patrimonio cultural. Imágenes por satélite difundidas por la agencia ‘Associated Press‘ han confirmado los peores temores de líderes cristianos de Oriente Medio: el Estado Islámico ha reducido a escombros el monasterio más antiguo de Irak. El monasterio de San Elías, ubicado en Mosul, había permanecido como lugar de culto desde hace 1.400 años. En los últimos tiempos lo utilizaron incluso las tropas estadounidenses.

Fundado alrededor del año 595 después de Cristo por el Mar Elia, un monje asirio, el monasterio ejerció durante siglos como centro de la comunidad cristiana asiria -los llamados cristianos orientales-. Aunque estuvo en ruinas hasta comienzos del siglo XX, había sido parcialmente restaurado y el edificio de piedra y argamasa se erigía como una fortaleza en una colina que domina Mosul, ‘capital’ del Califato en Irak. Hasta ahora. Este mes, la compañía de imágenes por satélite Digital Globe utilizó una cámara de alta resolución para obtener fotografías del enclave, que después comparó con imágenes antiguas.

Aunque la mayor parte del tejado estaba destruido, el monasterio conservaba 26 habitaciones distintivas, incluidos un santuario y una capilla. Hace un mes, las imágenes por satélite mostraron “que el muro de piedra había sido literalmente pulverizado“, señala a la agencia AP el analista Stephen Wood, CEO de Allsource Analysis, que estudio la destrucción del lugar entre agosto y septiembre de 2014.

El monasterio de San Elías antes de ser destruido 

Los milicianos del Estado Islámico se habrían empleado a fondo. “Excavadoras, equipo pesado, mazos y posiblemente explosivos convirtieron esos muros de piedra en un polvo gris y blanco. Lo destruyeron por completo”, afirma desde su despacho en Colorado. Al otro lado del mundo, desde su exilio en Erbil -capital del Kurdistán iraquí- el sacerdote Paul Thabit Habib observa con incredulidad las imágenes tras el ataque de los yihadistas. “La historia de los cristianos de Mosul está siendo demolida”, dice a AP. “Lo consideramos un intento de expulsarnos de Irak, aniquilando y acabando con nuestra existencia en esta tierra”.

El monasterio de San Elías se suma a una creciente lista de más de 100 complejos sagrados y emplazamientos arqueológicos saqueados o destruidos por el ISIS. Entre ellos se incluyen mezquitas, sepulcros, santuarios e iglesias. Monumentos en Nínive, Palmira o Hatra han sido reducidos a escombros. Propaganda, venganza y tráfico de antigüedades se encuentran detrás de estas demoliciones, que la UNESCO ha calificado de “crimen de guerra”. ¿Por qué un grupo yihadista hace volar por los aires un templo único de la antigüedad? ¿Por qué Daesh se ensaña con las ruinas arqueológicas de Palmira? ¿Es, como dicen ellos, por contener elementos politeístas?

“Hemos confirmado que el día 23 de agosto Daesh hizo volar por los aires el templo de Baal Shamin, uno de los más importantes y mejor conservados de la ciudad antigua de Palmira”, explica a El Confidencial el director de antigüedades sirio, Maamún Abdelkarim. Dos días después, el grupo yihadista publicó las imágenes de la demolición, así como de varios hombres mientras colocan cargas explosivas en el interior. En los meses anteriores, ISIS había destruido la estatua del León de al Lat y otras ruinas grecorromanas de la ciudad. La UNESCO no tardó en calificar el desastre de “crimen de guerra”.

Los motivos son básicamente ideológicos”, explica Adelkarim, “quieren borrar los restos de civilizaciones que no pertenecen al periodo islámico; pero también es propaganda, su intención es que los veamos como un grupo fuerte y poderoso; aunque fundamentalmente es una venganza, saben que Palmira representa una fase esencial en la historia del mundo y es fundamental para quienes trabajamos por la conservación del patrimonio”. Y así es, algunos arqueólogos creen que Daesh utiliza la ciudad milenaria para chantajear al régimen sirio y a la comunidad internacional.

 

El saqueo artístico es muy grave e irreparable

A la pérdida irrecuperable de vidas en Siria e Irak se une la destrucción de un patrimonio milenario único. En la llamada “cuna de la civilización”, la guerra y la presencia del Estado Islámico están arrasando la memoria de la humanidad.
 
 
PAOLO MATTHIAE
Director, Misión Arqueológica Ebla en Siria
“El saqueo al que han sido sometidos los territorios de estos dos países es extremamente grave. Naturalmente la situación es peor con la destrucción intencionada que está perpetrando el ISIS, Daesh”.
 
Desde que llegaron a la zona, los militantes del ISIS perpetraron atropellos contra monumentos extraordinarios como la Iglesia Verde, uno de los testimonios más antiguos de la presencia cristiana en Irak; y también la tumba del profeta Jonás, lugar de peregrinación para musulmanes y cristianos. 
 
PAOLO MATTHIAE
Director, Misión Arqueológica Ebla en Siria
“El saqueo de los lugares arqueológicos, tanto en Siria como en Irak, de estas semanas y meses es un daño obviamente irreparable porque han sido violados y destruidos sitios de significado histórico, significado arqueológico y significado monumental extremamente importantes”. 
 
En Irak destruyeron así la ciudad asiria de Nimrod, con bulldozers y excavadoras. Es el lugar donde la Biblia sitúa la torre de Babel. Fue fundada en el siglo VIII antes de Cristo y para la ONU su destrucción es un “crimen de guerra” y  un ejemplo de “limpieza cultural”.
 
En Siria hicieron volar por los aires el esplendor de Palmira. El satélite muestra cómo ya no existen ni el templo de Bel ni el de Baalshamin. Los propios yihadistas fotografiaron cómo destruyeron este templo del siglo 17 antes de Cristo. 
 
El mismo destino sufrió su famoso arco del triunfo, reducido hoy a escombros.
 
El daño es irreparable aunquetodavía queda una opción para que no desaparezcan para siempre las raíces culturales de Oriente Medio.
 
PAOLO MATTHIAE
Director, Misión Arqueológica Ebla en Siria
“Frente a esta pérdida, la reconstrucción es algo que permite una recuperación parcial que no solo contribuye a la identidad de estos países sino del propio patrimonio artístico monumental de la humanidad”.
 
La última víctima de su destrucción es el monasterio cristiano de San Elías en Mosul, el más antiguo de Irak, con 1400 años de antigüedad. La imagen del satélite confirma que ya no existe.
 
Sin embargo, el Estado Islámico emplea una doble estrategia. Por un lado, ha destruido estas obras pero también ha descubierto el lucrativo negocio de su venta en el mercado negro. Gracias a ello se embolsaron en 2014 unos 50 millones de dólares.
 
Se estima que unos 300 enclaves arqueológicos han resultado dañados desde que estalló la guerra en Siria, la antigua Mesopotamia, de donde provienen las primeras manifestaciones de ciencia, tecnología, comercio, arte y sociedad civil de la humanidad.