En Jaffa san Pedro resucitó a una discípula de nombre Tabita

Jaffa o Jafa (en hebreo יָפוֹ, Yāfō , en hebreo tiberiano Yāp̄ô; en árabe Yāfā; en latín Japho o Joppe, esta última del griego antiguo Ιόππη, Joppa; Jope o Joppe en diferentes traducciones de la Biblia) es una ciudad portuaria de Israel en la costa mediterránea, situada inmediatamente al sur de Tel Aviv, con la cual forma, desde 1950, una misma entidad municipal, Tel Aviv-Yafo, dentro del distrito de Tel Aviv.

Encontró allí a un hombre llamado Eneas, tendido en una camilla desde hacía ocho años, pues estaba paralítico. Pedro le dijo: “Eneas, Jesucristo te cura; levántate y arregla tu lecho.” Y al instante se levantó. Todos los habitantes de Lida y Sarón le vieron, y se convirtieron al Señor.
Había en Joppe una discípula llamada Tabita, que quiere decir Gacela. Era rica en buenas obras y en limosnas que hacía. Por aquellos días enfermó y murió. La lavaron y la pusieron en la estancia superior. Lida está cerca de Joppe, y los discípulos, al enterarse que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres con este ruego: “No tardes en venir a nosotros.
Pedro partió inmediatamente con ellos. Así que llegó le hicieron subir a la estancia superior y se le presentaron todas las viudas llorando y mostrando las túnicas y los mantos que Tabita hacía mientras estuvo con ellas. Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas y oró; después se volvió al cadáver y dijo: “Tabitá, levántate.” Ella abrió sus ojos y al ver a Pedro se incorporó. Pedro le dio la mano y la levantó. Llamó a los santos y a las viudas y se la presentó viva. Esto se supo por todo Joppe y muchos creyeron en el Señor”.” (Hechos de los Apóstoles 9, 31).
La importancia de la ciudad de Jaffa (Yafo, Ioppe), en la antigüedad, se debe principalmente a la presencia del puerto natural. Aquí llegó la madera de cedro del Líbano, necesaria para la fabricación del Templo en la época del Rey Salomón (2Cr 2, 16) y de Zorobobael (Es 3, 7).
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De Jaffa el profeta Jonás tomó la nave hacia Tarsis (Jon 1, 3). Los Hechos de los Apóstoles nos refieren la presencia de una comunidad de hebreos que creían en Jesús como el Mesías. Ellos fueron confortados de la visita del Apóstol Pedro, que en este lugar resucitó a una discípula de nombre Tabita.
En Jaffa, en la casa de Simón el curtidor de pieles, Pedro tiene la célebre visión del mantel bajado del cielo que contenía toda clase de animales, puros e impuros. De aquí partió a su vez para Cesárea Marítima, para acoger en la Iglesia al Centurión romano Cornelio que fue el primero, entre los paganos, a convertirse con toda su familia (Hechos 10).
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La Iglesia, dedicada a san Pedro que allí se encuentra, quiere conmemorar estos eventos. La construcción fue realizada por España, entre los años 1888 al 1894 sobre restos medievales de la ciudadela edificada por san Luis IX, rey de Francia, en el transcurso de la VI cruzada (1251). Fue el mismo rey que hizo venir a los Franciscanos a esta ciudad y les construyó una Iglesia y un convento.
Del 1650 los Franciscanos han construido, en Jaffa, un hospicio para la acogida de peregrinos que, siempre más numerosos, desembarcaban en el puerto de la ciudad. En la Iglesia se pueden admirar los hermosos vitrales, hechos en Mónaco de Baviera por F.X. Zettler. El púlpito en madera finamente esculpido con algunas escenas evangélicas de Jesús con san Pedro. En el retablo se puede apreciar el cuadro que representa la visión que tiene san Pedro, hecho por Talarn, pintor catalán.
Es un sitio precioso que vale la pena visitar. Tiene sabor de primitiva cristiandad.
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Santiago Quemada