El obispo emérito de Novara, elegido por el Pontífice para escribir el librito de meditaciones del Viernes Santo, explicó cuál será el sentido de los textos a la Radio Vaticana.

 

Vía Crucis; mons. Corti: la palabra clave será «custodiar»

El obispo emérito de Novara, elegido por el Pontífice para escribir el librito de meditaciones del Viernes Santo, explicó cuál será el sentido de los textos a la Radio Vaticana.

 

Fue la primera homilía de Papa Francisco (con la referencia a la figura de San José, custodio de María y Jesús) el tema que inspiró los textos para el Vía Crucis del Viernes Santo de este año en el Coliseo. El Papa encomendó la redacción de las meditaciones a mons. Renato Corti, obispo emérito de Novara. A los micrófonos de la Radio Vaticana, explicó: «La palabra clave que para por todas las meditaciones es “custodiar”. Me acordé, en particular, de ese pasaje en el que el Papa apenas elegido decía que la cruz es el eje luminoso del amor de Dios que nos custodia. Por ello me parece que también nosotros somos llamados a ser custodios por amor hacia el hombre».

«Recurrí a lo que San Pablo dice con respecto al amor de Dios y de sus dimensiones», explicó mons. Corti. «De ahí conjugué el término “custodia” para relacionarlo con diferentes realidades: la Palabra de Dios, la Eucaristía, el perdón».

«Un pensamiento particular fue a la familia –añade Corti–, pues incluí una oración por los trabajos del Sínodo, para que estén acompañados por la misericordia y la verdad. Traté de dar indicaciones útiles para la vida eclesial y recuerdo también algunos hechos graves que suceden en nuestra sociedad contemporánea y que van en dirección opuesta de la del “custodiar”: el mal cometido contra los jóvenes, el abandono de los pobres, el olvido de los pilares de la paz recordados por Juan XXIII (la verdad, la justicia, la libertad, el amor). Y después hablo explícitamente y a propósito sobre los temas candentes que preocupan al mundo: la pena de muerte que debe ser abolida, la tortura que debe ser cancelada, la inhumanidad con los inocentes y con la gente que es asesinada de forma bárbara, el tráfico de personas. Pero también recuerdo, positivamente, muchas experiencias hermosas de los que llevan esperanza: por ejemplo las misioneras que salvan a los niños soldado y les vuelven a dar su dignidad».

¿Cómo ha traducido la brutalidad y la violencia con la que son asesinados los seres humanos y se alimenta el odio en nombre de una visión errónea de la religión? «Yo, en lo personal, siento esta experiencia espiritual, es decir que esta situación internacional tan difícil y oscura para el futuro nos lleva a comprender con mayor claridad, por parte de nosotros los cristianos, que el Evangelio, y haber encontrado a Jesús, es una gran fortuna. Es, pues, un tiempo terrible, pero también luminoso. Debe ser valorado en términos de impulso, de valentía, por parte de los cristianos que en diferentes partes del mundo llegan a ofrecer ejemplos de testimonio de la fe, hasta el martirio. Es un tiempo, pues, que nos permite a nosotros que vivimos en Europa despertar y decir: aquí desperdiciamos los domingos y en África la gente camina muchísimos de kilómetros para ir a misa. Aprendamos de ellos».