En la mañana del jueves Francisco se desplazó hasta Czestochowa para rezar ante la Virgen Negra; una de las devociones más queridas del pueblo polaco.

En la mañana del jueves Francisco se desplazó hasta Czestochowa para rezar ante la Virgen Negra; una de las devociones más queridas del pueblo polaco.

A continuación presidió la Misa a golpe de susto por culpa de este tropiezo. El Papa continuó la ceremonia con normalidad y su esfuerzo fue percibido por los peregrinos que al comenzar la homilía le dedicaron un aplauso.

El Papa recordó que la Iglesia, está llamada a seguir el ejemplo de Cristo: a estar cerca de los pequeños y los humildes.
 

FRANCISCO

“El Señor no desea ser temido como un soberano poderoso y distante, no quiere quedarse en un trono en el cielo o en los libros de historia. Él ama meterse dentro de nuestros acontecimientos cotidianos para caminar junto a nosotros ”.
El Papa dijo que Dios habla el lenguaje de los humildes, no el de los que se dejan seducir por el poder y la ambición. Cristo no vino para resolver sus problemas.

 

FRANCISCO

“Ser atraídos por el poder, por la grandeza y por la visibilidad es algo trágicamente humano, y es una gran tentación que busca infiltrarse por doquier; en cambio, donarse a los demás, eliminando las distancias, viviendo en la pequeñez y colmando concretamente la cotidianidad, esto es exquisitamente divino”.
 
Desde Czestochowa el Papa dijo Dios está presente en momentos concretos de la historia de las personas y los pueblos, como Polonia. El Papa volvió a levantar un aplauso al recordar a las madres y abuelas polacas que supieron transmitir la fe a sus hijos y nietos a pesar de la dura prueba del dominio soviético.
La celebración no pudo terminar de otra manera que no fuera con un canto a la Virgen Negra.
 
Rome Reports