Dramáticas voces llegan desde el norte de Irak, donde los yihadistas del Estado islámico de Irak y del Levante han tomado el control también de antiguas iglesias. El arzobispo Nona, sucesor del mártir Rahho, asesinado en 2008: “No abandonaré mi diócesis”

El nuevo calvario de los cristianos de Mosul

Dramáticas voces llegan desde el norte de Irak, donde los yihadistas del Estado islámico de Irak y del Levante han tomado el control también de antiguas iglesias. El arzobispo Nona, sucesor del mártir Rahho, asesinado en 2008: “No abandonaré mi diócesis”

La noticia de una iglesia en construcción volada por los aires al este de Mosul está ya en todas las redes sociales. Junto a la noticia en la que el monasterio de Mar Behnam –construido en el siglo IV, uno de los lugares históricos más importantes del cristianismo asirio- se encuentra ya desde ayer en manos de los milicianos del Estado islámico de Irak y del Levante, que han asumido el control de la segunda ciudad de Irak. Y tantos puntos interrogativos emergen sobre la suerte de las iglesias de Mosul, abandonadas rápidamente por el clero y los fieles que, a pesar de todo el sufrimiento vivido en Irak, en los últimos diez años habían mantenido siempre la valentía de permanecer. Ahora, entre los cientos de miles de refugiados que huyen hacia el Kurdistán, están también ellos.

Entre las dramáticas noticias que llegan desde ayer de Mosul, está también el drama de la comunidad cristiana local,que vive con la pesadilla de una milicia yihadista que conocen bien y que ya ha demostrado de lo que es capaz. Para entender el clima dramático que se respira en este momento en el norte de Irak basta leer el correo electrónico de un religioso dominico de Mosul a su superior provincial, enviado ayer por la noche: “Os escribo en una situación crítica y apocalíptica –se lee en el mensaje–. La mayor parte de los habitantes de la ciudad han abandonado ya sus propias casas y huido de sus barrios; duermen en la calle, sin nada que comer ni beber. Miles de hombres armados del Estado islámico de Irak y Levante han atacado Mosul en los últimos dos días. Han asesinado adultos y niños. Centenares de cuerpos han sido abandonados en las calles y las casas, sin piedad. También el ejército y las fuerzas regulares han abandonado la ciudad junto al gobernador. Desde las mosqueas se siente el grito: ‘Alla Akhbar, larga vida al Estado islámico’”.

A través del mensaje se intuye que también en Qaraqosh –la ciudad más importante de la llanura de Nínive, donde en estos años muchos cristianos habían encontrado refugio– la situación es inquietante. “Qaraqosh –escribía ayer el religioso dominico desde el norte de Irak– está inundada por todo tipo de refugiados sin comida ni techo. El check point y las milicias kurdas están impidiendo a muchos refugiados entrar en Kurdistán. A lo que estamos asistiendo y lo que estamos viviendo en los últimos dos días es horrible y catastrófico. El monasterio de Mar Behnam y otras iglesias han caído en manos de los rebeldes… y ahora han llegado aquí y han entrado en Qaraqosh hace cinco minutos. Estamos rodeados y amenazados de muerte…rezad por nosotros. Lo siento pero no puedo seguir escribiendo… No están muy lejos de nuestro convento…”.

Otro testimonio igualmente dramático lo recoge el sitio web francés Famille Chretienne. Es el del padre Pius Affas, el párroco de la iglesia sirio-católica de Mar Thomas en Mosul, también él ha tenido que huir como tantos otros: “He permanecido siempre en Mosul, incluso después de ser secuestrado y liberado en 2007 –cuenta–. Hoy sería mi aniversario, 42 años de sacerdocio. Y sin embargo he tenido que dejar una iglesia que tiene 150 años de historia y un patrimonio artístico muy importante que no se si volveré a ver. Tengo el corazón roto. Todas las iglesias de Mosul han sido abandonadas a su suerte, aunque esperamos poder volver. Es un tesoro inmenso porque Mosul fue uno de los primeros centros del cristianismo, algunas de sus iglesias pertenecen al siglo VII”.

Confirma la gravedad de la situación el arzobispo de Mosul, monseñor Emil Shimoun Nona, contactado a través del teléfono por la agencia AsiaNews. Nona es el sucesor del obispo martir Paulos Faraj Rahho, secuestrado y asesinado por los islamistas en 2008. Él mismo se ha trasladado a una localidad fuera de la ciudad, pero asegura: “No tengo intención de dejar mi diócesis”. “La gente ha pasado mucho miedo –continúa– casi todos los cristianos han escapado, incluso muchos musulmanes también han abandonado sus casas. Una ciudad de casi tres millones de habitantes que ahora está casi vacía, muchísimos han huido”. Monseñor Nona denuncia como algo “muy extraño” el comportamiento del ejército iraquí: a pesar de que las fuerzas de seguridad estaban presentes de forma importante, “han dejado todo el campo libre sin nisiquiera un pequeño intento de defenderse”. Por esta razón, añade, “la gente ha tenido miedo y ha iniciado a huir”.