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Francisco en Santa Marta: No hay que apoderarse de la Palabra de Dios

En su homilía en Casa Santa Marta el Papa explicó que quienes interpretan a su manera la Palabra de Dios, para adaptarla a su conducta, en realidad “no tienen el corazón abierto a la Palabra de Dios”. Francisco dijo que es necesaria la humildad y la oración para no apoderarse de ella.

“Con la humildad y la oración caminamos hacia adelante para escuchar la Palabra de Dios y obedecerla”

En su homilía en Casa Santa Marta el Papa explicó que quienes interpretan a su manera la Palabra de Dios, para adaptarla a su conducta, en realidad “no tienen el corazón abierto a la Palabra de Dios”. Francisco dijo que es necesaria la humildad y la oración para no apoderarse de ella.

Papa Francisco

“Con la humildad y la oración caminamos hacia adelante para escuchar la Palabra de Dios y obedecerla, en la Iglesia. Humildad y oración en la Iglesia. Así, no nos pasará a nosotros lo que le ha pasado a esta gente: no mataremos por defender la Palabra de Dios, esa Palabra que creemos que es la Palabra de Dios, pero es una palabra totalmente alterada por nosotros”.

Francisco concluyó que las personas humildes y sencillas siempre mantendrán viva la Palabra de Dios en sus corazones.

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Extracto de la homilía del Papa

(Fuente: Radio Vaticana)

“Éste es el drama de esta gente, ¡y también nuestro drama! Se adueñaron de la Palabra de Dios. Y la Palabra de Dios se vuelve palabra de ellos, una palabra según su interés, sus ideologías, sus teologías… pero a su servicio. Y cada uno la interpreta según su propia voluntad, según su propio interés. Éste es el drama de este pueblo. Y para conservar esto, asesinan. Esto sucedió a Jesús”.

“Pero hay una frase que nos da esperanza. La Palabra de Dios está muerta en el corazón de esta gente; ¡también puede morir en nuestro corazón! Pero no termina, porque está viva en el corazón de los sencillos, de los humildes, del pueblo de Dios. Trataban de capturarlo, pero tuvieron miedo de la muchedumbre del pueblo de Dios, porque lo consideraba un profeta. Esa muchedumbre sencilla – que iba detrás de Jesús, porque lo que Jesús decía les hacía bien al corazón, daba calor al corazón – esta gente no se había equivocado: non usaba la Palabra de Dios para su propio interés. Sentía y trataba de ser un poco más buena”.

“Ésta es la actitud de quien quiere escuchar la Palabra de Dios: primero, humildad; segundo, oración. Esta gente no rezaba. No tenía necesidad de rezar. Se sentían seguros, se sentían fuertes, se sentían ‘dioses’. Humildad y oración: con la humildad y la oración vamos adelante para escuchar la Palabra de Dios y obedecerle. En la Iglesia. Humildad y oración en la Iglesia. Y así, no nos sucederá a nosotros lo que le pasó a esta gente: no mataremos para defender la Palabra de Dios, esa palabra que nosotros creemos que es la Palabra de Dios, pero que es una palabra totalmente alterada por nosotros”.

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