El Coliseo, que en sus inicios fue conocido como el Anfiteatro Flavio, es una maravilla del mundo. Abrió sus puertas en el 80 después de Cristo.

Barbara Nazzaro, directora técnica del Coliseo, explica cómo se organizaba el espectáculo.

 

 

BARBARA NAZZARO
Directora técnica del Coliseo
“El espectáculo era muy complejo porque duraba todo el día. Por la mañana hacían cacerías, más o menos a la hora de comer tenían lugar las ejecuciones. Por la tarde el espectáculo concluía con el combate de gladiadores. En el piso subterráneo se preparaba todo para estos momentos importantes, también estaban los animales. Los animales eran una atracción muy importante para el público de Roma. Más eran exóticos más atraían su interés”.

Estos animales se subían a la arena a través de ascensores colocados bajo el suelo. Estos se construían con rudimentarios pero efectivos sistemas de poleas. Se calcula que la organización del espectáculo necesitaba unos 1.800 trabajadores.

BARBARA NAZZARO
Directora técnica del Coliseo
“Los animales estaban en lo que hoy llamaríamos un zoológico, cerca del Coliseo. Llegaban a él a través de unos conductos subterráneos que enlazaban unos ambientes con otros. Por desgracia estos conductos han sido obstruidos por obras posteriores”.

Nazzaro explica que no había cárceles durante la época de los romanos, por lo que los criminales eran enviados a la arena. No siempre morían pero eran obligados a participar.

Este habrá sido el destino de muchos cristianos aunque eso no quiere decir que fueran explícitamente condenados por su fe.

BARBARA NAZZARO

Directora técnica del Coliseo
“Es muy probable que también algunos cristianos hayan muerto aquí, pero no hay descripciones ni narraciones en las crónicas de la época. Por tanto: es posible que haya sucedido, pero no está documentado”.

Barbara Nazzaro explica que la sensibilidad hacia la violencia era muy distinta en aquella época. Hasta es probable que entre los asistentes a los espectáculos hubiera cristianos. Sin embargo, es difícil comprobar si fueron muchos los martirizados aquí.